{"id":16637,"date":"2019-02-09T01:00:00","date_gmt":"2019-02-09T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=16637"},"modified":"2024-10-10T09:50:41","modified_gmt":"2024-10-10T07:50:41","slug":"discurso-publico-y-manipulacion-el-caso-de-julio-cesar-pelicula","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/02\/09\/discurso-publico-y-manipulacion-el-caso-de-julio-cesar-pelicula\/","title":{"rendered":"Discurso p\u00fablico y manipulaci\u00f3n: el caso de Julio C\u00e9sar (pel\u00edcula de 1.953)"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">Julio C\u00e9sar (1953)<\/span><\/h2>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">Dirigida por Joseph L.\u00a0Mankiewicz<\/span><\/h1>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Basada en la obra hom\u00f3nima de William Shakespeare y protagonizada por Marlon Brando\u00a0en el papel de\u00a0Marco Antonio,\u00a0James Mason\u00a0en el de\u00a0Bruto,\u00a0John Gielgud\u00a0en el de\u00a0Casio\u00a0y\u00a0Louis Calhern\u00a0en el de\u00a0Julio C\u00e9sar<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/mega.nz\/embed\/KAkk0QrT#jN52NC4oMBvPPHyj2kCqZEcgpXpLxHr3YvqTw98cPng\" width=\"640\" height=\"360\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/h1>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><em>Discurso p\u00fablico y manipulaci\u00f3n:<\/em><\/span><\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><em>el caso de Julio C\u00e9sar<\/em><\/span><\/h1>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a id=\"refasteriscoa\"><\/a><a href=\"#refasterisco\">JES\u00daS ALCOLEA BANEGAS<\/a> <span style=\"font-size: 12pt;\"><a id=\"ref1a\"><\/a><a href=\"#ref1\">(1)<\/a><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><em>Universitat de Val\u00e8ncia<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">RESUMEN<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Analizamos la manipulaci\u00f3n en el discurso p\u00fablico, siguiendo el drama shakespeareano <em>Julio C\u00e9sar <\/em>y la versi\u00f3n f\u00edlmica de J.L. Mankiewicz. Al centrarse este discurso en la acci\u00f3n, son menos \u00fatiles los argumentos coherentes y bien elaborados que las apelaciones emotivas y las im\u00e1genes impactantes. Se oculta la verdad con una ret\u00f3rica brillante, pero perniciosa. Solo la participaci\u00f3n activa ante la recepci\u00f3n de un discurso manipulador, sin renunciar a la argumentaci\u00f3n ret\u00f3rica, puede ponernos en guardia de forma cr\u00edtica, racional y razonable.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">*<span style=\"color: #008000;\">*<\/span>*<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 18pt; color: #008000;\">I &#8211; IntroduccI\u00f3n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">El \u00a0dIscurso \u00a0p\u00fablIco \u00a0suele estar dominado\u00a0 por las declaraciones grandilocuentes sobre la capacidad u honestidad de los oradores, por las referencias abstractas a determinadas creencias, por las disquisiciones sobre la grandeza del pasado, por los mensajes intimidatorios (m\u00e1s o menos velados) sobre la perversidad del adversario y por los peligros apocal\u00edpticos que amenazan a la civilizaci\u00f3n y sus valores. Es un discurso imaginativo y creativo que defiende determinados intereses sirvi\u00e9ndose de la distorsi\u00f3n o la manipulaci\u00f3n m\u00e1s que de la verdad y recurriendo a mecanismos que enervan las emociones del audi- torio m\u00e1s que a resortes l\u00f3gicos, pues el objetivo es impulsar la acci\u00f3n con un determinado fin. Sin embargo, frente a cierta tradici\u00f3n que atribuye pasividad al auditorio, el modo de proceder no es unidireccional, pues el discurso del orador est\u00e1 influido por el mundo mental de su auditorio y sus expectativas. Ahora bien, hay que decirlo de manera que se pueda rentabilizar el esfuerzo de elaborar un discurso que, al final, siempre estar\u00e1 al servicio de unos intereses m\u00e1s o menos velados. El orador se centrar\u00e1 en lo que tiene \u00e9xito, en lo que el auditorio le pide, en lo que (\u00e9l <em>ve <\/em>que) agrada a su auditorio y en lo que a su vez le seduce.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Quien argumenta trata de presentar <em>buenas <\/em>razones a favor de la causa (creencia o acci\u00f3n) que desea defender y, si puede, influir en las decisiones que espera que su interlocutor adopte. Pero, si no tiene intenci\u00f3n de manipular, no se preocupa de ocultar sus estrategias para que ese interlocutor sea consciente de su modo de proceder y objetivos. La manipulaci\u00f3n fructifica cuando el manipulado no se percata de que est\u00e1 siendo manipulado. Para conseguir su objetivo, el manipulador se interesar\u00e1 por las preocupaciones de sus interlocutores, para pasar a elaborar su estrategia, tras sedimentarla en ese conocimiento. Comenzar\u00e1 anulando la capacidad de su v\u00edctima para pensar cr\u00edticamente, actuando inmediatamente sobre su estado afectivo y sus sentimientos, y tergiversando cualquier atisbo de razonamiento de que pueda ser capaz.<a id=\"ref2a\"><\/a><a href=\"#ref2\">(2)<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Nuestro objetivo ser\u00e1 analizar el papel de la manipulaci\u00f3n en el discurso p\u00fablico, siguiendo el ejemplo del <em>Julio C\u00e9sar <\/em>en la versi\u00f3n f\u00edlmica de J.L. Mankiewicz (1953), sin olvidar la gran belleza literaria y la genialidad po\u00e9tica del texto de W. Shakespeare (2001, 2002), en el que se inspira, y que el realizador de Pensilvania asimila rayando la perfecci\u00f3n. Los di\u00e1logos no pesan sobre el espectador, ya que est\u00e1n integrados en la acci\u00f3n misma. En la obra, la lucha por el poder tiene unos motivos poco elevados (la ambici\u00f3n) y otros completamente desinteresados (el patriotismo), con los conflictos que se producen entre el afecto y el deber, lo que confiere una enorme grandeza moral a los protagonistas. Como el dramaturgo, Mankiewicz trata esos conflictos entre afecto y deber con una buena dosis de ambig\u00fcedad, dejando que cada personaje aclare y defienda sus posiciones, actitud que culmina en los discursos de Bruto y Antonio, ante un pueblo voluble y manejado con razones emotivas. Todo ello suscita m\u00faltiples reflexiones y analog\u00edas sobre la legitimidad del poder, el uso correcto de las instituciones, el liderazgo carism\u00e1tico, la tiran\u00eda y la legitimidad o no del tiranicidio. Resulta llamativo el contraste entre las intrigas de los pol\u00edticos y la necesidad de conseguir el benepl\u00e1cito de la plebe, subrayando la teatralidad de la pol\u00edtica y de los hombres p\u00fablicos. Bruto y Antonio se dirigen a la plebe convenci\u00e9ndola de cu\u00e1l es el bien del pueblo de Roma. Bruto parece un hombre honesto que expone su causa abiertamente, invocando el honor y la dignidad, mientras que Antonio es un sutil manipulador, un zorro frente a un le\u00f3n. Siendo adem\u00e1s un maestro de la iron\u00eda, \u00e9sta act\u00faa a la vez sobre \u00e9l. Al principio es un indolente seguidor de C\u00e9sar, pero va mostrando sus verdaderas intenciones, enga\u00f1ando con un llamativo juego de dolor y nobleza, sublevando a la plebe y demostrando que su oraci\u00f3n f\u00fanebre sigue siendo una obra maestra de ret\u00f3rica manipuladora.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">El film refleja de forma impresionante los espacios p\u00fablicos de la antigua Roma, con una hermosa fotograf\u00eda que recuerda los montajes esc\u00e9nicos del nazismo (Wyke 2004), y, aunque est\u00e1 lleno de matices, es deudor de las representaciones teatrales. Mankiewicz dividi\u00f3 la historia en dos partes: la trama que lleva a la muerte de C\u00e9sar y sus consecuencias. Y estructur\u00f3 el relato en torno a los personajes y a los sucesos que les afectan: la entrada triunfal de C\u00e9sar y su dudoso \u00e9xito, la tormenta, los ruegos de Porcia y los de Calpurnia a sus respectivos esposos, Bruto y C\u00e9sar, la muerte de \u00e9ste, y la batalla de Filipos. Para nuestros prop\u00f3sitos, destacan el di\u00e1logo inicial entre Casio y Bruto, el soliloquio de \u00e9ste y su discurso y el de Antonio ante la plebe.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">En un mundo donde prevalecen los intereses p\u00fablicos sobre las actuaciones privadas, donde el enga\u00f1o y el disimulo son las formas habituales de relaci\u00f3n, no cabe un lenguaje sincero que refleje los sucesos cotidianos, ni un lenguaje po\u00e9tico que exprese los aspectos m\u00e1s personales. El film retrata precisamente ese mundo de p\u00fablicos intereses, a los que se subordina todo lo\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">privado. Las casas de Bruto y C\u00e9sar est\u00e1n abiertas al exterior, mostrando la continuidad entre lo p\u00fablico y lo privado, pero subrayando la oscuridad de la dimensi\u00f3n privada de los personajes y la poca reflexi\u00f3n conferida a los asuntos p\u00fablicos. Las conversaciones de Porcia y Calpurnia con sus esposos, volcados hacia lo p\u00fablico, giran justamente sobre esta ausencia de privacidad y sobre la escasa confidencialidad de sus preocupaciones pol\u00edticas. El soliloquio de Bruto, que podr\u00eda ser una excepci\u00f3n, transcurre en un espacio poco privado (el patio, al cual se accede desde el exterior) y en t\u00e9rminos p\u00fablicos: los motivos para la muerte de C\u00e9sar. En general, los grandes acontecimientos transcurren en sitios p\u00fablicos, donde la palabra puede tener mayor eco y donde se han de producir los principales movimientos en sentido f\u00edsico y figurado, pues es donde la mente y el coraz\u00f3n de los personajes, especialmente de la plebe, sufrir\u00e1n los mayores cambios (cf. Mangan 1992). As\u00ed, la apelaci\u00f3n clave de Antonio al testamento de C\u00e9sar, un asunto privado, se revela p\u00fablicamente al beneficiario: la multitud. Y para rizar el rizo de lo p\u00fablico, algo privado \u2013los jardines de C\u00e9sar\u2013 deviene p\u00fablico, para disfrute de los ciudadanos. En el terreno de lo p\u00fablico, que es donde se manifiestan y revelan las cosas, se da la paradoja de que es donde se oculta la verdad a trav\u00e9s de la ret\u00f3rica brillante, pero perniciosa, de la manipulaci\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 18pt; color: #008000;\">II &#8211; El uso de la ret\u00f3rIca<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En el <em>Julio C\u00e9sar<\/em>, la Roma de los h\u00e1biles oradores permite a Shakespeare elaborar un drama que es una cr\u00edtica de la peor ret\u00f3rica y del uso perverso del lenguaje, pues la pericia ret\u00f3rica de aquellos oradores puede enmascarar la verdad (pol\u00edtica y moral), y los problemas que el lenguaje acarrea generan, a su vez, problemas epist\u00e9micos. No en vano el dramaturgo pone en boca del personaje que encarna a Cicer\u00f3n que \u00ablos hombres interpretan las cosas a su modo y se apartan de su recto sentido\u00bb (1.3.34-35)<a id=\"ref3a\"><\/a><a href=\"#ref3\">(3)<\/a> En el texto y en su versi\u00f3n f\u00edlmica se evidencia la necesidad de recurrir a la ret\u00f3rica a todos los niveles. En general, las estrategias son t\u00edpicas del enmascaramiento y del enga\u00f1o. Los personajes se observan mutuamente, prestando atenci\u00f3n a las acciones y a los gestos de los dem\u00e1s para averiguar sus verdaderas intenciones. Por ello, los aspectos visuales contribuyen al aumento de tensi\u00f3n, sobre todo dependiendo de la interpretaci\u00f3n que se les vaya dando. As\u00ed, la intranquilidad de Porcia o la relevancia de los avisos que C\u00e9sar recibe est\u00e1n relacionados con la visi\u00f3n, pero tambi\u00e9n con lo que no se ve, quedando, por ello, sujetos a interpretaci\u00f3n (el ciego adivino, el sue\u00f1o de su esposa, los resultados negativos de los sacrificios y los extra\u00f1os fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos). Cabe destacar la visi\u00f3n pr\u00e1ctica de C\u00e9sar al describir de forma penetrante a Casio, capacidad que queda cuestionada cuando un h\u00e1bil adulador le regala los o\u00eddos con aquello que desea o\u00edr. En conversaci\u00f3n con Bruto y Casio, \u00e9sta ser\u00e1 al menos la opini\u00f3n de Decio, quien, como contraste, subraya que a C\u00e9sar no le agradan los aduladores (2.1.216-221).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Bruto y Antonio merecen un comentario especial. El primero, poco pr\u00e1ctico, parece estar alejado de toda realidad. Su di\u00e1logo con Casio se reduce a intercambios argumentativos abstractos en respuesta a propuestas concretas. Esta tendencia se repite en su soliloquio, que comienza por la conclusi\u00f3n que desea establecer \u2013\u00abEl remedio est\u00e1 en su muerte\u00bb (2.1.10)\u2013, lanz\u00e1ndose a buscar argumentos justificatorios, y que no disipar\u00e1 las dudas que invaden su angustiado esp\u00edritu. El caso de Antonio es diferente y sorprendente. Despu\u00e9s de presentarse como persona despreocupada y confiada en el buen hacer de C\u00e9sar, se revelar\u00e1 como un h\u00e1bil y pr\u00e1ctico manipulador, deseoso de satisfacer sus intereses. \u00c9l mismo nos ofrece su propio retrato manipulado. Recurriendo a una figura ret\u00f3rica, el <em>clenasmo<\/em>, de acuerdo con la cual uno mismo se deprecia para garantizar una mejor apreciaci\u00f3n de \u00e9l y de lo que dice, Antonio finge ante la plebe no ser un experto en oratoria: \u00abNo soy orador como Bruto, sino, como todos sab\u00e9is, un hombre claro y franco [\u2026] Yo hablo sin floreos; os digo lo que sab\u00e9is\u2026\u00bb (3.2.221-222, 227-228). Es decir, pretende carecer de ingenio o inteligencia, de prestancia o fluidez, de soltura y de ese peso que procede del car\u00e1cter (<em>auctoritas<\/em>), de gestos y movimientos corporales adecuados y, finalmente, de la facilidad en la elocuci\u00f3n, \u00abel don de palabra para excitar las pasiones\u00bb (3.2.226-227).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Antonio no entiende la ret\u00f3rica como Bruto. Sus estilos son diferentes, como las palabras y frases que usan, los recursos simb\u00f3licos, la duraci\u00f3n de cada discurso y la interacci\u00f3n con la plebe, las razones que presentan y la viveza de las descripciones y manifestaciones, siendo abstractas e intangibles para Bruto y concretas y sensibles para Antonio. Tras la muerte de C\u00e9sar, aqu\u00e9l se siente culpable y llega incluso a insinuar un posible castigo. Como la c\u00e1mara de Mankiewicz muestra, al enfocar su rostro en dos momentos clave, Antonio se siente como el gran manipulador que es. Bruto construye su discurso sobre su figura como orador, su honradez y moralidad, justificando sus posiciones \u00e9ticas y pol\u00edticas y la disposici\u00f3n para el sacrificio personal. Antonio, en cambio, construye su discurso sobre la supuesta honradez de los asesinos, sobre algunas acciones de C\u00e9sar y sobre su cuerpo yacente, pero tambi\u00e9n sobre su supuesta ignorancia en materia de oratoria, con la cual logra cierto efectismo. Antonio sabe que para inducir a la acci\u00f3n a las multitudes no hace falta argumentar de manera correcta, sino transmitir pasi\u00f3n o apelar a valores morales. Tras aclarar que la ret\u00f3rica se ocupa de estudiar los medios de que disponemos para persuadir, Arist\u00f3teles lo observ\u00f3 afirmando que en \u00ablas pruebas por persuasi\u00f3n, las que pueden obtenerse mediante el discurso son de tres especies: unas residen en el talante del que habla [<em>\u00eathos<\/em>], otras en predisponer al oyente\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">de alguna manera [ <em>pathos<\/em>] y, las \u00faltimas, en el discurso mismo [<em>logos<\/em>], merced a lo que \u00e9ste demuestra o parece demostrar\u00bb (<em>Ret\u00f3rica<\/em>, 1356a1-4). Ahora bien, a\u00f1ade, el orador ha de atender \u00aba los efectos del discurso, no s\u00f3lo a que sea demostrativo y digno de cr\u00e9dito, sino tambi\u00e9n a c\u00f3mo \u2018ha de presentarse\u2019 uno mismo y a c\u00f3mo inclinar\u00e1 a su favor al que juzga. Porque es muy importante para la persuasi\u00f3n [\u2026] el modo como se presente el orador y el que se pueda suponer que \u00e9l est\u00e1 en una cierta actitud respecto de los \u2018oyentes\u2019, as\u00ed como, en lo que se refiere a \u00e9stos, el que se logre que tambi\u00e9n ellos est\u00e9n en una determinada actitud \u2018ante el orador\u2019\u00bb, para conducirlos al estado emocional adecuado (1377b22-29).<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">La estructura <em>pathos, \u00eathos<\/em>, <em>logos <\/em>del discurso de Antonio contrasta con la del discurso de Bruto, que es m\u00e1s ordenada, <em>\u00eathos<\/em>, <em>logos, pathos<\/em>. Desde antes de empezar a hablar, la nobleza (<em>\u00eathos<\/em>) de Bruto impresiona a su p\u00fablico. As\u00ed un ciudadano declara: \u00abEl muy noble Bruto est\u00e1 en la tribuna. \u00a1Silencio!\u00bb (3.2.10). Despu\u00e9s, sus razones (<em>logos<\/em>) (\u00abO\u00edd mis razones y guardad silencio para poder o\u00edr\u00bb (3.2.14-15)) acaban en la petici\u00f3n de disculpas por si han ofendido a alguien. Pero concluye su discurso tratando de afectar las emociones ( <em>pathos<\/em>) de los ciudadanos afirmando \u00abas\u00ed como mat\u00e9 a mi mejor amigo por el bien de Roma, volver\u00e9 el pu\u00f1al contra m\u00ed mismo cuando mi patria estime necesaria mi muerte\u00bb (3.2.42-44), a lo que todos responden con v\u00edtores. Al final de la primera parte del discurso de Antonio, que un ciudadano afirme \u00abYo creo que tiene raz\u00f3n en lo que dice\u00bb (3.2.112) (<em>logos<\/em>) prueba que su discurso no se reduce al puro <em>pathos<\/em>. Que la declaraci\u00f3n realizada a continuaci\u00f3n por otro ciudadano,\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u00ab\u00a1En Roma no hay hombre m\u00e1s noble que Antonio!\u00bb (3.2.121), muestra que el car\u00e1cter de Antonio les ha impresionado (<em>\u00eathos<\/em>), y por la exclamaci\u00f3n del anterior \u00ab\u00a1El pobre! Tiene los ojos rojos como el fuego de tanto llorar\u00bb (3.2.120) sabemos que les ha conmovido (<em>pathos<\/em>). Pero esta conmoci\u00f3n ir\u00e1 en aumento a medida que Antonio vaya echando lecha al fuego. Al final, sin embargo, no estamos en mejores condiciones para juzgar la verdad de las declaraciones de Bruto que las de Antonio. Nos hemos quedado a merced de la peor ret\u00f3rica y sin la fuerza de la raz\u00f3n. Ello explica la ambig\u00fcedad reinante en toda la obra: si un punto de vista se formula de forma persuasiva, se acepta de forma entu<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">siasta como si fuera una verdad absoluta.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">III &#8211; La manipulaci\u00f3n como fen\u00f3meno discursivo y como acto de habla:\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">contra las m\u00e1xImas conversacionales<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Aunque las esferas pol\u00edtica y publicitaria son terrenos privilegiados de la manipulaci\u00f3n, la verdad es que todos podemos caer en la tentaci\u00f3n de manipular en cualquier \u00e1mbito. La manipulaci\u00f3n encierra una actuaci\u00f3n moral perversa, que puede no compensar la eficacia perseguida, porque puede afectar a la calidad de las relaciones humanas y a la propia reputaci\u00f3n e imagen: un\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">manipulador puede resultar un cazador cazado. El manipulador ha de ser paciente en la espera de su presa (informaci\u00f3n, conocimiento), astuto como un zorro (la mejor estrategia argumentativa \u2013l\u00f3gica y ret\u00f3rica\u2013) y r\u00e1pido como un felino (el tiempo puede jugar en su contra).<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La acepci\u00f3n del verbo \u00abmanipular\u00bb que nos interesa no es la <em>t\u00e9cnica <\/em>(sobre objetos) (cf. Ilatov 1993), sino la intervenci\u00f3n h\u00e1bil, artera, en la pol\u00edtica, en el mercado, en la informaci\u00f3n, etc., distorsionando la verdad, y al servicio de intereses ocultos. Es un punto de vista <em>simb\u00f3lico <\/em>o <em>comunicativo<\/em>, sobre humanos como objetos. Esta acepci\u00f3n suele manifestarse de forma discursiva interactiva y el manipulador ejerce su control sobre otras personas. Se diferencia de la persuasi\u00f3n en que con \u00e9sta tratamos de conseguir que alguien se ponga de acuerdo con nosotros por medio de argumentos. Aunque tambi\u00e9n puede recurrir a argumentos, el manipulador trata de conseguir de manera deshonesta que una persona haga algo, aprovech\u00e1ndose de ella. Podemos hacer seis observaciones a esta idea de manipulaci\u00f3n (cf. van Dijk 2009, p. 352):<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">(1\u00aa) La manipulaci\u00f3n conlleva (abuso de) <em>poder <\/em>y <em>dominaci\u00f3n<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">(2\u00aa) La manipulaci\u00f3n es una forma ileg\u00edtima de <em>influir <\/em>con el discurso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">(3\u00aa) La influencia ileg\u00edtima se puede hacer por cualquier medio comunicativo: la manipulaci\u00f3n es <em>multimodal.<a id=\"ref4a\"><\/a><a href=\"#ref4\">(<\/a><\/em>4)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">(4\u00aa) El manipulador consigue que el manipulado <em>crea <\/em>y <em>haga <\/em>cosas beneficiosas para el manipulador y, posiblemente, perjudiciales para el manipulado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">(5\u00aa) Al compararla con la <em>p<\/em><em>e<\/em><em>rsuasi\u00f3n<\/em>, observamos que (a) en \u00e9sta los interlocutores son libres de creer o actuar como les plazca (papel activo), si aceptan o no los argumentos del persuasor. (b) En la manipulaci\u00f3n, a los interlocutores se les asigna un papel m\u00e1s pasivo: son v\u00edctimas y no deben ser conscientes de la estrategia del manipulador. (c) La persuasi\u00f3n es dial\u00f3gica y <em>se ve<\/em>, mientras que la manipulaci\u00f3n no es dial\u00f3gica y <em>no se ve<\/em>: se sufre. (d) La persuasi\u00f3n es confesable y hay una relaci\u00f3n intr\u00ednseca, pero manifiesta, entre las razones del persuasor y sus intenciones. (e) El manipulador oculta sus intenciones reales. (f) El manipulado no puede comprender las intenciones o las consecuencias reales de las creencias o acciones defendidas por el manipulador: la ignorancia epist\u00e9mica le torna vulnerable y no puede resistirse a la manipulaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">(6\u00aa) Hay quien piensa que toda comunicaci\u00f3n es manipuladora por s\u00ed misma, porque tiene como objetivo <em>cambiar <\/em>y, por tanto, manipular la conducta de otros humanos. En cierto modo, para que la comunicaci\u00f3n no sea manipuladora ha de ser <em>ineficaz<\/em>. Puesto que la ret\u00f3rica busca la eficacia del\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><em>d<\/em><em>e la sospecha<\/em>.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Ahora bien, la manipulaci\u00f3n es un fen\u00f3meno inevitablemente <em>social<\/em>, fruto de la interacci\u00f3n en una determinada situaci\u00f3n. Es un fen\u00f3meno <em>cognitivo<\/em>, porque afecta las mentes, y es un fen\u00f3meno <em>discursivo<\/em>, porque interviene un lenguaje verbal, escrito o visual. En la interacci\u00f3n (argumentativa), algunas propiedades del discurso influyen en el proceso. Por ejemplo, el estilo puede apuntar a algunas propiedades del contexto y subrayar significados apropiados. Los recursos ret\u00f3ricos pueden resaltar esos significados en funci\u00f3n del objetivo, y la interpretaci\u00f3n del significado de algunas afirmaciones o im\u00e1genes puede determinar el proceso de forma vital. Esto es, las manipulaciones se manifiestan en un conjunto de enunciados relacionados y con m\u00e1s de un significado, que deben ser interpretados por la persona a manipular, que est\u00e1n formulados con una determinada intenci\u00f3n, que tratan de conseguir que esa persona part\u00edcipe de una determinada opini\u00f3n o que act\u00fae de una determinada manera, seg\u00fan el plan del manipulador. Como fen\u00f3meno discursivo, cabe subrayar la <em>intencionalidad <\/em>y el <em>instrumentalismo <\/em>de las manipulaciones que usan a las personas como objetos, de modo que los manipuladores exhiben (ocultamente) una destreza (manipuladora) dirigida por fines. Por ello, la manipulaci\u00f3n es un <em>acto de habla<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">\u00bfY qu\u00e9 es un acto de habla?<a id=\"ref5a\"><\/a><a href=\"#ref5\">(5)<\/a> Es una acci\u00f3n humana con la que un agente intenta alcanzar un determinado fin con el lenguaje. \u00c9ste es una parte consti- tutiva, como lo son las intenciones del hablante y las reacciones del oyente. En dicha acci\u00f3n, encontramos tres factores. El <em>acto locutivo<\/em>, que corresponde con <em>la expresi\u00f3n de algo <\/em>(aquello que se dice). El <em>acto ilocutivo<\/em>, que corresponde a lo que pretendemos <em>hacer al decir algo<\/em>, con lo que es distinto del decir algo (la <em>intenci\u00f3n <\/em>concreta del acto de habla). Y el <em>a<\/em><em>cto perlocutivo<\/em>, que corresponde a <em>lo que se consigue <\/em>con el acto de habla (el efecto que el enunciado produce en el receptor en una determinada circunstancia), y que puede coincidir con la intenci\u00f3n del hablante. Al unir la pretensi\u00f3n del hablante con lo que se consigue, es decir, la ilocuci\u00f3n y la perlocuci\u00f3n, estamos en el seno de la ret\u00f3rica como arte del discurso que busca la eficacia en la acci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Los actos de habla se pueden dividir, adem\u00e1s, en dos tipos. Los <em>actos directos <\/em>son aquellos enunciados en los que el aspecto locutivo e ilocutivo coinciden, expresando directamente la intenci\u00f3n. Y los <em>actos indirectos <\/em>son aquellos en los que el aspecto locutivo e ilocutivo no coinciden, por lo que la\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">intenci\u00f3n es distinta de lo directamente expresado. Por tanto, <em>la manipulaci\u00f3n ser\u00eda un acto de habla indirecto<\/em>. Adem\u00e1s, desde el punto de vista de la teor\u00eda de los actos de habla, las expresiones manipuladoras poseen estos rasgos: la presencia de conocimiento <em>relacionado<\/em>, que posibilita la comunicaci\u00f3n; el car\u00e1cter <em>instrumental <\/em>de las expresiones, que sirven para influenciar el pensamiento y el comportamiento del auditorio; y el car\u00e1cter <em>verbal <\/em>de las expresiones como actos de habla indirectos, que proporcionan informaci\u00f3n impl\u00edcita y expl\u00edcita. En el caso de las manipulaciones verbales en contextos p\u00fablicos, la intencionalidad muestra dos vertientes: la <em>intenci\u00f3n expl\u00edcita <\/em>de persuadir a un auditorio de la aceptabilidad o no de determinada opini\u00f3n, y la <em>intenci\u00f3n impl\u00edcita <\/em>de ganar al auditorio para una determinada causa. Por tanto, como actos de habla, las manipulaciones se procuran de forma impl\u00edcita, pero con apoyo expl\u00edcito; recurriendo al contexto social y espiritual que ha facilitado la interacci\u00f3n entre el orador y el auditorio, y que determinar\u00e1 el resultado de la interacci\u00f3n; no recurriendo a la disposici\u00f3n del auditorio a comprometerse racionalmente; recurriendo a su disposici\u00f3n a recibir y seguir instrucciones; y moldeando la mentalidad y las actitudes del auditorio, prepar\u00e1ndole para hablar, pensar, sentir y actuar de un modo concreto. Como resultado, <em>la manipulaci\u00f3n ser\u00e1 eficaz<\/em>.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Por otro lado, la comunicaci\u00f3n se rige por una especie de contrato impl\u00edcitamente estipulado entre hablantes bajo el supuesto de que nuestros discursos son sensatos, est\u00e1n justificados y responden a la verdad. Tal contrato desarrolla un papel fundamental en el complejo proceso interpretativo de la comunicaci\u00f3n. Grice (1991, p. 516) lo llam\u00f3 <em>principio de cooperaci\u00f3n<\/em>: \u00abHaga usted su contribuci\u00f3n a la conversaci\u00f3n tal y como lo exige, en el estadio en que tenga lugar, el prop\u00f3sito o la direcci\u00f3n del intercambio que usted sostenga\u00bb. Es un principio de racionalidad comunicativa que desempe\u00f1a un papel \u00e9tico y epistemol\u00f3gico. A juicio de Grice es aplicable a cualquier interacci\u00f3n, incluida la no verbal. Por supuesto, tambi\u00e9n en la manipulaci\u00f3n, aunque los manipuladores no siempre digan la verdad y se sirvan de la cooperaci\u00f3n para enmascarar sus prop\u00f3sitos. Grice acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino <em>implicatura <\/em>para referirse al acto de dar a entender o <em>implicar <\/em>alguna cosa diciendo algo m\u00e1s (p. 513): las implicaciones pragm\u00e1ticas y contextuales en cuanto distintas de las implicaciones l\u00f3gicas. A diferencia de una implicaci\u00f3n l\u00f3gica, una implicatura conversacional depende del contexto y es inferida por el interlocutor partiendo del presupuesto de que quien habla busca la cooperaci\u00f3n para alcanzar la mayor eficacia comunicativa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Junto al principio de cooperaci\u00f3n hay que postular un <em>principio de cortes\u00eda <\/em>que posee un papel regulador superior y que es \u00fatil para preservar el equilibrio social y las relaciones que nos llevan a suponer que nuestros interlocutores est\u00e1n siendo cooperativos. Hay cuatro <em>m\u00e1ximas conversacionales<\/em>, cuyas generalizaciones gobiernan la conducta racional cooperativa. La m\u00e1xima de\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">los objetivos de la conversaci\u00f3n. La m\u00e1xima de <em>cualidad<\/em>: hay que hacer que en nuestra conversaci\u00f3n reine la verdad (no diciendo lo que se cree falso o carece de pruebas). La m\u00e1xima de <em>relaci\u00f3n <\/em>o <em>relevancia<\/em>: hay que ir al grano y decir lo que es relevante. Y la m\u00e1xima de <em>modo<\/em>: hay que ser claro, escueto y ordena- do. Estas m\u00e1ximas son filos\u00f3ficas y ret\u00f3ricas. De ellas surgen muchas <em>figuras ret\u00f3ricas<\/em>, sobre todo las figuras de lo que no se dice, de lo que se suprime o se sugiere, como la elipsis, la preterici\u00f3n, la reticencia, la alusi\u00f3n o el \u00e9nfasis. En t\u00e9rminos de argumentaci\u00f3n ret\u00f3rica, dan origen al <em>entimema<\/em>, entendido como un argumento cuyos elementos no se explicitan \u00edntegramente.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Conviene se\u00f1alar que las cuatro m\u00e1ximas se fijan no tanto para ser rigurosamente respetadas, como para ser <em>infringidas<\/em>, con el fin de <em>comunicar algo de forma indirecta<\/em>. No son los mandamientos a observar siempre, sino los medios para decir de forma diferente lo que se quiere decir o <em>para decir lo que no se puede decir <\/em>porque es censurable o impertinente, o para transmitir significados supuestos de forma socialmente aceptable. Si el incumplimiento de la m\u00e1xima se ha hecho con esp\u00edritu cooperativo, se origina una implicatura conversacional, y si no es cooperativo, se llega a una <em>falacia <\/em>(cf. Martinich\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">1984)<a id=\"ref6a\"><\/a><a href=\"#ref6\">.(6) <\/a>Para los ejemplos del <em>Julio C\u00e9sar<\/em>, el incumplimiento de la m\u00e1xima de modo ser\u00e1 recurrente, pues en ellos habr\u00e1 poca claridad, brevedad y orden, y la ambig\u00fcedad reinar\u00e1 por doquier. A r\u00edo revuelto, ganancia de manipuladores.<\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">IV &#8211; Situaci\u00f3n de partida y modo de proceder de Antonio:\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">El papel de la Iron\u00eda<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Resulta natural comparar el estilo de Bruto, una declaraci\u00f3n de p\u00fablicas razones (3.2.7), con el estilo apasionado de Antonio, y leerlo como una apela- ci\u00f3n a la raz\u00f3n que queda sin fuerza ante la apelaci\u00f3n m\u00e1s eficaz de \u00e9ste a las emociones. De hecho, Bruto se presenta como hombre de honor y de raz\u00f3n, que se dirige a la raz\u00f3n de su auditorio (\u00abO\u00edd mis razones (\u2026) y avivad el sentido para poder juzgar\u00bb (3.2.14, 17-18)), pero de forma distanciada. Aunque ello puede hacernos pensar que Bruto est\u00e1 tratando de justificar l\u00f3gicamente las verdaderas razones y su acci\u00f3n, nada de ello encontramos en su discurso. La acusaci\u00f3n de ambici\u00f3n contra C\u00e9sar se desliza entre las declaraciones de su afecto y amor por \u00e9l y queda sin justificar, de modo que acabar\u00e1 diciendo que \u00abLas razones de su muerte constan en el Capitolio\u00bb (3.2.35-36). Adem\u00e1s, introduce la ret\u00f3rica de forma muy ingeniosa para persuadir a un auditorio que exige \u00abuna explicaci\u00f3n\u00bb (3.2.1) y le ofrece una <em>antimetabole <\/em>sustanciada\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">en la tautolog\u00eda \u00abCreedme por mi honor y tened presente mi honor para poder creer\u00bb (3.2.15-16), como resultado de invertir los t\u00e9rminos \u00abcreer\u00bb y \u00abhonor\u00bb y en contra de la m\u00e1xima de cantidad. Tambi\u00e9n introduce un falso dilema entre la muerte de C\u00e9sar y el amor a Roma; una oscura <em>ant\u00edfrasis<a id=\"ref7a\"><\/a><a href=\"#ref7\">(<\/a><\/em>7) que juega con la muerte\/vida de C\u00e9sar y la libertad\/esclavitud de su auditorio; y la combinaci\u00f3n de una <em>an\u00e1fora <\/em>y una <em>ep\u00edfora <\/em>centrada en las posibles ofensas a la plebe por su acto<a id=\"ref8a\"><\/a><a href=\"#ref8\">.(8)<\/a> Por tanto, Bruto tambi\u00e9n es un manipulador, pero un manipulador que fue manipulado previamente y de forma sutil por Casio. Mankiewicz nos muestra esta sutileza en su sencillo mon\u00f3logo en una escena de gran belleza visual, cuando Casio planea echar por la ventana de Bruto varias cartas como si fuesen de diferentes personas, apelando a su gran concepto de Bruto y\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u00abaludiendo sordamente a la ambici\u00f3n de C\u00e9sar\u00bb (1.2.319-320), para ganarse la complicidad del amigo, pues \u00ab\u00bfqui\u00e9n es tan puro que no se deje seducir?\u00bb (1.2.312): Casio va caminando, mirando a la c\u00e1mara, y \u00e9sta pasa por encima de \u00e9l, para reflejar c\u00f3mo el espacio p\u00fablico por el que ha caminado est\u00e1 siendo barrido por el viento, pre\u00e1mbulo de la inmediata conjura.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Ahora bien, \u00bfes Casio un sutil manipulador o un sutil seductor? Sus palabras citadas reflejan lo segundo. En una escena anterior, Bruto se ha percatado de ello y le dice: \u00abDel aprecio que me tienes no recelo; a d\u00f3nde quieres llevarme lo imagino\u00bb (1.2.168-169). Podr\u00edamos decir que Casio act\u00faa como catalizador para que Bruto tome conciencia de la situaci\u00f3n y \u00abhable, act\u00fae y remedie\u00bb, como podr\u00e1 leer en una de aquellas cartas (2.1.47). De hecho, en otra escena, Casio le dice que quisiera que \u00abno fuese tan ciego\u00bb y que \u00abcomo sabes que s\u00f3lo puedes verte reflejado, yo ser\u00e9 el espejo que te muestre verazmente lo que ignoras\u00bb (1.2.72-74). As\u00ed que Casio sabe de la falta de conocimiento que Bruto tiene de la situaci\u00f3n y de s\u00ed mismo y, por ello, podr\u00edamos pensar que est\u00e1 actuando de partera, en el sentido socr\u00e1tico. Pero, al declarar en su mon\u00f3logo que conviene que \u00aba tu noble metal podemos darle un nuevo temple\u00bb (1.2.309), Casio nada entre la seducci\u00f3n y la sutil manipulaci\u00f3n. La fuerza de sus palabras se sirve de la debilidad de car\u00e1cter de Bruto y su argumento clave transcurre, contra la m\u00e1xima de modo, en t\u00e9rminos alusivos, oblicuos,\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">que transmiten \u00abreflexiones ambiciosas, pensamientos importantes\u00bb (l.2.55), de los que Bruto acaba por hacerse eco al calificarlos de \u00abcuestiones de tanto peso\u00bb (1.2.176) y que apuntan a su vanidad e imagen y al ideal de la tradici\u00f3n romana. Sin embargo, en su soliloquio justificativo de la necesidad de la muerte de C\u00e9sar, reconoce no tener \u00abotro motivo para eliminarle que no sea el bien com\u00fan\u00bb (2.1.11-12), centr\u00e1ndose en una serie de met\u00e1foras sobre la naturaleza humana y acabando en el temor de lo que C\u00e9sar podr\u00eda hacer. As\u00ed que, como a la serpiente, \u00abhay que matarle en el cascar\u00f3n\u00bb (2.1.34), a sabiendas de que mata al \u00abprimer hombre del mundo\u00bb (4.3.23), por ser ambicioso. Sin saberlo, Casio y Bruto han sentado las bases del discurso de Antonio, de las cuales heredar\u00e1 la ambig\u00fcedad que, al a\u00f1adirle la iron\u00eda, convertir\u00e1 en una tela de ara\u00f1a que atrapar\u00e1 a los conjurados.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La situaci\u00f3n con que Antonio se encuentra no es favorable: tiene permiso de los conjurados para dirigirse a la multitud; est\u00e1 sobre \u00abun terreno resbaladizo\u00bb (3.1.205); tiene el control de la informaci\u00f3n, al presumir que sabe lo que Bruto ha dicho; y el auditorio conoce los motivos de su intervenci\u00f3n, aunque no sus verdaderos objetivos. En su discurso, podemos identificar cuatro partes y un ep\u00edlogo: interpretaci\u00f3n de la ambici\u00f3n de C\u00e9sar y reflexi\u00f3n sobre su amistad; alusi\u00f3n al testamento y poder de C\u00e9sar; elogio de \u00e9ste y recreaci\u00f3n del asesinato; declaraci\u00f3n de desconocimiento de la oratoria y desacuerdo con el mot\u00edn; y lectura del testamento, como ep\u00edlogo. Pero, \u00bfc\u00f3mo procede en estas diferentes fases del discurso?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"> (1) Partiendo de los argumentos de Bruto sobre la supuesta ambici\u00f3n de C\u00e9sar, ya compartidos por su auditorio, pero reinterpretando la ambici\u00f3n, con lo que las consecuencias ser\u00e1n diferentes. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">(2) Actuando de modo aparentemente natural y mostr\u00e1ndose respetuoso con su auditorio (cortes\u00eda positiva) \u2013y con los conspiradores (cortes\u00eda negativa)\u2013, para quien va desgranando sus argumentos pausadamente, con rodeos, enmasca- rando sus intereses y para que pueda interpretarlos con el significado que le conviene y sacar las consecuencias que tambi\u00e9n a \u00e9l le interesan. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">(3) Ocultando su plan (al contrario de Bruto que explica el suyo) para controlar el proceso. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">(4) Explotando materialmente, pero de forma ascendente, la escasa lealtad que la multitud a\u00fan profesa a C\u00e9sar, tras o\u00edr los argumentos de Bruto. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">(5) Explotando formalmente las m\u00e1ximas conversacionales de manera ambigua e ir\u00f3nica para presentar sus argumentos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"> (6) Explotando las indirectas y sugiriendo de forma velada y oscura. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">(7) Subrayando y repitiendo todo cuanto beneficia al auditorio y coincide con sus propias intenciones. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">(8) Aparentando saber m\u00e1s de lo que sabe y encontrarse agobiado por un conflicto interior que puede estar relacio- nado con lo que realmente sabe sobre la muerte de C\u00e9sar, por el pesar que le ha causado y por las consecuencias negativas que puede tener para la multitud. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">(9) Rentabilizando su cortes\u00eda y la atenci\u00f3n que la multitud le dispensa, hasta el punto de hacerse imprescindible para que \u00e9sta pueda conocer el testamento\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">de C\u00e9sar. <\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">(10) Adoptando lentamente una posici\u00f3n f\u00edsica igualitaria y, a veces, subordinada, pero intelectualmente superior, respecto de la multitud. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">(11) Haciendo recaer sobre \u00e9sta las consecuencias pol\u00edticas del suceso, pero incluy\u00e9ndose \u00e9l mismo cuando le interesa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"> (12) Dirigiendo estrat\u00e9gicamente preguntas ret\u00f3ricas a la multitud, centradas sobre (la supuesta ambici\u00f3n de) C\u00e9sar, sobre el llanto de la multitud (o para provocarlo) o sobre su supuesta subordinaci\u00f3n a la plebe. Y (13) apelando continuamente a las emociones, a las suyas, a las de C\u00e9sar y a las de la multitud.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Una menci\u00f3n especial merece la <em>iron\u00eda<\/em>, una de las figuras ret\u00f3ricas m\u00e1s eficaces en la persuasi\u00f3n. Aparece al usar una palabra con un significado opuesto a su significado literal. Aunque suele usarse para acentuar un error o una mala acci\u00f3n, en la conversaci\u00f3n incumplir\u00eda el principio griceano de cooperaci\u00f3n. Lo que permite entender que uno ha dicho <em>x<\/em>, pero quiere decir lo opuesto, no-<em>x<\/em>, es la naturaleza racional y cooperativa de la conversaci\u00f3n. Por ello, Antonio la toma como un medio para reforzar sus relaciones con y ganarse al auditorio. Todo ello se percibe en el film en el modo en que habla, en su tono y ademanes. Desde un punto de vista <em>cr\u00edtico<\/em>, la iron\u00eda le permite distanciarse de las tesis de los conspiradores y adoptar una nueva perspectiva con fines inconfesables, pues debe auto-protegerse para reforzar sus tesis, a costa de hacer m\u00e1s complejo su lenguaje y la estructura de su discurso, lo que le lleva a la ambig\u00fcedad y a la imprecisi\u00f3n. La asociaci\u00f3n de iron\u00eda y ambig\u00fcedad se plasma en la explicaci\u00f3n intencionadamente confusa de los datos que sirven de base a sus declaraciones. Como ya hemos apuntado, la ambig\u00fcedad es precisamente la marca que define globalmente el <em>Julio C\u00e9sar<\/em>, porque en \u00e9l todo es interpretable y nada se presenta de forma definitiva: ni personajes, ni palabras, ni acciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Cuando relacionamos el modo de proceder con las m\u00e1ximas conversacionales, nos llevamos alguna sorpresa. As\u00ed, de acuerdo con la m\u00e1xima de cantidad, por un lado, Antonio da m\u00e1s informaci\u00f3n de la necesaria, a veces exagerando, pues, si su prop\u00f3sito es incitar al mot\u00edn, el ep\u00edlogo es un a\u00f1adido innecesario. Pero, por otro, podemos pensar que da menos informaci\u00f3n de la necesaria, pues la lealtad a \u00ablos hombres de honor\u00bb est\u00e1 forz\u00e1ndole a callar algo que puede ser deshonroso para ellos y que el auditorio podr\u00eda no aceptar. Por tanto, en este caso, lo que queda silenciado podr\u00eda ser una verdad relevante, atentando contra la m\u00e1xima de relaci\u00f3n. Tambi\u00e9n podr\u00eda estar actuando con deliberada oscuridad, atentando contra la m\u00e1xima de modo, y permitiendo otras interpretaciones alternativas. Tal vez sea esta la raz\u00f3n de la longitud del discurso: dar tiempo al auditorio para que vaya sacando las conclusiones pertinentes de las otras posibles interpretaciones, a la vez que se le va reconduciendo al objetivo perseguido, atentando de nuevo contra la m\u00e1xima de cantidad. Incumple, adem\u00e1s, la m\u00e1xima de relaci\u00f3n recurriendo, con frecuencia,\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">a claves que facilitan la asociaci\u00f3n de ideas, los presupuestos, las pistas, etc. que contribuyen a cambiar la posici\u00f3n del auditorio.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">De acuerdo con la m\u00e1xima de cualidad, Antonio parece buscar la verdad que hay detr\u00e1s de la muerte de C\u00e9sar, argumentando a partir de las declaraciones de Bruto sobre su supuesta ambici\u00f3n, y as\u00ed parece querer manifestarlo, pero de una forma tan oscilante que deja al auditorio pregunt\u00e1ndose sobre la posibilidad de que haya algo que \u00e9l sabe \u2013como hemos sugerido\u2013, pero que no puede decir con total claridad, tal vez por la consabida lealtad, lo cual muestra, por otro lado, que desea ser sincero, pero que hay algo que se lo impide. Adem\u00e1s, su permanente iron\u00eda y deliberadas contradicciones atentan tambi\u00e9n contra la m\u00e1xima de cualidad. De hecho, sus declaraciones iniciales contradicen su pr\u00e1ctica posterior. Comienza diciendo: \u00abVengo a enterrar a C\u00e9sar, no a elogiarlo\u00bb (3.2.78), pero todo su discurso se dedica a destacar el valor moral, pol\u00edtico y humano de C\u00e9sar, hasta convertirlo en un m\u00e1rtir. Contra la m\u00e1xima de modo, Antonio es reiterativo, desordenado y ambiguo al tratar los problemas. Se mueve en un c\u00edrculo informativo, en cuyo seno, a trav\u00e9s de preguntas \u2013ret\u00f3ricas y, as\u00ed, en contra de la m\u00e1xima de cualidad\u2013, respondidas de forma muy general, teje una red de significaciones y emociones con la colaboraci\u00f3n de la multitud en la que \u00e9sta quedar\u00e1 atrapada, camino del mot\u00edn, por efecto de la manipulaci\u00f3n. Se cumple as\u00ed aquello que Austin dijera al defender la necesidad de analizar el acto de habla global en la situaci\u00f3n de habla global, situaci\u00f3n que puede incluir las convenciones que explican actos como argumentar y los efectos producidos \u00absobre los sentimientos, pensamientos o acciones del auditorio, o de quien emite la expresi\u00f3n, o de otras personas\u00bb, con alg\u00fan \u00abprop\u00f3sito, intenci\u00f3n o designio\u00bb (1990, pp. 95 y 145).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 18pt; color: #008000;\">V &#8211; Momentos estelares de un discurso manipulador<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">La presencia de Antonio, el m\u00e1s romano entre los romanos en el film, subraya su brillante sentido pol\u00edtico. Dialoga, pero en realidad juega, con la plebe, variando el ritmo y con pausas plenas de disimulo para evaluar el efecto que produce su estrategia ret\u00f3rica. En concreto, dos primer\u00edsimos planos de su rostro nos dejan ver c\u00f3mo est\u00e1 prestando o\u00eddos a la evaluaci\u00f3n que la plebe hace de sus palabras, al tiempo que muestra su satisfacci\u00f3n por los efectos. Se detiene sigilosamente cada vez que pronuncia las palabras \u00abambici\u00f3n\u00bb u\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u00abhombres de honor\u00bb, para que la plebe vaya asociando ideas. La mostraci\u00f3n del cad\u00e1ver va precedida de un primer plano del ciego adivino, que deja ver simult\u00e1neamente la acci\u00f3n de Antonio, y va seguida de un barrido por parte de la c\u00e1mara de los rostros de los primeros espectadores del auditorio para mostrar su aflicci\u00f3n e ira <em>in crescendo <\/em>y, como contraste, su ceguera ante las verdaderas intenciones de Antonio.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Desde el comienzo mismo de su discurso, Antonio finge aceptar la tesis de Bruto de que C\u00e9sar \u00abfue ambicioso\u00bb, como \u00abos ha dicho\u00bb (3.2.82), para pasar despu\u00e9s a socavarla, cambiando el significado de algunas palabras clave, a pesar de que apuntar\u00e1: \u00abNo pretendo rebatir lo que ha dicho Bruto\u00bb (3.2.104). Asimismo indica que habla \u00abcon la venia de Bruto y los dem\u00e1s\u00bb (3.2.85), con lo que pretende tintar de verdad sus declaraciones, lo que a la postre resultar\u00e1 enga\u00f1oso. En el contexto emocional y sutilmente cambiante en que se mueve\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u2013y del que en buena medida \u00e9l ser\u00e1 el motor, aunque acabe neg\u00e1ndolo (\u00abSi yo fuese a excitar vuestras pasiones a la sa\u00f1a y al mot\u00edn\u00bb (3.2.126-127))\u2013, repite la tesis \u00abPero Bruto dice que C\u00e9sar fue ambicioso, y Bruto es un hombre de honor\u00bb (3.2.90-91, 97-98) a intervalos regulares y estrat\u00e9gicos, lo que provoca, mediante una persuasiva ant\u00edfrasis, que las palabras \u00abhonor\u00bb y \u00abambici\u00f3n\u00bb asuman significados opuestos e ir\u00f3nicos, y la tesis de Bruto acabe por volverse contra \u00e9l en lo referente a la ambici\u00f3n. De hecho, volver\u00e1 a repetir la tesis in- mediatamente (3.2.102-103), sugiriendo que en realidad significa algo diferente, a saber, que \u00abC\u00e9sar no fue ambicioso, y Bruto no es un hombre de honor\u00bb, de modo que la multitud puede sacar por s\u00ed misma una conclusi\u00f3n que Antonio no ha expresado: \u00ab\u00a1Hombres de honor! \u00a1Traidores es lo que son!\u00bb (3.2.158). Tambi\u00e9n al comienzo del discurso, Antonio declara que viene \u00aba enterrar a C\u00e9sar, no a elogiarlo\u00bb (3.2.78), para precisar despu\u00e9s que \u00abviene a hablar en las exequias de C\u00e9sar\u00bb (3.2.88) \u00abcon la venia de Bruto y los dem\u00e1s\u00bb (3.2.85), como hemos indicado, pero con la exigencia de Bruto de que \u00abNo nos acuses en tu oraci\u00f3n f\u00fanebre. Habla de C\u00e9sar todo lo bien que sepas y di que lo haces con nuestro permiso\u00bb (3.1.263-265). Observemos, adem\u00e1s, que lo que podr\u00eda declarar ser\u00eda un conjunto de verdades inc\u00f3modas, ya que se debatir\u00eda entre decir lo que le han autorizado a decir \u2013supuestamente una mentira, que es lo que dice Bruto\u2013 y, al mismo tiempo, arrojar dudas sobre ello, pues \u00abestoy aqu\u00ed para decir lo que s\u00e9\u00bb (3.2.105) \u2013supuestamente una verdad, que le permite explotar la cortes\u00eda positiva\u2013, que no es otra cosa que \u2013dirigi\u00e9ndose a la multitud\u2013 \u00ablo que sab\u00e9is\u00bb (3.2.228). Demasiada ambig\u00fcedad, contra la m\u00e1xima de modo. Demasiadas indirectas, demasiadas implicaturas para que la multitud pueda captar de in- mediato toda la iron\u00eda de su mensaje, con efectos ret\u00f3ricos deliberados.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Al inicio tambi\u00e9n de la primera parte, hay una afirmaci\u00f3n de Antonio que, adem\u00e1s de parecer un comentario muy marginal a su declaraci\u00f3n de que no va a elogiar a C\u00e9sar, tiene el aspecto de guardar poca relaci\u00f3n con lo que sigue:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u00abEl mal que hacen los hombres vive tras su muerte; el bien solemos sepultarlo con sus restos\u00bb (3.2.79-80). Podemos preguntarnos acerca del significado de los vocablos \u00abmal\u00bb y \u00abbien\u00bb en este contexto, pues parecen no estar exentos de ambig\u00fcedad. \u00bfSe refiere con \u00abbien\u00bb a las buenas acciones que hizo C\u00e9sar en vida y que con su muerte no tienen ning\u00fan reconocimiento? Si es as\u00ed, entonces Antonio est\u00e1 criticando de forma velada e ir\u00f3nica a sus asesinos. \u00bfSe refiere\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">con \u00abmal\u00bb a sus malas acciones o a los asesinos? Si es a lo primero, \u00bfqu\u00e9 queda realmente de sus malas acciones? Si se refiere a la ambici\u00f3n en el sentido de Bruto y los dem\u00e1s, con su acci\u00f3n el problema ha quedado zanjado. Si se refiere a la ambici\u00f3n en el sentido de Antonio, est\u00e1 incurriendo en una contradicci\u00f3n y, por lo tanto, no parece que sea practicable esta hip\u00f3tesis. Por ello, parece viable que con \u00abmal\u00bb se est\u00e9 refiriendo a los asesinos. \u00bfPor qu\u00e9? Porque en cierto modo los asesinos son deudores de C\u00e9sar en lo pol\u00edtico, pero tambi\u00e9n en lo personal, hasta el punto de que Bruto lo se\u00f1ala como \u00abmi mejor amigo\u00bb (3.2.42), a quien ama, adem\u00e1s de ser su hijo adoptivo. Ahora bien, esta hip\u00f3tesis tambi\u00e9n ser\u00eda de aplicaci\u00f3n a Antonio, pues \u00e9ste dice de C\u00e9sar que era \u00abmi amigo, un amigo fiel y leal\u00bb (3.2.89), a quien quer\u00eda (3.2.222). Sin embargo, Antonio no le ha matado, es decir, no es un amigo que haya apu\u00f1alado al objeto de su amistad. As\u00ed que la hip\u00f3tesis de que Antonio se est\u00e9 refiriendo a los asesinos cobra fuerza a medida que avanza su discurso y lo hace con gran contundencia f\u00edsica al referir que \u00abaqu\u00ed le apu\u00f1al\u00f3 su muy amado Bruto\u00bb (3.2.181) y con gran contundencia racional y moral al referirse antes a aquellos \u00abhombres de juicio\u00bb, a aquellos\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u00abhombres de honor que han acuchillado a C\u00e9sar\u00bb (3.2.156-157), mezclando y aproximando h\u00e1bilmente dos t\u00e9rminos tan contradictorios como \u00abapu\u00f1alar\u00bb y \u00abamar\u00bb, y \u00abhonor\u00bb y \u00abacuchillar\u00bb, en contra de las m\u00e1ximas de cualidad y de relevancia. La cruel iron\u00eda que destila este choque conceptual, as\u00ed como el temor de Antonio a haber ofendido a \u00ablos esp\u00edritus m\u00e1s dignos y preclaros del momento\u00bb (3.1.176), no escapa ya a la multitud que ha empezado a inclinar la balanza hacia el platillo de tan sutil manipulador, que hasta ese momento hab\u00eda ido madurando las reiteradas referencias a tales \u00abhombres de honor\u00bb con una no disimulada cortes\u00eda negativa.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Al final de la primera parte del discurso, Antonio se detiene con el pretexto de recobrar la compostura, pero es para calcular \u2013fingiendo\u2013 sus efectos sobre la multitud, y llamar directamente la atenci\u00f3n sobre \u00e9l y no sobre el cad\u00e1ver, buscando la cooperaci\u00f3n del auditorio. En la segunda parte, recurre a elementos externos al discurso que le permiten complementarlo y avanzar en sus prop\u00f3sitos: el testamento, la t\u00fanica ensangrentada y el cuerpo de C\u00e9sar. Mientras declama este fragmento (3.2.172-199), tras el \u00abBaja\u00bb (3.2.166) que le ordena la plebe, permite que \u00e9sta rodee el cad\u00e1ver y, sosteniendo la t\u00fanica, recrea el asesinato. Al comienzo proliferan los imperativos \u2013en correspondencia con el que le ha hecho descender\u2013: \u00abMirad\u00bb, \u00abVed\u00bb, \u00abJuzgad\u00bb (3.2.179-180, 187), construyendo el discurso de forma visual, pero apelando, no sin iron\u00eda, a la raz\u00f3n de la multitud y a la suya propia en detrimento de la de los conspiradores,<a href=\"#A09\"><span style=\"color: #ff0000;\">(9)<\/span><\/a> hasta el final en que revela el propio cuerpo: \u00ab\u00a1Mirad, aqu\u00ed est\u00e1 \u00e9l!\u00bb (3.2.201).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Como argumento visual, el cad\u00e1ver demuestra \u00abla vil traici\u00f3n\u00bb de los conjurados (3.2.197)<a id=\"ref10a\"><\/a><a href=\"#ref10\"> (10)<\/a> y, de forma destacada, la grandeza de Antonio. En esta fase, su discurso adscribe vida a los objetos inanimados. Utilizando de forma manipulada una <em>prosopopeya,<a id=\"ref11a\"><\/a><a href=\"#ref11\">(<\/a><\/em>11)\u00a0que recapitula lo que ha dicho \u2013sin que se perturbe su \u00e1nimo\u2013, y a trav\u00e9s de un proceso de transferencia, configura el espacio de la voz de C\u00e9sar (es decir, Antonio), interpelando a la multitud para conmoverla. As\u00ed, las heridas son \u00abpobres, pobres bocas mudas\u00bb que hablan \u00abpor m\u00ed\u00bb (3.2.229-230), transformando el cuerpo en acto de habla que le permite hacer cosas en su provecho. La \u00absangre de C\u00e9sar\u00bb corri\u00f3 \u00abhacia la puerta para ver si era Bruto quien llamaba tan cruelmente\u00bb (3.2.183-185), mientras que la estatua de Pompeyo \u00abestaba chorreando sangre\u00bb (3.2.194), en un atentado contra la m\u00e1xima de cantidad. Al descubrir el cuerpo libera las fuerzas del caos y la destrucci\u00f3n: \u00ab\u00a1Venganza! \u00a1Corred! \u00a1Buscad! \u00a1Quemad! \u00a1Abrasad! \u00a1Matad!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">\u00a1Que no quede vivo un traidor!\u00bb (3.2.209). Esta es la clave de la vitalidad de su lenguaje, la energ\u00eda que le permite mantener el tama\u00f1o de su manipulaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Finalmente, la explicaci\u00f3n que Antonio ofrece de sus escasas dotes oratorias (3.2.225-227) es la conclusi\u00f3n apropiada para una actuaci\u00f3n que est\u00e1 impregnada de iron\u00eda, esencia de su discurso y en contra de la m\u00e1xima de cualidad, y que va desde su persona de \u00abhombre claro y franco\u00bb (3.2.222), hasta las formas m\u00e1s espec\u00edficas de ant\u00edfrasis, a la cual ya nos hemos referido, y <em>preterici\u00f3n.<a id=\"ref12a\"><\/a><a href=\"#ref12\">(<\/a><\/em>12)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Ambas figuras forman parte de sus t\u00e9cnicas m\u00e1s eficaces y encierran una forma de iron\u00eda que funciona desmintiendo aquello que precisamente desea subrayar. As\u00ed, repitiendo la palabra \u00abinjusto\u00bb varias veces en cinco l\u00edneas (3.2.128-132), insin\u00faa que se ha hecho una injusticia negando al mismo tiempo que se haya actuado de forma injusta. Pretendiendo calmar a la multitud, evitando excitar sus \u00abpasiones a la sa\u00f1a y al mot\u00edn\u00bb (3.2.127), logra sus prop\u00f3sitos, aunque lo est\u00e9 negando. Su forma de proceder con el testamento, \u00abque, perdonadme, no pienso leer\u00bb (3.2.136), tambi\u00e9n recurre a la preterici\u00f3n: al enumerar todas las razones para mantener guardado el testamento, describe exactamente la forma\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">en que \u00abarder\u00edais de rabia, os volver\u00edas locos\u00bb (3.2.149). El discurso de Antonio empieza en su segunda parte y termina en la tercera con claras referencias \u00abal mot\u00edn\u00bb, que la multitud acaba haciendo suyo (3.2.127, 234-235). Sin ninguna preocupaci\u00f3n por la moral o la verdad, sus energ\u00edas se centran hasta el final en la manipulaci\u00f3n. Por ello mantiene sus pies de forma eficaz en \u00abun terreno tan resbaladizo\u00bb (3.1.205). La imagen del fuego asociada a su discurso (\u00abtiene los ojos rojos como el fuego\u00bb [3.2.120]), su fingida renuencia a hacer que la multitud arda de rabia (3.2.149), sugieren que sus palabras echan chispas de verdad: \u00abQuemad su cad\u00e1ver en lugar sagrado y con las llamas incendiad las casas de los traidores\u00bb (3.2.259-260), acaban diciendo los ciudadanos. Pero no olvidemos que, aunque la manipulaci\u00f3n de Casio es m\u00e1s sutil, tambi\u00e9n sus\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u00abd\u00e9biles palabras\u00bb arrancan a Bruto \u00abchispas de entusiasmo\u00bb (1.2.183-184).<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 18pt; color: #008000;\">VI &#8211; Conclusi\u00f3n: hacer frente a la manipulaci\u00f3n con la argumentaci\u00f3n ret\u00f3rica<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Aunque la situaci\u00f3n que encontramos en el <em>Julio C\u00e9sar <\/em>est\u00e1 ligada a la pol\u00edtica, el discurso p\u00fablico manipulador puede aparecer en cualquier \u00e1mbito. La manipulaci\u00f3n es un medio al servicio de unos fines m\u00e1s o menos nobles o leg\u00edtimos. \u00bfEs noble la causa de Bruto? \u00bfEs leg\u00edtima la aspiraci\u00f3n de Casio a la hora de \u00abseducir\u00bb a Bruto? \u00bfEs leg\u00edtima la actuaci\u00f3n de Antonio? A veces tambi\u00e9n es un medio al servicio de los fines m\u00e1s mezquinos. Que Antonio queda retratado por estos fines \u00e9l mismo nos lo muestra en el film con una leve y mal\u00e9vola sonrisa de satisfacci\u00f3n, y en el texto shakesperiano al decir a su criado que Octavio y L\u00e9pido \u00abhabr\u00e1n [sido] informados de c\u00f3mo he sublevado al pueblo\u00bb (3.2.275-276). Hallar un ant\u00eddoto contra la manipulaci\u00f3n es realmente dif\u00edcil. Solamente la participaci\u00f3n activa ante la recepci\u00f3n de un discurso puede ponernos en guardia de forma cr\u00edtica, racional y razonable, y ayudarnos a no caer en las redes del manipulador.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Si, como recordaba Kant en su <em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura<\/em>, \u00abel criterio para saber si el tener por verdadero es convicci\u00f3n o mera persuasi\u00f3n es (\u2026) externo, y consiste en la posibilidad de comunicarlo y en comprobar su validez para toda raz\u00f3n humana\u00bb, de modo que haya concordancia entre todos los sujetos (A820, B848), entonces, para llegar a esta concordancia, se ha de producir una discusi\u00f3n en la que salgan a la luz las razones por las que es preciso mejorar todo un espectro que puede ir, por ejemplo, desde las bases de la informaci\u00f3n\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u2013el caso de la plebe manipulada en el <em>Julio C\u00e9sar<\/em>\u2013, hasta las reglas y el modo de proceder en la discusi\u00f3n \u2013parcialmente fijadas por Bruto y Antonio en los momentos que preceden a su comparecencia ante la plebe. As\u00ed, la manipulaci\u00f3n acaba produci\u00e9ndose porque en buena medida <em>no <\/em>se permite que \u00abel proceso de argumentaci\u00f3n\u00bb sea \u00abun proceso <em>autocorrectivo<\/em>\u00bb, en el que todos los agentes pueden participar activamente, por decirlo con Habermas (2002, p. 58).<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Con todo, nuestros an\u00e1lisis podr\u00edan llevarnos a concluir que debemos ponernos en guardia contra la ret\u00f3rica como arte proveedora de argumentos enga\u00f1osos. Sin embargo, el estudio de la ret\u00f3rica o, cuando menos, de los aspectos ret\u00f3ricos de la argumentaci\u00f3n puede ayudarnos a descubrir si una persona tiene la intenci\u00f3n de manipularnos y, por ello, estar al servicio de fines perfectamente respetables. \u00bfNo es esta la circunstancia en que se encuentra S\u00f3crates con los sofistas en el <em>Eutidemo <\/em>(285a-b)?: con su fina iron\u00eda S\u00f3crates hace frente a la peor ret\u00f3rica con una ret\u00f3rica v\u00e1lida y acertada. Por ello, los antiguos no se equivocaron al reunir en este arte tanto los elementos racionales como los emotivos del proceso de argumentaci\u00f3n. As\u00ed que en todos los argumentos la ret\u00f3rica es inevitable, de modo que podemos y debemos hablar de <em>argumentaci\u00f3n ret\u00f3rica<\/em>, avanzando hacia un modelo (cf. Alcolea 2011a) en el que se deje sentir el peso de los mejores argumentos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Bibliograf\u00eda:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">ALCOLEA, J. 2011a: \u00abCap a un model d\u2019argumentaci\u00f3 ret\u00f2rica\u00bb, en E. Casaban (ed.), <em>XVIII Congr\u00e9s Valenci\u00e0 de Filosofia. Val\u00e8ncia, 25-27 de mar\u00e7 de 2010<\/em>. Valencia: SFPV, pp. 157-171.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u2014, 2011b: \u00abArgumentos visuales\u00bb, en L. Vega &amp; G. Bolado (eds.), <em>La argumentaci\u00f3n en el discurso p\u00fablico<\/em>. Santander: Parlamento de Cantabria, pp. 121-146.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">ARIST\u00d3TELES 1990: <em>Ret\u00f3rica<\/em>, trad. Q. Racionero. Madrid: Gredos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">AUSTIN, J.L. 1990: <em>C\u00f3mo hacer cosas con palabras<\/em>, trad. G. R. Carri\u00f3 y E. A.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Rabossi. Barcelona: Paid\u00f3s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">GILBERT, M.A. 1997: <em>Coalescent argumentation<\/em>. Mahwah, NJ: L. Erlbaum. GRICE, H.P. 1991: \u00abL\u00f3gica y conversaci\u00f3n\u00bb, trad. J. J. Acero. En L. M. Vald\u00e9s (ed.),<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><em>L<\/em><em>a b\u00fasqueda del significado<\/em>. Madrid: Tecnos, pp. 511-530.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">HABERMAS, J. 2002: <em>Acci\u00f3n comunicativa y raz\u00f3n sin transcendencia<\/em>, trad. P.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Fabra. Barcelona: Paid\u00f3s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">ILATOV, Z.Z. 1993: \u00abManipulations in argumentation\u00bb, <em>Argumentation<\/em>, 7, pp. 359-367. KANT, I. 1989: <em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura<\/em>, trad. P. Ribas. Madrid: Alfaguara. MANGAN, M. 1992: \u00abI am no orator: the language of public spaces\u00bb. En L. Cookson<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">y B. Loughrey (eds.), <em>Julius Caesar<\/em>. London: Longman, pp. 66-78. MANKIEWICZ, J.L. 1953: <em>Julio C\u00e9sar<\/em>. Warner Bros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">MARTINICH, A.P. 1984: <em>Communication and reference<\/em>. Berlin: W. de Gruyter. NETTEL, A.L. &amp; ROQUE, G. 2012: \u00abPersuasive argumentation versus manipulation\u00bb,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><em>Argumentation<\/em>, 26\/1, pp. 55-69.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">PLAT\u00d3N 1983. <em>Di\u00e1logos I<\/em>, trad. J. Calonge y otros. Madrid: Gredos. QUINTILIANO, M.F. 1999: <em>Sobre la formaci\u00f3n del orador: doce libros<\/em>, trad. A.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Ortega. Salamanca: Universidad Pontificia, tomo II.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">SHAKESPEARE, W. 2001: <em>Julio C\u00e9sar<\/em>, trad. \u00c1.-L. Pujante. Madrid: Espasa-Calpe.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u2014, 2002: <em>Julius Caesar<\/em>. Hauppauge, NY: Barron\u2019s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">SPERBER, D. &amp; WILSON, D. 1994: <em>La relevancia<\/em>, trad. E. Leonetti. Madrid: Visor\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Dis.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">VAN DIJK, T. A. 2009: <em>Discurso y poder<\/em>, trad. A. Bixio. Barcelona: Gedisa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">VAN EEMEREN, F.H. &amp; GROOTENDORST, R. 1992: <em>Argumentation, <\/em><em>communication and fallacies<\/em>. Hillsdale, NJ: Erlbaum.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">VEGA, L. &amp; OLMOS, P. (eds.) 2011: <em>Compendio de l\u00f3gica, argumentaci\u00f3n y ret\u00f3rica<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Madrid: Trotta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">WYKE, M. 2004: \u00abFilms style and fascism: <em>Julius Caesar<\/em>\u00bb, <em>Film studies<\/em>, 4, pp. 58-74.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"refasterisco\"><\/a><a href=\"#refasteriscoa\">*<\/a>Jes\u00fas\u00a0 Alcolea\u00a0 Banegas \u00a0es Profesor Titular de Universidad del \u00c1rea de conocimiento y Departamento de L\u00f3gica y Filosof\u00eda de la Ciencia de la Facultad de Filosof\u00eda y Ciencias de la Educaci\u00f3n en la Universitat de Val\u00e8ncia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><em>L\u00edneas de investigaci\u00f3n<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Filosof\u00eda de la Matem\u00e1tica, Teor\u00eda de la Argumentaci\u00f3n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><em>Publicaciones recientes<\/em><\/span><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"2011\">\n<li><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">201 \u00abKitcher\u2019s naturalistic epistemology and methodology of mathematics\u00bb. En W. J. Gonz\u00e1lez (ed.), <em>Scientific realism and democratic society. The philosophy of Philip Kitcher<\/em>. Amsterdam \/ New York, NY: Rodopi, pp. 295-326.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">2011. <em>Compendio de l\u00f3gica, argumentaci\u00f3n y ret\u00f3rica<\/em>, ed. L. Vega y P. Olmos. Coordinador del \u00c1rea de Ret\u00f3rica Alcolea. Madrid: Trotta, 2\u00aa ed. <\/span>corregida<span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"> y <\/span>aumentada<span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">, 2012.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u00abArgumentation in mathematics\u00bb. In A. <\/span>Aberdein<span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"> &amp; I. Dove (eds.), <em>The argument\u00a0<\/em><\/span><em style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">of mathematics<\/em><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">. Berlin: Springer, pp. 35-48.<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><em>Direcci\u00f3n electr\u00f3nica<\/em>: <a href=\"mailto:jesus.alcolea@uv.es\">jesus.alcolea@uv.es<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><em>Trabajo publicado en \u00a9 Contrastes. Revista Internacional de Filosof\u00eda, <\/em>vol. XIX-N\u00ba2 (2014), pp. 379-398. ISSN: 1136-4076<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Departamento de Filosof\u00eda, Universidad de M\u00e1laga, Facultad de Filosof\u00eda y Letras<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Campus de Teatinos, E-29071 M\u00e1laga (Espa\u00f1a)<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"background-color: #ccffcc;\">NOTAS:<\/span>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"ref1\"><\/a><a href=\"#ref1a\">1 <\/a>\u00a0El texto se basa en investigaci\u00f3n realizada en el marco de los proyectos FFI2008-00085 y FFI2011-23125 del Ministerio de Ciencia e Innovaci\u00f3n. Agradecemos a nuestros colegas sus l\u00facidos comentarios a borradores previos. Este trabajo se inici\u00f3 con el curso <em>La argumentaci\u00f3n y las pr\u00e1cticas de argumentar en la gesti\u00f3n del discurso p\u00fablico<\/em>, celebrado en Santander en julio de 2010.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"ref2\"><\/a><a href=\"#ref2a\">2<\/a> \u00a0Seg\u00fan Nettel y Roque 2012, p. 58, la manipulaci\u00f3n presenta tres aspectos: el disimulo de la intenci\u00f3n de manipular, la presi\u00f3n (o coacci\u00f3n) ejercida sobre la persona a manipular, y la obstrucci\u00f3n de la libertad de la persona para elegir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"ref3\"><\/a><a href=\"#ref3a\">3\u00a0<\/a>\u00a0 Las referencias num\u00e9ricas proceden de Shakespeare 2001 y 2002.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"ref4\"><\/a><a href=\"#ref4a\">4\u00a0 \u00a0<\/a><em>Multimodal <\/em>porque el manipulador no s\u00f3lo puede servirse de cualquier medio a su alcance, sino porque \u00e9ste puede ser l\u00f3gico, emocional, visceral, etc. (cf. Gilbert 1997).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"ref5\"><\/a><a href=\"#ref5a\">5\u00a0<\/a> \u00a0Para m\u00e1s detalles sobre los actos del habla, puede verse la entrada \u2018Actos de habla\u2019\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">en Vega y Olmos (Eds.) 2011. Para este trabajo tambi\u00e9n son \u00fatiles las entradas \u2018Ret\u00f3rica\u2019,\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u2018Argumento visual\u2019, \u2018Auditorio\u2019, \u2018Principio de cooperaci\u00f3n\u2019, \u2018M\u00e1ximas de la conversaci\u00f3n\u2019,\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u2018Elocuci\u00f3n\u2019, \u2018Falacia\u2019, \u2018Iron\u00eda\u2019, etc.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"ref6\"><\/a><a href=\"#ref6a\">6<\/a>\u00a0 \u00a0Esto puede explicar por qu\u00e9, en un intercambio argumentativo, una falacia puede entenderse como un movimiento manipulador referido al contexto pragm\u00e1tico (cf. Van Eemeren y Grootendorst 1992, p. 103).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"ref7\"><\/a><a href=\"#ref7a\">7<\/a> \u00a0Es una figura ret\u00f3rica que consiste en dar a un objeto o persona un nombre que apunta a cualidades contrarias a las que realmente posee. Tambi\u00e9n se dice de una expresi\u00f3n que significa ir\u00f3nicamente lo contrario de lo que se quiere decir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"ref8\"><\/a><a href=\"#ref8a\">8\u00a0<\/a> \u00a0La <em>an\u00e1fora <\/em>es una figura ret\u00f3rica que consiste en la repetici\u00f3n de una o m\u00e1s palabras al comienzo de la frase, y la <em>ep\u00edfora <\/em>en la repetici\u00f3n de una o varias al final de frases sucesivas. Bruto las usa magistralmente entrelazadas de preguntas ret\u00f3ricas \u2013que, sin esperar respuesta de la plebe, las da por asentidas\u2013 en el fragmento: \u00ab\u00bfQui\u00e9n hay aqu\u00ed tan servil que quiera ser esclavo? Si hay alguien, que lo diga, pues le habr\u00e9 ofendido. \u00bfQui\u00e9n tan b\u00e1rbaro que no quiera ser romano? Si hay alguien, que lo diga, pues le habr\u00e9 ofendido. \u00bfQui\u00e9n tan ruin que no ame a su patria? Si hay alguien, que lo diga, pues le habr\u00e9 ofendido\u00bb (3.2.28-32).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"ref9\"><\/a><a href=\"#ref9a\">9<\/a> \u00a0No parece que la versi\u00f3n espa\u00f1ola textual y f\u00edlmica (\u00ab\u00a1Ah cordura! Te has refugiado en las bestias y los hombres han perdido la raz\u00f3n\u00bb (3.2.108-109)) consiga captar, en toda su iron\u00eda,\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">las palabras de Antonio y sus significados en la versi\u00f3n original: \u00ab<em>O, judgment, thou art fled to brutish beasts, \/ And men have lost their reason<\/em>\u00bb. El adjetivo <em>brutish <\/em>(bruto) es rico en implica- ciones y apunta claramente a Bruto, quien como hombre ha perdido la raz\u00f3n, se ha convertido en una animal irracional, en una bestia <em>brutal<\/em>, y si Antonio ha venido a decir lo que sabe, con la venia de los conspiradores, lo primero que dice es justamente eso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"ref10\"><\/a><a href=\"#ref10a\">10\u00a0<\/a> \u00a0Seg\u00fan Quintiliano (1999, VI, I, 31), la toga ensangrentada de C\u00e9sar precediendo su cortejo f\u00fanebre enfureci\u00f3 al pueblo romano. Sobre argumentos visuales, v\u00e9ase Alcolea 2011b.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"ref11\"><\/a><a href=\"#ref11a\">11\u00a0<\/a> \u00a0Figura ret\u00f3rica de pensamiento que consiste en atribuir a las cosas inanimadas o\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">abstractas, acciones y cualidades propias de seres animados, etc., confiri\u00e9ndoles una m\u00e1scara\u00a0<\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">o rostro (<em>prosopon<\/em>).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"ref12\"><\/a><a href=\"#ref12a\">12<\/a> \u00a0Figura ret\u00f3rica oblicua consistente en declarar que se omite algo, cuando de hecho se aprovecha la ocasi\u00f3n para llamar la atenci\u00f3n sobre ello, a veces de forma enf\u00e1tica.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Julio C\u00e9sar (1953) Dirigida por Joseph L.\u00a0Mankiewicz Basada en la obra hom\u00f3nima de William Shakespeare y protagonizada por Marlon Brando\u00a0en el papel de\u00a0Marco Antonio,\u00a0James Mason\u00a0en el de\u00a0Bruto,\u00a0John Gielgud\u00a0en el de\u00a0Casio\u00a0y\u00a0Louis Calhern\u00a0en el de\u00a0Julio C\u00e9sar \u00a0 <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/02\/09\/discurso-publico-y-manipulacion-el-caso-de-julio-cesar-pelicula\/\" title=\"Discurso p\u00fablico y manipulaci\u00f3n: el caso de Julio C\u00e9sar (pel\u00edcula de 1.953)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":16645,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":{"0":"post-16637","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-miscelanea"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16637","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16637"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16637\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16645"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16637"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16637"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16637"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}