{"id":17115,"date":"2019-03-05T00:05:17","date_gmt":"2019-03-04T23:05:17","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=17115"},"modified":"2024-02-20T21:37:45","modified_gmt":"2024-02-20T20:37:45","slug":"j-j-rousseau-notas-al-discurso-sobre-el-origen-de-la-desigualdad-entre-los-hombres-1754-parte-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/03\/05\/j-j-rousseau-notas-al-discurso-sobre-el-origen-de-la-desigualdad-entre-los-hombres-1754-parte-i\/","title":{"rendered":"J.J. Rousseau: NOTAS al \u201cDiscurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres\u201d (1754) &#8211; PARTE I"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cSiguiendo mi perezosa costumbre de trabajar a ratos perdidos, he a\u00f1adido algunas notas a esta obra. Estas notas se apartan bastante del asunto algunas veces, por lo cual no son a prop\u00f3sito para ser le\u00eddas al mismo tiempo que el texto. Por esta raz\u00f3n las he relegado al final del Discurso, en el cual he procurado seguir del mejor modo posible el camino m\u00e1s recto. Quienes tengan el valor de empezar por segunda vez la lectura \u00a0pueden entretenerse en distraer su atenci\u00f3n hacia las notas, intentando una ojeada sobre ellas. En cuanto a los dem\u00e1s poco se perder\u00eda si no las leyesen\u201d.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jean-Jacques Rousseau<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Spinoza-Rousseau-y-Tocqueville-6-1.jpg\" rel=\"lightbox[17115]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17123 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Spinoza-Rousseau-y-Tocqueville-6-1.jpg\" alt=\"\" width=\"957\" height=\"620\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Spinoza-Rousseau-y-Tocqueville-6-1.jpg 957w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Spinoza-Rousseau-y-Tocqueville-6-1-300x194.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Spinoza-Rousseau-y-Tocqueville-6-1-768x498.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 957px) 100vw, 957px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">NOTAS al \u201cDiscurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres\u201d (1754)<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0<span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">Por Jean Jacques Rousseau<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">PARTE I<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>(a)<\/strong> Refiere Herodoto que despu\u00e9s del asesinato del falso Esmerdis, habi\u00e9ndose congregado los siete libertadores de Persia para deliberar acerca de la forma de gobierno que deber\u00edan dar al Estado, Otanes opin\u00f3 decididamente por la rep\u00fablica; opini\u00f3n tanto m\u00e1s extraordinaria en la boca de un s\u00e1trapa, cuanto que adem\u00e1s de la pretensi\u00f3n que pod\u00eda tener al imperio, los grandes temen m\u00e1s que a la muerte una forma de gobierno que los obligue a respetar los hombres. Otanes, como bien puede creerse, no fue escuchado, y viendo que iban a proceder a la elecci\u00f3n de un monarca, \u00e9l, que no quer\u00eda ni obedecer ni mandar, cedi\u00f3 voluntariamente a los otros concurrentes su derecho a la corona, pidiendo por toda compensaci\u00f3n ser libre e independiente, tanto \u00e9l como su posteridad, lo cual le fue acordado. Aun cuando Herodoto no nos instruyese acerca de la restricci\u00f3n puesta a tal privilegio, ser\u00eda preciso suponerla; de otro modo Otanes, no reconociendo ninguna ley ni teniendo que rendir cuenta a nadie de sus acciones, habr\u00eda sido omnipotente en el Estado y m\u00e1s poderoso que el rey mismo. Pero no hab\u00eda probabilidad de que un hombre capaz de contentarse, en caso semejante, con tal privilegio, llegase a abusar de \u00e9l. En efecto, jam\u00e1s se vio que este derecho ocasionara el menor desorden o disensi\u00f3n en el reino, ni por causa del sabio Otanes, ni por ninguno de sus descendientes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>(b)<\/strong> <span style=\"font-size: 14pt;\">Desde mis primeros pasos ap\u00f3yome con confianza en una de esas autoridades respetables para todos los fil\u00f3sofos, por provenir de una raz\u00f3n s\u00f3lida sublime que s\u00f3lo ellos saben escudri\u00f1ar y sentir. \u00abCualquiera que sea el inter\u00e9s que tengamos en conocernos a nosotros mismos, no s\u00e9 si conocemos mejor todo lo que no forma o constituye parte de nuestro individuo. Provistos por la naturaleza de \u00f3rganos destinados \u00fanicamente a nuestra conservaci\u00f3n, no los empleamos m\u00e1s que en percibir las impresiones exteriores; no procuramos m\u00e1s que exteriorizarnos y existir fuera de nosotros. Demasiado ocupados en multiplicar las funciones de nuestros sentidos y en aumentar la dilataci\u00f3n exterior de nuestro ser, raramente hacemos uso de ese sentido interior que nos reduce a nuestras verdaderas dimensiones y que separa de nosotros todo lo que no nos toca o afecta de alguna manera. Es, sin embargo, de ese sentido del cual debemos servirnos si queremos convencernos, y el \u00fanico por medio del cual podemos juzgarnos. Mas, \u00bfc\u00f3mo dar a este sentido su actividad y toda su extensi\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo desprender nuestra alma, en la cual reside, de todas las ilusiones de nuestro esp\u00edritu? Hemos perdido la costumbre de emplearlas, dej\u00e1ndola sin ejercicio en medio del tumulto de nuestras sensaciones corporales; la hemos consumido por el fuego de nuestras pasiones: el coraz\u00f3n, el esp\u00edritu, los sentidos, todo ha trabajado contra ella.\u00bb (Hist. Nat. de la Naturaleza del hombre).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-ni\u00f1o-lobo.jpg\" rel=\"lightbox[17115]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17126 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-ni\u00f1o-lobo.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"366\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-ni\u00f1o-lobo.jpg 480w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-ni\u00f1o-lobo-300x229.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-ni\u00f1o-lobo-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>(c)<\/strong> Las modificaciones que el prolongado uso de andar en dos pies ha podido producir en la conformaci\u00f3n del hombre, las relaciones que se observan todav\u00eda entre sus brazos y las piernas anteriores de los cuadr\u00fapedos, y la introducci\u00f3n sacada de su manera de andar, han hecho surgir dudas respecto a la que deb\u00eda sernos la m\u00e1s natural. Todos los ni\u00f1os comienzan a andar gateando, teniendo necesidad de nuestro ejemplo y de nuestras lecciones para aprender a tenerse de pie. Hay a\u00fan naciones salvajes, tales como los hotentotes, que, cuid\u00e1ndose poco de los hijos, los dejan andar con las manos tanto tiempo, que despu\u00e9s cu\u00e9stales trabajo hacerlos enderezar. Otro tanto acontece con los hijos de los caribes de las Antillas. Cu\u00e9ntanse diversos ejemplos de hombres cuadr\u00fapedos, pudiendo entre otros citar el del ni\u00f1o que fue encontrado, en 1344, cerca de Hesse, que hab\u00eda sido alimentado por lobos, y el cual dec\u00eda despu\u00e9s, en la corte del pr\u00edncipe Enrique, que si de \u00e9l hubiese dependido, habr\u00eda preferido volverse con ellos que vivir entre los hombres. De tal suerte hab\u00eda adquirido el h\u00e1bito de andar como los animales, que fue preciso atarle pedazos de palo para que se sostuviera de pie y guardase el equilibrio. Suced\u00eda lo mismo con el ni\u00f1o que fue hallado, en 1694, en las selvas de Lituania, que viv\u00eda entre los osos. No daba dice Condillac, ninguna se\u00f1al de raz\u00f3n, andaba con los pies y con las manos, no hablaba ning\u00fan idioma, produciendo s\u00f3lo sonidos que en nada se semejaban a los del hombre. El peque\u00f1o salvaje de Hanover, que fue llevado hace muchos a\u00f1os a la corte de Inglaterra, con las mayores penas del mundo lograba sostenerse y caminar con los pies. Encontr\u00f3se tambi\u00e9n, en 1719, otros dos salvajes en los Pirineos, los cuales corr\u00edan por las monta\u00f1as al igual de los cuadr\u00fapedos. En cuanto a lo que podr\u00eda objetarse respecto a la privaci\u00f3n de las manos, cuyo uso nos proporciona tantas ventajas, adem\u00e1s de que el ejemplo de los monos demuestra que \u00e9stas pueden perfectamente emplearse para ambos fines, ello probar\u00eda solamente que el hombre puede dar a sus miembros un destino m\u00e1s c\u00f3modo que el indicado por la naturaleza y no que \u00e9sta le ha destinado a andar de manera diferente a la que le ense\u00f1a. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero hay, as\u00ed me parece, mejores razones que aducir en sostenimiento de que el hombre es b\u00edpedo. Primeramente, aun cuando se quisiera hacer ver que ha sido configurado de manera distinta de la que tiene, y que, sin embargo, ha llegado a ser o que es, tal cosa no bastar\u00eda para sacar en conclusi\u00f3n que as\u00ed ha ocurrido, toda vez que, despu\u00e9s de haber demostrado la posibilidad de estas modificaciones, ser\u00eda preciso, aun antes de admitirlas, probar al menos su verosimilitud. Adem\u00e1s, si aceptable es que los brazos del hombre han podido servirle de piernas en caso de necesidad, tambi\u00e9n es cierto que \u00e9sta es la \u00fanica observaci\u00f3n favorable a tal sistema, sobre un gran n\u00famero de otras que le son contrarias. Las principales son: que la manera como est\u00e1 colocada la cabeza del hombre, en vez de dirigir su vista horizontalmente, como lo hacen los dem\u00e1s animales y como \u00e9l mismo andando de pie, la habr\u00eda tenido, caminando a gatas, constantemente fija en la tierra, situaci\u00f3n muy poco favorable a la conservaci\u00f3n del individuo; que la cola de que carece, de ning\u00fan servicio, al andar como anda, en dos pies, es \u00fatil a los cuadr\u00fapedos, y de la cual ninguno de ellos est\u00e9 privado; que el seno de la mujer, muy bien situado para un animal b\u00edpedo, que lleva el hijo en sus brazos, lo est\u00e1 tan mal para un cuadr\u00fapedo, que ninguno de ellos lo tiene en esta forma; que siendo de una altura excesiva la parte posterior, en proporci\u00f3n a las piernas delanteras, al estar en cuatro pies, estar\u00edamos obligados a andar con las rodillas, resultando un animal, en conjunto, mal proporcionado y con muy poca comodidad para caminar; que si hubiese colocado el pie plano, como la mano, habr\u00eda tenido en la pierna posterior una articulaci\u00f3n de menos que los otros animales, o sea la que une el peron\u00e9 con la tibia, y que colocando s\u00f3lo la punta del pie, como habr\u00eda estado, sin duda, constre\u00f1ido a hacer; el tarso, sin hablar de la pluralidad de huesos que lo componen, parecer\u00eda demasiado grueso para reemplazar el peron\u00e9, y sus articulaciones con el metatarso y la tibia demasiado unidas para dar a la pierna humana, en esta situaci\u00f3n, la misma flexibilidad que tienen las de los cuadr\u00fapedos. El ejemplo de estos ni\u00f1os, tomados en una edad en que las fuerzas naturales no est\u00e1n todav\u00eda desarrolladas ni los miembros fortalecidos, no prueba nada absolutamente, ya que equivaldr\u00eda lo mismo decir que los perros no est\u00e1n destinados a andar, porque durante algunas semanas despu\u00e9s de haber nacido no hacen m\u00e1s que arrastrarse. Los hechos particulares tienen poca fuerza contra la pr\u00e1ctica universal de los hombres, y aun de las naciones que, no habiendo tenido ninguna comunicaci\u00f3n con las otras, no pudieron imitar nada de ellas. Un ni\u00f1o abandonado en una selva antes de poder caminar, y alimentado por una bestia, seguir\u00e1 el ejemplo de su nodriza ejercit\u00e1ndose a andar como ella, d\u00e1ndole la costumbre facilidades que no hab\u00eda adquirido de la naturaleza, y de la misma manera que los mancos llegan, a fuerza de ejercicios, a hacer con los pies todo cuanto nosotros hacemos con las manos, as\u00ed el ni\u00f1o llega a poder emplear las manos como los pies.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-4-PAINT.jpg\" rel=\"lightbox[17115]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17125 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-4-PAINT.jpg\" alt=\"\" width=\"710\" height=\"529\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-4-PAINT.jpg 710w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-4-PAINT-300x224.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-4-PAINT-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 710px) 100vw, 710px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>(d)<\/strong> Si se encontrase entre mis lectores alg\u00fan f\u00edsico bastante malo para hacerme objeciones respect\u00f3 a la suposici\u00f3n de esta fertilidad natural de la tierra, le contestar\u00e9 con el siguiente p\u00e1rrafo:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>\u00abComo los vegetales absorben para su sustento mayor cantidad de substancias del aire y del agua que de la tierra, resulta que al podrirse devuelven a la tierra m\u00e1s de la que han extra\u00eddo; adem\u00e1s, una selva determina o atrae la lluvia deteniendo los vapores. As\u00ed, en un bosque que se conservase por mucho tiempo intacto y bien, la capa de tierra que sirve para la vegetaci6n aumentar\u00eda considerablemente, pero como los animales devuelven a la tierra menos de lo que de ella extraen, y los hombres consumen cantidades enormes de madera y de plantas, ya para el fuego, ya para otros usos, resulta que la capa de tierra vegetal de un pa\u00eds habitado debe constantemente disminuir hasta convertirse al fin como el terreno de la Arabia Petrea y como el de tantas otras provincias del Oriente, en cuyos climas siendo, en efecto, el m\u00e1s antiguamente habitado, no se encuentra m\u00e1s que sal y arena, pues todas las dem\u00e1s partes o componentes se volatilizan.<\/em>\u00bb (Hist. Nat., Pruebas de la teor\u00eda de la tierra, art. 7.) <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Puede a\u00f1adirse a lo anterior la prueba irrefutable de la cantidad de \u00e1rboles y de plantas de toda especte de que estaban llenas casi todas las islas desiertas que se han descubierto en estos \u00faltimos siglos, y la que la historia nos presenta respecto de las inmensas selvas que ha sido preciso derribar en toda la tierra a medida que se ha poblado y civilizado. Con relaci\u00f3n a esto podr\u00eda hacer a\u00fan las tres observaciones siguientes: la primera, que si hay una especie de vegetales que pueden compensar la merma de dicha materia ocasionada por los animales, seg\u00fan el razonamiento de Buffon, son particularmente los bosques cuyas cimas re\u00fanen y se apropian mayor cantidad de agua y de vapores que las dem\u00e1s plantas; la segunda, que la destrucci\u00f3n del suelo, es decir, la p\u00e9rdida de la substancia propia a la vegetaci\u00f3n, debe acelerarse a medida que la tierra es m\u00e1s cultivada y que los habitantes, m\u00e1s industriosos, consumen en mayor abundancia sus diferentes productos, y la tercera y m\u00e1s importante, es que los frutos de los \u00e1rboles proporcionan al animal una alimentaci\u00f3n m\u00e1s abundante que los otros vegetales; experiencia llevada a cabo por m\u00ed mismo, comparando los productos de dos terrenos iguales en extensi\u00f3n y en calidad, cubierto el uno de casta\u00f1as y el otro sembrado de trigo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>(e)<\/strong> Entre los cuadr\u00fapedos, las dos distinciones m\u00e1s universales de las especies voraces consisten: la una, en la forma o figura de los dientes, y la otra, en la conformaci\u00f3n de los intestinos. Los animales que s\u00f3lo se alimentan con vegetales tienen todos los dientes planos, como el caballo, el buey, el carnero, la liebre; en tanto que los carn\u00edvoros los tienen puntiagudos, como el gato, el perro, el lobo, el zorro. En cuanto a los intestinos, los animales frug\u00edvoros tienen algunos como el col\u00f3n, de que carecen los voraces. Parece, pues, que el hombre teniendo los dientes y los intestinos como los tienen los animales frug\u00edvoros, deber\u00edan naturalmente ser incluidos en esta clasificaci\u00f3n, confirmando esta opini\u00f3n no solamente las observaciones anat\u00f3micas, sino tambi\u00e9n las obras o escritos de la antig\u00fcedad, las cuales le son muy favorables. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abDicearco, dice San Jer\u00f3nimo, narra en sus libros sobre Antig\u00fcedades griegas, que bajo el reinado de Saturno, cuando la tierra era todav\u00eda f\u00e9rtil por s\u00ed misma, ning\u00fan hombre com\u00eda carne, sino que todos viv\u00edan de las frutas y legumbres que crec\u00edan espont\u00e1neamente.\u00bb (Lib. II, adv. Jovinian.) Esta opini\u00f3n puede ser apoyada por las relaciones de varios viajeros modernos. Francisco Correal, entre otros, afirma que la mayor parte de los habitantes de las Lucayas, que los espa\u00f1oles transportaron a las islas de Cuba, de Santo Domingo y otras, murieron a consecuencia de haber comido carne. Por esto puede verse que paso por alto muchas razones que podr\u00eda hacer valer en comprobaci\u00f3n de mi aserto, ya que, siendo la presa el \u00fanico motivo de lucha entre los animales carn\u00edvoros y viviendo los frug\u00edvoros en continua paz, si la especie humana perteneciese a este \u00faltimo g\u00e9nero, es claro que habr\u00eda tenido muchas m\u00e1s facilidades para subsistir en el estado primitivo y muchas menos necesidades y ocasiones de salir de \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-mito-del-buen-salvaje.jpg\" rel=\"lightbox[17115]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17127 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-mito-del-buen-salvaje.jpg\" alt=\"\" width=\"680\" height=\"544\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-mito-del-buen-salvaje.jpg 680w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-mito-del-buen-salvaje-300x240.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>(f)<\/strong> Todos los conocimientos que exigen reflexi\u00f3n, todos los que no se adquieren sino por medio del encadenamiento de las ideas y que s\u00f3lo se perfeccionan sucesivamente, parecen estar enteramente fuera del alcance o comprensi\u00f3n del hombre salvaje, falto de comunicaci\u00f3n con sus semejantes, es decir, falto del instrumento que sirve para esta comunicaci6n y de las necesidades que la hacen indispensable. Su saber y su industria se limitan a saltar, a correr, batirse, lanzar piedras y escalar los \u00e1rboles. Pero si no conoce m\u00e1s que estas cosas, en cambio las conoce mucho mejor que nosotros que no tenemos la misma necesidad de ellas que \u00e9l; y como las mismas dependen \u00fanicamente del ejercicio del cuerpo y no son susceptibles de ninguna comunicaci\u00f3n ni de ning\u00fan progreso de un individuo a otro, el primer hombre pudo ser tan h\u00e1bil como el \u00faltimo de sus descendientes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"> Las narraciones de los viajeros est\u00e1n llenas de ejemplos de la fuerza y del vigor de los hombres en las naciones b\u00e1rbaras y salvajes en las cuales hacen no poco alarde de su destreza y agilidad; y como no es preciso m\u00e1s que tener ojos para observar estas cosas, nada impide que se d\u00e9 cr\u00e9dito a lo que certifican, al respecto, testigos oculares. Presento al azar algunos ejemplos sacados de los primeros libros a la mano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"> \u00ab<em>Los hotentotes<\/em>, dice Kolben, <em>entienden mejor la pesca que los europeos del Cabo. Su habilidad es igual a la de una red, a la del anzuelo, a la del dardo, lo mismo en las ensenadas que en los r\u00edos. Cogen con no menos habilidad los peces con la mano. Tienen una destreza incomparable para la nataci\u00f3n. Su manera de nadar tiene algo de sorprendente y que les es enteramente peculiar. Nadan conservando el cuerpo recto y las manos extendidas fuera del agua, de tal suerte, que parece que anduvieran en tierra. Cuando m\u00e1s agitado se halla el mar, cuando el flujo y reflujo forman como una especie de monta\u00f1a, danzan, hasta cierto punto, sobre la superficie de las ondas, subiendo y descendiendo como un pedazo de corcho. <\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>\u00abLos hotentotes<\/em>, contin\u00faa el mismo autor, <em>tienen una destreza maravillosa en la caza, y su ligereza para correr, traspasa los l\u00edmites de lo cre\u00edble<\/em>.\u00bb Se extra\u00f1a que no hagan m\u00e1s a menudo mal uso de su agilidad, aunque as\u00ed acontece algunas veces, como puede juzgarse por el siguiente ejemplo que presenta. \u00ab<em>Un marinero holand\u00e9s, al desembarcar en el Cabo, encarg\u00f3, dice, a un hotentote de seguirle a la ciudad con un rollo de tabaco de unas veinte libras aproximadamente. Cuando estuvieron ambos a alguna distancia del sitio donde hab\u00eda gente, el hotentote pregunt\u00f3 al marinero si sab\u00eda correr. \u00bfCorrer? -respondi\u00f3 el holand\u00e9s-, s\u00ed y muy bien. -Veamos -replic\u00f3 el africano-, y huyendo con el tabaco, desapareci\u00f3 casi instant\u00e1neamente. El marinero, confundido de tan maravillosa rapidez, no pens\u00f3 siquiera en perseguirle, no volviendo a ver m\u00e1s ni al hotentote ni a su tabaco<\/em>.\u00bb <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>Tienen una vista tan perspicaz y la mano tan certera, que los europeos no le semejan en nada. A cien pasos de distancia har\u00edan blanco con una piedra en un objeto del tama\u00f1o de un medio centavo; y lo que hay de m\u00e1s sorprendente a\u00fan es que, en vez de fijar como nosotros los ojos en el blanco, ejecutan movimientos y contorsiones continuos. Parece como que su piedra fuese dirigida por una mano invisible<\/em>.\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"> El padre del Tertre dice, m\u00e1s o menos, acerca de los salvajes de las Antillas, lo mismo que acabo de citar con relaci\u00f3n a los hotentotes del cabo de Buena Esperanza. Pondera sobre todo su precisi\u00f3n en disparar sus flechas sobre los p\u00e1jaros volando y sobre los peces, que cogen en seguida zambull\u00e9ndose. Los salvajes de la Am\u00e9rica septentrional no son menos c\u00e9lebres por su fuerza y destreza que los anteriores. He aqu\u00ed un ejemplo que servir\u00e1 para juzgar las de los indios de la Am\u00e9rica meridional. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Habiendo sido condenado a galeras en C\u00e1diz, el a\u00f1o 1746, un indio de Buenos Aires, propuso al gobernador comprar su libertad exponiendo la vida en una fiesta p\u00fablica. Prometi\u00f3 que atacar\u00eda solo, sin otra arma en la mano que una cuerda, al toro m\u00e1s furioso, que lo echar\u00eda por tierra, que lo amarrar\u00eda con ella por la parte del cuerpo que se le indicara, que lo ensillar\u00eda, lo embridar\u00eda, lo montar\u00eda y que montado, combatir\u00eda con otros dos toros de los m\u00e1s valientes que hicieran salir del toril, mat\u00e1ndolos todos uno despu\u00e9s de otro en el instante que le fuese ordenado y sin auxilio de nadie; lo cual le fue acordado. El indio sostuvo su palabra cumpliendo todo cuanto hab\u00eda prometido. Respecto a la manera como lo hizo y dem\u00e1s detalles del combate, puede consultarse el tomo primero de las Observaciones sobre la Historia Natural, de M. Gautier, de donde se ha copiado este hecho, p\u00e1g. 262.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-y-el-mundo-salvaje-3.jpg\" rel=\"lightbox[17115]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17133 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-y-el-mundo-salvaje-3.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-y-el-mundo-salvaje-3.jpg 640w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-y-el-mundo-salvaje-3-300x199.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>(g)<\/strong> \u00ab<em>La duraci\u00f3n de la vida de los caballos<\/em>, dice Buffon, <em>es, como en todas las dem\u00e1s especies de animales, proporcional a la duraci\u00f3n del tiempo de su crecimiento. El hombre, que crece hasta los catorce a\u00f1os, puede vivir seis o siete veces otro tanto, es decir, noventa o cien a\u00f1os; el caballo, cuyo crecimiento se efect\u00faa en cuatro, puede vivir tambi\u00e9n seis o siete veces m\u00e1s, es decir, veinticinco o treinta a\u00f1os. Los casos contrarios a esta regla son tan raros, que no debe siquiera consider\u00e1rseles como una excepci\u00f3n, de la cual puedan deducirse razonadas consecuencias; y como los caballos corpulentos crecen en menos tiempo que los de raza fina viven tambi\u00e9n menos, siendo viejos a la edad de quince a\u00f1os<\/em>.\u00bb (Hist. Nat., del caballo).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>(h)<\/strong> Creo observar entre los animales carn\u00edvoros y los frug\u00edvoros, otra diferencia m\u00e1s general a\u00fan que la se\u00f1alada en la nota (e), puesto que \u00e9sta se hace extensiva hasta a los p\u00e1jaros. Ella consiste en el n\u00famero de los peque\u00f1uelos, que no excede jam\u00e1s de dos en cada nidada en las especies que s\u00f3lo viven de vegetales, y que ordinariamente traspasa ese n\u00famero en los animales voraces. Es f\u00e1cil conocer a este respecto, el destino dado por la naturaleza a cada especie, el cual es s\u00f3lo de dos en las hembras frug\u00edvoras, como la yegua, la vaca, la cabra, la cierva, la oveja, etc., y de seis u ocho siempre en las otras hembras, como la perra, la gata, la loba, la ti re, etc. La gallina, la pata, la \u00e1nade, que son aves voraces, como el \u00e1guila, el gavil\u00e1n, la lechuza, ponen y empollan un gran n\u00famero de huevos, lo que jam\u00e1s ocurre a la paloma, a la t\u00f3rtola ni a los p\u00e1jaros que no comen absolutamente m\u00e1s que granos, que s\u00f3lo ponen y empollan dos a la vez. La raz\u00f3n que puede darse de esta diferencia, es que los animales que s\u00f3lo viven de hierbas y de plantas, permaneciendo casi todo el d\u00eda dedicados a buscarse la comida y obligados, por consiguiente, a emplear m\u00e1s tiempo para alimentarse, no podr\u00edan dar abasto para amamantar muchos peque\u00f1uelos; en tanto que los voraces, comiendo casi en un instante, pueden m\u00e1s f\u00e1cilmente y m\u00e1s a menudo ir y volver de la caza, y reparar las p\u00e9rdidas de tan gran cantidad de leche. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Podr\u00edan hacerse acerca de estas cuestiones multitud de observaciones y reflexiones especiales, mas no es \u00e9ste el lugar apropiado y me basta haber demostrado en esta parte el sistema que sugiere un nuevo argumento para afirmar que al hombre no debe clasific\u00e1rsele entre los animales carn\u00edvoros y s\u00ed contarlo entre los de la especie frug\u00edvora.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-cooperacion.jpg\" rel=\"lightbox[17115]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17128 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-cooperacion.jpg\" alt=\"\" width=\"520\" height=\"306\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-cooperacion.jpg 520w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-cooperacion-300x177.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 520px) 100vw, 520px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>(i)<\/strong> Un autor c\u00e9lebre, calculando los bienes y los males de la vida humana y comparando las sumas de ambos, ha encontrado que la \u00faltima sobrepuja o excede en mucho a la primera, y que bien examinado todo, \u00e9sta es para el hombre un presente suficientemente desagradable. No me sorprende su conclusi\u00f3n; ya que ella es la consecuencia de investigaciones hechas acerca de la constituci\u00f3n del hombre civilizado, pues si se hubiese remontado hasta el hombre primitivo, sin duda alguna que los resultados obtenidos habr\u00edan sido muy diferentes. Habr\u00edase dado cuenta de que el hombre no sufre otros males que aquellos que \u00e9l mismo se proporciona, y de los cuales la naturaleza es irresponsable. No sin gran pena hemos llegado a hacernos tan des- graciados. Cuando se considera de un lado los inmensos trabajos del hombre, tantas ciencias profundizadas, tantas artes inventadas, tantas fuerzas empleadas, abismos salvados, monta\u00f1as arrasadas, pe\u00f1ascos destruidos, r\u00edos hechos navegables, tierras descuajadas, lagos excavados, pantanos cegados, construcciones enormes elevadas sobre la tierra, el mar cubierto de nav\u00edos y de marinos, y del otro investigase con meditaci\u00f3n acerca de las verdaderas ventajas obtenidas en beneficio de la especie humana, mediante tantos esfuerzos realizados, no puede uno menos que sorprenderse de la extraordinaria desproporci\u00f3n que reina en tales cosas y deplorar la ceguedad del hombre, el cual, por alimentar y satisfacer su loco orgullo y no s\u00e9 qu\u00e9 vana admiraci\u00f3n de s\u00ed mismo, corre impetuosamente tras de tantas miserias de que es susceptible, y de las cuales la bienhechora naturaleza hab\u00eda procurado alejarle.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los hombres son malos: una triste y continuada experiencia no exime de la prueba; sin embargo, el hombre es naturalmente bueno, seg\u00fan creo haberlo demostrado. \u00bfQu\u00e9 puede entonces haberlo depravado a tal punto, sino lo cambios o modificaciones efectuados en su constituci\u00f3n, los progresos realizados y los conocimientos adquiridos?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Adm\u00edrese tanto como se quiera la sociedad humana, no por ello ser\u00e1 menos cierto que ella lleva necesariamente a los hombres a odiarse mutuamente a medida que sus intereses aumentan todos los males imaginables. \u00bfQu\u00e9 puede pensarse de un comercio en el cual la raz\u00f3n de cada individuo le dicta m\u00e1ximas directamente opuestas a las que la raz\u00f3n p\u00fablica predica en el seno de la sociedad, y en donde cada cual busca y encuentra su provecho en el infortunio o en el detrimento de los dem\u00e1s? No hay quiz\u00e1s un solo hombre acomodado a quien herederos \u00e1vidos y a menudo sus propios hijos, no le deseen en secreto la muerte, ni un buque en el mar cuyo naufragio no venga a constituir una agradable noticia para alg\u00fan comerciante; ni una casa cuyo deudor de mala fe no quisiera verla arder con todos los documentos que contiene; ni un pueblo que no se regocije de los desastres de sus vecinos. As\u00ed resulta que nuestras ventajas son en perjuicio de nuestros semejantes y que la p\u00e9rdida del uno hace casi siempre la prosperidad del otro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-mujer-salvaje.jpg\" rel=\"lightbox[17115]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-17124\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-mujer-salvaje.jpg\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"356\" \/><\/a>Pero lo que hay de m\u00e1s peligroso a\u00fan, es que en las calamidades p\u00fablicas fundan su esperanza y porvenir multitud de particulares: los unos desean enfermedades, otros mayor mortalidad; \u00e9stos el hambre, aqu\u00e9llos la guerra. Yo he visto hombres execrables llorar de dolor ante las probabilidades de un a\u00f1o f\u00e9rtil. El terrible y funesto incendio de Londres, que cost\u00f3 la vida y los bienes a tantos desgraciados, hizo tal vez la fortuna de m\u00e1s de diez mil personas. S\u00e9 que Montaigne vitupera al ateniense Demades por haber hecho castigar a un obrero que, vendiendo muy caros los ata\u00fades, ganaba mucho con la muerte de los ciudadanos; mas la raz\u00f3n que Montaigne alega, diciendo que ser\u00eda preciso castigar a todo el mundo, no hace m\u00e1s que confirmar las m\u00e1s. Pen\u00e9trese, pues, a trav\u00e9s de nuestras fr\u00edvolas demostraciones de benevolencia a lo m\u00e1s \u00edntimo de los corazones y reflexi\u00f3nese acerca de lo que debe ser un estado de cosas en el cual todos los hombres se hallan obligados a acariciarse y a destruirse mutuamente, y en donde nacen enemigos por deber y embusteros por inter\u00e9s. Si se me responde que la sociedad est\u00e1 de tal suerte constituida que cada hombre se beneficia sirviendo a los dem\u00e1s, replicar\u00e9 que ello ser\u00eda muy aceptable si no ganase mucho m\u00e1s aun perjudic\u00e1ndolos. No hay ning\u00fan beneficio leg\u00edtimo que no sea excedido por el que puede hacerse ileg\u00edtimamente, as\u00ed como el mal ocasionado al pr\u00f3jimo es siempre m\u00e1s lucrativo que los servicios que pueda proporcion\u00e1rsele. No se trata, pues, m\u00e1s que de encontrar los medios de asegurar la impunidad, en persecuci\u00f3n de lo cual, los poderosos emplean todas sus fuerzas y los d\u00e9biles todas sus astucias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El hombre salvaje cuando ha comido, h\u00e1llase en paz con la naturaleza y es amigo de todos sus semejantes. Si alguna vez se trata de disputar los alimentos, no se viene jam\u00e1s a las manos sin haber antes comparado la dificultad de vencer con la de procurarse en otra parte su subsistencia; y como el orgullo no interviene en lo m\u00e1s m\u00ednimo en la pelea, \u00e9sta termina con algunos pu\u00f1etazos: el vencedor come, el vencido se marcha en busca de fortuna, y todo queda pacificado. En el hombre civilizado las circunstancias son otras: tr\u00e1tase primeramente de suministrar lo necesario, despu\u00e9s lo superfluo; en seguida vienen los placeres; luego inmensas riquezas, m\u00e1s tarde s\u00fabditos, y por \u00faltimo esclavos. Ni un solo momento de descanso. Y lo m\u00e1s singular es que cuanto menos naturales y urgentes son las necesidades, tanto m\u00e1s se aumentan las pasiones y m\u00e1s dif\u00edcil es poder satisfacerlas; de suerte que despu\u00e9s de largas prosperidades, despu\u00e9s de haber absorbido multitud de tesoros y arruinado a una gran cantidad de hombres, nuestro h\u00e9roe acabar\u00e1 por destruir todo, hasta convertirse en un \u00fanico amo del universo. Tal es en compendio el cuadro moral, sino de la vida humana, al menos de las secretas aspiraciones del coraz\u00f3n de todo hombre civilizado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0Comparad sin prejuicios el estado del hombre civilizado con el del hombre salvaje, e investigad, si pod\u00e9is, aparte de su maldad, de sus necesidades y de sus miserias, cu\u00e1n. tas puertas ha abierto el primero hacia el dolor y hacia la muerte. Si consider\u00e1is los sufrimientos del esp\u00edritu que nos consumen, las violentas pasiones que nos aniquilan y nos desolan, los trabajos excesivos que oprimen al pobre, la molicie m\u00e1s peligrosa a\u00fan a que los ricos se abandonan, que hacen morir al uno de necesidad y a los otros de exceso; si pens\u00e1is en las monstruosas mezclas de alimento, en sus perniciosos condimentos, en los art\u00edculos da\u00f1ados, en las drogas falsificadas, en las bribonadas de los que las venden, en los errores de los que las administran, en el veneno contenido en las vasijas en que se preparan; si pon\u00e9is atenci\u00f3n y ten\u00e9is en cuenta las enfermedades epid\u00e9micas engendradas por el aire malsano que despiden las multitudes de hombres hacinados, en las que ocasionan la delicadeza de nuestra manera de vivir, los cambios alternativos de temperatura al salir de nuestras casas, el uso de vestidos puestos o quitados sin tomar la suficiente precauci\u00f3n, y todos los cuidados que nuestra excesiva sensualidad ha convertido en necesidades habituales y cuya negligencia o privaci\u00f3n nos cuesta la p\u00e9rdida de la salud o de la vida; si adicion\u00e1is los incendios y los temblores de tierra que, consumiendo o arruinando ciudades enteras, hacen perecer millares de habitantes; en una palabra, si reun\u00eds los peligros que todas estas causas sostienen continuamente levantados sobre nuestras cabezas, comprender\u00e9is cu\u00e1n caro nos hace pagar la naturaleza el desprecio con que hemos recibido sus lecciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No repetir\u00e9 aqu\u00ed lo que acerca de la guerra he dicho en otra parte; pero quisiera que las personas instruidas en la materia se atreviesen a dar al p\u00fablico los detalles de los horrores que se cometen en el ej\u00e9rcito por los empresarios de v\u00edveres y de hospitales; ver\u00edase c\u00f3mo sus maniobras, no muy ocultas, son causa de que los m\u00e1s brillantes ej\u00e9rcitos queden reducidos a nada, haciendo perecer m\u00e1s soldados que los que mata el fuego enemigo. Otro c\u00e1lculo no menos sorprendente es el de los hombres, que el mar se traga todos los a\u00f1os, ya por efecto del hambre, del escorbuto, de los piratas, del fuego o de los naufragios. Es evidente que debe tambi\u00e9n hacerse responsable a la propiedad establecida, y por consecuencia a la sociedad, de los asesinatos, los envenenamientos, los robos en los caminos, y los castigos mismos de estos cr\u00edmenes, castigos necesarios para prevenir mayores males pero que no por eso dejan de constituir una doble p\u00e9rdida para la especie humana, toda vez que la muerte de un hombre cuesta la vida a dos o m\u00e1s. Cu\u00e1ntos medios vergonzosos se emplean para impedir el nacimiento de hombres y enga\u00f1ar la naturaleza, ya mediante esos brutales y depravados gustos que son un insulto a la m\u00e1s encantadora de sus obras, gustos que ni los salvajes ni los animales conocieron jam\u00e1s, y que s\u00f3lo son propios de pa\u00edses civilizados e hijos de imaginaciones corrompidas, ya por esos abortos secretos, dignos frutos del libertinaje y de la deshonra, ya por la exposici\u00f3n o muerte de una multitud de ni\u00f1os, v\u00edctimas de la miseria de sus padres o de la b\u00e1rbara verg\u00fcenza de sus madres; ya, en fin, por la mutilaci\u00f3n de estos desgraciados ti quienes se sacrifica parte de su existencia y toda su posteridad ejercit\u00e1ndolos en vanos cantos, o lo que es peor a\u00fan, entreg\u00e1ndolos a la brutal concupiscencia de ciertos hombres, mutilaci\u00f3n que, en este \u00faltimo caso, constituye un doble ultraje a la naturaleza, tanto por el trato que reciben los que la sufren, cuanto por el uso a que son destinados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-hombre-salvaje.jpg\" rel=\"lightbox[17115]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-17132\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-hombre-salvaje.jpg\" alt=\"\" width=\"268\" height=\"343\" \/><\/a>Pero, \u00bfno existen miles de casos que se repiten con frecuencia y que son m\u00e1s peligrosos todav\u00eda, en donde los derechos paternales ofenden arbitrariamente a la humanidad? \u00a1Cu\u00e1ntos talentos enterrados y cu\u00e1ntas inclinaciones forzadas por la imprudente violencia de los padres! \u00a1Cu\u00e1ntos hombres que se habr\u00edan distinguido viviendo en un medio adecuado, mueren desgraciados y deshonrados al vivir en otro por el cual no ten\u00edan la menor inclinaci\u00f3n! \u00a1Cu\u00e1ntos matrimonios dichosos, pero desiguales, han terminado siendo desgraciados y cu\u00e1ntas castas esposas deshonradas, por esas mismas causas siempre en contradicci\u00f3n con la naturaleza! \u00a1Cu\u00e1ntas raras y extravagantes uniones realizadas, cuyo s\u00f3lo m\u00f3vil ha sido el inter\u00e9s no obstante ser rechazadas por el amor y por la raz\u00f3n! \u00a1Cu\u00e1ntos esposos nobles y virtuosos ven convertida su existencia en un suplicio a causa de la falta de armon\u00eda! \u00a1Cu\u00e1ntas j\u00f3venes y desgraciadas v\u00edctimas de la avaricia de sus padres se hunden en el vicio o pasan sus tristes d\u00edas entregadas al llanto y gimiendo bajo el yugo de lazos indisolubles que el coraz\u00f3n rechaza! \u00a1Felices las que con valor y virtud prefieren la muerte a inclinarse ante la b\u00e1rbara violencia que les obliga a vivir en el crimen o en la desesperaci\u00f3n! \u00a1Perdonadme, padres nunca bien sentidos, si exaspero a mi pesar vuestro dolor, mas ojal\u00e1 puedan ellas servir de eterno y terrible ejemplo a todo el que ose, en nombre de la naturaleza, violar el m\u00e1s sagrado de sus derechos!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si no he hablado m\u00e1s que de esas uniones mal formadas, obra de nuestra civilizaci\u00f3n, no por ello se piense que las que el amor y la simpat\u00eda han presidido est\u00e9n exentas tambi\u00e9n de inconvenientes. \u00a1Qu\u00e9 ser\u00eda si emprendiese la tarea de demostrar que la especie humana atacada desde su base u origen hasta el m\u00e1s santo de los lazos, no escucha la voz de la naturaleza sin haber antes consultado la fortuna, y que el desorden originado por la civilizaci\u00f3n, confundiendo la virtud con el vicio, ha convertido la continencia en precauci\u00f3n criminal y la negativa de dar la vida a su semejante en el acto de humanidad! Pero sin desgarrar el velo que cubre tantos horrores, content\u00e9monos con se\u00f1alar el mal al cual otros deben aportar el remedio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A\u00f1\u00e1dase a todo esto la gran cantidad de oficios malsanos que abrevian la existencia o destruyen el organismo, tales como los trabajos de minas, las diversas preparaciones de metales, de minerales, particularmente la del plomo, la de cobre, la del mercurio, la del cobalto, la del ars\u00e9nico, la del rejalgar, etc., etc.; y los dem\u00e1s peligrosos que ocasionan la muerte a un considerable n\u00famero de obreros, entre ellos a los plomeros, a los carpinteros, a los alba\u00f1iles y a otros que trabajan en las canteras; re\u00fananse, digo, todas estas causas, y podr\u00e1 descubrirse en el establecimiento y perfecci\u00f3n de las sociedades las razones que motivan la disminuci\u00f3n de la especie, observada ya por m\u00e1s de un fil\u00f3sofo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El lujo imposible de evitar entre los hombres \u00e1vidos de comodidades y ansiosos de alcanzar la consideraci\u00f3n de los dem\u00e1s, perfecciona en breve el mal comenzado por las sociedades; y so pretexto de aliviar las necesidades de los pobres, que no deber\u00edan existir, arruina a todos despoblando tarde o temprano el Estado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El lujo es un remedio mucho peor que el mal que pretende curar; o m\u00e1s bien, es el peor de todos los males que puedan sobrevenir a cualquiera naci\u00f3n, grande o peque\u00f1a, pues para sostener o alimentar turbas de servidores y de miserables por \u00e9l creadas, abruma y arruina al labrador y al ciudadano, a semejanza de esos ardientes vientos del Mediod\u00eda que, cubriendo la hierba y la verdura de voraces insectos, arrebatan la subsistencia a animales \u00fatiles y llevan el hambre y la muerte a todos los sitios en donde su presencia se hace sentir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De la sociedad y del lujo que \u00e9sta engendra nacen las artes liberales y las mec\u00e1nicas, el comercio, las letras y todas esas inutilidades que hacen florecer la industria, enriqueciendo y perdiendo a los Estados. La raz\u00f3n de esta decadencia es muy sencilla. Es f\u00e1cil comprender que, por su naturaleza misma, la agricultura debe ser la menos lucrativa de todas las artes, porque siendo el uso de sus productos el m\u00e1s indispensable para todos los hombres, su precio debe ser tambi\u00e9n proporcional a los recursos de los m\u00e1s pobres. Del mismo principio puede sacarse esta regla: que en general las artes son lucrativas en raz\u00f3n inversa de su utilidad, y que las m\u00e1s necesarias deben llegar a ser al fin las m\u00e1s descuidadas. Por lo dicho, puede juzgarse de las verdaderas ventajas de la industria y del efecto real que resulta de sus progresos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tales son las causas sensibles de todas las miserias a que la opulencia arrastra y precipita al fin a las naciones m\u00e1s admiradas. A medida que la industria y las artes se extienden y florecen, el agricultor es despreciado, cargado de impuestos necesarios para el sostenimiento del lujo, y condenado a pasar su vida entre el trabajo y el hambre, abandona al fin sus campos para ir las ciudades en busca del pan que deber\u00eda traer a ellas. Mientras m\u00e1s admiraci\u00f3n causen las capitales a los ojos est\u00fapidos del pueblo, m\u00e1s tendremos que sufrir viendo las campi\u00f1as abandonadas, las tierras sin cultivo y los caminos inundados de desgraciados ciudadanos convertidos en mendigos o en ladrones, destinados a terminar un d\u00eda su miseria bajo el suplicio de la rueda o en un estercolero. As\u00ed escomo el Estado, enriqueci\u00e9ndose de un lado, se debilita y despuebla del otro, y es as\u00ed como las m\u00e1s poderosas monarqu\u00edas despu\u00e9s de grandes trabajos para hacerse opulentas, acaban por ser presa de naciones pobres que sucumben a la funesta tentaci\u00f3n de invadir a las dem\u00e1s, enriqueci\u00e9ndose y debilit\u00e1ndose a su vez, hasta que son ellas mismas invadidas y destruidas por otras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desear\u00edamos que se nos explicasen las causas que hayan podido producir esas invasiones de b\u00e1rbaros que durante tantos siglos inundaron la Europa, el Asia y el \u00c1frica. \u00bfFue a la industria de sus artes a la sabidur\u00eda de sus leyes, a la excelencia de su civilizaci\u00f3n, a lo que se debi\u00f3 esa prodigiosa poblaci\u00f3n? D\u00edgnense nuestros sabios decirnos por qu\u00e9, lejos de multiplicarse, esos hombres feroces y brutales, sin conocimientos, sin freno, sin educaci\u00f3n, no se degollaban a cada instante para disputarse el alimento o la caza. Que nos expliquen c\u00f3mo esos miserables tuvieron siquiera el atrevimiento de mirarnos cara a cara, a nosotros h\u00e1biles como \u00e9ramos, con una admirable disciplina militar, con magn\u00edficos c\u00f3digos y sabias leyes, y por qu\u00e9, en fin, desde que la sociedad se ha perfeccionado en los pa\u00edses del Norte y cuando tanto trabajo ha costado ense\u00f1ar a los hombres el cumplimiento de sus deberes mutuos y el arte de vivir en agradable y apacible compa\u00f1\u00eda, no se ha visto m\u00e1s salir de ellos multitudes semejantes a las que en otros tiempos surg\u00edan. Temo que alguien se decida al fin a responderme que todas estas grandes cosas, sabidur\u00eda, artes, ciencias y leyes, han sido h\u00e1bil y prudentemente inventadas por los hombres como una peste saludable tendiente a impedir la excesiva multiplicaci\u00f3n de la especie, por temor de que este mundo, a nosotros destinado, resultase al fin demasiado peque\u00f1o para contener sus habitantes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-hombres-salvajes.jpg\" rel=\"lightbox[17115]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17129 alignright\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-hombres-salvajes.jpg\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"392\" \/><\/a>\u00a1C\u00f3mo! \u00bfser\u00e1 preciso destruir las sociedades, consumir lo tuyo y lo, m\u00edo y volver de nuevo a vivir en las selvas con los osos? Consecuencia es \u00e9sta propia de mis adversarios, la cual prefiero anticiparles a dejarlos en la verg\u00fcenza de deducirla. Vosotros, a quienes la voz del cielo no se ha dejado o\u00edr y que no reconoc\u00e9is para vuestra especie otro destino que el de acabar en paz esta corta vida; vosotros que pod\u00e9is dejar en el centro de las ciudades vuestras funestas adquisiciones, vuestros inquietos esp\u00edritus, vuestros corrompidos corazones y vuestros desenfrenados deseos, recobrad, puesto que de vosotros depende, vuestra antigua y primitiva inocencia; internaos en los bosques y apartad la vista y la memoria de los cr\u00edmenes de vuestros contempor\u00e1neos sin temor de envilecer vuestra especie renunciando a sus conocimientos al renunciar a sus vicios. En cuanto a los hombres como yo, cuyas pasiones han destruido para siempre la original sencillez, que no pueden alimentarse con hierbas y bellotas, ni prescindir de leyes y de jefes; los que fueron honrados por sus primeros padres con lecciones singulares; los que juzguen, con la intenci\u00f3n de dar a las acciones humanas una moralidad de que carecen desde tiempo ha, la raz\u00f3n de un precepto indiferente por s\u00ed mismo e inexplicable en todo otro sistema; los que, en una palabra, est\u00e1n convencidos de que la voz divina llama a todo el g\u00e9nero humano hacia las luces y hacia la dicha de que gozan las grandes inteligencias, tratar\u00e1n por el ejercicio de las virtudes que se obligan practicar, aprendiendo a conocerlas, de merecer el premio eterno que deben esperar; respetar\u00e1n los sagrados lazos de la sociedad, de la cual son miembros; amar\u00e1n a sus semejantes, sirvi\u00e9ndoles en todo cuanto puedan; obedecer\u00e1n escrupulosamente a las leyes y a sus autores y ministros; honrar\u00e1n, sobre todo, a los pr\u00edncipes buenos y sabios que sepan prevenir, suprimir o aminorar esa serie de abusos y de males que nos consumen; excitar\u00e1n el celo de esos dignos jefes, mostr\u00e1ndoles sin temor ni adulaci\u00f3n, la grandeza de su misi\u00f3n y lo estricto de su deber, mas no por ello dejar\u00e1n de despreciar una constituci\u00f3n que s\u00f3lo puede sostenerse mediante el contingente de tantas gentes respetables m\u00e1s a menudo deseadas que obtenidas, y del cual, a pesar de todos sus esfuerzos, nacen, siempre m\u00e1s calamidades reales que ventajas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"65\" height=\"65\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>\u201cSiguiendo mi perezosa costumbre de trabajar a ratos perdidos, he a\u00f1adido algunas notas a esta obra. Estas notas se apartan bastante del asunto algunas veces, por lo cual no son a prop\u00f3sito para ser le\u00eddas <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/03\/05\/j-j-rousseau-notas-al-discurso-sobre-el-origen-de-la-desigualdad-entre-los-hombres-1754-parte-i\/\" title=\"J.J. Rousseau: NOTAS al \u201cDiscurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres\u201d (1754) &#8211; PARTE I\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":17121,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[79],"class_list":["post-17115","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-filosofia","tag-rousseau"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17115","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17115"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17115\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17121"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17115"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17115"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17115"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}