{"id":12005,"date":"2018-05-25T00:05:34","date_gmt":"2018-05-24T22:05:34","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=12005"},"modified":"2023-03-16T19:51:16","modified_gmt":"2023-03-16T18:51:16","slug":"la-autoridad-del-poder-en-el-tratado-politico-de-spinoza-parte-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/05\/25\/la-autoridad-del-poder-en-el-tratado-politico-de-spinoza-parte-ii\/","title":{"rendered":"LA AUTORIDAD DEL PODER EN EL TRATADO POL\u00cdTICO DE SPINOZA (Parte II)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2018\/05\/18\/la-autoridad-del-poder-en-el-tratado-politico-de-spinoza-parte-i\/\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #339966;\">LA AUTORIDAD DEL PODER EN EL TRATADO\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt; color: #339966;\">POL\u00cdTICO DE SPINOZA (Parte I)<\/span><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2666<span style=\"color: #008000;\">\u2666<\/span>\u2666<span style=\"color: #008000;\">\u2666<\/span>\u2666<span style=\"color: #008000;\">\u2666<\/span>\u2666<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u201c<em>Para hablar imparcialmente, estos dos dichos son muy verdaderos: que el hombre es una especie de dios para el hombre y que el hombre es un aut\u00e9ntico lobo para el hombre. El primero es verdad si comparamos unos hombres con otros, el segundo si comparamos ciudad con ciudad<\/em>\u201d<\/strong>.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/lobos-y-autoridad-2.jpg\" rel=\"lightbox[12005]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-12227 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/lobos-y-autoridad-2.jpg\" alt=\"\" width=\"570\" height=\"319\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/lobos-y-autoridad-2.jpg 570w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/lobos-y-autoridad-2-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 570px) 100vw, 570px\" \/><\/a><\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt; color: #339966;\">LA AUTORIDAD DEL PODER EN EL TRATADO<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 24pt; color: #339966;\"> POL\u00cdTICO DE SPINOZA (Parte II)<\/span><\/h1>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">LA AUTORIDAD DEL PODER EN EL TRATADO<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">POL\u00cdTICO DE SPINOZA<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Josep Monserrat Molas<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Universitat de Barcelona<\/span><\/p>\n<h1>\u00a0<\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/freedom-libertad.jpg\" rel=\"lightbox[12005]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-12208\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/freedom-libertad.jpg\" alt=\"\" width=\"370\" height=\"246\" \/><\/a><\/h1>\n<h2>\u00a0<\/h2>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #339966;\">5. La sociedad pol\u00edtica como continuaci\u00f3n del estado de naturaleza<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La sociedad pol\u00edtica no es algo artificial, sino que se fundamenta en raz\u00f3n y en naturaleza. \u00bfC\u00f3mo puede ser el estado social racional si s\u00f3lo puede ser concebido y realizado por hombres irracionales? Es la raz\u00f3n la que nos afirma la imposibilidad de independencia individual, y la que nos ense\u00f1a que la paz es un bien precioso. La organizaci\u00f3n pol\u00edtica establece un orden social que \u201ctodo hombre racional debe esforzarse en atender\u201d (TP III 6). Es por todo esto que puede establecerse que \u201cel hombre que se conduce por la raz\u00f3n es m\u00e1s libre en el estado donde vive seg\u00fan el decreto com\u00fan que en la soledad donde no se obedece sino a s\u00ed mismo\u201d (4E 73). Hasta aqu\u00ed puede parecer Hobbes, pero en Spinoza el estado social tambi\u00e9n se fundamenta en naturaleza: eso es lo que distingue su filosof\u00eda pol\u00edtica de la de Hobbes. Seg\u00fan este, hay una verdadera ruptura entre el estado natural y el pol\u00edtico: la sociedad resulta una verdadera construcci\u00f3n voluntaria y arbitraria, hecha posible gracias a la raz\u00f3n humana, el poder de emplear y encadenar los signos. Hobbes concibe el paso del estado de naturaleza al estado de cultura como una revuelta del hombre contra la naturaleza. El estado civil, dice Spinoza en una carta a Jarig Jelles, es una continuaci\u00f3n del estado de naturaleza<a id=\"ref6a\"><\/a><a href=\"#ref6\">[6]<\/a> . La raz\u00f3n no nos arranca de la naturaleza porque ella misma es naturaleza. Las sugerencias de la raz\u00f3n nunca pueden ser contrarias a las reclamaciones de la naturaleza (TP III). En cierto sentido, el estado de naturaleza es menos natural que el estado de sociedad puesto que una naturaleza donde los elementos que la componen se oponen m\u00e1s que se unen es una naturaleza d\u00e9bil. La asociaci\u00f3n permite aumentar la potencia de cada uno y no condenar al debilitamiento los conatus por la lucha entre contrarios. Es porque la sociedad est\u00e1 fundamentada en la naturaleza que Spinoza mantiene la idea de derecho natural en el seno de la sociedad pol\u00edtica. Hay derechos inalienables (ver la libertad de pensamiento, TP IV 4).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cuanto a la relaci\u00f3n entre el imperio y los s\u00fabditos, hay cierta diferencia de matiz entre TTP y TP. En el TTP se empieza suponiendo que el individuo ha cedido todo su poder al imperio. En el TP se afirma que el poder del imperio no es sino la suma de fuerzas de toda la multitud, por lo que el car\u00e1cter absoluto del derecho del imperio significa m\u00e1s bien que es infinitamente superior al de cualquier individuo. Pero a partir de ah\u00ed, las consecuencias son las mismas. S\u00f3lo el imperio es verdaderamente aut\u00f3nomo, pues s\u00f3lo \u00e9l determina por ley lo que es bueno o malo, justo o injusto. Los s\u00fabditos no tienen otra alternativa que obedecer, aunque lo legislado les parezca absurdo. El razonamiento es el mismo: \u201ceste prejuicio queda ampliamente compensado por el bien que surge del mismo imperio pol\u00edtico. Pues tambi\u00e9n es una ley de la raz\u00f3n que, de dos males, se elija el menor\u201d (TP III 6; cf. TTP 16, 191\/34s).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cuanto a saber si existe alguna norma para determinar si las supremas potestades obran correctamente, Spinoza no duda en se\u00f1alar que \u201ccu\u00e1l sea el mejor estado de un imperio cualquiera se deduce f\u00e1cilmente del fin del estado civil, que no es otro que la paz y la seguridad de la vida\u201d (TP V 2: Qualis autem optimus cujuscunque imperii sit status, facile ex fine status civilis cognoscitur: qui scilicet nullus alius est, quam pax, vitaeque securitas). Ahora bien, la vida humana no consiste en la circulaci\u00f3n de la sangre, sino en la raz\u00f3n, ni la paz es la ausencia de guerra, sino \u201cuna virtud que brota de la fortaleza del alma\u201d (TP V 2; cf. TTP XX, 244\/1ss: \u201cel dinero en el arca y tener el est\u00f3mago lleno\u201d). Por eso el buen gobierno no s\u00f3lo debe buscar un fin humano, sino, adem\u00e1s, a trav\u00e9s de medios humanos y aceptados por la mayor\u00eda. De que el imperio es falible no cabe duda, pues no es divino, sino el poder de la multitud unida. Los gobernantes no son un g\u00e9nero distinto de hombres, sino que son arrastrados por sus intereses, al igual que el resto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El arte pol\u00edtico se convierte en sabidur\u00eda organizadora: \u201chay que instituir necesariamente un imperio tal, que todos, tanto los que gobiernan como los que son gobernados, lo quieran o no, hagan lo que interesa a la salvaci\u00f3n com\u00fan, o sea, que todos \u2014espont\u00e1neamente, o por la fuerza, o por necesidad\u2014 est\u00e9n obligados a vivir seg\u00fan lo prescrito por la raz\u00f3n, lo que ocurrir\u00e1 si las cosas del imperio est\u00e1n ordenadas de manera tal que nada de lo que respeta la salvaci\u00f3n com\u00fan est\u00e9 confiado a la fe de uno solo\u201d (TP VI 3; cf. TP VII 25, 318\/33ss y nota ; cf. TTP XVII, 217\/14ss, 219\/28ss.).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que Spinoza compuso de la segunda parte del Tratado pol\u00edtico expone la organizaci\u00f3n de dos formas cl\u00e1sicas de gobierno, la monarqu\u00eda y la aristocracia, pues la democracia no fue terminada. Es destacable la minuciosidad de la descripci\u00f3n y razonamiento de los diversos \u00f3rganos y funciones de la maquinaria del poder pol\u00edtico. Sin duda porque Spinoza no se fiaba, en pol\u00edtica, de la buena voluntad, que es buena en pocos e ineficaz en todos, sino, sobre todo, de la buena organizaci\u00f3n (TP I 6; II 5 y nota; V 2 y VI 6), como acabamos de ver. Procuramos seguir ahora no todas las instancias de la obra, sino aquellas instituciones que en cada una de las constituciones de los reg\u00edmenes (o, en t\u00e9rminos de Spinoza, en cada uno de los estados del imperio) podr\u00edan resultar instancias donde se ve m\u00e1s claramente la relaci\u00f3n entre saber y poder, para poder determinar a partir de la simple estructura de las instituciones pol\u00edticas cuando se asimila el poder a la raz\u00f3n y cuando no. Para ello debe tenerse en cuenta como fondo de la argumentaci\u00f3n, la diferencia entre soberan\u00eda del Estado y aparato administrativo (Balibar, 1985, cap. 3.5).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/La-sociedad-politica-.jpg\" rel=\"lightbox[12005]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-12205 aligncenter\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/La-sociedad-politica-.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"286\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/La-sociedad-politica-.jpg 350w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/La-sociedad-politica--300x245.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; color: #339966;\">6. La monarqu\u00eda<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Spinoza critica la monarqu\u00eda absoluta, aqu\u00e9lla en la que \u201cla voluntad del rey es el mismo derecho civil y el rey es la ciudad misma\u201d (nam Regis voluntas ipsum jus Civile est, et rex ipsa Civitas, TP VII 25, 318\/33ss y nota; cf. TTP XVII, 217\/14ss, 219\/28ss). Es tan imposible que el rey o monarca detente todo el poder como que un individuo iguale en poder a toda la sociedad. Por mucho que se cubra con una aureola de divinidad, el monarca es un hombre como el resto. Consciente de sus limitaciones, buscar\u00e1 el apoyo en los que le rodean (secretarios, nobles o militares), con lo que la monarqu\u00eda ser\u00e1 una aristocracia camuflada, y, por tanto, deformada, o bien se dedicar\u00e1 a poner trampas a todos los que puedan estorbarle, y el gobierno degenerar\u00e1 en tiran\u00eda. En conclusi\u00f3n, el poder regio es limitado y perecedero, precario y arbitrario (TP VI 4-7; VII 1, 12, 23, cf. TTP XVII, 203-206).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para evitar que la paz se convierta en esclavitud es necesario fundar la monarqu\u00eda sobre bases firmes que garanticen a la vez \u201cla seguridad del monarca y la paz de la multitud\u201d (TP VI 8; cf. I 7; VII 2, 30, 322\/28ss.) M\u00e1s que confiar en la buena voluntad del rey, es necesario establecer unos \u201cderechos tan firmes que ni el rey pueda abolirlos\u201d. Spinoza est\u00e1 definiendo una monarqu\u00eda constitucional (TP VII 1, 307\/16ss; cf. III 1, 3, 285\/20ss. \u201cStatus politicus\u201d; cf. IV 6 \u201ccontractus\u201d y nota.) De hecho, Spinoza buscar\u00e1 que el pueblo mantenga cierta autonom\u00eda y que el poder estatal est\u00e9 repartido y controlado por varios organismos, de manera, adem\u00e1s, que la utilidad de los que lo detentan est\u00e9 condicionada por el bien general (TP VI 5; VII 31; VIII 24). Spinoza establece normas sobre los ciudadanos y su distribuci\u00f3n en familias, la propiedad del suelo y la vivienda, sobre el ej\u00e9rcito y la religi\u00f3n, los cortesanos, nobles y embajadores, sobre la casa real y sus guardias, el matrimonio del rey y su sucesor, pero sobretodo determina la composici\u00f3n, funcionamiento y competencias de los \u00f3rganos supremos del imperio: el Consejo Real y el Consejo de Justicia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El Consejo Real (con su Comisi\u00f3n Permanente) es la pieza clave de la monarqu\u00eda constitucional. Sus competencias son verdaderamente amplias. Tiene dos funciones principales: aconsejar al rey en todos los asuntos p\u00fablicos, \u201chasta el punto que no est\u00e9 permitido al rey tomar decisiones sobre ning\u00fan asunto sin haber escuchado antes la opini\u00f3n de tal Consejo\u201d, y, adem\u00e1s, \u201cdefender los derechos fundamentales del imperio\u201d (TP VI 17). El Consejo de Justicia tendr\u00e1 por oficio \u201cdirimir litigios e imponer penas a los delincuentes\u201d. La Comisi\u00f3n permanente sustituye el Consejo Real en sus tareas ejecutivas y vela para que el Consejo de Justicia observe los tr\u00e1mites legales en sus sentencias (TP VI 26; 24, 303\/15ss).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al Consejo Real, adem\u00e1s de las funciones, hay que a\u00f1adir la educaci\u00f3n del pr\u00edncipe heredero, la recepci\u00f3n de embajadores, la correspondencia del rey. Aunque sus acuerdos son simples consejos, ser\u00e1n de gran peso, hasta el punto que Spinoza dice que el monarca \u201csiempre ratificar\u00e1 aquella opini\u00f3n que haya obtenido mayor n\u00famero de votos\u201d. M. Franc\u00e8s, en la introducci\u00f3n de su traducci\u00f3n francesa en Gallimard, califica este consejo de Parlamento m\u00e1s poderoso que los actuales. De hecho, goza adem\u00e1s de una autoridad moral (aconseja), de una cierta fuerza de presi\u00f3n: unos tres mil personajes de cincuenta a\u00f1os de edad, representantes de todas las familias, especialistas en temas administrativos y jur\u00eddicos, que toma decisiones por mayor\u00eda absoluta y tras consultar con la familia en caso de duda. No es un \u00f3rgano consultivo cualquiera (TP VI 15, 21-3, 25). Hay, sin embargo, tres hechos que excluyen su car\u00e1cter legislativo o decisorio: sus miembros son presentados por las familias, pero son elegidos por el monarca, los temas a debatir los se\u00f1ala el monarca, la decisi\u00f3n \u00faltima depende siempre del rey, no s\u00f3lo si no se consigue la mayor\u00eda (dif\u00edcil en un Consejo con seiscientos votos, uno por familia), sino tambi\u00e9n si se consigue (VI 16; 25 pp. 303\/24ss; 304\/10). Es una instancia de autoridad en el sentido de mero saber de las cosas, pero no una instancia de poder.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Spinoza acaba el estudio de la monarqu\u00eda respondiendo a cuatro objeciones: (i) un imperio dirigido por una masa tan temible como ignorante, (ii) defendido con un ej\u00e9rcito popular tan in\u00fatil como inexperto, (iii) des provisto del baluarte del secreto de estado, (iv) es una quimera y no una realidad. La respuesta de Spinoza defiende el derecho del pueblo a participar del poder: la naturaleza humana es una y la misma en todos, y todo el mundo es soberbio y temible cuando manda, la masa es temible por ignorante, pero no es responsable de su ignorancia, sino que lo son aquellos que le esconden la verdad. El ej\u00e9rcito popular es d\u00e9bil, pero su finalidad no es la guerra sino la paz. El secreto de estado debe referirse a otros estados, pero no a los propios ciudadanos, ya que esto ser\u00eda hacerlos enemigos o esclavos. Finalmente, da un ejemplo, siguiendo Antonio P\u00e9rez, a saber, la corona de Arag\u00f3n <a id=\"ref7a\"><\/a><a href=\"#ref7\">[7]<\/a> . Desde la reconquista hasta Felipe II, sin excluir los tiempos de Pedro III de Arag\u00f3n o Fernando el Cat\u00f3lico, Spinoza sostiene que el Consejo de los diecisiete mantuvo un equilibrio admirable entre el rey y los s\u00fabditos. Pues, aunque estos le pod\u00edan citar a juicio o deponerlo por la fuerza, siempre guardaron suma fidelidad al rey, y rein\u00f3 entre ellos la paz y la concordia. Concluye, pues: \u201cla multitud puede mantener bajo el rey una libertad suficientemente amplia, a condici\u00f3n de que consiga que el poder del rey se determine por el solo poder de la misma multitud y se mantenga s\u00f3lo con su apoyo\u201d (VII 26-31).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La aristocracia El estudio de Spinoza sobre la aristocracia se inicia con un ep\u00edgrafe donde se alude a la excelencia y ventajas de la aristocracia sobre la monarqu\u00eda <a id=\"ref8a\"><\/a><a href=\"#ref8\">[8]<\/a>. Spinoza conoce el significado etimol\u00f3gico de aristocracia: el gobierno de los mejores (TTP V 74\/16; TP XI 2, p. 359); el hist\u00f3rico: gobierno de los nobles (TTP XVI, 195\/32; cf. TP VI 27, 320), y el vulgar: gobierno de unos pocos (TTP V, 74\/15; XVI, 195\/27, etc. TP II 17, 282\/10). Sabe muy bien, tambi\u00e9n, que este r\u00e9gimen, que ser\u00eda el mejor (TP XI 2, 359\/10), degenera f\u00e1cilmente en una plutocracia olig\u00e1rquica, controlada por unas cuantas familias (TP XI 2; cf. VIII 2 y 39). Por ello, en coherencia con su m\u00e9todo realista, define la aristocracia como la forma de gobierno en la que gobiernan algunos elegidos de la masa y que \u00e9l designa con el t\u00e9rmino romano de \u201cpatricios\u201d, en oposici\u00f3n a \u201cplebeyos\u201d (TP VIII 1, 323\/22: en relaci\u00f3n a II 27). Spinoza se limita a describir la aristocracia siguiendo el m\u00e9todo de introducir variantes al r\u00e9gimen mon\u00e1rquico (TP VIII 7). Las variantes son notables, porque en la monarqu\u00eda no hab\u00eda divisi\u00f3n clasista entre patricios y plebeyos y porque sus \u00f3rganos no ten\u00edan poder de decisi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En esta forma de gobierno, el derecho de ciudadan\u00eda no pertenece en plenitud sino a los patricios, pues s\u00f3lo ellos pueden elegir y ser elegidos para gobernar, el resto son s\u00fabditos, peregrinos o inmigrantes (TP VIII 4-5, 9-10). Este defecto de democracia queda mitigado por ciertas medidas complementarias: (i) el principio de libre elecci\u00f3n aconseja que los ciudadanos no se distribuyan en familias, (ii) los ciudadanos no patricios podr\u00e1n poseer tierras para que se sientan arraigados, (iii) los plebeyos podr\u00e1n acceder a cargos de responsabilidad en el ej\u00e9rcito (VIII 80-10), (iv) se obligar\u00e1 a los patricios a que adopten la religi\u00f3n universal, \u2018la m\u00e1s simple y universal\u2019 (VIII 46), pero no a los plebeyos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el sistema aristocr\u00e1tico el poder se divide en tres \u00f3rganos supremos y su prolongaci\u00f3n en dos comisiones permanentes que le sirven de control y de correa de transmisi\u00f3n. El Consejo General patricio o Consejo Supremo es el encargado de dictar leyes y de elegir los funcionarios. Que esta aristocracia no es nobiliaria lo demuestra el elevado n\u00famero de patricios de este Consejo, y los motivos de un n\u00famero tan elevado. El Consejo General contar\u00e1 con cinco mil miembros (TP VIII 4, 7, 17). M\u00e1s a\u00fan, la ley primordial, cuya violaci\u00f3n ser\u00e1 castigada como crimen de lesa majestad es aquella que impide que este n\u00famero disminuya (TP VIII 13; 25, 334\/8ss).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por debajo de este Consejo Supremo y para administrar el imperio est\u00e1 el Senado, compuesto por cuatrocientos miembros y cuyo mandato dura un a\u00f1o. Es el poder ejecutivo, encargado de promulgar leyes, fortificar ciudades y recaudar impuestos (TP VIII 29-34).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El Tribunal Supremo ser\u00e1 el encargado de administrar justicia a todos, incluidos los patricios. Spinoza asegura el cumplimiento haciendo que los jueces no tengan otros ingresos que parte de los bienes de los que sean culpables, y haciendo que su actuaci\u00f3n sea supervisada por el Consejo de s\u00edndicos, que velar\u00e1, entre otras cosas, porque no empleen la tortura (TP VIII 37-41). Este Consejo de s\u00edndicos est\u00e1 compuesto por cien antiguos senadores, elegidos con car\u00e1cter vitalicio y protegidos con fuerza militar, se hacen cargo de que todos los funcionarios cumplan su deber, y fijan el orden del d\u00eda y convocan el Consejo Supremo (TP 20-28, 32).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El Senado y el Consejo de s\u00edndicos nominar\u00e1n sendas comisiones permanentes que los sustituyan en el trabajo de cada d\u00eda y convoquen las sesiones. La primera, formada por parte de los senadores, llamados c\u00f3nsules, presidir\u00e1 las sesiones del Senado durante una parte del a\u00f1o senatorial (VIII 33). La segunda, que consta de diez s\u00edndicos, s\u00f3lo durar\u00e1 seis meses (VIII 28; cf. 25, 333\/19ss).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Existe, pues, una clara subordinaci\u00f3n de todos los \u00f3rganos de gobierno al Consejo Supremo. Pero hay tambi\u00e9n independencia entre el poder ejecutivo (Senado) y judicial (Tribunal Supremo). Finalmente, todos est\u00e1n coordinados a trav\u00e9s del Consejo de s\u00edndicos, que supervisa y pone en movimiento todas las instituciones. La comisi\u00f3n permanente de s\u00edndicos convoca su Consejo; \u00e9ste pasa los asuntos al Tribunal supremo y al Consejo General patricio, y sus resoluciones son ejecutadas por el Senado, que act\u00faa a diario a trav\u00e9s de su Comisi\u00f3n permanente o de c\u00f3nsul (TP VIII 25, 333\/25-32; 44, 344\/22-32). El sistema aristocr\u00e1tico, pues, dispone de una instancia que representa el saber, en el sentido indicado, el Consejo de s\u00edndicos, pues su funci\u00f3n principal es la de supervisi\u00f3n. No queda claro, sin embargo, que no tenga poder: recordemos que tiene asociado un cuerpo militar y que sus decisiones son vinculantes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el caso de una aristocracia descentralizada, Spinoza presenta un estado donde las ciudades son aut\u00f3nomas, bien fortificadas, por lo tanto con pleno derecho de ciudadan\u00eda. Los consejos estatales se forman a partir de los de las ciudades de forma proporcional a la poblaci\u00f3n. En cada ciudad habr\u00e1 la estructura que acabamos de mencionar en el punto anterior. El consejo supremo nacional casi no se reunir\u00e1, s\u00f3lo para reformar la constituci\u00f3n. Los asuntos ordinarios ser\u00e1n tratados por el Senado federal o los locales, el cual, con el Tribunal de Justicia, ser\u00e1 el lazo entre las ciudades (IX 2-13).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este r\u00e9gimen estaba inspirado en Venecia y en Holanda. En la medida que acerca el gobierno al pueblo y a la realidad, ser\u00e1 m\u00e1s directo y ben\u00e9- volo, promover\u00e1 la discusi\u00f3n de todos los asuntos y encontrar\u00e1 soluci\u00f3n; instaurar\u00e1 mayor igualdad entre ciudades. Y, sobre todo, har\u00e1 m\u00e1s dif\u00edcil un golpe de estado, pues los \u00f3rganos estar\u00e1n distribuidos en todas las ciudades aut\u00f3nomas y el Consejo supremo no tendr\u00e1 una sede fija sino rotativa (TP IX 14-15).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/la-monarquia.jpg\" rel=\"lightbox[12005]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-12206\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/la-monarquia.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"502\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/la-monarquia.jpg 782w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/la-monarquia-300x222.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/la-monarquia-768x569.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/la-monarquia-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 678px) 100vw, 678px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #339966;\"><strong>7. Estabilidad de la aristocracia ante la dictadura<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El estudio de la aristocracia se cierra respondiendo a una objeci\u00f3n latente: la degeneraci\u00f3n paulatina y progresiva de la aristocracia en oligarqu\u00eda plutocr\u00e1tica y, finalmente, en monarqu\u00eda o tiran\u00eda (TP VIII 12 y 17-18). Hay que recordar que para Spinoza la primera forma hist\u00f3rica de gobierno fue la democracia, ya que por naturaleza todos los hombres son iguales y todos prefieren mandar a ser mandados (TP VII 5, 309\/28ss; VIII 12, 329). Es en este marco donde el bienestar p\u00fablico se consigue s\u00f3lo con un acuerdo de la multitud sobre las leyes, que se plantea el problema de la transformaci\u00f3n de la aristocracia electiva, casi una democracia censuradora (TP XI 2, 359\/6), en tiran\u00eda o dictadura. En oposici\u00f3n expl\u00edcita a Maquiavelo, que preconizaba la restauraci\u00f3n del dictador romano como aquel hombre de excepcional virtud que era dotado por un tiempo limitado de poderes absolutos para volver las cosas a su principio (TP X 1, 353\/8), Spinoza considera esta medida contraria a la naturaleza misma del imperio, entendido como poder de la multitud, y no la cree necesaria, tal y como ha estructurado la organizaci\u00f3n aristocr\u00e1tica: numeros\u00edsima, sin cargos personales en lugares de gran responsabilidad. S\u00f3lo excepcionalmente y de manera pasajera Spinoza admite la figura de un general en jefe de todos los ej\u00e9rcitos (TP VI 10, 23, VIII 18, 20, 28 y 34). Sin embargo, ser\u00eda dif\u00edcil conseguir esta situaci\u00f3n, porque \u201cel amor a la libertad, el af\u00e1n de aumentar sus bienes y la esperanza de conseguir los honores del imperio\u201d de los patricios lo har\u00edan innecesario, y porque si estallara el terror p\u00e1nico entre la multitud, los diferentes sectores ofrecer\u00edan diferentes candidatos y el mejor entonces resultar\u00eda ser acudir a las leyes para decidir (TP X 8, 356\/27ss; cf. 6, 356\/5ss; X 10, 358\/5ss). Pero si un militar consiguiera el poder, no resultar\u00eda un estado pol\u00edtico orientado a la paz, sino un estado de guerra orientado a la esclavitud de todos y a la libertad s\u00f3lo de los militares (TP V 6-7; cf. VII 22, 317\/10). Estas instituciones sociales se destinan a conducir los hombres de manera tal que \u201cles parezca que no son conducidos, sino que viven seg\u00fan su propio ingenio y su libre decreto\u201d (ut non duci, sed ex suo ingenio et libero suo decreto vivere sibi videantur, 8).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tractatus.jpg\" rel=\"lightbox[12005]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-12207 aligncenter\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tractatus.jpg\" alt=\"\" width=\"370\" height=\"370\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tractatus.jpg 225w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tractatus-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 370px) 100vw, 370px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #339966;\"><strong>8. Democracia<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Spinoza s\u00f3lo redact\u00f3 tres p\u00e1ginas sobre \u201cel tercer estado, el cual es totalmente absoluto y llamamos democr\u00e1tico\u201d (TP XI 1 pp. 357\/14ss). S\u00f3lo lleg\u00f3 a definirlo en relaci\u00f3n aristocr\u00e1tica y a se\u00f1alar que ten\u00eda derecho de ciudadan\u00eda. Dom\u00ednguez (introducci\u00f3n TP, 48) sostiene que a pesar de la escasez de p\u00e1ginas, \u201ccabe, sin embargo, afirmar, que la orientaci\u00f3n de toda la obra no solo es profundamente democr\u00e1tica, sino que confirma y corrobora la doctrina de las obras anteriores \u201d. Lo que define la democracia en Spinoza no es el n\u00famero de gobernantes (de hecho, resulta menor que en la aristocracia) sino la manera de escogerlos. En la democracia spinoziana tienen derecho a votar y a ser votados todos los ciudadanos aut\u00f3nomos, sin que intervenga ninguna elecci\u00f3n, y gobernar\u00e1n de hecho aquellos que est\u00e9n designados por ley, o sea, que cumplan las condiciones legales (cf. TP VII 1, VIII 1, XI 1). Spinoza presenta tres modos de concebir la democracia: la primera, donde gobiernan los \u201cancianos\u201d (cincuenta o sesenta a\u00f1os de edad), preferentemente federal (TP XI 3, 359\/20; cf. 2, 358\/26ss; VI 16, 301\/13ss; VII 4, 309\/18ss; VIII 21). La segunda, donde mandar\u00edan los \u201cprimog\u00e9nitos\u201d (recuerda la democracia teocr\u00e1tica hebrea anterior al levirato (TP XI 2, 358\/27; cf. TTP XVII, 217\/32ss). La tercera ser\u00eda la democracia censitaria, ya que gobernar\u00edan por ley \u201cs\u00f3lo aquellos que contribuyen con cierta suma de dinero\u201d, recurso que Spinoza ya utilizaba en la aristocracia patricia (TP XI 2, 358\/28; VII 25).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Spinoza no elige ninguna de estas, sino aquella donde \u201cabsolutamente todos los que \u00fanicamente est\u00e1n sometidos a las leyes patrias y son, adem\u00e1s, aut\u00f3nomos y viven honradamente, tienen derecho a votar en el Consejo Supremo y a ocupar cargos p\u00fablicos\u201d. Con esta medida se excluyen los peregrinos, por depender de las leyes de otros imperios, los ni\u00f1os y pupilos, mientras dependen jur\u00eddicamente de sus padres y tutores, los siervos y las mujeres, porque siempre est\u00e1n bajo la potestad de sus se\u00f1ores, y, finalmente, todos aquellos que la ley ha declarado indignos de ejercitar tal derecho, por haber cometido alg\u00fan crimen (TP XI 3; cf. VI 1, VIII 14: las mismas exclusiones a monarqu\u00eda y aristocracia).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La relaci\u00f3n de saber y poder en el \u2018Tractatus Politicus\u2019<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En una lectura atenta del texto de Spinoza puede observarse que hay una instancia de saber independiente del poder, y en este sentido cercana a la noci\u00f3n romana cl\u00e1sica de autoridad, a saber, el Consejo Real. En la aristocracia, tal instancia se diluye y no sabemos si hay algo de paralelo en la democracia. Sostenemos que en Spinoza la instancia del saber exento de poder se da claramente en el r\u00e9gimen mon\u00e1rquico, pero eso no lo hace especialmente deseable. Es precisamente porque es el m\u00e1s cercano al peor de los reg\u00edmenes, la tiran\u00eda, que esta instancia resulta indispensable de manera testimonial. Este Consejo se enfrenta al individuo que corre el riesgo de someter a sus pasiones el bien de todo el imperio y es por eso necesario que una instancia lo m\u00e1s racional posible la compense.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A medida que la potestas del imperio se comparte, es decir, a medida que las instancias de discusi\u00f3n racional aumentan (tanto como aumentan las limitaciones rec\u00edprocas), esta instancia de saber independiente de la posesi\u00f3n del poder va desapareciendo. En conclusi\u00f3n, la instancia del saber racional es indispensable reconocerla en la monarqu\u00eda, como opuesta a la potestas de uno solo (que f\u00e1cilmente se equivoca), y parece que se diluya y comparte a medida que la potestas vuelve a la multitud.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Quiz\u00e1 la enfermedad impidi\u00f3 a Spinoza mostrarnos en el Tratado Pol\u00edtico la l\u00f3gica de esta disoluci\u00f3n de la autoridad en el r\u00e9gimen democr\u00e1tico, la potestas absoluta, en una \u201cdemocratizaci\u00f3n del conocimiento\u201d (Balibar, 1985, in fine). Si esto simplemente era el reconocimiento que en la democracia la multitud a la vez que dispon\u00eda en s\u00ed de la fuerza de las pasiones era tambi\u00e9n depositaria del saber o Spinoza hab\u00eda descubierto que las instancias de discusi\u00f3n racional se perd\u00edan f\u00e1cilmente en manos de la multitud, es lo que el texto mismo no nos puede decir. Negri (2000, 153) piensa y sostiene que Spinoza pensaba que la definici\u00f3n del concepto de democracia, y la misma progresi\u00f3n pol\u00edtica de la democracia, constituye la m\u00e1s alta dignidad de la metaf\u00edsica, siendo la soluci\u00f3n pol\u00edtica de la libertad el lugar recorrido \u00edntegramente respecto del problema de la subjetivaci\u00f3n como innovaci\u00f3n del ser en una perspectiva materialista. Parece, sin embargo, que hay motivos para pensar que Spinoza pudo no mantener hasta el final un compromiso con la democracia como s\u00ed que lo mantuvo con lo que hemos podido llamar posteriormente liberalismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<div style=\"text-align: center;\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/mega.nz\/embed\/7ddGxAQA!h1y-EStlILBad4tjR_9TLLDp7T27KU7Zz8I12DZP47Y\" width=\"640\" height=\"480\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 12pt; color: #339966;\">CONATUS<\/span><\/strong><\/div>\n<div style=\"text-align: center;\">\n<div id=\"owner-container\" class=\"style-scope ytd-video-owner-renderer\" style=\"text-align: center;\">Del individuo a la Democracia\u00a0<\/div>\n<div>Publicado el 20 oct. 2007\u00a0 por Jes\u00fas Gonzalez<\/div>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=CmHfTVlnMdc\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=CmHfTVlnMdc<\/a><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #339966;\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aur\u00e9lio, D. Pires (1999), \u201cNatureza e na\u00e7\u00e2o segundo Espinosa\u201d, en BlancoEchauri 1999a, 279-299.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Balibar, E. (1985), Spinoza et la Politique, Paris, PUF.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Balibar, E. (2005), \u201cPotentia multitudinis, quae una veluti menti dicitur:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Spinoza on the Body Politic\u201d en S. H. Daniel, Current Continental Theory and Modern Philosophy, Northwestern University Press, 70-99.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Blanco-Echauri, J. (1999a), Espinosa: \u00c9tica e Pol\u00edtica, ed. a cargo de Jes\u00fas Blanco-Echauri, Santiago de Compostela, Universidade de Santiago de Compostela.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Blanco-Echauri, J. (1999b), \u201cUn iusnaturalismo ir\u00f3nicamente perverso (Genealog\u00eda e historia de una metamorfosis: I. Ius sive facultas)\u201d, en Blanco-Echauri 1999a, 315-351.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Coelho, A. Borges (1999), \u201cEspinosa e os sistemas ideol\u00f3gico-pr\u00e1ticos de obediencia\u201d, en Blanco-Echauri 1999a, 353-369.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De Deugd, C. (ed.) (1984), Spinoza\u2019s political and theological Thought, Amsterdam.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Deleuze, G. (2004), Spinoza: philosophie pratique, Paris, PUF, 1979, Minuit, 1981 (trad. cast. Barcelona, Tusquets, 1984).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Dom\u00edngues, A. (1986), Spinoza. Tratado Pol\u00edtico, trad. de A. Dom\u00ednguez, Madrid, Alianza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Dominguez, A. (1999), \u201cSentido \u00e9tico de la pol\u00edtica de Spinoza\u201d, en BlancoEchauri 1999a, 371-391.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ferreira, M. L. Ribeiro (1999), \u201cEspinosa e Hobbes: implica\u00e7\u00f4es de una diverg\u00eancia\u201d, en Blanco-Echauri 1999a, 455-464.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Franc\u00e8s, M. (1978), traducci\u00f3n del TP en Spinoza: Oeuvres Completes deSpinoza, Paris, Gallimard. Freudenthal, J. (1904), Das Leben Spinozas, Stuttgart.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Gebhardt, (1908), Spinoza als politiker, Heidelberg.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mara\u00f1\u00f3n, G. (1947), Antonio P\u00e9rez. (El hombre, el drama, la \u00e9poca), 2 vols, Madrid-Buenos Aires, Espasa Calpe.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Matheron, A. (1969), Individu et communaut\u00e9 chez Spinoza, Paris, Minuit.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mc Shea, R.J. (1968), The Political Philosophy of Spinoza, New York, Columbia UP.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Menzel, A. (1898), \u201cWandlungen in die Staatslehre Spinozas\u201d, in Festschr.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">J. Unger, Stuttgart.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Meijer, W. (1903), \u201cSpinozas demokratische Gesinnung und sein Verh\u00e4ltnis zum Christentum\u201d, Archive f\u00fcr Geschichte der Philosophie, 16, 455-485.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Moreau, J. (1986), Spinoza et le spinozisme, Paris, PUF, 1971.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mugnier-Pollet, L. (1976), La philosophie politique de Spinoza, Paris, Vrin.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Negri, A. (1993), L\u2019anomalia selvaggia. Saggio sul potere e potenza in Baruch Spinoza, Milano, Feltrinelli editore, 1981 (trad. cast. Barcelona, Antrhopos).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Negri, A. (2000), Spinoza sovversivo. Variazioni (in)attuali, (trad. cast., Spinoza subversivo, Madrid, Akal).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pe\u00f1a, V. (1999), \u201cEspinosa: potencia, autoconciencia, Estado\u201d, en BlancoEchauri 1999a, 393-410.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pe\u00f1a Echeverr\u00eda, F. J. (1989), La filosof\u00eda pol\u00edtica de Spinoza, Valladolid, Sec. de Publicaciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pe\u00f1a Echeverr\u00eda, F.J. (1999), \u201c\u00c9tica y democracia en el pensamiento de Spinoza\u201d, en Blanco-Echauri 1999a, 475-484.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Prokhovnik, R. (2004), Spinoza and Republicanism, Basingstoke, Palgrave Macmillan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Simon, Y. (1962), A General Theory of Authority, Notre Dame, Ind. Steffen, H. (1968), Recht und Staat im System Spinozas, Bonn. Strauss, L. (1930), Die Religionskritik Spinozas als Grundlage seiner Bibelwissenshaft, Berlin, Akademie Verlag.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Strauss, L. (1952), \u201cHow to Study Spinoza\u2019s Theologico-Political Treatise\u201d, Persecution and the Art of Writing, University of Chicago Press.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Strauss, L. (1964), City and Man [trad. cat. La ciutat i l\u2019home, Barcelonesa d\u2019Edicions, Barcelona 2000].<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Studia Spinoziana 1 (1985), \u201cSpinoza\u2019s Philosophy of Society\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong><span style=\"background-color: #ccffcc;\">NOTAS<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref6\"><\/a><a href=\"#ref6a\">[6]<\/a>\u00a0\u201cEn cuanto a la pol\u00edtica, la diferencia entre Hobbes y yo, sobre la cual usted me pregunta, consiste en que yo siempre conservo inc\u00f3lume el derecho natural y en que yo defiendo\u00a0que en cualquier ciudad (civitate), al magistrado supremo no le compete m\u00e1s derecho sobre los s\u00fabditos que el que le corresponde a la potestad con la que \u00e9l supera al s\u00fabdito, lo que\u00a0ocurre siempre en el estado natural\u201d (Carta 50, a Jarig Jelles, 238-239).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref7\"><\/a><a href=\"#ref7a\">[7]<\/a> Dice Gregorio Mara\u00f1\u00f3n (1947) en su estudio sobre la figura del que hab\u00eda sido ministro clarividente y amoral de Felipe II: \u201cYa la tr\u00e1gica partida de ajedrez entre Antonio P\u00e9rez y su se\u00f1or, que dur\u00f3 casi un cuarto de siglo, representa el ansia de poder sin escr\u00fapulos, tal como corr\u00eda por el alma renacentista, esclava de aquella Raz\u00f3n de Estado, que a nadie perdona, y de la que Bartolom\u00e9 Leonardo Argensola, que viv\u00eda los mismos a\u00f1os, sol\u00eda decir: \u2018la\u00a0conozco; y no son tan horribles como ella los centauros, la hidra y las mismas furias, hijas\u00a0del infierno\u2019.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref8\"><\/a><a href=\"#ref8a\">[8]<\/a>\u00a0Gebhardt (1908) sosten\u00eda que Spinoza hab\u00eda abandonado la democracia defendida en\u00a0el TTP para adherirse a la aristocracia; en su traducci\u00f3n, Franc\u00e8s (1978, 913-914, 1485-1488) piensa que este ep\u00edgrafe no es suyo; A. Dom\u00ednguez, en su traducci\u00f3n del TP (p. 40) considera que, primero, no se menciona la democracia, segundo, las preferencias por la\u00a0democracia son patentes en la definici\u00f3n de imperio como poder de la multitud y en la\u00a0descripci\u00f3n de la monarqu\u00eda y de la aristocracia controladas, y finalmente, en la afirmaci\u00f3n\u00a0que \u201csi existe un imperio absoluto, sin duda es este que es detentado por toda la multitud\u201d\u00a0(Nam si quod imperium absolutum datur, illud revera est, quod integra multitudo tenet, TP\u00a0VIII 3, 325\/26 ss; XI 3). No estamos del todo de acuerdo con Dom\u00ednguez porque el car\u00e1cter\u00a0democr\u00e1tico del poder \u2014de la fuerza, en \u00faltimo t\u00e9rmino\u2014 no indica una preferencia por lo que se refiere al r\u00e9gimen pol\u00edtico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>LA AUTORIDAD DEL PODER EN EL TRATADO\u00a0POL\u00cdTICO DE SPINOZA (Parte I) \u2666\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666 \u201cPara hablar imparcialmente, estos dos dichos son muy verdaderos: que el hombre es una especie de dios para el hombre y que el <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/05\/25\/la-autoridad-del-poder-en-el-tratado-politico-de-spinoza-parte-ii\/\" title=\"LA AUTORIDAD DEL PODER EN EL TRATADO POL\u00cdTICO DE SPINOZA (Parte II)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":12226,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":{"0":"post-12005","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-filosofia"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12005","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12005"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12005\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12226"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12005"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12005"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12005"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}