{"id":11188,"date":"2019-08-09T00:05:07","date_gmt":"2019-08-08T23:05:07","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=11188"},"modified":"2024-03-30T18:51:55","modified_gmt":"2024-03-30T17:51:55","slug":"spinoza-y-montesquieu-jesus-nava","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/08\/09\/spinoza-y-montesquieu-jesus-nava\/","title":{"rendered":"SPINOZA Y MONTESQUIEU, por Jes\u00fas Nava"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>\u00abHay tres especies de gobierno: el republicano, el mon\u00e1rquico y el desp\u00f3tico. Para averiguar la naturaleza de cada uno basta la idea que tienen de ellos los hombres menos instruidos. Supongo tres definiciones, \u00f3 mejor dicho, tres hechos, que son \u00e1 saber: \u00abque el gobierno republicano es aquel en que el pueblo en cuerpo \u00f3 s\u00f3lo parte de \u00e9l ejerce la potestad soberana; que el mon\u00e1rquico es aquel en que gobierna uno solo, pero con arreglo \u00e1 leyes fijas y establecidas; que, \u00e1 diferencia de \u00e9ste, el desp\u00f3tico es aquel en que uno solo, sin ley ni regla, lo dirige todo \u00e1 voluntad y capricho\u00bb.\u00bb<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">MONTESQUIEU, \u00abEl Esp\u00edritu de las Leyes\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-20792\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/SPINOZA-y-MONTESQUIEU-1.jpg\" alt=\"\" width=\"598\" height=\"336\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/SPINOZA-y-MONTESQUIEU-1.jpg 567w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/SPINOZA-y-MONTESQUIEU-1-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 598px) 100vw, 598px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">SPINOZA Y MONTESQUIEU<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Jes\u00fas Nava<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Supongo que Montesquieu pensaba (<em>en relaci\u00f3n a lo que llamaba \u201cciega fatalidad\u201d, que podr\u00eda no ser sino el principio de causalidad inexorable a que se refiere Spinoza, en cuanto que nos es desconocido por nuestra falta de un conocimiento verdadero<\/em>) como Spinoza, pues, al parecer, su filosof\u00eda era spinoziana, y hasta tuvo problemas por ello.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Sinceramente, cada vez entiendo menos el mundo en que vivo. El derecho est\u00e1 torcido; la medicina, enferma; la filosof\u00eda, esc\u00e9ptica; la educaci\u00f3n, desorientada; la religi\u00f3n, moribunda; la pol\u00edtica, corrompida; la sociedad, disgregada; los dirigentes, perdidos. Vivimos en un mundo sin norte, sin br\u00fajula. Los que menos saben a d\u00f3nde van, son los m\u00e1s empe\u00f1ados en llevarnos all\u00ed; y los que m\u00e1s ignoran por d\u00f3nde tirar, son los que primero se apuntan para ir con ellos a ning\u00fan sitio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Descorazonador. Me acuerdo de una frase lac\u00f3nica de Tocqueville referida a la pol\u00edtica: \u201cNi escritos ni discursos sirven para nada\u201d, y me digo a m\u00ed mismo: \u201cJes\u00fas, \u00bfpor qu\u00e9 no te callas?\u201d Y la respuesta es que escribir o discursear es para m\u00ed, desde los diecis\u00e9is a\u00f1os, una necesidad que me dicta, y me impone, contra mi deseo y mi gusto, este penoso trabajo. Pues el mundo se me antoja un desierto de inteligencia espiritual donde nunca he sabido desenvolverme con soltura. Hablar o escribir es in\u00fatil; pero\u00a0<strong>callar, imposible<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Hago esta digresi\u00f3n porque llevo semanas, o meses, desde que abr\u00ed el Diario \u00edntimo de Amiel, hasta ahora fil\u00f3sofo totalmente desconocido para m\u00ed, conmocionado y meditabundo. Pues su \u201ccada uno a su tarea\u201d, pensamiento extra\u00eddo sin duda del libro de Nehem\u00edas, me ha hecho recapacitar: mi tarea es seguir consagrado a las cosas eternas, a la filosof\u00eda de la vida, a la cura de almas y, en menor medida -aunque sea m\u00e9dico, y precisamente por ello-, a la sanidad de los cuerpos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">No entiendo de derecho ni de pol\u00edtica; no soy cient\u00edfico ni fil\u00f3sofo; no soy profeta ni hijo de profeta, como dijo Am\u00f3s\u2026 Pero si la Conciencia habla, que es la voz de Dios, \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 guardar silencio? De modo, amigo m\u00edo, que los abogados responsables tendr\u00e9is que haceros cargo del maltrecho Derecho, y tratar de enderezarlo; los m\u00e9dicos, ejercer la medicina con ciencia y conciencia; los educadores, despertar las inteligencias dormidas; los fil\u00f3sofos, curar las mentes y purificarlas de prejuicios y dogmas; los gu\u00edas y dirigentes, sean pol\u00edticos o religiosos, dar ejemplo de lo que predican\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">No creo que \u201cinteractuar\u201d, o sea, intentar relacionarse con individuos y sociedades autistas, o \u201cadaptarse\u201d al caos, cuando se lleva en el alma un sentido del orden, pueda servir para otra cosa que para perder los estribos y desquiciarse. Pero puedo estar equivocado. Es decir, que no s\u00e9 qu\u00e9 hacer ni qu\u00e9 opinar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">No obstante, seguiremos aqu\u00ed, durante el tiempo que nos resta de vida, dedicados a la obra que nos ha tocado, construyendo algo cuyo dise\u00f1o desconocemos, sirviendo a una Inteligencia superior que nos dicta un quehacer, pero que no nos permite ver los resultados.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-20793 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/SPINOZA-y-MONTESQUIEU-2.jpg\" alt=\"\" width=\"680\" height=\"383\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/SPINOZA-y-MONTESQUIEU-2.jpg 680w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/SPINOZA-y-MONTESQUIEU-2-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/SPINOZA-y-MONTESQUIEU-2-678x383.jpg 678w\" sizes=\"auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span class=\"ArticuloTitulo\" style=\"font-size: 24pt;\">Montesquieu a examen<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Por <span class=\"ArticuloAutor\">Juli\u00e1n Sauquillo (2007)<\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los buenos libros suelen estar enraizados en una tradici\u00f3n intelectual en la que aprendizaje, transmisi\u00f3n y trabajo propio se interrelacionan de forma original, con aportaciones nuevas. El libro de Iglesias, publicado por primera vez en 1984, utiliza un camino metodol\u00f3gico similar \u2013no pod\u00eda ser menos al ser su disc\u00edpula\u2013 al que podemos disfrutar en el libro de Luis D\u00edez del Corral\u00a0<em>El pensamiento pol\u00edtico de Tocqueville. Formaci\u00f3n intelectual y ambiente hist\u00f3rico\u00a0<\/em>(1989). Este excelente estudio abord\u00f3, asimismo, la formaci\u00f3n de Tocqueville (1689-1755) en el contexto originario de la nobleza de toga y de las lecturas caracter\u00edsticas de un humanista: la Antig\u00fcedad cl\u00e1sica, Pascal, Montesquieu, Chateaubriand, Royer-Collard y Guizot. All\u00ed se trazaba una l\u00ednea de continuidad \u00edntima entre Montesquieu y Tocqueville centrada, sobre todo, en el dominio que demostraron de un pe\u00adr\u00edo\u00addo largo de la historia: la crisis del imperio romano. Hay una l\u00ednea com\u00fan de trabajo entre ambos libros, como clara es tambi\u00e9n la co\u00adnexi\u00f3n y continuidad entre ambos cl\u00e1sicos. Dotado de una maestr\u00eda especial, Montesquieu era para Tocqueville capaz de trascender la suma de hechos detallados y precisos, de superar la propia historiograf\u00eda de su \u00e9poca, m\u00e1s rigurosa pero mucho menos capaz de aportar una tesis de filosof\u00eda pol\u00edtica sobre la crisis del imperio. Ambos cl\u00e1sicos coinciden \u2013parece obvio\u2013 en que son menos unos historiadores que unos fil\u00f3sofos pol\u00edticos con perspectiva hist\u00f3rica. El sello reflexivo de ambos permanece entre nosotros. El pensamiento pol\u00edtico ha venido, desde largo, perseverando en este empe\u00f1o, del que\u00a0<em>El pensamiento de Montesquieu\u00a0<\/em>constituye un poderoso ejemplo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta nueva versi\u00f3n del libro de Carmen Iglesias, ahora revisado y completado, cuenta con un pr\u00f3logo nuevo, un \u00edndice tem\u00e1tico y una \u00abcronolog\u00eda bibliogr\u00e1f\u00edca\u00bb sobre Montesquieu, muy valiosa para su contextualizaci\u00f3n biogr\u00e1fica. La piadosa elecci\u00f3n de un pobre al azar como padrino de bautizo para que nunca se le olvidase que los pobres eran sus hermanos, la influencia de Bayle, el posible conocimiento del heterodoxo Boulain\u00advilliers, la estrategia matrimonial de un v\u00ednculo desapasionado y sus aventuras galantes, el fracaso para obtener un cargo diplom\u00e1tico, su dedicaci\u00f3n comercial a los vi\u00f1edos, sus viajes, la adscripci\u00f3n a la logia mas\u00f3nica de Westminster y a la francmasoner\u00eda parisiense, su ceguera paulatina, la estigmatizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica de sus obras, o sus pioneras aportaciones a la formaci\u00f3n de la jardiner\u00eda inglesa prerrom\u00e1ntica, dan testimonio, en este \u00faltimo ap\u00e9ndice, de que estamos ante un cl\u00e1sico de carne y hueso con m\u00faltiples vidas. Tal diversidad de caras en este cl\u00e1sico contrasta con su frecuente reducci\u00f3n al perfil jur\u00eddico de\u00a0<em>Del esp\u00edritu de las leyes<\/em>\u00a0(1748): su formulaci\u00f3n de la divisi\u00f3n de poderes. En un sentido reparador, el estudio de Carmen Iglesias y el de Luis D\u00edez del Corral son libros de libros o libros sobre las fuentes del pensamiento y los contextos hist\u00f3ricos que hicieron posible la escritura practicada por dos grandes cl\u00e1sicos. Ambos son an\u00e1lisis de la \u00abbiblioteca fant\u00e1stica\u00bb que, rayana en la locura por descomunal, hizo posible un pensamiento in\u00e9\u00addi\u00adto con valiosos precedentes y no mera erudici\u00f3n. En vez de optar por repasar ya sea el consabido t\u00f3pico sobre el choque de la libertad y la igualdad en la democracia moderna, emergente en Norteam\u00e9rica, ya sea el principio de la divisi\u00f3n de poderes, inscrito en la tradici\u00f3n republicana, \u00adfavorable a los gobiernos mixtos, se adentran en los c\u00edrculos de debate o de formaci\u00f3n y en las lecturas que debieron de manejar uno y otro, ambos cl\u00e1sicos del pensamiento social.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Carmen Iglesias aporta en este libro un an\u00e1lisis exhaustivo y muy bien construido de todo el debate que se sostuvo en las ciencias naturales hasta la configuraci\u00f3n de las ciencias de la vida. El libro sigue un eje pol\u00e9mico de refutaciones y construcciones te\u00f3ricas que incluye, fundamentalmente, a Descartes, Spinoza, Leibniz, Newton, Malesherbes, Buffon y Linneo, del que surge la aportaci\u00f3n de Montesquieu. A pesar de que es un eje complejo y muy dif\u00edcil de abarcar,\u00a0<em>El pensamiento de Montesquieu\u00a0<\/em>utiliza todas las fuentes directas y los comentarios precedentes a todos estos autores para ofrecer una versi\u00f3n compleja de los argumentos del autor de las\u00a0<em>Cartas persas<\/em>\u00a0(1721). Con frecuencia acude al apelativo de Presidente para referirse a quien puso algunos de los m\u00e1s s\u00f3lidos fundamentos de la filosof\u00eda pol\u00edtica en\u00a0<em>Consideraciones sobre las causas de la grandeza de los romanos y de su decadencia.<\/em>\u00a0En 1716, Montesquieu hered\u00f3 la baron\u00eda de su apellido y el cargo de \u00abpr\u00e9sident-\u00e0-mortier\u00bb en el Parlamento de Bur\u00addeos, que acabar\u00eda vendiendo en 1728. Acumulada la experiencia de doce a\u00f1os de magistratura, pasar\u00eda entonces, para nosotros, a ser el Presidente. El libro hace un recorrido estrictamente hist\u00f3rico por la triple disposici\u00f3n social del Presidente: noble de cuna, de toga y de la Academia en Burdeos. Todo este an\u00e1lisis de la matriz social del pensamiento de Montesquieu es sumamente esclarecedor, pues su punto de arranque te\u00f3\u00adrico son los debates conocidos en las Academias entre 1716 y 1734, fecha de comienzo de su etapa de madurez. El Presidente aparece en el argumento hist\u00f3rico de Iglesias como heredero de la visi\u00f3n de la naturaleza instaurada por la ciencia galileana y conjeturada, desde finales del siglo xvii a mediados del si\u00adglo xviii, en t\u00e9rminos filos\u00f3ficos y cient\u00edficos. Es entonces cuando se produce una ruptura paulatina con las tradiciones escol\u00e1sticas y medievales: se abandona la visi\u00f3n de la naturaleza como un cosmos para ser concebida como una m\u00e1quina.\u00a0<em>El pensamiento de Montesquieu\u00a0<\/em>no s\u00f3lo documenta, sino que transmite la emoci\u00f3n de su autora al estar ante un momento estelar de la gran transformaci\u00f3n de la cultura occidental.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Carmen Iglesias explica aqu\u00ed la reflexi\u00f3n pol\u00edtica de Montesquieu \u2013su idea de cambio social y decadencia\u2013 dentro de su muy innovadora visi\u00f3n din\u00e1mica de la naturaleza. La historia del pensamiento cient\u00edfico ser\u00e1 una pieza angular para ahondar en su pensamiento pol\u00edtico. En la argumentaci\u00f3n de\u00a0<em>El pensamiento de Montesquieu,<\/em>\u00a0el autor es un escritor moderno porque rompe con las explicaciones teol\u00f3gicas sobre las cat\u00e1strofes terrenales. Distanci\u00e1ndose de las tesis milenaristas y providencialistas sobre la duraci\u00f3n del mundo y las causas de los diluvios, Montesquieu alumbra una explicaci\u00f3n experimental, racional y moderna de los fen\u00f3menos geol\u00f3gicos que ser\u00e1 clave en su entrada en el per\u00edodo de madurez y de reflexi\u00f3n pol\u00edtica a trav\u00e9s del concepto de \u00abdecadencia\u00bb. En las\u00a0<em>Consideraciones sobre las causas de la grandeza de los romanos y de su decadencia<\/em>\u00a0(1734), busca leyes inmanentes como las del mundo f\u00edsico. As\u00ed, Montesquieu aparece como el art\u00edfice de una \u00abbiolog\u00eda hist\u00f3rica\u00bb que estudia la relaci\u00f3n, consecuencia de la corrupci\u00f3n, entre la adquisici\u00f3n de mayor grandeza y la p\u00e9rdida de libertad. La centralidad de esta corrupci\u00f3n social le condujo a buscar una terapia para limitar el poder desde el poder, pues todo gobierno tiende al abuso y la corrupci\u00f3n. De los veinte a\u00f1os de elaboraci\u00f3n de\u00a0<em>Del esp\u00edritu de las leyes<\/em>\u00a0emergi\u00f3 una visi\u00f3n cient\u00edfica de la pol\u00edtica donde el esp\u00edritu de una naci\u00f3n guarda relaciones causales complejas con los diversos medios f\u00edsicos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si Montesquieu es uno de los grandes fundadores de la teor\u00eda pol\u00edtica junto a Maquiavelo y Hobbes, el lector tiene la oportunidad de determinar en qu\u00e9 sentido su aportaci\u00f3n pol\u00edtica pretende ser cient\u00edfica y en qu\u00e9 medida lo logra a la vista del marco racional y experimental de su tiempo.\u00a0<em>El pensamiento de Montesquieu<\/em>ofrece, en esta l\u00ednea de indagaci\u00f3n, una visi\u00f3n compleja de la posici\u00f3n del Presidente en aspectos tan variados como sus elecciones en el debate entre determinismo e indeterminismo, su vinculaci\u00f3n con la escuela de derecho natural, el di\u00e1logo que sostuvo con Arist\u00f3teles, Maquiavelo y Hobbes, o la influencia que tuvo en Beccaria, su rechazo de la esclavitud y su ambig\u00fcedad en relaci\u00f3n con el colonialismo, la ambivalencia te\u00f3rica que reflej\u00f3 ante la presencia social de la mujer, el movimiento hedonista incierto que protagoniz\u00f3 con los otros, o su b\u00fasqueda de la felicidad en contacto con la naturaleza y en la simplificaci\u00f3n de la vida mundana. Iglesias nunca brinda una visi\u00f3n cerrada de Montesquieu, y las claves interpretativas de su pensamiento son ofrecidas sin atajos te\u00f3ricos, a la medida del humanista y del hombre que est\u00e1 a caballo del mundo antiguo y el mundo moderno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La propia dimensi\u00f3n poli\u00e9drica de Montesquieu y Tocqueville se presta a la inaprehensibilidad y a que hayan sido espantosamente encajonados dentro de la teor\u00eda pol\u00edtica, el derecho, la historia, la sociolog\u00eda o la geo\u00adgraf\u00eda humana, por ejemplo, sin hacer el suficiente acopio de las ra\u00edces te\u00f3ricas y cient\u00edficas en que germinaron uno y otro. Quedaba por abordar la matriz compleja del pensamiento de Montesquieu como cl\u00e1sico inaugurador de la modernidad en el debate que se produjo en el seno de la ciencia. Por ejemplo, Montesquieu aparece, para Durkheim nada menos, en\u00a0<em>Montesquieu y Rousseau<\/em>\u00a0(1918, 1937), como el art\u00edfice de la inscripci\u00f3n de las leyes hist\u00f3ricas y sociales dentro de la ine\u00adluc\u00adta\u00adbi\u00adli\u00addad de las leyes cien\u00adt\u00ed\u00adfico-naturales. El gran soci\u00f3logo lo \u00adsit\u00faa dentro de un encuadre te\u00f3rico-determinista adecuado a los fines regeneracionistas en la pol\u00edtica y positivistas en la fundaci\u00f3n de la sociolog\u00eda. La pretensi\u00f3n de intervenci\u00f3n social en la tercera Rep\u00fablica francesa, con un af\u00e1n ordenador y normativista, queda, as\u00ed, asegurada para la clase di\u00adrigente, bajo la pertinente pretensi\u00f3n de ser due\u00f1os del saber sociol\u00f3gico y de superar la desorganizaci\u00f3n social. Ni siquiera un monstruo te\u00f3rico como el fundador de la escuela de sociolog\u00eda positiva francesa se remonta a los fundamentos te\u00f3ricos de uno de los dos grandes art\u00edfices \u2013junto con Rousseau\u2013 de las modernas teor\u00edas sociol\u00f3gica y pol\u00ed\u00adtica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las influencias que se han establecido con este cl\u00e1sico son contempor\u00e1neas y se han circunscrito al marco limitado de la sociolog\u00eda. Desde\u00a0<em>Las etapas del pensamiento sociol\u00f3gico\u00a0<\/em>(1967) de Raymond Aron, Montesquieu aparece como un \u00abdoctrinario de la sociolog\u00eda\u00bb que desea ordenar el desorden de los hechos con unos tipos inteligibles que aporten las causas de los acontecimientos hist\u00f3ricos. Los reg\u00edmenes pol\u00edticos se combinan con los tipos de sociedad, en un sentido anticipatorio de los tipos ideales de Max Weber. El fondo liberal de su pensamiento habr\u00eda radicado en idear el equilibrio de poderes como condici\u00f3n de la libertad pol\u00edtica, m\u00e1s que en auspiciar la separaci\u00f3n de poderes en el sentido jur\u00eddico que suele atribu\u00edrsele. La construcci\u00f3n te\u00f3rica de Montesquieu aparece como la b\u00fasqueda liberal de un equilibrio moderado entre diferentes clases que pueden contrapesarse mutuamente mediante una equiparaci\u00f3n de fuerzas o consenso. De Carr\u00e9 de Malberg (<em>Teor\u00eda general del Estado<\/em>, 1922) a Simone Goyard-Fabre (<em>La philosophie du droit de Montesquieu<\/em>, 1973), el argumento liberal ha sido analizado profusamente. Pero poco se esclarece sobre cu\u00e1les son las l\u00edneas te\u00f3ricas que ac\u00adt\u00faan como matriz de saber del pensamiento de Montesquieu.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cambio, el an\u00e1lisis de\u00a0<em>El pensamiento de Montesquieu<\/em>\u00a0nunca opta por conclusiones un\u00edvocas. Eckermann se\u00f1ala en las\u00a0<em>Conversaciones con Goethe<\/em>\u00a0que la consideraci\u00f3n de la verdad nunca ser\u00e1 peque\u00f1a, estrecha y reducida y guardar\u00e1 todos los planos de una realidad poli\u00e9drica. Y este parece ser el designio de Carmen Iglesias, que sit\u00faa al Presidente dentro del cartesianismo desde los or\u00edgenes cient\u00edficos hasta\u00a0<em>Las cartas persas\u00a0<\/em>y\u00a0<em>Del esp\u00edritu de las leyes<\/em>, pero subrayando la poderosa presencia de Newton en su pensamiento. Todas las influencias acad\u00e9micas recibidas en la escuela de Burdeos, las lecturas de Spinoza, Descartes, Leibniz y Newton en medio de la persecuci\u00f3n jesu\u00edtica, las contradicciones entre la necesidad del \u00abDios relojero\u00bb de Descartes y la querida libertad moral, o la manera ponderada en que comparti\u00f3 la admiraci\u00f3n por Newton con los poetas \u2013valga esta relaci\u00f3n a modo de ejemplos\u2013, son desgranadas por Carmen Iglesias en un comentario muy rico de las caras del Presidente. El libro resulta por ello imprescindible para el estudio de Montesquieu. No redunda en el t\u00f3pico consabido sobre la divisi\u00f3n de poderes, siempre echada hoy en falta como ariete pol\u00edtico de los fines m\u00e1s diversos. Nos ofrece todas sus variaciones, de la historia de la ciencia moderna a la historia de la teor\u00eda pol\u00edtica. La autora de\u00a0<em>El pensamiento de Montesquieu<\/em>\u00a0se ha tomado al Presidente en serio. Valga su lectura.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span class=\"ArticuloAutorCargo\">JULI\u00c1N SAUQUILLO es profesor de Filosof\u00eda del Derecho en la Universidad Aut\u00f3noma de Madrid<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/www.revistadelibros.com\/articulo_imprimible.php?art=3125&amp;t=articulos\"><span style=\"color: #008000;\">https:\/\/www.revistadelibros.com\/articulo_imprimible.php?art=3125&amp;t=articulos<\/span><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"70\" height=\"70\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>\u00abHay tres especies de gobierno: el republicano, el mon\u00e1rquico y el desp\u00f3tico. Para averiguar la naturaleza de cada uno basta la idea que tienen de ellos los hombres menos instruidos. Supongo tres definiciones, \u00f3 mejor <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/08\/09\/spinoza-y-montesquieu-jesus-nava\/\" title=\"SPINOZA Y MONTESQUIEU, por Jes\u00fas Nava\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":20956,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[71,43],"class_list":{"0":"post-11188","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-filosofia","8":"tag-montesquieu","9":"tag-spinoza"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11188","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11188"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11188\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/20956"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11188"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11188"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11188"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}