{"id":16629,"date":"2020-10-23T00:05:07","date_gmt":"2020-10-22T23:05:07","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=16629"},"modified":"2022-05-05T19:46:15","modified_gmt":"2022-05-05T17:46:15","slug":"spinoza-por-vidal-pena-introduccion-a-la-etica-republicado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/10\/23\/spinoza-por-vidal-pena-introduccion-a-la-etica-republicado\/","title":{"rendered":"SPINOZA; POR VIDAL PE\u00d1A: Introducci\u00f3n a la \u00c9TICA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/aqrivVqeRT4\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u00daltima clase del profesor Vidal Pe\u00f1a Garc\u00eda en el sal\u00f3n de actos de la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Oviedo, sobre \u00abRelaciones entre la filosof\u00eda cartesiana y la filosof\u00eda kantiana\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 24pt;\"><a name=\"_Toc74246445\"><\/a>INTRODUCCI\u00d3N A LA \u00c9TICA\u00a0<\/span><\/h1>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Por Vidal Pe\u00f1a\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">El pastor Kohler (latinizado, Colerus) provoc\u00f3 en 17O5 la primera encarnaci\u00f3n de la vida de Baruch de Espinosa<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>; desde entonces la sombra de esa vida ha transmigrado dudosamente de la hagiograf\u00eda a la denostaci\u00f3n. Sab\u00edamos antes de leer a Feyerabend, que no hay hechos puros; los hechos de la vida de Espinosa dicen cosas distintas en distintos lenguajes, como les ha ocurrido siempre a los hechos. Y as\u00ed el hombre \u00ab ebrio de Dios\u00bb, que profiere sin cesar su sagrado Nombre; el que deposita una mosca en la tela de ara\u00f1a y contempla sonriente el necesario desenlace, el que rechaza ofertas de dinero y de honrosos cargos acad\u00e9micos, el minucioso pulidor de lentes, el que env\u00eda a prisi\u00f3n a un deudor, el que se informa con toda cortes\u00eda de las ense\u00f1anzas que su hu\u00e9sped ha obtenido en un serm\u00f3n dominical, el que no puede evitar una sonrisa cuando rezan en su presencia, el que declara que la guerra y la matanza no le incitan a risa ni a llanto, el apacible fumador de pipa, el arrebatado personaje que, panfleto en mano, intenta salir a la calle para acusar de b\u00e1rbaros a los asesinos de sus amigos y protectores pol\u00edticos, el que dice que en la naturaleza no hay bien ni mal, el defensor de la democracia, el que menosprecia el vulgo, el t\u00edsico, el que acaso fue rechazado por la hija de su maestro de matem\u00e1ticas \u2014ella prefiri\u00f3 a otro, seg\u00fan cuentan\u2014, el que habla serenamente de las pasiones \u00abcomo de l\u00edneas, superficies y cuerpos\u00bb, el que acota quiz\u00e1 abruptamente, tratando de los celos, que esa pasi\u00f3n se incrementa al imaginar los genitales y las excreciones de quien posee al objeto amado&#8230;, ese hombre es, alparecer, el mismo, pero la reconstrucci\u00f3n de su identidad pasa por m\u00e1s de un esquema. Siempre podr\u00eda decirse que perseguir esa identidad es tarea condenada sin remedio al fracaso, para la vida de Espinosa o para cualquier otra: su obra, y no la fantasmagor\u00eda de sus datos biogr\u00e1ficos, ser\u00eda el lugar de su objetividad. Por desgracia, la objetividad de esa obra es tambi\u00e9n multiforme: ate\u00edsmo sistem\u00e1tico, pante\u00edsmo impregnado de fervor, racionalismo absoluto, misticismo, materialismo, idealismo, han compuesto y componen las figuras de su proteica inmortalidad. Ateo abominable, que horroriz\u00f3 a Europa con su Tratado teol\u00f3gico-pol\u00edtico; santo laico, en quien toda una tradici\u00f3n liberal puso sus complacencias; precursor de la sana doctrina para la ortodoxia del materialismo dial\u00e9ctico, Espinosa parece haber servido para todo. Aqu\u00ed, sin embargo, no vamos a hacer caso a tantos motivos de duda. Vamos a decir algo de la figura biogr\u00e1fica de Espinosa y algo de la obra que hemos traducido, del \u00fanico modo en que se pueden decir esas cosas, a saber: pensando que nuestra versi\u00f3n es la mejor. Pero es un hecho que s\u00f3lo desde una actitud propia significa algo el hecho de una actitud ajena: contribuir a la diafon\u00eda de opiniones es contribuir a la pol\u00e9mica de que est\u00e1 tejida la realidad. E irritarse contra la realidad \u2014Espinosa lo habr\u00eda dicho\u2014 carece de sentido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La an\u00e9cdota de la vida de Espinosa es tan conocida que no merece la pena tratar en detalle de ella. S\u00ed nos referimos a algunos aspectos que, sobre todo en nuestro pa\u00eds, no suelen ser subrayados, y que nos parecen de la mayor significaci\u00f3n. Al hacerlo divulgaremos aspectos de Espinosa que otros han estudiado ya, pero que acaso no forman parte todav\u00eda de la \u00abimagen corriente\u00bb que se tiene de \u00e9l.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_1329\" aria-describedby=\"caption-attachment-1329\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Ren\u00e9_Descartes_1.jpg\" rel=\"lightbox[16629]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1329\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Ren\u00e9_Descartes_1.jpg\" width=\"400\" height=\"490\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Ren\u00e9_Descartes_1.jpg 817w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Ren\u00e9_Descartes_1-245x300.jpg 245w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Ren\u00e9_Descartes_1-768x940.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1329\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Ren\u00e9 Descartes<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Baruch de Espinosa nace en 1632 en el seno de la comunidad jud\u00eda de Amsterdam, ghetto que no lo es en el sentido siniestro que la historia ha justificado tan a menudo para el t\u00e9rmino. Se trata de una comunidad pr\u00f3spera, cuya religi\u00f3n y usos son respetados; hasta tiene su propia pol\u00edtica interna. Las Provincias Unidas \u2014y Holanda a la cabeza\u2014 son en ese momento la vanguardia de Europa, y representan el m\u00e1ximo de tolerancia posible en la \u00e9poca. La historia de la filosof\u00eda, escrita en perspectiva ilustrada (la perspectiva del \u00abmartirologio de la raz\u00f3n\u00bb) recordar\u00e1, con todo, a un Voetius ladrando contra Descartes, o al propio p\u00e1rroco de Voorburg excitando, probablemente, a sus fieles contra Espinosa. Sin embargo, a pesar de los cl\u00e9rigos calvinistas (ligados al partido de los Orange) el contrapeso \u00abliberal\u00bb est\u00e1 s\u00f3lidamente asentado en esta rep\u00fablica de mercaderes, y los jud\u00edos acuden a ella como a su asilo seguro. La familia de Espinosa ocupa en la comunidad un lugar notable: el padre \u2014Miguel, comerciante de especias\u2014 llega a formar parte de los Parnassim (el consejo rector). En ese relativo aislamiento la cultura jud\u00eda es mantenida con vigor. Conviene se\u00f1alar, de todas maneras, que esa cultura jud\u00eda incluye manifestaciones muy variadas: hoy sabemos que la juder\u00eda de Amsterdam conoci\u00f3, a lo largo del siglo xvii, importantes crisis ideol\u00f3gicas; el legado que de ella habr\u00eda recibido Espinosa no tendr\u00eda que haber sido, necesariamente, el de la m\u00e1s estricta ortodoxia. Nombres como los de David Farar, Joseph Salom\u00f3n del Medigo, y, sobre todos ellos, el de Uriel da Costa, puntean la historia de esos esc\u00e1ndalos heterodoxos<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a>. Parece probado que Espinosa tuvo buen conocimiento de tales desviaciones de la pureza doctrinal, bien que su formaci\u00f3n infantil y adolescente fuese la propia de un fiel, y asistiera a las lecciones de Sa\u00fal Lev\u00ed Morteira, maestro, al parecer, pasablemente aggiornato, pero ortodoxo al fin. Conviene tambi\u00e9n a\u00f1adir que el judaismo, en torno a Espinosa, est\u00e1 repleto de componentes ib\u00e9ricos. Emigradas de Portugal o de Castilla, estas familias de exmarranos siguen adscritas al \u00e1rea, cultural de sus pa\u00edses de procedencia. Las lenguas familiares de Espinosa son el portugu\u00e9s y el castellano; m\u00e1s tarde aprender\u00e1 el lat\u00edn \u2014en el que escribir\u00e1 toda su obra<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><strong>[3]<\/strong><\/a>\u2014 y el holand\u00e9s: no deja de ser importante subrayar que nunca lleg\u00f3 a dominar el holand\u00e9s tan bien como sus lenguas maternas. Entre sus lecturas, junto a las obras de la filosof\u00eda jud\u00eda medieval (espa\u00f1ola tambi\u00e9n: Maim\u00f3nides), figuran las de Cervantes, G\u00f3ngora, Quevedo&#8230; Es cierto que algunos estudiosos portugueses del espinosismo se nos han adelantado en la posible reivindicaci\u00f3n de Espinosa para el \u00abacervo cultural\u00bb del pa\u00eds, pero tambi\u00e9n es cierto que la reivindicaci\u00f3n portuguesa no cuenta con m\u00e1s razones \u2014parece\u2014 que la castellana. Cuando el profesor Carvalho dice, por ejemplo, que el giro espinosiano nec per somnium cogitant (Eth. I, App) no es puramente latino, sino que reproduce (digamos, por cierto, que algo libremente) el portugu\u00e9s \u00abnem por sonho lhe passa pela cabe\u00e7a\u00bb, siempre podr\u00eda decirse que \u00abni en sue\u00f1os lo piensan\u00bb es tambi\u00e9n castellano. En cuanto a la afirmaci\u00f3n \u2014procedente de otra parte \u2014 de que Espinosa sea un pensador caracter\u00edsticamente portugu\u00e9s, hasta el punto de poder equipararse al doctor Oliveira Salazar (afirmaci\u00f3n que, contra lo que pudiera parecer, no surge de un desbordamiento de nuestra fantas\u00eda)<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><strong>[4]<\/strong><\/a> acaso sea hoy menos oportuna que en su tiempo. A\u00f1adamos que cuando Espinosa es expulsado de la comunidad jud\u00eda escribe su defensa en castellano. Pero en seguida daremos m\u00e1s detalles que, si no necesariamente a una tesis que convierta a Espinosa, as\u00ed, sin m\u00e1s, en un fil\u00f3sofo espa\u00f1ol, s\u00ed conducen al menos a una valorizaci\u00f3n de los posibles componentes espa\u00f1oles del pensamiento de Espinosa (en la l\u00ednea a que han dado pie, por ejemplo, los estudiosos de Caro Baroja)<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><strong>[5]<\/strong><\/a>. Creemos que eso no dejar\u00e1 de ser reconfortante en un pa\u00eds cuyos cl\u00e1sicos filos\u00f3ficos son tan escasos.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_1330\" aria-describedby=\"caption-attachment-1330\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Van_den_Enden_1.jpg\" rel=\"lightbox[16629]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1330\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Van_den_Enden_1.jpg\" width=\"400\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Van_den_Enden_1.jpg 750w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Van_den_Enden_1-300x225.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Van_den_Enden_1-678x509.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Van_den_Enden_1-326x245.jpg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Van_den_Enden_1-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1330\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Franciscus Van Den Enden<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Espinosa asiste a la sinagoga, y, muy joven a\u00fan, comienza a manifestar su rebeld\u00eda frente a la doctrina ortodoxa. \u00bfRebeld\u00eda solitaria ? Seguramente, no. Hasta no hace mucho tiempo se atribu\u00eda influencia decisiva sobre esa actitud cr\u00edtica al c\u00edrculo de cristianos liberales holandeses \u2014los \u00abcolegiantes\u00bb \u2014, con los que Espinosa trab\u00f3 relaci\u00f3n en Amsterdam a partir del momento en que acudi\u00f3 a recibir lecciones de matem\u00e1ticas (y, muy probablemente, tambi\u00e9n de escol\u00e1stica cristiana) del ex-jesuita Van Enden, en cuya casa se reun\u00edan miembros de dicho grupo, algunos de los cuales ser\u00e1n desde entonces amigos permanentes de Espinosa: Lodewijk Meyer (que prologar\u00e1 sus Principios de filosof\u00eda cartesiana), Jarig Jelles y otros. \u00bfEs ese cristianismo liberal el responsable de que Espinosa se aparte de la ortodoxia jud\u00eda? \u00bfAcaso a ello se deba el hecho de que Espinosa utilizase despu\u00e9s, ocasionalmente, un vocabulario \u00abcristiano\u00bb, en el primer manuscrito que de \u00e9l nos ha quedado \u2014el Breve Tratado\u2014, y, posteriormente, en su Tratado teol\u00f3gico-pol\u00edtico? Que Espinosa ha tomado en consideraci\u00f3n a los \u00abcolegiantes\u00bb est\u00e1 fuera de duda. Pero es el alcance de esa consideraci\u00f3n lo importante. Y en este punto (bas\u00e1ndonos en los trabajos de Gebhardt, pero sobre todo en los de Revah, cuya obra utilizaremos a partir de ahora para exponer lo que nos interesa aqu\u00ed)<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><strong>[6]<\/strong><\/a> nos parece que la actitud cr\u00edtica de Espinosa ante la ortodoxia jud\u00eda es, desde el principio, de una radicalidad tal que no puede haber sido inspirada por una mera concepci\u00f3n cristiana, aunque fuera \u00abliberal\u00bb. Porque no se trata ya de cr\u00edtica de una teocracia (rab\u00ednica o calvinista), ni de mera libertad de conciencia. Eso se da por supuesto, pero de lo que se trata, en profundidad, es de una cr\u00edtica de la idea misma de Dios, tan tajante que ha de ser bebida en otras fuentes (sin que ello quiera decir que estas fuentes sean las \u00fanicas considerables). Y aqu\u00ed es donde pueden representar un papel de excepci\u00f3n las propias heterodoxias jud\u00edas hisp\u00e1nicas del c\u00edrculo de exiliados de Amsterdam: papel que Revah ha puesto persuasivamente de manifiesto a prop\u00f3sito de la figura del doctor Juan de Prado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Juan de Prado es un marrano andaluz, estudiante en Alcal\u00e1 y graduado en Toledo como doctor en medicina, en 1638. Criptojudaizante, emigra a Holanda, donde se convierte oficialmente al judaismo y toma el nombre de Daniel. Pero su evoluci\u00f3n ideol\u00f3gica va m\u00e1s all\u00e1. Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde podr\u00e1 ser descrito como \u00abun Philosopho Medico que dudava o no creya la verdad de la Divina Escritura, y pretendi\u00f3 encubrir su malicia con la afectada confession de Dios y la Ley de Naturaleza\u00bb (subrayamos la \u00faltima expresi\u00f3n por las concomitancias que guarda con Espinosa). El autor de semejante descripci\u00f3n es el energ\u00fameno Isaac Orobio de Castro, m\u00e9dico jud\u00edo tambi\u00e9n, y notable cazador de herejes; la descripci\u00f3n misma forma parte del t\u00edtulo de una Ep\u00edstola invectiva contra Juan de Prado, ya descubierta por Carl Gebhardt en 1923. Apologista del judaismo del creyente humilde (de \u00abla fe del carbonero\u00bb), Orobio de Castro achaca a los estudios superiores las tribulaciones ideol\u00f3gicas que sacuden a las sinagogas de Amsterdam. En dicha Ep\u00edstola, y tratando de Prado, dice que \u00abcontagi\u00f3 a otros\u00bb, que \u00abhan dado cr\u00e9dito a sus necios sophismas\u00bb. Ya Gebhardt sospech\u00f3 que Espinosa estuviera entre esos \u00abotros\u00bb. En un op\u00fasculo de 1683 (\u00abTabla de las Hermandades sagradas de la Santa Comunidad de Amsterdam\u00bb), su autor, el poeta Miguel de Barrios, defendiendo el m\u00e9rito de Sa\u00fal Lev\u00ed Morteira en su lucha contra el ate\u00edsmo, dice: \u00abEspinos son los que en Prados de impiedad dessean luzir con el fuego que los consume; y llama es el zelo de Morteira que arde en la \u00e7ar\u00e7a de la Religi\u00f3n por no apagarse\u00bb; la alusi\u00f3n, no muy memorable por su ingenio, es en todo caso bien patente. T\u00e9ngase en cuenta que Prado, notablemente superior en edad a Espinosa, coincide con \u00e9ste en Amsterdam en su \u00e9poca de estudiante; parece que Prado mismo concurre a la escuela de Morteira. Sobre la relaci\u00f3n \u2014tan probable \u2014 entre Prado y Espinosa en este momento no hay datos concretos. Pero s\u00ed los hay de una etapa posterior: tras ser expulsado de la comunidad, Espinosa sigue frecuentando la compa\u00f1\u00eda de Prado, y en un contexto que nos muestra lo estrecho de sus relaciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Todo el mundo conoce las circunstancias de la expulsi\u00f3n de Espinosa de la sinagoga. Recordemos la rabiosa f\u00f3rmula del Herem: \u00abExcomulgamos, maldecimos y separamos a Baruch de Espinosa, con el consentimiento de Dios bendito y con el de toda esta comunidad; delante de estos libros de la Ley, que contienen trescientos trece preceptos; la excomuni\u00f3n que Josu\u00e9 lanz\u00f3 sobre Jeric\u00f3, la maldici\u00f3n que Elias profiri\u00f3 contra los ni\u00f1os y todas las maldiciones escritas en el libro de la Ley; que sea maldito de d\u00eda, y maldito de noche; maldito cuando se acueste y cuando se levante; maldito cuando salga y cuando entre; que Dios no lo perdone; que su c\u00f3lera y su furor se inflamen contra este hombre y traigan sobre \u00e9l todas las maldiciones escritas en el libro de la Ley; que Dios borre su nombre del cielo y lo separe de todas las tribus de Israel, etc.\u00bb Los perseguidos se han tornado eficaces perseguidores. La pericia en el maldecir, en la furia verbal, que alcanzan tan refinadamente los perpetuamente humillados, ofendidos y apaleados (el Tersites del Troilus shakespeariano exclama, en un rapto de autoan\u00e1lisis: \u00abAjax me golpea y yo le maldigo; \u00a1ojal\u00e1 fuese al rev\u00e9s!\u00bb), se vuelve con sa\u00f1a contra \u00abel enemigo que est\u00e1 dentro\u00bb. Espinosa no lo olvidar\u00e1; bajo la imperturbabilidad estoica que la tradici\u00f3n hagiogr\u00e1fica espinosista nos ha transmitido, conservar\u00e1 contra sus ex-correligionarios un intenso desprecio: el Tratado teol\u00f3gico-pol\u00edtico es \u2014entre otras cosas que es\u2014 su \u00abvenganza\u00bb, y la instauraci\u00f3n de la cr\u00edtica b\u00edblica, su respuesta a la b\u00edblica maldici\u00f3n. Nada de ello impide que Espinosa siga siendo jud\u00edo, sin embargo, pero es que ser un jud\u00edo desarraigado es un rasgo jud\u00edo bastante frecuente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Prado ha sido expulsado tambi\u00e9n de la comunidad. Espinosa, en esta primera etapa de su vida desarraigada, no se vuelve s\u00f3lo hacia los \u00abcolegiantes\u00bb. Su vida, en Amsterdam, est\u00e1, por esta primera \u00e9poca, llena de nombres espa\u00f1oles, y de espa\u00f1oles nada ortodoxos. Unido a Juan de Prado, asiste regularmente, junto con \u00e9l, a una tertulia de espa\u00f1oles emigrados. La noticia se la debemos a la Inquisici\u00f3n, bien informada hasta extremos a\u00fan hoy dif\u00edcilmente superables, pese a los brillantes logros que de entonces ac\u00e1 se han obtenido en la fiscalizaci\u00f3n de vidas y conciencias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En 1659, fray Tom\u00e1s Solano y Robles, agustino originario de Nueva Granada, se presenta ante la Inquisici\u00f3n madrile\u00f1a. Viene, como fiel cat\u00f3lico, a descargar su conciencia y demostrar su esp\u00edritu de colaboraci\u00f3n con las fuerzas encargadas de velar por la salud del cuerpo social, salud que, como es sabido, requiere de cuando en cuando la amputaci\u00f3n de los miembros enfermos. En suma, viene a delatar a alguien. Lo exige la salvaci\u00f3n de su alma, y acaso tambi\u00e9n la de su cuerpo; el Tribunal podr\u00eda llegar a enterarse de que no ha procedido con la debida diligencia. Cuenta que, viniendo a Europa desde Colombia, su barco ha sido apresado por los ingleses; liberado en Londres, ha pasado a Amsterdam. All\u00ed espera barco para Espa\u00f1a desde agosto de 1658 hasta marzo de 1659. Relata al inquisidor un caso que ha conmovido a los espa\u00f1oles residentes en Amsterdam: un c\u00f3mico sevillano \u2014no jud\u00edo\u2014, llamado Lorenzo Escudero, se ha convertido al judaismo, pese a las presiones en contra de sus compatriotas m\u00e1s fieles; fray Tom\u00e1s informa de ello, por si a Escudero se le ocurriera volver a Espa\u00f1a. El inquisidor aprovecha la ocasi\u00f3n para preguntarle por otros espa\u00f1oles que pudieran judaizar en Amsterdam. En su relato, Solano dice que conoci\u00f3 al doctor Prado, que hab\u00eda estudiado en Alcal\u00e1, \u00aby a un fulano de Espinosa, que entiende hera natural de una de las ciudades de Olanda porque havia estudiado en Leidem y hera buen fil\u00f3sofo\u00bb. Sabe que los han expulsado de la comunidad jud\u00eda por ateos, por decir \u00abque el alma mor\u00eda con el cuerpo ni havia Dios sino filosofalmente\u00bb. Subrayamos la \u00faltima expresi\u00f3n porque se trata de un diagn\u00f3stico de una extrema perspicacia, que condensa much\u00edsimas cosas en pocas palabras. Un diagn\u00f3stico de hombre del oficio, a fin de cuentas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Al d\u00eda siguiente de la declaraci\u00f3n de Solano se presenta ante el inquisidor otro representante de la Espa\u00f1a eterna, esta vez bajo la concreta figura corporal del capit\u00e1n Miguel P\u00e9rez de Maltranilla. Tambi\u00e9n \u00e9ste acude a tranquilizar su conciencia, que, tras la intervenci\u00f3n de fray Tom\u00e1s, debe de estar mucho m\u00e1s intranquila a\u00fan. Cuenta que tuvo que pasar a Holanda desde los Pa\u00edses Bajos del Sur (a\u00fan dominios de la Corona espa\u00f1ola), a consecuencia de un duelo. En Amsterdam viv\u00eda con Solano, como ya sabe el inquisidor. Denuncia asimismo a Escudero, y tiene bastante que decir de la tertulia donde Solano y \u00e9l distra\u00edan su obligado ocio. All\u00ed \u2014dice\u2014 \u00abconoci\u00f3 al doctor Reynoso, medico, natural de Sevilla, y a un fulano de Espinosa, que no sabe de donde era, y al doctor Prado, tambi\u00e9n medico, y a fulano Pacheco, que oy\u00f3 decir era de Sevilla y que all\u00ed havia sido confitero y se ocupaba en chocolate y tabaco, acud\u00edan a casa de D. Joseph Guerra, un caballero de Canaria que asist\u00eda all\u00ed a curarse de mal de lepra, adonde este tambi\u00e9n acud\u00eda, por ser su amigo y correspondiente. Y en las ocasiones que este los bio all\u00ed &#8230; que serian muchas, porque acud\u00edan muy de hordinario a dicha casa y a curar al dicho D. Joseph Guerra y a entretenerse, respectivamente, les oy\u00f3 decir al dicho Dr. Reynoso y al dicho fulano Pacheco como ellos eran Jud\u00edos &#8230;, y aunque alguna vez les quer\u00edan dar tocino no le quer\u00edan; y al dicho doctor Prado y fulano Spinoza les oy\u00f3 decir muchas veces como ellos havian sido Jud\u00edos &#8230; y los havian excomulgado, y que andaban estudiando qual hera la mejor ley para profesarla, y a este le pareci\u00f3 que ellos no profesaban ninguna&#8230;\u00bb El capit\u00e1n alude m\u00e1s por lo llano, desde su implantaci\u00f3n castrense m\u00e1s mundana (en el sentido de Kant), a lo mismo que el agustino ha referido de modo m\u00e1s sabio o acad\u00e9mico. Pero es obvio que para el inquisidor la traducci\u00f3n mundana de Maltranilla es del todo pertinente: decir que \u00abno hay Dios sino filosofalmente\u00bb significa que no hay Dios. \u00abDios\u00bb, como idea filos\u00f3fica, nada tiene que ver con la concepci\u00f3n religiosa de Dios, sea cat\u00f3lica, protestante o jud\u00eda. De esta forma el inquisidor podr\u00eda muy bien haber coincidido con Orobio de Castro (que era su colega, versi\u00f3n jud\u00eda) en afirmar que Prado \u2014o Espinosa\u2014 pretend\u00edan \u00abencubrir su malicia\u00bb con \u00abla afectada confession de Dios y la Ley de Naturaleza\u00bb. Si eso es verdad de Prado, no menos lo ser\u00e1 de Espinosa, su amigo: Espinosa se pasar\u00e1 la vida hablando de Dios, pero ese Dios \u2014como ha dicho deliciosamente un historiador \u00abanal\u00edtico\u00bb de la filosof\u00eda\u2014 \u00abno es el Dios del lenguaje ordinario\u00bb. Sin duda, es un Dios muy especial.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Los archivos de la Inquisici\u00f3n, exhumados en este caso por Revah de un modo tan oportuno, nos proporcionan esos preciosos datos. Preciosos no s\u00f3lo por lo que tienen de excelente tranche de vie espa\u00f1ola de aquel feliz tiempo, sino porque nos permiten conjeturar con solidez que la amistad de Prado y Espinosa no fue meramente ocasional, que sus comunes intereses ideol\u00f3gicos eran m\u00e1s radicales que los de las confesiones cristianas de la \u00e9poca y que resultaban alimentados en el seno de un grupo de emigrados espa\u00f1oles. No es dif\u00edcil imaginarse el ambiente de esa tertulia como el de una escuela de desarraigo: acaso la decisiva escuela de Espinosa. Espa\u00f1oles exiliados por judaizantes, judaizantes que se han vuelto ateos. No disponer de un testigo que nos haya transmitido los coloquios de ese inquietante cen\u00e1culo es, quiz\u00e1, la m\u00e1s deplorable laguna en la biograf\u00eda de Espinosa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Como quiera que sea, es claro que el contacto con ex-cat\u00f3licos y ex-jud\u00edos no ha hecho sino alimentar en Espinosa el desprecio por ambas confesiones. Testimonio de su actitud ante el catolicismo ser\u00e1, m\u00e1s adelante, la dur\u00edsima cana a Alberto Burgh<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><strong>[7]<\/strong><\/a>, joven convenido a la Iglesia romana que le hab\u00eda escrito exhort\u00e1ndole a abandonar sus errores filos\u00f3ficos. \u00abTodav\u00eda podr\u00edan tolerarse esos absurdos \u2014le dice Espinosa, refiri\u00e9ndose a ciertas argumentaciones de su carta anterior\u2014 si adorases a un Dios infinito y eterno, y no al que Chastillon&#8230; dio impunemente de comer a sus caballos.\u00bb \u00abAp\u00e1rtate de esa odiosa superstici\u00f3n&#8230;; deja de llamar misterios a errores absurdos, y no confundas torpemente lo que desconocemos, o lo que a\u00fan no hemos aclarado, con aquello cuyo absurdo ha sido demostrado, como ocurre con los horribles secretos de esa Iglesia&#8230;\u00bb Haciendo el paralelo con el judaismo, a\u00f1ade: \u00abEso que dices acerca del com\u00fan consenso de multitud de hombres, y de la ininterrumpida sucesi\u00f3n de la Iglesia, es la misma cantinela de los fariseos.\u00bb Y frente al escepticismo de Burgh (el escepticismo que representa siempre la religi\u00f3n frente a la filosof\u00eda) tiene Espinosa un gesto de orgullo filos\u00f3fico: \u00abNo presumo de haber encontrado la mejor de todas las filosof\u00edas, pero s\u00ed s\u00e9 que conozco la verdadera, y si me preguntas que c\u00f3mo lo s\u00e9, te responder\u00e9 que del mismo modo que t\u00fa sabes que los \u00e1ngulos de un tri\u00e1ngulo valen dos rectos&#8230;\u00bb Todo el texto de la cana deja algo malparada la imagen de ese Espinosa \u00abdulce y paciente\u00bb que muchos se han complacido en forjar. Al menos por esta vez (aunque no es, desde luego, la \u00fanica en la que Espinosa emplea un lenguaje pr\u00e1cticamente volteriano: v\u00e9ase su correspondencia con Hugo Boxel)<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><strong>[8]<\/strong><\/a>, muestra sus espinas la rosa que hab\u00eda adoptado en su sello, y la divisa de ese mismo sello (caute: \u00abve con cautela\u00bb) resulta infringida.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_1334\" aria-describedby=\"caption-attachment-1334\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Johan_de_Witt_1.jpg\" rel=\"lightbox[16629]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1334\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Johan_de_Witt_1.jpg\" width=\"400\" height=\"456\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Johan_de_Witt_1.jpg 842w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Johan_de_Witt_1-263x300.jpg 263w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Johan_de_Witt_1-768x876.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1334\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Johan de Witt o Jan de Witt<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">S\u00f3lo parece quedar en \u00e9l cierto respeto hacia ese grupo de cristianos liberales a que nos hemos referido: los que propugnan, precisamente (entre otras cosas), la separaci\u00f3n de Iglesia y Estado. Pero a la hora de valorar ese respeto no debe olvidarse \u2014creemos\u2014 el componente pol\u00edtico del mismo. Los \u00abcolegiantes\u00bb, a trav\u00e9s de su influencia cerca de Jan de Witt, son una fuerza pol\u00edtica real. Para Espinosa suponen el \u00fanico auxilio, a falta de actitudes m\u00e1s radicales que no pueden encontrarse, o que, si se encuentran (y acaso el \u00fanico sitio para ello es aquel c\u00edrculo de espa\u00f1oles emigrados), carecen de peso efectivo; se trata, s\u00ed, de parientes intelectuales, pero pol\u00edticamente no existen: son ut\u00f3picos por su mismo desarraigo. El realismo pol\u00edtico de Espinosa le hace entonces contar con lo que hay, aunque lo que hay no sea del todo satisfactorio desde el punto de vista de la \u00abpureza racional\u00bb. Pero la filosof\u00eda de Espinosa aprendi\u00f3 muy pronto a reconocer las \u00abimpurezas\u00bb como realidades: \u00ablas ideas inadecuadas y confusas se siguen unas de otras con la misma necesidad que las ideas adecuadas, es decir, claras y distintas\u00bb (Eth., II, Prop. 36). Su realismo pol\u00edtico no supone en modo alguno una merma de su rigor filos\u00f3fico: su amistad con los \u00abcolegiantes\u00bb no es mero \u00aboportunismo\u00bb para garantizarse una \u00abvida tranquila\u00bb. No hay ah\u00ed el menor asomo de irracionalismo, y s\u00ed el reconocimiento de las exigencias de la raz\u00f3n en determinado campo de la realidad, campo que es necesario, y, por tanto, racional, con todas sus \u00abimpurezas\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Con ello rozamos otro aspecto de la vida de Espinosa, que es dejada un poco en la sombra a veces (aunque m\u00e1s antes que en la actualidad) por quienes han preferido imaginarlo como el especulativo que talla su \u00c9tica con la misma minucia y en la misma soledad que sus lentes. Hablamos de su colaboraci\u00f3n con la pol\u00edtica dejan de Witt frente al partido de los orangistas. Ese compromiso le lleva hasta aceptar misiones diplom\u00e1ticas (su entrevista con Conde, al parecer cancelada). A este trasluz el Tratado teol\u00f3gico-pol\u00edtico se convierte en una obra \u00abde encargo\u00bb, en arsenal ideol\u00f3gico al servicio de una pol\u00edtica. Pero esa expresi\u00f3n \u2014\u00abde encargo\u00bb \u2014 no tiene por qu\u00e9 ser despectiva, ni resulta incoherente con la figura intelectual que Espinosa hab\u00eda decidido adoptar. En esa introducci\u00f3n a su filosof\u00eda que es el Tratado de la reforma del entendimiento (escrito \u2014y no publicado\u2014 con anterioridad a la \u00c9tica) Espinosa se hab\u00eda planteado, de entrada, cuestiones morales de car\u00e1cter general, nada desde\u00f1ables para tratar de entender sus designios m\u00e1s profundos. Y, entre otras cosas, hab\u00eda escrito all\u00ed que para alcanzar la \u00abnaturaleza superior\u00bb (el fin propio del sabio) es preciso primero conseguir el conocimiento que a ella conduzca, y segundo, \u00abformar una sociedad tal y como es de desear, al objeto de que el mayor n\u00famero posible de hombres alcancen dicho fin con la mayor seguridad posible\u00bb<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><strong>[9]<\/strong><\/a>. Pensar la pol\u00edtica no es, pues, para este \u00abespeculativo\u00bb algo intelectualmente esp\u00fareo, ni desmiente ese mundo \u2014al parecer\u2014 de remota y helada pureza, en el que habitan los axiomas y teoremas de la \u00c9tica. Reputar de poco genuino \u2014de \u00abpanfletario\u00bb\u2014 el Tratado teol\u00f3gico-pol\u00edtico, o el Tratado pol\u00edtico, revelar\u00eda un completo desconocimiento de los prop\u00f3sitos m\u00e1s generales de la filosof\u00eda de Espinosa. Efectivamente: Espinosa, que ha criticado la interpretaci\u00f3n estrictamente \u00abracionalista\u00bb de la conciencia humana (el deseo -ha dicho\u2014 es la esencia misma del hombre: no ha dicho la raz\u00f3n), ha sobrea\u00f1adido a esa cr\u00edtica otra tan importante o m\u00e1s que ella: la cr\u00edtica de la implantaci\u00f3n puramente subjetiva de esa conciencia humana; deseos, pasiones, ideas educadas o no, no son pr\u00e1cticamente posibles en el hombre sin que medie la Ciudad (el cap\u00edtulo 17 del Tratado teol\u00f3gico-pol\u00edtico no deja en este punto lugar a duda). Los intereses pol\u00edticos de Espinosa no son, pues, accidentales: est\u00e1n en las ra\u00edces mismas de su filosof\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Y, de hecho, entre la \u00c9tica \u2014mundo de la pureza racional\u2014 y la obra pol\u00edtica \u2014mundo de la impureza\u2014 no hay divorcio te\u00f3rico alguno. Por poner un ejemplo (que aqu\u00ed no podemos probar): las ideas de derecho natural y de comunidad estatal que Espinosa desarrolla en el Tratado teol\u00f3gico-pol\u00edtico y en el Tratado pol\u00edtico no son sino aplicaciones de conceptos elaborados en la \u00c9tica: por ejemplo, los de conatus e \u00abindividuo compuesto\u00bb. Colaborar con el partido de los de Witt, proporcionarle armas te\u00f3ricas al limitar las pretensiones teocr\u00e1ticas, al sentar las bases de una teor\u00eda estatal libre de prejuicios religiosos, no es una actividad marginal: es un importante cap\u00edtulo de su filosof\u00eda. Espinosa no quiso ser profesor; si lo hubiera sido, inevitablemente habr\u00eda sido acusado de \u00abhacer pol\u00edtica\u00bb, y acaso no hubiera sido defensa suficiente la de alegar que para un fil\u00f3sofo hacer pol\u00edtica es explicar la lecci\u00f3n 15 del programa. Su negativa a ir a Heidelberg es, muy probablemente, fruto de la conciencia que ten\u00eda del problema.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Creemos, con todo, que es preciso puntualizar un poco m\u00e1s. No nos parece que Espinosa crea que la filosof\u00eda est\u00e1 al servicio de la pol\u00edtica; incluso lo m\u00e1s probable es que crea lo contrario, a saber: que la pol\u00edtica es necesaria, desde su punto de vista de fil\u00f3sofo, para la pr\u00e1ctica de la verdadera filosof\u00eda. Al fin y al cabo (y el libro V de la \u00c9tica no se deja leer de otra manera), la salvaci\u00f3n humana se alcanza por el conocimiento. Espinosa pertenecer\u00eda, pues, a ese tipo de pensadores que -pongamos por caso- consideran que el triunfo de la democracia no es deseable porque compone una mayor felicidad para el pueblo o cosas semejantes, sino porque significa la instauraci\u00f3n de un esquema ontol\u00f3gico m\u00e1s racional. La democracia, para Espinosa, ser\u00eda el r\u00e9gimen m\u00e1s perfecto porque en \u00e9l se da una mayor acumulaci\u00f3n de potencia \u2014la potencia de todos los individuos reunidos\u2014, y, siendo la \u00abpotencia\u00bb igual a \u00abesencia\u00bb en todos los \u00f3rdenes de la realidad, la democracia posee m\u00e1s \u00abesencia\u00bb, m\u00e1s estable realidad (dir\u00edamos: \u00abpersevera mejor en el ser\u00bb) que otros reg\u00edmenes: se acomoda mejor a lo que resulta ser m\u00e1s perfecto desde los supuestos ontol\u00f3gicos generales. Acaso este tipo de argumentaci\u00f3n no atraer\u00eda muchos votos en una campa\u00f1a electoral. Pero es que el democratismo espinosiano tiene muy poco de halago al \u00abvulgo\u00bb; la beatitud espinosista no tiene que ver con la felicidad hedonista. \u00abTodo lo excelso es tan dif\u00edcil como raro\u00bb: as\u00ed concluye la \u00c9tica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Pero al menos la democracia pondr\u00eda las condiciones para que eso fuese menos dif\u00edcil y menos raro. Y, por lo dem\u00e1s, la defensa de una concreta pol\u00edtica, en Holanda, es la defensa de aquello que permitir\u00eda que la filosof\u00eda pudiera cultivarse con independencia (unicuique et sentire, quae velit, et, quae sentiat, dicere concedatur)<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>, y eso lo representan mejor los de Witt que los orangistas. Es el Estado sostenido por los burgueses, y no la Iglesia aliada a los viejos arist\u00f3cratas, el lugar de la raz\u00f3n. Enti\u00e9ndase: de la raz\u00f3n actual, del intellectus actu encarnado en la realidad \u00abexistente en acto\u00bb, y, por tanto, la raz\u00f3n posible. Espinosa piensa, en \u00faltimo t\u00e9rmino, como fil\u00f3sofo, y no como pol\u00edtico. Pero su \u00faltimo compromiso filos\u00f3fico pasa por la pol\u00edtica como por una v\u00eda ineludible. La an\u00e9cdota que nos lo recuerda arrebatado por la ira tras el asesinato de los de Witt es, pues, plenamente cre\u00edble: el fracaso, aunque fuera temporal, de un proyecto pol\u00edtico racional, \u00abdeseable\u00bb, justifica el estallido pasional.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Con esto, hemos subrayado aquellos aspectos de la personalidad de Espinosa que nos interesaba poner de relieve, sin pretender reconstruir por entero una completa \u00abbiograf\u00eda\u00bb. Buena parte de esa biograf\u00eda la llena, desde luego, la redacci\u00f3n de la \u00c9tica. Se trata de la obra que tenemos que presentar y, despu\u00e9s de haber intentado sugerir que no es la \u00fanica fuente genuina del pensamiento espinosiano, es justo decir que s\u00ed es, por lo menos, su m\u00e1s depurada creaci\u00f3n t\u00e9cnica filos\u00f3fica. Sin pretender agotar su riqueza, vamos a decir algo de ella.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Una manera muy impresionante de abordar la \u00c9tica consiste en considerarla como si se tratase de un lenguaje expresivo. Unamuno, empe\u00f1ado en hablarnos del \u00abhombre Espinosa\u00bb, lo encontraba palpitante bajo las \u00e1ridas f\u00f3rmulas de su obra fundamental. \u00abSi se lee la \u00c9tica como lo que es: un desesperado poema eleg\u00edaco&#8230;\u00bb, dec\u00eda en El sentimiento tr\u00e1gico de la vida. Tras la serenidad ordine geom\u00e9trico, tras la ol\u00edmpica posici\u00f3n de quien afecta contemplar las cosas sub quadam specie aeternitatis, hallaba Unamuno la agon\u00eda de un hombre (\u00abde carne y hueso\u00bb) que se debate contra el terror de la finitud. Alguien que necesita demostrar que \u00abun hombre libre en nada piensa menos que en la muerte\u00bb, y que pretende establecer el concepto (\u00ab\u00a1el concepto, y no el sentimiento!\u00bb, se escandaliza Unamuno) de \u00abfelicidad\u00bb. Pero \u2014sobreentiende Unamuno \u2014 una demostraci\u00f3n no es un consuelo definitivo: de ah\u00ed que la \u00c9tica sea una obra tr\u00e1gica. Su distanciada grandeza se resuelve, a la postre, en el gesto desesperado de quien pretende aliviar la incurable enfermedad de su finitud con el miserable remedio de una infinitud impersonal que a nadie puede satisfacer, empezando por el autor. La cadena de proposiciones que conducen a nuestra \u00absalvaci\u00f3n\u00bb tiene, en todo caso, la sublimidad de las cimas inhabitables: para ning\u00fan hombre de carne y hueso son accesibles.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_16632\" aria-describedby=\"caption-attachment-16632\" style=\"width: 480px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/kant-and-spinoza.jpg\" rel=\"lightbox[16629]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16632\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/kant-and-spinoza-300x211.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"337\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/kant-and-spinoza-300x211.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/kant-and-spinoza.jpg 427w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-16632\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Kant y Spinoza<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">De un modo muy distinto, puede abordarse la \u00c9tica \u2014 y ello ocurre con frecuencia\u2014 como si consistiese, m\u00e1s bien, en un lenguaje apelativo. La \u00c9tica ser\u00eda algo muy distinto de lo que nos ofrece esa visi\u00f3n tr\u00e1gico-est\u00e9tica, seg\u00fan la cual puede en todo caso conmover, pero nunca convencer. La \u00c9tica contendr\u00eda, muy al contrario, un pensamiento sobre todo terap\u00e9utico, una verdadera consolatio philosophiae. Propondr\u00eda, m\u00e1s que nada, una actitud moral, de dif\u00edcil acceso quiz\u00e1, pero transitable. Citemos, por citar algo, un texto de G. Friedmann, escrito en el contexto de la comparaci\u00f3n \u00abEspinosa-Leibniz\u00bb. \u00abA pesar de la soberana indiferencia de la \u00c9tica hacia nuestras peque\u00f1as necesidades humanas, hacia nuestras finalidades subjetivas &#8230;el espinosismo nunca ha dejado de ejercer atracci\u00f3n y de otorgar fortaleza, y sigue siendo un hogar al que los hombres han venido, vienen y vendr\u00e1n en busca del rudo aliento de un pensamiento honrado (\u00a1honrado si los ha habido!), perfectamente sereno y apaciguador. Pero \u00bfqui\u00e9n se dirigir\u00eda para ello al Discurso de Metaf\u00edsica o a la Teodicea ? Leibniz, que pod\u00eda jugar en todos los tableros &#8230;ha perdido; Spinoza rehusando jugar, ha ganado\u00bb<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><strong>[11]<\/strong><\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Estas dos versiones \u2014expresiva y apelativa \u2014 del lenguaje de la \u00c9tica no carecen de inter\u00e9s, pero podr\u00eda pensarse que no recogen lo que hay en ella de espec\u00edficamente filos\u00f3fico. Es cierto que la sospecha \u00abpsico-anal\u00edtica\u00bb de Unamuno, acerca del car\u00e1cter tr\u00e1gico de la \u00c9tica, siempre puede rondarnos (por remota que sea la posibilidad de su comprobaci\u00f3n); es cierto tambi\u00e9n que declaraciones como la citada de Friedmann reflejan lo que a mucha gente le ha pasado con la \u00c9tica. Pero, por una parte, cabe decir que la \u00absignificaci\u00f3n tr\u00e1gica\u00bb de una filosof\u00eda (aun cuando no se trate ya de psicoan\u00e1lisis, sino de socioan\u00e1lisis, como el que justific\u00f3 para Goldmann hablar de la \u00abtragicidad\u00bb de Pascal o de Kant) no es concepto que pueda agotar la significaci\u00f3n de esa filosof\u00eda. Y, por otra parte, tampoco puede agotarla su significaci\u00f3n \u00ab consoladora\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Al decir que una filosof\u00eda es \u00abtr\u00e1gica\u00bb (vi\u00e9ndola como lenguaje expresivo), esa filosof\u00eda es vista desde fuera; sus contenidos te\u00f3ricos son puestos en relaci\u00f3n con otra cosa: sean las aspiraciones subjetivas del fil\u00f3sofo, sean las de la clase social que representa. Aquellos contenidos te\u00f3ricos \u2014vistos as\u00ed, desde fuera\u2014 intentar\u00edan vanamente representar un orden conceptual, cuando lo que har\u00edan ser\u00eda expresar la distancia entre unas aspiraciones y unos resultados de hecho. La verdad de la teor\u00eda \u2014verdad de la que serta inconsciente la teor\u00eda misma \u2014 residir\u00eda en el desajuste entre ella y la realidad (entendiendo por \u00abrealidad\u00bb, ya la psicol\u00f3gica, ya la social). Ahora bien: Espinosa puede haber sido un vasto abismo de desesperaci\u00f3n, o la burgues\u00eda alemana el lugar del \u00abquiero y no puedo\u00bb: no por ello la filosof\u00eda de Espinosa o la de Kant han de ser diagnosticadas como \u00abtr\u00e1gicas\u00bb (dejamos de lado a Pascal y la cuesti\u00f3n de la noblesse de robe francesa, porque lo primero discutible es que el pensamiento de Pascal sea filosof\u00eda). \u00bfPor qu\u00e9 no ser\u00edan \u00abtr\u00e1gicas\u00bb? Hay una raz\u00f3n fundamental: porque, desde dentro de esas filosof\u00edas, est\u00e1n previstas ya las categor\u00edas que permiten luego pensarlas desde \u00abfuera\u00bb: ese \u00abfuera\u00bb reductor queda \u00e9l mismo reducido por conceptos filos\u00f3ficos que est\u00e1n dentro. As\u00ed, el psicoan\u00e1lisis unamuniano de Espinosa no ser\u00eda un astuto desvelamiento de algo absolutamente inconsciente para Espinosa mismo; Espinosa habr\u00eda reconocido que el conocimiento es, en el hombre, una manifestaci\u00f3n del conatus que constituye la esencia de todo ser. Para decirlo de un modo llamativo: Espinosa habr\u00eda reconocido que el conocimiento se da en funci\u00f3n de la vida, y no la vida en funci\u00f3n del conocimiento (cfr. Eth., III, Def. 1 de los afectos). Cierto que el conocimiento est\u00e1 en lo m\u00e1s alto, pero, si lo est\u00e1, es porque produce la salvaci\u00f3n: siempre una funci\u00f3n pr\u00e1ctica. Que Espinosa elabore su filosof\u00eda porque \u00abquiere perseverar en el ser\u00bb no ser\u00eda, pues, un descubrimiento de Unamuno; Espinosa habr\u00eda estado totalmente de acuerdo con semejante explicaci\u00f3n, e incluso podr\u00eda haber dicho: \u00ab\u00bfy por qu\u00e9, si no, iba yo a elaborar una filosof\u00eda?\u00bb. (Digamos que lo mismo ocurre con la \u00abtragicidad\u00bb, ahora social, de Kant: reconocer que la filosof\u00eda \u2014y en su momento m\u00e1s alto: el sistem\u00e1tico\u2014 est\u00e1 ligada a una realidad mundana de problemas que la rodean y que la preceden, es algo que hace Kant ya desde la arquitect\u00f3nica de la raz\u00f3n pura; el propio concepto de \u00abfilosof\u00eda mundana\u00bb de Kant es uno de los fundamentos que hacen posible, precisamente, la interpretaci\u00f3n que Goldmann har\u00e1 de \u00e9l&#8230; en t\u00e9rminos \u00abmundanos\u00bb.) Tanto en Espinosa como en Kant, la reducci\u00f3n \u00abexpresiva\u00bb se encuentra con que en esas filosof\u00edas hay materiales que permitir\u00e1n construir la posibilidad misma de tal reducci\u00f3n: ah\u00ed est\u00e1 la iron\u00eda del asunto. En cieno sentido, cuando se \u00abdescubren\u00bb esas cosas se descubren Mediterr\u00e1neos, aunque \u2014desde luego\u2014 siempre pueda ser interesante precisar, en la medida de lo posible, los componentes de eso que los fil\u00f3sofos han reconocido m\u00e1s bien en general (pero que han reconocido).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Ahora bien, la versi\u00f3n de la \u00c9tica como consolatio tampoco puede agotar su significaci\u00f3n. Si la filosof\u00eda de Espinosa ejerce esa funci\u00f3n, es cierto que no se trata de una funci\u00f3n espec\u00edficamente filos\u00f3fica. Dir\u00edamos, en este contexto, que la lectura del libro V de la \u00c9tica puede ser sustituida, a efectos de la obtenci\u00f3n de un satisfactorio equilibrio espiritual, por la ingesti\u00f3n de meprobamato: y acaso ventajosamente, si lo que se desea son efectos inmediatos. Pero ingerir meprobamato no es una actividad filos\u00f3fica, al menos directamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En vista de todo ello, parece s\u00f3lo quedar la posibilidad de considerar el lenguaje de la \u00c9tica como un lenguaje representativo: conceptos que establecen tesis que tienen que ver con una verdad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La forma misma de la \u00c9tica parece propiciar, inmediatamente, esta manera de considerarla. Axiomas, definiciones, teoremas: la marcha de una verdad que procede demostrativamente, seg\u00fan el orden geom\u00e9trico. Si Espinosa ha escrito as\u00ed la \u00c9tica, \u00bfpor qu\u00e9 no tom\u00e1rnosla literalmente y leerla, simplemente, comprobando si lo que all\u00ed pretende estar demostrando est\u00e1 bien demostrado? \u00bfComprobando, en suma, directamente y sin m\u00e1s rodeos, su verdad o falsedad?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Esta manera de interpretar la significaci\u00f3n \u00abrepresentativa\u00bb de la \u00c9tica es la que, \u00faltimamente, habr\u00eda puesto en circulaci\u00f3n una obra como la de Martial Gueroult, tan alabada \u2014en lo que tiene de pura aprehensi\u00f3n inmanentista de una forma indisociable de cualquier \u00abcontenido\u00bb \u2014 por Gilles Deleuze<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><strong>[12]<\/strong><\/a>. Ahora bien: \u00bfla significaci\u00f3n \u00abrepresentativa\u00bb de la \u00c9tica ser\u00eda, como pretenden estos autores, absolutamente inseparable de su forma geom\u00e9trica ? De esto vamos a ocuparnos ahora, y, a partir de ello, diremos lo que, para nosotros, es el fundamental contenido representativo de la obra que presentamos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Para Deleuze, el m\u00e9rito fundamental de la obra de Gueroult sobre Espinosa ha consistido en ce\u00f1irse al ordre des raisons, en no interpretar, sino leer. \u00abComprender la \u00c9tica\u00bb significar\u00eda comprender c\u00f3mo es coherente, \u00abasociarse al proceso demostrativo\u00bb de Espinosa, como Gueroult dice. No se trata de interpretar \u2014la interpretaci\u00f3n falsea\u2014, sino de comprender literalmente que Espinosa ha dicho lo que quer\u00eda decir y en el orden en que quer\u00eda decirlo. La \u00fanica introducci\u00f3n posible a la \u00c9tica ser\u00eda, de alg\u00fan modo, una invitaci\u00f3n a su lectura atenta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Aqu\u00ed no podemos discutir algo que ni siquiera hemos podido exponer con alg\u00fan detalle. Si mencionamos a Gueroult y Deleuze, es tan s\u00f3lo como pie para entrar en la cuesti\u00f3n funda-\u00a0 \u00a0mental de la forma de la \u00c9tica. El lector ordinario pensar\u00e1 que es una extra\u00f1a forma: \u00bfpor qu\u00e9 no exponer sus tesis en un lenguaje m\u00e1s \u00abinformal\u00bb ? En realidad, es una forma nada \u00abextra\u00f1a\u00bb: la de la Geometr\u00eda de Euclides. Espinosa, al proceder as\u00ed \u2014ordine geom\u00e9trico\u2014 parece comprometerse sin ambages con la verdad de lo que dice, represent\u00e1ndola de la manera m\u00e1s rigurosa. Frente a una demostraci\u00f3n geom\u00e9trica, parece que s\u00f3lo cabr\u00eda tomarla o dejarla: o aquello est\u00e1 \u00abbien\u00bb o no. De ah\u00ed que la posici\u00f3n de Gueroult parezca tan plausible: dado el compromiso racionalista absoluto que Espinosa tiene el valor de afrontar, la \u00fanica actitud posible ante su \u00c9tica ser\u00eda la de leerla cuidadosamente, Proposici\u00f3n tras Proposici\u00f3n, prestando nuestro asentimiento necesario a lo que dice. \u00bfNecesario? Puede ocurrir que no: puede que tengamos que reconocer que la deducci\u00f3n no es perfecta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">0\u00a0 bien s\u00ed lo es. Si es perfecta, seremos espinosistas y no \u00abcomentaremos\u00bb la \u00c9tica (la citaremos, simplemente). Si no lo es, \u00bfdiremos que Espinosa estaba \u00abequivocado\u00bb y que, por tanto, no nos interesa? Conclusi\u00f3n inc\u00f3moda: y, sin embargo, coherente con el m\u00e9todo de la \u00abliteralidad\u00bb. Por una parte, decir que la \u00c9tica es, as\u00ed a secas, \u00abla verdad\u00bb no parece muy sensato; sobre la l\u00f3gica de las deducciones espinosianas ha habido debates, se le reconoce una mayor o menor coherencia, pero nadie est\u00e1 dispuesto a admitir que sea perfecta. Hay varias razones.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_16633\" aria-describedby=\"caption-attachment-16633\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Artgate_Fondazione_Cariplo_-_Cifrondi_Antonio_Euclide.jpg\" rel=\"lightbox[16629]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16633\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Artgate_Fondazione_Cariplo_-_Cifrondi_Antonio_Euclide-210x300.jpg\" alt=\"\" width=\"310\" height=\"444\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Artgate_Fondazione_Cariplo_-_Cifrondi_Antonio_Euclide-210x300.jpg 210w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Artgate_Fondazione_Cariplo_-_Cifrondi_Antonio_Euclide.jpg 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 310px) 100vw, 310px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-16633\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Euclides<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Por de pronto, Espinosa se sirve, en ocasiones, de afirmaciones contenidas en los Escolios para demostrar Proposiciones ulteriores. Ahora bien, los Escolios mismos no est\u00e1n \u00abdemostrados\u00bb, o, al menos, no lo est\u00e1n en el sentido riguroso en que pretenden estarlo las \u00abDemostraciones\u00bb. Los Escolios son glosas que, sin duda, pretenden ser racionales, pero que no siguen la estricta l\u00ednea deductiva; ello no quiere decir que Espinosa no les d\u00e9 importancia \u2014al contrario: se ha dicho que en los Escolios est\u00e1n las declaraciones m\u00e1s caracter\u00edsticas del espinosismo\u2014, pero s\u00ed quiere decir que su posici\u00f3n en el \u00aborden geom\u00e9trico\u00bb es muy particular. Por otra parte, Espinosa no tiene de los procedimientos deductivos las ideas que consideramos hoy indispensables para que esos procedimientos sean tales. Por ejemplo: el Axioma 2 de la Parte V es declarado evidente en virtud de una Proposici\u00f3n anterior, y el Postulado 1 de la Parte III es llamado \u00abAxioma\u00bb y apoyado, asimismo, en Lemas anteriores: ello parece introducir cierta confusi\u00f3n en la idea de la independencia de los Axiomas (y el requisito de la independencia de los axiomas nos parece hoy normal). Adem\u00e1s, Espinosa se ha servido del \u00aborden geom\u00e9trico\u00bb para exponer opiniones ajenas \u2014opiniones que, conviene se\u00f1alarlo, no compa\u00f1\u00eda por completo\u2014: sus Principios de la filosof\u00eda cartesiana est\u00e1n escritos siguiendo el mismo m\u00e9todo que la \u00c9tica\u00a0 (este argumento posee fuerza relativa, pues podr\u00eda rearg\u00fcirse que la \u00c9tica expresa el pensamiento definitivo de Espinosa; pero manifiesta, en todo caso, un aspecto simplemente expositivo del orden geom\u00e9trico, desde cuyo aspecto ese orden no es un necesario ni exclusivo generador de verdad, por s\u00ed mismo). A\u00f1adamos que, en dicho orden, se cuelan de rond\u00f3n curiosas \u00abincoherencias\u00bb (o que parecen tales, tomando literalmente el orden deductivo). As\u00ed, en la Parte I, Espinosa da por sentado que Pensamiento y Extensi\u00f3n son realidades (v\u00e9ase Corolario 2 de la Proposici\u00f3n 14, y Escolio de la Proposici\u00f3n 15, por ejemplo), antes de haber demostrado que lo son. En efecto, en el Corolario 2 de la Proposici\u00f3n 14, Espinosa dice que \u00abdeduce\u00bb de esa Proposici\u00f3n (\u00abno puede darse ni concebirse substancia alguna excepto Dios\u00bb) el que la \u00abcosa pensante y la cosa extensa\u00bb, o bien son atributos de Dios, o bien afecciones de esos atributos. Ahora bien, eso no es \u00abdemostrar\u00bb la realidad del Pensamiento y Extensi\u00f3n. El razonamiento tiene la siguiente forma: \u00abno hay substancia alguna fuera de Dios; hay Pensamiento y Extensi\u00f3n; luego \u00e9stos, no pudiendo ser substancias, ser\u00e1n o atributos o modos\u00bb. Pero el hecho de que haya. Pensamiento y Extensi\u00f3n no est\u00e1 \u00abdemostrado\u00bb: est\u00e1 demostrado s\u00f3lo que, si los hay, no son substancias, sino atributos (o modos). Espinosa debi\u00f3 pensar que, efectivamente, la realidad de Pensamiento y Extensi\u00f3n no estaba demostrada: prueba de ello es que las Proposiciones 1 y 2 de la Parte II est\u00e1n destinadas precisamente a demostrar eso. Y, sin embargo (basta leer el ya mencionado Escolio de la Proposici\u00f3n 15 de la Parte I), Espinosa ha contado con esas realidades como tales antes de haber demostrado que lo eran. Ha contado con ellas por v\u00eda extradeductiva, en suma. (Conste que, para nosotros, eso no es un simple \u00abdescuido\u00bb o \u00abincoherencia\u00bb: pero aqu\u00ed no podemos probar el sentido profundo de esa aparente quiebra del orden deductivo.) As\u00ed tambi\u00e9n, la realidad del pensamiento humano es establecida, en la Parte II, como un axioma (el 2: homo cogitat), siendo as\u00ed que la realidad del Pensamiento como atributo divino es un teorema (la Proposici\u00f3n 1 de esa Parte). \u00bfNo habr\u00eda sido deductivamente m\u00e1s coherente inferir la existencia del pensamiento humano (al fin y al cabo, parte de la naturaleza), de la existencia de Pensamiento en la Naturaleza, en general? Pues no es eso lo que hace Espinosa, como vemos. Que no lo haga querr\u00eda decir -seg\u00fan pensamos &#8211; algo muy importante (que aqu\u00ed tampoco podemos extendernos en probar), a saber: que Espinosa distingue diferentes clases de \u00abpensamiento\u00bb, en diversos planos ontol\u00f3gicos. Pero eso no queda patente en el orden deductivo: hay que \u00abinterpretarlo\u00bb al margen de ese orden.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Decimos todo esto para intentar sostener que esa \u00abextra\u00f1a forma\u00bb de la \u00c9tica no deber\u00eda ser tomada de un modo absolutamente literal: si el inter\u00e9s del contenido de la Etica fuese completamente inseparable de su forma deductiva expl\u00edcita, entonces las \u00abambig\u00fcedades\u00bb de esa forma deductiva desproveer\u00edan a la \u00c9tica de inter\u00e9s. Y nuestra tesis es que sigue teniendo inter\u00e9s, pese a las ambig\u00fcedades o imperfecciones de su forma. No por ello vamos a decir que la forma de la \u00c9tica es irrelevante: el hecho de que Espinosa se haya tomado el enorme trabajo de componerla precisamente as\u00ed debe querer decir algo. Un esfuerzo t\u00e9cnico de esa magnitud (uno de los mayores de la historia de la filosof\u00eda) no puede ser interpretado como un mero capricho o, seg\u00fan algunos llegaron a pensar, como una especie de iron\u00eda, de disimulo: como si al hablar ordine geom\u00e9trico pretendiera una fingida asepsia que ocultase hip\u00f3critamente la penetrante infecci\u00f3n del contenido. El esfuerzo hubiera sido desproporcionado al prop\u00f3sito y, desde luego, a los resultados: esa forma \u00abas\u00e9ptica\u00bb no impidi\u00f3 que, ya desde el Diccionario de Bayle, fuese interpretado Espinosa como ateo. El enga\u00f1o era demasiado ingenuo como para que alguien tan poco ingenuo como este cauteloso fil\u00f3sofo lo reputase eficaz.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Parece evidente que Espinosa escoge la forma geom\u00e9trica, sencillamente, porque se trata del prototipo de una forma racional: la construcci\u00f3n de conceptos seg\u00fan un orden rigurosamente demostrativo. Parece as\u00ed llevar a su colmo el proyecto gestado en el racionalismo cartesiano: la forma matem\u00e1tica m\u00e1s rigurosa es aplicada a lo m\u00e1s alto, a la metaf\u00edsica. Pero \u2014seg\u00fan creemos\u2014 al ejecutar ese proyecto, el resultado es tal que esa forma geom\u00e9trica, prototipo de racionalidad, queda desbordada desde su propio interior. El contenido del pensamiento de Espinosa ser\u00eda de tal naturaleza que esa forma geom\u00e9trica, sin dejar de ser la forma racional por excelencia (para la \u00e9poca), muestra, al ser desarrollada, sus propias limitaciones internas. Para decirlo de una vez: sin mencionar nunca \u2014por supuesto\u2014 la palabra \u00abdial\u00e9ctica\u00bb, la contextura del pensamiento de Espinosa es dial\u00e9ctica, y, al serlo, constituye una cr\u00edtica racionalista del racionalismo. Si pensamos que la forma expl\u00edcita de su obra es puramente l\u00f3gico-deductiva (una forma donde la contradicci\u00f3n no cabe, por principio), la caracter\u00edstica que acabamos de insinuar no es la menos interesante del pensamiento de Espinosa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">No podemos extendernos; pongamos, r\u00e1pidamente, un ejemplo de la propia \u00c9tica: los textos iniciales del Libro I<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><strong>[13]<\/strong><\/a>. Su an\u00e1lisis nos llevar\u00eda a esta conclusi\u00f3n, compendiosa de cuanto<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">queremos decir: \u00ab&#8230; hay por lo menos una Definici\u00f3n de la Etica, indispensable en el orden deductivo \u2014pues de ella se deducen teoremas\u2014 que, para poder ser deductivamente relevante, necesita ser falsa, en el sentido de \u00abfalsedad\u00bb previamente definido por Espinosa, pero esa falsedad no significa ruptura del orden deductivo, sino una condici\u00f3n de su funcionamiento\u00bb. Esa Definici\u00f3n ser\u00eda la 3 de la parte I.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Espinosa arranca de un conjunto de Definiciones: la 3 es la de substancia: \u00ablo que es en s\u00ed y se concibe por s\u00ed\u00bb. Esas Definiciones son intensionales: no contienen referencia alguna a la extensi\u00f3n del concepto definido (Espinosa, en el Escolio 2 de la Proposici\u00f3n 8, comentar\u00e1 que \u00abninguna definici\u00f3n expresa un n\u00famero determinado de individuos\u00bb, ya que, para hablar de n\u00famero, es preciso la exhibici\u00f3n de las causas que producen tal o cual n\u00famero concreto, y no otro). Por tanto, la Definici\u00f3n de substancia no dice cu\u00e1ntas substancias hay. No hay razones para suponer que hay una, pero tampoco, desde la nuda definici\u00f3n, para suponer que hay varias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">El caso es que, a partir de la Proposici\u00f3n 1, Espinosa empieza a proceder como si hubiera varias substancias (dice: \u00abdos substancias&#8230;\u00bb \u2014Proposici\u00f3n 2\u2014, \u00abtoda substancia&#8230;\u00bb \u2014Proposici\u00f3n 8). Suponiendo que hay varias, extrae las consecuencias: llega a concluir que \u00abtoda substancia es necesariamente infinita\u00bb. Y de ah\u00ed pasar\u00e1 a probar que s\u00f3lo hay una.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">\u00bf Qu\u00e9 nos revela esa manera de proceder? Que Espinosa, para demostrar que hay una \u00fanica substancia, tiene que partir de la hip\u00f3tesis de que hay varias. \u00bfPor qu\u00e9? Porque si la substancia definida en la Definici\u00f3n 3 se sobreentiende que es ya la substancia \u00fanica e infinita, entonces de ella no podr\u00e1 deducirse nada: ser\u00eda inutilizable a efectos deductivos, y no ocurre esto, ya que mediante esa Definici\u00f3n Espinosa demuestra otras cosas. \u00bf Y por qu\u00e9 no podr\u00eda deducirse nada de ella si se la sobreentendiese as\u00ed? Porque de una realidad absoluta, que contiene en s\u00ed todo, indistintamente, nada puede inferirse distintamente. Si la substancia de la Definici\u00f3n 3 es infinita y \u00fanica, entonces todo lo dem\u00e1s \u00abes en ella, y se concibe por ella\u00bb; pero decir que todo es en ella y se concibe por ella quiere decir que la deducci\u00f3n de algo a partir de ella puede empezar, indistintamente, por cualquier parte: quiere decir que de ella no puede obtenerse ninguna consecuencia determinada, por lo mismo que pueden obtenerse, indeterminadamente, todas las consecuencias. Entonces, y supuesto que de ella s\u00ed se deduce determinadamente algo (por ejemplo, la Proposici\u00f3n 2, demostrada sin m\u00e1s requisito que la Definici\u00f3n 3), la substancia, presupuesta en la Definici\u00f3n 3, al no ser una, ser\u00e1 plural. Y eso es lo que ocurre: Espinosa empieza a hablar de \u00abdos substancias&#8230;\u00bb, etc\u00e9tera, en cuanto empieza a usar la Definici\u00f3n 3 a efectos deductivos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Ahora bien: suponer que la Definici\u00f3n 3 se remite a una pluralidad (aunque sea \u00abhipot\u00e9tica\u00bb) es suponer una falsedad. En efecto: \u00bfqu\u00e9 es, para Espinosa, la falsedad? En el Tratado de la reforma del entendimiento \u2014 esa introducci\u00f3n epistemol\u00f3gica a la \u00c9tica\u2014 nos responde: \u00ab&#8230;la falsedad consiste en afirmar algo no contenido en el concepto de una cosa\u00bb. Pues bien: la pluralidad es algo no contenido en el concepto de substancia (como vimos: la definici\u00f3n no conlleva referencia a n\u00famero). Luego la suposici\u00f3n de la pluralidad es falsa. Falsa, adem\u00e1s, por partida doble: pues la unidad de la substancia va a ser demostrada, despu\u00e9s: ser\u00e1 una verdad de la \u00c9tica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Y, sin embargo, esa suposici\u00f3n falsa es necesaria para que la deducci\u00f3n comience su curso. La verdad de la unidad de la substancia ser\u00e1 obtenida partiendo de las consecuencias que se derivan de suponerla no \u00fanica. Esa verdad negar\u00e1 la suposici\u00f3n de partida, aunque haya sido obtenida partiendo de ella. No parece absurdo hablar, entonces, de que en el orden deductivo de la \u00c9tica se ha colado la dial\u00e9ctica. Hay una hip\u00f3tesis negada, hay absoluta destrucci\u00f3n de la hip\u00f3tesis (una vez obtenida la verdad de la substancia \u00fanica, no reaparecer\u00e1 en la \u00c9tica la posibilidad de pluralidad), hay cancelaci\u00f3n de una contradicci\u00f3n entre lo implicado por la noci\u00f3n de \u00abdefinici\u00f3n\u00bb (que no incluye determinaci\u00f3n extensional) y el ejercicio deductivo de esa definici\u00f3n (que s\u00ed la incluye).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Algunos inferir\u00e1n quiz\u00e1, de todo ello, que acaso Espinosa estaba loco. Que todo eso de las negaciones y las contradicciones son maneras extravagantes de referirse a asuntos que pueden ser expuestos sin negar nada y sin contradecir nada. Que, a la postre, se trata de cuestiones tan metaf\u00edsicas (nada menos que la idea de \u00absubstancia\u00bb) que no es extra\u00f1o que puedan reexponerse en t\u00e9rminos dial\u00e9cticos: sobre esos sinsentidos puede decirse cualquier cosa. Con todo, creemos que puede defenderse la cordura de Espinosa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Esa cordura radicar\u00eda en que la exposici\u00f3n metaf\u00edsica de la substancia, que es la base de la \u00c9tica, resulta ser cr\u00edtica, y no dogm\u00e1tica. Su racionalismo deductivo, su, al parecer, obsesiva man\u00eda racionalista por demostrar nada menos que todo (que lo convertir\u00eda en el paradigma de una creencia absoluta en la raz\u00f3n deductiva), incluir\u00eda, dentro de ese orden racionalista de conceptos, un concepto \u00e9l mismo racional que constituir\u00eda el l\u00edmite de esas pretensiones racionales. Ese concepto ser\u00eda el de substancia, identificado con el de Dios o Naturaleza. Pues, a fin de cuentas, \u00bfqu\u00e9 es la substancia? La realidad m\u00e1s alta (\u00ablo que es en s\u00ed y se concibe por s\u00ed\u00bb). \u00bf Qu\u00e9 es Dios, o sea, la Naturaleza? \u00abUna substancia de infinitos atributos\u00bb (Definici\u00f3n 6, Parte I). Dios (Proposici\u00f3n 14, Parte I) es la \u00fanica substancia. Resulta que la m\u00e1s alta realidad, la realidad por antonomasia (la substancia, que no depende de nada), es absoluta pluralidad e indeterminaci\u00f3n: ninguna realidad determinada constituye su esencia, pues entre los atributos no hay orden alguno, son todos de igual importancia, y adem\u00e1s son infinitos (esto es, inconmensurables: s\u00f3lo conocemos dos \u2014Pensamiento y Extensi\u00f3n\u2014, pero el concepto de Dios no se agota en esos dos: lo infinito desconocido es tan relevante para el concepto de Dios como lo conocido).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Ciertamente, la substancia es una: no hay otra substancia de infinitos atributos. Dicho de otro modo: no hay m\u00e1s que una infinitud absoluta (infinitudes \u00aben su g\u00e9nero\u00bb, o en acto, puede haber m\u00e1s de una \u2014lo que no resultar\u00e1 extravagante a quien piense, por ejemplo, que hay infinitos n\u00fameros naturales, y otras tantos infinitos n\u00fameros pares&#8230;\u2014, pero \u00e9se es otro concepto de infinitud, que no ata\u00f1e a la substancia y aqu\u00ed no nos interesa ahora). Lo que est\u00e1 diciendo Espinosa (y eso no ha sido comprendido por tantas interpretaciones \u00abpante\u00edstas\u00bb) es que la realidad en general (el Ser en general: el objeto de la Metaf\u00edsica general), esa realidad que no est\u00e1 afectada por determinaciones, es absolutamente plural: consiste en ser infinita, en ser inabarcable. Esto es: consiste en algo de lo que no puede tenerse un concepto determinado, delimitado, definido&#8230; \u00a1y, sin embargo, se tiene un concepto de ella! Y un concepto correcto (la Definici\u00f3n 6 de la Parte I): en una carta a Tschimhaus<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><strong>[14]<\/strong><\/a>, dice Espinosa que su Definici\u00f3n 6 es correcta porque \u2014como debe hacer toda definici\u00f3n gen\u00e9tica, modelo de definici\u00f3n\u2014 \u00abexpresa la causa eficiente\u00bb de lo definido. La paradoja, la iron\u00eda dial\u00e9ctica que se cierne sobre el orden geom\u00e9trico, no puede ser m\u00e1s completa: el concepto de Dios est\u00e1 bien formado (como lo estar\u00eda el concepto de esfera obtenido a partir de la idea de semic\u00edrculo), porque expresa la causa eficiente; pero, \u00bfcu\u00e1l puede ser esa causa, si Dios \u00abcausa sui? S\u00f3lo los infinitos atributos que \u00abconstituyen\u00bb a Dios. Pero \u2014seguiremos preguntando\u2014 \u00bfc\u00f3mo puede conocerse racionalmente una infinitud absoluta, si implica inconmensurabilidad entre sus componentes? Dir\u00eda Espinosa: \u00abs\u00f3lo mediante un concepto bien formado podr\u00eda conocerse algo\u00bb. Y, \u00bfcu\u00e1l es ese concepto, en este caso? \u00abEl de la Definici\u00f3n 6\u00bb. Pero \u2014diremos\u2014 \u00a1si ese concepto incluye la infinitud! Y aqu\u00ed el silencio, un ir\u00f3nico silencio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">\u00bfQu\u00e9 ocurre, entonces? Que hay por lo menos una realidad bien definida que, est\u00e1ndolo, no puede conocerse en el mismo sentido que las otras realidades bien definidas, pues su definici\u00f3n consiste en una indefinici\u00f3n: la absoluta pluralidad. Espinosa est\u00e1 dici\u00e9ndonos: \u00abvamos a exponerlo todo ordine geom\u00e9trico, vamos a deducir la realidad\u00bb. Al deducir la realidad, se preguntar\u00eda: \u00ab\u00bfy, para empezar, qu\u00e9 es la Realidad con may\u00fascula, la realidad por excelencia, la realidad en s\u00ed?\u00bb. Y contestar\u00eda: \u00abla realidad, entendida del modo m\u00e1s absoluto, m\u00e1s real, m\u00e1s en s\u00ed (la substancia, Dios), no es, propiamente, nada determinado\u00bb. Al preguntarse por la Realidad con may\u00fascula, la respuesta impl\u00edcita bajo la normal apariencia de \u00abun concepto m\u00e1s\u00bb positivo, en el orden del razonamiento, es negativa: no hay tal cosa como \u00abla\u00bb Realidad con may\u00fascula. La definici\u00f3n de Dios lo desdibuja.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_16634\" aria-describedby=\"caption-attachment-16634\" style=\"width: 560px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/miguel-de-unamuno.jpg\" rel=\"lightbox[16629]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16634 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/miguel-de-unamuno.jpg\" alt=\"\" width=\"560\" height=\"340\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/miguel-de-unamuno.jpg 560w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/miguel-de-unamuno-300x182.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-16634\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Unamuno<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Se dir\u00e1 que eso es la negaci\u00f3n del monismo: y es verdad. Porque el caso es que \u2014aunque otra cosa se haya dicho tantas veces\u2014 Espinosa no era un \u00abpante\u00edsta\u00bb, si por \u00abpante\u00edsta\u00bb se entiende el que considera que toda la variedad de las realidades est\u00e1 informada, de manera m\u00e1s o menos misteriosa, por algo que la reconduce a unidad. Los rom\u00e1nticos alemanes (Schelling sobre todos) creyeron ver en Espinosa un ilustre precedente de su pante\u00edsmo (el suyo s\u00ed lo era, y bien rom\u00e1ntico). Hegel -siendo \u00e9l mismo monista \u2014 fue m\u00e1s agudo: ya vio que Espinosa era \u00abacosmista\u00bb, que la Substancia no era Sujeto y que, por tanto, no era lo mismo que su Idea. \u00abLa Realidad en su conjunto\u00bb no iba a ninguna parte previsible; simplemente, porque \u00abla Realidad en su conjunto\u00bb no era nada positivo, para Espinosa. De ah\u00ed infiri\u00f3 Hegel que Espinosa era un mon\u00f3tono te\u00edsta, que (como el Schelling que atacaba, en la Fenomenolog\u00eda) \u00ablanzaba todo al abismo de una identidad \u00fanica\u00bb: la Substancia lo era todo, pues los modos, la diversidad de la realidad emp\u00edrica, para Hegel ordenada en su totalidad, eran para Espinosa pura apariencia. Pero ah\u00ed se equivocaba: Espinosa iba m\u00e1s lejos en su profundidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En efecto: tras decir que Dios no era nada determinado (algo incognoscible por la v\u00eda de la determinaci\u00f3n, como ocurrir\u00e1 con el No\u00fameno kantiano), Espinosa dice tambi\u00e9n, con igual energ\u00eda (lo que dice como un teorema: la Proposici\u00f3n 24 de la Parte V), que \u00abcuanto m\u00e1s conocemos las cosas singulares, m\u00e1s conocemos a Dios\u00bb. La cosa resulta, al parecer, desesperante, pues la incoherencia no puede ser m\u00e1s manifiesta. Si Dios es la infinitud inagotable, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene decir que lo conocemos \u00abm\u00e1s\u00bb cuando conocemos las cosas singulares \u2014los modos\u2014 que nunca lo agotar\u00e1n, pues, propiamente, Dios no est\u00e1 \u00abcompuesto\u00bb de modos: hay un sentido en el que su concepto no es \u00e9se, no es el de la totalidad de los modos, pues \u00ablos modos no pueden formar un atributo\u00bb y, por tanto, no pueden \u00abformar\u00bb a Dios?<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><strong>[15]<\/strong><\/a>. Sin embargo, as\u00ed es: las dos cosas son verdad a la vez. Y as\u00ed vemos c\u00f3mo Espinosa, desde el interior de su proyecto \u00abracionalista absoluto\u00bb, lo limita y critica, a la vez que lo ejercita. Estamos obligados a conocer las realidades particulares (Extensi\u00f3n, Pensamiento, o lo que en el futuro pueda caer bajo nuestro conocimiento) a trav\u00e9s de sus modos. Conocer esas realidades significa conocerlas de un modo racional (hay un ordo et connexio de las ideas, las cosas f\u00edsicas y los acontecimientos psicol\u00f3gicos); a esa tarea se aplica Espinosa en buena parte de la \u00c9tica: a conocer modos de la Extensi\u00f3n \u2014sistema de los cuerpos \u2014 y modos del Pensamiento \u2014de un lado, las afecciones humanas, y de otro lado (pues \u00abPensamiento\u00bb posee dos sentidos), el orden racional mismo, el pensamiento \u00aben Dios\u00bb<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><strong>[16]<\/strong><\/a>. Pero nuestro conocimiento nunca ser\u00e1 definitivo, cerrado, cancelado, perfecto&#8230;, porque el concepto de Dios lo impide. Nuestra confianza racionalista est\u00e1 justificada (dir\u00eda Espinosa) \u2014\u00bfc\u00f3mo conocer\u00edamos si no es a trav\u00e9s de un orden y conexi\u00f3n racionales?\u2014, pero no est\u00e1 absolutamente justificada, porque no hay un conocimiento absoluto: Dios es infinito. Conocer fen\u00f3menos es posible e indispensable, pero agotar a Dios es imposible: \u00abno hay ciencia del no\u00fameno\u00bb, dir\u00edamos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Y as\u00ed, la metaf\u00edsica se corta las alas a s\u00ed misma. Espinosa no es el \u00abdogm\u00e1tico\u00bb frente al \u00abcr\u00edtico\u00bb Descartes: parte, s\u00ed, de Dios y no del cogito tras la duda met\u00f3dica, pero ese Dios del que parte, esa \u00abrealidad independiente de la conciencia\u00bb, es ella misma problem\u00e1tica: ning\u00fan dogmatismo puede apoyarse en ella como en un precedente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En el seno del propio racionalismo, partiendo del m\u00e9todo que expresa mejor que ning\u00fan otro la raz\u00f3n de su \u00e9poca \u2014la lengua matem\u00e1tica\u2014, muestra Espinosa las limitaciones de ese \u00abracionalismo absoluto\u00bb. Ese juego de escondite entre Definiciones y realidades, entre premisas y consecuencias, no es incoherencia ni sandez: es la \u00abvida misma de la materia\u00bb<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><strong>[17]<\/strong><\/a> de lo que est\u00e1 tratando: la efectiva contradicci\u00f3n entre un orden deductivo, asumido por ser expresi\u00f3n de la racionalidad, y el contenido de ese orden, el contenido de ciertos conceptos contenidos en \u00e9l, que rompen la rosada pretensi\u00f3n de tratar la realidad como algo \u00edntegramente inteligible. La iron\u00eda profunda de Espinosa consistir\u00eda en esto: en que era a\u00fan m\u00e1s que un ilustrado racionalista m\u00e1s o menos revestido de una embriaguez divina, porque la ilusi\u00f3n de la deidad no era en \u00e9l sustituida siquiera por la ilusi\u00f3n de la Realidad Racional. El romanticismo idealista (con el que Espinosa tiene, por otro lado, tantos puntos de contacto: pensemos, por ejemplo, en su concepci\u00f3n del Estado, dada en los marcos impl\u00edcitos de una idea similar a la del \u00abEsp\u00edritu Objetivo\u00bb hegeliano)<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><strong>[18]<\/strong><\/a>, siendo posterior, no lleg\u00f3 a tanto: al fin y al cabo, Hegel \u2014sin negar su importancia para la historia del materialismo \u2014fue un monista. Si el pluralismo es indisociable de la idea de materialismo &#8216; (de un materialismo no metaf\u00edsica), y si \u00e9ste lo es tambi\u00e9n de una permanente reconstrucci\u00f3n de \u00abla realidad\u00bb, que, elaborando continuamente esquemas racionales de explicaci\u00f3n de los fen\u00f3menos, somete a \u00e9stos, tambi\u00e9n continuamente, a una cr\u00edtica que regresa hasta los fundamentos, en virtud de la cual ninguna explicaci\u00f3n puede darse por cancelada, sin caer por ello en el escepticismo (toda vez que esa construcci\u00f3n racionales tan necesaria como aquella cr\u00edtica), entonces Espinosa est\u00e1 en la l\u00ednea del materialismo: esa tarea infinita es la suya.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Naturalmente, la \u00c9tica es mucho m\u00e1s de lo que hemos dicho, con ser ello decisivo en la historia del pensamiento filos\u00f3fico. La \u00c9tica es, por ejemplo, la elaboraci\u00f3n de un sistema de los modos de la Extensi\u00f3n (Parte II), en la que Espinosa reexpone el mecanicismo de manera que insin\u00faa la idea de estructura y, con ella, acaso ideas muy importantes de la constelaci\u00f3n biol\u00f3gica o cibern\u00e9tica: en los Lemas que van tras la Proposici\u00f3n 13 de esa Parte, se contienen, todo lo \u00aben estado metaf\u00edsica\u00bb que se quiera, las ideas de \u00abinvariancia en las transformaciones\u00bb y de \u00abautorregulaci\u00f3n\u00bb de un sistema. Tambi\u00e9n la \u00c9tica es un tratado muy poco \u00abespiritualista\u00bb sobre el alma humana, la cual, de alguna manera, no es sino el correlato emotivo, intelectivo y pasional de movimientos de las Partes del cuerpo&#8230; Tambi\u00e9n la \u00c9tica es un reconocimiento de las pasiones como realidades, y de que el deseo es la esencia del hombre, del que arranca para conocer. Espinosa describe las pasiones con un distanciamiento que no es la menor de las contribuciones a la grandeza de su estilo filos\u00f3fico. Tropezamos con Proposiciones chocantes: \u00abLa humildad no es una virtud\u00bb, \u00abEl que se arrepiente es dos veces miserable\u00bb&#8230; El mundo \u00e9tico de Espinosa permanece alejado del cristiano. Y, para remate, esa Parte V donde el estoicismo encuentra quiz\u00e1 su int\u00e9rprete m\u00e1s acabado, donde la beatitudo, que es negaci\u00f3n de la esperanza escatol\u00f3gica, muestra su estatura \u00e9tica frente a todo consuelo para uso del vulgo. En forma \u00abm\u00edstica\u00bb, remata Espinosa su \u00c9tica con el amor intelectual de Dios: pero esa ascensi\u00f3n en el camino de la perfecci\u00f3n \u2014como alguien ha dicho\u2014<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><strong>[19]<\/strong><\/a> no tiene nada de subida al monte Carmelo. Ese Dios al que se ama no puede amarnos; conocerlo no es fundirnos en el regazo que nos ofrece la vida supraterrena o \u2014pong\u00e1mosla cancelaci\u00f3n de toda alienaci\u00f3n, sino permanecer \u00abmuy consciente de s\u00ed y de las cosas\u00bb, sabiendo que la salvaci\u00f3n no est\u00e1 en otro mundo, ni en un mundo \u00abmejor\u00bb, sino en \u00e9ste. \u00abLa felicidad no es el premio de la virtud, sino la virtud misma.\u00bb Ello no impide que hagamos un esfuerzo por un mundo mejor \u2014por la realizaci\u00f3n hist\u00f3rica de lo que sabemos es racional\u2014, pero s\u00ed impide creer que ese mundo vaya a ser \u00abmejor\u00bb porque nos halague. A fin de cuentas, no hay muchas probabilidades de que la superaci\u00f3n de nuestras actuales condiciones de vida \u2014tal y como esa superaci\u00f3n parece posible: no en el reino de Utop\u00eda\u2014 vaya a proporcionarnos grandes placeres. Y, sin embargo, esa superaci\u00f3n se nos impone. Colaborar con esa imposici\u00f3n parece, pues, m\u00e1s sabio que ignorarla, o disfrazarla de imposibles maravillas. Para Espinosa, y para la actitud intelectual pr\u00e1ctica que su filosof\u00eda propicia, vale lo que Spengler puso como epifonema de su obra (aunque se est\u00e9 lejos de ella): ducunt fata volentem, nolentem trahunt.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Conocemos tres traducciones castellanas de la Etica. Hemos confrontado constantemente la de Rodr\u00edguez Bachiller, Buenos Aires, Aguilar, 2.<sup>a<\/sup> edici\u00f3n, 1961, que recientemente ha sido reeditada. Asimismo la de \u00d3scar Cohan, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1958. S\u00f3lo a \u00faltima hora hemos podido ver la de Juan Carlos Bard\u00e9 \u2014con notas de V. E. Lollini, Buenos Aires, Librer\u00eda Perlado eds., 1940, sobre la cual no podemos dar un juicio definitivo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La traducci\u00f3n de Rodr\u00edguez Bachiller (que ha sido reimpresa en 1974 por Aguilar, con todas las erratas \u2014que no son pocas\u2014 de las anteriores ediciones), tiene de bueno lo que de bueno tiene la excelente traducci\u00f3n francesa de Charles Appuhn (de la cual tenemos a la vista la edici\u00f3n de Garnier-Flammarion de 1965). Aunque Rodr\u00edguez Bachiller dice en su pr\u00f3logo que est\u00e1 \u00abacostumbrado a saborear el sentido exacto de los t\u00e9rminos latinos\u00bb, parece que su fidelidad a Appuhn le lleva, a veces, a perder el sentido del gusto. En el Ap\u00e9ndice de la Parte I, dice Espinosa que \u00ab&#8230;non minora cerebrorum, quam palatorum esse discrimina\u00bb; Rodr\u00edguez Bachiller traduce, curiosamente: \u00abno hay menos diferencia entre los cerebros que entre los palacios \u00bb (p. 87 de la 2.<sup>a<\/sup> ed. citada). Esa confusi\u00f3n entre \u00abpalacios\u00bb y \u00abpaladares\u00bb es muy plausiblemente explicable a trav\u00e9s del franc\u00e9s palais, que consta, naturalmente, en la traducci\u00f3n de Appuhn (p. 67). En el Escolio de la Proposici\u00f3n 59 de la Parte III, donde Espinosa dice \u00ab&#8230; ut nullo numero definiri queant\u00bb, y traduce Appuhn \u00ab&#8230; qu&#8217;on ne peut leur assigner aucun nombre\u00bb, R. Bachiller vierte \u00ab&#8230; que no puede asign\u00e1rseles nombre alguno\u00bb. Hasta en alguna carta esto es visible: por ejemplo, en el Escolio I de la Proposici\u00f3n 18 de la Parte III, el condensad\u00edsimo texto espinosiano (\u00abEx. gr., quatenus ipsam vidimus, aut videbimus, nos refecit, aut reficiet&#8230;\u00bb), que Appuhn traduce, con per\u00edfrasis \u00abclasicizante\u00bb, \u00abpar exemple, en tant que nous l&#8217;avons vue ou la verrons, qu&#8217;elle a servi \u00e0 notre r\u00e9fection ou y servira&#8230;\u00bb, es traducido por R. Bachiller \u00ab&#8230;por ejemplo, en cuanto la hemos visto o la veremos, ha servido o servir\u00e1 para nuestra afecci\u00f3n&#8230;\u00bb, donde la errata de \u00abafecci\u00f3n\u00bb por \u00abrefecci\u00f3n\u00bb no deja menos al descubierto \u2014sino m\u00e1s- la fidelidad al giro que Appuhn ha decidido adoptar. Hemos puesto estos ejemplos por llamativos y un poco c\u00f3micos, pero cualquiera que se moleste en confrontar ambas traducciones a lo largo de unas p\u00e1ginas podr\u00e1 comprobar que el ajuste de la de R. Bachillera la de Appuhn es casi perfecto. A\u00f1adamos a esto las numeros\u00edsimas erratas, algunas muy perturbadoras del sentido. As\u00ed, en la p\u00e1g. 34, dice \u00abdarse cuenta\u00bb por \u00abdar cuenta\u00bb; en la p\u00e1g. 52, \u00abcontribuir\u00bb por \u00abatribuir\u00bb; en la p\u00e1g. 63, dice \u00ab&#8230; una cosa determinada por Dios a producir alg\u00fan efecto, no puede hacerse ella misma\u00bb, en vez de \u00ab&#8230; no puede hacerse indeterminada ella misma\u00bb (y el cambio de sentido es notable); en la p\u00e1g. 87, dice \u00abpercepci\u00f3n\u00bb por \u00abperfecci\u00f3n\u00bb; en la p\u00e1g. 90, dice que la causa eficiente \u00absiente -en vez de \u00absienta\u00bb o \u00abpone\u00bb- la existencia de la cosa\u00bb; en la p\u00e1g. 94, dice que \u00ab&#8230;no es tan imposible concebir a Dios sin obrar como sin existir\u00bb, en vez de \u00ab&#8230; nos es tan imposible, etc.\u00bb, con lo que altera por completo un texto central; en la p\u00e1g. 112, dice \u00ab&#8230; todas las maneras con que un cuerpo es afectado por otro, se siguen de la naturaleza del cuerpo que lo afecta\u00bb, omitiendo a\u00f1adir \u00ab&#8230;y de la naturaleza del cuerpo afectado\u00bb; en la p\u00e1gina 116, dice \u00ab&#8230; esto es evidente por la definici\u00f3n de Individuo; v\u00e9ase antes el Lema 4\u00bb, en vez de \u00ab&#8230; v\u00e9asela antes del Lema 4\u00bb; en la p\u00e1g. 147, dice \u00abciencia formal\u00bb, en vez de \u00abesencia formal\u00bb; en la p\u00e1g. 150, dice que no debe creerse que la idea \u00abes algo unido como una pintura\u00bb, en vez de \u00abmudo como una pintura\u00bb; en la p\u00e1g. 163, dice que \u00ab&#8230; la voluntad se distingue, por tanto, del entendimiento, en que es finita, mientras que aqu\u00e9l es infinito \u00bb:previsiblemente, el texto dice justo lo contrario; en la p\u00e1g. 166, dice \u00ab&#8230; concibamos un ni\u00f1o que imagine un caballo alado y no imagine ning\u00fan otro\u00bb, cuando lo que Espinosa dice es que concibamos que el ni\u00f1o no imagine, no ning\u00fan otro caballo, sino ninguna otra cosa, en general; en la p\u00e1g. 168 dice \u00abhasta qu\u00e9 punto se alejan de la verdadera apreciaci\u00f3n de la virtud los que, para ser virtuosos&#8230; esperan de Dios una suprema recompensa\u00bb, en vez de \u00ab&#8230; los que, por ser virtuosos, etc.\u00bb. La lista, claro es, podr\u00eda seguir. Decimos todo esto porque la edici\u00f3n de Aguilar es la m\u00e1s asequible al ordinario p\u00fablico de estudiantes, y se trata de llamar la atenci\u00f3n sobre las dificultades que esa edici\u00f3n a\u00f1ade al ya de por s\u00ed dif\u00edcil texto de la \u00c9tica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La traducci\u00f3n de \u00d3scar Cohan es, al contrario, excelente en su fidelidad literal al texto latino. S\u00f3lo un reparo de cierta monta se nos ocurre: el empleo del art\u00edculo determinado \u00abla\u00bb delante de la voz \u00absubstancia\u00bb en las primeras Proposiciones del Libro I. Nos parece mucho m\u00e1s adecuado traducir \u00abuna substancia\u00bb, y no \u00abla substancia\u00bb, toda vez que Espinosa a\u00fan no ha demostrado, en esas Proposiciones, que la substancia sea \u00fanica, y est\u00e1 diciendo cosas de \u00abcualquier substancia\u00bb que se ajuste a la Definici\u00f3n 3, Definici\u00f3n que \u2014como ya dijimos\u2014 no tiene por qu\u00e9 interpretarse a\u00fan como referida a una sola entidad: la traducci\u00f3n de \u00a0Cohan anticipa indebidamente una imagen de la substancia que s\u00f3lo ser\u00e1 l\u00edcito tener despu\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Nuestra traducci\u00f3n ha procurado ser literal y, adem\u00e1s, conservar en el castellano un cierto tono \u00ablatinizante cl\u00e1sico\u00bb, en la medida en que ello ha sido posible sin caer en la exageraci\u00f3n. Nos hemos permitido, en ocasiones, el uso de comillas \u2014que, desde luego, no aparecen en el texto latino\u2014 para subrayar algunas palabras que est\u00e1n siendo mencionadas por Espinosa, contribuyendo as\u00ed a la claridad de la lectura. Ocasionalmente, desde luego, nos hemos servido de par\u00e1frasis para evitar la sequedad de una traducci\u00f3n demasiado literal, as\u00ed como para aclarar el sentido: pero lo hemos hecho las menos veces posibles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">El texto latino de la \u00c9tica utilizado es el del tomo II de la edici\u00f3n cr\u00edtica de Carl Gebhardt, Heidelberg, Carl Winters, 1924, considerada hace tiempo como can\u00f3nica, por encima incluso de la de Van Vloten y Land.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Debo precisiones y ayudas eficac\u00edsimas a gustavo bueno, director del Departamento de Filosof\u00eda de la Universidad de Oviedo, y a todos mis compa\u00f1eros en dicho Departamento, as\u00ed como a matilde bohigas, cuya fina percepci\u00f3n de matices de significado me ha sido de gran utilidad. A ella quisiera dedicar este trabajo; tambi\u00e9n a carmen g\u00f3mez ojea y andr\u00e9s de la fuente, amigos queridos y degustadores de temas jud\u00edos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong><span style=\"background-color: #ccffcc;\">Notas\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Nos permitimos escribir Espinosa, m\u00e1s bien que el usual Spinoza, por tratarse de un apellido en definitiva ib\u00e9rico; el propio fil\u00f3sofo firm\u00f3, en alguna ocasi\u00f3n, Despinosa (contrayendo preposici\u00f3n y apellido, y, en todo caso, sin la z). Avala nuestra graf\u00eda la opini\u00f3n del maestro Caro Baroja, en su obra sobre los jud\u00edos en la Espa\u00f1a moderna y contempor\u00e1nea a que nos referimos m\u00e1s adelante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> 1. Cf r. Die Schriften des Uriel da Costa mit Emleitung, \u00dcbertrugung und Regesten, hrsg. von carl gebhardt, Bibl. Spinozana, t. II, Amsterdam, 1922,1. S. revah: Spinoza et le Dr. Juan de Prado, Par\u00eds, Mouton, 1959. J. caro baroja: Los jud\u00edos en la Espa\u00f1a moderna y contempor\u00e1nea, Madrid, An\u00f3n, 1961, tomo I, pp. 259-266, 493-501.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> 2.\u00a0 Excepto el Korte Verhandeling (Breve Tratado); pero esta obra de Espinosa, no recocida en la primera edici\u00f3n de sus obras, y reconstruida en el siglo pasado a partir de dos manuscritos diferentes, circul\u00f3 como un \u00abborrador de la \u00c9tica- entre el c\u00edrculo de amigos holandeses de Espinosa y fue manipulada por estos; cf. la Notice que del Breve Tratado da ch. appuhn en su traducci\u00f3n francesa de Espinosa (Spinoza. Oeuvres, Par\u00eds, Garnier-Flammarion, 1964, t. I, pp. 13-28).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> 3.\u00a0 Cfr. J. chevalier: Historia del pensamiento (trad. esp.), Madrid, Aguilar, 1963, t. III, p\u00e1g. 267, nota 3. El texto de Carvalho, ibidem, Ap\u00e9ndice al cap. III, p\u00e1g. 682.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> 4.\u00a0 Cfr. supra, nota 1, ob cit.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> 5. C. gebhardt: \u00abJuan de Prado\u00bb, en Chronicon Spinozanum, III (1923), p\u00e1gs. 269-291.1. S. REVAH: cfr. supra, nota 1.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> 6. Es la Ep\u00edstola LXXVI (respuesta a la LXVII) de la edici\u00f3n Gebhardt que citamos al final del texto de esta Introducci\u00f3n: tomo IV, p\u00e1g. 316.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> 7. Epistolae LI-LVl: ed. Gebhardt cit., t. IV, p\u00e1gs. 241-262.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> 8. Cfr. ed. Gebhardt cit., t. II. p\u00e1g. 9.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> 9.\u00a0 Tractatus theologico-politicus, Praef., ed. Gebhardt, t. III, p\u00e1gina 12.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> 10. G. friedmann: Leibniz et Spinoza, Par\u00eds, Gallimard, 1962, p. 24. Traducci\u00f3n nuestra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> 11. M. gueroult: Spinoza. Dieu (Ethique, I),Par\u00eds, Aubier-Montaigne, 1968. G. deleuze: \u00abSpinoza et la methode gen\u00e9rale de M. Gueroult\u00bb, en Revite de M\u00e9thaphysique et de Morale, 74 (1969).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> 12. Cfr. nuestro art\u00edculo \u00abDial\u00e9ctica en los textos iniciales de la \u00c9tica de Espinosa\u00bb, en Revista de Occidente, septiembre, 1974.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> 13. La Ep\u00edstola LX, de la ed. Gebhardt cit., t. IV, p\u00e1ginas 270-271.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> 14.\u00a0 La expresi\u00f3n \u00ablos modos no pueden formar un atributo\u00bb pertenece al Breve Tratado, Di\u00e1logo Segundo, ed. Gebhardt, t. I, p\u00e1g. 32; cfr. la traducci\u00f3n francesa de Appuhn, cit., t.I, p\u00e1gina 62.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> 15.\u00a0 Aqu\u00ed no podemos desarrollar todo esto. Cfr. nuestro libro El materialismo de Espinosa, ed. Revista de Occidente, especialmente el cap. 5.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> 16. Como Marx dec\u00eda a quien reprochaba, de alg\u00fan modo, lo \u00abextravagante\u00bb de su m\u00e9todo dial\u00e9ctico: v\u00e9ase el Postfacio de la segunda edici\u00f3n alemana de El Capital, p\u00e1g. XXIII del tomo I de la trad. esp., tercera ed., M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1964.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> 17 Es la idea de intellectus infinitus actu: cfr. cap. V, secci\u00f3n 4, de nuestra obra cit. sufra (nota 15).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> 18. R. misrahi: .El camino espinosista para llegar a la salvaci\u00f3n puede parecer una dif\u00edcil pendiente. Pero no es un Carmelo m\u00edstico lo que nos propone, no es la apaciguadora Noche lo que busca&#8230;., Spinoza; Par\u00eds, Seghers, 1964, p\u00e1gina 119. Traducci\u00f3n nuestra.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>\u00daltima clase del profesor Vidal Pe\u00f1a Garc\u00eda en el sal\u00f3n de actos de la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Oviedo, sobre \u00abRelaciones entre la filosof\u00eda cartesiana y la filosof\u00eda kantiana\u00bb. \u2666\u2666\u2666\u2666\u2666 <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/10\/23\/spinoza-por-vidal-pena-introduccion-a-la-etica-republicado\/\" title=\"SPINOZA; POR VIDAL PE\u00d1A: Introducci\u00f3n a la \u00c9TICA\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":1326,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":{"0":"post-16629","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-filosofia"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16629","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16629"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16629\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1326"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16629"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16629"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16629"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}