{"id":11823,"date":"2018-05-08T00:05:12","date_gmt":"2018-05-07T23:05:12","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=11823"},"modified":"2018-05-07T23:16:25","modified_gmt":"2018-05-07T22:16:25","slug":"nuevas-formas-de-esclavitud-por-jose-antonio-perez-tapias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/05\/08\/nuevas-formas-de-esclavitud-por-jose-antonio-perez-tapias\/","title":{"rendered":"NUEVAS FORMAS DE ESCLAVITUD, por Jose Antonio P\u00e9rez Tapias"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abLa violencia obsesiva de la banda de machotes callejeros y la obsesi\u00f3n punitiva del ciudadano respetable son similares, no ya por su naturaleza, sino tambi\u00e9n por su origen. Ambas arrancan de trastornos localizados en el mercado de trabajo: una, de un mercado que excluye la participaci\u00f3n del individuo como trabajador, pero alienta su voracidad como consumidor; la otra, de un mercado que incluye a ese individuo, s\u00ed, pero en condiciones de precariedad. Es decir, nacen de la exclusi\u00f3n martirizante y de la inclusi\u00f3n precaria\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jock Young, The Exclusive Society (1999)\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab&#8230;Robert Casel alude al regreso de las \u00abclases peligrosas\u00bb. Sin embargo, debe observarse que, en el mejor de los casos, la similitud entre la primera y la segunda llegada de estas clases como m\u00e1ximo es parcial.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las \u00abclases peligrosas\u00bb originales estaban constituidas por el exceso de poblaci\u00f3n temporalmente excluido y todav\u00eda sin integrar; una poblaci\u00f3n a la que la rapidez del progreso econ\u00f3mico hab\u00eda privado de una \u00abfunci\u00f3n \u00fatil\u00bb y que, al desintegrarse a toda prisa de las redes de v\u00ednculos sociales, termin\u00f3 sin protecci\u00f3n alguna. No obstante, se esperaba que con el tiempo estas clases se reintegrasen atenuasen su resentimiento y restableciesen sus intereses en el \u00aborden social\u00bb.\u00a0Las nuevas \u00abclases peligrosas\u00bb son, por el contrario, aquellos grupos sociales que se juzgan \u00abinadecuados\u00bb para la reintegraci\u00f3n y se declaran inasimilables, ya que no puede imaginarse qu\u00e9 funci\u00f3n podr\u00edan desempe\u00f1ar tras la \u00abrehabilitaci\u00f3n\u00bb. No s\u00f3lo son clases excedentes, sino tambi\u00e9n \u00absuperfluas\u00bb. Est\u00e1n excluidas permanentemente: se trata de uno de los pocos casos de permanencia que la modernidad liquida consiente y fomenta de manera activa. La exclusi\u00f3n actual no se percibe como el resultado de una mala racha pasajera y remediable, sino como un destino irrevocable. Cada vez con m\u00e1s frecuencia, la exclusi\u00f3n suele ser (y se percibe como tal) un callej\u00f3n sin salida. En cuanto se queman las naves, resulta muy dif\u00edcil reconstruirlas. Lo que convierte a los excluidos del presente en clases peligrosas es la irrevocabilidad de su exclusi\u00f3n y las escasas posibilidades que tienen de apelar la sentencia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La irrevocabilidad de la exclusi\u00f3n es una consecuencia directa, aunque imprevista, de la descomposici\u00f3n del Estado social, considerado como una red de instituciones consolidadas; pero tambi\u00e9n, tal vez m\u00e1s significativamente, como un ideal y un proyecto a partir del cual juzgar la realidad e incitar a la acci\u00f3n. La degradaci\u00f3n del ideal junto con el deterioro y el declive del proyecto anunciaron, despu\u00e9s de todo, la desaparici\u00f3n de las oportunidades de redenci\u00f3n y la supresi\u00f3n del derecho a apelar; as\u00ed como el desvanecimiento gradual de la esperanza y el abandono progresivo de la voluntad de resistirse. (&#8230;) Estar sin trabajo implica ser prescindible, quiz\u00e1s incluso ser prescindible para siempre, destinado al basurero del \u00abprogreso econ\u00f3mico\u00bb, un progreso que, en ultima instancia, se reduce a realizar el mismo trabajo y conseguir id\u00e9nticos beneficios, pero con menos personal y costes laborales inferiores&#8230;.\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Zygmunt Bauman, \u00abTiempos l\u00edquidos. Vivir en una \u00e9poca de incertidumbre\u00bb\u00a0\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abUn mapamundi en que no figurase la utop\u00eda no valdr\u00eda la pena de ser mirado, pues faltar\u00eda en \u00e9l el \u00fanico pa\u00eds al que la Humanidad arriba a diario. Y apenas en \u00e9l,, mira m\u00e1s all\u00e1, y divisando una tierra a\u00fan m\u00e1s atractiva, vuelve a poner proa hacia ella. El progreso no es m\u00e1s que la realizaci\u00f3n de las utop\u00edas\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Oscar Wilde, \u00abEl alma del hombre bajo el socialismo\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2666<span style=\"color: #008000;\">\u2666<\/span>\u2666<span style=\"color: #008000;\">\u2666<\/span>\u2666<span style=\"color: #008000;\">\u2666<\/span>\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/597c82fc08f3d93f2d8b4568.jpg\" rel=\"lightbox[11823]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-11834 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/597c82fc08f3d93f2d8b4568-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/597c82fc08f3d93f2d8b4568-678x381.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/597c82fc08f3d93f2d8b4568-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/597c82fc08f3d93f2d8b4568.jpg 750w\" sizes=\"auto, (max-width: 678px) 100vw, 678px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2666<span style=\"color: #008000;\">\u2666<\/span>\u2666<span style=\"color: #008000;\">\u2666<\/span>\u2666<span style=\"color: #008000;\">\u2666<\/span>\u2666<\/span><\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\">Nuevas formas de esclavitud<\/span><\/h1>\n<p>Por JOS\u00c9 ANTONIO P\u00c9REZ TAPIAS<\/p>\n<p><span style=\"color: #008000;\">Articulo publicado el 30 de abril de 2018 en:\u00a0<\/span><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/ctxt.es\/es\/20180425\/Firmas\/19287\/Perez-Tapias-Esclavitud-filosofia-violencia.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/ctxt.es\/es\/20180425\/Firmas\/19287\/Perez-Tapias-Esclavitud-filosofia-violencia.htm<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #808080;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">La deshumanizaci\u00f3n que comporta la esclavizaci\u00f3n de otros seres humanos no es s\u00f3lo cuesti\u00f3n de la degradaci\u00f3n personal de determinados individuos, sino que es exponente de la violencia estructural del sistema econ\u00f3mico y sociopol\u00edtico<\/span><\/em><\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/images_cms-image-000015332.jpg\" rel=\"lightbox[11823]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-11825 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/images_cms-image-000015332.jpg\" alt=\"\" width=\"763\" height=\"540\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/images_cms-image-000015332.jpg 763w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/images_cms-image-000015332-300x212.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 763px) 100vw, 763px\" \/><\/a><\/div>\n<div class=\"firma\">\u00a0<\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u00bfNo habr\u00e1 un Espartaco del siglo XXI o, mejor, muchos \u201cespartacos\u201d rebel\u00e1ndose contra las formas de esclavitud que al d\u00eda de hoy se siguen dando? \u00bfLograr\u00e1n las muchas \u201cespartaquistas\u201d que actualmente se organizan, como le gustar\u00eda decir a Rosa Luxemburgo, acabar con las actuales esclavitudes? Porque en nuestro mundo contin\u00faa habiendo millones de personas esclavizadas. Tal es una m\u00e1s de las graves contradicciones en las que nos movemos, pues este mismo mundo con esclavos es en el que se hace ondear la bandera de los Derechos Humanos, pretendiendo para ellos \u2013es decir, para todos los humanos en referencia a los cuales se predican\u2013 validez universal. El desmentido que supone el hecho lacerante de las diferentes formas de esclavitud para la universalidad de los Derechos Humanos \u2013incluso para lo que m\u00e1s matizadamente se presenta como su universalizabilidad\u2013 obliga a invocarlos con mayor cuidado y m\u00e1s humildad, no sea que de tanto apelar a ellos se nos queden en tapadera ideol\u00f3gica para encubrir realidades inhumanas.<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif; color: #008000;\">\u00abLA ESCLAVIZACI\u00d3N DE OTROS SERES HUMANOS\u00a0ES EXPONENTE DE LA VIOLENCIA ESTRUCTURAL DEL SISTEMA ECON\u00d3MICO Y SOCIOPOL\u00cdTICO\u00bb<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Porque la esclavitud es\u00a0<em>in-humana\u00a0<\/em>en grado sumo, esto es, negaci\u00f3n de la humanidad de quienes se ven sometidos o sometidas a tal condici\u00f3n. Quienes llevan adelante las pr\u00e1cticas de esclavizaci\u00f3n presentan, por lo mismo, una extrema\u00a0<em>des-humanizaci\u00f3n<\/em>. Pero la deshumanizaci\u00f3n que la esclavizaci\u00f3n de otros seres humanos comporta no es s\u00f3lo cuesti\u00f3n de la degradaci\u00f3n personal de determinados individuos, sino que es exponente de la violencia estructural del sistema econ\u00f3mico y sociopol\u00edtico en que ese trato radicalmente injusto encuentra lugar. Cualquier forma de esclavitud es un modo de explotaci\u00f3n m\u00e1xima de unos seres humanos por otros. Toda forma de esclavitud supone la total reducci\u00f3n de seres humanos a medios, meros medios, para ser utilizados sin miramiento alguno: es cosificaci\u00f3n, es mercantilizaci\u00f3n, es enajenaci\u00f3n de la condici\u00f3n humana hasta no dejar resquicio alguno para el respeto a esa dignidad de la que toda mujer, todo hombre, cualquier ni\u00f1o o ni\u00f1a, es acreedor o acreedora. Si el imperativo reconocimiento de la dignidad, como se\u00f1alara Kant, implica tratar a cada cual como \u201cfin en s\u00ed\u201d, la esclavitud se sit\u00faa en las ant\u00edpodas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">La trata de personas \u2013para explotaci\u00f3n sexual o para el modo de explotaci\u00f3n que sea\u2013, el trabajo infantil, el trabajo en condiciones infrahumanas, la vida a total expensas de la voluntad de otros \u2013sin libertad alguna y, por tanto, en la m\u00e1s rotunda desigualdad\u2013\u2026, son las maneras en las que la esclavitud sigue reproduci\u00e9ndose a estas alturas de la historia. Nada vale, no ya como justificaci\u00f3n, sino ni siquiera como atenuante, la impertinente referencia al hecho de que en otras \u00e9pocas y en muy diferentes culturas se diera la esclavitud. Tales consideraciones tampoco son de recibo como explicaci\u00f3n acerca de las causas de por qu\u00e9 ciertas pr\u00e1cticas perduran. Las circunstancias son muy distintas. \u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif; color: #008000;\">\u00abDESDE LA ANTIG\u00dcEDAD HASTA HOY, LA LUCHA CONTRA LA ESCLAVITUD HA SIDO LARGA, Y NO HA TERMINADO\u00bb<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Ciertamente, podemos recordar que hasta los griegos, con el refinamiento espiritual que les permiti\u00f3 inventar su democracia, ten\u00edan institucionalizada la esclavitud, el sometimiento de esos otros considerados b\u00e1rbaros o tratados como vencidos sin remisi\u00f3n\u2026 Basta traer a colaci\u00f3n a t\u00edtulo de muestra las palabras del mism\u00edsimo Arist\u00f3teles al comienzo de su Pol\u00edtica, donde aprueba sin ambages que los griegos sean \u201cse\u00f1ores de los b\u00e1rbaros\u201d, asumiendo la concepci\u00f3n dominante en su entorno cultural de que \u201cser b\u00e1rbaro y ser siervo es todo uno\u201d. No entraba en el horizonte cultural de la Grecia cl\u00e1sica un cuestionamiento firme de una instituci\u00f3n y unas pr\u00e1cticas sobre las que gravitaba en gran medida la din\u00e1mica de la\u00a0<em>polis<\/em>\u00a0desde sus condiciones materiales de vida. Pero fue germinando la semilla de la igualdad, de las exigencias de justicia, del imperativo de trato digno para todos. Desde la Antig\u00fcedad hasta hoy, la lucha contra la esclavitud ha sido larga, y no ha terminado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Atendiendo a los \u00faltimos siglos, podemos constatar que esa lucha contra la esclavitud se hizo m\u00e1s compleja en la Modernidad, algo parad\u00f3jico si se piensa que esa modernidad europea fue la de la autonom\u00eda del sujeto, la de la libertad del ciudadano, la de la progresiva democratizaci\u00f3n de la sociedad y de sus instituciones pol\u00edticas. No olvidemos, sin embargo, que el reverso de la Modernidad fue el colonialismo, instaurado mediante pol\u00edticas imperialistas. Fuertes contradicciones iban con ello.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">La \u00e9poca que se inici\u00f3 repensando la naturaleza humana como universal y hablando de dignidad desde par\u00e1metros iusnaturalistas, fue la que gener\u00f3 desde el mismo Renacimiento una nueva manera de legitimar ideol\u00f3gicamente la esclavitud: la consigui\u00f3 cultivando te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente el racismo, esa quiebra de la universal condici\u00f3n humana que se postulaba, estableciendo supuestas divisiones anti-igualitarias en \u00a0el seno de la especie, apoy\u00e1ndolas falsamente en consideraciones groseramente biol\u00f3gicas. Las nuevas formas de dominio a gran escala se apoyaron, como bien ha mostrado Foucault, en el racismo como elaboraci\u00f3n discursiva reclamada como legitimaci\u00f3n de una explotaci\u00f3n que trascend\u00eda las relaciones de explotaci\u00f3n en t\u00e9rminos de clase. El discurso racista, reforzando el etnocentrismo europeo, sirvi\u00f3 para considerar a los otros no blancos, no europeos, como inferiores, menos humanos, susceptibles de un presunto leg\u00edtimo dominio, cual si fueran animales o cosas. Cost\u00f3 siglos, y mucho sufrimiento, abolir oficialmente la esclavitud en los pa\u00edses en los que estuvo legalmente establecida. Si en los territorios de la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica el empe\u00f1o abolicionista arranc\u00f3 en el siglo XVI con figuras como Bartolom\u00e9 de las Casas \u2013su empe\u00f1o por la liberaci\u00f3n de la esclavitud para los indios no impidi\u00f3 frenar la \u201cimportaci\u00f3n\u201d de esclavos desde \u00c1frica\u2013, la esclavitud perdur\u00f3 en dominios espa\u00f1oles hasta 1886, cuando definitivamente se aboli\u00f3 en Cuba.<\/span><\/p>\n<div class=\"pb-ads megabanner\" style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"content\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Con todo, erradicar definitivamente la esclavitud, m\u00e1s all\u00e1 de las declaraciones oficiales, sigue siendo tarea pendiente. Como ocurre con otras pr\u00e1cticas, tambi\u00e9n la esclavitud encontr\u00f3 formas de \u201creciclado\u201d, bajo nuevas condiciones e incluso con el amparo de nuevas coberturas jur\u00eddicas. Por eso, el mismo Marx, a la vista del modo de producci\u00f3n capitalista tal como se iba estructurando en el siglo XIX, hablaba de \u201cla esclavitud econ\u00f3mica del proletariado\u201d, por m\u00e1s que el obrero se supusiera libre bajo la ficci\u00f3n legal de un contrato de trabajo entre partes formalmente sim\u00e9tricas \u2013\u00bfy no se va abriendo paso una silenciada esclavitud de nuevo cu\u00f1o a manos del desespero del desempleo, de la precariedad laboral, de salarios de miseria, de contratos leoninos?\u2013.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt; text-align: justify;\">La historia sigue con las formas de esclavitud que depara el siglo XXI en las condiciones de un mercado global en cuyos intersticios sociales, en los m\u00e1rgenes de la deslocalizaci\u00f3n empresarial, en los espacios ensangrentados de los escenarios b\u00e9licos, en el comercio clandestino de seres humanos&#8230;, contin\u00faa d\u00e1ndose la negaci\u00f3n de la humanidad de hombres y mujeres a los que se roba su dignidad a la vez que se les destruye su vida \u2013hasta la muerte, si es el caso\u2013. Lo nuevo en medio de tan inhumano panorama es la invisibilizaci\u00f3n que se extiende sobre el mismo, la cual afecta a refugiados y migrantes expuestos en su vulnerabilidad, cuando no pierden la vida en naufragios o en imposibles traves\u00edas, a caer en las manos desaprensivas de quienes no ven en ellos m\u00e1s que carne de ping\u00fces beneficios econ\u00f3micos en la m\u00e1s cruda ilegalidad. Quienes son esclavizados quedan en esa zona tr\u00e1gicamente equ\u00edvoca a donde los Estados no quieren llevar la ley, en donde los organismos internacionales no pueden hacer valer los Derechos Humanos. Es el territorio de un capitalismo salvaje ante el que se lava las manos el poder pol\u00edtico, sabiendo c\u00f3mo se sacrifican humanos en los altares de los \u00eddolos econ\u00f3micos. Quienes quedan sometidos a nuevas formas de esclavitud son sus primeras v\u00edctimas propiciatorias.<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u00abLa historia sigue con las formas de esclavitud que depara el siglo XXI en las condiciones de un mercado global en cuyos intersticios sociales, en los m\u00e1rgenes de la deslocalizaci\u00f3n empresarial, en los espacios ensangrentados de los escenarios b\u00e9licos, en el comercio clandestino de seres humanos&#8230;, contin\u00faa d\u00e1ndose la negaci\u00f3n de la humanidad de hombres y mujeres a los que se roba su dignidad a la vez que se les destruye su vida\u00bb<\/span><\/strong><\/span><\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Con sus \u201cnudas vidas\u201d \u2013sus vidas al desnudo\u2013 quienes son esclavizados, y en muchos casos bordeando las leyes o retorciendo la legalidad pretendiendo guardar las apariencias de lo que es delictivo, son arrojados extramuros del Estado de derecho y fuera de las estructuras democr\u00e1ticas. El fil\u00f3sofo Giorgio Agamben subraya esa realidad de nuestro tiempo con marcados y bien puestos acentos. Las nuevas formas de esclavitud tienen el terreno abonado en esas zonas en las que cualquier individuo pasa a ser considerado \u201chomo sacer\u201d, del que se predica su car\u00e1cter sagrado atribuible en teor\u00eda a su dignidad, pero que a la vez se aparta al territorio fuera de toda ley donde es sacrificado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Quienes se hallan en situaciones de esclavitud padecen el m\u00e1s terrible \u201cestado de excepci\u00f3n\u201d. Si en la capacidad para decretar el estado de excepci\u00f3n pon\u00eda Carl Schmitt el elemento en verdad identificador del poder soberano, es de suyo la violenta reducci\u00f3n al m\u00e1s injusto estado de excepci\u00f3n lo que muestra el reverso de la soberan\u00eda que ejercen las instancias de efectivo poder que en nuestro mundo pueden hacerlo. Para los esclavizados se verifica en grado extremo la constataci\u00f3n de Benjamin acerca de c\u00f3mo \u201cla tradici\u00f3n de los oprimidos nos ense\u00f1a que la regla es el \u2018estado de excepci\u00f3n\u2019 en el que vivimos\u201d. Su clamor, el silenciado clamor de ellos y ellas, es interpelaci\u00f3n ineludible que exige esa justicia sin la cual las democracias de este mundo no van m\u00e1s all\u00e1 de la cobertura indecente de un modo de vida excluyente que conforma la realidad de un sistema de dominio en el que la exigencia de dignidad se ve aplastada por lo inhumano de las esclavitudes actuales: cr\u00edmenes de lesa humanidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u00bfQu\u00e9 cabe esperar? O m\u00e1s esclavitud o solidaria tarea emancipadora pretendiendo liberaci\u00f3n. Para decantar tal alternativa por el lado de la humanizaci\u00f3n contraria a la deshumanizaci\u00f3n m\u00e1xima que la esclavitud supone, la cuesti\u00f3n estriba en retomar lo que Ernst Bloch planteaba como el necesario enhebrar el\u00a0<em>hilo rojo\u00a0<\/em>de tantos \u00e9xodos habidos en la historia tras metas de liberaci\u00f3n; en definitiva para que la Tierra que habitamos est\u00e9 m\u00e1s cerca de ser, como relata un bello mito guaran\u00ed, la \u201ctierra sin mal\u201d \u2013sin ese mal del cual la esclavitud es una de sus manifestaciones en grado sumo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"60\" height=\"60\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>\u00abLa violencia obsesiva de la banda de machotes callejeros y la obsesi\u00f3n punitiva del ciudadano respetable son similares, no ya por su naturaleza, sino tambi\u00e9n por su origen. Ambas arrancan de trastornos localizados en el <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/05\/08\/nuevas-formas-de-esclavitud-por-jose-antonio-perez-tapias\/\" title=\"NUEVAS FORMAS DE ESCLAVITUD, por Jose Antonio P\u00e9rez Tapias\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":11826,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-11823","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-politica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11823","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11823"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11823\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11826"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11823"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11823"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11823"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}