{"id":121106,"date":"2020-04-23T03:42:53","date_gmt":"2020-04-23T01:42:53","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=121106"},"modified":"2024-10-05T10:14:45","modified_gmt":"2024-10-05T08:14:45","slug":"la-botella-la-red-y-el-laberinto-por-norberto-bobbio-deber-del-hombre-bueno-en-tiempos-malos-por-nicolas-maquiavelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/04\/23\/la-botella-la-red-y-el-laberinto-por-norberto-bobbio-deber-del-hombre-bueno-en-tiempos-malos-por-nicolas-maquiavelo\/","title":{"rendered":"LA BOTELLA, LA RED Y EL LABERINTO, por Norberto Bobbio \/\/ DEBER DEL HOMBRE BUENO EN TIEMPOS MALOS, por Nicol\u00e1s Maquiavelo"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-121154\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/macchiavelli-158x300.jpg\" alt=\"\" width=\"320\" height=\"607\" data-id=\"121154\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/macchiavelli-158x300.jpg 158w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/macchiavelli.jpg 281w\" sizes=\"auto, (max-width: 320px) 100vw, 320px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>DEBER DEL HOMBRE BUENO EN TIEMPOS MALOS<\/strong><\/span>,<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Nicol\u00e1s Maquiavelo<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los hombres alaban siempre, aunque no siempre con raz\u00f3n, los tiempos antiguos, y critican los presentes; y son partidarios de las cosas pasadas hasta el punto de que no s\u00f3lo celebran aquellas \u00e9pocas que son conocidas por nosotros gracias a los recuerdos que nos han dejado los escritores, sino incluso aquellas que, siendo viejos, recuerdan haber visto en su juventud. Y cuando estas opiniones resultan falsas, como lo son la mayor\u00eda de las veces, creo que han sido llevados a tal enga\u00f1o por varios motivos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El primero creo que es que no se conoce toda la verdad de las cosas antiguas, porque la mayor parte de las veces se ocultan las infamias y se magnifican y amplifican las glorias. Porque la mayor\u00eda de los escritores son tan obedientes a la fortuna de los vencedores que, para hacer m\u00e1s gloriosas sus victorias, no solamente acrecientan sus valerosas acciones, sino que ilustran de tal modo los actos del enemigo que los nacidos luego en cualquiera de los dos pa\u00edses, el vencedor o el vencido, tienen motivos para maravillarse de aquellos hombres y aquellos tiempos, y est\u00e1n obligados en grado sumo a alabarlos y amarlos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Adem\u00e1s de esto, como los hombres odian las cosas por temor o por envidia, en las cosas pasadas han desaparecido las dos causas m\u00e1s poderosas del odio, pues ya no te pueden da\u00f1ar ni hay raz\u00f3n para envidiarlas. Lo contrario sucede con las cosas que se administran y se ven, pues \u00e9stas se conocen enteramente y no ocultan nada, de modo que, viendo en ellas, junto con el bien, muchas cosas que te desagradan, te sientes obligado a juzgarlas muy inferiores a las antiguas, aunque en honor a la verdad las cosas presentes merezcan mucha m\u00e1s gloria y fama: y no hablo aqu\u00ed de lo concerniente a las artes, pues \u00e9stas llevan en s\u00ed tal claridad que el tiempo puede otorgarles o quitarles poca gloria fuera de las que merezcan en s\u00ed mismas, sino de lo que concierne a la vida y a las costumbres de los hombres, de las que no se ven testimonios tan claros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Replico pues que es cierta esa costumbre de alabar y criticar, pero que no siempre se yerra al hacerlo, pues es necesario juzgar la verdad en cada caso particular, ya que, como las cosas humanas est\u00e1n siempre en movimiento, o se remontan o descienden. Supongamos una ciudad o un pa\u00eds ordenado para la vida pol\u00edtica por un hombre excelente, que por un cierto tiempo, gracias a la virtud de su organizador, hace grandes progresos. Quien naciera entonces en tal estado y alabase con preferencia los tiempos antiguos, se enga\u00f1ar\u00eda, y su enga\u00f1o provendr\u00eda de las causas citadas arriba. Pero los que nazcan despu\u00e9s en aquella ciudad o pa\u00eds, cuando haya llegado el tiempo de su declinaci\u00f3n, no se enga\u00f1ar\u00e1n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y\u00a0pensando c\u00f3mo suceden estas cosas, he llegado a la conclusi\u00f3n de que se producen siempre del mismo modo, y que siempre hay la misma cantidad de bondad y maldad, pero que este bien y este mal cambian de provincia en provincia, como se puede ver por lo que se conoce de los imperios antiguos, que cambian de un lugar a otro por la variaci\u00f3n de las costumbres, pero el mundo permanece igual. S\u00f3lo existe esta diferencia: que primero se aloj\u00f3 la virtud en Asiria, luego en Media, despu\u00e9s en Persia, y as\u00ed hasta que lleg\u00f3 a Italia y a Roma; y si despu\u00e9s del imperio romano no ha surgido ninguno otro imperio duradero ni un lugar donde el mundo re\u00fana toda su virtud, vemos sin embargo que \u00e9sta est\u00e1 diseminada en muchas naciones donde se viv\u00eda virtuosamente, como era el reino de los francos, el de los turcos, el del sult\u00e1n, y hoy los pueblos de Alemania, y antes aquella secta sarracena que hizo tan grandes cosas y ocup\u00f3 tanta porci\u00f3n del mundo, destruyendo el imperio romano oriental.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En todas estas provincias, en todas estas sectas, ha residido la virtud, despu\u00e9s que los romanos se desplomaron, y a\u00fan se conserva en buena parte de ellas, se desea y es loada con sincera alabanza. Y quien nace en alguna de \u00e9stas y alaba los tiempos pasados m\u00e1s que los presentes, puede que se enga\u00f1e; pero quien ha nacido en Italia o en Grecia, y no se ha convertido, en ultramontano si es de Italia o en turco si es griego, tiene raz\u00f3n en abominar de sus tiempos y alabar los antiguos, porque en los antiguos se encuentran muchas cosas que los hacen admirables, y en \u00e9stos no hay nada que compense tan extrema miseria, infamia y vituperio: no se observa la religi\u00f3n, ni las leyes, ni la milicia, sino que est\u00e1n manchados por todo g\u00e9nero de brutalidad. Y estos vicios son tanto m\u00e1s detestables por cuanto que se encuentran con mayor frecuencia en los que presiden los tribunales, mandan a los hombres y quieren ser adorados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero volviendo a nuestro razonamiento, dir\u00e9 que si el juicio de los hombres est\u00e1 obnubilado para juzgar cu\u00e1l sea mejor, si el tiempo pasado o el presente, en aquellos casos en que, por la antig\u00fcedad, no se puede tener un conocimiento perfecto como es el de su propia \u00e9poca, en cambio no deber\u00edan cegarse los viejos al comparar las \u00e9pocas de su juventud y de su vejez, pues ambas las han visto y conocido igualmente. Esto ser\u00eda cierto si los hombres, durante todo el tiempo de su vida, conservaran el mismo juicio y tuvieran los mismos deseos, pero como ellos cambian, aunque los tiempos no cambien a los hombres no les pueden parecer los mismos, teniendo otros deseos, otros placeres, otras consideraciones en la vejez que en la juventud.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Porque encontr\u00e1ndose los hombres faltos de fuerzas al envejecer, y creciendo en juicio y en prudencia, es preciso que las cosas que en la juventud les parec\u00edan soportables y buenas les resulten al envejecer insoportables y malas, y como no pueden acusar a su juicio, acusan a los tiempos. Siendo, adem\u00e1s, los apetitos humanos insaciables, porque por naturaleza pueden y quieren desear toda cosa, y la fortuna les permite conseguir pocas, resulta continuamente un descontento en el esp\u00edritu humano, y un fastidio de las cosas que se poseen, que hace vituperar los tiempos presentes, alabar los pasados y desear los futuros, aunque no les mueva a ello ninguna causa razonable.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No s\u00e9, por consiguiente, si merecer\u00e9 contarme en el n\u00famero de los que se enga\u00f1an, si en estos discursos m\u00edos alabo demasiado la edad de los antiguos romanos y critico la nuestra. Y ciertamente, si la virtud que entonces reinaba y el vicio que ahora reina no fuesen m\u00e1s claros que el sol, ser\u00eda m\u00e1s cauto con las palabras, temiendo no caer en este enga\u00f1o del que acuso a otros. Pero siendo la cosa tan manifiesta que cualquiera puede verla, me animar\u00e1 a decir manifiestamente lo que me parece de aquellos tiempos y de \u00e9stos, de modo que los esp\u00edritus de los j\u00f3venes que lean estos escritos m\u00edos huyan \u00e9stos y se dispongan a imitar aqu\u00e9llos, tan pronto como la fortuna les d\u00e9 ocasi\u00f3n para hacerlo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Porque el deber del hombre bueno es ense\u00f1ar a otros el bien que no ha podido poner en pr\u00e1ctica por la malignidad de los tiempos o de la fortuna, para que, siendo muchos los capaces, alguno de ellos, m\u00e1s amado del cielo, pueda ponerlo en pr\u00e1ctica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">****<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>NICOL\u00c1S MAQUIAVELO<\/strong>\u00a0(1469-1527),\u00a0<em>Discur<wbr \/>sos sobre la primera d\u00e9cada de Tito Livio. Proemio al Libro Segundo<\/em>. Alianza Editorial, 1987. Traducci\u00f3n de Ana Mart\u00ednez Aranc\u00f3n. <a href=\"https:\/\/www.filosofiadigital.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Digital<\/a>, 2012.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2666<\/span><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2666<\/span><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-121187 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/laberinto-bobbio.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"460\" data-id=\"121187\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/laberinto-bobbio.jpg 640w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/laberinto-bobbio-300x216.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1>\u00a0<\/h1>\n<h1 class=\"entry-title\" style=\"text-align: center;\">LA BOTELLA, LA RED Y EL LABERINTO<\/h1>\n<h1 class=\"entry-title\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"> Por Norberto Bobbio<\/span><\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">\u201c<span style=\"color: #008000;\"><strong><em>Pero nosotros, los hombres, \u00bfsomos moscas en la botella o peces en la red? Tal vez ni una cosa ni la otra. Tal vez la condici\u00f3n humana puede representarse globalmente de manera m\u00e1s apropiada con una tercera imagen: el camino de salida existe, pero no hay ning\u00fan espectador afuera que conozca de antemano el recorrido. Estamos todos dentro de la botella. Sabemos que la v\u00eda de salida existe, pero sin saber exactamente d\u00f3nde se halla procedemos por tentativas, por aproximaciones sucesivas. Para esta situaci\u00f3n nos puede ser \u00fatil otra imagen, la del laberinto: quien entra en un laberinto sabe que existe una v\u00eda de salida, pero no sabe cu\u00e1l de los muchos caminos que se abren ante \u00e9l a medida que marcha conducen a ella. Avanza a tientas<\/em><\/strong><\/span>\u201d.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">****<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Wittgenstein ha escrito que la tarea de la filosof\u00eda es la de ense\u00f1ar a la mosca a salir de la botella. Esta imagen, elevada a la representaci\u00f3n global de la vida humana, refleja s\u00f3lo una de las posibles situaciones existenciales del hombre, y no la m\u00e1s desfavorable. Es la situaci\u00f3n en\u00a0que existe una v\u00eda de salida (evidentemente se trata de una botella sin tap\u00f3n); por otra parte, fuera de\u00a0la botella hay alguien, un espectador, el fil\u00f3sofo, que ve claramente d\u00f3nde est\u00e1.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/laberinto_1.jpg\" rel=\"lightbox[121106]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-1803\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/laberinto_1-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/laberinto_1-300x300.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/laberinto_1-150x150.jpg 150w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/laberinto_1.jpg 320w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">\u00bfPero qu\u00e9 pasa si en lugar de la imagen de la mosca en la botella consideramos la del pez en la red? Tambi\u00e9n el pez se debate en la red para salir de ella, con una diferencia: cree que hay un camino de salida, pero \u00e9ste no existe. Cuando la red se abra (no por obra suya), la salida no ser\u00e1 una liberaci\u00f3n, es decir, un principio; sino la muerte,\u00a0o sea, el fin.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En esta situaci\u00f3n, la tarea del fil\u00f3sofo, del espectador externo que ve no s\u00f3lo el esfuerzo, sino tambi\u00e9n la meta, no puede ser ya la descrita por Wittgenstein. Con toda probabilidad predicar\u00e1 la vanidad de la<em> cura<\/em>, de agitarse sin un objetivo, la renuncia a los bienes cuya posesi\u00f3n no es segura y en cualquier forma ya no depende de nosotros, la abstinencia, la resignaci\u00f3n, la imperturbabilidad. Nos invitar\u00e1 a contentarnos con el breve tiempo de vida que a\u00fan nos es dado vivir, a esperar la muerte con serenidad y tal vez a cultivar nuestro jard\u00edn.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Se trata, como cualquiera puede reconocer con facilidad, de las varias formas de filosof\u00eda como sabidur\u00eda, mientras que en el caso de la mosca la filosof\u00eda se hab\u00eda presentado bajo las formas del saber racional. Pero nosotros, los hombres, \u00bfsomos moscas en la botella o peces en la red?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Tal vez ni una cosa ni la otra. Tal vez la condici\u00f3n humana puede representarse globalmente de manera m\u00e1s apropiada con una tercera imagen: el camino de salida existe, pero no hay ning\u00fan espectador afuera que conozca de antemano el recorrido. Estamos todos dentro de la botella. Sabemos que la v\u00eda de salida existe, pero sin saber exactamente d\u00f3nde se halla procedemos por tentativas, por aproximaciones sucesivas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En este caso, la tarea del fil\u00f3sofo es m\u00e1s modesta en relaci\u00f3n con la primera situaci\u00f3n y menos sublime en relaci\u00f3n con la segunda: ense\u00f1a a coordinar\u00a0 los esfuerzos, a no arrojarse de cabeza a la acci\u00f3n, y al mismo tiempo a no demorarse en la inacci\u00f3n, a hacer elecciones razonadas, a proponerse, a t\u00edtulo de hip\u00f3tesis, metas intermedias, corrigiendo el itinerario durante el trayecto si es necesario, a adaptar los medios al fin, a reconocer los caminos equivocados y abandonarlos una vez reconocidos como tales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Para esta situaci\u00f3n nos puede ser \u00fatil otra imagen, la del laberinto: quien entra en un laberinto sabe que existe una v\u00eda de salida, pero no sabe cu\u00e1l de los muchos caminos que se abren ante \u00e9l a medida que marcha conducen a ella. Avanza a tientas. Cuando encuentra bloqueado un camino vuelve atr\u00e1s y sigue otro. A veces el que parece m\u00e1s f\u00e1cil no es el m\u00e1s acertado; otras veces, cuando cree estar m\u00e1s pr\u00f3ximo a su meta, se halla en realidad m\u00e1s alejado, y basta un paso en falso para volver al punto de partida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Se requiere mucha paciencia, no dejarse confundir nunca por las apariencias, dar (como suele decirse) un paso cada vez, y en las encrucijadas, cuando no nos es posible calcular la raz\u00f3n de la elecci\u00f3n y nos vemos obligados a correr el riesgo, estar siempre listos para retroceder. La caracter\u00edstica de la situaci\u00f3n del laberinto es que ninguna boca de salida est\u00e1 asegurada del todo, y cuando el recorrido es justo, es decir, conduce a una salida, no se trata nunca de la salida final. La \u00fanica cosa que el hombre del laberinto ha aprendido de la experiencia (supuesto que haya llegado a la madurez mental de aprender la lecci\u00f3n de la experiencia) es que hay calles sin salida: la \u00fanica lecci\u00f3n del laberinto es la de la calle bloqueada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Estas met\u00e1foras se aplican con la misma eficacia al problema del sentido de la vida individual, del destino del hombre como individuo aislado, que al problema del sentido o del destino de la humanidad. Corresponden a tres modos de concebir el sentido de la historia. Se pueden representar en ellos tres t\u00edpicas filosof\u00edas de la historia. Por supuesto, no son las \u00fanicas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Dejan fuera, en ambos extremos, dos: la concepci\u00f3n religiosa, mejor dicho, cristiana, de la historia, para la cual la soluci\u00f3n existe, pero fuera de la historia, y el \u00fanico espectador es Dios; y la del pesimismo radical (pantragismo), para la que no s\u00f3lo no hay soluci\u00f3n final, sino que tampoco hay soluciones parciales, intermedias, y no existe otra condici\u00f3n que el sufrimiento in\u00fatil, ni otra actitud posible que\u00a0la indiferencia o la desesperaci\u00f3n, y suponiendo que exista un espectador, \u00e9ste o no presta atenci\u00f3n o es impotente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">****<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><strong>NORBERTO BOBBIO<\/strong>, <em>El problema de la guerra y las v\u00edas de la paz.<\/em> Altaya, 1998. Traductor: Jorge Binaghi. [<a href=\"https:\/\/www.filosofiadigital.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Digital<\/a>, 30\/06\/2007]<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_1756\" aria-describedby=\"caption-attachment-1756\" style=\"width: 678px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1756 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Norberto_Bobbio_1-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"1756\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1756\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Norberto Bobbio<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"48\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; DEBER DEL HOMBRE BUENO EN TIEMPOS MALOS, Por Nicol\u00e1s Maquiavelo Los hombres alaban siempre, aunque no siempre con raz\u00f3n, los tiempos antiguos, y critican los presentes; y son partidarios de las cosas <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/04\/23\/la-botella-la-red-y-el-laberinto-por-norberto-bobbio-deber-del-hombre-bueno-en-tiempos-malos-por-nicolas-maquiavelo\/\" title=\"LA BOTELLA, LA RED Y EL LABERINTO, por Norberto Bobbio \/\/ DEBER DEL HOMBRE BUENO EN TIEMPOS MALOS, por Nicol\u00e1s Maquiavelo\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":121216,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[131],"class_list":["post-121106","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-filosofia","tag-maquiavelo"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/121106","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=121106"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/121106\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/121216"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=121106"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=121106"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=121106"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}