{"id":1305,"date":"2017-04-17T01:00:50","date_gmt":"2017-04-16T23:00:50","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=1305"},"modified":"2021-07-30T19:00:41","modified_gmt":"2021-07-30T17:00:41","slug":"la-botella-la-red-y-el-laberinto-por-norberto-bobbio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/04\/17\/la-botella-la-red-y-el-laberinto-por-norberto-bobbio\/","title":{"rendered":"LA BOTELLA, LA RED Y EL LABERINTO, por Norberto Bobbio"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">\u201cPero nosotros, los hombres, \u00bfsomos moscas en la botella o peces en la red? Tal vez ni una cosa ni la otra. Tal vez la condici\u00f3n humana puede representarse globalmente de manera m\u00e1s apropiada con una tercera imagen: el camino de salida existe, pero no hay ning\u00fan espectador afuera que conozca de antemano el recorrido. Estamos todos dentro de la botella. Sabemos que la v\u00eda de salida existe, pero sin saber exactamente d\u00f3nde se halla procedemos por tentativas, por aproximaciones sucesivas. Para esta situaci\u00f3n nos puede ser \u00fatil otra imagen, la del laberinto: quien entra en un laberinto sabe que existe una v\u00eda de salida, pero no sabe cu\u00e1l de los muchos caminos que se abren ante \u00e9l a medida que marcha conducen a ella. Avanza a tientas\u201d.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">*******<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Wittgenstein ha escrito que la tarea de la filosof\u00eda es la de ense\u00f1ar a la mosca a salir de la botella. Esta imagen, elevada a la representaci\u00f3n global de la vida humana, refleja s\u00f3lo una de las posibles situaciones existenciales del hombre, y no la m\u00e1s desfavorable. Es la situaci\u00f3n en\u00a0que existe una v\u00eda de salida (evidentemente se trata de una botella sin tap\u00f3n); por otra parte, fuera de\u00a0la botella hay alguien, un espectador, el fil\u00f3sofo, que ve claramente d\u00f3nde est\u00e1.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/laberinto_1.jpg\" rel=\"lightbox[1305]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-1803\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/laberinto_1-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/laberinto_1-300x300.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/laberinto_1-150x150.jpg 150w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/laberinto_1.jpg 320w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">\u00bfPero qu\u00e9 pasa si en lugar de la imagen de la mosca en la botella consideramos la del pez en la red? Tambi\u00e9n el pez se debate en la red para salir de ella, con una diferencia: cree que hay un camino de salida, pero \u00e9ste no existe. Cuando la red se abra (no por obra suya), la salida no ser\u00e1 una liberaci\u00f3n, es decir, un principio; sino la muerte,\u00a0o sea, el fin.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En esta situaci\u00f3n, la tarea del fil\u00f3sofo, del espectador externo que ve no s\u00f3lo el esfuerzo, sino tambi\u00e9n la meta, no puede ser ya la descrita por Wittgenstein. Con toda probabilidad predicar\u00e1 la vanidad de la<em> cura<\/em>, de agitarse sin un objetivo, la renuncia a los bienes cuya posesi\u00f3n no es segura y en cualquier forma ya no depende de nosotros, la abstinencia, la resignaci\u00f3n, la imperturbabilidad. Nos invitar\u00e1 a contentarnos con el breve tiempo de vida que a\u00fan nos es dado vivir, a esperar la muerte con serenidad y tal vez a cultivar nuestro jard\u00edn.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Se trata, como cualquiera puede reconocer con facilidad, de las varias formas de filosof\u00eda como sabidur\u00eda, mientras que en el caso de la mosca la filosof\u00eda se hab\u00eda presentado bajo las formas del saber racional. Pero nosotros, los hombres, \u00bfsomos moscas en la botella o peces en la red?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Tal vez ni una cosa ni la otra. Tal vez la condici\u00f3n humana puede representarse globalmente de manera m\u00e1s apropiada con una tercera imagen: el camino de salida existe, pero no hay ning\u00fan espectador afuera que conozca de antemano el recorrido. Estamos todos dentro de la botella. Sabemos que la v\u00eda de salida existe, pero sin saber exactamente d\u00f3nde se halla procedemos por tentativas, por aproximaciones sucesivas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En este caso, la tarea del fil\u00f3sofo es m\u00e1s modesta en relaci\u00f3n con la primera situaci\u00f3n y menos sublime en relaci\u00f3n con la segunda: ense\u00f1a a coordinar\u00a0 los esfuerzos, a no arrojarse de cabeza a la acci\u00f3n, y al mismo tiempo a no demorarse en la inacci\u00f3n, a hacer elecciones razonadas, a proponerse, a t\u00edtulo de hip\u00f3tesis, metas intermedias, corrigiendo el itinerario durante el trayecto si es necesario, a adaptar los medios al fin, a reconocer los caminos equivocados y abandonarlos una vez reconocidos como tales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Para esta situaci\u00f3n nos puede ser \u00fatil otra imagen, la del laberinto: quien entra en un laberinto sabe que existe una v\u00eda de salida, pero no sabe cu\u00e1l de los muchos caminos que se abren ante \u00e9l a medida que marcha conducen a ella. Avanza a tientas. Cuando encuentra bloqueado un camino vuelve atr\u00e1s y sigue otro. A veces el que parece m\u00e1s f\u00e1cil no es el m\u00e1s acertado; otras veces, cuando cree estar m\u00e1s pr\u00f3ximo a su meta, se halla en realidad m\u00e1s alejado, y basta un paso en falso para volver al punto de partida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Se requiere mucha paciencia, no dejarse confundir nunca por las apariencias, dar (como suele decirse) un paso cada vez, y en las encrucijadas, cuando no nos es posible calcular la raz\u00f3n de la elecci\u00f3n y nos vemos obligados a correr el riesgo, estar siempre listos para retroceder. La caracter\u00edstica de la situaci\u00f3n del laberinto es que ninguna boca de salida est\u00e1 asegurada del todo, y cuando el recorrido es justo, es decir, conduce a una salida, no se trata nunca de la salida final. La \u00fanica cosa que el hombre del laberinto ha aprendido de la experiencia (supuesto que haya llegado a la madurez mental de aprender la lecci\u00f3n de la experiencia) es que hay calles sin salida: la \u00fanica lecci\u00f3n del laberinto es la de la calle bloqueada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Estas met\u00e1foras se aplican con la misma eficacia al problema del sentido de la vida individual, del destino del hombre como individuo aislado, que al problema del sentido o del destino de la humanidad. Corresponden a tres modos de concebir el sentido de la historia. Se pueden representar en ellos tres t\u00edpicas filosof\u00edas de la historia. Por supuesto, no son las \u00fanicas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Dejan fuera, en ambos extremos, dos: la concepci\u00f3n religiosa, mejor dicho, cristiana, de la historia, para la cual la soluci\u00f3n existe, pero fuera de la historia, y el \u00fanico espectador es Dios; y la del pesimismo radical (pantragismo), para la que no s\u00f3lo no hay soluci\u00f3n final, sino que tampoco hay soluciones parciales, intermedias, y no existe otra condici\u00f3n que el sufrimiento in\u00fatil, ni otra actitud posible que\u00a0la indiferencia o la desesperaci\u00f3n, y suponiendo que exista un espectador, \u00e9ste o no presta atenci\u00f3n o es impotente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">*******<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">NORBERTO BOBBIO, <em>El problema de la guerra y las v\u00edas de la paz.<\/em> Altaya, 1998. Traductor: Jorge Binaghi. [FD, 30\/06\/2007]<\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>\u201cPero nosotros, los hombres, \u00bfsomos moscas en la botella o peces en la red? Tal vez ni una cosa ni la otra. 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