{"id":10615,"date":"2018-04-06T00:05:06","date_gmt":"2018-04-05T23:05:06","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=10615"},"modified":"2018-04-05T21:50:15","modified_gmt":"2018-04-05T20:50:15","slug":"spinoza-en-el-15-m-spinoza-y-la-necesidad-de-lo-colectivo-por-manuel-fernandez-cuesta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/04\/06\/spinoza-en-el-15-m-spinoza-y-la-necesidad-de-lo-colectivo-por-manuel-fernandez-cuesta\/","title":{"rendered":"SPINOZA EN EL 15-M: \u00abSpinoza y la necesidad de lo colectivo\u00bb, por\u00a0Manuel Fern\u00e1ndez-Cuesta\u00a0"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>\u201c\u00bfCu\u00e1l es el primer objetivo de la sociedad? Es mantener los derechos imprescriptibles del hombre. \u00bfCu\u00e1l es el primero de estos derechos? El derecho a la existencia. La primera ley social es, pues, la que garantiza a todos los miembros de la sociedad los medios de existir. Todos los dem\u00e1s est\u00e1n subordinados a \u00e9ste.\u00a0Toda especulaci\u00f3n mercantil que hago a expensas de la vida de mi semejante no es tr\u00e1fico, es bandidaje y fratricidio.\u00a0No olvid\u00e9is que la fuente del orden es la justicia. Sin duda, si todos los hombres fueran justos y virtuosos; si jam\u00e1s la codicia estuviera tentada\u00a0a devorar la sustancia del pueblo; si d\u00f3ciles a la voz de la raz\u00f3n y de la naturaleza, todos los ricos se consideraran los ec\u00f3nomos de la sociedad, o los hermanos del pobre, no se podr\u00eda reconocer otra ley que la libertad m\u00e1s ilimitada. Pero si es cierto que la avaricia puede especular con la miseria, y la tiran\u00eda misma puede hacerlo con el desespero del pueblo; si es cierto que todas estas pasiones declaran la guerra a la humanidad sufriente, \u00bfpor qu\u00e9 no deben\u00a0reprimir las leyes esos abusos? \u00bfPor qu\u00e9 no deben las leyes detener la mano homicida del monopolista, del mismo modo que lo hacen con el homicida ordinario? \u00bfPor qu\u00e9 no deben ocuparse de la existencia del pueblo, tras haberse ocupado durante tanto tiempo de los gozos de los grandes, y de la potencia de los d\u00e9spotas?\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><a href=\"http:\/\/www.filosofiadigital.com\/2009\/04\/economia-politica-prejuicios-contra-principios-por-m-robespierre\/\"><span style=\"font-size: 12pt;\">ECONOM\u00cdA POL\u00cdTICA: PREJUICIOS CONTRA PRINCIPIOS, por M. Robespierre<\/span><\/a> <\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2666<span style=\"color: #339966;\">\u2666<\/span>\u2666<span style=\"color: #339966;\">\u2666<\/span>\u2666<span style=\"color: #008000;\">\u2666<\/span>\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/arboles-640x400.jpg\" rel=\"lightbox[10615]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-10682 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/arboles-640x400.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/arboles-640x400.jpg 640w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/arboles-640x400-300x188.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1 class=\"pg-headline\" style=\"text-align: center;\">Spinoza y la necesidad de lo colectivo<\/h1>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Por\u00a0Manuel Fern\u00e1ndez-Cuesta\u00a0<\/span><\/p>\n<div><span style=\"color: #339966;\">Art\u00edculo publicado el 5 de noviembre de 2012 en<\/span><\/div>\n<div><a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/zonacritica\/Spinoza-necesidad-colectivo_6_65853427.html\"><span style=\"color: #339966;\">https:\/\/www.eldiario.es\/zonacritica\/Spinoza-necesidad-colectivo_6_65853427.html<\/span><\/a><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<blockquote>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Frente al neoliberalismo y su pol\u00edtica de desarticulaci\u00f3n de lo p\u00fablico, Spinoza planteaba ya, en el XVII, la defensa de lo com\u00fan y de la libertad dentro del Estado.<\/span><\/strong><\/span><\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Golpeado con sa\u00f1a por el neoliberalismo, el Estado de bienestar se tambalea. Las leyes, antiguas garantes de las libertades, son maniatadas por decretos de urgencia. La p\u00e9rdida gradual de derechos laborales y prestaciones sociales rompe la cohesi\u00f3n social. Un argumento justifica la l\u00f3gica pol\u00edtica de esta guerra no declarada: la crisis econ\u00f3mica obliga a tomar medidas excepcionales. Los gastos (nunca se habla de inversi\u00f3n) del Estado de bienestar, la parte social, no se pueden asumir, repiten cual t\u00e9trica letan\u00eda. Las partidas presupuestarias destinadas a las clases populares -aquellas para las que <strong>Robespierre<\/strong> reclamaba ayuda y asistencia- se reducen. Parece claro que su finalidad es desmontar el estado de bienestar. Sin embargo, van m\u00e1s lejos. El capitalismo pretende destruir el estado: la \u00faltima frontera, al menos\u00a0<em class=\"mce\">a priori<\/em>, del principio de igualdad. Instaurado el librecambio financiero sin control estatal, dominando los intereses privados la esfera de lo p\u00fablico, entregados los recursos colectivos a los designios del mercado y fragmentada la vida social, el objetivo final del neoliberalismo aparece: el control ideol\u00f3gico de las emociones y, por extensi\u00f3n, sobre la incertidumbre proyectada en los ciudadanos. Instrumental para pulir vidrios, unos cuantos libros peque\u00f1os, un abrigo verde turco y un pantal\u00f3n; otro abrigo de color, cuatro s\u00e1banas, siete camisas, una cama y una almohada, diecinueve cuellos, cinco pa\u00f1uelos, dos cortinas rojas, una colcha, un peque\u00f1o cobertor de cama y dos hebillas de plata. <strong>Spinoza<\/strong>, el temido pensador de la subversi\u00f3n, falleci\u00f3 el 21 de febrero de 1677 y fue enterrado el d\u00eda 25. Ten\u00eda 44 a\u00f1os. Dej\u00f3 deudas, muy pocas, y una obra pol\u00edtica y filos\u00f3fica singular que cobra actualidad. Al barbero, <em>Abraham Kervel<\/em>, le deb\u00eda un trimestre de afeitado: 1,90 florines.<\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Antes de la aceleraci\u00f3n expansiva del modelo capitalista, la tensi\u00f3n social -la lucha pol\u00edtica organizada de la clases sociales y la multitud- hab\u00eda conseguido que el Estado de bienestar estuviera respaldado, al menos en parte, por la ciudadan\u00eda, haciendo de lo com\u00fan, de los elementos colectivos (<em>sanidad, transporte, justicia, educaci\u00f3n, igualdad de oportunidades<\/em>), parte integrante, con matices, de la vida cotidiana. Ese apoyo, basado en el sentimiento de convivencia y pertenencia a una comunidad, era el mecanismo de contenci\u00f3n frente a la ambici\u00f3n de los grupos de inter\u00e9s. Este juego de contrapoderes funcion\u00f3, al menos en Europa, desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta los primeros a\u00f1os ochenta (por fijar fechas). La extremada aceleraci\u00f3n del modelo, proceso conocido como globalizaci\u00f3n o mundializaci\u00f3n, ha producido, impulsado por la capacidad tecnol\u00f3gica, la ruptura del tejido social y la ausencia de la idea de pertenencia. En la actualidad, individuos aislados, atemorizados por la p\u00e9rdida de la felicidad y la inestabilidad (<em>como explica <strong>Richard Sennett<\/strong><\/em>), vivimos (casi) en un estado natural, \u201c<em>prepol\u00edtico<\/em>\u201d, donde apenas influimos en las decisiones que afectan a la vida diaria de la comunidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><strong>Baruch Spinoza<\/strong> (1632-1677), asisti\u00f3, en la Rep\u00fablica de las Provincias Unidas, cuyo motor era Holanda, a una situaci\u00f3n parecida a la actual. A mediados del siglo XVII, ese peque\u00f1o territorio, gobernado por <strong>Johan de Witt<\/strong>, era lo m\u00e1s parecido a una sociedad civil de libertades, refugio de pensadores y artistas, sostenida por un floreciente comercio. Eran libres, conscientes, y negaban, unidos, pese a sus diferencias, cualquier autoridad, mon\u00e1rquica o civil, que no fuera electa y consensuada. La experiencia dur\u00f3 poco. Volvi\u00f3 la <strong>Casa de Orange<\/strong>,\u00a0<em class=\"mce\">manu militari<\/em>, con su represi\u00f3n de espadas y valores, igual que ahora vuelve el neoliberalismo (la versi\u00f3n 3.0. del individualismo), bajo el pretexto de la recesi\u00f3n mundial, para terminar con el estado (social), heredero del pacto capital-trabajo. Demasiados derechos y un \u201c<em>mercado laboral r\u00edgido<\/em>\u201d impiden el desarrollo econ\u00f3mico, sostienen. Flexibilizar, desmontar el tejido social, es la consigna: romper el estado y, por extensi\u00f3n, partir por la mitad la columna vertebral, incluso, de esta imperfecta e insuficiente \u00ab<em>democracia de superficie<\/em>\u00ab.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u00ab<em>El hombre que se gu\u00eda por la raz\u00f3n es m\u00e1s libre en el Estado, donde vive seg\u00fan leyes que obligan a todos, que en la soledad, donde solo se obedece a s\u00ed mismo<\/em>\u00ab. As\u00ed argumentaba <strong>Spinoza<\/strong> (<em class=\"mce\">\u00c9tica<\/em>, IV, LXXIII) su defensa del Estado como engranaje pol\u00edtico de convivencia asociado al progreso humano frente a un \u00ab<em>estado de naturaleza<\/em>\u00ab, anterior al pacto social. Coet\u00e1neo de <strong>Hobbes<\/strong>, del que se diferencia, y antesala de lo que luego ser\u00e1 la teor\u00eda del contrato social de <strong>Rousseau<\/strong> (hasta llegar a <strong>Rawls<\/strong> y <strong>Habermas<\/strong>), esta senda de progreso civil es la que hoy est\u00e1 recorriendo, en sentido inverso, el neoliberalismo. Defensor de lo p\u00fablico, entendido como lo com\u00fan, lo colectivo, es decir, lo que une por la base a los individuos entre s\u00ed en una sociedad, la reivindicaci\u00f3n del pensamiento pol\u00edtico de <strong>Spinoza<\/strong>, su idea de la necesidad de una colectividad cr\u00edtica (aqu\u00ed su engarce con <strong>Maquiavelo<\/strong>) se hace m\u00e1s necesaria que nunca en sociedades de hiperconsumo donde el \u00fanico vector social es la satisfacci\u00f3n instant\u00e1nea. <strong>Spinoza<\/strong> piensa en un Estado firme y seguro, soberano, apoyado en las decisiones populares, defensor de los individuos (y sus libertades) que vele, a su vez, por el destino de la multitud (y sus derechos). Esta doble misi\u00f3n, protecci\u00f3n de las libertades individuales y colectivas, y pervivencia del Estado como garant\u00eda de estos derechos, es lo que hace imprescindible la revisi\u00f3n detenida de sus obras.<\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">La p\u00e9rdida paulatina de la soberan\u00eda nacional, traspasada a entes supranacionales, no todos electos, ha causado estragos tanto en la capacidad gubernamental para dirigir el futuro de la naci\u00f3n (toma de decisiones), como en la posible respuesta colectiva (presi\u00f3n popular). Maniatados los Gobiernos, la impotencia de la contestaci\u00f3n se hace palpable. Nuestra experiencia (y nuestra capacidad, por tanto, para combatir la injusticia) mutar\u00e1 en mercanc\u00eda intercambiable ya que -sostiene <strong>J. Rifkin<\/strong>&#8211; en el capitalismo sin producci\u00f3n la mano de obra -tal cual la conocemos- ser\u00e1 residual en unas d\u00e9cadas\u00a0<em class=\"mce\">(La era el acceso,<\/em>\u00a0Paid\u00f3s, 2000).<\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Las naciones soberanas (aunque formen, en el mundo global, entidades supranacionales) son aquellas cuya soberan\u00eda popular est\u00e1 viva y reconstruye, con el control sobre las instituciones, su identidad pol\u00edtica. Solo una multitud creativa y espont\u00e1nea, libre, puede formular, dot\u00e1ndose de instituciones fuertes pero flexibles, una verdadera teor\u00eda democr\u00e1tica del poder que incluya, necesariamente, una teor\u00eda de la subversi\u00f3n. <strong>Spinoza<\/strong> marc\u00f3 los l\u00edmites con dram\u00e1tica precisi\u00f3n en su\u00a0<em class=\"mce\">Tratado Pol\u00edtico,<\/em>Cap.4, 6: \u00ab<em>No cabe duda que los contratos o leyes, por los que la multitud transfiere su derecho a un Consejo o a un hombre, deben ser violados, cuando el bien com\u00fan as\u00ed lo exige<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Cuando el Gobierno da la espalada a la ciudadan\u00eda, a las clases m\u00e1s desfavorecidas, es l\u00edcito romper los acuerdos de cesi\u00f3n del poder. Las elecciones (generales o auton\u00f3micas, en nuestro caso) son el instante de expresi\u00f3n de la soberan\u00eda, argumentar\u00e1n los partidarios del sistema de partidos y de la democracia de mercado. Sabido es que el hast\u00edo que siente el cuerpo social hacia las formas pol\u00edticas tradicionales hace de este \u00ab<em>momento democr\u00e1tico<\/em>\u00bb una rutina m\u00e1s dentro del sistema pol\u00edtico. Baste citar, en el caso espa\u00f1ol, la injusticia de ley electoral en vigor para demostrar c\u00f3mo la soberan\u00eda se expresa en un marco de \u00ab<em>libertad vigilada<\/em>\u00ab, o la importante abstenci\u00f3n en las elecciones de EE UU (42,63% en las \u00faltimas presidenciales, 2008, pese al<em class=\"mce\">\u00a0efecto Obama).<\/em><\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Resulta parad\u00f3jico contemplar, en la actualidad, la frustraci\u00f3n emocional que conlleva en la ciudadan\u00eda, esencialmente en los pa\u00edses de Europa del Sur, despu\u00e9s de veinte a\u00f1os de fren\u00e9tico consumo, la imposibilidad material de acceso a los bienes y c\u00f3mo el descr\u00e9dito de la pol\u00edtica (como actividad p\u00fablica) y de los partidos pol\u00edticos y sindicatos (veh\u00edculos de esa actividad) puede estar asociada con esa frustraci\u00f3n. La p\u00e9rdida de derechos adquiridos, la precariedad laboral y la reducci\u00f3n dr\u00e1stica de elementos claros de armonizaci\u00f3n p\u00fablica parecen, en sociedades anestesiadas por los medios de comunicaci\u00f3n, elementos menos graves que la imposibilidad material de consumir. Nadie fija la mirada en los dirigentes en tiempos de (falsa y aparente) bonanza. Crisis e inestabilidad pol\u00edtica han sido, a lo largo de la historia, basta repasar el siglo XX, claros antecedentes de soluciones caudillistas o dictatoriales. \u00ab<em>Por lo dem\u00e1s, aquella sociedad, cuya paz depende de la inercia de unos s\u00fabditos que se comportan como ganado, porque s\u00f3lo saben actuar como esclavos, merece m\u00e1s bien el nombre de soledad que de sociedad<\/em>\u00ab, recuerda <strong>Spinoza<\/strong>, mediados del siglo XVII, enfurecido ante las diferentes formas de apat\u00eda social y pol\u00edtica, en su\u00a0<em class=\"mce\">Tratado Pol\u00edtico,<\/em>cap. V, 4.<\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Una vuelta a una especie de \u00ab<em>estado de naturaleza<\/em>\u00ab, al que el neoliberalismo quiere arrastrar a las sociedades modernas, es el nuevo campo de batalla, el sorprendente espacio de acci\u00f3n donde los cantos de sirena de la plural subjetividad desaparecen y la identidad, la pertenencia a un sujeto hist\u00f3rico determinado (hoy m\u00faltiple), debe adquirir, renovada, la dimensi\u00f3n de discurso pol\u00edtico. S\u00f3lo en la Historia, entendida como narraci\u00f3n de la experiencia y acci\u00f3n, puede la ciudadan\u00eda recuperar su ser, su potencia soberana. Y es en esta reconstrucci\u00f3n de las relaciones afectivas entre mujeres y hombres libres e iguales, entendidas como relaciones pol\u00edticas, al decir de <strong>Spinoza<\/strong>, donde se encuentra el tejido social-emocional -armaz\u00f3n de la soberan\u00eda popular- desaparecido bajo la jerarqu\u00eda de valores (y trampas) del capitalismo. \u00ab<em>De una sociedad cuyos s\u00fabditos no empu\u00f1an las armas, porque son presa del terror, no cabe decir que goce de paz, sino m\u00e1s bien que no est\u00e1 en guerra<\/em>\u00bb (<em class=\"mce\">Tratado Pol\u00edtico,\u00a0<\/em>cap.V, 4). <strong>Spinoza<\/strong>, pese a sus sucesivas derrotas (sufri\u00f3 un intento de asesinato, fue expulsado de la Sinagoga por ateo, sus libros fueron prohibidos), insist\u00eda en la cohesi\u00f3n como \u00fanico ant\u00eddoto contra la molicie. \u00ab<em>No son las armas las que vencen los \u00e1nimos, sino el amor y la generosidad<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Este holand\u00e9s de lejano origen ib\u00e9rico, cuyas ideas parecen escritas para esta crisis, destaca por materialista frente a propuestas religiosas o m\u00edsticas; por radical, frente a la tibieza del c\u00e1lculo del consenso y por revolucionario, puesto que plantea una formulaci\u00f3n de la multitud, la comunidad consciente, como soberan\u00eda vigilante. De ah\u00ed su importancia, te\u00f3rica y pr\u00e1ctica, para devolver, en tiempos de secuestro, la democracia a la ciudadan\u00eda.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>\u201c\u00bfCu\u00e1l es el primer objetivo de la sociedad? Es mantener los derechos imprescriptibles del hombre. \u00bfCu\u00e1l es el primero de estos derechos? El derecho a la existencia. 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