{"id":13196,"date":"2018-07-26T01:00:02","date_gmt":"2018-07-26T00:00:02","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=13196"},"modified":"2018-07-25T21:50:30","modified_gmt":"2018-07-25T20:50:30","slug":"la-negacion-por-sigmund-freud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/07\/26\/la-negacion-por-sigmund-freud\/","title":{"rendered":"\u00abLa negaci\u00f3n\u00bb, por Sigmund Freud"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<h1><span class=\"titular\" style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">\u00abNo\u00bb no es \u00abno\u00bb<\/span><\/h1>\n<h2 class=\"subtitulo\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abNo\u00bb no es \u00abno\u00bb. \u00abS\u00ed\u00bb tampoco es \u00abs\u00ed\u00bb. \u00abS\u00ed\u00bb y \u00abno\u00bb se hacen eco, se espejean<\/span><\/h2>\n<p>Por Gabriel Albiac\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"color: #008000;\">Articulo publicado el 12 de julio de 2018 en:\u00a0<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.abc.es\/opinion\/abci-no-no-no-201807120357_noticia.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.abc.es\/opinion\/abci-no-no-no-201807120357_noticia.html<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/La-ministra-y-los-toros-La-negaci\u00f3n-que-oculta-la-mentira.jpg\" rel=\"lightbox[13196]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-13207 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/La-ministra-y-los-toros-La-negaci\u00f3n-que-oculta-la-mentira.jpg\" alt=\"\" width=\"470\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/La-ministra-y-los-toros-La-negaci\u00f3n-que-oculta-la-mentira.jpg 470w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/La-ministra-y-los-toros-La-negaci\u00f3n-que-oculta-la-mentira-300x191.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/La-ministra-y-los-toros-La-negaci\u00f3n-que-oculta-la-mentira-235x150.jpg 235w\" sizes=\"auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No pedir\u00e9 a la se\u00f1ora Calvo que lea a Jacques Lacan: \u00abamar es dar lo que no se tiene a quien no lo quiere\u00bb. Pero alguien, en su ministerio, deber\u00eda reflexionar sobre las consecuencias psiqui\u00e1tricas de lo que enunci\u00f3 anteayer como antesala de ley: que \u00ablo que no es un s\u00ed es una violaci\u00f3n\u00bb. Tal vez le ayude a entender que ese axioma convierte en violadores a todos los componentes de la especie hablante que es la humana: varones como hembras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1925, Sigmund Freud publica un art\u00edculo de tres p\u00e1ginas que es una escueta obra maestra. En \u00e9l se da la ep\u00edtome del psicoan\u00e1lisis. Tambi\u00e9n, de su distante comprensi\u00f3n de lo humano. Nadie que aspire a entender los tan poco lineales laberintos de la moral puede ignorar ese texto. Su t\u00edtulo es \u00abLa negaci\u00f3n\u00bb. Despliega una tesis sencilla y grave: el inconsciente no conoce el principio de contradicci\u00f3n. Y, en cada \u00abs\u00ed\u00bb que un humano enuncia, hay un \u00abno\u00bb protectoramente camuflado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Arranca Freud de dos ejemplos. De convenci\u00f3n social, el uno: el del pesado que asesta a su interlocutor aquel lugar com\u00fan de que \u00abva usted a creer que quiero decir algo ofensivo para usted, pero le aseguro que no es tal mi intenci\u00f3n\u00bb. Todos sabemos que s\u00ed lo es. El otro ejemplo le viene de la pr\u00e1ctica cl\u00ednica. Habla el paciente: \u00abMe pregunta usted qui\u00e9n puede ser esa persona del sue\u00f1o. Mi madre, desde luego, no\u00bb. El psicoanalista -pero tambi\u00e9n cualquiera que no sea imb\u00e9cil- sabe que es, con seguridad, su madre. \u00abLa negaci\u00f3n\u00bb, concluye sensatamente Freud, \u00abes una forma de alzar constancia de lo reprimido\u00bb. Todo \u00abno\u00bb es, por tropo, un \u00abs\u00ed\u00bb. Y a la inversa. Y eso hace la interpretaci\u00f3n de los comportamientos y de sus camuflajes verbales endiabladamente laber\u00edntica. \u00abNo\u00bb no es \u00abno\u00bb. \u00abS\u00ed\u00bb tampoco es \u00abs\u00ed\u00bb. \u00abS\u00ed\u00bb y \u00abno\u00bb se hacen eco, se espejean. No hablan jam\u00e1s a libro abierto, porque el libro abierto es lo contrario de la mente humana.<\/span><\/p>\n<aside class=\"roba-intercalado sin-fondo layer_inpage\">\n<div id=\"google_ads_iframe_\/4900\/vocento.abc\/opinion_7__container__\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No pedir\u00e9 a la ministra que se detenga a leer a ese maestro del siglo XX; aunque alguien debiera hacerlo\u00a0 por ella, antes de que el desbarajuste legal acabe por romper del todo la vida privada. No pedir\u00e9 tanto. Pero, \u00bfpodr\u00eda, al menos, leer un pu\u00f1ado de endecas\u00edlabos del siglo de oro que cifran lo m\u00e1s alto de la literatura, de la inteligencia, en lengua espa\u00f1ola? Sin comentarios. Leer s\u00f3lo. Y saber que todo amor se juega en ambig\u00fcedad y paradoja.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/aside>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lope: \u00abCreer que el cielo en un infierno cabe\u00bb. G\u00f3ngora: \u00abCon la muerte libraros de la muerte \/ y el infierno vencer con el infierno\u00bb. Quevedo: \u00ab\u00bfY qui\u00e9n, sino un amante que so\u00f1aba, \/ juntara tanto infierno a tanto cielo?\u00bb O, en su forma quiz\u00e1 m\u00e1s desgarrada, sor Juana In\u00e9s de la Cruz: \u00abTriunfante quiero ver al que me mata, \/ y mato a quien me quiere ver triunfante\u00bb. O, en otro lugar, \u00aba quien m\u00e1s me desdora, el alma ofrezco; \/ a quien me ofrece v\u00edctimas desdoro\u00bb. \u00bfSer\u00e1 preciso, a partir de la amenazante ley Calvo, censurar esos sonetos?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cambio de lengua y de tiempo. Nadie, en los dos \u00faltimos siglos, ha dado con la primorosa delicadeza de John Keats la paradoja de los amantes: que s\u00f3lo preservan su pureza en la intemporalidad de la muerte, porque, en lo vivo, \u00abtodo lo marchita el uso\u00bb. Oda a una urna griega: tan s\u00f3lo en la piedra esculpida, los amantes conocen un s\u00ed sin el menor recelo negativo: figuras que el artista congela en el instante previo a su roce; por toda la eternidad; sin tiempo. En el instante de m\u00e1rmol que precede al contacto: \u00abeternamente la amar\u00e1s y eternamente ser\u00e1 bella\u00bb. Porque son piedra. Muerta. Y s\u00f3lo lo que no vive no muere.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/sigmund-freud-negacion-surrealismo.jpg\" rel=\"lightbox[13196]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-13209 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/sigmund-freud-negacion-surrealismo.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/sigmund-freud-negacion-surrealismo.jpg 600w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/sigmund-freud-negacion-surrealismo-150x150.jpg 150w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/sigmund-freud-negacion-surrealismo-300x300.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">\u00abLa negaci\u00f3n\u00bb<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Sigmund Freud<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'comic sans ms', sans-serif;\">La forma en que nuestros pacientes producen sus asociaciones\u00a0espont\u00e1neas en el curso de la labor anal\u00edtica nos procura ocasi\u00f3n de\u00a0interesantes observaciones. \u00abVa usted a creer ahora que quiero decir algo\u00a0ofensivo para usted, pero le aseguro que no es tal mi intenci\u00f3n.\u00bb En semejante\u00a0manifestaci\u00f3n del sujeto vemos la repulsa, por medio de una proyecci\u00f3n sobre\u00a0nuestra persona, de una asociaci\u00f3n emergente en aquel momento. O: \u00abMe pregunta\u00a0usted qui\u00e9n puede ser esa persona de mi sue\u00f1o. Mi madre, desde luego, no.\u00bb Y\u00a0nosotros rectificamos: \u00abSe trata seguramente de la madre.\u00bb En la interpretaci\u00f3n\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'comic sans ms', sans-serif;\">nos tomamos la libertad de prescindir de la negaci\u00f3n y acoger tan s\u00f3lo el\u00a0contenido estricto de las asociaciones. Es como si el paciente hubiera dicho:\u00a0\u00abA la persona de mi sue\u00f1o he asociado realmente la de mi madre, pero me\u00a0disgusta dar por buena tal asociaci\u00f3n.\u00bb En ocasiones nos es dado lograr muy\u00a0c\u00f3modamente la aclaraci\u00f3n buscada de lo inconsciente reprimido. Preguntamos:\u00a0\u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo que le parece a usted m\u00e1s inveros\u00edmil de la situaci\u00f3n de que\u00a0tratamos? \u00bfQu\u00e9 es lo que le pareci\u00f3 m\u00e1s extra\u00f1o y ajeno a usted?\u00bb Si el\u00a0paciente cae en el lazo y designa aquello que m\u00e1s incre\u00edble le parece, habr\u00e1\u00a0contestado con ello, casi siempre, la verdad buscada. Un acabado paralelo de\u00a0este experimento surge frecuentemente en el an\u00e1lisis de los neur\u00f3ticos\u00a0obsesivos que han sido ya iniciados en la comprensi\u00f3n de sus s\u00edntomas. \u00abHe\u00a0tenido una nueva idea obsesiva y en el acto se me ha ocurrido que pod\u00eda significar\u00a0tal y tal cosa. Pero no es posible que as\u00ed sea, pues entonces no podr\u00eda\u00a0hab\u00e9rseme ocurrido.\u00bb Aquello que el sujeto rechaza con esta motivaci\u00f3n, tomada\u00a0de las explicaciones recibidas durante la cura, es, naturalmente el verdaderosentido de la nueva representaci\u00f3n obsesiva.<span id=\"more-463\"><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'comic sans ms', sans-serif;\">El contenido de una imagen o un pensamiento reprimidos\u00a0pueden, pues abrirse paso hasta la conciencia, bajo la condici\u00f3n de sernegados. La negaci\u00f3n es una forma de percataci\u00f3n de lo reprimido; en realidad,\u00a0supone ya un alzamiento de la represi\u00f3n, aunque no, desde luego, una aceptaci\u00f3n\u00a0de lo reprimido. Vemos c\u00f3mo la funci\u00f3n intelectual se separa en este punto del\u00a0proceso afectivo. Con ayuda de la negaci\u00f3n se anula una de las consecuencias\u00a0del proceso represivo: la de que su contenido de representaci\u00f3n no logre acceso\u00a0a la conciencia. De lo cual resulta una especie de aceptaci\u00f3n intelectual de lo\u00a0reprimido, en tanto que subsiste a\u00fan lo esencial de la represi\u00f3n. En el curso\u00a0de la labor anal\u00edtica creamos muchas veces una variante important\u00edsima y harto\u00a0singular de esta situaci\u00f3n. Conseguimos vencer tambi\u00e9n la negaci\u00f3n e imponer\u00a0una plena aceptaci\u00f3n intelectual de lo reprimido, pero sin que ello traiga\u00a0consigo la renovaci\u00f3n del proceso represivo mismo. Dado que la misi\u00f3n de la funci\u00f3n\u00a0intelectual del juicio es negar o afirmar contenidos ideol\u00f3gicos, las\u00a0consideraciones que preceden nos conducen al origen psicol\u00f3gico de esta\u00a0funci\u00f3n. Negar algo en nuestro juicio equivale, en el fondo, a decir: \u00abEsto es\u00a0algo que me gustar\u00eda reprimir.\u00bb El enjuiciamiento es el sustitutivo intelectual\u00a0de la represi\u00f3n, y su \u00abno\u00bb, un signo distintivo de la misma, un certificado de\u00a0origen, algo as\u00ed como el made in Germany. Por medio del s\u00edmbolo de la negaci\u00f3n\u00a0se liberta el pensamiento de las restricciones de la represi\u00f3n y se enriquece\u00a0con elementos de los que no puede prescindir para su funci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'comic sans ms', sans-serif;\">La funci\u00f3n del juicio ha de tomar, esencialmente, dos\u00a0decisiones. Ha de atribuir o negar a una cosa una cualidad y ha de conceder o\u00a0negar a una imagen la existencia en la realidad. La cualidad sobre la que ha de\u00a0decidir pudo ser, originalmente, buena o mala, \u00fatil o nociva. O dicho en el\u00a0lenguaje de los impulsos instintivos orales m\u00e1s primitivos: \u00abEsto lo comer\u00e9\u00bb o\u00a0\u00ablo escupir\u00e9.\u00bb Y en una transposici\u00f3n m\u00e1s amplia: \u00abEsto lo introducir\u00e9 en m\u00ed\u00bb y\u00a0\u00abesto lo excluir\u00e9 de m\u00ed.\u00bb O sea: \u00abDebe estar dentro de m\u00ed\u00bb o \u00abfuera de m\u00ed.\u00bb El\u00a0yo primitivo, regido por el principio del placer, quiere introyectarse todo lo\u00a0bueno y expulsar de s\u00ed todo lo malo. Lo malo, lo ajeno al yo y lo exterior son\u00a0para \u00e9l, en un principio, id\u00e9nticos . La otra decisi\u00f3n de la funci\u00f3n del\u00a0juicio, la referente a la existencia real de un objeto imaginado (test de\u00a0realidad), es un inter\u00e9s del yo real definitivo, que se desarrolla partiendo\u00a0del yo inicial regido por el principio del placer. No se trata ya de si algo\u00a0percibido (un objeto) ha de ser o no acogido en el yo, sino de si algo\u00a0existente en el yo como imagen puede ser tambi\u00e9n vuelto a hallar en la\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'comic sans ms', sans-serif;\">percepci\u00f3n (realidad). Como puede verse, es \u00e9sta, de nuevo, una cuesti\u00f3n de lo\u00a0exterior y lo interior.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'comic sans ms', sans-serif;\">Lo irreal, simplemente imaginado, subjetivo, existe s\u00f3lo\u00a0dentro; lo otro, real, existe tambi\u00e9n fuera. En esta etapa del desarrollo ha\u00a0dejado ya de tenerse en cuenta el principio del placer. La experiencia ha ense\u00f1ado\u00a0que lo importante no es s\u00f3lo que una cosa (objeto de satisfacci\u00f3n) posea la\u00a0cualidad \u00abbuena\u00bb y, por tanto, que merece ser incorporada dentro del yo, sino<\/span><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'comic sans ms', sans-serif;\">tambi\u00e9n que exista en el mundo exterior, de modo que pueda uno apoderarse de\u00a0ella en caso necesario. Para comprender este progreso hemos de recordar que\u00a0todas las im\u00e1genes proceden de percepciones y son repeticiones de las mismas.\u00a0As\u00ed, pues, originalmente, la existencia de una imagen es ya una garant\u00eda de la\u00a0realidad de lo representado. La ant\u00edtesis entre lo subjetivo y lo objetivo no\u00a0existe en un principio. Se constituye luego por cuanto el pensamiento posee la\u00a0facultad de hacer de nuevo presente, por reproducci\u00f3n en la imagen, algo una\u00a0vez percibido, sin que el objeto tenga que continuar existiendo fuera. La\u00a0primera y m\u00e1s inmediata finalidad del examen de la realidad no es, pues, hallar\u00a0en la percepci\u00f3n real un objeto correspondiente al imaginado, sino volver a\u00a0encontrarlo, convencerse de que a\u00fan existe. Otra aportaci\u00f3n a la separaci\u00f3n\u00a0entre lo subjetivo y lo objetivo proviene de una distinta facultad del\u00a0pensamiento.<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/magritte.jpg\" rel=\"lightbox[13196]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-13215 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/magritte.jpg\" alt=\"\" width=\"364\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/magritte.jpg 364w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/magritte-243x300.jpg 243w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/magritte-121x150.jpg 121w\" sizes=\"auto, (max-width: 364px) 100vw, 364px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'comic sans ms', sans-serif;\">La reproducci\u00f3n de una percepci\u00f3n como imagen no es siempre\u00a0su repetici\u00f3n exacta y fiel, puede estar modificada por omisiones y alterada\u00a0por la fusi\u00f3n de distintos elementos. El examen de la realidad debe entonces\u00a0comprobar hasta d\u00f3nde alcanzan tales deformaciones. Pero descubrimos, como\u00a0condici\u00f3n del desarrollo del examen de la realidad, la p\u00e9rdida de objetos que\u00a0un d\u00eda procuraron una satisfacci\u00f3n real. El juicio es el acto intelectual que\u00a0decide la elecci\u00f3n de la acci\u00f3n motora, pone t\u00e9rmino al aplazamiento debido al\u00a0pensamiento y conduce del pensamiento a la acci\u00f3n. Tambi\u00e9n del aplazamiento,debido al pensamiento, hemos tratado en otro lugar. Debe considerarse como un\u00a0acto de prueba, como un tanteo motor, con peque\u00f1as descargas ps\u00edquicas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'comic sans ms', sans-serif;\">Reflexionemos: \u00bfD\u00f3nde llev\u00f3 antes a cabo el yo un tal tanteo? \u00bfEn qu\u00e9 lugar\u00a0aprendi\u00f3 la t\u00e9cnica que ahora emplea en los procesos del pensamiento? Ello\u00a0sucedi\u00f3 en el extremo sensorial del aparato ps\u00edquico, en las percepciones\u00a0sensoriales. Seg\u00fan nuestras hip\u00f3tesis, la percepci\u00f3n no es un proceso puramente\u00a0pasivo; el yo env\u00eda peri\u00f3dicamente al sistema de la percepci\u00f3n peque\u00f1as cargas\u00a0ps\u00edquicas, por medio de las cuales prueba los est\u00edmulos exteriores, retray\u00e9ndose\u00a0de nuevo despu\u00e9s de cada uno de estos avances de tanteo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'comic sans ms', sans-serif;\">El estudio del juicio nos procura, quiz\u00e1 por vez primera, un\u00a0atisbo de la g\u00e9nesis de una funci\u00f3n intelectual surgida del dinamismo de los\u00a0impulsos instintivos primarios. El juicio es la evoluci\u00f3n adecuada del proceso\u00a0primitivo por el cual el yo incorporaba cosas en su interior o las expulsaba\u00a0fuera de s\u00ed, de acuerdo al principio del placer. Su polarizaci\u00f3n parece\u00a0corresponder a la ant\u00edtesis de los dos grupos de instintos por nosotros supuestos.\u00a0La afirmaci\u00f3n -como sustitutivo de la uni\u00f3n- pertenece al Eros; la negaci\u00f3n\u00a0-consecuencia de la expulsi\u00f3n- pertenece al instinto de destrucci\u00f3n. El\u00a0negativismo de algunos psic\u00f3ticos debe, probablemente, interpretarse como signo\u00a0de la defusi\u00f3n de los instintos, por retracci\u00f3n de los componentes libidinosos.\u00a0Ahora bien, la funci\u00f3n del juicio se hace posible por la creaci\u00f3n del s\u00edmbolo\u00a0de la negaci\u00f3n que permite al pensamiento un primer grado de independencia de\u00a0los resultados de la represi\u00f3n y con ello tambi\u00e9n de la compulsi\u00f3n del\u00a0principio del placer. Con esta teor\u00eda de la negaci\u00f3n armoniza perfectamente el\u00a0hecho de que en el an\u00e1lisis no hallemos ning\u00fan \u00abno\u00bb procedente de lo\u00a0inconsciente, as\u00ed como el de que el reconocimiento de lo inconsciente por parte\u00a0del yo se manifieste por medio de una f\u00f3rmula negativa. La prueba m\u00e1s rotunda\u00a0de que un an\u00e1lisis ha llegado al descubrimiento de lo inconsciente es que el\u00a0analizado reaccione al mismo tiempo con las palabras: \u00abEn eso no he pensado\u00a0jam\u00e1s.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"60\" height=\"60\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>\u00abNo\u00bb no es \u00abno\u00bb \u00abNo\u00bb no es \u00abno\u00bb. \u00abS\u00ed\u00bb tampoco es \u00abs\u00ed\u00bb. \u00abS\u00ed\u00bb y \u00abno\u00bb se hacen eco, se espejean Por Gabriel Albiac\u00a0 Articulo publicado el 12 de julio de 2018 en:\u00a0 https:\/\/www.abc.es\/opinion\/abci-no-no-no-201807120357_noticia.html No pedir\u00e9 <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/07\/26\/la-negacion-por-sigmund-freud\/\" title=\"\u00abLa negaci\u00f3n\u00bb, por Sigmund Freud\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":13213,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":{"0":"post-13196","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-miscelanea"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13196","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13196"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13196\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13213"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13196"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13196"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13196"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}