{"id":12610,"date":"2020-09-04T00:05:33","date_gmt":"2020-09-03T23:05:33","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=12610"},"modified":"2020-09-11T01:16:05","modified_gmt":"2020-09-11T00:16:05","slug":"spinoza-tratado-teologico-politico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/09\/04\/spinoza-tratado-teologico-politico\/","title":{"rendered":"Spinoza: Tratado Teol\u00f3gico-pol\u00edtico (Parte I)"},"content":{"rendered":"<h2><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/09\/11\/spinoza-tratado-teologico-politico-parte-ii\/\"><span style=\"font-size: 12pt; color: #008000;\">Spinoza: Tratado Teol\u00f3gico Parte II<\/span><\/a><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong><u>Obras de Baruch S\u00ecnoza<\/u><\/strong><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Baruch-spinoza.jpg\" rel=\"lightbox[12610]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-12611 aligncenter\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Baruch-spinoza.jpg\" alt=\"\" width=\"601\" height=\"464\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Baruch-spinoza.jpg 1055w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Baruch-spinoza-300x232.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Baruch-spinoza-768x593.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Baruch-spinoza-1024x791.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Baruch-spinoza-194x150.jpg 194w\" sizes=\"auto, (max-width: 601px) 100vw, 601px\" \/><\/a><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Las obras completas de Baruch Spinoza, incluido su epistolario y las biograf\u00edas que se compusieron sobre \u00e9l, han sido traducidas al espa\u00f1ol por uno de los m\u00e1ximos especialistas en este autor, el profesor Atilano Dom\u00ednguez B\u00e1salo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><u>Tratado de la Reforma del Entendimiento<\/u><\/strong>: En el Tratado de la reforma del entendimiento, inconcluso e in\u00e9dito hasta la muerte de su autor, Spinoza narr\u00f3 su itinerario hacia la filosof\u00eda y expuso su reflexi\u00f3n sobre el m\u00e9todo. Para lo primero le bast\u00f3 la sobriedad de unas pocas densas l\u00edneas. Dej\u00f3 inacabado lo segundo porque habr\u00eda tenido que reescribirlo para poder darle fin. Fue una suerte que quedara as\u00ed, porque es el documento de todo el primer trabajo para aclarar y exponer una intuici\u00f3n en la que Spinoza reconoc\u00eda una fuerza liberadora: conocer el poder del pensamiento es reconocer el m\u00e9todo. Al abarcar tambi\u00e9n algunas cartas, este volumen recoge casi todo lo que Spinoza escribi\u00f3 al respecto. Para completarlo, hay que recurrir a la\u00a0<a class=\"wiki_link\" href=\"https:\/\/eldesafiodelpensamiento.wikispaces.com\/%C3%89tica\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">\u00c9tica<\/a>.<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><u>Las Cartas del Mal<\/u><\/strong>: Las cartas del mal se inician el 12 de diciembre de 1664 en Dordrecht, Holanda, donde el te\u00f3logo calvinista Willem van Blijenbergh fecha su primera misiva dirigida al fil\u00f3sofo Baruch de Spinoza. Y culminan hacia mediados del a\u00f1o siguiente con la \u00faltima respuesta de Spinoza. Son ocho textos breves, apasionados, donde cunde la esgrima intelectual y el ejercicio diplom\u00e1tico de exponer y contraponer los argumentos de uno y del otro.\u00a0<a class=\"wiki_link\" href=\"https:\/\/eldesafiodelpensamiento.wikispaces.com\/El%20calvinista\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">El calvinista<\/a>\u00a0y\u00a0<a class=\"wiki_link\" href=\"https:\/\/eldesafiodelpensamiento.wikispaces.com\/El%20Librepensador\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">El Librepensador<\/a>\u00a0podr\u00edan haberse citado en una taberna de La Haya, y disputado a lo largo de una noche como espadas de dos mundos que, en cierto modo, expresan finalmente dos cosmovisiones de la vida pol\u00edtica holandesa y del hombre. Porque detr\u00e1s o entre las preguntas por Dios, por el mal, por el alma y sus rostros, acaso asome la pregunta por la libertad, por las capacidades del individuo, sus l\u00edmites, y su encuentro con la historia.<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><u>Compendio de Gram\u00e1tica de la Lengua Hebrea:<\/u><\/strong>\u00a0El \u00abCompendium Grammatices Linguae Hebraeae\u00bb, que ha llegado a nosotros de forma inacabada, es probablemente uno de los textos menos conocidos de Baruch Spinoza. Y sin embargo, el estudio de la lengua hebrea se encuadra dentro de la importancia hist\u00f3rico-pol\u00edtica concedida por el fil\u00f3sofo a la interpretaci\u00f3n del texto b\u00edblico. La obra gramatical de Spinoza, presentada aqu\u00ed por primera vez en una cuidada edici\u00f3n en castellano, refleja aspectos centrales de su filosof\u00eda que resulta esclarecedor contemplar desde un punto de vista distinto del adoptado en los tratados ya conocidos. La regularidad de la naturaleza, el monismo sustancial (reflejado en una especie de monismo ling\u00fc\u00edstico radical), la importancia de los afectos y la fuerza de los prejuicios, todos estos aspectos muestran el inter\u00e9s de la obra, que sobrepasa con mucho el de un op\u00fasculo de gram\u00e1tica, proporcionando una aproximaci\u00f3n novedosa a la figura de su autor.<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-12615 size-medium\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Spinoza-Tractatus-Theologico-Politicus-204x300.jpg\" alt=\"\" width=\"204\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Spinoza-Tractatus-Theologico-Politicus-204x300.jpg 204w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Spinoza-Tractatus-Theologico-Politicus-102x150.jpg 102w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Spinoza-Tractatus-Theologico-Politicus.jpg 437w\" sizes=\"auto, (max-width: 204px) 100vw, 204px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><u>Tratado Pol\u00edtico<\/u><\/strong>: Redactado por SPINOZA (1632-1677) al final de su vida, el TRATADO\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">POL\u00cdTICO significa la culminaci\u00f3n de su pensamiento acca de las relaciones entre el poder, el derecho, la libertad y la moral. La primera parte, que abarca cinco cap\u00edtulos, vuelve sobre las reflexiones en torno a los fundamentos del Estado, anteriormente expuestas en el \u00abTratado teol\u00f3gico-pol\u00edtico\u00bb y la \u00ab\u00c9tica\u00bb; su mayor novedad estriba en la profundizaci\u00f3n del estudio sobre la naturaleza del derecho pol\u00edtico. La segunda parte, casi totalmente original, describe la organizaci\u00f3n de las tres formas cl\u00e1sicas de gobierno; aunque la muerte le impidiera concluir la secci\u00f3n dedicada a la democracia, el examen de la\u00a0<a class=\"wiki_link\" href=\"https:\/\/eldesafiodelpensamiento.wikispaces.com\/Monarqu%C3%ADa\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">monarqu\u00eda<\/a>\u00a0y de la aristocracia permite a Spinoza analizar con minuciosidad el funcionamiento de la maquinaria estatal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><u>\u00c9tica demostrada seg\u00fan el Orden de la Geometr\u00eda<\/u><\/strong>: Publicada p\u00f3stumamente en 1677, la \u00c9TICA, obra compuesta como un conjunto de Definiciones, Axiomas, Postulados, Leyes, Proposiciones y Escolios al modo geom\u00e9trico, ha sido interpretada por la posteridad, pese a esta supuesta objetividad, de manera multiforme, habiendo despertado, m\u00e1s que desacuerdos fr\u00edos con la verdad de sus asertos, emociones poderosas.<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><u>Tratado Teol\u00f3gico \u2013 Pol\u00edtico:<\/u><\/strong>\u00a0Publicado en los primeros meses de 1670 de forma an\u00f3nima y con falso pie de imprenta. Dos nociones corren paralelas a lo largo de toda esta obra que fue perseguida y prohibida por iglesias y sectas: \u00abPor un lado, la necesidad de libertad de pensamiento, la cual s\u00f3lo tiene cabida en un Estado democr\u00e1tico; por otro, la idea del estado como podersupremo, \u00fanico garante de la unidad y la seguridad y, en definiti, del pacto social que lo constituye\u00bb.<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Editado por : Pe\u00f1a Yessuly<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Rodriguez Milagros<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Serrano Jaerson<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Utrera Taymar<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Viloria Rosangelica<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2666<span style=\"color: #339966;\">\u2666<\/span>\u2666<span style=\"color: #339966;\">\u2666<\/span>\u2666<span style=\"color: #008000;\">\u2666<\/span><span style=\"color: #000000;\">\u2666<\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/spinoza.png\" rel=\"lightbox[12610]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-12635\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/spinoza-211x300.png\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"399\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/spinoza-211x300.png 211w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/spinoza-105x150.png 105w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/spinoza.png 247w\" sizes=\"auto, (max-width: 280px) 100vw, 280px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>Tratado Teol\u00f3gico-pol\u00edtico<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"text-align: justify;\">Spinoza comienza la redacci\u00f3n de su\u00a0<\/span><i style=\"text-align: justify;\">Tratado Teol\u00f3gico-pol\u00edtico<\/i><span style=\"text-align: justify;\">(<\/span><i style=\"text-align: justify;\">TTP<\/i><span style=\"text-align: justify;\">) en el a\u00f1o 1665 en el contexto de una Holanda particular. Desde 1650 hasta 1672 el pa\u00eds fue gobernado sin\u00a0<\/span><i style=\"text-align: justify;\">estatuderato<\/i><span style=\"text-align: justify;\">, \u00f3rgano de poder heredado de los tiempos en que los Pa\u00edses Bajos eran un Condado de Espa\u00f1a, que entra\u00f1aba el liderazgo militar del Estado<\/span><a id=\"ref1a\"><\/a><a href=\"#ref1\">[1]<\/a><span style=\"text-align: justify;\">. A partir de 1653 el poder pasa a estar en manos del liberal Jan De Witt. El per\u00edodo de su gobierno coincide con el momento de m\u00e1ximo esplendor de Holanda, en \u00e9ste la libertad de opini\u00f3n y de culto eran, en gran modo, garantizadas por el Estado. El propio Spinoza explicita en su Prefacio al\u00a0<\/span><i style=\"text-align: justify;\">TTP<\/i><span style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u201cque nos ha ca\u00eddo en suerte la rara dicha de vivir en un Estado donde se concede a todo el mundo plena libertad para opinar y rendir culto a Dios seg\u00fan su propio juicio, y donde la libertad es lo m\u00e1s preciado y lo m\u00e1s dulce\u201d<\/span><a id=\"return-footnote-17-2\" class=\"footnote tooltipstered\" style=\"text-align: justify;\" href=\"#ref2\"><\/a><a id=\"ref2a\"><\/a><a href=\"#ref2\">[2]<\/a><span style=\"text-align: justify;\">.<\/span><\/span><\/p>\n<div id=\"post-17\" class=\"type-1 post-17 chapter type-chapter status-publish hentry\">\n<div class=\"entry-content\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora bien, no todo era paz y tranquilidad. La familia de los Orange, en quien hab\u00eda reca\u00eddo el poder pol\u00edtico y militar hasta 1650, alejada del poder desde la muerte de Guillermo II, buscaba apoyo en familias conservadoras y la Iglesia calvinista para recuperar el mando. La peste de 1664 y la segunda guerra con Inglaterra (1665-1667) acentuaban el descontento de los partidarios de los Orange contra el gobierno de De Witt y la burgues\u00eda liberal que lo sustentaba<a id=\"return-footnote-17-3\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref3\"><\/a><a id=\"ref3a\"><\/a><a href=\"#ref3\">[3]<\/a>. Toda esta situaci\u00f3n generaba un efecto desestabilizador en el gobierno de Jan De Witt.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El contexto hist\u00f3rico-pol\u00edtico en el que Spinoza escribe este tratado influye poderosamente en su producci\u00f3n. El\u00a0<i>TTP<\/i>\u00a0puede leerse como un apoyo al r\u00e9gimen de De Witt, como una defensa de una sociedad en la que las libertades individuales son garantizadas y, m\u00e1s a\u00fan, son necesarias para la estabilidad y la grandeza del Estado. Su ataque a los calvinistas se basa en la defensa de la libertad de opini\u00f3n y la potestad de interpretar los fundamentos de la fe seg\u00fan el propio juicio<a id=\"return-footnote-17-4\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref4\"><\/a><a id=\"ref4a\"><\/a><a href=\"#ref4\">[4]<\/a>. Los Orangistas estar\u00e1n asociados a la falsa pol\u00edtica por su ambici\u00f3n din\u00e1stica y mon\u00e1rquica. Para Spinoza el m\u00e1ximo inter\u00e9s de este tipo de r\u00e9gimen consiste en mantener enga\u00f1ados a los hombres y en disfrazar, bajo el nombre de religi\u00f3n, el miedo con el que se los quiere controlar. \u201cA fin de que luchen por su esclavitud, como si se tratara de su salvaci\u00f3n\u201d<a id=\"return-footnote-17-5\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref5\"><\/a><a id=\"ref5a\"><\/a><a href=\"#ref5\">[5]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La propuesta del\u00a0<i>TTP<\/i>\u00a0ser\u00e1, por tanto, doble: en primer lugar, la defensa de la libertad de interpretaci\u00f3n personal de los fundamentos de la fe. Esto implica la tolerancia y el respeto al derecho individual en relaci\u00f3n a estas cuestiones. A este objetivo dedica los primeros 14 cap\u00edtulos del\u00a0<i>TTP<\/i>, en los que ofrece una ex\u00e9gesis de la Biblia utilizando la sola raz\u00f3n. A partir de este an\u00e1lisis de los textos b\u00edblicos concluye que las Sagradas Escrituras no s\u00f3lo permiten sino que exigen que cada uno interprete sus pasajes seg\u00fan su propio contexto hist\u00f3rico, cultural y seg\u00fan su situaci\u00f3n y car\u00e1cter personal, con el fin de que \u00e9stos enciendan en cada uno la m\u00e1xima obediencia a la ley. As\u00ed, pues, el \u00e1mbito de la teolog\u00eda o la religi\u00f3n queda completamente diferenciado del de la filosof\u00eda, que busca comprender mediante la raz\u00f3n. Al ser dos dominios diferentes, no deben obstaculizarse, en este sentido, la teolog\u00eda no debe, por su parte, poner ninguna traba al ejercicio filos\u00f3fico, a la investigaci\u00f3n racional.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En segundo lugar, Spinoza establece que esta misma libertad de interpretaci\u00f3n personal puede ser concedida sin menoscabo para la paz del Estado, y que no puede ser abolida sin gran peligro para la fortaleza y estabilidad del mismo<a id=\"ref6a\"><\/a><a id=\"return-footnote-17-6\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref6\"><\/a><a href=\"#ref6\">[6]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Movilizado por estas preocupaciones, Spinoza escribe el\u00a0<i>TTP<\/i>, brind\u00e1ndonos un tratado que excede en gran medida su inquietud inicial y nos permite contemplar una propuesta sobre el Estado y la sociedad completa e innovadora en su tiempo. A continuaci\u00f3n analizaremos, como ya adelantamos, las nociones de derecho natural, pacto social y democracia, con el fin comprender el modo en que se arriba al Estado civil en este tratado. El objetivo \u00faltimo, repetimos, es establecer si existe o no continuidad entre este escrito y el\u00a0<i>TP<\/i>\u00a0en relaci\u00f3n a este tema.<\/span><\/p>\n<h2 class=\"donthyphenate\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #339966;\">3.i. Derecho Natural<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El cap\u00edtulo XVI del\u00a0<i>TTP<\/i>\u00a0comienza con la definici\u00f3n de derecho natural, all\u00ed Spinoza explica cu\u00e1l es el derecho que cada individuo tiene por naturaleza:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cPor derecho e instituci\u00f3n de la naturaleza no entiendo otra cosa que las reglas de la naturaleza de cada individuo, seg\u00fan las cuales concebimos que cada ser est\u00e1 naturalmente determinado a existir y a obrar de una forma precisa\u201d<a id=\"return-footnote-17-7\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref7\"><\/a><a id=\"ref7a\"><\/a><a href=\"#ref7\">[7]<\/a>.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todos los seres existen y obran tal como est\u00e1n determinados por su propia naturaleza, en esto consiste su derecho natural. Los peces, por ejemplo, est\u00e1n naturalmente determinados a nadar y los grandes a comer a los chicos<a id=\"return-footnote-17-8\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref8\"><\/a><a id=\"ref8a\"><\/a><a href=\"#ref8\">[8]<\/a>. Del mismo modo, los hombres estar\u00e1n determinados por las reglas de su naturaleza a obrar de una forma precisa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En este sentido, Spinoza identifica derecho con poder o potencia. Los individuos tienen derecho a todo aquello a lo que pueden por naturaleza. El derecho que tienen los diferentes modos<a id=\"ref9a\"><\/a><a id=\"return-footnote-17-9\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref9\"><sup class=\"footnote\">[9]<\/sup><\/a>\u00a0depender\u00e1 de su poder, fuerza o potencia. As\u00ed, el derecho natural de una piedra diferir\u00e1 del de un pez, y ser\u00e1 totalmente distinto al del hombre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La fundamentaci\u00f3n de este derecho debe buscarse en la naturaleza o sustancia infinita. El poder de la naturaleza es, en efecto, el poder mismo de Dios<a id=\"ref10a\"><\/a><a id=\"return-footnote-17-10\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref10\"><sup class=\"footnote\">[10<\/sup><\/a>]\u00a0que ejerce un derecho soberano sobre todas las cosas. Pero, como el poder universal de toda la naturaleza no es nada m\u00e1s que el poder de todos los individuos en conjunto, ya que Spinoza sostiene un sistema en donde todo lo que hay es \u201cen\u201d Dios, se sigue que la potencia o poder por el que las cosas singulares y, por consiguiente, el hombre, conservan su ser, es la potencia misma de la Naturaleza<a id=\"ref11a\"><\/a><a id=\"return-footnote-17-11\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref11\"><sup class=\"footnote\">[11]<\/sup><\/a>. En este sentido, el poder de los modos y, entre ellos, el de los hombres, se explica en relaci\u00f3n al poder de Dios. Cada individuo, como modo, expresa una parte de la potencia de Dios. Este es el car\u00e1cter inmanente del sistema spinociano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y, as\u00ed como Dios tiene el m\u00e1ximo derecho sobre todas las cosas debido a que su poder es absoluto, los hombres tendr\u00e1n tanto derecho cuanto poder puedan ejercer. Ellos \u201ctienen derecho a todo aquello que derive de sus capacidades naturales, a todo aquello que \u201cpueden\u201d seg\u00fan su naturaleza; esto es, a su potencia\u201d<a id=\"ref12a\"><\/a><a id=\"return-footnote-17-12\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref12\"><sup class=\"footnote\">[12]<\/sup><\/a>. Dicho de otra manera, la \u00fanica condici\u00f3n que los individuos tienen para hacer algo es poder hacerlo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La ley del\u00a0<i>c<\/i><i>onatus<\/i>\u00a0es la ley suprema de la naturaleza, \u00e9sta rige a todas las cosas y a todos los hombres, y reza: Cada cosa se esfuerza, cuanto puede, en perseverar en su ser<a id=\"return-footnote-17-13\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref13\"><\/a><a id=\"ref13a\"><\/a><a href=\"#ref13\">[13]<\/a>. Esto quiere decir que cada individuo se esforzar\u00e1 por perseverar en su estado. Se esforzar\u00e1, cuanto est\u00e9 a su alcance, por continuar en la existencia. Y, en la medida en que derecho natural es igual a potencia o poder, podemos decir que tendr\u00e1 el m\u00e1ximo derecho a esto, es decir, a existir y actuar tal como est\u00e1 determinado por naturaleza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El\u00a0<i>c<\/i><i>onatus\u00a0<\/i>define el derecho del modo existente, es la fuerza interna que unifica todas sus operaciones y acciones para permanecer en la existencia<a id=\"return-footnote-17-14\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref14\"><\/a><a id=\"ref14a\"><\/a><a href=\"#ref14\">[14]<\/a>. Todo lo que un individuo est\u00e1 determinado a hacer para perseverar en su ser, siendo este perseverar no s\u00f3lo un permanecer, sino un hacerlo con la mayor potencia posible. Esto implica destruir lo que lo perjudica y buscar y conservar aquello que le es \u00fatil y conviene. Todo esto es su derecho natural, el cual, como ya hemos dicho, es id\u00e9ntico a su potencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora bien, Spinoza no establece, en relaci\u00f3n a esto, ninguna diferencia entre los hombres y los dem\u00e1s individuos de la naturaleza, ni entre los hombres dotados de raz\u00f3n y aquellos que la ignoran, ni entre los tontos y locos<a id=\"return-footnote-17-15\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref15\"><\/a><a id=\"ref15a\"><\/a><a href=\"#ref15\">[15]<\/a>. Todo aquello que hagan en virtud de las leyes de su naturaleza, lo har\u00e1n con el m\u00e1ximo derecho, ya que obran tal como est\u00e1n determinados y, por tanto, no pueden hacerlo de otro modo. La esencia actual de un individuo es su actividad, las acciones que realiza para mantenerse en la existencia. \u00c9stas son l\u00f3gicamente anteriores a su distinci\u00f3n en irracionales o racionales, ciertas o equivocadas, buenas o malas<a id=\"return-footnote-17-16\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref16\"><\/a><a id=\"ref16a\"><\/a><a href=\"#ref16\">[16]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De esta manera, Spinoza separa la categor\u00eda de derecho humano de la de raz\u00f3n. La naturaleza humana no ser\u00e1 definida por \u00e9sta sino por el deseo: \u201cel derecho natural de cada hombre no se determina, pues, por la sana raz\u00f3n, sino por el deseo y el poder\u201d<a id=\"return-footnote-17-17\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref17\"><\/a><a id=\"ref17a\"><\/a><a href=\"#ref17\">[17]<\/a>. El insensato, no menos que el sabio, tiene derecho a conservase y a obrar seg\u00fan lo que dicten sus apetitos y su deseo.<\/span><\/p>\n<h2 class=\"donthyphenate\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #339966;\">3.ii. Estado de Naturaleza<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El hombre spinociano es uno y el mismo siempre, no cambia por entrar en el Estado ni es diferente fuera de \u00e9l. Spinoza describir\u00e1 la esencia humana para luego demostrar c\u00f3mo la sociedad civil se vuelve necesaria para tener una vida pasible de ser vivida, y de ser vivida con la m\u00e1xima potencia posible. El estado de naturaleza es un momento ficticio que se utiliza como muestra de lo que suceder\u00eda si los hombres vivieran sin una autoridad com\u00fan, s\u00f3lo bajo el derecho natural, librados a su deseo y apetito; y las consecuencias que esto tendr\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Spinoza escribe:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cMientras consideramos que los hombres viven bajo el imperio de la sola naturaleza, aquel que no ha conocido la raz\u00f3n o que no tiene todav\u00eda el h\u00e1bito de la virtud, vive con el m\u00e1ximo derecho seg\u00fan las leyes del solo apetito, exactamente igual que aquel que dirige su vida por las leyes de la raz\u00f3n\u201d<a id=\"return-footnote-17-18\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref18\"><\/a><a id=\"ref18a\"><\/a><a href=\"#ref18\">[18]<\/a>.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay una igualdad que se manifiesta en lo que respecta al\u00a0<i>c<\/i><i>onatus<\/i>\u00a0o deseo, todos tienen el mismo derecho a vivir seg\u00fan sus leyes. Ahora bien, esta igualdad en el derecho a la auto-conservaci\u00f3n no implica que se traduzca en la potencia o fuerza que cada uno tiene para perseverar en su ser. Dicho de otra manera, si bien todos se esforzar\u00e1n por perseverar en su existencia, esto no quiere decir que lo hagan de igual manera, ni con id\u00e9ntica potencia. La intensidad de la fuerza del\u00a0<i>c<\/i><i>onatus<\/i>\u00a0podr\u00e1 aumentar o disminuir dependiendo de la manera en que cada individuo se relaciona con otros en su acci\u00f3n de auto-conservaci\u00f3n, y seg\u00fan qu\u00e9 clase de ideas predominen en su mente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El hombre<a id=\"return-footnote-17-19\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref19\"><\/a><a id=\"ref19a\"><\/a><a href=\"#ref19\">[19]<\/a>, como modo finito de la sustancia infinita, consta de un alma (atributo entendimiento) y un cuerpo (atributo extensi\u00f3n), pero no como sustancias separadas, sino como una idea y su objeto. El cuerpo es el objeto primero del alma y el alma es idea del cuerpo, lo que hay entre ellos es un correlato. En el alma humana se da la actividad mental del hombre. Las ideas que \u00e9ste posee se dividen en dos tipos: adecuadas e inadecuadas. Las primeras tienen su causa en \u00e9l y son propias de la raz\u00f3n, son conceptos y, por tanto, implican la acci\u00f3n de la mente. Cuando tiene una idea adecuada est\u00e1 actuando y, en este sentido, estas ideas expresan el poder del hombre, su libertad. Las segundas tienen su causa en algo exterior, el individuo no es la causa total de ellas, \u00e9stas est\u00e1n relacionadas con la sensaci\u00f3n y la imaginaci\u00f3n. As\u00ed como las ideas adecuadas implicaban acci\u00f3n, \u00e9stas engendran las pasiones humanas, es decir, la impotencia de los hombres, el padecimiento, y por tanto su esclavitud.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los afectos se construyen sobre ideas. Aquellos que se construyan sobre ideas adecuadas ser\u00e1n afectos activos y siempre aumentar\u00e1n la potencia del hombre. Aquellos que se construyan sobre ideas inadecuadas ser\u00e1n las pasiones y, si bien estar\u00e1n relacionadas con el padecer, estas pueden bien aumentar su potencia o disminuirla. Aumentar\u00e1n su potencia aquellos afectos que sean buenos para \u00e9l y que Spinoza denominar\u00e1 bajo el nombre de alegr\u00eda. Disminuir\u00e1n su potencia aquellos que sean perjudiciales, denominados bajo el nombre de tristeza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed, el\u00a0<i>c<\/i><i>onatus<\/i>\u00a0estar\u00e1 operando siempre, ya sea que el hombre act\u00fae de manera racional o pasional. Los hombres se esfuerzan siempre por conservarse, ya sea pasiva o activamente. La diferencia radicar\u00e1 en la magnitud de su potencia, que aumentar\u00e1 o disminuir\u00e1 de acuerdo a las acciones que realicen para conservarse. De este modo, la potencia que tienen los hombres para vivir no es la misma en todos, ni tampoco se mantiene id\u00e9ntica a lo largo de su vida. En Spinoza no se parte de ning\u00fan estado de simetr\u00eda inicial, lo que habr\u00e1 en estado de naturaleza es una multiplicidad de potencias singulares de diversa magnitud. Por eso mismo, en su estado salvaje, esta proliferaci\u00f3n de potencias individuales ser\u00e1 causa de sometimiento, servidumbre e inseguridad<a id=\"return-footnote-17-20\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref20\"><\/a><a id=\"ref20a\"><\/a><a href=\"#ref20\">[20]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nuestro fil\u00f3sofo explicita en el\u00a0<i>TTP<\/i>\u00a0que el hombre en estado de naturaleza, a causa de su propia constituci\u00f3n, vive de manera precaria e insegura. En primer lugar, todos los hombres nacen ignorantes de todas las cosas y de esta manera transcurren gran parte de su vida. Esto implica que la mayor\u00eda de las veces no se gu\u00eden por la sana raz\u00f3n, sino por el solo apetito. Esto tiene consecuencias nocivas para su propia vida. Spinoza describe esta situaci\u00f3n con las siguientes palabras:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cPor consiguiente, todo cuanto un hombre, considerado bajo el solo imperio de la naturaleza, estime que le es \u00fatil, ya le gu\u00ede la sana raz\u00f3n, ya el \u00edmpetu de la pasi\u00f3n, tiene el m\u00e1ximo derecho a desearlo y le es l\u00edcito apoderarse de ello de cualquier forma, ya sea por la fuerza, el enga\u00f1o, las s\u00faplicas o el medio que le resulte m\u00e1s f\u00e1cil; y puede, por tanto, tener por enemigo a quien intente impedirle que satisfaga su deseo\u201d<a id=\"return-footnote-17-21\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref21\"><\/a><a id=\"ref21a\"><\/a><a href=\"#ref21\">[21]<\/a>.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esto llevar\u00e1 necesariamente a un estado de enfrentamiento y amenaza constante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En segundo lugar, a menos que los hombres quieran o deseen colaborar unos con los otros, que seg\u00fan lo que ense\u00f1a la experiencia no sucede<a id=\"return-footnote-17-22\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref22\"><\/a><a id=\"ref22a\"><\/a><a href=\"#ref22\">[22]<\/a>, les faltar\u00e1 tiempo para sustentarse y conservarse lo mejor posible. A todo el mundo le faltar\u00edan fuerzas y tiempo si cada uno debiera, por s\u00ed solo, arar, sembrar, cosechar, moler, cocer, tejer, y las innumerables actividades que se necesitan para conservar la vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De esta manera el estado de naturaleza spinociano aparece como una situaci\u00f3n que no puede sostenerse sin llevar a la ruina al hombre. El que la naturaleza del hombre la mayor\u00eda de las veces desee las cosas y las juzgue \u00fatiles no porque lo dicte la sana raz\u00f3n, sino porque se deja arrastrar por el solo placer y por las pasiones del alma<a id=\"return-footnote-17-23\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref23\"><\/a><a id=\"ref23a\"><\/a><a href=\"#ref23\">[23]<\/a>, tiene consecuencias nocivas para su propia conservaci\u00f3n. Si a esto le sumamos que el hombre sin ayuda mutua vive necesariamente en la miseria y sin poder cultivar la raz\u00f3n<a id=\"return-footnote-17-24\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref24\"><\/a><a id=\"ref24a\"><\/a><a href=\"#ref24\">[24]<\/a>, arribamos a la necesidad del Estado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hasta aqu\u00ed, por tanto, tenemos un estado de naturaleza en donde los hombres poseen una potencia limitada, cuya causa es la potencia infinita de Dios o la naturaleza. Cada hombre se esfuerza por perseverar en la existencia (<i>C<\/i><i>onatus<\/i>) en un contexto donde el conflicto con otros individuos es constante e inevitable debido a la primac\u00eda de su car\u00e1cter pasional. De esta manera, los hombres en este estado viven miserablemente, cada uno se gu\u00eda por su s\u00f3lo deseo, teniendo esto consecuencias nefastas para la propia preservaci\u00f3n y la vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Parece entonces que se produce un absurdo: con el fin de perseverar en el ser, los hombres no hacen m\u00e1s que cavarse su propia tumba. Al guiarse solamente por su apetito, sin prestar atenci\u00f3n a otras cosas, act\u00faan socavando su propia esencia, su<i>\u00a0conatus<\/i>. Se cae en un c\u00edrculo vicioso del que parece dif\u00edcil salir: al seguir las leyes del apetito los hombres son arrastrados cada uno por su lado, estableciendo relaciones de enemistad y no pudiendo reunir las cosas necesarias para la vida. La posibilidad de perseverar en el ser, y de hacerlo con la m\u00e1xima potencia, se vuelve en este estado ilusoria, la potencia de cada hombre disminuye a la vez que la vida se vuelve imposible.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De esta manera, Spinoza nos muestra las imposibilidades asociadas a la vida sin Estado, preparando el terreno para plantear la necesidad de vivir seg\u00fan una ley com\u00fan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A continuaci\u00f3n dice:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cPara vivir seguros y lo mejor posible, los hombres tuvieron que\u00a0<em>unir<\/em>\u00a0necesariamente sus esfuerzos. Hicieron, pues, que el derecho a todas las cosas, que cada uno ten\u00eda por naturaleza, lo poseyeran todos colectivamente y que en adelante ya no estuviera determinado seg\u00fan la fuerza y el apetito de cada individuo, sino seg\u00fan el poder y la voluntad de todos a la vez\u201d<a id=\"return-footnote-17-25\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref25\"><\/a><a id=\"ref25a\"><\/a><a href=\"#ref25\">[25]<\/a>.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para esto debieron renunciar a seguir la violencia de sus apetitos individuales, y someterse a la voluntad y al poder de todos los hombres reunidos. M\u00e1s adelante Spinoza describe en qu\u00e9 se basa el acuerdo que funda la sociedad civil:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cPor eso debieron establecer, con la m\u00e1xima firmeza y mediante un\u00a0<em>pacto<\/em>, dirigirlo todo por el solo dictamen de la raz\u00f3n (al que nadie se atreve a oponerse abiertamente por no ser tenido por loco) y frenar el apetito en cuanto aconseje algo en perjuicio de otro, no hacer a nadie lo que no se quiere que le hagan a uno, y defender, finalmente, el derecho ajeno como el suyo propio\u201d<a id=\"return-footnote-17-26\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref26\"><\/a><a id=\"ref26a\"><\/a><a href=\"#ref26\">[26]<\/a>.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estas son, entonces, las bases sobre las que se asienta el Estado spinociano. Los hombres para vivir en sociedad deben dirigirlo todo por el solo dictamen de la raz\u00f3n, que ser\u00e1 la ley instituida (que ser\u00e1 m\u00e1s razonable cuanto mayor sea el n\u00famero de fuerzas que la apoyen). Frenar el apetito en tanto implique un perjuicio para los dem\u00e1s miembros de la comunidad. Y defender el derecho ajeno como el suyo propio que, veremos m\u00e1s adelante, ser\u00e1 uno y el mismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La pregunta que surge es \u00bfc\u00f3mo hacer para que los hombres respeten este pacto? O, m\u00e1s bien, \u00bfpor qu\u00e9 respetar\u00edan un acuerdo de esta \u00edndole? La respuesta a este interrogante consiste en que la uni\u00f3n debe estar basada en la utilidad. Para que este acuerdo sea v\u00e1lido y firme debe estar sustentado en la utilidad de los hombres que se unieron.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Spinoza dice:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cEn efecto, es una ley universal de la naturaleza humana que nadie desprecia algo que considera bueno, si no es por la\u00a0<em>esperanza<\/em>\u00a0de un bien mayor o por el\u00a0<em>miedo<\/em>\u00a0de un mal mayor; y que no sufre ning\u00fan mal, si no es por evitar un mal mayor o por la esperanza de un bien mayor. Es decir, que cada uno elegir\u00e1, de dos bienes, el que le parece mayor y, de dos males, el que le parece menor\u201d<a id=\"return-footnote-17-27\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref27\"><\/a><a id=\"ref27a\"><\/a><a href=\"#ref27\">[27]<\/a>.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta ley, dice nuestro fil\u00f3sofo, est\u00e1 tan profundamente grabada en la naturaleza humana que debe ser colocada en el n\u00famero de las verdades eternas que nadie puede ignorar. Est\u00e1 inscripta en el mismo\u00a0<i>c<\/i><i>onatus<\/i>\u00a0como esencia del hombre. En el esfuerzo por perseverar en la existencia, los individuos se esforzar\u00e1n por evitar el mal de cualquier forma y por buscar aquello que sea bueno para ellos, es decir, que aumente su potencia. De esta manera, los hombres estar\u00e1n determinados, por derecho natural, a elegir de dos males el menor<a id=\"return-footnote-17-28\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref28\"><\/a><a id=\"ref28a\"><\/a><a href=\"#ref28\">[28]<\/a>. Esta elecci\u00f3n podr\u00e1 estar basada en criterios racionales o pasionales. Spinoza explicita que en la elecci\u00f3n lo que importa es aquello que le parece mayor o menor al que elige, no que las cosas sean necesariamente tal como \u00e9l las juzga<a id=\"return-footnote-17-29\" class=\"footnote tooltipstered\" href=\"#ref29\"><\/a><a id=\"ref29a\"><\/a><a href=\"#ref29\">[29]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es claro que nadie pondr\u00eda l\u00edmites a sus apetitos, ni renunciar\u00eda a vivir seg\u00fan su propio deseo, si no fuese por la esperanza de vivir mejor. El Estado reposa en la utilidad que brinda a sus ciudadanos, ser\u00eda necio pedir a alguien que lo respetara si \u00e9ste le otorgara m\u00e1s da\u00f1o que beneficios. As\u00ed, el pacto est\u00e1 basado en el principio de utilidad y, en este sentido, no puede tener fuerza alguna si esta se suprime<a id=\"ref30a\"><\/a><a href=\"#ref30\"><sup class=\"footnote\">[30]<\/sup><\/a>. Si el pacto no cumple el fin para el cual ha sido creado, \u00e9ste pasa a no tener validez, pierde todo su fundamento y sustento. Esto parecer\u00eda ser, como dice Emilia Giancotti, un veh\u00edculo de liberaci\u00f3n reservado a los hombres, un instrumento de garant\u00eda contra los riesgos de degeneraci\u00f3n del poder\u00a0<a id=\"ref31a\"><\/a><a href=\"#ref31\">[31]<\/a>. El acuerdo es v\u00e1lido en la medida en que otorga beneficios a los pactantes. Si desaparece el fin para el que hab\u00eda sido contra\u00eddo, \u00e9ste pierde su autoridad y legitimidad. Esta caracterizaci\u00f3n se opone a entenderlo como un compromiso o contrato que se vuelve contra sus autores y los ata, como un v\u00ednculo que se convierte en cadena que mantiene preso al hombre<a id=\"ref32a\"><\/a><a href=\"#ref32\">[32]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es importante destacar el rol que juega la naturaleza del hombre en todo esto. Si bien Spinoza es un fil\u00f3sofo racionalista, quiere describir a un hombre real, sujeto a las leyes de su propia naturaleza, buscando lo que le es \u00fatil, perseverando en el ser. \u00c9l deja claro que \u201cel derecho natural de cada hombre no se determina, pues, por la sana raz\u00f3n, sino por el deseo y el poder\u201d<a id=\"ref33a\"><\/a><a href=\"#ref33\">[33]<\/a>. En este sentido, nos encontramos por primera vez con un individuo real y un Estado adecuado a \u00e9l. La naturaleza dual del hombre tiene un rol decisivo en lo que refiere al paso a la sociedad civil. Si el hombre fuera s\u00f3lo racional, la sociedad ser\u00eda innecesaria. No se necesitar\u00eda de las leyes civiles, sino que ser\u00eda suficiente con cierta educaci\u00f3n moral para que los hombres hicieran lo verdaderamente \u00fatil y vivieran en paz<a id=\"ref34a\"><\/a><a href=\"#ref34\">[34]<\/a>. Si, en cambio, actuara s\u00f3lo por el impulso de sus pasiones, la sociedad ser\u00eda imposible, ya que nunca se llegar\u00eda a un acuerdo com\u00fan. El hombre spinociano est\u00e1 en el medio, no es ni \u00e1ngel ni bestia, no es todo raz\u00f3n ni todo pasi\u00f3n. Es por esto que la sociedad civil es posible y necesaria: porque, pese a sus pasiones, los hombres pueden ponerse de acuerdo y dominar sus apetitos<a id=\"ref35a\"><\/a><a href=\"#ref35\">[35]<\/a>.<\/span><\/p>\n<h2 class=\"donthyphenate\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #339966;\">3.iii. Pacto<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">Ahora bien, \u00bfCu\u00e1l es la naturaleza de este pacto o contrato? \u00bfC\u00f3mo es el acuerdo que permite arribar de las subjetividades naturales a la colectividad civil en el\u00a0<i>TTP<\/i>? Como sabemos, Spinoza utiliza el t\u00e9rmino \u201cpacto\u201d (<i>pactum<\/i>) para explicar c\u00f3mo se da la uni\u00f3n sobre la que est\u00e1 fundada la sociedad civil. En la elucidaci\u00f3n de este concepto y su naturaleza se encuentra gran parte de la respuesta a nuestro cuestionamiento central: si podemos hablar de una continuidad o de una ruptura del pensamiento pol\u00edtico spinociano a lo largo de sus dos tratados pol\u00edticos, el\u00a0<i>Tratado teol\u00f3gico pol\u00edtico<\/i>\u00a0y el\u00a0<i>Tratado pol\u00edtico<\/i><i>.<\/i><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">Muchos int\u00e9rpretes han discutido acerca de la \u00edndole del contrato postulado en este tratado, no hay un acuerdo rotundo en relaci\u00f3n a su naturaleza. Como ya hemos visto, algunos ubican a Spinoza en la corriente contractualista sin m\u00e1s (A. Hermosa And\u00fajar). Otros consideran que el car\u00e1cter del pacto sostenido en el\u00a0<i>TTP<\/i>\u00a0es demasiado especial y diferente a aquellos postulados por los autores contractualistas cl\u00e1sicos (E. Giancotti). O, yendo un poco m\u00e1s all\u00e1, que el car\u00e1cter de la pol\u00edtica spinozista est\u00e1 en las ant\u00edpodas de todos los pensadores pol\u00edticos contempor\u00e1neos a \u00e9l por ser una filosof\u00eda de la inmanencia soberana contra todo car\u00e1cter transcendente del pacto social. Por tanto, la propuesta de un pacto surge aqu\u00ed de un error, una influencia del contexto hist\u00f3rico que Spinoza corregir\u00e1 en\u00a0<i>TP<\/i>\u00a0(A. Negri). Conviene, por tanto, investigar la teor\u00eda del contrato expuesta por nuestro fil\u00f3sofo en su\u00a0<i>Tratado teol\u00f3gico pol\u00edtico<\/i>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">Como ven\u00edamos diciendo, este acuerdo se les presenta como necesario a los hombres para salir de un estado de padecimiento e infelicidad. Los hombres por su\u00a0<em>deseo<\/em>\u00a0de pervivencia y perfeccionamiento\u00a0<i>(c<\/i><i>onatus<\/i><i>)<\/i>, se esforzar\u00e1n por abandonar ese estado de esclavitud y desventura, buscando la felicidad y la libertad, y considerando la utilidad del Estado para lograr estos fines. Y si la esclavitud humana proviene del desacuerdo entre los hombres guiados por sus pasiones, la libertad deber\u00e1 entonces surgir del acuerdo racional entre ellos mismos. Quien es llevado por sus apetitos y es incapaz de ver ni hacer nada que le sea \u00fatil, es esclavo al m\u00e1ximo; y s\u00f3lo es libre aquel que vive con sinceridad bajo la sola gu\u00eda de la raz\u00f3n (ley)\u00a0<a id=\"ref36a\"><\/a><a href=\"#ref36\">[36]<\/a>. Lo que va a postular Spinoza entonces es la necesidad del Estado. Los individuos, para salir del estado de naturaleza, deben pactar, unirse para formar un Estado soberano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">Ahora bien, \u00bfC\u00f3mo se da esta uni\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 deben\u00a0<em>ceder y qu\u00e9 conservar<\/em>\u00a0los individuos para entrar a la sociedad civil? Nuestro fil\u00f3sofo lo describe a continuaci\u00f3n:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u201cComo ya hemos probado que el derecho natural de cada uno s\u00f3lo est\u00e1 determinado por su poder, se sigue que, en la medida en que alguien, por fuerza o espont\u00e1neamente,\u00a0<em>transfiere<\/em>\u00a0a otro parte de su poder, le ceder\u00e1 necesariamente tambi\u00e9n, y en la misma medida, parte de su derecho. Por consiguiente, tendr\u00e1 el supremo derecho sobre todos, quien posea el poder supremo, con el que puede obligarlos a todos por la fuerza o contenerlos por el miedo al supremo suplicio, que todos temen sin excepci\u00f3n\u201d<a id=\"ref37a\"><\/a><a href=\"#ref37\">[37]<\/a>.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">Lo que ac\u00e1 aparece por primera vez es la noci\u00f3n de trasferencia referida a la cesi\u00f3n del poder natural de los hombres hacia el soberano. El t\u00e9rmino \u201ctrasferencia\u201d (derivado del verbo latino \u201c<i>transfero<\/i>\u201d) aparece 8 veces s\u00f3lo en el cap\u00edtulo XVI del\u00a0<i>TTP<\/i>. Spinoza caracteriza el pacto propuesto en torno a este concepto. El que los individuos realmente transfieran o cedan sus poderes, y en consecuencia sus derechos naturales, a un poder soberano trae muchas implicancias a la propuesta spinociana. En la elucidaci\u00f3n de este concepto, por tanto, encontraremos respuestas a la pregunta por la naturaleza del pacto del que habla Spinoza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">El problema es que se encuentran a lo largo del\u00a0<i>TTP<\/i>\u00a0argumentaciones que, a primera vista, parecen ser contradictorias. Pasemos a exponerlas. En el Cap\u00edtulo XVI Spinoza sostiene:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u201c\u2026a condici\u00f3n de que cada uno<em>\u00a0trasfiera<\/em>\u00a0a la sociedad\u00a0<em>todo el poder que \u00e9l posee<\/em>\u00a0(que es igual a todo su derecho natural), de suerte que ella sola mantenga el supremo derecho de la naturaleza a todo, es decir, la potestad suprema\u2026\u201d<a id=\"ref38a\"><\/a><a href=\"#ref38\">[38]<\/a>.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u201cDe donde se sigue que la potestad suprema no est\u00e1 sometida a ninguna ley, sino que todos deben obedecerla en todo. Todos, en efecto, tuvieron que hacer, t\u00e1cita o expresamente, este pacto, cuando le\u00a0<em>transfirieron<\/em>\u00a0a ella todo su poder de defensa, esto es, todo su derecho. Porque, si quisieran conservar algo para s\u00ed, debieran haber previsto c\u00f3mo podr\u00edan defenderlo con seguridad; pero, como no lo hicieron ni pod\u00edan haberlo hecho sin dividir y, por tanto, destruir la potestad suprema, se\u00a0<em>sometieron totalmente<\/em>, ipso facto, al arbitrio de la suprema autoridad\u201d<a id=\"ref39a\"><\/a><a href=\"#ref39\">[39]<\/a>.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u201cPor otra parte, quien ha\u00a0<em>transferido<\/em>\u00a0a otro, espont\u00e1neamente o por la fuerza, su\u00a0<em>poder de defenderse<\/em>, le\u00a0<em>cedi\u00f3 completamente su derecho natural<\/em>\u00a0y decidi\u00f3, por tanto, obedecerle plenamente en todo\u2026\u201d<a id=\"ref40a\"><\/a><a href=\"#ref40\">[40]<\/a>.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u201c\u2026Hay que conceder, sin restricci\u00f3n alguna, que el derecho divino comenz\u00f3 a partir del momento en que los hombres prometieron a Dios, mediante un pacto expreso, obedecerle en todo; ya que con ello\u00a0<em>cedieron, por as\u00ed decirlo, su libertad natural y transmitieron a Dios su derecho, tal como dijimos que sucede en el estado civil<\/em>\u201d<a id=\"ref41a\"><\/a><a href=\"#ref41\">[41]<\/a>.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u201c\u2026prometieron todos al un\u00edsono obedecer totalmente a Dios en todos sus preceptos y no reconocer otro derecho aparte del que \u00e9l estableciera por revelaci\u00f3n prof\u00e9tica. Esta promesa o<em>\u00a0transferencia<\/em>\u00a0de derecho a Dios se efectu\u00f3 de la misma forma que nosotros hemos concebido para la sociedad en general, cuando los\u00a0<em>hombres deciden renunciar a su derecho natural<\/em>\u201d<a id=\"ref42a\"><\/a><a href=\"#ref42\">[42].<\/a><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">Lo que hasta aqu\u00ed ven\u00eda sosteniendo Spinoza parece sufrir un cambio en el siguiente cap\u00edtulo (XVII), a continuaci\u00f3n las citas:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u201cLas consideraciones del cap\u00edtulo precedente sobre el derecho de las potestades supremas a todas las cosas y sobre el derecho natural de cada individuo a ellas transferido, aunque coincidan en no pocos puntos con la pr\u00e1ctica y aunque \u00e9sta se pueda organizar de forma que se aproxime cada vez m\u00e1s a ellas, nunca dejar\u00e1 de ser en muchos aspectos puramente te\u00f3ricas.\u00a0<em>Nadie<\/em>, en efecto, podr\u00e1\u00a0<em>jam\u00e1s transferir a otro su poder ni, por tanto, su derecho<\/em>, hasta el punto de dejar de ser hombre; ni existir\u00e1 jam\u00e1s una potestad suprema que pueda hacerlo todo tal como quiera\u201d<a id=\"ref43a\"><\/a><a href=\"#ref43\">[43]<\/a>.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u201c\u2026la misma experiencia lo ense\u00f1a del modo m\u00e1s claro. Pues nunca los hombres cedieron su derecho ni transfirieron a otro su poder, hasta el extremo de no ser temidos por los mismos que recibieron su derecho y su poder\u201d<a id=\"ref44a\"><\/a><a href=\"#ref44\">[44]<\/a>.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u201cHay que conceder, pues, que cada uno\u00a0<em>se reserve muchas parcelas de su derecho<\/em>, las cuales depender\u00e1n, por tanto, de su propia decisi\u00f3n y no de la ajena\u201d<a id=\"ref45a\"><\/a><a href=\"#ref45\">[45].<\/a><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">A primera vista, por tanto, lo que parece haber en este tratado son contradicciones dif\u00edciles de superar. De hecho, estas argumentaciones, si se toman por separado, pueden ubicar a Spinoza en una u otra l\u00ednea de pensamiento. La noci\u00f3n de trasferencia, como hemos visto, es la piedra sobre la que descansa la teor\u00eda contractualista moderna, esta implica, dentro de esta corriente, el traspaso abstracto de la soberan\u00eda y alienaci\u00f3n del derecho natural. Postula la trascendencia del poder contra toda concepci\u00f3n constitutiva, din\u00e1mica y participativa<a id=\"ref46a\"><\/a><a href=\"#ref46\">[46]<\/a>. La transferencia del derecho de los individuos a un poder trascendente tiene como resultado la limitaci\u00f3n y dominaci\u00f3n del poder inmanente de los sujetos. Estableciendo de esta manera una separaci\u00f3n entre el Estado como instituci\u00f3n pol\u00edtica, por un lado, y la sociedad, como poder constituyente, por el otro. Esta separaci\u00f3n implica alienaci\u00f3n, \u201cuna alienaci\u00f3n que, mientras constituye la soberan\u00eda mediante el traspaso, restituye a los sujetos a una libertad y una serie de derechos que quedan transfigurados (con el traspaso y por la soberan\u00eda) de naturales en jur\u00eddicos\u201d<a id=\"ref47a\"><\/a><a href=\"#ref47\">[47]<\/a>. Que en este tratado Spinoza hable de transferencia, por tanto, es muy relevante desde el punto de vista de su proyecto pol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">Hasta aqu\u00ed parecer\u00eda que seg\u00fan qu\u00e9 fragmento del\u00a0<i>TTP<\/i>\u00a0recortemos podr\u00edamos ubicar a nuestro fil\u00f3sofo en la tradici\u00f3n contractualista moderna o en la orilla contraria. Sin embargo, podemos ver en el Cap. XX la salida a estas aparentes contradicciones. All\u00ed Spinoza dice:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u201cEs imposible, sin embargo, como ya he advertido al comienzo del cap\u00edtulo XVII, que la propia alma est\u00e9 totalmente sometida a otro, ya que\u00a0<em>nadie puede transferir a otro su derecho natural<\/em>\u00a0o su facultad de\u00a0<em>razonar<\/em>\u00a0libremente y de opinar sobre cualquier cosa, ni ser forzado a hacerlo\u201d<a id=\"ref48a\"><\/a><a href=\"#ref48\">[48]<\/a>.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">Aqu\u00ed vuelve a abogar por la conservaci\u00f3n de derechos naturales en la sociedad civil. Los hombres, mediante el pacto, no pueden transferir ni renunciar a su facultad de razonar y someterse a otro, nadie puede renunciar a este derecho natural. Por tanto, se tendr\u00e1 por violento a aquel Estado que prescriba a sus s\u00fabditos qu\u00e9 deben aceptar como verdadero y rechazar como falso y qu\u00e9 opiniones deben tener respecto a cuestiones como la devoci\u00f3n de Dios. Estas cosas son de exclusivo derecho de cada hombre y, en este sentido, nadie puede, aunque quiera, renunciar a ellas<a id=\"ref49a\"><\/a><a href=\"#ref49\">[49]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">Spinoza defender\u00e1 ciertas libertades que los individuos deben conservar siempre. Si bien su propuesta ser\u00e1 la de un Estado de car\u00e1cter absoluto y fuerte que debe contar con el cumplimiento de la ley de todos sus ciudadanos siempre, reserva a \u00e9stos ciertos derechos inalienables e inviolables. Etienne Balibar lo expone claramente:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u201cToda soberan\u00eda del Estado es absoluta, si no \u00e9sta no ser\u00e1 tal. Los individuos, nos dice Spinoza, no podr\u00edan substraer su actividad de \u00e9sta sin encontrarse en la posici\u00f3n de \u201cenemigo p\u00fablico\u201d, son sus riesgos y peligros (Cap. XVI). Por lo tanto todo Estado, si quiere asegurar su estabilidad, debe conceder a los individuos mismos una libertad m\u00e1xima de pensar y expresar sus opiniones (Cap. XX). \u00bfC\u00f3mo conciliar estas dos tesis, de las cuales una parece inspirada en una concepci\u00f3n absolutista, por no decir totalitaria, mientras que la otra parece expresarnos un principio democr\u00e1tico fundamental? Spinoza nos lo dice \u00e9l mismo al final de su libro: aplicando una regla fundamental, que reposa sobre la distinci\u00f3n de los pensamientos y los discursos por un lado, y las acciones por el otro\u201d<a id=\"ref50a\"><\/a><a href=\"#ref50\">[50]<\/a>.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">Partiendo de esta distinci\u00f3n entre derechos concernientes a los pensamientos y aquellos referentes a las acciones, investigaremos si se puede hablar en el\u00a0<i>TTP<\/i>\u00a0de transferencia de alg\u00fan tipo de derecho. Esto, como hemos explicitado, ser\u00e1 esencial para comprender la naturaleza del pacto propuesto en este tratado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">En primer lugar, Spinoza deja fuera de todo tipo de duda la imposibilidad de transferir los derechos concernientes a los pensamientos. \u00c9l establece que nadie puede renunciar a su libertad de opinar y pensar lo que quiera, sino que cada uno es, por el supremo derecho de naturaleza, due\u00f1o de sus pensamientos. En este sentido uno no puede renunciar a ellos aunque quiera. \u201cEn vano mandar\u00eda a un s\u00fabdito que odiara a quien le hizo un favor y amara a quien le hizo da\u00f1o, que no se ofendiera con las injurias, que no deseara librarse del miedo, y much\u00edsimas otras cosas similares que se derivan necesariamente de las leyes de la naturaleza humana\u201d<a id=\"ref51a\"><\/a><a href=\"#ref51\">[51]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">De esto se sigue que nunca se puede intentar en un Estado, sin condenarse a un rotundo fracaso, que los hombres s\u00f3lo hablen por prescripci\u00f3n de las supremas potestades, aunque tengan opiniones muy distintas y a\u00fan contrarias<a id=\"ref52a\"><\/a><a href=\"#ref52\">[52]<\/a>. El Estado, entonces, no debe someter y dominar a los ciudadanos, sino al contrario, \u201clibrarlos a todos del miedo para que vivan, en cuanto sea posible, con seguridad; esto es, para que conserven al m\u00e1ximo este derecho suyo natural de existir y de obrar sin da\u00f1o suyo ni ajeno\u2026El verdadero fin del Estado es, pues, la libertad\u201d<a id=\"ref53a\"><\/a><a href=\"#ref53\">[53]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">De esta manera, Spinoza deja en claro la importancia de que el Estado brinde las condiciones para que los hombres puedan gozar de libre pensamiento. Lejos de obligar mediante el miedo, \u00e9ste debe garantizar la libertad para que los hombres posean sus propias opiniones y puedan expresarlas sin ser coaccionados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">Detr\u00e1s de esto se encuentra la doble intenci\u00f3n que Spinoza ya hab\u00eda adelantado en el Prefacio: por un lado la defensa de la libertad de pensamiento y opini\u00f3n que debe concederse a los ciudadanos como necesaria en s\u00ed misma. Por el otro, que esta libertad no puede ser abolida sin gran peligro para la fortaleza y la estabilidad del Estado mismo. En este sentido la necesidad de garantizar la libertad de pensamiento a los hombres responde no s\u00f3lo a que \u00e9sta es un derecho inalienable que es imposible trasferir, sino tambi\u00e9n a una necesidad del propio Estado. La libertad es \u00fatil y ventajosa no s\u00f3lo para los individuos aislados, sino tambi\u00e9n para el Estado en su conjunto. En este sentido lo que se genera es un c\u00edrculo virtuoso que multiplica los beneficios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">Ahora bien, \u00bfQu\u00e9 sucede con los derechos referentes a las acciones? \u00bfDebe el individuo transferirlos al soberano para poder vivir bajo la protecci\u00f3n del Estado? A primera vista pareciera que la cesi\u00f3n del derecho de actuar seg\u00fan el propio deseo, a diferencia del derecho al propio pensamiento, es una exigencia fundamental del Estado civil. De hecho, el propio Spinoza explicita en el Cap. XX:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u201cCada\u00a0<em>individuo s\u00f3lo renunci\u00f3, pues, al derecho de actuar por propia decisi\u00f3n, pero no de razonar y de juzgar<\/em>. Por tanto, nadie puede, sin atentar contra el derecho de las potestades supremas, actuar en contra de sus decretos; pero s\u00ed puede pensar, juzgar e incluso hablar, a condici\u00f3n de que se limite exclusivamente a hablar o ense\u00f1ar y que s\u00f3lo defienda algo con la simple raz\u00f3n, y no con enga\u00f1os, iras y odios, ni con \u00e1nimo de introducir, por la autoridad de su decisi\u00f3n, algo nuevo en el Estado\u2026\u201d<a id=\"ref54a\"><\/a><a href=\"#ref54\">[54]<\/a>.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">Hasta aqu\u00ed parece quedar establecido que aquello que se cede, transfiere o, incluso, abandona en favor del soberano es el derecho de vivir seg\u00fan el antojo, de obrar seg\u00fan el apetito individual. En cuanto a las dem\u00e1s opiniones que no desarrollan acto alguno en s\u00ed mismas y que no llevan a la ruptura del pacto social, \u00e9stas no son sediciosas y pueden convivir perfectamente con la soberan\u00eda absoluta que posee el Estado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;\">A continuaci\u00f3n veremos c\u00f3mo la transferencia concerniente a las acciones tambi\u00e9n se anula cuando Spinoza establece el r\u00e9gimen democr\u00e1tico como el \u00fanico realmente absoluto. Adem\u00e1s, advertiremos c\u00f3mo el pacto tematizado a lo largo de todo el\u00a0<i>TTP<\/i>\u00a0da origen exclusivamente a la democracia. Todo esto nos permitir\u00e1 comprender en profundidad la \u00edndole del contrato propuesto en este tratado y, de este modo, determinar si podemos o no hablar de continuidad entre \u00e9ste y el\u00a0<i>TP<\/i>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"background-color: #ccffcc;\"><em>Notas:<\/em><\/span><\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref1\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref1a\">[1]<\/a>\u00a0<span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif;\">Mat\u00eda Cubillo, G. O.,\u00a0<i>\u201cLa filosof\u00eda pol\u00edtica de Spinoza<\/i>\u201d, en\u00a0<i>Rev. Filosof\u00eda Univ. Costa Rica,\u00a0<\/i>XXXVII (92), 1999, p.165.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref2\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref2a\">[2]\u00a0<\/a><i>TTP<\/i><i>,<\/i>\u00a0p.7<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref3\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref3a\">[3]<\/a>\u00a0Dom\u00ednguez, A., \u201cIntroducci\u00f3n\u201d, op. cit., p. 13.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref4\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref4a\">[4]<\/a>\u00a0<i>TTP<\/i>, p. 11.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref5\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref5a\">[5]<\/a>\u00a0<i>TTP<\/i>, p. 7.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref6\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref6a\">[6]<\/a>\u00a0<i>TTP<\/i><i>,<\/i>\u00a0p. 11.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref7\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref7a\">[7]<\/a>\u00a0<i>TTP<\/i><i>,<\/i>\u00a0p. 189<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref8\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref8a\">[8]<\/a>\u00a0Ib\u00edd.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref9\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref9a\">[9]<\/a>\u00a0Spinoza distingue entre la sustancia infinita o Dios, que es \u201cen s\u00ed\u201d, y sus atributos y modos. Los atributos ser\u00e1n aquello que el entendimiento percibe de la sustancia en cuanto que constituye la esencia de la misma. \u00c9stos vendr\u00e1n a ser en su sistema expresiones de lo \u201cen s\u00ed\u201d, en el fondo son lo mismo que la sustancia, pero desde el punto de vista de la comprensi\u00f3n de un entendimiento. Los modos, por su parte, ser\u00e1n modificaciones particulares de la sustancia, necesitan a la sustancia para \u201cser en\u201d, es por esto que tendr\u00e1n dependencia ontol\u00f3gica y gnoseol\u00f3gica con respecto a ella. En Spinoza, el modo se concibe por el atributo principal de la sustancia, por ej. lo que permite concebir el tri\u00e1ngulo (modo) es la extensi\u00f3n (atributo). Ejemplos de modos ser\u00e1n cada cuerpo en particular, cada idea o pensamiento en particular, cada hombre en particular<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref10\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref10a\">[10]<\/a>\u00a0En Spinoza Dios, naturaleza y sustancia infinita ser\u00e1n t\u00e9rminos equivalentes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref11\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref11a\">[11]<\/a>\u00a0<i>\u00c9tica<\/i>, Cuarta Parte, Prop. IV, Dem.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref12\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref12a\">[12<\/a><a href=\"#ref12a\">]<\/a>\u00a0Funes, E., \u201cEl tratado pol\u00edtico de Baruch de Spinoza: Potencia y Pasi\u00f3n de Multitudes absolutas\u201d en\u00a0<i>Tratado Pol\u00edtico<\/i>\u00a0de B. Spinoza, Ed. Quadrata, Buenos Aires, 2005, p. 15<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref13\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref13a\">[13]<\/a>\u00a0<i>TTP<\/i>\u00a0p. 189;\u00a0<i>\u00c9tica<\/i>, Tercera Parte, Prop. VI.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref14\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref14a\">[14]<\/a>\u00a0Chaui, M., Cap. IV, \u201cSpinoza: poder y libertad\u201d, en publicaci\u00f3n:\u00a0<i>La filosof\u00eda pol\u00edtica moderna. De Hobbes a Marx<\/i>.<i>\u00a0<\/i>Atilio Boron CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires, 2000, p.120.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref15\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref15a\">[15]<\/a>\u00a0<i>TTP,<\/i>\u00a0p. 189.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref16\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref16a\">[16]<\/a>\u00a0Chaui, M., op. cit., p.120.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref17\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref17a\">[17]<\/a>\u00a0<i>TTP,<\/i>\u00a0p. 190.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref18\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref18a\">[18]<\/a>\u00a0Ib\u00edd<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref19\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref19a\">[19]<\/a>\u00a0Aqu\u00ed reconstruiremos brevemente la doctrina spinociana sobre el alma, el cuerpo y los afectos que se encuentra desarrollada en la Segunda y Tercera partes de su\u00a0<i>\u00c9tica<\/i><i>.<\/i><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref20\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref20a\">[20]<\/a>\u00a0Funes, E., op. cit., p. 11<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref21\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref21a\">[21]<\/a>\u00a0<i>TTP<\/i>, p. 190.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref22\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref22a\">[22]<\/a>\u00a0Spinoza dice \u201cConstatamos, en efecto, que aquellos que viven como b\u00e1rbaros, sin gobierno alguno, llevan una vida m\u00edsera y casi animal y que incluso las pocas cosas que poseen, por pobres y bastas que sean, no las consiguen sin colaboraci\u00f3n mutua, de cualquier tipo que sea\u201d (<i>TTP<\/i>, p.73).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref23\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref23a\">[23]<\/a>\u00a0Ib\u00edd.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref24\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref24a\">[24]<\/a> \u00a0<i>TTP<\/i><i>,<\/i>\u00a0p.191<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref25\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref25a\">[25]<\/a>\u00a0Ib\u00edd.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref26\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref26a\">[26]<\/a>\u00a0Ib\u00edd.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref27\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref27a\">[27]<\/a>\u00a0<i>TTP<\/i>, p. 192.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref28\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref28a\">[28]<\/a>\u00a0Ib\u00edd.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref29\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref29a\">[29]<\/a>\u00a0Ib\u00edd.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref30\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref30a\">[30]<\/a> \u00a0\u201cConcluimos, pues, que el pacto no puede tener fuerza alguna sino en raz\u00f3n de la utilidad, y que, suprimida \u00e9sta, se suprime\u00a0<i>ipso facto<\/i>\u00a0el pacto y queda sin valor\u201d<i>(<\/i><i>TTP<\/i>\u00a0p. 192).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref31\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref31a\">[31]<\/a>\u00a0Giancotti, E., op. cit., p. 20<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref32\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref32a\">[32]<\/a>\u00a0Fern\u00e1ndez G., E., \u201cArticulaci\u00f3n cr\u00edtica de ontolog\u00eda y pol\u00edtica en B. Spinoza\u201d, en\u00a0<i>Revista de Filosof\u00eda<\/i>, vol. IX, n\u00ba 15, 1996, p.121<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref33\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref33a\">[33]<\/a>\u00a0<i>TTP<\/i><i>,<\/i>\u00a0p. 190<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref34\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref34a\">[34]<\/a>\u00a0<i>TTP<\/i><i>,<\/i>\u00a0p. 73.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref35\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref35a\">[35]<\/a>\u00a0Dominguez, A.,\u00a0<i>Libertad y Democracia en la Filosof\u00eda pol\u00edtica de Spinoza<\/i>, Madrid: Centro de Estudios Constitucionales, 1979, p.139.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref36\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref36a\">[36]<\/a>\u00a0<i>TTP<\/i><i>,<\/i><i>\u00a0<\/i>p. 194.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref37\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref37a\">[37]<\/a> Ib\u00edd., p. 193<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref38\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref38a\">[38]<\/a>\u00a0Ib\u00edd. \u00c9nfasis nuestro<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref39\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref39a\">[39]<\/a>\u00a0Ib\u00edd. \u00c9nfasis nuestro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref40\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref40a\">[40]<\/a>\u00a0Ib\u00edd., p.195. \u00c9nfasis nuestro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref41\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref41a\">[41]<\/a>\u00a0Ib\u00edd., p.198. \u00c9nfasis nuestro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref42\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref42a\">[42]<\/a>\u00a0Ib\u00edd<i>.,<\/i>\u00a0p.205. \u00c9nfasis nuestro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref43\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref43a\">[43]<\/a>\u00a0<i>TTP<\/i><i>,<\/i>\u00a0p.201. \u00c9nfasis nuestro<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref44\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref44a\">[44]<\/a>\u00a0Ib\u00edd<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref45\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref45a\">[45]<\/a>\u00a0Ib\u00edd. \u00c9nfasis nuestro<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref46\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref46a\">[46]<\/a>\u00a0Negri, A.,\u00a0<i>Spinoza subversivo,\u00a0<\/i><i><\/i>op. cit<i>.<\/i>, p.61.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref47\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref47a\">[47]<\/a>\u00a0Ib\u00edd., p. 64.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref48\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref48a\">[48]<\/a>\u00a0<i>TTP<\/i>, p.239. \u00c9nfasis nuestro<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref49\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><a href=\"#ref49a\">[49]<\/a>\u00a0Ib\u00edd<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0<\/span><a id=\"ref50\"><\/a><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref50a\">[50]<\/a>\u00a0Balibar, E.,\u00a0<i>Spinoza y la pol\u00edtica<\/i>, Prometeo libros, Buenos Aires, 2011, p.43.<\/span><\/p>\n<p><a id=\"ref51\"><\/a><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref51a\">[51]<\/a>\u00a0<i>TTP<\/i><i>,<\/i>\u00a0p. 201.<\/span><\/p>\n<p><a id=\"ref52\"><\/a><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref52a\">[52]<\/a>\u00a0<i>TTP<\/i><i>,<\/i>\u00a0p. 240<\/span><\/p>\n<p><a id=\"ref53\"><\/a><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref53a\">[53]<\/a>\u00a0<i>TTP,<\/i>\u00a0p. 241.<\/span><\/p>\n<p><a id=\"ref54\"><\/a><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref54a\">[54]<\/a>\u00a0Ib\u00edd.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Spinoza: Tratado Teol\u00f3gico Parte II &nbsp; Obras de Baruch S\u00ecnoza &nbsp; &nbsp; Las obras completas de Baruch Spinoza, incluido su epistolario y las biograf\u00edas que se compusieron sobre \u00e9l, han sido traducidas al espa\u00f1ol por <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/09\/04\/spinoza-tratado-teologico-politico\/\" title=\"Spinoza: Tratado Teol\u00f3gico-pol\u00edtico (Parte I)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":12637,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":{"0":"post-12610","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-filosofia"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12610","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12610"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12610\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12637"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12610"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12610"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12610"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}