¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS?

¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS?

 

MAQUIAVELO

Maquiavelo y Borgia

 

Todos ven lo que pareces ser, mas pocos saben lo que eres; y estos pocos no se atreven a oponerse a la opinión de la mayoría, que se escuda detrás de la majestad del Estado. Y en las acciones de los hombres, y particularmente de los príncipes, donde no hay apelación posible, se atiende a los resultados. Trate, pues, un príncipe de vencer y conservar el Estado, que los medios siempre serán honorables y loados por todos…«

Todos sabemos cuán digno de alabanza es que el príncipe mantenga la fe dada y viva con integridad y sin astucia. Pero la experiencia de nuestros tiempos nos dice que los príncipes que han hecho grandes cosas son los que menos han mantenido su palabra y con la astucia han sabido engañar a los hombres, superando en fin de cuentas a quienes ponen sus fundamentos en la lealtad«.

Es cosa que conviene entender bien: que un príncipe, sobre todo un príncipe nuevo, no debe observar todo lo que hace que los hombres sean tenidos por buenos, porque en ocasiones, para defender su Estado, necesitará actuar contra la lealtad, contra la caridad, la humanidad y la religión. Tiene que contar con un ánimo dispuesto a moverse según sople el viento de la fortuna e impongan las diferentes circunstancias, sin apartarse del bien -si es posible- pero sabiendo también entrar en el mal, si es necesario…«

Haga el príncipe cuanto deba por dominar y conservar el Estado, que los medios siempre serán considerados justos y alabados por todos; pues al vulgo lo convencen las apariencias y el resultado de cada cosa…«

(N. MAQUIAVELOEl príncipe. Cap. XVIII)

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SÓCRATES

La muerte de Sócrates, por Jacques-Louis David (1787).

 

Atenienses, os respeto y os amo; pero obedeceré a Dios antes que a vosotros y, mientras yo viva no dejaré de filosofar, (…) diciendo a cada uno de vosotros cuando os encuentre: Amigo, ¿cómo no te avergüenzas de no haber pensado más que en amontonar riquezas, en adquirir crédito y honores, en despreciar los tesoros de la verdad y de la sabiduría, y de no trabajar para hacer tu alma tan buena como pueda serlo?«.

Toda mi ocupación es trabajar para persuadiros, jóvenes y viejos, que antes que el cuidado del cuerpo y de las riquezas, antes que cualquier otro cuidado, es el del alma y de su perfeccionamiento; porque no me canso de deciros que la virtud no viene de las riquezas, sino por el contrario, que las riquezas vienen de la virtud, y que es de aquí de donde nacen todos los demás bienes públicos y particulares«.

Si diciendo estas cosas corrompo la juventud, es preciso que estas máximas sean una ponzoña, porque si se pretende que digo otra cosa, se os engaña o se os impone.”

(PLATÓNApología, 169, 29 d-e.)

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LA PROVOCACIÓN

Por Gregorio Morán, 14 OCT 2023

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y la líder de Sumar, Yolanda Díaz. EUROPA PRESS / EDUARDO PARRA.

 

Hemos llegado a un punto de no retorno en el que la ciudadanía tiene la obligación de pronunciarse sobre si acepta el trágala o si debe mostrar su rechazo de una manera lo suficientemente contundente para que no quepan dudas. Esta gente que ahora nos gobierna “en funciones” constituye el mayor peligro para la convivencia democrática desde que un puñado de facciosos trataron de hacerse con el poder el 23 de febrero de 1981. 

Entonces lo intentaron sobre la base de la recuperación de una supuesta vuelta al orden, evocadora del régimen dictatorial que tan bien los había tratado a ellos durante más de tres décadas. Ahora se está consumando una operación de mantenimiento de una clase política insaciable bajo el subterfugio de un autodenominado “gobierno progresista”. Salimos de aquel tirano implacable que fue Franco para llegar a esta especie de Perón deslenguado y falaz que trepó para quedarse. Lo que venga a partir de ahora apenas si depende de nosotros, meros accidentes del terreno, ni siquiera paisaje.

Conviene echar una mirada a dos personajes de muy distintas épocas pero instrumentos útiles para echar algo de luz sobre el oscuro presente. Uno es don Alejandro Lerroux, poco conocido hoy fuera del puñado de estudiosos. Fue un modelo político adorado por las multitudes, que llegó a la gloria como el radical progresista más deslenguado en una época de oradores postineros. La izquierda menestral y obrera lo convirtió en su líder, “Emperador del Paralelo” barcelonés, pero siempre tuvo la querencia de gobernar en conservador. Su particularidad más llamativa consistía en que sin ser un acaparador de corrupciones supo corromper todo lo que tocaba. Citarle hoy sería al tiempo viejuno y pecado nefando. Nadie admitiría reivindicarse lerruxista y sin embargo los modos y maneras de Jordi Pujol el Viejo o Pedro Sánchez el Joven, han calcado sus propósitos. Sólo el poder redime de los errores, de ahí que perderlo sea por principio equivocarte.

Fascinante en su desfachatez fue el príncipe Potemkin, amante dotado, guerrero vencedor de grandes batallas de alcoba, pero su gloria póstuma le vino gracias a su capacidad para embellecer las miserias sociales que provocaba Catalina II, la Grande. No había desplazamiento de la zarina que no estuviera sujeto a la capacidad de su valido para cubrir con trampantojos la pobreza de los súbditos. ¿Acaso no son trampantojos la labor de tantos Potemkins dedicados a la ingente tarea de hermosear al Poder? “Ni un día sin una buena noticia amañada, señor Presidente en funciones”. 

 

Las malas no son otra cosa que la muestra del resentimiento de los que no comparten la gloria. Los esclavos felices han proliferado tanto que ya forman castas, como en las viejas civilizaciones

 

Con un fondo de Lerroux, don Alejandro, y unas benditas manos de los celebrados Potemkins, y quitándole toda la retórica al asunto, estamos viviendo algo que contado por lo llano parece una mala novela de política ficción. Dos partidos catalanes en franca decadencia, desinflados electoralmente por la misma sociedad que aún sufre el señuelo de la burbuja que ellos mismos denominaron “Procés”, reciben el soplo de un “Presidente en funciones”, capaz de insuflarles vida con tal de que le ayuden a seguir gracias a dos sumas de siete diputados. Este es el que podríamos llamar el “momento Lerroux”, comprar votos en especies. El “momento Potemkin” consiste en explicar que la compra se hace por el bien común y ciudadano y hasta abnegado de “desinflar el conflicto catalán”. ¡Y luego hay quienes dudan de la utilidad de la historia para los oficios marrulleros!

La construcción de una mayoría parlamentaria, cuanto más exigua más desvergonzada, tiene la ventaja de reducir el número de intermediarios; desaparecen los partidos y apenas dos o tres elegidos matarifes debe ocuparse de despiezar la res. En el PSOE, entre tres y cuatro; en Sumar, una y medio. El riesgo que corren puede ser letal. La sobreexposición de Yolanda Díaz, salga lo que salga, tendrá consecuencias, y la crisis sólo paliada por el eventual reparto de sinecuras amenaza con llevársela por delante. No aprendieron nada del ciclo de Podemos, de los cielos a la paguita de las redes. 

La amalgama de Sumar, capitaneado por una influencer, ha alcanzado ese punto en el que la política da el salto a la provocación con grave riesgo de romperse el espinazo. Dejar a un incompetente político ya probado como Jaume Asens la temeraria propuesta de Amnistía es como contratar al pirómano para achicar los fuegos. Unos incendios que jalea impertérrito el equipo del “Presidente en funciones”. Los irresponsables tienden a contemplar cómo arde el bosque antes de que los devore también a ellos. Lo llaman la fascinación del fuego.

Los independentistas van a redactar la ley que les exime de toda responsabilidad y culpa a las víctimas del Procés de haberles provocado “con violencias”. Jaume Asens, un tipo que nadie acaba de entender por qué se dedicó a la política, de la que hubieron de retirarle, ahora reconvertido en jurista, es la prueba incontestable de que vivimos un momento nada histórico donde los “tontos de balcón” aspiran a dirigir el tráfico rodado (En provincias se llamaba “tonto de balcón” al chaval de familia bien y no muy lucido, al que sentaban en un sillón de la balconada para que se distrajera viendo pasar a la gente. Pido disculpas por explicar lo que anteayer era común). 

Lo surreal, mejor sería llamarlo aberrante, es que el talento jurídico de Asens, se haya buscado a cinco penalistas domésticos (Nicolás García, de Castilla-La Mancha; Antoni Llabrés, de Baleares; Javier Mira, de Valencia; Guillermo Portillo, de Jaén y Rafael Rebollo, de Barcelona. Recuerden sus nombres porque pasado mañana no los reconocerán), jurisconsultos todos, aseguran, que proponen en un gesto de magnificencia jurídica “amnistiar” también a los policías del Estado enviados para proteger al Estado de los delincuentes. Esa entre otras gollerías. Lo avala la “vicepresidenta en funciones”. Una provocación sin paliativos que con su solo enunciado ofende a la razón e insulta a la mayoría de la población catalana que sufrió y sigue padeciendo la anomalía de una burbuja de libertades limitadas y de acosos reiterados, mientras los medios de comunicación locales, “El Movimiento Nacional”, ejerce el monopolio de la opinión y del discurso.

Esa basurilla que dejaron los sunamis reaccionarios en Cataluña está de enhorabuena. Como verdugos o como víctimas siempre tendrán un jurista o un tonto de balcón dispuestos a echar una mano a cualquier Alejandro Lerroux, hasta hacer de él un estadista de progreso. Luego, tras la huella de Potemkin, cubrirán con paisajes benevolentes una realidad inflamada.

 

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Increíble testimonio de un abogado sudafricano que acusa a Israel de genocidio ante la Corte Internacional de Justicia

11 ENERO 2024

 

Tembeka Ngcukaitobi testificando en La Haya contra los continuos bombardeos de Gaza por parte de Israel en el caso iniciado por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia.

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¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS?

«La mentira que usaron tras liberar ETA a Delclaux no tuvo ni pie ni cabeza»

¿Cuántos meses antes de liberar al funcionario de prisiones Ortega Lara sabía la Guardia Civil dónde estaba? Por el momento -afirma el investigador Xabier Makazaga – no puedo probar que estuvieron esperando más de seis meses, tras situar el zulo en una fábrica de Arrasate

Por Xabier Makazaga

Canarias-Semanal, 15 SEPT 2023

¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS?

 

¿Cuántos meses antes de liberar al funcionario de prisiones Ortega Lara sabía la Guardia Civil dónde estaba? Por el momento, no puedo probar que estuvieron esperando más de seis meses, tras situar el zulo en una fábrica de Arrasate, pero lo que sí puedo afirmar es que a los miembros del comando de ETA que secuestró a Ortega les hicieron un seguimiento de ocho meses, en el mismo Arrasate.

Ese importante dato se le escapó al conocido torturador Manuel Sánchez Corbi, que estuvo a la cabeza de quienes liberaron a Ortega. Lo contó mientras era entrevistado en la cadena SER. Afirmó que estuvieron controlando durante ocho meses cada movimiento de los secuestradores, utilizando todo tipo de medios.

Seguro que, con aquel seguimiento, querían obtener el mayor número posible de hilos y datos, y no les importó en absoluto que, para ello, Ortega Lara tuviera que seguir en aquel zulo. En todo caso, no me extrañaría nada que hayan ocultado lo sucedido al secuestrado: en lugar de liberarlo cuanto antes, dejaron pasar muchos meses, pese a ser conscientes de la situación en que se encontraba.

Hay que tener en cuenta que, en aquel entonces, ETA tenía secuestradas a dos personas, Cosme Delclaux, de una familia adinerada, y el funcionario de prisiones Ortega Lara. Sabían dónde estaba Ortega. ¿Y Delclaux? Querían liberar a lo dos, por supuesto, y seguro que creían poder conseguirlo gracias al comando que tenían bajo control. Todo indica que estaban persuadidos de que, controlando a los secuestradores de Ortega, podrían llegar a liberar también al segundo secuestrado.

Eso sí, la mentira que usaron tras liberar ETA a Delclaux no tuvo ni pie ni cabeza. Pretendieron que, justo ese día, tenían todo preparado para detener a los secuestradores de Ortega y entrar en la fábrica donde estaba el zulo. Según ellos, no pudieron comenzar antes el operativo porque las luces de las casas de los miembros del comando no estaban aún apagadas. Y mientras esperaban, de pronto, supieron que ETA había liberado a Delclaux. Pretenden que fue pura casualidad que así sucediera.

¡Quién se puede creer semejante patraña! Es más que evidente la decisión que tenían tomada: seguir controlando al comando para poder llegar a los responsables de ETA y, a través de ellos, saber dónde retenían al otro secuestrado. ¿Y si ETA liberaba a Delclaux? En ese caso, harían lo que hicieron: detener cuanto antes a los secuestradores de Ortega y liberarlo, ya que así conseguirían neutralizar la victoria que acababa de conseguir ETA con el otro secuestro. ¿Y si la liberación de Delclaux se hubiera prolongado? Estoy seguro de que la de Ortega Lara también se hubiese prolongado. Todo el tiempo que fuese necesario.

Esa no fue, además, la única mentira que utilizó la Guardia Civil. Por una parte, es evidente que torturaron duramente a los detenidos y así consiguieron arrancarles muchas informaciones. Por otra, hay un dato que han repetido a menudo y que quizá muchos se hayan creído, aunque sea una enorme mentira. Pretenden que identificaron a uno de los secuestradores, Josu Uribetxeberria, cuyo segundo apellido era Bolinaga, debido a una escueta nota en la que se mencionaba a BOL ligándolo al secuestro. Si no lo tenían previamente identificado, es absolutamente imposible que sucediera así. No sé con certeza cómo consiguieron identificar al comando. Así, desde luego, no.

Un año antes de que liberasen a Ortega Lara, quedó muy claro que, antes de detenerlos en Francia, tenían controlados a Pototo y Dani Dergi, los responsables de ETA que se ocupaban del secuestro. Unos días antes, uno de los miembros del comando que lo secuestró tuvo una cita con Dergi en la playa de Tarnos. Seguramente, también controlarían aquella cita.

En aquel momento, puede que no se dieran cuenta de que aquella persona estaba relacionada con el secuestro de Ortega, pero lo que sucedió después, sobre todo tras ser detenido el nuevo responsable, seguro que les despejó toda duda al respecto: ¡era uno de los secuestradores! Por lo tanto, dejaron pasar muchos meses hasta liberar a Ortega Lara. ¿Y si Delclaux hubiera seguido en manos de ETA? Seguro que hubiesen dejado pasar aún más tiempo.

Aseguran que el fin no justifica los medios. Es lo que afirman esos hipócritas que han utilizado la tortura sin piedad y siguen negando haberse servido de ella tras provocar miles de víctimas. Además, todo indica que no tienen intención alguna de abandonar la negación, pese a ser evidente lo sucedido durante décadas.

Lo que ha ocurrido es que la tortura les ha dado muchos réditos. Les ha resultado muy rentable. Por eso la han utilizado. Y en ese caso, al medio, a la tortura, le encontraron fácilmente todas las justificaciones necesarias. No tuvieron duda alguna de que, los fines que deseaban obtener, justificaban sobradamente la utilización de la tortura.

Tanto las autoridades españolas, como las francesas, hicieron el mismo cálculo de coste-beneficio con la Guerra Sucia. Lo único que les salió mal fue que dejaron muchas pruebas. Demasiadas. Sin embargo, hoy es el día en que siguen negando que aquello fuese puro terrorismo de Estado.

Eso sí, tras dejar tantas pruebas, las autoridades españolas empezaron a justificar los asesinatos cometidos usando la sigla de los GAL. Pretenden que, gracias a ellos, consiguieron la estrecha colaboración francesa en la lucha contra ETA. Una enorme mentira, ya que fue antes de que se iniciaran aquellos asesinatos cuando obtuvieron dicha ayuda, gracias a un acuerdo secreto con las autoridades francesas.

Para las autoridades, son los oprimidos quienes tienen que renunciar a determinados medios, porque sus fines no los justifican, en absoluto. Pero los opresores no tienen por qué renunciar a nada. Les basta con seguir negando la tortura, la guerra sucia y toda violación de derechos humanos.

Repiten una y otra vez que el fin no justifica los medios.

¡Digánselo a la Guardia Civil!

(*) Xabier Makazaga, investigador del terrorismo de Estado

 

– Hacen el mal en nombre del bien. – Y el bien, ¿qué dice? – Agoniza

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CHRIS HEDGES: LA CULTURA DEL ENGAÑO DE ISRAEL

Israel, que siempre busca culpar a los palestinos por las atrocidades que comete, es la fuente menos confiable sobre el bombardeo al hospital de Gaza.
 
Israel también ha  atacado durante mucho tiempo instalaciones médicas, ambulancias y médicos, como señala  el estudioso de Oriente Medio Norman Finkelstein. Bombardeó un hospital infantil palestino durante la guerra de 1982 en el Líbano,  matando  a 60 personas. También llevó a cabo  ataques con misiles contra ambulancias libanesas claramente señalizadas durante la guerra de 2006 entre Israel y el Líbano. Dañó o destruyó 29 ambulancias y casi la mitad de las instalaciones sanitarias de Gaza,  incluidos  15 hospitales, durante el asalto de 2008-2009 a Gaza conocido como Operación Plomo Fundido. Rutinariamente  prohibió  que los palestinos heridos fueran recogidos por ambulancias durante esta operación, dejándolos a menudo morir. Durante la Operación Margen Protector, el asalto de 51 días a Gaza en 2014, Israel  destruyó o dañó  17 hospitales y 56 centros de atención primaria de salud y dañó o destruyó 45 ambulancias. 
 
Amnistía Internacional, que investigó los ataques israelíes a tres de estos hospitales en 2014, desestimó como falsas las “pruebas” de los ataques ofrecidas por Israel. «La imagen tuiteada por el ejército israelí no coincide con las imágenes de satélite del hospital de Al Wafa y parece representar una ubicación diferente», se lee en el informe.
Mentiroso Mentiroso – por Mr. Fish

 

Israel fue fundado sobre mentiras. La mentira de que la tierra palestina estaba en gran parte desocupada. La mentira de que 750.000 palestinos huyeron de sus hogares y aldeas  durante  la limpieza étnica llevada a cabo por las milicias sionistas en 1948 porque  así se lo ordenaron  los líderes árabes. La mentira de que fueron los ejércitos árabes los que  iniciaron  la guerra de 1948 en la que Israel se apoderó del 78 por ciento de la Palestina histórica. La mentira de que Israel  se enfrentaba  a la aniquilación en 1967, lo que le obligó a invadir y ocupar el  22 por ciento restante  de Palestina, así como tierras pertenecientes a Egipto y Siria. 

Israel se sostiene con mentiras. La mentira de que Israel quiere una paz justa y equitativa y apoyará un Estado palestino. La  mentira  de que Israel es la única democracia en Medio Oriente. La mentira de que Israel es un “puesto avanzado de la civilización occidental en un mar de barbarie”. La mentira de que Israel respeta el Estado de derecho y los derechos humanos. 

Las atrocidades de Israel contra los palestinos siempre son recibidas con mentiras. Los escuché. Los grabé. Los publiqué en mis artículos para The New York Times cuando era jefe de la oficina del periódico en Oriente Medio.

Cubrí la guerra durante dos décadas, incluidos siete años en Medio Oriente. Aprendí bastante sobre el tamaño y la letalidad de los artefactos explosivos. No hay nada en el arsenal de Hamás o de la Jihad Islámica que pudiera haber replicado el enorme poder explosivo del misil que  mató a unos  500  civiles en el hospital árabe cristiano de Al-Ahli en Gaza. Nada. Si Hamás o la Jihad Islámica Palestina (JIP) tuvieran este tipo de misiles, enormes edificios en Israel serían escombros con cientos de muertos. No lo hacen. 

El  silbido, audible en el vídeo momentos antes de la explosión, parece provenir de la alta velocidad de un misil. Este sonido lo delata. Ningún cohete palestino hace ese ruido. Y luego está la velocidad del misil. Los cohetes palestinos son lentos y pesados, claramente visibles cuando se arquean en el cielo y luego caen en caída libre hacia sus objetivos. No atacan con precisión ni viajan a una velocidad cercana a la supersónica. Son incapaces de matar a cientos de personas.

 

El ejército israelí  lanzó  cohetes sin ojivas sobre el hospital en los días previos al ataque del 17 de octubre, la  conocida  advertencia dada por Israel de evacuar los edificios, según funcionarios del hospital de al-Ahli. Los funcionarios del hospital también dijeron que habían  recibido  llamadas de Israel diciendo «les advertimos que evacuaran dos veces«. Israel ha exigido que todos los hospitales del norte de Gaza sean  evacuados.

 

El ejército israelí  lanzó  cohetes sin ojivas sobre el hospital en los días previos al ataque del 17 de octubre, la  conocida  advertencia dada por Israel de evacuar los edificios, según funcionarios del hospital de al-Ahli. Los funcionarios del hospital también dijeron que habían  recibido  llamadas de Israel diciendo «les advertimos que evacuaran dos veces«. Israel ha exigido que todos los hospitales del norte de Gaza sean  evacuados.

Tras el ataque al hospital, Hananya Naftali, una “asistente digital” del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu,  publicó  en X, antes Twitter: “La Fuerza Aérea de Israel atacó una base terrorista de Hamás dentro de un hospital en Gaza”. La publicación fue rápidamente eliminada.

Desde la incursión del 7 de octubre en Israel por parte de combatientes de la resistencia palestina, que supuestamente dejó unos 1.300 israelíes muertos, muchos de ellos civiles, y unos 200  secuestrados  como rehenes y llevados a Gaza, Israel ha llevado a cabo 51 ataques contra instalaciones sanitarias en Gaza que han matado a 15 trabajadores sanitarios y herido a 27,  según  la Organización Mundial de la Salud (OMS). De los 35 hospitales de Gaza, cuatro no funcionan debido a los graves daños y a los ataques. Sólo ocho de los 22 centros de atención primaria de salud de la UNRWA son “parcialmente funcionales”, dice la OMS.

El descaro de las mentiras israelíes sorprendió a quienes informamos desde Gaza. No importaba si hubiésemos visto el ataque israelí, incluidos los disparos contra palestinos desarmados. No importó cuántos testigos entrevistamos. No importaba qué evidencia fotográfica y forense obtuviéramos. Israel mintió. Pequeñas mentiras. Grandes mentiras. Mentiras enormes. Estas mentiras surgieron reflexiva e instantáneamente del ejército israelí, de los políticos israelíes y de los medios de comunicación israelíes. Fueron amplificadas por la bien engrasada maquinaria propagandística de Israel y repetidas con empalagosa sinceridad en los medios de comunicación internacionales. 

 

El descaro de las mentiras israelíes sorprendió a quienes informamos desde Gaza. No importaba si hubiésemos visto el ataque israelí, incluidos los disparos contra palestinos desarmados. No importó cuántos testigos entrevistamos. No importaba qué evidencia fotográfica y forense obtuviéramos. Israel mintió. Pequeñas mentiras. Grandes mentiras. Mentiras enormes. Estas mentiras surgieron reflexiva e instantáneamente del ejército israelí, de los políticos israelíes y de los medios de comunicación israelíes. Fueron amplificadas por la bien engrasada maquinaria propagandística de Israel y repetidas con empalagosa sinceridad en los medios de comunicación internacionales. 

 

Israel comete el tipo de mentiras asombrosas que caracterizan a los regímenes despóticos. No deforma la verdad, la invierte. Pinta un cuadro diametralmente opuesto a la realidad. Aquellos de nosotros que hemos cubierto los territorios ocupados nos hemos topado con las narrativas israelíes de Alicia en el país de las maravillas, que diligentemente insertamos en nuestras historias (lo que exigen las reglas del periodismo estadounidense), aunque sabemos que son falsas.

Israel ha inventado un léxico orwelliano. Los niños asesinados por los israelíes quedan  atrapados en el fuego cruzado.  El bombardeo de barrios residenciales, con decenas de muertos y heridos, se convierte en  un ataque quirúrgico a una fábrica de bombas.  La destrucción de hogares palestinos se convierte en  la demolición de hogares de terroristas. 

La Gran Mentira –Große  Lüge–  alimenta las dos reacciones que Israel busca provocar: el racismo entre sus partidarios y el terror entre sus víctimas. The Big Lies fomenta el mito de un choque de civilizaciones, una guerra entre la democracia, la decencia y el honor por un lado y el terrorismo islámico, la barbarie y el medievalismo por el otro. 

George Orwell en su novela “1984” llamó a la Gran Mentiradoblepensamiento”. El doblepensamiento utiliza “lógica contra lógica” y “repudia la moralidad al tiempo que la reclama”. La Gran Mentira suprime matices, ambigüedades y contradicciones que pueden atormentar la conciencia. Está diseñado para crear disonancia cognitiva. No permite zonas grises. El mundo es blanco y negro, bueno y malo, justo e injusto. La Gran Mentira permite a los creyentes consolarse (un consuelo que buscan desesperadamente) en su propia superioridad moral, incluso cuando abrogan toda moralidad. Alimenta lo que Edward Bernays llamó el “compartimento a prueba de lógica de la adherencia dogmática”. Toda propaganda eficaz, escribe Bernays, apunta y se basa en estos “hábitos psicológicos” irracionales.

Los partidarios israelíes tienen sed de estas mentiras. No quieren saber la verdad. La verdad los obligaría a examinar su racismo, su autoengaño y su complicidad en la opresión, el asesinato y el genocidio. 

 

Cuando los opresores hablan a los oprimidos exclusivamente a través de la violencia indiscriminada, los oprimidos responden a través de la violencia indiscriminada

 

Lo más importante es que la Gran Mentira envía un mensaje siniestro a los palestinos. La Gran Mentira afirma que Israel emprenderá una campaña de terror y genocidio masivo y nunca asumirá la responsabilidad de sus crímenes. La Gran Mentira borra la verdad. Borra la dignidad del pensamiento y la acción humanos. Borra los hechos. Borra la historia. Borra la comprensión. Borra la esperanza. Reduce toda comunicación al lenguaje de la violencia. Cuando los opresores hablan a los oprimidos exclusivamente a través de la violencia indiscriminada, los oprimidos responden a través de la violencia indiscriminada. 

El caricaturista Joe Sacco y yo vimos a los soldados israelíes burlarse y disparar a niños pequeños en el campo de refugiados de Khan Younis en Gaza. Posteriormente entrevistamos a los niños y a sus padres en el hospital. En algunos casos asistimos a sus funerales. Teníamos sus nombres. Teníamos las fechas y lugares de los tiroteos. 

La respuesta de Israel fue decir que no estábamos en Gaza. Lo habíamos inventado.

El primer ministro israelí, el ministro de Asuntos Exteriores, el ministro de Defensa y el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) inmediatamente culparon del asesinato de la periodista de Al Jazeera, Shireen Abu Akleh, en 2022, a pistoleros palestinosIsrael difundió imágenes de un combatiente palestino que, según dijeron, disparó y mató al periodista, que vestía un chaleco antibalas y un casco con la leyenda «PRENSA«.

Benny Gantz, que en ese momento era ministro de Defensa,  afirmó  que “no se dirigieron disparos [israelíes] contra el periodista” y que el ejército israelí había “visto imágenes de disparos indiscriminados por parte de terroristas palestinos”.

Esta mentira se difundió hasta que  un video  examinado por B’Tselem, el Centro Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados, identificó la ubicación del pistolero palestino representado en el video. El vídeo, según descubrió la organización de derechos humanos, fue tomado en un lugar diferente al de donde mataron a Shireen.

Cuando Israel es sorprendido mintiendo, como ocurrió con el asesinato de Shireen, promete una investigación. Pero estas investigaciones son una farsa. Rara vez se llevan a cabo investigaciones imparciales sobre los cientos de asesinatos de palestinos cometidos por soldados y colonos judíos. Los perpetradores casi nunca son llevados a juicio ni responsabilizados. El patrón de ofuscación israelí es predecible. También lo es la  connivencia  de casi todos los medios corporativos junto con los políticos republicanos y demócratas. Los políticos estadounidenses condenaron el asesinato de Shireen y repitieron obedientemente el viejo mantra,  pidiendo  una “investigación exhaustiva” por parte del ejército que llevó a cabo el crimen.

Unos meses más tarde, Israel  admitió  que había una “alta posibilidad” de que un soldado israelí matara a la periodista por accidente, pero para entonces el estallido de protestas callejeras y la ira por el asesinato de la periodista había terminado y su asesinato en gran medida olvidado. 

Cuando se conozcan pruebas concluyentes sobre el bombardeo del hospital, también esto será un recuerdo lejano.

Hay  imágenes  dramáticas capturadas en septiembre de 2000 en el cruce de Netzarim en la Franja de Gaza (donde vi a un chico de diecinueve años asesinado a tiros por un francotirador israelí) por France 2 TV, de un padre que intenta proteger a su traumatizado hijo de 12 años. su hijo de un año, Muhammad al-Durrah, de los disparos israelíes que finalmente lo mataron. 

El asesinato del niño dio lugar a la típica campaña de propaganda por parte de Israel. Los funcionarios israelíes pasaron años mintiendo sobre el asesinato, primero  culpando  a los palestinos por el tiroteo, luego sugiriendo que la escena era falsa y finalmente insistiendo en que el niño todavía estaba vivo.

Cuando un soldado israelí, en 2003, asesinó a la estudiante y activista estadounidense de 23 años Rachel Corrie, aplastándola  hasta  la muerte con una topadora mientras intentaba impedir la demolición ilegal de la casa de un médico palestino, el ejército israelí  dijo  que era un accidente del que Corrie fue responsable.

 

El ejército israelí ha matado a “al menos” 20 periodistas desde 2001, sin rendir cuentas, según un informe de 2023 del Comité para la Protección de los Periodistas, con sede en Nueva York

 

El ejército israelí ha matado a “al menos” 20 periodistas desde 2001, sin rendir cuentas, según un informe de 2023 del Comité para la Protección de los Periodistas, con sede en Nueva York. “Inmediatamente después de que las fuerzas de seguridad matan a un periodista, los funcionarios israelíes a menudo lanzan una narrativa contraria a los informes de los medios”,  concluyó el CPJ. Esto incluye culpar de las muertes al “fuego indiscriminado” de los palestinos o intentos de desacreditar a los asesinados como “terroristas”.

Israel  bloquea  el trabajo de organizaciones independientes de derechos humanos sobre las atrocidades y crímenes de guerra que comete en Gaza y Cisjordania. Se niega a cooperar con la Corte Penal Internacional en posibles crímenes de guerra en los Territorios Ocupados. No   coopera con el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y  prohíbe la  entrada al país  del Relator Especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados desde 1967 . Israel  revocó  el permiso de trabajo a Omar Shakir, director de Human Rights Watch (Israel y Palestina), en 2018 y  lo expulsó. En mayo de 2018, el Ministerio de Asuntos Estratégicos y Diplomacia Pública de Israel publicó un informe en el que  pedía a la Unión Europea y a los Estados europeos que detuvieran su apoyo financiero directo e indirecto y su financiación a organizaciones palestinas e internacionales de derechos humanos que “tienen vínculos con el terrorismo y promueven boicots contra Israel«.

 

Después del bombardeo del hospital, Israel publicó por primera vez un vídeo que pretendía mostrar cohetes de la Jihad Islámica Palestina impactando el hospital. Los israelíes eliminaron apresuradamente el vídeo cuando los periodistas notaron que las marcas de tiempo mostraban que las imágenes fueron tomadas 40 minutos después del ataque al hospital. 

 

Después del bombardeo del hospital, Israel publicó por primera vez un vídeo que pretendía mostrar cohetes de la Jihad Islámica Palestina impactando el hospital. Los israelíes eliminaron apresuradamente el vídeo cuando los periodistas notaron que las marcas de tiempo mostraban que las imágenes fueron tomadas 40 minutos después del ataque al hospital. 

Los propagandistas israelíes, conscientes de que los cohetes palestinos tienen poco poder explosivo, afirmaron entonces que Hamás almacenaba municiones debajo del hospital. Esto provocó la enorme explosión, dijeron. Pero si esto fuera cierto, significaría que habría una explosión secundaria. No hubo ninguno. Y ahora Israel ha publicado lo que dicen es una  grabación  de dos militantes de Hamas discutiendo el ataque con misiles al hospital. Los militantes se preguntan entre sí, en una conversación autoincriminatoria que es demasiado ridícula para creer, si Hamás o la Jihad Islámica llevaron a cabo el ataque. Por favor. ¿Cómo es posible que Israel ignorara por completo la incursión de miles de militantes palestinos armados desde Gaza a Israel el 7 de octubre y pudiera captar esta conversación incriminatoria de dos supuestos militantes?  

Israel tiene toda una unidad de ‘mistaravim‘, agentes encubiertos judíos israelíes entrenados para hacerse pasar por palestinos y operar en secreto entre los palestinos”,  escribe el periodista Jonathan Cook. “Israel produjo una serie de televisión muy popular sobre esas personas en Gaza llamada Fauda. Hay que ser más que crédulo para pensar que Israel no podría, y no lo haría, preparar un llamado como este para engañarnos, tal como engaña regularmente a los palestinos en Gaza”.

Israel también ha  atacado durante mucho tiempo instalaciones médicas, ambulancias y médicos, como señala  el estudioso de Oriente Medio Norman Finkelstein. Bombardeó un hospital infantil palestino durante la guerra de 1982 en el Líbano,  matando  a 60 personas. También llevó a cabo  ataques con misiles contra ambulancias libanesas claramente señalizadas durante la guerra de 2006 entre Israel y el Líbano. Dañó o destruyó 29 ambulancias y casi la mitad de las instalaciones sanitarias de Gaza,  incluidos  15 hospitales, durante el asalto de 2008-2009 a Gaza conocido como Operación Plomo Fundido. Rutinariamente  prohibió  que los palestinos heridos fueran recogidos por ambulancias durante esta operación, dejándolos a menudo morir. Durante la Operación Margen Protector, el asalto de 51 días a Gaza en 2014, Israel  destruyó o dañó  17 hospitales y 56 centros de atención primaria de salud y dañó o destruyó 45 ambulancias. 

Puede ver mi entrevista, publicada hoy, con el profesor Finkelstein sobre Gaza e Israel  aquí.

Amnistía Internacional, que investigó los ataques israelíes a tres de estos hospitales en 2014, desestimó como falsas las “pruebas” de los ataques ofrecidas por Israel. «La imagen tuiteada por el ejército israelí no coincide con las imágenes de satélite del hospital de Al Wafa y parece representar una ubicación diferente«, se lee en el informe.

 

Exponga las mentiras israelíes e Israel y sus partidarios lo atacarán como antisemita y apologista de los terroristas. Estás desterrado de los principales medios de comunicación. Te niegan foros para hablar del tema y, como me ha pasado a mí,  te desinvitan a eventos universitarios.

 

Exponga las mentiras israelíes e Israel y sus partidarios lo atacarán como antisemita y apologista de los terroristas. Estás desterrado de los principales medios de comunicación. Te niegan foros para hablar del tema y, como me ha pasado a mí,  te desinvitan a eventos universitarios.

Es un viejo juego al que he jugado como reportero muchas, muchas veces. Llevo las cicatrices de las mentiras arrojadas por Israel y su lobby. Mientras tanto, Israel continúa con su carnicería, respaldada e incluso alabada por los líderes políticos occidentales, incluido Joe Biden, que acompañan el torrente de mentiras de Israel como un coro wagneriano

 

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«MAJO Y LIMPIO» EN LOS MEDIOS BRITÁNICOS CONTRA PERIODISTAS QUE NO PRESTAN SU APOYO A ISRAEL

¿Cuál es la mano que «mece la cuna» en la irrupción de la censura en los «flemáticos» medios de comunicación tan «imparciales» y «objetivos» ?

¿Qué factores están provocando las pulsiones censoras que se está produciendo tan repetidamente en el curso de las últimas semanas en Reino Unido? Nuestro colaborador Máximo Relti analiza en este artículo no solo los casos de despidos laborales en periódicos como «The Guardian» o la plataforma comunicacional de la BBC, sino también la composición de los poderosos núcleos de presión e influencia pro sionista, que con total impunidad están actuando en la vida social y política de ese país.

CANARIAS SEMANAL, 18 OCT 2023

La Caricatura

 

En un giro controvertido de los acontecimientos, el conocido diario «progre» británico «The Guardian» ha decidido poner «de patitas en la calle» al superconocido caricaturista Steve Bell, tras haber colaborado durante la friolera de cuatro décadas con ese diario.

La decisión fue tomada después de que Bell presentara en la redacción del periódico un dibujo que fue considerado por la dirección del medio como portador de un «tropo antisemita», centrado en la figura del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Bell  dijo que tras presentar su trabajo a las 11 a.m. recibió una misteriosa llamada, mientras viajaba a bordo de un tren que lo conducía a la ciudad de Liverpool, con un mensaje críptico que mencionaba la expresión shakespeariana de «una libra de carne». La llamada se refería a la tensión existente entre el artista y la Administración del periódico.

La caricatura que provocó su despido presentaba a Netanyahu listo para operarse quirúrgicamente a sí mismo, con guantes de boxeo y un bisturí, aludiendo a una incisión con la forma de la región de Gaza. Al parecer, esta representación gráfica causó revuelo debido a la percepción de algunas referencias que se podían relacionar con supuestos «estereotipos antisemitas».

Bell, sin embargo, ha expresado que su caricatura no tenía intenciones de evocar ese tipo de tropos, haciendo hincapié en que  era en realidad un homenaje al célebre caricaturista David Levine,   del New York Review of Books. De hecho, la  litigiosa imagen contiene la inscripción «Después de David Levine», aludiendo a una obra de Levine que satirizaba al presidente Lyndon Johnson y su cicatriz postoperatoria, dibujando la cicatriz con forma de Vietnam.

Este no es el primer roce del caricaturista Bell con acusaciones sobre su supuesto «antisemitismo». En 2020 tuvo que afrontar críticas por una caricatura donde mostraba al líder del Partido Laborista, Keir Starmer, portando la cabeza de su predecesor, Jeremy Corbyn. La imagen fue vinculada con la historia bíblica de Salomé y Juan Bautista. Como podrá recordarse, el líder laborista Corbyn fue virulentamente desbancado de la dirección de su Partido por el simple hecho de haberse atrevido a manifestarse favorablemente a la causa del pueblo palestino.

En cualquier caso, estos no son casos únicos. Cuándo la organización armada palestina Hamás atacó sorpresiva y militarmente a Israel, las autoridades británicas se pronunciaron por la prohibición expresa de cualquier tipo de manifestación o exhibición de banderas en apoyo a la causa palestina. 

Este incidente se produce en un contexto de tensión política, con el Reino Unido respaldando a Israel en su campaña contra los palestinos, mientras las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) llevan a cabo brutales ataques contra Gaza.

 

La arrolladora influencia judía en la propiedad de los medios de comunicación y en las altas finanzas británicas

Que un posicionamiento político en relación con Palestina pudiera acabar en el Reino Unido con la carrera política ascendente de Jeremy Corbyn no fue   resultado de una mera casualidad. Como tampoco lo es la unanimidad sin fisuras mostrada por los medios de comunicación británicos en relación con la guerra Israel-Palestina. O que un consagrado caricaturista pierda su puesto de trabajo por la realización de una caricatura en la que el premier israelí Netanyahu desempeñaba el papel de protagonista. Ponemos a disposición de nuestros lectores algunos datos que podrían explicar tanto determinadas «unanimidades» como los castigos subsiguientes contra todos aquellos que no sigan a pie juntillas esa línea.

La presencia de importantes e influyentes personalidades de origen judío en los medios de comunicación británicos, así como en el ámbito de las altas finanzas de ese país, es ampliamente conocida en todo el mundo. No debe extrañar, pues, que se atribuya a la influencia ejercida por esos mismos personajes y entidades el hecho de que las empresas y medios de comunicación, dependientes de su autoridad, desprestigien e incluso sancionen a aquellos que se atreven a poner en tela de juicio la política de Israel en relación con Palestina.

En esa línea, uno de los personajes más conocidos en el ámbito de los monopolios comunicacionales  es Rupert Murdoch. Este, aunque no es originariamente judío, ha desempeñado, a través de la News Corp, una decisiva influencia pro israelita.  Las publicaciones y medios propiedad de News Corp han sido reiteradamente acusados no solo de simpatizar, sino también de ejercer fuertes presiones contra aquellos que no sigan sus criterios políticos pro israelíes. Murdoch, un australiano nacionalizado estadounidense, es dueño, entre otros grandes medios, de The Sun, el periódico en formato tabloide publicado en el Reino Unido Irlanda más leído en idioma inglés, The Times, periódico nacional publicado diariamente en el Reino Unido y cadenas de televisión como Fox y Sky.

 Otro de estos magnates de la comunicación es Jonathan Harmsworth, un británico de ascendencia judía. Harmsworth ha sido el propietario del potente trust de la comunicación británica que publica el Daily Mail. También se caracteriza por la defensa furibunda en su línea editorial de criterios pro-israelíes, así como de sistemáticos y de perseverantes ataques contra la causa palestina

En el contexto económico y financiero del Reino Unidola City de Londres viene a desempeñar el equivalente a Wall Street en Estados Unidos. La City es otro centro financiero global donde trabajan altos ejecutivos y profesionales financieros.  En ese mundo, en el que se manejan herramientas tan importantes como son los créditos bancarios, los movimientos de capitales, etc., se encuentran también ubicadas notables figuras de las finanzas de ascendencia judía. Tal es el caso, por ejemplo, de la conocida  familia Rothschild, con un enorme arraigo histórico en la Banca. Si bien la prominencia de esta familia no es ya la que tuvo a lo largo de los siglos XIX y XX, pero su influencia continúa siendo, no obstante, decisiva.

Pese a ser una firma estadounidense, Goldman Sachs tiene también una presencia significativa en la City de Londres. La compañía fue fundada por Marcus Goldman, un judío alemán, cuyos socios han sido y continúan siendo de ascendencia judía.

Aunque la conocida entidad financiera Barclays Bank no es una entidad propiamente judía, muchos de los miembros de la familia fundadora, los Barclays, se convirtieron al judaísmo y se han entrecruzado dentro de la Comunidad judía. Y así podríamos seguir enumerando más nombres y apellidos situados en puestos claves de la arquitectura económica y comunicacional del Reino Unido. 

¿Podrían explicar estas llamativas concordancias genealógicas, la inusitada reacción experimentada  en ese país contra todo y todos aquellos que han osado pronunciarse en contra de la política genocida de Israel en Palestina?

 

La BBC suspende a varios reporteros también por «antisemitismo»

Simultáneamente, la BBC, la emisora estatal británica, que suele blasonar de imparcial y objetiva, ha iniciado un proceso de investigación interna en relación con seis de sus reporteros y un colaborador externo de su servicio en árabe, acusados de mostrar sesgos contra Israel y de apoyar las acciones de Hamas.

Los reporteros, cuyos trabajos y comunicaciones en las redes sociales están ahora bajo el escrutinio de la BBC, han sido acusados de hacer comentarios y retuitear contenidos que han sido percibidos como pro palestinos y críticos de Israel. Aunque oficialmente no han sido suspendidos , ya no  están saliendo al aire.

Por lo que se ve, la decisión de la BBC de no etiquetar a Hamás como «grupo terrorista», a pesar de la indicación oficial de Londres, ha causado hondo malestar. La corporación pública ha defendido su postura alegando que se trata de un intento de mantener la «imparcialidad», pero esta decisión ha suscitado que numerosos medios británicos hayan centrado su foco crítico en esta plataforma comunicacional .

Un grupo de ex secretarios de cultura británicos, encabezados por Sajid Javid, ha instado a la BBC a reconsiderar su enfoque, argumentando que su elección de palabras podría estar socavando su propia imparcialidad.

Esta polémica se suma a otra en la que la BBC ha sido criticada por la elección de determinadas palabras al referirse a las víctimas del conflicto entre Israel y Hamás. Otro gran medio británicos , SkyNews, también ha sido señalado por un uso similar del lenguaje en sus informes.

Es decir, que los poderosos tentáculos del lobby sionista en la Gran Bretaña se esfuerzan por estrangular incluso a aquellos sectores que se resisten a militar en alguno de los bandos, en nombre de la pretendida «imparcialidad» periodística. 

¿Se imaginan, por un instante, lo que sucedería si, en lugar de ser la defensa de los intereses del lobby sionista lo que estuviera realmente en juego en el Reino Unido, fuera el vigente orden económico que domina en ese país en que se tambaleara? Una interesante interrogante para la reflexión.

 

Netanyahu en el Funeral de Shimon Peres

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LA TIRANÍA DE LA MAYORÍA

Por Juan Francisco Arza

 

¿Cuál era el medio de propaganda más potente del hit­lerismo? ¿Eran los dis­cur­sos individuales de Hitler y de Goebbels, sus declaraciones sobre este o aquel tema, su agitación contra el judaísmo, contra el bolchevismo? […]

No, el efecto más potente no lo conseguían ni los dis­cursos, ni los artículos, ni las octavillas, ni los carteles, ni las banderas; no lo conseguía nada que se captase median­te el pensamiento o el sentimiento conscientes.

El nazismo se introducía más bien en la carne y en la sangre de las masas a través de palabras aisladas, de expre­siones, de formas sintácticas que imponía repi­tiéndolas mi­llones de veces y que eran adoptadas de forma mecánica e incons­ciente.

Victor Klemperer, «La lengua del Tercer Reich: Apuntes de un filólogo», 1947

 

Una multitud durante la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936. Fotografía: Getty.

 

Una gran parte de los españoles carece de conocimientos elementales sobre la democracia. Esa ignorancia tiene causas que no nos proponemos discutir aquí. Por el momento, hagamos constar que afecta tanto a jóvenes como a viejos, a ricos y pobres, a personas sin estudios y catedráticos universitarios. Para todos ellos, la democracia es poco más que la celebración de elecciones. La sanción de la mayoría asegura por sí misma la legitimidad, incluso la bondad, de cualquier acción del gobierno.

Pero no puede haber democracia sin Estado de derecho y división de poderes. Se ha recordado muchas veces que los dictadores modernos suelen acceder al poder por vías “democráticas”, o mejor dicho “mayoritarias”. Como sabían muy bien los ilustrados y liberales, el poder tiene una lógica endiablada y la única forma de que no se convierta en tiránico es dividirlo y limitarlo.

Por muy bueno que sea el diseño institucional plasmado en la Constitución y en las leyes, la democracia tampoco puede funcionar sin el arraigo de una determinada cultura en la sociedad. Cultura que consiste en costumbres y normas no escritas: el respeto al diferente, la apertura al debate racional, la búsqueda del acuerdo… La clave de bóveda de dicha cultura es la búsqueda de la verdad. Cuando todo es relativo, sujeto al deseo y la conveniencia, cuando la palabra no vale nada y las palabras pierden su significado compartido, sólo queda la voluntad de poder

 

La respuesta de la democracia a la diversidad de identidades y riqueza no puede ser la partición, la eliminación de los vínculos entre compatriotas

 

Finalmente, tampoco puede haber democracia si la existencia misma de la comunidad política se pone en cuestión de forma arbitraria. Una mayoría circunstancial no puede fragmentar una herencia de siglos, convirtiendo en extranjeros a una parte de los ciudadanos, despojándoles de su propiedad. La respuesta de la democracia a la diversidad de identidades y riqueza no puede ser la partición, la eliminación de los vínculos entre compatriotas, el borrado de su memoria y su cultura común, para crear nuevas entidades más homogéneas culturalmente y más insolidarias económicamente.

Pues bien, si analizamos el estado de la democracia española a la luz de las consideraciones anteriores, la conclusión no puede ser más pesimista. La partidocracia corrompió el sistema durante décadas, colocando a sus peones en la Justicia, comprando a los medios de comunicación y creando enormes redes clientelares. Después de años de estancamiento económico y escándalos de corrupción, muchos españoles no sienten ningún aprecio por sus instituciones y su país. Un escenario de insatisfacción y resentimiento propicio para el éxito del rupturismo.

 

Los objetivos no se declararán o se irán acordando según la evolución de los acontecimientos; es necesario preparar a los españoles para que acepten mansamente

 

Tras las elecciones de julio una amalgama precaria, formada por decenas de partidos y coaliciones, unida sólo por el interés y por el desprecio a los demás españoles, reclama para sí un poder constituyente, casi absoluto. Los objetivos no se declararán o se irán acordando según la evolución de los acontecimientos; es necesario preparar a los españoles para que acepten mansamente. Pero el método parece estar claro: el vaciado de facto de la Constitución, su reforma encubierta.

No sabemos exactamente qué saldrá del laboratorio del Dr. Frankenstein. Pablo Iglesias pronosticó que la derecha no volvería nunca más al poder, y tal vez tenga razón. Pero tengan por seguro que, cuando acaben sus experimentos, estaremos más divididos, seremos menos libres y más pobres. Si el PSC-PSOE y sus aliados devuelven el poder alguna vez, no valdrá con una mejor gestión y algunas reformas cosméticas. Necesitaremos un liderazgo transformador, y no burócratas de partido con aversión al cambio y propensión al pasteleo.

 

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LOS PREJUICIOS NOS HAN SALVADO DE LA EXTINCIÓN

El leitmotiv del progresismo actual, de la nueva izquierda «woke», parece basarse en desposeernos de esa capacidad de reconocer patrones

Por Carlos Esteban, 22 OCT 2023

 

Permítanme presentarles a Lankenua, un niño masái de 10 años que nunca ha pisado una ciudad.

Pese a vivir en una boma en la sabana, Lankenua nunca ha visto de cerca un león. Tampoco ha manejado papers de investigadores, convenientemente revisados por pares, sobre las costumbres gastronómicas de los leones, ni ha fatigado estadísticas sobre la frecuencia con que son devorados los humanos que se acercan demasiado a este animal.

Y, sin embargo, Lankenua sabe que debe mantenerse lejos de la fiera melenuda. Sabe que, si el león le encuentra, hay muchas probabilidades de que la cosa acabe mal para él. No lo sabe necesariamente por experiencia propia, sino porque le han contado unánimemente sus mayores. Y ese conocimiento, probablemente, le ha salvado la vida en más de una ocasión.

Los antropólogos discuten a menudo qué nos ha dado a los Homo sapiens sapiens un destino biológicamente tan exitoso, y así se habla de capacidad craneal, del aparato fonador que nos permite desarrollar un lenguaje o de la feliz posesión de un pulgar oponible. Pero sin duda uno de los factores esenciales de nuestra supervivencia sea la capacidad de reconocer patrones y de transmitir este conocimiento. Puede no ser preciso en absoluto, ignorar las causas o atribuirlas a mitos e incluso pasar por alto numerosas excepciones a la regla. Pero sin él es muy probable que ni usted, lector, ni yo estuviéramos hoy aquí.

Los estereotipos salvan vidas y los prejuicios ayudan a orientarse por la vida. Y el leitmotiv del progresismo actual, de la nueva izquierda woke, parece basarse en desposeernos de esa capacidad de reconocer patrones. No es, meramente, que la posmodernidad llame a contrastar los prejuicios con la realidad o a entender que los estereotipos son eso, estereotipos, verdades estadísticas, y que el caso concreto puede desviarse de la norma, no: se nos ordena que contradigamos mecánicamente lo que siempre se ha creído, que actuemos, incluso, deliberadamente en contra. Como receta para el suicidio civilizacional, es perfecta.

El curso ha comenzado, como si la Providencia quisiera ilustrar lo que digo, con tres trágicas historias en Estados Unidos que son otros tantos apólogos morales, reflejo de esa desactivación de nuestro instinto de supervivencia que subyace en el corazón de la doctrina woke. En unos pocos días, tres activistas del progresismo radical murieron, por así decir, mártires de su propia ceguera ideológica.

Ryan Thoresen Carson, un activista radical de izquierda antipolicía, fue asesinado a puñaladas por un joven negro mientras esperaba un autobús. Hay vídeo, y cualquiera puede comprobar que Carson, que esperaba aparentemente el autobús con su novia de madrugada, vio pasar a un joven del que cualquiera con dos dedos de frente y una mínima experiencia de la vida querría alejarse lo más posible. Pero Carson hizo lo contrario: se acercó a él y le empezó a hablar.

Se lee en el Daily Mail: “Amigos del activista asesinado de Brooklyn Ryan Thoresen Carson aseguran que sentiría lástima por el criminal adolescente que lo mató a puñaladas y querría que su asesinato se utilizara para promover aún más las políticas de izquierda en Nueva York […] Acababan de llegar a la ciudad de una boda en Long Island. Su atacante aún no ha sido identificado. La policía continúa buscando al sospechoso, que según los lugareños es un «adolescente».

Su novia Claudia Morales, que recaudará más de 50.000 dólares en donaciones de GoFundMe, supuestamente se negó a dar ningún detalle sobre el «joven» a la Policía, y se vieron obligados a obtenerlos a través de imágenes de vigilancia.

Josh Kruger, un activista LGBTQ radical y periodista de izquierda, fue asesinado a tiros dentro de su casa en Filadelfia. Lamentablemente, no se tomó en serio la creciente ola de crímenes y, de hecho, denunciaba como mera propaganda las preocupaciones de los comentaristas sobre la inseguridad de la ciudad. Recibió siete puñaladas de un joven al que, según la prensa, trataba de ayudar.

Por último Pava Lapper, de 26 años, directiva en una empresa de tecnología y rabiosamente de izquierdas y devota de Black Lives Matter, fue brutalmente asesinada en su lujoso bloque de apartamentos en Baltimore. Lapper dejó entrar a su edificio de apartamentos al asesino, un joven de color al que no conocía y luego se metió en un ascensor con él. Las imágenes de vigilancia muestran que el cadáver destrozado de esta mujer fue encontrado en la azotea de su apartamento unos días después.

Sí, las noticias están llenas de crímenes, pero estos tienen algo en común: hubieran sido fácilmente evitables. Estoy por decir que todos los que ahora me leen los hubieran evitado sin el menor esfuerzo, simplemente recurriendo al sentido común y a cierta prudencia elemental. Pero esa misma prudencia es lo que la izquierda woke condena y proscribe. El adepto tiene que meterse en el peligro mortal, no porque ignore que se trata de una situación que el común consideraría imprudente, sino precisamente por eso: lo contrario hubiera sido aceptar el prejuicio, el estereotipo. Y eso, para el progresista, es mil veces peor que la muerte.

Hoy estamos viendo cómo las políticas enloquecidas de fronteras (en la práctica) abiertas de par en par se traducen en un aumento espectacular de la inseguridad, especialmente en delitos violentos y sexuales. Y, sin embargo, la ideología izquierdista ha desactivado en sus adeptos el instinto elemental del ser humano de reconocer patrones y actuar en consecuencia.

 

SALEM: La bruja no. 1, litografía (Joseph E. Baker, 1893).