{"id":16863,"date":"2019-02-24T00:05:25","date_gmt":"2019-02-23T23:05:25","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=16863"},"modified":"2024-05-06T10:11:17","modified_gmt":"2024-05-06T08:11:17","slug":"fouche-el-genio-tenebroso-de-stephan-zweig-parte-1-introduccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/02\/24\/fouche-el-genio-tenebroso-de-stephan-zweig-parte-1-introduccion\/","title":{"rendered":"\u00abFOUCH\u00c9, el genio tenebroso\u00bb, por Stefan Zweig (PARTE 1- Introducci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"<header class=\"entry-header\">\n<h1><span style=\"font-size: 12pt;\"><a id=\"ref1a\"><\/a><a href=\"#ref1\">FOUCH\u00c9, El genio tenebroso &#8211; Prefacio<\/a><\/span><\/h1>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2019\/03\/03\/indice-de-post-de-fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig\/\"><strong>INDICE DE POST de \u00abFOUCH\u00c9, El genio tenebroso\u00bb, por Stefan Zweig<\/strong><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00abEs costumbre real robar, pero los Borbones exageran\u00bb <\/strong>(Talleirand)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<h1 class=\"entry-title\"><span style=\"color: #008000;\">Fouch\u00e9, por Stefan Zweig<\/span><\/h1>\n<p><a href=\"http:\/\/elplacerdelalectura.com\/2011\/03\/fouche-stefan-zweig.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">elplacerdelalectura.com<\/a><\/p>\n<div class=\"entry-meta\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/zweig.jpg\" rel=\"lightbox[16863]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-16868\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/zweig.jpg\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"246\" \/><\/a>Stefan Zweig no escribi\u00f3 una biograf\u00eda, como tal, de Napole\u00f3n Bonaparte. El escritor austriaco, tal vez el m\u00e1s notable bi\u00f3grafo que han dado las letras universales, no dedic\u00f3 una monograf\u00eda expl\u00edcita a uno de los h\u00e9roes (en el sentido que Thomas Carlyle aplica al t\u00e9rmino \u00abh\u00e9roe\u00bb) m\u00e1s renombrados de todos los tiempos, una figura esencial, un experto en cambiar el curso de la historia. No quiere decirse con esto que Zweig ignorase personaje tan extraordinario. Ocurre que la Revoluci\u00f3n Francesa y Napole\u00f3n, como dos hitos hist\u00f3ricos que son, los trat\u00f3 a fondo, aunque no directamente, a trav\u00e9s de un protagonista aparentemente de segunda fila, un oscuro actor de reparto, pero que, en realidad, interpret\u00f3 un papel capital en el siglo XIX. Hablamos de Joseph Fouch\u00e9. <\/span><\/div>\n<\/blockquote>\n<\/header>\n<div class=\"entry-content\">\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<blockquote><p><span style=\"font-size: 14pt;\">No compone, ciertamente, Zweig una monograf\u00eda sobre la Revoluci\u00f3n Francesa, ni sobre Luis XVI. S\u00ed nos da dado, en cambio, su obra m\u00e1s memorable en lo que a g\u00e9nero biogr\u00e1fico se refiere:\u00a0Maria Antonieta. Tampoco Zweig dedica de modo expl\u00edcito un estudio a Isabel de Inglaterra, cabeza regia importante donde las haya, pero s\u00ed escribe, sin olvidarse de la \u00abreina virgen\u00bb, una portentosa pieza hist\u00f3rica y literaria acerca de la vida y muerte de Mar\u00eda Estuardo. No busque nadie ning\u00fan t\u00edtulo que responda al nombre de Martin Lutero, otra notoriedad decisiva en los destinos hist\u00f3ricos, lo que no es \u00f3bice para que el m\u00e1ximo inspirador de la reforma protestante fuese retratado, como en un \u00abnegativo\u00bb fotogr\u00e1fico, en el libro dedicado a biografiar la persona de Erasmo de R\u00f3tterdam. Ecos del fraile agustino pueden escucharse, asimismo, y con graves resonancias, en el soberbio ensayo\u00a0Castellio contra Calvino.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Zweig es un maestro del g\u00e9nero biogr\u00e1fico, entre otras razones por la admirable capacidad que demuestra a la hora de cotejar y confrontar singularidades contrapuestas. En la biograf\u00eda consagrada a Fouch\u00e9, Zweig enfrenta al biografiado con Napole\u00f3n, pero asimismo con Robespierre y Talleyrand. En ella, sabemos de los personajes por sus rasgos propios, tanto f\u00edsicos como psicol\u00f3gicos, y en esta labor la escritura de Zweig brilla en esplendor y precisi\u00f3n. Pero tambi\u00e9n sabemos de ellos por contraste con otros prohombres contempor\u00e1neos suyos. Todos ellos reflejados en el espejo de la Historia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el estudio sobre Fouch\u00e9, Zweig no s\u00f3lo realiza el \u00abretrato de un pol\u00edtico\u00bb, sino del pol\u00edtico par\u00a0excellance. El pol\u00edtico \u2014el arquetipo pol\u00edtico\u2014 vive de la acci\u00f3n y de la ocupaci\u00f3n. Esto sostiene Jos\u00e9 Ortega y Gasset en su ensayo sobre Mirabeau. Su oficio no es pensar, sino actuar. Su temperamento es puro nervio, excitaci\u00f3n extrema. La constituci\u00f3n que lo estructura, y hace de \u00e9l un animal pol\u00edtico, es b\u00e1sicamente fisiol\u00f3gica: \u00abel pol\u00edtico es \u2014como Mirabeau, como C\u00e9sar\u2014, por lo pronto, un magn\u00edfico animal, una espl\u00e9ndida fisiolog\u00eda.\u00bb Tal descripci\u00f3n muy bien podr\u00eda aplicarse a la tipolog\u00eda del hombre pol\u00edtico que hace Zweig desarrolla en\u00a0Fouch\u00e9.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero hay todav\u00eda m\u00e1s. La biograf\u00eda del plenipotenciario ministro franc\u00e9s ofrece un fresco soberbio de los tiempos modernos nacidos de la guillotina y la Enciclopedia, unos tiempos abiertos en canal que inician sus pasos de modo un tanto torcido, sin duda sangriento, a todas luces, conflictivo. Unos tiempos que se desbordan en el siglo XX, centuria particularmente tenebrosa, ensombrecida por dos guerras mundiales y la emergencia de los totalitarismos m\u00e1s destructivos jam\u00e1s conocidos en la historia del hombre: el nazismo y el comunismo. \u00abGenio tenebroso\u00bb es, justamente, el sobrenombre por el que suele reconocerse a Fouch\u00e9, y subt\u00edtulo a\u00f1adido al t\u00edtulo de la biograf\u00eda de Zweig en no pocas ediciones. No cabe duda de que el escritor vien\u00e9s eleg\u00eda con suma atenci\u00f3n las personalidades a biografiar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>Stefan Zweig<\/strong><\/span>\u00a0(Viena, 1881 \u2013 Petr\u00f3polis, Brasil, 1942) fue, ya en su momento, un escritor enormemente popular, tanto en su faceta de ensayista y bi\u00f3grafo como en la de novelista. Un autor que am\u00f3 y padeci\u00f3 Europa en proporciones muy considerables. Su capacidad narrativa, la pericia y la delicadeza en la descripci\u00f3n de los sentimientos y la elegancia de su estilo hacen de \u00e9l un escritor que cautiva al gran p\u00fablico sin dejar indiferentes a los lectores m\u00e1s exigentes y especializados. En lector en espa\u00f1ol, dispone de unas veteranas obras completas del autor austriaco editadas en cuatro vol\u00famenes por la editorial Juventud. Desde hace unos a\u00f1os, la editorial Acantilado est\u00e1 realizando una meritoria labor de reedici\u00f3n de una buena parte de la inmensa obra del Zweig. Hasta la fecha han aparecido los siguientes vol\u00famenes:\u00a0La lucha contra el demonio (H\u00f6lderlin, Kleist, Nietzsche); Castellio contra Calvino (Conciencia contra violencia); Momentos estelares de la humanidad (Catorce miniaturas hist\u00f3ricas); El mundo de ayer (Memorias de un europeo); La embriaguez de la metamorfosis; Veinticuatro horas en la vida de una mujer; Novela de ajedrez; Carta de una desconocida; Los ojos del hermano eterno; Ardiente secreto; El amor de Erika Ewald; Tres maestros (Balzak, Dickens, Dostoievski); Noche fant\u00e1stica; La mujer y el paisaje; Correspondencia; Montaigne; La curaci\u00f3n por el esp\u00edritu; El candelabro enterrado; La impaciencia del coraz\u00f3n; Noche fant\u00e1stica; El legado de Europa; Amok; Viaje al pasado; Mendel el de los libros;\u00a0\u00bfFue \u00e9l?; y, en fin, la biograf\u00eda Fouch\u00e9 que ahora rese\u00f1amos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ep\u00edtome del funcionario plenipotenciario, del pol\u00edtico incombustible que enciende pasiones y no deja crecer la hierba all\u00e1 por donde pasa, este Atila de los ministerios es, sin reservas, un personaje fascinante. \u00abUno de los hombres m\u00e1s extraordinarios de todos los tiempos\u00bb afirma decididamente Zweig en las primeras l\u00edneas de la Introducci\u00f3n que abre el libro. Pocos sujetos han acaparado tanto poder en la Historia como Fouch\u00e9; pocos han sido m\u00e1s ricos; pocos, trabajando en la sombra, han tenido m\u00e1s influencia sobre los hombres p\u00fablicos de mayor perspectiva y proyecci\u00f3n. Todo en su personalidad resulta fuera de lo com\u00fan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abCuesta cierto esfuerzo imaginar que el mismo hombre, con igual piel y los mismos cabellos, era en 1790 profesor en un seminario y en 1792 saqueador de iglesias, en 1793 comunista y cinco a\u00f1os despu\u00e9s ya multimillonario, y otros diez a\u00f1os despu\u00e9s duque de Otranto. Pero cuanto m\u00e1s audaces eran sus transformaciones, tanto m\u00e1s interesante me resultaba el car\u00e1cter, o m\u00e1s bien no car\u00e1cter, de este hombre, el m\u00e1s consumado maquiav\u00e9lico de la Edad Contempor\u00e1nea, tanto m\u00e1s incitante se me hac\u00eda su vida pol\u00edtica, completamente envuelta en secretos y segundos planos, tanto m\u00e1s peculiar, hasta demon\u00edaca, su figura.\u00bb (p\u00e1gs. 9 y 10).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sucede que este hombre \u00abde cara p\u00e1lida\u00bb dedica su vida a la pol\u00edtica, y sin pretenderlo, escribe un tratado superior de ciencia pol\u00edtica. Vela sus armas p\u00fablicas con los girondinos, se une a Robespierre, lo derriba, sobrevive, se arrima a Napole\u00f3n, quien lo teme m\u00e1s que a Wellington, compite con Talleyrand, quien (a pesar de todo) le sobrevive, ayuda a la restauraci\u00f3n de la Monarqu\u00eda en Francia. All\u00e1 por donde pas\u00f3, en todas partes, dej\u00f3 memoria amarga de Fouch<\/span>\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Ariodante<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>\u00abNada existe de leg\u00edtimo<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>en la espantosa ambici\u00f3n<\/em><\/span><\/p>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>de juzgarse un coraz\u00f3n<\/em><\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>superior a los dem\u00e1s\u00bb<\/em><\/span><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"titlewrapper\">\n<figure id=\"attachment_16869\" aria-describedby=\"caption-attachment-16869\" style=\"width: 380px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/El-sue\u00f1o-de-la-raz\u00f3n.jpg\" rel=\"lightbox[16863]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16869\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/El-sue\u00f1o-de-la-raz\u00f3n.jpg\" alt=\"\" width=\"380\" height=\"581\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-16869\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">El sue\u00f1o de la raz\u00f3n produce monstruos<\/span><\/figcaption><\/figure><\/p>\n<h3>\u00a0<\/h3>\n<h3 class=\"post-title entry-title\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt; color: #008000;\">Talleyrand y Fouch\u00e9<\/span><\/h3>\n<\/div>\n<div class=\"descriptionwrapper\">\n<p class=\"description\">De McLuhan a Malevich<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/losmedioscomometaforas.blogspot.com\/2012\/05\/talleyrand-y-fouche.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/losmedioscomometaforas.blogspot.com\/2012\/05\/talleyrand-y-fouche.html<\/a><\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cEl arte de un\u00a0<em>Talleyrand<\/em>, personaje hist\u00f3rico y uno de los protagonistas de\u00a0<em>LA CENA<\/em>, de\u00a0<em>Jean Claude Brisville<\/em>, de disimular los pensamientos con palabras, no es patrimonio sino de un peque\u00f1o n\u00famero\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nacido en\u00a0<em>Bois-Colombes<\/em>\u00a0en 1922\/??-, \u00a0<em>Jean Claude Brisville\u00a0<\/em>fue<em>\u00a0<\/em>galardonado con los premios m\u00e1s prestigiosos en literatura dram\u00e1tica en Francia.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>\u201cFouch\u00e9 y Talleyrand, estos dos ministros de Napole\u00f3n, los m\u00e1s capaces, y capaces de todo, son las figuras psicol\u00f3gicamente m\u00e1s interesantes de esa \u00e9poca. Ambos son mentes claras, positivas, realistas. Ambos han pasado por la escuela de la Iglesia y por la fogosa escuela superior de la Revoluci\u00f3n. Ambos tienen la misma sangre fr\u00eda carente de toda conciencia en cuestiones de dinero y de honor. Ambos sirven con igual deslealtad, con igual falta de escr\u00fapulos, a La Rep\u00fablica, al Directorio, al Consulado, al Imperio y a la Monarqu\u00eda.<\/em>\u201d Stefan Zweig.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201c[&#8230;] <em>Sabi\u00e9ndose hacerse indispensables a los sucesivos gobiernos que emplearon su talento, los dos, odi\u00e1ndose, dominan un cuarto de siglo de la historia francesa<\/em>.\u201d\u00a0J.C.Brisville.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tras la ca\u00edda de Napole\u00f3n (batalla de Waterloo, 18 de junio de 1815), los vencedores ocupan Par\u00eds. Francia es de quien la quiera. \u00bfQui\u00e9n va a gobernar Francia? \u00bfLa Rep\u00fablica de Fouch\u00e9, la monarqu\u00eda de Luis XVIII, o el Imperio de Napole\u00f3n II? \u00a0Luis XVIII regresa a Francia y <em>Talleyrand<\/em>\u00a0est\u00e1 a su lado. El 5 de julio,\u00a0<em>Talleyrand<\/em>\u00a0y\u00a0<em>Fouch\u00e9<\/em>celebran un encuentro en\u00a0<em>Neuilly,<\/em>\u00a0y el 7 de julio por la noche, en\u00a0<em>Saint-Denis<\/em>,\u00a0<em>Joseph Fouch\u00e9<\/em>\u00a0presta juramento de fidelidad al rey, con la bendici\u00f3n de\u00a0<em>Talleyrand<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/fouch\u00e9-en-lyon.jpg\" rel=\"lightbox[16863]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-16870 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/fouch\u00e9-en-lyon.jpg\" alt=\"\" width=\"490\" height=\"427\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/fouch\u00e9-en-lyon.jpg 490w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/fouch\u00e9-en-lyon-300x261.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 490px) 100vw, 490px\" \/><\/a><\/p>\n<h1>\u00a0<\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center;\">Joseph Fouch\u00e9<\/h1>\n<p><a href=\"http:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/f\/fouche.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.biografiasyvidas.com\/biografia\/f\/fouche.htm<\/a><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(Joseph Fouch\u00e9, Duque de Otranto; La Martini\u00e8re, Breta\u00f1a, 1759 &#8211; Trieste, 1820) Pol\u00edtico franc\u00e9s de la Revoluci\u00f3n y del Imperio napole\u00f3nico. Era religioso de la Orden de los Oratorianos. Al estallar la Revoluci\u00f3n Francesa en 1789, la apoy\u00f3 con ardor, integr\u00e1ndose en el Club de los Jacobinos.<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Su participaci\u00f3n pol\u00edtica activa comenz\u00f3 cuando la Revoluci\u00f3n evolucion\u00f3 hacia posiciones m\u00e1s radicales en 1792: fue diputado de la Convenci\u00f3n (del partido radical de la Monta\u00f1a), miembro del Comit\u00e9 de Instrucci\u00f3n P\u00fablica y vot\u00f3 por la ejecuci\u00f3n de\u00a0Luis XVI. Durante la dictadura del Comit\u00e9 de Salvaci\u00f3n P\u00fablica fue uno de los representantes enviados a provincias para implantar el Terror, distingui\u00e9ndose por su celo en la campa\u00f1a de descristianizaci\u00f3n y en la represi\u00f3n de Lyon (1793).<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Robespierre empez\u00f3 a sospechar de sus simpat\u00edas hebertistas (de los extremistas partidarios de\u00a0Jacques Ren\u00e9 H\u00e9bert); sinti\u00e9ndose en peligro, Fouch\u00e9 particip\u00f3 en el golpe de Estado de\u00a0<i>thermidor\u00a0<\/i>que puso fin a la dictadura de\u00a0Robespierre\u00a0y su Comit\u00e9 (1794). Una vez liquidado el r\u00e9gimen de la Convenci\u00f3n e implantado el Directorio, los nuevos dirigentes tambi\u00e9n desconfiaron de este pol\u00edtico h\u00e1bil y calculador, al que encarcelaron en 1795 como part\u00edcipe de la pol\u00edtica robespierrista (1795). Parece que fue Fouch\u00e9 uno de los delatores de la conspiraci\u00f3n de\u00a0Fran\u00e7ois Babeuf\u00a0en 1796, lo que le permiti\u00f3 ganarse la confianza de\u00a0Paul Barras\u00a0y, por su intercesi\u00f3n, ser amnistiado y empleado como agente diplom\u00e1tico del gobierno.<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1799 fue nombrado ministro de la Polic\u00eda y teji\u00f3 por toda Francia una eficaz red de agentes, que puso al servicio del golpe de Estado que llev\u00f3 al poder a\u00a0Napole\u00f3n Bonaparte; \u00e9ste form\u00f3 inmediatamente un gobierno provisional con Fouch\u00e9 al frente de la polic\u00eda, ministerio que ocup\u00f3 en 1799-1802 y 1804-09. Dicho puesto significaba que Fouch\u00e9 controlaba el poder de hecho en Francia durante las largas ausencias del emperador, ocupado en misiones b\u00e9licas y diplom\u00e1ticas.<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Entre sus iniciativas destaca la implantaci\u00f3n de una oficina de censura de prensa (el\u00a0<i>Gabinete negro<\/i>). Su ca\u00edda en desgracia tuvo que ver con la desconfianza del emperador ante las continuas intrigas entre Fouch\u00e9 y\u00a0Charles Maurice de Talleyrand, exacerbada por la oposici\u00f3n del primero al matrimonio de Napole\u00f3n con Mar\u00eda Luisa. En 1809 fue apartado de Par\u00eds, encarg\u00e1ndole el gobierno de las Provincias Il\u00edricas (actual Croacia), anexionadas por Francia.<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desde 1810 conspir\u00f3 para el retorno de los Borbones, aunque acept\u00f3 volver a ser ministro del Interior cuando Napole\u00f3n regres\u00f3 de su destierro en Elba y recuper\u00f3 el poder (Imperio de los Cien D\u00edas, 1815). Demostr\u00f3 gran capacidad de supervivencia pol\u00edtica al encabezar el gobierno provisional que se form\u00f3 tras la derrota definitiva de Napole\u00f3n en la batalla de Waterloo; negoci\u00f3 el traspaso de poderes con los aliados y contribuy\u00f3 al retorno del rey\u00a0Luis XVIII. Inicialmente se mantuvo como jefe de la Polic\u00eda en el gobierno de la monarqu\u00eda restaurada, esforz\u00e1ndose por suavizar la represi\u00f3n sobre sus antiguos correligionarios; pero fue alejado aquel mismo a\u00f1o a la embajada francesa en Sajonia, debido a las protestas de los ultrarrealistas. En 1816 se exili\u00f3 huyendo de la ley de Luis XVIII contra los regicidas, estableci\u00e9ndose en el Imperio Austriaco (en la ciudad de Trieste, antigua capital de su gobernaci\u00f3n il\u00edrica).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/fouch\u00e9-portada.jpg\" rel=\"lightbox[16863]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-16871 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/fouch\u00e9-portada.jpg\" alt=\"\" width=\"353\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/fouch\u00e9-portada.jpg 353w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/fouch\u00e9-portada-212x300.jpg 212w\" sizes=\"auto, (max-width: 353px) 100vw, 353px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 36pt;\">FOUCH\u00c9<a id=\"ref1\"><\/a><a href=\"#ref1a\">*<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">EL GENIO TENEBROSO<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">STEFAN ZWEIG<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-PARTE I-<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><em>PREFACIO<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Joseph Fouch\u00e9, uno de los hombres m\u00e1s poderosos de su \u00e9poca, uno de los m\u00e1s extraordinarios de todos los tiempos, encontr\u00f3 poco amor \u00a0entre sus contempor\u00e1neos y a\u00fan menos justicia en la posteridad.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A Napole\u00f3n en Santa Elena, a Robespierre entre los jacobinos, a Carnot, Barras y Talleyrand en sus respectivas Memorias <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">y a todos los historiadores franceses \u2013realistas, republicanos o bonapartistas-, la pluma les rezuma hiel cuando escriben su <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">nombre. Traidor de nacimiento, miserable, intrigante, de naturaleza escurridiza de reptil, tr\u00e1nsfuga profesional, alma baja de esbirro, abyecto, amoral&#8230; No se le escatiman las injurias. Y ni Lamartime, ni Michelet, ni Luis Blanc intentan seriamente <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">estudiar su car\u00e1cter, o, por mejor decir, su admirable y persistente falta de car\u00e1cter. Por primera vez aparece su figura, con <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">sus verdaderas proporciones, en la biograf\u00eda monumental de Luis Madelins, al que este estudio, lo mismo que todos los <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">anteriores, tiene que agradecerle la mayor parte de su informaci\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, la Historia arrincon\u00f3 silenciosamente en la <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00faltima fila de las comparsas sin importancia a un hombre que, en un momento en que se transformaba el mundo, dirigi\u00f3 todos los partidos y fu\u00e9 el \u00fanico en sobrevivirles, y que en la lucha psicol\u00f3gica venci\u00f3 a un Napole\u00f3n y a un Robespierre. De vez en cuando ronda a\u00fan su figura por alg\u00fan drama u opereta napole\u00f3nicos; pero entonces, casi siempre reducido al papel gastado y esquem\u00e1tico de un astuto ministro de la Polic\u00eda, de un precursor de Sherlock Holmes. La cr\u00edtica superficial confunde siempre un papel del foro con un papel secundario.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">S\u00f3lo uno acert\u00f3 a ver esta figura \u00fanica en su propia grandeza, y no el m\u00e1s insignificante precisamente: Balzac. Esp\u00edritu <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">elevado y sagaz al mismo tiempo, no limit\u00e1ndose a observar lo aparente de la \u00e9poca, sino sabiendo mirar entre bastidores, <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">descubri\u00f3 con certero instinto en Fouch\u00e9 el car\u00e1cter m\u00e1s interesante de su siglo. Habituado a considerar todas las pasiones\u00a0 <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">-las llamadas heroicas lo mismo que las calificadas de inferiores-, elementos completamente equivalentes en su qu\u00edmica de los sentimientos; acostumbrado a mirar igualmente a un criminal perfecto -un Vautrin- que a un genio moral -un Luis Lambert-, buscando, m\u00e1s que la diferencia entre lo moral y lo inmoral, el valor de la voluntad y la intensidad de la pasi\u00f3n, sac\u00f3 de su destierro intencionado al hombre m\u00e1s desde\u00f1ado, al m\u00e1s injuriado de la Revoluci\u00f3n y de la \u00e9poca imperial. \u00abEl \u00fanico ministro que tuvo Napole\u00f3n\u00bb, le llama, \u00absingulier g\u00e9nie\u00bb (genio singular),\u00a0 luego una vez m\u00e1s \u00abla m\u00e1s poderosa cabeza que he conocido nunca\u00bb y en otro lugar \u00abuna de esas figuras que tienen tanta profundidad bajo la superficie que permanecen impenetrables en el momento de su acci\u00f3n y solo despu\u00e9s pueden ser comprendidas\u00bb. \u00a1Esto ya suena de manera distinta a las depreciaciones moralistas!. Y en medio de su novela \u00abUne t\u00e9n\u00e9breuse affaire\u00bb dedica a este genio grave, hondo y singular, poco conocido, una p\u00e1gina especial:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"> \u00ab<em>Su genio peculiar -escribe-, que causaba a Napole\u00f3n una especie de miedo, no se manifestaba de golpe. Este miembro desconocido de la Convenci\u00f3n, lino de los hombres m\u00e1s extraordinarios y al mismo tiempo m\u00e1s falsamente juzgados de su \u00e9poca, inici\u00f3 su personalidad futura en los momentos de crisis. Bajo el Directorio se elevo a la altura desde la cual saben los hombres de esp\u00edritu profundo prever el futuro, juzgando rectamente el pasado; luego, s\u00fabitamente -como ciertos c\u00f3micos mediocres que se convierten en excelentes actores por una inspiraci\u00f3n instant\u00e1nea-, di\u00f3 pruebas de su habilidad durante el golpe de Estado del 18 de Brumario. Este hombre, de cara p\u00e1lida, educado bajo una disciplina conventual, que conoc\u00eda todos los secretos del partido de la Monta\u00f1a, al que perteneci\u00f3 primero, lo mismo que los del partido realista, en el que ingres\u00f3 finalmente; que hab\u00eda estudiado despacio y sigilosamente los hombres, las cosas y las pr\u00e1cticas de la escena pol\u00edtica, adue\u00f1\u00f3se del esp\u00edritu e Bonaparte, d\u00e1ndole consejos \u00fatiles y proporcion\u00e1ndole valiosos informes&#8230; Ni sus colegas de entonces ni los de antes pod\u00edan imaginar el volumen de su genio, que era, sobre todo, genio de hombre de Gobierno, que acertaba en todos sus vaticinios con incre\u00edble perspicacia\u00bb. <\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estos elogios de Balzac atrajeron por primera vez la atenci\u00f3n sobre Fouch\u00e9, y desde hace a\u00f1os he considerado\u00a0 ocasionalmente la personalidad a la que Balzac atribuye el \u00abhaber tenido mas poder sobre los hombres que el <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">mismo Napole\u00f3n\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero Fouch\u00e9 parec\u00eda haberse propuesto, lo mismo en vida que en la Historia, ser una figura de segundo <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">t\u00e9rmino, un personaje a quien no agrada que le observen cara a cara, que le vean el juego. Casi siempre est\u00e1 sumergido en <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">los acontecimientos, dentro de los partidos, entre la envoltura impersonal de su cargo, tan invisible y activo como el <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">mecanismo de un reloj. Y rara vez se consigue captar, en el tumulto de los sucesos, su perfil fugaz en las curvas m\u00e1s <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">pronunciadas de su ruta. \u00a1Y m\u00e1s extra\u00f1o a\u00fan! Ninguno de esos perfiles de Fouch\u00e9, cogidos al vuelo, coinciden entre s\u00ed a <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">primera vista. Cuesta trabajo imaginarse que el mismo hombre que fue sacerdote y profesor en. 1790, saquease iglesias en <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">1792, fuese comunista en 1793, multimillonario cinco a\u00f1os despu\u00e9s y Duque de Otranto algo m\u00e1s tarde. Pero cuanto m\u00e1s <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">audaz le observaba en sus transformaciones, tanto m\u00e1s interesante se me revelaba el car\u00e1cter, o mejor, la carencia de <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">car\u00e1cter de este tipo maquiav\u00e9lico, el m\u00e1s perfecto de la \u00e9poca moderna. Cada vez me parec\u00eda m\u00e1s atractiva su vida pol\u00edtica, <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">envuelta toda en lejan\u00eda y misterio, cada vez m\u00e1s extra\u00eda, m\u00e1s demon\u00edaca su figura. As\u00ed me decid\u00ed a escribir, casi sin <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">propon\u00e9rmelo, por pura complacencia psicol\u00f3gica, la historia de Jos\u00e9 Fouch\u00e9, como aportaci\u00f3n a una biograf\u00eda que estaba <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">sin hacer y qu\u00e9 era necesaria: la biograf\u00eda del diplom\u00e1tico, la m\u00e1s peligrosa casta espiritual de nuestro contorno vital, cuya <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">exploraci\u00f3n no ha sido realizada plenamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una biograf\u00eda as\u00ed, de una naturaleza perfectamente amoral, a\u00fan siendo, como la de Jos\u00e9 Fouch\u00e9, tan singular y <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">significativa, me doy cuenta de que no va con el gusto de la \u00e9poca. Nuestra \u00e9poca quiere biograf\u00edas heroicas, pues la propia <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">pobreza de cabezas pol\u00edticamente productivas hace que se busquen m\u00e1s altos ejemplos en los tiempos pasados, No desconozco de ninguna manera el poder de las biograf\u00edas heroicas, que amplifican el alma, aumentan la fuerza y elevan espiritualmente. Son necesarias, desde los d\u00edas d\u00e9 Plutarco, para todas las generaciones en fase de crecimiento, para toda juventud nueva. Pero precisamente en lo pol\u00edtico albergan el peligro de una falsificaci\u00f3n de la Historia, es decir: es como si siempre hubiesen decidido el destino del mundo las naturalezas verdaderamente dirigentes. Sin duda domina una naturaleza heroica por su sola existencia, a\u00fan durante decenios y siglos, la vida espiritual, pero \u00fanicamente la espiritual. En la vida real, verdadera, en el radio de acci\u00f3n de la pol\u00edtica, determinan rara vez -y esto hay que decirlo como advertencia ante toda fe pol\u00edtica- las figuras superiores, los hombres de puras ideas; la verdadera eficacia est\u00e1 en manos de otros hombres inferiores, aunque mas h\u00e1biles: en las figuras de segundo t\u00e9rmino. De 1914 a 1918 hemos visto como las decisiones hist\u00f3ricas sobre la guerra y la paz no emanaron de la raz\u00f3n y de la responsabilidad, sino del poder oculto de hombres an\u00f3nimos del mas equ\u00edvoco car\u00e1cter y de la inteligencia mas precaria. Y diariamente vemos de nuevo que en el juego inseguro y a veces insolente de la pol\u00edtica, a la que las naciones conf\u00edan a\u00fan cr\u00e9dulamente sus hijos y su porvenir, no vencen los hombres de clarividencia moral, de convicciones inquebrantables, sino que siempre son derrotados por esos jugadores profesionales que llamamos diplom\u00e1ticos, esos artistas de manos ligeras, de palabras vanas y nervios fr\u00edos. Si verdaderamente es la pol\u00edtica, como dijo Napole\u00f3n hace ya cien a\u00f1os, la fatalite moderne, la nueva fatalidad, vamos a intentar conocer los hombres que alientan tras esas potencias, y con ello, el secreto de su poder peligroso. Sea la historia de la vida de Jos\u00e9 Fouch\u00e9 una aportaci\u00f3n a la tipolog\u00eda del hombre pol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Salzburgo, oto\u00f1o 1929.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"65\" height=\"65\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>FOUCH\u00c9, El genio tenebroso &#8211; Prefacio INDICE DE POST de \u00abFOUCH\u00c9, El genio tenebroso\u00bb, por Stefan Zweig *** \u00abEs costumbre real robar, pero los Borbones exageran\u00bb (Talleirand) *** Fouch\u00e9, por Stefan Zweig elplacerdelalectura.com Stefan Zweig <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/02\/24\/fouche-el-genio-tenebroso-de-stephan-zweig-parte-1-introduccion\/\" title=\"\u00abFOUCH\u00c9, el genio tenebroso\u00bb, por Stefan Zweig (PARTE 1- Introducci\u00f3n)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":16867,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[111],"class_list":["post-16863","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-miscelanea","tag-zweig"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16863","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16863"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16863\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16867"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16863"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16863"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16863"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}