{"id":13141,"date":"2018-07-24T01:00:37","date_gmt":"2018-07-23T23:00:37","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=13141"},"modified":"2022-09-05T20:41:35","modified_gmt":"2022-09-05T18:41:35","slug":"la-megamaquina-por-lewis-mumford-el-diseno-de-la-megamaquina-parte-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/07\/24\/la-megamaquina-por-lewis-mumford-el-diseno-de-la-megamaquina-parte-i\/","title":{"rendered":"\u00abLA MEGAM\u00c1QUINA\u00bb, por Lewis Mumford (Parte I)"},"content":{"rendered":"<div class=\"date-posts\">\n<div class=\"post-outer\">\n<div class=\"post hentry uncustomized-post-template\">\n<blockquote>\n<h1 class=\"post-title entry-title\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt; font-family: georgia, palatino, serif;\">Quien fue Lewis Mumford<\/span><\/h1>\n<div class=\"post-header\" style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"post-header-line-1\">\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"post-body-4929719307356673821\" class=\"post-body entry-content\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif; color: #339966;\">Art\u00edculo publicado el 29 de mayo de 2012 en <\/span><\/div>\n<div class=\"post-body entry-content\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif; color: #339966;\"><a style=\"color: #339966;\" href=\"http:\/\/portaldelasculturas.wordpress.com\/2012\/05\/29\/quien-fue-lewis-munford\/\">Portal de las Culturas<\/a><\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div class=\"post-body entry-content\">\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Mumford-portra.jpg\" rel=\"lightbox[13141]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-13142 aligncenter\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Mumford-portra.jpg\" alt=\"\" width=\"258\" height=\"320\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Mumford-portra.jpg 258w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Mumford-portra-242x300.jpg 242w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Mumford-portra-121x150.jpg 121w\" sizes=\"auto, (max-width: 258px) 100vw, 258px\" \/><\/a><\/p>\n<div class=\"separator\" style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><strong>Lewis Mumford<\/strong> (Flushing, Queens, ciudad de Nueva York, 19 de octubre de 1895 \u2013 26 de enero de 1990, Amenia, estado de Nueva York). Soci\u00f3logo, historiador, fil\u00f3sofo de la tecnociencia, fil\u00f3logo y urbanista estadounidense. Se ocup\u00f3 sobre todo, con una visi\u00f3n hist\u00f3rica y regionalista, de la t\u00e9cnica, la ciudad y el territorio. Destacan en particular sus an\u00e1lisis sobre utop\u00eda y ciudad Jard\u00edn. Sin embargo, sus obras m\u00e1s impactantes pertenecen a un g\u00e9nero interdisciplinar y erudito realmente \u00fanico en el siglo XX, d\u00f3nde se dan cita ciencia, tecnolog\u00eda, religi\u00f3n, psicolog\u00eda (psicoan\u00e1lisis en particular), arte, antropolog\u00eda, est\u00e9tica o biolog\u00eda entre otras. Esto es especialmente evidente en su gran obra final, <em>El mito de la m\u00e1quina<\/em>, quiz\u00e1s la \u00faltima gran obra humanista y totalista del siglo XX.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">No en vano, Lewis Mumford ha sido tildado de \u201c\u00faltimo humanista del siglo XX\u201d y \u201cerudito entre los eruditos\u201d, si bien su humanismo forma parte de una intensa cr\u00edtica y renovaci\u00f3n de un t\u00e9rmino que \u00e9l mismo consideraba caduco en el siglo XX. Curiosamente, y pese a las admiraciones que suscit\u00f3 en vida por parte de artistas, pol\u00edticos, intelectuales, poetas o psicoanalistas, hoy es un autor bastante olvidado. \u00c9l mismo advirti\u00f3 que su obra ser\u00eda relegada al olvido porque causar\u00eda humillaci\u00f3n y malestar a todo aqu\u00e9l hiperespecialista que intentara leer cualquiera de sus libros o art\u00edculos. Tan s\u00f3lo en ciertos c\u00edrculos de estudiosos de la arquitectura y el urbanismo sigue siendo obligatorio el conocimiento de este autor.<\/span><\/div>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Trayectoria<\/span><\/h2>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Mumford pertenece a ese g\u00e9nero de intelectuales que nunca acab\u00f3 una carrera universitaria y que, adem\u00e1s, siempre mostr\u00f3 una postura cr\u00edtica con la formaci\u00f3n oficial en particular y con cualquier instituci\u00f3n estatal en general. Dotado de una vocaci\u00f3n autodidacta realmente voraz, Mumford comenz\u00f3 siendo un cr\u00edtico de arquitectura y urbanismo, escribiendo m\u00faltiples libros y art\u00edculos sobre dicho tema a lo largo de su dilatada vida. <em>La historia de las utop\u00edas<\/em>, 1922 y <em>Sticks and Stones<\/em>, 1924, fueron sus primeras obras relevantes en dicho campo. \u00c9stas le concedieron fama inmediata entre toda una generaci\u00f3n de arquitectos europeos revolucionarios (Gropius, Mendelsohn\u2026) a qui\u00e9nes sorprendi\u00f3 su juventud y su visi\u00f3n cr\u00edtica.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">No mucho despu\u00e9s, Frank Lloyd Wright, acaso el m\u00e1s influyente de los arquitectos norteamericanos de principios del siglo XX, se pondr\u00eda en contacto con Mumford, ya que \u00e9ste \u00faltimo hab\u00eda expresado en numerosas ocasiones que \u201cs\u00f3lo Frank Lloyd Wright puede salvar a la humanidad del caos urban\u00edstico al que se aproxima, de un urbanismo mec\u00e1nico, fr\u00edgido, as\u00e9ptico, inhumano\u201d. Durante d\u00e9cadas, estos dos grandes mantendr\u00edan una apasionada relaci\u00f3n v\u00eda epistolar en la que Mumford siempre se mantuvo distante, ofrendando a veces cr\u00edticas positivas y otras realmente destructivas. M\u00e1s de una de las depresiones de Wright fueron causadas por la dureza de Mumford, qui\u00e9n era visto por Wright como una especie de padre espiritual (pese a que Mumford era bastante m\u00e1s joven). Dichas cartas fueron publicadas en la obra <em>Wright and Mumford. Thirty years of correspondence<\/em>, 1999.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><em>La ciudad en la historia<\/em>, 1961, es su obra m\u00e1s relevante en el campo \u201curban\u00edstico\u201d, si bien se trata de una obra realmente extensa repartida en dos densos vol\u00famenes donde propone una visi\u00f3n de la ciudad como un organismo vivo. Dicho organismo, con su est\u00e9tica, edificios, funciones, pol\u00edtica o sociolog\u00eda s\u00f3lo puede ser comprendida, seg\u00fan Mumford, desde la \u00f3ptica del fil\u00f3sofo generalista. Por ello, Mumford despliega toda una serie de conocimientos reflexivos y cr\u00edticos, mezclando historia, filosof\u00eda, religi\u00f3n, pol\u00edtica, jurisprudencia, arquitectura.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Por todo ello, este proyecto resulta revolucionario no s\u00f3lo en lo que el t\u00edtulo propone, sino en la multitud de tesis particulares introductorias que ponen en duda teor\u00edas econ\u00f3micas, hist\u00f3ricas y antropol\u00f3gicas consideradas todav\u00eda hoy can\u00f3nicas. Si bien puede ser considerada su obra m\u00e1s influyente (mas no la mejor), los historiadores del urbanismo s\u00f3lo parecen haber tomado sus secciones m\u00e1s descriptivas, mostrando que la profec\u00eda de Mumford (que su obra ser\u00eda relegada al olvido por la humillaci\u00f3n que infringe a la perspectiva adoptada por los superespecialistas) era veros\u00edmil.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">A.E.J. Morris, notable historiador del urbanismo, realiz\u00f3 una obra meramente descriptiva y formalista (<em>Historia de la forma urbana<\/em>) que, aun teniendo en cuenta la l\u00ednea cronol\u00f3gica b\u00e1sica expuesta por Mumford, olvidaba la principal lecci\u00f3n: solo una visi\u00f3n hol\u00edstica desentra\u00f1a la parte cognoscible de la historia del urbanismo. Cabe destacar que el estilo literario empleado por Mumford en la redacci\u00f3n de esta obra resulta sumamente po\u00e9tico y elegante. Por ello, a veces puede parecer, gratamente, una especie de \u201censayo novelesco\u201d.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">A partir del 1934 se ocup\u00f3 extensivamente de la cultura de las m\u00e1quinas. En general, el trabajo de Mumford es abundante y exhaustivo, cubre todo tipo de informaci\u00f3n hist\u00f3rica, y pone en relaci\u00f3n las diversas civilizaciones (Asia, Egipto, precolombinas, Occidente en sus distintas fases).<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Dentro del enfoque macroestructuralista, se ocup\u00f3 de c\u00f3mo determinadas invenciones tecnol\u00f3gicas transformaron radicalmente la sociedad, como es el caso del reloj, que influir\u00e1 en trabajos posteriores como el de David Landes, <em>Revoluci\u00f3n en el tiempo<\/em>, de 1987.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><em>T\u00e9cnica y Civilizaci\u00f3n<\/em> (1934) -que se tradujo pronto en Buenos Aires, en 1945, lo que facilit\u00f3 la versi\u00f3n del resto de su obra- es seguramente su obra m\u00e1s representativa. Ah\u00ed propone quiz\u00e1s su noci\u00f3n m\u00e1s c\u00e9lebre: la \u201cmegam\u00e1quina\u201d. Con ella describe c\u00f3mo en el antiguo Egipto, la construcci\u00f3n de las pir\u00e1mides supuso poner en marcha, adem\u00e1s de habilidades constructivas, toda una compleja burocracia organizativa del trabajo. La Segunda Guerra Mundial y el desarrollo de la [bomba at\u00f3mica]] son ejemplos de esa megam\u00e1quina en nuestro tiempo. Mumford consideraba que esta megam\u00e1quina encierra grandes peligros y es destructiva y escapa al control de los seres humanos. Su visi\u00f3n pesimista de la tecnolog\u00eda se ha extendido a autores como L. Winner.<\/span><\/div>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Ideas<\/span><\/h2>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Mumford no abogaba por un rechazo a la tecnolog\u00eda sino por la separaci\u00f3n entre tecnolog\u00edas \u201cdemocr\u00e1ticas\u201d, que son aquellas que est\u00e1n acorde con la naturaleza humana, y tecnolog\u00edas \u201cautoritarias\u201d, las que son tecnolog\u00edas en pugna, a veces violenta, contra los valores humanos. Por lo que sostiene la b\u00fasqueda una tecnolog\u00eda elaborada sobre los patrones de la vida humana y una econom\u00eda biot\u00e9cnica.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Su punto de vista est\u00e1 muy relacionado con la forma de concebir las relaciones humanas y urbanas planteada por los anarquistas cl\u00e1sicos (Kropotkin, desde el pensamiento social o Howard, desde el urban\u00edstico, con su idea de \u201cciudad jard\u00edn\u201d por ejemplo), pero tambi\u00e9n de los urbanistas can\u00f3nicos m\u00e1s importantes y cl\u00e1sicos del siglo XX, como Le Corbusier.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Munford tambi\u00e9n colabor\u00f3 en la reforma de las new towns inglesas, afrontando la funci\u00f3n simb\u00f3lica y la expresi\u00f3n art\u00edstica en la vida del hombre. Se le ha relacionado culturalmente con autores como: Patrick Geddes, Ebenezer Howard, Henry Wright, Raymond Unwyn, Barry Parker, Patrick Abercrombie, Matthew Nowicki<\/span><\/div>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2666<span style=\"color: #339966;\">\u2666<\/span>\u2666<span style=\"color: #339966;\">\u2666<\/span>\u2666<span style=\"color: #008000;\">\u2666<\/span>\u2666<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"post-outer\">\n<div class=\"post hentry uncustomized-post-template\">\n<div><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/01ac9621-7c77-4598-a794-87932a5b1ad4.jpg\" rel=\"lightbox[13141]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-13147 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/01ac9621-7c77-4598-a794-87932a5b1ad4.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/01ac9621-7c77-4598-a794-87932a5b1ad4.jpg 500w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/01ac9621-7c77-4598-a794-87932a5b1ad4-300x217.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/01ac9621-7c77-4598-a794-87932a5b1ad4-207x150.jpg 207w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<h1>\u00a0<\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt; font-family: georgia, palatino, serif;\">La megam\u00e1quina <a id=\"ref0a\"><\/a><a href=\"#ref0\">(*)<\/a><\/span><\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; font-family: georgia, palatino, serif; color: #339966;\">LEWIS MUMFORD<\/span><\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif; color: #000000;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif;\">EL DISE\u00d1O DE LA MEGAM\u00c1QUINA<\/span> <\/span><\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif; color: #339966;\"><strong>La m\u00e1quina invisible<\/strong> <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Megamaquina-2.jpg\" rel=\"lightbox[13141]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-13162\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Megamaquina-2.jpg\" alt=\"\" width=\"210\" height=\"298\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Megamaquina-2.jpg 188w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Megamaquina-2-106x150.jpg 106w\" sizes=\"auto, (max-width: 210px) 100vw, 210px\" \/><\/a>Al hacer justicia al inmenso poder y alcances de esas monarqu\u00edas \u00abdivinas\u00bb, estudi\u00e1ndolas como mitos y como instituciones activas, he dejado uno de sus aspectos m\u00e1s importantes para examinarlo con m\u00e1s detenimiento, ya que es su contribuci\u00f3n m\u00e1s grande y duradera: el invento de la m\u00e1quina arquet\u00edpica. En efecto, esta extraordinaria invenci\u00f3n ha mostrado ser el primer modelo funcional de todas las complicadas m\u00e1quinas que vinieron despu\u00e9s, aunque el \u00e9nfasis del maquinismo fue traslad\u00e1ndose lentamente desde los actores humanos a los mecanismos inanimados, mucho m\u00e1s f\u00e1ciles de manejar e inspiradores de m\u00e1s confianza. Pero entonces la gran haza\u00f1a de la monarqu\u00eda consisti\u00f3 en reunir todo el poder humano y disciplinar la organizaci\u00f3n que hizo posible que se realizaran trabajos en una escala jam\u00e1s lograda antes. Como resultado de esta invenci\u00f3n, hace cinco mil a\u00f1os que se cumplieron tareas de ingenier\u00eda que rivalizan con las m\u00e1ximas realizaciones logradas despu\u00e9s en cuanto a producci\u00f3n masiva, estandarizaci\u00f3n y minuciosidad. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Tal m\u00e1quina eludi\u00f3 la publicidad, manteni\u00e9ndose innominada hasta nuestros d\u00edas, en que aparecieron otras m\u00e1quinas, mucho m\u00e1s poderosas y actualizadas, servidas ahora por interminable multitud de otras m\u00e1quinas subordinadas. Para mejor comprensi\u00f3n, designar\u00e9 a la primera gran m\u00e1quina arquet\u00edpica con m\u00e1s de un nombre, de acuerdo con cada una de sus operaciones espec\u00edficas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Es que los componentes de tal m\u00e1quina, aunque funcionaban como un todo r\u00edgidamente integrado, ocupando diversos y distantes espacios, por lo que resultaba entonces una \u00abm\u00e1quina invisible\u00bb; en cambio, cuando se utilizaba para realizar trabajos concretos al servicio de prop\u00f3sitos colectivos supremamente organizados, la denominaremos \u00abm\u00e1quina de trabajo\u00bb; y cuando se aplicaba a terribles acciones de destrucci\u00f3n y coerci\u00f3n colectiva, merece el t\u00edtulo, usado todav\u00eda hoy, de \u00abm\u00e1quina militar\u00bb. Y cuando debamos referirnos a todos sus componentes, tanto pol\u00edticos y econ\u00f3micos, como los burocr\u00e1ticos y mon\u00e1rquicos la llamaremos \u00abla megam\u00e1quina\u00bb, es decir: la Gran M\u00e1quina. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Al equipo t\u00e9cnico puesto al incondicional servicio de tal megam\u00e1quina lo denominaremos \u00abmegat\u00e9cnica\u00bb, para diferenciarlo de esos otros modos de tecnolog\u00eda, mucho m\u00e1s modestos y diversificados, que contin\u00faan realizando, aun en nuestro propio siglo, la mayor parte del trabajo diario de la Humanidad, en incontables talleres, campos y granjas, a veces con la ayuda de pobr\u00edsima maquinaria. Hombres de facultades ordinarias y que s\u00f3lo contaban con su fuerza muscular y su destreza, fueron capaces de realizar ampl\u00edsima variedad de tareas, desde la alfarer\u00eda hasta los tejidos, sin m\u00e1s direcci\u00f3n externa ni otra gu\u00eda cient\u00edfica que las ya circulantes en las tradiciones comunes y en cada comunidad local. Pero lo que hizo la megam\u00e1quina fue muy diferente. S\u00f3lo los reyes, asistidos por las disciplinas de las ciencias astron\u00f3micas y respaldados por las sanciones de la religi\u00f3n, ten\u00edan capacidad suficiente para juntar y dirigir esa megam\u00e1quina, que era una estructura invisible, compuesta de partes humanas, vivas, pero r\u00edgidas, aplicada cada cual a su tarea espec\u00edfica, a su trabajo, a su funci\u00f3n, para realizar entre todas las inmensas obras y los grandiosos designios de tan enorme organizaci\u00f3n colectiva. Al principio, ning\u00fan jefe inferior pudo organizar la megam\u00e1quina ni ponerla en funcionamiento; y aunque la afirmaci\u00f3n absoluta del poder real continuaba actuando como sanci\u00f3n sobrenatural, ni la monarqu\u00eda misma habr\u00eda prevalecido tan ampliamente si sus propias pretensiones no hubieran sido ratificadas por los colosales logros de dicha rnegam\u00e1quina. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Tal invento fue la suprema haza\u00f1a de la primitiva civilizaci\u00f3n: proeza tecnol\u00f3gica que sirvi\u00f3 de modelo a todas las formas posteriores de organizaci\u00f3n mec\u00e1nica. Y este modelo se trasmiti\u00f3, a veces con todas sus partes en buen estado de funcionamiento, y a veces en forma fraccionada o provisional, por intermedio de agentes puramente humanos y durante unos cinco mil a\u00f1os&#8230; hasta que se plasm\u00f3 en la estructura material que corresponde m\u00e1s ajustadamente a sus especificaciones y cristaliz\u00f3 en moldes institucionales m\u00e1s detallados, que abarcaron cada uno de los aspectos de la vida humana. Reconocer los or\u00edgenes de las m\u00e1quinas y sus etapas subsiguientes es tener una visi\u00f3n completa de las fuentes de nuestra presente cultura supermecanizada y del hado y destino del hombre moderno. Y hallaremos que el mito originario del maquinismo proyect\u00f3 estos extravagantes anhelos que tan abundantemente se est\u00e1n cumpliendo en nuestra \u00e9poca, as\u00ed como impuso, al mismo tiempo, restricciones, abstenciones, compulsiones y servidumbres que, o directamente, o como resultado de las reacciones contrarias que provoc\u00f3, todav\u00eda nos amenazan con consecuencias m\u00e1s lamentables que las que acarre\u00f3 en la Era de las Pir\u00e1mides. Y comprobaremos, finalmente, que todos los beneficios de la producci\u00f3n mecanizada se vieron socavados por el proceso de destrucci\u00f3n masiva que dicha megam\u00e1quina hizo posible.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Aunque la megam\u00e1quina comenz\u00f3 a actuar aproximadamente al mismo tiempo en que se inici\u00f3 el uso del cobre para hacer armas y herramientas, no hay correlaci\u00f3n entre ambos hechos, ya que la mecanizaci\u00f3n humana (que se ven\u00eda practicando desde que los hombres se adhirieron a los rituales), se hab\u00eda anticipado en milenios a la de sus instrumentos de trabajo; pero, una vez concebida, se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente, no porque fuese imitada, ni como autodefensa liberadora de algo desagradable, sino porque fue impuesta a viva fuerza por los reyes, que obraron como s\u00f3lo podr\u00edan obrar los dioses o sus representantes ungidos. Dondequiera que se la reuni\u00f3 y se la puso en funcionamiento, la megam\u00e1quina multiplic\u00f3 la producci\u00f3n de energ\u00eda y realiz\u00f3 trabajos en tan enorme escala, que sus logros no habr\u00edan sido antes ni concebibles. Juntamente con esta capacidad de concentraci\u00f3n de inmensas fuerzas mec\u00e1nicas, se impuso un nuevo dinamismo, que super\u00f3 y desplaz\u00f3, con su agresivo \u00edmpetu y sus grandiosas realizaciones, las antiguas rutinas e insignificantes inhibiciones caracter\u00edsticas de la cultura aldeana, llena de menudencias. Con las energ\u00edas disponibles mediante el empleo de la m\u00e1quina real, se ampliaron enormemente las dimensiones del espacio y el tiempo, pues las obras que antes ocupaban siglos enteros, se cumpl\u00edan ahora en menos de una generaci\u00f3n. Respondiendo a las \u00f3rdenes del rey, se erigieron, sobre las m\u00e1s chatas llanuras, verdaderas monta\u00f1as de piedra o de ladrillos cocidos, inmensas pir\u00e1mides y zigurats; todo ello trasform\u00f3 de hecho el paisaje circundante y dio, con sus formas geom\u00e9tricas y l\u00edmites estrictos, la exacta impresi\u00f3n de lo que era el orden c\u00f3smico y lo que pod\u00eda la voluntad humana. Hasta que los relojes y los molinos de viento se extendieron por Europa Occidental (desde nuestro siglo XIV en adelante), no hubo ninguna m\u00e1quina comparable a dicha megam\u00e1quina ni en complejidad ni en poder\u00edo utilizable. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u00bfPor qu\u00e9 tan enorme mecanismo result\u00f3 invisible para los arque\u00f3logos y los historiadores? Por la sencilla raz\u00f3n que ya figuraba en nuestra primera definici\u00f3n: porque se compon\u00eda \u00fanicamente de partes humanas. Y s\u00f3lo conserv\u00f3 su necesaria estructura funcional mientras la exaltaci\u00f3n religiosa, su propia magia encantadora y las inflexibles \u00f3rdenes del rey la mantuvieron unida y fue aceptada por todos los miembros de la sociedad como monstruo que estaba por encima de todo desaf\u00edo humano. Por eso, cuando la polarizadora fuerza del rey se debilit\u00f3 -por su muerte, su fracaso en el campo de batalla, el escepticismo derrotista o la rebeli\u00f3n vengadora-, todo aquel enorme mecanismo se desmoron\u00f3. Posteriormente, sus partes, o se reagruparon en unidades mucho menores (feudales o urbanas), o desaparecieron completamente, como suele ocurrir con los ej\u00e9rcitos derrotados cuando se les rompen las cadenas de mando. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">De hecho, estas primeras m\u00e1quinas colectivas estaban tan expuestas a la quiebra y eran, \u00faltimamente, tan fr\u00e1giles y vulnerables, como los conceptos m\u00e1gico-teol\u00f3gicos que serv\u00edan de respaldo a sus actividades. De aqu\u00ed que quienes las mandaban sufrieran constantemente la m\u00e1s angustiosa tensi\u00f3n&#8230; a menudo con justa raz\u00f3n, por temer la herej\u00eda o la traici\u00f3n de sus casi-iguales, o la rebeli\u00f3n y represalias de las masas oprimidas. Tal m\u00e1quina nunca habr\u00eda sido manejable sin la fe aplanadora que predicaban los sacerdotes y la incondicional obediencia a la voluntad real, que impon\u00edan los gobernadores, los generales, los bur\u00f3cratas y los capataces; y cuando estas actitudes no se sostuvieron, la megam\u00e1quina se desmoron\u00f3. Tal m\u00e1quina humana present\u00f3 desde el comienzo dos aspectos: uno negativo tir\u00e1nico y a menudo destructor, y el otro positivo, promovedor de vitalidad y constructivo. Pero nunca funcionaron estos segundos factores sin que, en alg\u00fan grado, estuvieran presentes los primeros. Aunque es casi seguro que cierta forma de la \u00abm\u00e1quina militar\u00bb funcion\u00f3 antes que la \u00abm\u00e1quina de trabajo\u00bb, fue \u00e9sta la que logr\u00f3 incomparable perfecci\u00f3n y asombrosas realizaciones, no s\u00f3lo por la inmensidad de las obras que hizo, sino por la calidad y complejidad de sus estructuras y su organizaci\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Denominar m\u00e1quinas a estas entidades colectivas no es mero ni ocioso juego de palabras. Seg\u00fan la definici\u00f3n de Franz Reuleaux, una m\u00e1quina es una combinaci\u00f3n de partes resistentes, cada una de las cuales se especializa en una funci\u00f3n y todas operan bajo el control humano, para utilizar la energ\u00eda y realizar trabajos; de acuerdo con esta definici\u00f3n, la gran \u00abm\u00e1quina de trabajo\u00bb de que estamos hablando es, en cada uno de sus aspectos, una genuina m\u00e1quina: mucho m\u00e1s porque sus componentes, aunque hechos de huesos, m\u00fasculos y nervios humanos, se ve\u00edan reducidos a sus meros elementos mec\u00e1nicos y estaban r\u00edgidamente estandarizados para realizar tareas bien precisas y delimitadas. El l\u00e1tigo del capataz aseguraba la conformidad de todas esas partes, que ya hab\u00edan sido reunidas, si no inventadas, por los reyes de Egipto a comienzos de la Era de las Pir\u00e1mides, desde finales del cuarto milenio en adelante. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Precisamente porque no estaban sujetas a ninguna estructura externa fija, estas m\u00e1quinas de trabajo ten\u00edan mayor capacidad de cambio y adaptaci\u00f3n que sus r\u00e9plicas met\u00e1licas de hoy, m\u00e1s r\u00edgidas e inaplicables a otros usos que los previstos. Cuando se construyeron las pir\u00e1mides, no s\u00f3lo result\u00f3 evidente la existencia de tales m\u00e1quinas, sino que sus realizaciones eran la prueba imponente de su asombrosa eficiencia. Hasta donde alcanzaba la monarqu\u00eda, llegaba tambi\u00e9n la \u00abm\u00e1quina invisible\u00bb, en su forma constructiva o destructora, y esto no s\u00f3lo en Egipto y Mesopotamia, sino igualmente en la India, China, Yucat\u00e1n o Per\u00fa. Cuando la Humanidad se encontr\u00f3 con tales realizaciones, ya hab\u00eda tomado forma la megam\u00e1quina y se hab\u00edan superado todas sus etapas preliminares; por eso, s\u00f3lo nos queda adivinar c\u00f3mo estaban ordenados sus miembros, c\u00f3mo se los hab\u00eda entrenado en sus funciones y qu\u00e9 lugar se le hab\u00eda asignado a cada uno. En alg\u00fan punto de este proceso, debi\u00f3 haber una mente inventora (o, m\u00e1s probablemente, toda una serie de mentes inventoras) que, mirando por el resquicio de la primera operaci\u00f3n exitosa, fue capaz de captar todo el problema: el de movilizar inmensas multitudes de hombres y coordinar rigurosamente sus actividades, en todo tiempo y lugar, para lograr un fin claramente previsto, calculado y determinado. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Lo m\u00e1s dif\u00edcil era organizar una multiforme colecci\u00f3n de seres humanos, arrancados de sus familias, sus comunidades y sus ocupaciones habituales, y cada cual con su voluntad, o al menos su memoria de s\u00ed mismo, para convertirla en un grupo mecanizado que obedeciera \u00f3rdenes y resultara manejable. El secreto del correspondiente control mec\u00e1nico consist\u00eda en tener una misma mentalidad y un s\u00f3lo prop\u00f3sito bien concreto, al frente de toda esa organizaci\u00f3n, y el subsiguiente m\u00e9todo de trasmitir las \u00f3rdenes a trav\u00e9s de toda una serie de funcionarios intermedios hasta que llegaran a la m\u00e1s peque\u00f1a unidad. En el momento de actuar era esencial reproducir exactamente cada mensaje-orden y cumplirlo ciegamente. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Quiz\u00e1 este gran problema se experiment\u00f3 primero en organizaciones semimilitares, en las que peque\u00f1os grupos de cazadores, bastante acostumbrados ya a obedecer a sus jefes, recibieron la misi\u00f3n de controlar cuerpos mucho m\u00e1s numerosos de campesinos desorganizados. En todos los casos, el mecanismo as\u00ed formado no operaba jam\u00e1s sin la correspondiente fuerza coercitiva que respaldaba ferozmente a la voz de mando; y tanto los m\u00e9todos como las estructuras han ido pasando, con lev\u00edsimos cambios, a todas las organizaciones militares, como podemos comprobarlo en nuestros propios d\u00edas. De hecho, fueron los ej\u00e9rcitos los que copiaron y trasmitieron el modelo de la megam\u00e1quina a trav\u00e9s de las \u00e9pocas y las culturas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Si algo faltaba para completar tan enorme mecanismo operativo y adaptarlo lo mismo a las tareas coercitivas que a las constructoras, todo se logr\u00f3 con la invenci\u00f3n de la escritura. La facultad de trasladar la palabra hablada al registro gr\u00e1fico no s\u00f3lo hizo posible el trasmitir a cualquier distancia los impulsos y \u00f3rdenes del que mandaba, sino que tambi\u00e9n oblig\u00f3 a sus destinatarios a cumplir exactamente lo que se ordenaba con total precisi\u00f3n y constancia. Tal ajuste de los hechos y su concordancia con la palabra escrita fueron datos que se unieron definitiva e hist\u00f3ricamente para controlar mejor grandes cantidades de personas o de cosas, por eso, no es accidental que los primeros usos de la escritura no fueran para trasmitir ideas, ni religiosas ni de cualquier otra \u00edndole, sino para mantener los registros (que llevaban los sacerdotes) de los bienes oficiales conseguidos, almacenados y distribuidos: cereales, legumbres, ganados, alfarer\u00eda, etc. Uno de los m\u00e1s antiguos escritos que conocemos, existente en el Museo Ashmoleano de Oxford, registra la captura de 120.000 prisioneros, 400.000 vacunos y 1.422.000 cabras. Tal recuento aritm\u00e9tico resulta, para nosotros, mucho m\u00e1s importante que la propia captura.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Una de las caracter\u00edsticas identificadoras de la nueva megam\u00e1quina era su posible acci\u00f3n a distancia, mediante los correspondientes escribas y veloces mensajeros; y si los escribas formaron enseguida una profesi\u00f3n favorita, fue porque tal m\u00e1quina no pod\u00eda funcionar eficazmente sin sus constantes servicios de codificar y descifrar las \u00f3rdenes reales. \u00abLos escribas dirigen todos los trabajos que se hacen en este pa\u00eds\u00bb: as\u00ed reza una composici\u00f3n egipcia del Reinado Nuevo. En efecto, probablemente cumplieron una funci\u00f3n similar a la de los \u00abcomisarios pol\u00edticos\u00bb en el ej\u00e9rcito sovi\u00e9tico, lo que les permit\u00eda informar permanentemente a sus superiores de todo lo ocurrido, informes que son esenciales para la buena marcha de toda organizaci\u00f3n centralizada. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">La m\u00e1quina militar y la de trabajo tuvieron an\u00e1loga estructura. Las cuadrillas de mineros y las que hac\u00edan correr\u00edas depredadoras, tanto en Egipto como en Mesopotamia, \u00bferan organizaciones civiles o militares? Al principio, tales funciones eran indistinguibles o, m\u00e1s bien, intercambiables, su unidad fundamental era el pelot\u00f3n, y actuaba a las \u00f3rdenes de un cabo o capataz. A\u00fan dentro de los dominios particulares de los grandes terratenientes del Imperio Antiguo prevaleci\u00f3 este modelo; seg\u00fan Erman, los pelotones se agruparon despu\u00e9s en compa\u00f1\u00edas, para hacer algaras o desfilar bajo sus propias banderas. Al frente de cada compa\u00f1\u00eda de trabajadores iba su jefe de Compa\u00f1\u00eda, cosa nunca vista entre los campesinos de las aldeas neol\u00edticas. \u00abEl magistrado egipcio -observa Erman- s\u00f3lo considera a sus gentes colectivamente, y el trabajador individual s\u00f3lo existe para \u00e9l en forma similar a como el soldado raso existe para los principales jefes de nuestros ej\u00e9rcitos\u00bb. Tal fue el modelo original de la m\u00e1quina arquet\u00edpica, y nunca se alter\u00f3 radicalmente. Con el desarrollo de la megam\u00e1quina, la amplia divisi\u00f3n del trabajo entre funciones y oficios (a la que estamos acostumbrados en nuestros ej\u00e9rcitos) se aplicaba an\u00e1logamente en los primeros tiempos a las tareas m\u00e1s especializadas del trabajo. Flinders Petrie subraya que, en la miner\u00eda -trabajo en el que, tanto en Mesopotamia como en Egipto, es dif\u00edcil distinguir si sus componentes eran militares o civiles-, se hab\u00eda establecido desde muy antiguo una minuciosa divisi\u00f3n de las tareas. \u00abPor escritos hallados junto a las momias, sabemos -dice Petrie- cu\u00e1n minuciosamente estaba subdividido el trabajo. De cada detalle era responsable un individuo distinto: uno reconoc\u00eda la roca, otro la picaba y otro cargaba los productos. En cualquiera de las expediciones mineras estudiadas, se encuentran m\u00e1s de cincuenta calificaciones y grados diferentes de oficiales y trabajadores\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Herodoto.jpg\" rel=\"lightbox[13141]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-13149 alignright\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Herodoto.jpg\" alt=\"\" width=\"237\" height=\"213\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Herodoto.jpg 237w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Herodoto-167x150.jpg 167w\" sizes=\"auto, (max-width: 237px) 100vw, 237px\" \/><\/a>Inevitablemente, estas divisiones llegaron a ser parte de la organizaci\u00f3n social, mucho m\u00e1s amplia, que operaba m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites fijados a la megam\u00e1quina. Y cuando Herodoto visit\u00f3 Egipto (en el siglo V antes de Cristo), la subdivisi\u00f3n del trabajo era tan completa y tantas eran sus especialidades -no confiadas ya a la megam\u00e1quina-, que se parec\u00edan mucho a las de nuestro tiempo, pues lleg\u00f3 a ver que \u00abalgunas m\u00e9dicos s\u00f3lo lo son para los ojos, otros para la cabeza, otros para el vientre y otros para los males internos\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Pero n\u00f3tese la diferencia que hab\u00eda entre la antigua m\u00e1quina humana y sus rivales modernas, tan deshominizadas, tanto en sus m\u00e9todos como en sus fines subyacentes. Sean cuales sean los resultados de su empleo, todas las m\u00e1quinas modernas est\u00e1n concebidas como instrumentos para ahorrarle trabajo al hombre: todas intentan realizar la mayor cantidad de trabajo con el menor gasto de energ\u00edas humanas. Mas no ocurr\u00eda esto en la organizaci\u00f3n de las primitivas m\u00e1quinas; al contrario: eran instrumentos de usar trabajo humano y sus inventores se enorgullec\u00edan de emplear el mayor n\u00famero posible de trabajadores&#8230; con tal que la tarea misma fuese suficientemente grandiosa. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">El efecto total de ambos tipos de m\u00e1quina era el mismo, ya que ambos estaban dise\u00f1ados para realizar con eficiencia, exactitud y copiosa energ\u00eda -pues lo mismo amontonaban soldados que peones- tareas que jam\u00e1s habr\u00edan podido cumplir los usuarios individuales de herramientas mucho m\u00e1s simples. Tanto la m\u00e1quina militar como la de trabajo lograron niveles de eficiencia como nunca se hab\u00edan conseguido hasta entonces; pero en vez de liberar al hombre de la dura carga del trabajo bruto, aquella megam\u00e1quina real se enorgullec\u00eda de abrumarlo y esclavizarlo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Si se hubiesen mantenido los modos puramente humanos de trabajo, que los hombres emprend\u00edan voluntariamente para cumplir sus necesidades inmediatas, probablemente habr\u00edan sido inconcebibles las colosales obras de las antiguas civilizaciones; y hasta es posible que nunca se hubieran inventado las modernas m\u00e1quinas no-humanas, movidas por energ\u00edas extra\u00f1as a ellas y destinadas a economizar trabajo al hombre, pues los agentes mec\u00e1nicos debieron ser primero \u00absocializados\u00bb antes de que la m\u00e1quina misma resultase completamente mecanizada. A la vez, si la m\u00e1quina colectiva no hubiese sido capaz de utilizar el trabajo forzado -procedente de la esclavitud o de la conscripci\u00f3n peri\u00f3dica-, no habr\u00edan ocurrido los colosales desmanes, perversiones y destrozos que tan constantemente acompa\u00f1aron a las megam\u00e1quinas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif; color: #339966;\"><strong>Niveles mec\u00e1nicos de estas realizaciones<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Examinemos tales m\u00e1quinas humanas en su forma arquet\u00edpica. Como sucede a menudo, hay cierta claridad en las primeras demostraciones, claridad que se perdi\u00f3 cuando la megam\u00e1quina se difundi\u00f3 y diversific\u00f3 en los modelos m\u00e1s complejos que usaron las sociedades posteriores y que resultaron mezclados con las supervivencias familiares, mucho m\u00e1s humildes. Si la megam\u00e1quina nunca logr\u00f3 realizaciones m\u00e1s importantes que las de la Edad de las Pir\u00e1mides, quiz\u00e1 no s\u00f3lo fue por fallo de los talentos de ingenier\u00eda que dise\u00f1aban y hac\u00edan operar a dichas m\u00e1quinas iniciales, sino tambi\u00e9n porque el mito que manten\u00eda unidas a sus partes humanas, nunca pudo volver a ejercer entre las masas tan atractivo poder, por haber tenido serios fracasos a partir de la Sexta Dinast\u00eda. Hasta entonces, sus triunfos fueron indiscutibles&#8230; y a\u00fan no se hablaba de sus perversidades cr\u00f3nicas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">De todas las haza\u00f1as constructivas que dieron fama a la megam\u00e1quina, la pir\u00e1mide sigue siendo su modelo arquet\u00edpico m\u00e1ximo; en su elemental forma geom\u00e9trica, en la extraordinaria precisi\u00f3n de sus medidas, en la organizaci\u00f3n de toda su fuerza de trabajo y en la enorme masa de construcci\u00f3n implicada, las pir\u00e1mides de la \u00faltima \u00e9poca demuestran a la perfecci\u00f3n las propiedades \u00fanicas de aquel nuevo complejo t\u00e9cnico. Para detallar las propiedades de este sistema, me referir\u00e9 a una sola pir\u00e1mide: la Gran Pir\u00e1mide de Gizeh. Las pir\u00e1mides egipcias fueron concebidas como tumbas para guardar los cuerpos embalsamados de los faraones y asegurar as\u00ed su buen tr\u00e1nsito a la otra vida de ultratumba. Al principio, s\u00f3lo el rey ten\u00eda el privilegio de asegurarse esa prolongaci\u00f3n \u00abdivina\u00bb de su existencia terrenal. En las momias y las pir\u00e1mides, el tiempo quedaba detenido, simb\u00f3licamente, para siempre. Este destino celestial que se preparaba el rey, alteraba todos los aspectos de la vida de su pueblo, que no participaba de \u00e9l (como ocurre hoy con la conquista del espacio) m\u00e1s que para pagar impuestos abrumadores o hacer trabajos forzados. Entre las primeras pir\u00e1mides de piedra -construidas en forma de escalones, como las que despu\u00e9s hallamos en Am\u00e9rica Central- y la enorme pir\u00e1mide de Keops, de la Cuarta Dinast\u00eda -que ha sido la primera y la m\u00e1s duradera de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo-, transcurren menos de ciento cincuenta a\u00f1os: cambio comparable en velocidad y progreso al desarrollo de las construcciones con estructuras de acero, peculiares de nuestra \u00e9poca. De ese modo, resultaron pr\u00e1cticamente contempor\u00e1neas, de acuerdo con la antigua escala del tiempo para invenciones, la forma m\u00e1s primitiva de pir\u00e1mide y la final (ya que jam\u00e1s se repiti\u00f3.) <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">La rapidez de este desarrollo indica gran concentraci\u00f3n de energ\u00eda f\u00edsica y de imaginaci\u00f3n t\u00e9cnica. Tal transformaci\u00f3n es por dem\u00e1s asombrosa, ya que las tumbas de los faraones no estaban solas, sino que formaban parte de toda la ciudad de los muertos: complejas estructuras de m\u00faltiples edificios habitados por los sacerdotes, que eran quienes dirig\u00edan los elaborad\u00edsimos rituales que se consideraban necesarios para asegurar la feliz existencia futura del \u00abdivino\u00bb rey, que se iba de este mundo al otro, al de sus compa\u00f1eros, los dioses. La Gran Pir\u00e1mide es uno de los ejemplos m\u00e1s perfectos y colosales del arte y la ciencia de la ingenier\u00eda de todos los tiempos y culturas; aun sin aludir al car\u00e1cter primitivo de las herramientas de que se dispon\u00eda en aquel tercer milenio, ninguna construcci\u00f3n de nuestros d\u00edas sobrepasa a dicha pir\u00e1mide ni en virtuosismo t\u00e9cnico, ni en audacia. Sin embargo, tan grandiosa tarea fue emprendida por una cultura que acababa de salir de la Edad de la Piedra y que, durante mucho tiempo, hab\u00eda de seguir usando herramientas de piedra, aunque ya se dispon\u00eda de cobre para los escoplos y sierras que daban forma a los enormes bloques de piedra con que se constru\u00edan los nuevos monumentos. Desde luego, todas las operaciones se realizaban a mano. Adem\u00e1s de los esclavos y los siervos, el reclutamiento nacional era parte important\u00edsima de este sistema: lleg\u00f3 a ser esencial para la provisi\u00f3n de toda la energ\u00eda necesaria. Ni siquiera los sacerdotes -nos dice Erman- estaban libres de tales trabajos forzados. Las operaciones principales eran realizadas por profesionales especializados, asistidos por innumerables peones y trabajadores semiadiestrados, reclutados trimestralmente de entre los campesinos. Toda la tarea se hac\u00eda sin m\u00e1s ayuda que la de dos \u00abm\u00e1quinas simples\u00bb de la mec\u00e1nica cl\u00e1sica: el plano inclinado y la palanca, pues a\u00fan no se hab\u00edan inventado ni la rueda, ni la polea, ni el tornillo. Por las representaciones gr\u00e1ficas sabemos que aquellas enormes piedras eran arrastradas sobre plataformas, por batallones de hombres, a trav\u00e9s de las arenas del desierto; y n\u00f3tese, por ejemplo, que la losa que cubre la c\u00e1mara interior de la Gran Pir\u00e1mide en que descansaba el fara\u00f3n, pesa cincuenta toneladas. Cualquier arquitecto de hoy tendr\u00eda que pensarlo dos veces antes de enfrentarse con tal haza\u00f1a mec\u00e1nica. La Gran Pir\u00e1mide es algo m\u00e1s que una formidable monta\u00f1a de piedra de 755 pies cuadrados de base, por una altura de 481,5 pies, pues tiene una complicada estructura interior, consistente en una serie de pasajes, situados a diferentes niveles, que llevan a la c\u00e1mara final del difunto; y cada una de sus partes est\u00e1 construida con una precisi\u00f3n que, seg\u00fan ha subrayado Breasted muy apropiadamente, corresponde m\u00e1s bien al arte del relojero que al de los modernos constructores de puentes o rascacielos. Esos enormes bloques de piedra est\u00e1n colocados uno junto a otro con juntas que miden una diezmil\u00e9sima de pulgada, y las dimensiones de los lados de la base s\u00f3lo difieren entre s\u00ed en 7,9 pulgadas&#8230; en una estructura que cubre varios acres. En resumen: la medida exacta, la precisi\u00f3n mec\u00e1nica y la perfecci\u00f3n sin fallas no son monopolio de la presente \u00e9poca. La organizaci\u00f3n social fara\u00f3nica se nos adelant\u00f3 cinco mil a\u00f1os en el arte de crear la primera m\u00e1quina de gran potencia, m\u00e1quina que lleg\u00f3 a tener entre 25.000 y 100.000 \u00abfuerzas de hombre\u00bb, equivalentes al menos a 2.500 \u00abcaballos de fuerza\u00bb o, mejor dicho, \u00abfuerzas de caballo\u00bb.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Era evidente que ninguna mano de hombre, ning\u00fan esfuerzo humano ni clase alguna de colaboraci\u00f3n humana, como la que sol\u00eda usarse en construir aldeas o cultivar los campos, hubiera sido capaz de reunir y alistar esta fuerza sobrehumana, ni habr\u00eda logrado sus resultados casi sobrenaturales, s\u00f3lo un rey \u00abdivino\u00bb pod\u00eda exigir tales actos masivos de acatamiento y esfuerzo colectivo, y s\u00f3lo \u00e9l podr\u00eda lograr transformaciones materiales en tan descomunal escala. Ahora bien, \u00bfera posible cumplir tales haza\u00f1as de ingenier\u00eda masiva sin la ayuda de una m\u00e1quina? Decididamente, \u00a1NO! S\u00f3lo una complej\u00edsima m\u00e1quina de gran fuerza pudo lograr estas inmensas construcciones; y este \u00faltimo producto de que hemos hablado -la Gran Pir\u00e1mide de Gizeh-, demuestra que, adem\u00e1s de ser una m\u00e1quina enorme, hab\u00eda adquirido gran precisi\u00f3n y refinamiento. Aunque el equipo material del Egipto din\u00e1stico era todav\u00eda muy rudimentario, la paciente mano de obra y el m\u00e9todo r\u00edgidamente disciplinado superaron todas las desventajas. Dicha megam\u00e1quina se compon\u00eda de multitud de partes uniformes, especializadas e intercambiables, pero funcionalmente diferenciadas, rigurosamente adiestradas como conjunto y coordinadas en un proceso centralmente organizado y dirigido, seg\u00fan el cual cada parte se comportaba como un componente mec\u00e1nico de aquel todo mecanizado. En unos tres siglos -posiblemente en la mitad de tiempo en Egipto-, tal m\u00e1quina humana qued\u00f3 perfeccionada. La clase de mente que dise\u00f1\u00f3 esas pir\u00e1mides, esos grandiosos templos macizos y esas ciudades amuralladas, representaba un nuevo tipo humano, capaz de efectuar la organizaci\u00f3n abstracta de complejas funciones en un dise\u00f1o estructural cuya forma final determinaba cada etapa del trabajo. Para emplazar estas grandes estructuras de modo tal que cada uno de sus lados mirara exactamente a los puntos cardinales, se necesitaban no s\u00f3lo correctos c\u00e1lculos matem\u00e1ticos, sino tambi\u00e9n minuciosas observaciones astron\u00f3micas; y esas finas medidas y c\u00e1lculos exigen un riguroso nivel de profesionalismo que no ha sido superado hasta nuestros propios tiempos. Puesto que el emplazamiento de la Gran Pir\u00e1mide s\u00f3lo dista un cuarto de milla del r\u00edo, cuando est\u00e1 en su m\u00e1ximo la inundaci\u00f3n, hubo que asentarla sobre roca firme, lo que exigi\u00f3 remover innumerables metros c\u00fabicos de arena; de hecho, el per\u00edmetro de su base s\u00f3lo se desv\u00eda del verdadero nivel en poco m\u00e1s de media pulgada. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Las mentes que resolvieron estos problemas y realizaron tales designios, eran, sin duda, mentes de gran jerarqu\u00eda, que hab\u00edan conseguido reunir en s\u00ed la privilegiada combinaci\u00f3n del an\u00e1lisis te\u00f3rico, el asidero pr\u00e1ctico y la previsi\u00f3n imaginativa. lmhotep, que fue quien dirigi\u00f3 la construcci\u00f3n de la primera pir\u00e1mide de piedra de Sakkara, era, adem\u00e1s de ministro de Estado, arquitecto, astr\u00f3nomo y m\u00e9dico. No hab\u00eda entonces especialistas r\u00edgidamente dedicados a su especialidad bien restringida, sino hombres que se mov\u00edan libremente por toda el \u00e1rea superior de la existencia humana, como ocurri\u00f3 despu\u00e9s con las grandes figuras del Renacimiento europeo durante los siglos XV y XVI. Sus proezas y autoconfianza se nivelaban con las dificultades de cada ocasi\u00f3n, hasta desconfiar a veces de la propia prudencia y sobrepasar el poder\u00edo de sus mejores m\u00e1quinas, como ocurri\u00f3 m\u00e1s tarde con el empotrado obelisco de Asu\u00e1n, que pesa 1.168 toneladas y jam\u00e1s se despeg\u00f3 de la roca s\u00f3lida.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Tambi\u00e9n los trabajadores que realizaban tales tareas ten\u00edan mentes de nuevo tipo: ya estaban condicionadas mec\u00e1nicamente, ejecutaban cada trabajo con la m\u00e1s estricta obediencia a las instrucciones recibidas, eran infinitamente pacientes y se limitaban a responder \u00ab\u00a1s\u00ed!\u00bb a la voz de mando. Es que el trabajo de m\u00e1quina s\u00f3lo puede ser hecho por m\u00e1quinas, y estos trabajadores, durante su per\u00edodo de servicio, se despojaban de sus reflejos (por decirlo as\u00ed), para asegurar la m\u00e1s perfecta realizaci\u00f3n mec\u00e1nica. Sus dirigentes sab\u00edan leer las \u00f3rdenes escritas, y muchos de estos empleados reconocer\u00edan varios de aquellos signos, pues hasta llegaron a dejar pintados sus nombres con rojo-ocre (seg\u00fan nos lo cuenta Edwards) en los bloques de la pir\u00e1mide de Meid\u00f3n: \u00abLa cuadrilla del lanch\u00f3n, gente vigorosa y buenos artesanos\u00bb. Tras su diario practicar la misma rutina mec\u00e1nica, se habr\u00edan sentido muy c\u00f3modos en una de las l\u00edneas de montaje que se usan en nuestros d\u00edas. S\u00f3lo les faltar\u00edan en las paredes los retratos desnudos de las artistas de moda. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Tanto en la organizaci\u00f3n, como en los modos de trabajo, ritmo de producci\u00f3n y productos obtenidos, no hay duda que las m\u00e1quinas que construyeron esas pir\u00e1mides, esos enormes templos y las dem\u00e1s grandes obras de \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb en otras \u00e1reas y culturas, eran verdaderas m\u00e1quinas. En sus operaciones b\u00e1sicas, realizaban colectivamente el equivalente de todo un cuerpo de palas mec\u00e1nicas, topadoras, taladros neum\u00e1ticos, sierras sin fin, volquetes, etc., con una exactitud en las medidas, unos refinamientos de destreza y una producci\u00f3n total, que aun hoy ser\u00edan motivo de orgullo para nuestros operarios contempor\u00e1neos. Y estas caracter\u00edsticas no eran monopolio exclusivo de Egipto: \u00abLos excavadores alemanes de las ruinas de Ur calculan que cada uno de los complejos de los templos protoliteratos debe haber ocupado a unos 1.500 hombres que trabajaran diez horas por d\u00eda durante cinco a\u00f1os\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Esta extensi\u00f3n de la magnitud en todas direcciones, este brotar y elevarse los esfuerzos humanos, esta subordinaci\u00f3n de las aptitudes individuales y de los intereses particulares a la tarea mec\u00e1nica que se tiene entre manos, y esta unificaci\u00f3n de tantas multitudes de subordinados a un solo fin, derivado de una sola fuente -el poder \u00abdivino\u00bb, ejercido por el rey- era cosa nunca vista, y aun hoy es admirable. El rey o, m\u00e1s bien, la monarqu\u00eda, era el primer motor; y a su vez, los \u00e9xitos deslumbradores que se consiguieron en tales empresas confirmaron y revalidaron ese poder. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Tal orden estricto y abarcador de todo comenzaba desde lo alto: desde la conciencia de los movimientos predecibles del Sol, la Luna y los planetas o, si Zelia Nuttall tiene raz\u00f3n, desde la posici\u00f3n, aun m\u00e1s firme y predecible, de la estrella Polar. Tanto en los ceremoniales del templo como en el comienzo de aquellas gigantescas obras colectivas, el rey daba la primera orden, exig\u00eda conformidad absoluta y castigaba hasta la m\u00e1s trivial desobediencia. S\u00f3lo el rey ten\u00eda la facultad divina de convertir a los hombres en objetos mec\u00e1nicos y de reunir estos objetos en una m\u00e1quina. Las \u00f3rdenes, que eran trasmitidas desde los Cielos a trav\u00e9s del rey, pasaban a cada una de las partes de la m\u00e1quina y creaban a su vez otras unidades mec\u00e1nicas subsidiarias en otras instituciones y actividades; tales \u00f3rdenes comenzaron a mostrar la misma regularidad que caracteriza a los movimientos de los cuerpos celestes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Ni los viejos mitos de la vegetaci\u00f3n ni el dios de la fertilidad pudieron establecer este orden abstracto, ni desviar tanta energ\u00eda de su inmediato destino al servicio de la vida. Y n\u00f3tese que s\u00f3lo la minor\u00eda que estaba estrechamente unida a la megam\u00e1quina pod\u00eda participar plenamente de tal poder; en cambio, si alguno intentaba oponerse, era como si se opusiera al curso de las estrellas: ya estaba al borde de la muerte. A pesar de sus repetidas contrariedades y fracasos, tales fantas\u00edas c\u00f3smicas se han mantenido intactas hasta hoy; y en nuestros d\u00edas reaparecen disfrazadas de \u00abarmas absolutas\u00bb y de \u00absoberan\u00eda absoluta\u00bb, inocentes alucinaciones de la Era Nuclear.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"> <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/2e8f709b-92fa-459a-968c-58ea9ed8b88f.jpg\" rel=\"lightbox[13141]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-13148 aligncenter\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/2e8f709b-92fa-459a-968c-58ea9ed8b88f.jpg\" alt=\"\" width=\"647\" height=\"231\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/2e8f709b-92fa-459a-968c-58ea9ed8b88f.jpg 647w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/2e8f709b-92fa-459a-968c-58ea9ed8b88f-300x107.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/2e8f709b-92fa-459a-968c-58ea9ed8b88f-280x100.jpg 280w\" sizes=\"auto, (max-width: 647px) 100vw, 647px\" \/><\/a><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif; color: #339966;\"><strong>El monopolio del poder<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Para comprender la estructura o las realizaciones de la megam\u00e1quina humana, hay que hacer algo m\u00e1s que mirar los puntos en que materializ\u00f3 sus operaciones, pues ni siquiera nuestra actual tecnolog\u00eda, con su vasta red de m\u00e1quinas visibles, puede ser entendida en esos t\u00e9rminos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Dos artificios eran esenciales para conseguir que la m\u00e1quina funcionara: la organizaci\u00f3n segura del conocimiento, tanto del natural como del sobrenatural, y una estructura bien elaborada para dar \u00f3rdenes, transmitirlas y seguirlas hasta su total ejecuci\u00f3n. El primero de esos artificios se hab\u00eda logrado con el clero pues sin la activa colaboraci\u00f3n de los sacerdotes, la monarqu\u00eda ni habr\u00eda llegado a existir; el segundo se realiz\u00f3 en la burocracia. \u00c9sta y el clero eran organizaciones verticales y jer\u00e1rquicas, en cuya c\u00faspide brillaban el rey y el sumo pont\u00edfice; y sin la armoniosa combinaci\u00f3n de sus efectos no habr\u00eda podido operar eficazmente aquel poder tan complejo. Tal condici\u00f3n sigue siendo v\u00e1lida en nuestros d\u00edas, por m\u00e1s que las computadoras que se regulan por si mismas y las grandes f\u00e1bricas autom\u00e1ticas est\u00e9n encubriendo tanto sus componentes humanos como las ideolog\u00edas religiosas que laten bajo la actual automatizaci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Lo que ahora llamamos ciencia, fue parte integral de la megam\u00e1quina desde sus comienzos. Tal conocimiento ordenado, que se basaba en las regularidades c\u00f3smicas, floreci\u00f3 (como hemos visto) con el culto del Sol. Estudiar los astros y hacer el calendario fueron actividades cient\u00edficas que coincidieron con la instituci\u00f3n de la monarqu\u00eda y la propiciaron, aunque no peque\u00f1a parte de los esfuerzos de los sacerdotes, magos, adivinos y dem\u00e1s cient\u00edficos de entonces se dedicara tambi\u00e9n a interpretar el significado de hechos singulares, como la aparici\u00f3n de cometas, los eclipses de la Luna y el Sol u otros fen\u00f3menos naturales err\u00e1ticos, como el vuelo de las aves o el estado de las entra\u00f1as de los animales sacrificados.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Ning\u00fan rey podr\u00eda moverse con seguridad ni eficiencia sin el apoyo de tal \u00abconocimiento superior\u00bb, como tampoco el Pent\u00e1gono puede actuar hoy sin consultar a sus cient\u00edficos especializados, a sus t\u00e9cnicos, a sus computadoras y a sus expertos en peleas: nueva jerarqu\u00eda a la que se supone menos falible que aquellos adivinos que actuaban mediante varitas m\u00e1gicas o entra\u00f1as de animales, pero que, a juzgar por sus tremendos errores, no es mucho m\u00e1s vidente. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Para ser efectivo, tal conocimiento deb\u00eda ser secreto; y as\u00ed lo era: era el monopolio secreto de los sacerdotes. Si cualquier interesado hubiese tenido igual acceso a las fuentes de esos conocimientos y al correspondiente sistema de interpretaci\u00f3n, nadie habr\u00eda cre\u00eddo en su infalibilidad, ya que ese intruso no podr\u00eda ocultar sus errores. De aqu\u00ed que la violenta protesta de Ipu-wer contra los revolucionarios egipcios que derribaron el Reinado Antiguo, se basara en el hecho de que \u00abse hab\u00edan descubierto los secretos del templo\u00bb, es decir: que hab\u00edan hecho p\u00fablica una \u00abinformaci\u00f3n codificada\u00bb. Los conocimientos secretos son la clave de todo sistema de control totalitario. Hasta que se invent\u00f3 la imprenta, la palabra escrita se mantuvo, durante siglos, como el monopolio de una sola clase social; y hoy, el lenguaje de la matem\u00e1tica superior, m\u00e1s las misteriosas claves de las computadoras, est\u00e1n restaurando el secreto y el monopolio de tal saber&#8230; con las consiguientes consecuencias totalitarias. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">La posterior asociaci\u00f3n de la monarqu\u00eda con el culto del Sol no se debi\u00f3 al hecho de que el rey, como el Sol, ejerc\u00edan su fuerza a gran distancia. Por primera vez en la historia, el poder lleg\u00f3 a hacerse efectivo fuera del alcance inmediato de la voz amenazadora o del brazo armado, pues ning\u00fan arma militar hab\u00eda logrado propagar tal poder. Para ello se hab\u00eda necesitado crear un engranaje especial de transmisi\u00f3n: un ej\u00e9rcito de escribas, mensajeros, mayordomos, superintendentes, capataces y ejecutivos mayores y menores, cuya propia existencia depend\u00eda de su fidelidad y rapidez en llevar las \u00f3rdenes del rey o, m\u00e1s inmediatamente, las de sus ministros y generales, hasta donde fuere necesario. En otras palabras, que era parte esencial de la megam\u00e1quina esa burocracia r\u00edgidamente organizada, ese grupo de hombres capaces de trasmitir y ejecutar una orden con la minuciosidad ritualista de un sacerdote y la irracional obediencia de un soldado. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Imaginarse que la burocracia es una instituci\u00f3n relativamente reciente equivale a ignorar los anales de la historia antigua. Los primeros documentos que atestiguan la existencia de la burocracia pertenecen a la Era de las Pir\u00e1mides. En un cenotafio de Abidos, un oficial de carrera, que ejerc\u00eda durante el reinado de Pepi I, de la Sexta Dinast\u00eda (all\u00e1 por el a\u00f1o 2375 antes de Cristo) dict\u00f3 la siguiente inscripci\u00f3n: \u00abSu Majestad me ha enviado al frente de su ej\u00e9rcito, corno se han mantenido a la cabeza de sus respectivas gentes del Alto y del Bajo Egipto o de las aldeas y ciudades que deben regir, los condes, los que usan el sello real en el Egipto Inferior, sus exclusivos compa\u00f1eros del Palacio, los gobernadores y mayores del Alto y el Bajo Egipto, los jefes int\u00e9rpretes y sus compa\u00f1eros, los principales profetas del Alto y el Bajo Egipto y todos los bur\u00f3cratas principales.\u00bb\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Este texto no s\u00f3lo nos revela una burocracia, sino que evidencia -corno lo apunt\u00f3 Petrie anteriormente- que la divisi\u00f3n del trabajo y la especializaci\u00f3n de funciones eran indispensables, y que ya estaban actuando en pro de la mayor eficiencia mec\u00e1nica operativa. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Tal desarrollo burocr\u00e1tico hab\u00eda comenzado al menos tres dinast\u00edas antes, y no por accidente, al construirse la gran pir\u00e1mide de piedra de Zoser, en Sakkara. John Wilson subray\u00f3, en su City Invincible, que \u00abhay que acreditar a Zoser no s\u00f3lo los comienzos de la arquitectura monumental de piedra, que se comenz\u00f3 en Egipto, sino tambi\u00e9n la iniciaci\u00f3n de un nuevo monstruo: la burocracia\u00bb. Ambas cosas no fueron mera coincidencia, sino natural concordancia. W. F. Albright, comentando esto, se\u00f1alaba que \u00abel gran n\u00famero de t\u00edtulos que ya se ven en los textos de la Primera Dinast\u00eda&#8230; suponen sin duda una oficializaci\u00f3n bien elaborada y minuciosa\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Una vez que se estableci\u00f3 la estructura jer\u00e1rquica de la rnegam\u00e1quina, ya no hubo limitaci\u00f3n te\u00f3rica alguna del n\u00famero de manos que pod\u00eda controlar ni del poder que pod\u00eda ejercer, pues la remoci\u00f3n de las dimensiones humanas y de los l\u00edmites org\u00e1nicos naturales constituye el principal orgullo de tan autoritaria m\u00e1quina. Parte de su productividad se debe a su uso de la coerci\u00f3n f\u00edsica irrestricta para superar la pereza humana o la fatiga corporal. La especializaci\u00f3n laboral era un paso necesario para el buen montaje y funcionamiento de la megam\u00e1quina, pues s\u00f3lo se podr\u00eda lograr la ansiada precisi\u00f3n sobrehumana y obligatoria perfecci\u00f3n de los productos mediante la intensa concentraci\u00f3n de destrezas en cada una de las partes del proceso total. En este momento comenz\u00f3 la divisi\u00f3n en gran escala y la subdivisi\u00f3n del trabajo con que nos encontramos en la sociedad moderna.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">La m\u00e1xima romana de que la Ley no se aplica a cuestiones triviales, es v\u00e1lida igualmente para la rnegam\u00e1quina. Las enormes fuerzas puestas en movimiento por el rey exig\u00edan empresas colectivas de tama\u00f1o descomunal, como grandes traslados de tierra y piedras para cambiar el curso de los r\u00edos, excavar canales o erigir murallas. Como ocurre con la tecnolog\u00eda moderna, la megam\u00e1quina tend\u00eda cada vez m\u00e1s a dictar los fines a que deb\u00eda aplicarse, excluyendo otras necesidades m\u00e1s humanas, pero de menor importancia para la monarqu\u00eda. La megam\u00e1quina era, por naturaleza, grandiosa e impersonal y deliberadamente deshumanizada; ten\u00eda que operar en gran escala, o no hacer nada, pues ninguna burocracia, por eficiente que sea, podr\u00eda gobernar directamente millares de peque\u00f1os talleres y granjas, cada cual con sus tradiciones peculiares, sus especiales habilidades laborales, su propio orgullo y su particular sentido de responsabilidad. Por eso, la r\u00edgida forma de control que manifest\u00f3 en aquella gran m\u00e1quina colectiva, ha continuado adscripta hasta nuestros d\u00edas a las grandes empresas masivas y a operaciones en gran escala. Este defecto original limit\u00f3 la extensi\u00f3n de la megat\u00e9cnica hasta que se inventaron los sustitutos mec\u00e1nicos de los operadores humanos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">La importancia del enlace burocr\u00e1tico entre la fuente de poder -el rey \u00abdivino\u00bb- y las reales m\u00e1quinas humanas que realizaban los trabajos de construcci\u00f3n o destrucci\u00f3n, fue aut\u00e9nticamente enorme: mucho m\u00e1s por ser la burocracia quien recog\u00eda los impuestos anuales que sosten\u00edan aquella pir\u00e1mide social, y reun\u00eda, por la coerci\u00f3n, las innumerables fuerzas humanas que compon\u00edan aquel organismo mec\u00e1nico. La burocracia era, de hecho, la \u00abm\u00e1quina invisible\u00bb, a la que podr\u00edamos llamar tambi\u00e9n \u00abm\u00e1quina de comunicaciones\u00bb, y que coexist\u00eda con la \u00abm\u00e1quina militar\u00bb y la \u00abm\u00e1quina de trabajo\u00bb, para formar, entre las tres, la gran estructura totalitaria mon\u00e1rquica. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Otra importante calificaci\u00f3n de la burocracia cl\u00e1sica es que ella no origina nada; su funci\u00f3n es trasmitir, sin alteraci\u00f3n ni desviaci\u00f3n, las \u00f3rdenes que recibe de arriba, del cuartel general central; y no puede admitir ninguna informaci\u00f3n meramente local ni ninguna consideraci\u00f3n humana que altere su inflexible proceso de transmisi\u00f3n. S\u00f3lo la corrupci\u00f3n o la rebeli\u00f3n decidida pueden modificar su r\u00edgida organizaci\u00f3n. Tal m\u00e9todo administrativo requiere idealmente una cuidadosa represi\u00f3n de todas las funciones aut\u00f3nomas de la personalidad, as\u00ed como exige notables aptitudes para realizar sus tareas espec\u00edficas con exactitud ritual. Ya hemos visto que no era la primera vez que el orden ritual entraba en el proceso de trabajo, y no es probable que tal sumisi\u00f3n invariable a tan mon\u00f3tonas repeticiones se hubiera podido lograr con aquella reconocida fidelidad si no hubiera sido precedida por las disciplinas milenarias de los rituales religiosos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">De hecho, esa regimentaci\u00f3n burocr\u00e1tica\u00a0fue parte de una regimentaci\u00f3n mucho m\u00e1s amplia de todo aquel vivir, que hab\u00eda sido introducida por tal cultura, centrada y afirmada en la fuerza. Nada emerge m\u00e1s claramente de los propios textos de las Pir\u00e1mides, con su aburridora repetici\u00f3n de f\u00f3rmulas, que su colosal capacidad para soportar tanta monoton\u00eda: capacidad que anticipa el s\u00fammum del aburrimiento universal que hemos alcanzado en nuestros propios tiempos. Esta compulsi\u00f3n verbal es el lado ps\u00edquico de la compulsi\u00f3n sistem\u00e1tica general que dio existencia a la \u00abm\u00e1quina de trabajo\u00bb; s\u00f3lo quienes eran suficientemente d\u00f3ciles para soportar este r\u00e9gimen -o suficientemente infantiles para divertirse con \u00e9l- en cada una de las etapas que van desde la orden hasta la ejecuci\u00f3n, pod\u00edan convertirse en unidades eficientes de tales m\u00e1quinas humanas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif; color: #339966;\"><strong>La magnificaci\u00f3n de la personalidad<\/strong> <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Son f\u00e1cilmente reconocibles las marcas de este orden mec\u00e1nico copiado del c\u00f3smico. Para comenzar (como se\u00f1alamos antes), hubo un cambio de escala, pues el h\u00e1bito de \u00abpensar a lo grande\u00bb se introdujo con la primera m\u00e1quina humana, ya que una escala sobrehumana que desbordaba las estructuras individuales, magnific\u00f3 la autoridad del soberano. Tendiendo al propio tiempo a reducir el tama\u00f1o e importancia de los componentes humanos de tal m\u00e1quina, excepto en su funci\u00f3n de prestar energ\u00eda y polarizar el elemento central: el rey. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Parad\u00f3jicamente, el monopolio del poder trajo consigo el monopolio de la personalidad, pues s\u00f3lo el rey disfrutaba todos los atributos de la personalidad, tanto los ya incorporados al grupo comunal como los que, precisamente en este per\u00edodo, parecen haber comenzado a emerger lentamente del alma humana, la que ya estaba picoteando el cascar\u00f3n social en el que hasta entonces hab\u00eda transcurrido su existencia embrionaria. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">En esta primera \u00e9poca, se desarrollan conjuntamente la personalidad y el poder, ambos centrados en el rey. Es que s\u00f3lo el soberano pod\u00eda tomar decisiones, alterar las antiguas costumbres locales, crear estructuras y realizar haza\u00f1as colectivas como nunca se hab\u00edan imaginado y, mucho menos, cumplido; en resumen, \u00e9l pod\u00eda comportarse como persona responsable y capaz de elecci\u00f3n racional, al margen de las costumbres tribales, pues s\u00f3lo \u00e9l pod\u00eda permitirse el lujo de ser disconforme cuando la situaci\u00f3n as\u00ed lo exigiese, y de introducir por edicto y ley las necesarias desviaciones del modelo ancestral. Como ocurri\u00f3 con el monopolio original del rey -el de la inmortalidad-, algunas de estas prerrogativas pasaron, bajo presi\u00f3n, a toda la comunidad. Pero lo que hay que notar es la magnificaci\u00f3n, pues se sobrepasaron todas las viejas dimensiones, as\u00ed como se hab\u00edan desbordado los l\u00edmites f\u00edsicos del horizonte aldeano y de todo peque\u00f1o grupo social. Ahora la frontera estaba en el Cielo, y la ciudad ya era un universo en s\u00ed misma, mucho mas cerca del Cielo en cada dimensi\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Flood-Story-Myth.jpg\" rel=\"lightbox[13141]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-13152\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Flood-Story-Myth.jpg\" alt=\"\" width=\"370\" height=\"211\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Flood-Story-Myth.jpg 350w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Flood-Story-Myth-300x171.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Flood-Story-Myth-263x150.jpg 263w\" sizes=\"auto, (max-width: 370px) 100vw, 370px\" \/><\/a>En la pr\u00e1ctica, y aun m\u00e1s en la fantas\u00eda, tales rnagnificaciones se aplicaban al tiempo y el espacio. Kramer nota que, en las primeras dinast\u00edas se atribuyen reinados de incre\u00edble longitud a reyes legendarios: casi 250.000 a\u00f1os para los ocho reyes que preceden al Diluvio, y un total de 25.000 a\u00f1os para las dos primeras dinast\u00edas subsiguientes al Diluvio. Eran estos los per\u00edodos que los sacerdotes egipcios asignaban a\u00fan a su historia antigua cuando Herodoto y Plat\u00f3n visitaron aquel pa\u00eds. Hasta para la m\u00e1s exuberante fantas\u00eda tales n\u00fameros estaban hinchados. Este nuevo rasgo cultural alcanza su cl\u00edmax en los c\u00e1lculos abstractos de los mayas, seg\u00fan nos dice Thompson: \u00abEn una estela que hay en la ciudad de Quirigua, figura un c\u00f3mputo &#8216;exacto&#8217; de a\u00f1os que llega a los noventa millones; y otra estela de la misma localidad se fija una antig\u00fcedad de 400 millones de a\u00f1os\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Y esta multiplicaci\u00f3n de a\u00f1os s\u00f3lo era el lado secular de una expansi\u00f3n, mucho m\u00e1s general, del poder, simbolizada en la pretensi\u00f3n regia de la inmortalidad. Al principio, en Egipto, tal atributo era exclusivo del rey; en cambio, en Sumeria, donde toda la Corte mor\u00eda simult\u00e1neamente dentro de la tumba regia de Ur, probablemente para acompa\u00f1ar a su se\u00f1or hasta el otro mundo, quiz\u00e1 los ministros, y aun los sirvientes del rey, tendr\u00edan el derecho de compartir los anhelos regios de inmortalidad. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">En el mito sumerio del Diluvio, el rey Ziusudra (contrapartida de No\u00e9) es recordado por los dioses An y \u00c9nlil, no mediante un arco iris simb\u00f3lico, sino por haber conseguido \u00abvida eterna, como un dios\u00bb. El deseo de vida ilimitada formaba parte de aquella general anulaci\u00f3n de l\u00edmites que hab\u00eda propiciado la megam\u00e1quina desde que se vio con tan enorme cantidad de poder; entonces se enfrent\u00f3 y desafi\u00f3 a la debilidad humana, sobre todo a la que consiste en la mortalidad.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Pero si la inevitabilidad biol\u00f3gica de la muerte y la subsiguiente desintegraci\u00f3n se burlan de esa infantil fantas\u00eda del poder absoluto que la m\u00e1quina humana quer\u00eda lograr, la vida misma se burla mucho m\u00e1s de tan absurdos anhelos, pues esa noci\u00f3n de \u00abvida eterna\u00bb, en la que no hay ni concepci\u00f3n, ni crecimiento, ni fructificaci\u00f3n, ni decadencia -una existencia tan fija, tan esterilizada, tan sin amor ni prop\u00f3sitos, tan inamovible como la de una momia regia-, equivale a la muerte en otra forma. \u00bfQu\u00e9 es eso sino retornar al estado de detenci\u00f3n y estancamiento que se ve en los elementos qu\u00edmicos estables que a\u00fan no se han combinado en mol\u00e9culas suficientemente complejas como para promover la renovaci\u00f3n y la creatividad? Desde el punto de vista de la vida humana, como de toda existencia org\u00e1nica, esta afirmaci\u00f3n de poder absoluto era una confesi\u00f3n de inmadurez psicol\u00f3gica&#8230; una falla radical para comprender el proceso natural de nacimiento, crecimiento, maduraci\u00f3n y muerte. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">El culto de los viejos dioses de la fertilidad nunca eludi\u00f3 enfrentarse con la muerte, nunca se le ocurrieron esas burlas monumentales de piedra, sino que promet\u00eda el renacimiento y la renovaci\u00f3n siguiendo el orden r\u00edtmico de la vida. En cambio, lo que la monarqu\u00eda promet\u00eda ahora era la grandilocuente eternidad de la muerte. Si los dioses de la fuerza no hubiesen triunfado, si la monarqu\u00eda no hubiese hallado ese modo negativo de aumentar el alcance de la megam\u00e1quina humana y afirmar as\u00ed la pretensi\u00f3n regia de obediencia absoluta, el curso ulterior de la civilizaci\u00f3n habr\u00eda sido muy diferente. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Juntamente con el deseo de vida eterna, intentado mediante acciones m\u00e1gicas y materiales, los reyes y sus dioses alimentaban otras ambiciones que flotaron sobre los siglos para venir a formar parte de la vulgar mitolog\u00eda de nuestros tiempos. Seg\u00fan la f\u00e1bula sumeria, Etana monta en un \u00e1guila para ir en busca de una hierba que cure a sus ovejas de la esterilidad que padecen. Ya en tan temprana \u00e9poca hab\u00eda nacido -o naci\u00f3 mucho antes y se registr\u00f3 entonces- el anhelo humano de volar&#8230; aunque tal sue\u00f1o parec\u00eda a\u00fan tan presuntuoso, que Etana, como D\u00e9dalo despu\u00e9s, fue lanzada a la muerte cuando ya estaba cerca de su meta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Sin embargo, enseguida aparecen los reyes custodiados por toros alados, y hasta dec\u00edan tener a sus \u00f3rdenes mensajeros celestiales que superaban al espacio y al tiempo para llevar los mandatos regios a sus s\u00fabditos terrenales. Los futuros cohetes y los equipos de televisi\u00f3n estaban as\u00ed germinando, secretamente, en lo \u00edntimo de este mito regio de la megam\u00e1quina, y los \u00abgenios\u00bb de Las Mil y Una Noches s\u00f3lo fueron continuaciones populares, muy posteriores, de estas antiqu\u00edsimas formas del poder m\u00e1gico. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Tal ansia de poder, que fue la caracter\u00edstica de las religiones orientales hacia el Cielo, se convirti\u00f3, con el tiempo, en fin en s\u00ed misma. En el lapso de la primera \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb (desde el a\u00f1o 3000 al 600 antes de Crist), el impulso formativo para ejercer control absoluto sobre la Naturaleza y sobre el hombre, oscil\u00f3 entre los dioses y los reyes. Josu\u00e9 mand\u00f3 al Sol que se detuviera para tener tiempo de destruir las murallas de Jeric\u00f3 con su poderosa m\u00fasica marcial; y Jehov\u00e1 mismo se anticip\u00f3 a la Era Nuclear destruyendo a Sodoma y Gomorra con una r\u00e1faga de fuego y azufre&#8230; como m\u00e1s tarde recurri\u00f3 a la guerra bacteriol\u00f3gica para desmoralizar a los egipcios y ayudar a los jud\u00edos a escapar de ellos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">En resumen: ninguna de las fantas\u00edas destructoras que se han posesionado de los l\u00edderes de nuestros tiempos, desde Kemal At\u00e4t\u00fcrk a Stalin y desde los Khans del Kremlin a los Khans del Pent\u00e1gono, fueron extra\u00f1as a las mentes de aquellos fundadores \u00abdivinos\u00bb de la primera civilizaci\u00f3n maquinista, pues con cada crecimiento del poder, brotaban de sus subconsciencias los impulsos m\u00e1s s\u00e1dicos y extravagantes. Tal es el trauma que ha distorsionado el subsiguiente desarrollo de todas las sociedades \u00abcivilizadas\u00bb, y esos son los hechos que han manchado la historia de la Humanidad con estallidos de paranoia colectiva y alucinaciones tribales de grandeza, mezclado todo ello con suspicacias mal\u00e9volas, odios criminales y atroces actos inhumanos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Parad\u00f3jicamente, a pesar de la promesa de una vida ulterior sin fin, la otra gran prerrogativa de esta t\u00e9cnica real es la velocidad, pues todos los proyectos del rey deben ejecutarse dentro de su vida terrenal. Tal prisa por terminar cualquier empresa, es una funci\u00f3n del poder efectivo y se convierte a su vez en uno de los principales medios de ostentaci\u00f3n del poder\u00edo real. Esta parte de la mitolog\u00eda del maquinismo ha llegado a profundizar tanto en las suposiciones b\u00e1sicas de nuestra tecnolog\u00eda, que la mayor\u00eda de nosotros ha perdido de vista su punto de origen: que las \u00f3rdenes regias (corno las m\u00e1s urgentes de los ej\u00e9rcitos modernos) hay que hacerlas por duplicado. Aqu\u00ed est\u00e1n los comienzos de las actuales oscilaciones intercontinentales, siempre en avi\u00f3n de chorro, que usan nuestros hombres de negocios y nuestros Gobiernos, c\u00f3micamente expuestas como s\u00edmbolo de la locomoci\u00f3n supers\u00f3nica.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Nada ilustra mejor esta aceleraci\u00f3n del paso que el hecho de que en Egipto, como despu\u00e9s en Persia, cada nuevo monarca de aquella Era de las Pir\u00e1mides se hace construir una nueva capital, para usarla s\u00f3lo durante su propia vida terrenal. Comp\u00e1rese esto con los siglos que se sol\u00edan emplear en construir las catedrales medievales cuando las ciudades libres que las erig\u00edan carec\u00edan de esos recursos regios para reunir fuerzas humanas. Por el lado pr\u00e1ctico, la construcci\u00f3n de rutas y canales, que era el principal medio de acelerar los transportes, ha sido, a trav\u00e9s de toda la historia, la forma favorita de las obras p\u00fablicas de los reyes, forma que alcanz\u00f3 una breve c\u00faspide tecnol\u00f3gica en la Edad del Hierro, cuando los romanos planearon, durante el reinado de Ner\u00f3n, abrir el canal de Corinto a trav\u00e9s de 98 pies de lodo y roca: obra que, si entonces se hubiera logrado, habr\u00eda dejado chicas a todas las construcciones contempor\u00e1neas de acueductos y carreteras. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">S\u00f3lo una econom\u00eda de abundancia, en aquella \u00e9poca en que probablemente el valle del Nilo no albergaba m\u00e1s que cuatro o cinco millones de personas, pudo proporcionar el enorme drenaje de labor de unos cien mil hombres por a\u00f1o, a la vez que prove\u00eda de los correspondientes alimentos a quienes realizaban tan colosales obras y al resto de la poblaci\u00f3n, pues tal uso del poder humano era el m\u00e1s est\u00e9ril imaginable para el bienestar de la comunidad. Aunque muchos egipt\u00f3logos no quieren avenirse a aceptar las consiguientes implicaciones, no es mera met\u00e1fora inepta la sospecha de John Maynard Keynes de que la construcci\u00f3n de pir\u00e1mides fue un recurso necesario para gastar el exceso de fuerza laboriosa en la que era una sociedad afluyente, y cuyos dirigentes se opon\u00edan a la justicia social y la nivelaci\u00f3n econ\u00f3mica. Por tanto, todo ello era un ejemplo de productividad simulada&#8230; como lo es nuestro moderno equivalente de construcci\u00f3n de cohetes interplanetarios. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif; color: #339966;\"><strong>Las tareas de consumo<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">La m\u00e1s duradera contribuci\u00f3n econ\u00f3mica de esta primera mitolog\u00eda del maquinismo fue la separaci\u00f3n entre los que trabajaban y los que viv\u00edan en plena vagancia, par\u00e1sitos de aquel super\u00e1vit de trabajo y reduciendo a la mayor penuria el nivel de vida de quienes realmente se esforzaban en producir. La pobreza forzada hizo posible el trabajo forzado: ambos fen\u00f3menos fueron simult\u00e1neos y concomitantes en aquella sociedad agr\u00edcola, que se basaba en el monopolio regio de la tierra y en el r\u00edgido control de su usufructo. Seg\u00fan las escrituras acadias y babil\u00f3nicas, los dioses hab\u00edan creado a los hombres para librarse ellos de la dura necesidad de trabajar. En \u00e9sta, como en muchas otras ocasiones an\u00e1logas, los dioses prefiguran en la fantas\u00eda lo que los reyes hacen en la realidad. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">En \u00e9pocas de paz, los reyes y los nobles viv\u00edan s\u00f3lo para sus placeres: comer, beber, cazar, jugar y copular. . . todo ello con el mayor exceso y ostentaci\u00f3n. Por eso, en el propio periodo en que estaba tomando forma el mito de la megam\u00e1quina, ya resultaron visibles los problemas de la econom\u00eda de abundancia, reflej\u00e1ndose en el comportamiento fant\u00e1stico de las clases dirigentes&#8230; y anticip\u00e1ndonos el proceso de descomposici\u00f3n espiritual que es tan manifiesto en nuestros tiempos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Si examinamos con atenci\u00f3n las aberraciones de las clases dirigentes a trav\u00e9s de la historia, veremos cu\u00e1n lejos estuvieron los l\u00edderes de comprender las limitaciones del mero poder f\u00edsico y de unas vidas que se centraban en ir consumi\u00e9ndose sin hacer esfuerzo alguno: la reducida vida del par\u00e1sito que vive a costa de un hu\u00e9sped tolerante. Desde sus propios comienzos, el hast\u00edo de la saciedad persigui\u00f3 a esta econom\u00eda de sobrantes de poder y de bienes, arrastrando a sus aprovechados usufructuarios a las m\u00e1s insensatas concupiscencias personales y a los m\u00e1s atroces actos de destrucci\u00f3n y delincuencia colectiva, pues todo ello eran los medios de establecer y mantener la posici\u00f3n privilegiada de la minor\u00eda gobernante, cuyas ambiciones no conoc\u00edan l\u00edmites y cuyos delitos se convert\u00edan en virtudes nietzscheanas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Se nos viene a la mano un antiqu\u00edsimo ejemplo de los irritantes problemas de tal econom\u00eda de afluencia: Cierta historia egipcia revela (seg\u00fan la traducci\u00f3n de Flinders Petrie) la vaciedad de la vida de un fara\u00f3n, cuyos deseos se satisfac\u00edan con la m\u00e1s completa facilidad, por lo que el tiempo pesaba abrumadoramente sobre sus manos vac\u00edas. Desesperado ante tal situaci\u00f3n, llam\u00f3 a sus consejeros para que le propusieran alg\u00fan alivio a tan tremendo aburrimiento; y a uno de ellos se le ocurri\u00f3 la sugerencia de que equipara bien y llenara un barco de hermosas muchachas, apenas cubiertas por velos semitrasparentes, y que se hiciera una expedici\u00f3n r\u00edo arriba y r\u00edo abajo, en la que todos fueran cantando canciones para el rey. As\u00ed, por el momento, ces\u00f3 aquel horrible tedio del fara\u00f3n&#8230; a la vez que (como indica Petrie) se hab\u00eda inventado la \u00abrevista musical\u00bb: solaz de los \u00abcansados hombres de negocio\u00bb y de los soldados con licencia. Pero, con frecuencia, estos modos pasajeros de alivio resultaron insuficientes, como lo revelan, entre los escasos documentos literarios desenterrados, dos di\u00e1logos sobre el suicidio, uno egipcio y otro mesopot\u00e1mico. En ambos casos, habla un miembro de las clases privilegiadas, ah\u00edto de toda clase de lujos y sensualidades, y dice que tal vida le resulta intolerable y que sus f\u00e1ciles sue\u00f1os quedan desabridos ante la realidad. El debate egipcio entre un hombre y su alma data del per\u00edodo que sigue a la desintegraci\u00f3n en que termin\u00f3 la Era de las Pir\u00e1mides, y refleja la desesperaci\u00f3n de una persona de las clases privilegiadas que ha perdido su fe en la exaltaci\u00f3n ritualista de la muerte como la culminaci\u00f3n \u00faltima de la vida, que era lo que racionalizaba las irracionalidades de la \u00abalta\u00bb sociedad egipcia. Y aun es m\u00e1s significativo el di\u00e1logo mesopot\u00e1mico entre un se\u00f1or muy rico y su esclavo (fechado en el primer milenio antes de Cristo), pues el se\u00f1or halla que la acumulaci\u00f3n de riquezas, poder y placeres no produce la esperada vida plena de significado y validez. Otra narraci\u00f3n (del siglo VII antes de Cristo), titulada Di\u00e1logo acerca de las miserias humanas, desarrolla el tema de que la amargura que produce el poder, no es aliviada ni por el amor, y que la riqueza muestra su vaciedad al condenarnos a gozar s\u00f3lo los bienes que pueden comprarse con dinero. Por la profundidad de su pesimismo, ha sido llamado \u00abel Eclesiast\u00e9s de Babilonia\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Si esto era lo que pod\u00edan esperar los privilegiados en compensaci\u00f3n de tan inconmensurables esfuerzos y sacrificios de la colectividad, es obvio que el culto de la fuerza y del poder\u00edo se basaba, desde sus comienzos, en meras falacias, pues en fin de cuentas, el producto final se mostraba tan derrotista para las clases dominantes, como ese mecanismo todo lo fue siempre para los desheredados: los trabajadores socialmente aislados y los esclavos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Desde las primeras etapas de este desarrollo, bajo el mito de la monarqu\u00eda \u00abdivina\u00bb, los desmoralizados acompa\u00f1antes del poder ilimitado se revelaron como tales tanto en la leyenda como en la historia registrada; pero tales defectos fueron encubiertos durante mucho tiempo por las exorbitantes esperanzas que despertaba la \u00abm\u00e1quina invisible\u00bb. Aunque hab\u00eda una multitud de invenciones independientes que, durante mucho tiempo quedaron fuera del alcance de la megam\u00e1quina colectiva, que s\u00f3lo pod\u00eda proporcionar sustitutos parciales y engorrosos de lo aut\u00e9nticamente progresista, durante la primera \u00e9poca de la megam\u00e1quina se plant\u00f3 y aliment\u00f3 abundantemente en el rico suelo de la fantas\u00eda el fundamental \u00e1nimo que respaldaba tales invenciones: el esfuerzo por conquistar el tiempo y el espacio, la velocidad en las comunicaciones y transportes, la expansi\u00f3n de la energ\u00eda humana mediante el uso de las fuerzas c\u00f3smicas, el acrecentamiento de la producci\u00f3n industrial, el consumo sobreestimulado y el establecer un sistema de absoluto control centralizado sobre la Naturaleza y sobre el hombre. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Algunas de estas semillas brotaron enseguida en bullicioso crecimiento; otras, han requerido cinco mil a\u00f1os para iniciar su germinaci\u00f3n. Cuando esto sucediera, el rey \u00abdivino\u00bb aparecer\u00eda bajo nuevo aspecto; pero le acompa\u00f1ar\u00edan las mismas ambiciones infantiles, infladas hasta m\u00e1s all\u00e1 de cualquier dimensi\u00f3n previa, y s\u00f3lo diferentes porque eran, al final, realizables. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif; color: #339966;\"><strong>La \u00e9poca de los constructores<\/strong> <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Ahora bien, ninguna instituci\u00f3n puede medrar bas\u00e1ndose s\u00f3lo en sus propios desenga\u00f1os e ilusiones. Aun admitiendo sus muchas imposiciones y flagrantes agravios, todav\u00eda hay que considerar a la megam\u00e1quina como una de las m\u00e1ximas invenciones mec\u00e1nicas; y hasta es dudoso afirmar que las m\u00e1quinas no-humanas habr\u00edan llegado a su perfecci\u00f3n actual si las primeras lecciones elementales de construcci\u00f3n de m\u00e1quinas no se hubiesen practicado primero con aquellas maleables unidades humanas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">No s\u00f3lo fue la megam\u00e1quina el modelo para las m\u00e1quinas posteriores y m\u00e1s complejas, sino que tambi\u00e9n sirvi\u00f3 para poner orden, continuidad y predictabilidad en el desbarajuste de la vida diaria despu\u00e9s que la provisi\u00f3n de alimentos y el sistema de canales hab\u00edan sobrepasado los l\u00edmites de las peque\u00f1as aldeas neol\u00edticas. Es m\u00e1s: la megam\u00e1quina desafi\u00f3 las caprichosas uniformidades de las costumbres tribales, introduciendo un m\u00e9todo m\u00e1s racional, posiblemente universal, que colabor\u00f3 en su gran eficiencia. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Es cierto que, comparado con el de la aldea, cuyas interiores compulsiones y conformidades eran de car\u00e1cter mucho m\u00e1s humano, el modo de vida que la \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb impon\u00eda no ten\u00eda sentido para mucha gente, que lo hallaba restringido, inhibitorio y a menudo opresivamente especializado; pero es que la estructura producida por la megam\u00e1quina ten\u00eda significaci\u00f3n much\u00edsimo mas grande, pues hab\u00eda dado a las peque\u00f1as unidades un destino c\u00f3smico que trascend\u00eda la mera existencia biol\u00f3gica y la cl\u00e1sica continuidad social. En las nuevas ciudades, todas las partes humanas desmembradas se encontraban reunidas, aparentemente, en una unidad superior.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/e5314dd1-7a39-4381-9c37-e6bcc51b6999.jpg\" rel=\"lightbox[13141]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-13146 aligncenter\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/e5314dd1-7a39-4381-9c37-e6bcc51b6999.jpg\" alt=\"\" width=\"777\" height=\"437\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/e5314dd1-7a39-4381-9c37-e6bcc51b6999.jpg 777w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/e5314dd1-7a39-4381-9c37-e6bcc51b6999-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/e5314dd1-7a39-4381-9c37-e6bcc51b6999-768x432.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/e5314dd1-7a39-4381-9c37-e6bcc51b6999-267x150.jpg 267w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/e5314dd1-7a39-4381-9c37-e6bcc51b6999-678x381.jpg 678w\" sizes=\"auto, (max-width: 777px) 100vw, 777px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Como ya hemos visto cuando hicimos un examen completo de la megam\u00e1quina, los muchos factores negativos que la acompa\u00f1aron desde el principio, se hicieron cada vez m\u00e1s formidables, en vez de disminuir con los \u00e9xitos que ella logr\u00f3; pero antes de dictaminar acerca de esos rasgos negativos, hay que tener en cuenta tanto sus \u00e9xitos pr\u00e1cticos como la evidente popularidad de tal instituci\u00f3n a trav\u00e9s de las diferentes \u00e9pocas y culturas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Al principio, las propiedades de la monarqu\u00eda \u00abdivina\u00bb deben haber deslumbrado a todas las gentes. Es que ya estaban en la \u00abEra de los constructores\u00bb, y las nuevas ciudades que tan r\u00e1pidamente surg\u00edan, estaban dise\u00f1adas deliberadamente como un simulacro del Cielo. Nunca hubo antes tanta energ\u00eda disponible para magn\u00edficas y permanentes obras p\u00fablicas. Sobre inmensas plataformas levantadas por los hombres, pronto se elevaron ciudades con edificios de hasta cuarenta pies de altura, con grandes murallas de veinte y aun cincuenta pies de espesor, suficientemente anchas en su parte superior como para que pudiesen circular por ellas dos filas de carros militares; se construyeron asimismo cuarteles en los que pod\u00edan alojarse a la vez cinco mil hombres armados, quienes com\u00edan y beb\u00edan de los enormes dep\u00f3sitos anexos; y son bien conocidos los templos, como el de Sumeria, de ochenta pies de altura, cuyo recinto sagrado estaba rodeado por su propia muralla interna, y que ten\u00edan una capacidad como para que la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n pudiera estar en el tabern\u00e1culo presenciando las correspondientes ceremonias sagradas. Predominaron en las nuevas ciudades de Mesopotamia estos grandes edificios, cuyas superficies de ladrillo cocido estaban revestidas con vidrios de colores, y aun con l\u00e1minas de oro, incrustadas a veces con piedras semipreciosas. Tambi\u00e9n las embellec\u00edan, a intervalos, monumentales esculturas de leones o de toros. An\u00e1logas construcciones, de diferentes formas y materiales, aparecieron por doquier. Tales edificaciones enardec\u00edan, naturalmente, el orgullo de la comunidad que las hab\u00eda levantado y, subsidiariamente, hasta el m\u00e1s insignificante de los peones que participaba del nuevo ceremonial de aquellos grandes centros y ciudades, se sent\u00eda autor parcial de tales haza\u00f1as de poder\u00edo y de las maravillas art\u00edsticas que testimoniaban diariamente una vida que estaba m\u00e1s all\u00e1 del alcance de los humildes campesinos o pastores de las localidades distantes. Aun para los m\u00e1s alejados aldeanos, estas monumentales estructuras serv\u00edan como imanes que, peri\u00f3dicamente, sobre todo en los d\u00edas festivos, atra\u00edan a las multitudes desde los campos hacia las grandes capitales: primero hacia Abidos o Nipur, m\u00e1s tarde hacia Jerusal\u00e9n o La Meca, despu\u00e9s hacia Roma o Mosc\u00fa. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Estas grandes actividades constructivas serv\u00edan de base para una clase de vida m\u00e1s intensa y m\u00e1s consciente, en la que el ritual se convert\u00eda en drama, la conformidad enfrentaba nuevas pr\u00e1cticas y nuevos recursos que llegaban de las diversas partes del gran valle, y hab\u00eda diario aguzamiento de las mentes individuales mediante el constante intercambio con otras mentes superiores; era, en resumen, la nueva vida ciudadana, en la que se magnificaba e intensificaba cada uno de los aspectos de la existencia. Tal vida urbana trascend\u00eda la de las aldeas en todas sus dimensiones, importando materias primas desde mayores distancias, introduciendo r\u00e1pidamente las nuevas t\u00e9cnicas y mezclando los diferentes tipos raciales y nacionales. En mi libro, La Ciudad en la Historia, ya he pagado el debido tributo a estas expresiones colectivas de orden y belleza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Aunque las aldeas y las peque\u00f1as ciudades repartidas por los campos dieron los modelos originales para el establecimiento de los centros humanos, la construcci\u00f3n y elevaci\u00f3n cultural de las grandes ciudades fue, ampliamente, labor de la megam\u00e1quina. La rapidez de su erecci\u00f3n y la implicaci\u00f3n de todas sus dimensiones -particularmente de su n\u00facleo central: el templo, el palacio real y el granero comunal- dan testimonio de la supervisi\u00f3n regia. Las murallas y dem\u00e1s fortificaciones, los caminos que las recorr\u00edan, los canales y los edificios en general de la ciudad, han seguido siendo en \u00e9pocas posteriores lo que fueron en la \u00abEra de los constructores\u00bb: actos supremos del poder soberano que, al principio, fue una persona viva, y despu\u00e9s, una abstracci\u00f3n constitucional. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">A trav\u00e9s de la historia, esta imagen original de la ciudad puso de manifiesto el esfuerzo y devoci\u00f3n de los humanos. La gran misi\u00f3n de la monarqu\u00eda hab\u00eda sido superar el particularismo y el aislamiento de las peque\u00f1as comunidades, para borrar las diferencias, a menudo muy significativas, que separaban a un grupo humano de otro y les imped\u00edan intercambiar ideas, inventos y otros beneficios que, finalmente, podr\u00edan haber intensificado su individualidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">La monarqu\u00eda someti\u00f3 a su regla com\u00fan las diversas pesas y medidas, y hasta los l\u00edmites territoriales se fueron esfumando, en parte porque la expansi\u00f3n del poder real absorb\u00eda cada vez m\u00e1s comunidades en su sistema de cooperaci\u00f3n. Bajo una ley com\u00fan, las conductas se hicieron m\u00e1s ordenadas y predecibles, as\u00ed como las desviaciones fr\u00edvolas resultaron menos frecuentes. En gran medida, esta afirmaci\u00f3n de todos en la ley y el orden dio las bases para establecer mayor libertad, pues abr\u00eda la puerta a un mundo en el que cada miembro de la especie humana pod\u00eda sentirse como en su casa, como lo estuvo antes en su aldea. Hasta donde la monarqu\u00eda colabor\u00f3 en tan valiosa universalidad y uniformidad, cada comunidad y cada miembro de ella recibi\u00f3 los correspondientes beneficios. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Con la construcci\u00f3n de la ciudad y de las m\u00faltiples instituciones que la formaban, la monarqu\u00eda alcanz\u00f3 su culminaci\u00f3n como constructora. La mayor\u00eda de las actividades constructivas que solemos asociar con la idea de \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb se encontraban ya en aquella original explosi\u00f3n de fuerzas t\u00e9cnicas y sociales. Tales obras crearon una confianza bien fundada en el poder humano, muy distinta de las ilusiones e ingenuas decepciones de la magia. Los reyes demostraron c\u00f3mo pod\u00edan formarse y crecer esas populosas comunidades en cuanto se organizaban colectivamente en grandes unidades mec\u00e1nicas. Esto era un logro verdaderamente augusto, y la visi\u00f3n que lo hizo posible puede, honestamente, haber parecido divina. Si no hubiese producido distorsiones en la psiquis humana, sus resultados se habr\u00edan propagado beneficiosamente, con el tiempo, a trav\u00e9s de todas las actividades de los hombres, elevando y acrecentando sus funciones y prop\u00f3sitos comunes por todo el planeta. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Los grandiosos reyes y h\u00e9roes culturales que organizaron la megam\u00e1quina y cumplieron tales empresas, desde Gilgam\u00e9s e lmhotep a Sarg\u00f3n y Alejandro Magno, elevaron a sus contempor\u00e1neos desde la aceptaci\u00f3n pasiva y perezosa de estrechos l\u00edmites \u00abnaturales\u00bb, hasta colocarlos en el nivel de lo \u00abimposible\u00bb; y cuando la gran obra quedaba hecha, lo que hab\u00eda parecido imposible, los humanos lo hab\u00edan realizado. Hacia el a\u00f1o 3500 antes de Cristo, nada de lo que los hombres pod\u00edan imaginarse razonablemente, parec\u00eda quedar enteramente fuera del alcance del poder real. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Por primera vez en el desarrollo del hombre, la personalidad humana, al menos en unas pocas figuras representativas y que se autoelevaron, trascendi\u00f3 los l\u00edmites ordinarios del espacio y el tiempo; y el hombre com\u00fan, por identificaci\u00f3n y participaci\u00f3n vicaria -como testigo, si no como agente activo-, tuvo exaltado sentido del poder\u00edo humano, tal como se expresaba en los mitos de los dioses, en el saber astron\u00f3mico de los sacerdotes y en las actividades y decisiones, siempre de gran alcance, propias de los reyes. En el transcurso de una sola vida, la mente pod\u00eda abarcar entonces un estado m\u00e1s alto de creatividad y una conciencia del ser mucho m\u00e1s rica que el estado y conciencia que antes hab\u00edan sido asequibles a los humanos. Tal fue la parte m\u00e1s significativa de la llamada \u00abrevoluci\u00f3n urbana\u00bb, mucho m\u00e1s que la ampliaci\u00f3n de las oportunidades comerciales o la marcha de los imperios. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Aunque esta elevaci\u00f3n del sentido de las posibilidades humanas era obra de una audaz minor\u00eda, no pudo, como el saber astron\u00f3mico de los sacerdotes, permanecer secreta, ya que trasuntaba cada una de sus actividades civilizadoras, d\u00e1ndoles un aura de beneficiosa racionalidad; la gente ya no viv\u00eda meramente al d\u00eda, s\u00f3lo guiada por el pasado, al que reviv\u00eda en mitos y rituales, y siempre temerosa de cualquier aventura nueva en la que todo se perder\u00eda; ahora la arquitectura y la escritura, y por supuesto la ciudad misma, eran estables: aut\u00f3nomas incorporaciones de las nuevas mentes humanas. Aunque en la vida urbana hab\u00eda conflictos y tensiones interiores de los que estaban libres las comunidades m\u00e1s peque\u00f1as, por su propio criterio vital, los desaf\u00edos a que llevaba este nuevo modo de vivir abr\u00edan a los ciudadanos posibilidades siempre renovadas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Si se hubiesen apreciado debidamente todas las ventajas emergentes de estas empresas en gran escala, y se hubiesen distribuido con m\u00e1s liberalidad las principales funciones de la vida urbana, podr\u00edan haberse corregido a tiempo la mayor\u00eda de las primeras fallas de la megam\u00e1quina, y haberse aliviado, y aun eliminado, muchas de sus incidentales compulsiones; pero, lamentablemente, los dioses se enloquecieron, y las deidades responsables de estos avances mostraron fallas que anularon los genuinos beneficios conquistados: primero se cebaron en los sacrificios humanos, y despu\u00e9s inventaron la guerra como la prueba \u00faltima de su \u00abpoder soberano\u00bb y el arte supremo de la \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb. Mientras que la \u00abm\u00e1quina de trabajo\u00bb colaboraba ampliamente en tan notable brote de \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb, su contrapartida -la \u00abm\u00e1quina militar\u00bb- se ensayaba en reiterados ciclos de exterminio, destrucci\u00f3n y autoextinci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"background-color: #ccffcc;\">Notas:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref0\"><\/a><a href=\"#ref0a\">(*)<\/a> <span style=\"font-size: 14pt;\">Texto extra\u00eddo de la obra de Lewis Mumford, \u00abThe Mith of the Machine\u00bb, 1967. Edici\u00f3n sudamericana: Emec\u00e9, Buenos Aires, 1969). Publicado en Barcelona (mayo 2002) entre Ateneo libertario Al Margen, Likiniano Elkartea, Pepitas de Calabaza, Etc\u00e9tera, Ateneu Llibertari Poble Sec, Fundaci\u00f3 Estudis Llibertaris Anarcosindicalistes (Barcelona).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Quien fue Lewis Mumford \u00a0 Art\u00edculo publicado el 29 de mayo de 2012 en Portal de las Culturas \u00a0 \u00a0 Lewis Mumford (Flushing, Queens, ciudad de Nueva York, 19 de octubre de 1895 \u2013 26 <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/07\/24\/la-megamaquina-por-lewis-mumford-el-diseno-de-la-megamaquina-parte-i\/\" title=\"\u00abLA MEGAM\u00c1QUINA\u00bb, por Lewis Mumford (Parte I)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":13150,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":{"0":"post-13141","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-miscelanea"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13141","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13141"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13141\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13150"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13141"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13141"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13141"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}