LA TRAMPA DEL DIÓXIDO DE CARBONO: LA IZQUIERDA CANCELADA; LA ANTIGLOBALIZACIÓN ES HOY LA «LUCHA» DE LA DERECHA NACIONAL-CATÓLICA (o como la Izquierda pasó de oponerse al Globalismo del Poder Financiero Internacional, a ser su más leal Servidora)

LA TRAMPA DEL DIÓXIDO DE CARBONO

LA IZQUIERDA CANCELADA; LA ANTIGLOBALIZACIÓN ES HOY LA «LUCHA» DE LA DERECHA NACIONAL-CATÓLICA (o como la Izquierda pasó de oponerse al Globalismo del Poder Financiero Internacional, a ser su más leal Servidora)

 

CALENTÓLOGOS, ILUMINATIS Y REPTILIANOS 

LUIS CARLOS CAMPOS

CONTRAPERIODISMO MATRIX

 

UN CAMBIO CLIMÁTICO CAUSÓ UNA GLACIACIÓN HACE 12.679 AÑOS POR EL DESHIELO

Esto es más viejo que la pana y lo sacan ahora como que es nuevo y que el deshielo de Ártico pudo causar la glaciación que vino en un sólo año. La teoría más aceptada es que fue el deshielo del Lago Agassiz de Canadá, aunque yo he mencionado lo del Ártico muchas veces. También citan lo del meteorito. .. Se olvidan que las glaciaciones -como esta que llega fuera de ciclos- también llegan por invierno nuclear… es decir un supercalentamiento atómico…y luego un enfriamiento.

Como es tradicional los fachas -el becario Llamas- del Masturbación Digital (Libertad Digital), me plagian un artículo que publiqué el 7 de julio donde informaba que un jefe calentólogo del IPCC-ONU, Vicent Gray , denunciaba que todo era una estafa. Se nota que entra aquí a saco, ya que además repiten la noticia – DEFINITIVA SOBRE LA ESTAFA DEL CALENTÓN GLOBAL- que acabo de dar yo en exlcusiva que la Tierra se enfría 0,7, y que ningún periódico da. Que verguenza como fusilan estos neoliberales frascasados como me plagió todo un tal Alcalde, pseudocientífico y oportunista.

 

VICENT GRAY , EX MIEMBRO DEL IPCC

“Considero que el IPCC es fundamentalmente corrupto y que desaparecerá..”

 

Como no me pueden copiar todo mi artículo, por que seria descarado, añaden esto -cogido de internet-, como manipula el IPCC, COMO YO LLEVO AÑOS DENUNCIANDO EN EL DESIERTO, ANTES QUE estos fascistas…

(seguir leyendo)

 

EL SOFOCÓN GLOBAL ES UNA RELIGIÓN EUGENÉSICA Y UNA ESTAFA PITORRÉICA (Ilustración de DAVID DEES)

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CONFERENCIA (VIDEO): REFLEXIONES ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO: ¿alarmismo justificado?

Por Javier del Valle (Doctor en Climatología por la Universidad de Zaragoza)

Ateneo Santander, Enero 2023

 

 

Conferencia ofrecida en el Ateneo de Santander por Javier del Valle «REFLEXIONES ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO: ¿alarmismo justificado?. Enero 2023.

 

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DIÓXIDO DE CARBONO: LA EXCUSA DEL GLOBALISMO PARA QUE LA POBLACIÓN ACEPTE QUE CONTROLEN SU MODO DE VIDA

ES UN GAS FUNDAMENTAL EN LA NATURALEZA
 
Por Gerardo del Caz
Gaceta, 1 MAYO 2023
 
DIÓXIDO DE CARBONO
 
 

El dióxido de carbono es un gas fundamental en la naturaleza que interviene en procesos biológicos como la fotosíntesis o el equilibrio del pH en los océanos. Demonizar un elemento químico y basar la acción política en él es propio de ignorantes y supone supeditar la política industrial, el empleo y la prosperidad de las sociedades a eslóganes y maximalismos baratos sin base científica.

Si por algo se caracteriza la política actual es por simplificar asuntos complejos para, progresivamente —nunca mejor dicho—, convertir estas cuestiones en eslóganes primero y en incuestionables ejes de la acción política, después.

Desde hace años la llamada «izquierda» persigue la demonización de la actividad económica amparándose en la hipótesis del cambio climático. No nos engañemos; el objetivo de los políticos no es preservar el planeta Tierra o que los cangrejos del río Mississippi sigan viviendo en su hábitat natural. La finalidad es que, bajo unas premisas de alerta medioambiental y utilizando el recurso al miedo y al interés colectivo, la población pueda aceptar que la clase política asuma unos poderes de regulación y control sobre la actividad económica y sobre el modo de vida de los particulares. Todo ello mediante, entre otras muchas cosas, el dominio de las fuentes energéticas para favorecer un modelo económico y de sociedad determinado en el que cada vez habrá menos libertad y espacio para la iniciativa individual.

El dióxido de carbono es una excusa y una diana perfecta puesto que es uno de los gases generados en los procesos de combustión de combustibles fósiles y, por tanto, está asociado a los procesos de transformación energética más básicos en la sociedad, desde el transporte individual con automóvil, el avión o la propia generación eléctrica.

Cuando con ignorancia supina se habla de «descarbonizar la economía» o se menciona la «neutralidad de carbón», se está apuntando a reducir y eliminar las emisiones de COasumiendo automáticamente que éstas son las responsables de un hipotético problema medioambiental y que, a golpe de real decreto y de rodillo legislativo, se pueden evitar esos daños medioambientales simplemente con acabar con las emisiones de este gas. La realidad es mucho más complicada y exige mucho más conocimiento para emitir simples y vacuos mensajes con consecuencias muy peligrosas.

Antes de nada, el COes un gas fundamental para la vida en la Tierra. El ciclo del carbono y la fotosíntesis se basan en este gas y en su transformación en oxígeno. Sin el CO2 no podría existir la vida en nuestro planeta. La presencia del CO2 en la atmósfera terrestre es aproximadamente de 390 partes por millón, o sea un 0,039% de la totalidad de gases que forman la atmósfera terrestre; sin él no habría plantas, alimentos ni humanos. ¿Cómo se puede denominar a este gas «enemigo»? ¿es simple ignorancia? La respuesta es que el miedo al CO2 y la alarma medioambiental dan pie a que se pueda aceptar y aprobar normativas y restricciones que tiene unas repercusiones claras en la vida de las personas y que se considere como deseable determinadas políticas que cercenan la capacidad económica individual y la propia libertad.

La farsa de la izquierda sobre la descarbonificación y el ataque urgente y despiadado contra las emisiones se caen por si mismas cuando se observa que España es únicamente responsable del 0,58% de emisiones de CO2 por actividad industrial en el mundo en comparación con países como China (30%), Estados Unidos (14%) o India (10%) que, o no van a implantar ninguna medida o, si lo hacen, será mínima y sin comprometer a su economía y, siempre, a diferencia de España, defendiendo sus intereses y los de su economía.

Cuando a un agricultor en Palencia se le exige «descarbonizar su actividad económica» como si él fuera culpable de algo por sacar adelante a su familia como buenamente puede, lo que se ignora u omite es que se le va a obligar a tener que pagar hasta un 60% más en productos energéticos, a tener que renunciar al gasoil, a tener que desprenderse de sus activos de producción y, por ejemplo, tener que adquirir nuevos vehículos con alguna etiqueta “verde” o de colorines que serán más costosos y que implicarán inversiones inasumibles. A nuestro compatriota agricultor la descarbonización le supondrá una inversión adicional que comprometerá su viabilidad económica. ¿Quién podrá hacer frente a la misma? Por supuesto grandes propietarios, grandes empresas y fondos de inversión que progresivamente eliminaran a la agricultura familiar del panorama de producción.

Y mientras la muchedumbre en los mítines socialistas aplaude con ignorancia esta medida, ¿piensan ustedes, lectores, que en Marruecos, en Argelia o en otros países competidores de productos agrícolas se está obligando a sus agricultores a «descarbonizarse»? ¿le importa esto a los políticos españoles que piden descarbonizar todo menos sus coches oficiales o los Falcon a los que asistir a reuniones de partido?

En España, por ignorancia, mala fe y cobardía, se ha aprobado una legislación dañina para nuestra actividad económica que, además, perjudica a los más débiles. En plena escalada de los precios de la energía eléctrica, entre vítores y algaradas, se celebraba, cual talibanes ante los budas de Bamiyán, el derribo de las torres de refrigeración de la central térmica de Andorra, Teruel o el próximo cierre de Carboneras, Almería. Los que lo aplaudían probablemente ignoran que, mientras se pagaba la luz a más de 200 euros el MWh, se eliminaban centrales ya amortizadas que producían electricidad hasta a 35€/MWh eliminando potencia instalada, acentuando una carestía y una precariedad en el sistema del que sólo se benefician las grandes empresas productoras que ven, en esta estrategia verde y sin CO2, una forma de reducir la oferta y elevar el precio de la electricidad.

Efectivamente, entre eslóganes huecos y con el ruido de fondo de los aplausos en los mítines de los partidos políticos, sintiéndose todos defensores de la Madre Tierra, no se habla de las consecuencias terribles, de los costes a asumir ni de la pérdida de competitividad económica. Y cuando, de forma rara, hay alguien que osa decir que el emperador va desnudo, que la llamada «política de descarbonificación» sólo va a generar precariedad, desempleo y va a dañar a los más débiles o que a él sí le importan los agricultores de Palencia y que España y su agricultura pueda competir con los productos de Marruecos, esa persona será despiadadamente señalada y acusada precisamente de no querer salvar la Tierra ni los cangrejos del Mississippi ni de estar a la supuesta elevada altura moral de esa izquierda que, preocupándose mucho por el planeta, nos ha sumido en una precariedad energética que se puede comprobar con los precios de la luz para regocijo de las empresas eléctricas.

¿Es posible concebir unos gobernantes y legisladores que lleven a su país a la precariedad energética? ¿Se puede imaginar alguien que un Gobierno, en lugar de favorecer la oferta de energía, la elimine dando más poder a las empresas generadoras? En España sí, claramente. Y todo con la excusa de la descarbonización.

Cuando vuelva a escuchar a un político hablar de lo malo de las emisiones, pregúntese lo que les va a costar a ustedes y a nuestro país.

 

«Unidades Biológicas de Carbono» – JUAN CARLOS NORERO BORGUENSON

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ENTREVISTA AL VICEPRESIDENTE DEL ECR

ROBERT ROOS: «EL ALARMISMO CLIMÁTICO SE HA CONVERTIDO EN POLÍTICA PÚBLICA, LOS GOBIERNOS YA NO PIENSAN DE MANERA RACIONAL»

Por KARINA MARIANI, 6 MAYO  2023

Robert Roos, vicepresidente del Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) del Parlamento Europeo

 

Robert Roos, el político holandés, miembro del JA21 y vicepresidente del Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) del Parlamento Europeo, atendió a La Gaceta luego de su participación en la última edición del Foro Madrid en la ciudad de Lima, Perú.

Usted ha ganado mucha relevancia mediática desde que inició su mandato, yendo en contra de posiciones hegemónicas en temas altamente controvertidos como el cambio climático o los pases de salud, por ejemplo. Esta es una actitud, la de ir contracorriente, que supone mucha exposición y desgaste, sobre todo en un espacio casi monolítico como el Parlamento Europeo. ¿Cómo impacta esto en su trabajo diario, en la búsqueda de alianzas y apoyo, y en su relación con la prensa y las redes sociales? ¿Cree que venir del sector privado, ser un emprendedor, juega a su favor o en su contra?

No siempre es fácil. Cuando vas en contra de la narrativa dominante, las personas que piensan que el establishment está haciendo un buen trabajo se sienten libres de atacarte o insultarte sin realmente considerar el argumento que presentas. Para algunas personas, las ideas diferentes son aparentemente aterradoras. Pero en una democracia es crucial tener un debate abierto. Seguiré defendiendo esto, incluso si a veces me atacan por ello. Por otro lado, también he conocido a personas de todo el mundo que sintieron que soy su voz, que hablé por ellos y me agradecieron el trabajo que hago. Este reconocimiento me honra y me llena de gratitud.

Se ha referido, en otras ocasiones, a los efectos perjudiciales del alarmismo climático. ¿Qué motivaciones ve en esta intensa propaganda y qué papel cree que juega el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), en la difusión de mensajes catastrofistas?

El alarmismo climático se ha convertido en política pública. El mensaje del IPCC es una cosa, pero lo que realmente me preocupa es que los gobiernos ya no piensen de manera racional. Fíjese en Alemania, un país que supuestamente está muy comprometido en reducir sus emisiones de carbono. Sin embargo, la decisión desacertada de cerrar todas las plantas nucleares ha producido el efecto contrario, aumentando sus emisiones. Reemplazaron una fuente de energía neutra con el uso de más carbón sumado a energías poco confiables, como la solar y la eólica, que además no son aún almacenables. Estas elecciones irracionales me parecen muy inquietantes: dañan enormemente nuestra prosperidad y libertad y concentran todo el poder en el gobierno.

 

«La política climática daña el medio ambiente. Es una contradicción de los términos y es un problema que debe encararse de manera urgente»

 

¿Qué motivaciones políticas cree que hay detrás de las agendas que buscan eliminar abruptamente el sistema energético utilizado por la mayoría de la población mundial? ¿Cómo cree que pueden impactar medidas como la prohibición del uso de automóviles tradicionales o el cierre de plantas atómicas?

Me resulta difícil especular sobre los motivos, pero definitivamente no es una elección del pueblo. Es un enfoque top-down; nadie ha votado por esto. Está claro que eliminar los combustibles fósiles de manera irracional y prohibir los automóviles tradicionales tiene un gran efecto en la forma en que vivimos. La rápida eliminación de combustibles fósiles es dañina para nuestras economías, aumenta vertiginosamente el coste de vida y disminuye la calidad de vida de manera innecesaria. Esto está ocurriendo ante nuestros ojos en este momento. La desaparición de los coches tradicionales cercenará la libertad de aquellos que no se puedan permitir reemplazarlos por autos eléctricos mucho más caros. Estas tendencias me parecen alarmantes y seguiré combatiendo contra ellas.

¿Cómo se evalúa el impacto ambiental de las llamadas energías renovables? ¿Cree que la sociedad está informada de los peligros que plantea la implementación extensiva de estas energías para la biodiversidad? ¿Tiene el Parlamento Europeo mecanismos para investigar estos peligros?

Para justificar la transformación de nuestro actual sistema energético hacia energía renovable, es necesario ser bueno en «matemáticas creativas» y «razonamiento inventivo». Las energías renovables, la fotovoltaica y la eólica, tienen una densidad muy baja en comparación con la energía nuclear, por lo que necesitamos grandes cantidades para satisfacer nuestras demandas. La red también debe ser modificada para adaptarla a la generación de energía descentralizada. Eso también requiere grandes cantidades de materias primas y mucho uso de la tierra —que es malo para la naturaleza—.  En última instancia, también creará una gran cantidad de residuos no reciclables.

Según esta lógica, la energía nuclear no es «renovable» porque necesitas uranio y necesitas construir centrales nucleares. Pero se supone que los paneles solares son «renovables», aunque los minerales raros necesarios para producirlos también deben ser extraídos en algún lugar. Y no hablemos de los efectos de los molinos de viento en los ecosistemas terrestres y marinos. La UE promueve molinos de viento en todas partes mientras simultáneamente obliga a los Estados miembros a adoptar la más estricta legislación de protección de la naturaleza. La política climática daña el medio ambiente. Es una contradicción de los términos. Es un problema que debe encararse de manera urgente.

También se ha referido al riesgo que puede tener la energía eólica marina. ¿Pueden los molinos de viento en el Mar del Norte representar una futura crisis ambiental?

La palabra «crisis» se usa demasiado, hasta el punto de que todo se llama crisis hoy en día. Pero creo que los molinos de viento en el Mar del Norte pueden dañar seriamente el ecosistema marino y perjudicar el medio ambiente, además de que son ineficientes, costosos y de ningún modo renovables. El Mar del Norte se convertirá en una zona industrial permanente. Los verdaderos ecologistas deberían oponerse a que esto suceda.

El Parlamento Europeo aceleró una política energética de dependencia y transición sin considerar las tensiones geopolíticas previas a la guerra entre Rusia y Ucrania. Esto resultó en una crisis energética y económica que todavía es difícil de cuantificar. ¿Cree usted que esto fue simplemente incompetencia o que hay intereses contrarios al bienestar de los europeos?

La Unión Europea parece ciega y sorda para los acontecimientos externos. Cada nuevo evento es aprovechado sólo para centralizar más poder en Bruselas. Yo llamo a esto la ficción novelesca del «Planeta Estrasburgo»  —o el «Planeta Bruselas», si lo prefieren— en contraposición a la verdadera realidad de la gente en nuestros países. Ahora se culpa a la guerra en Ucrania por nuestros problemas. Pero la Unión Europea misma decidió eliminar rápidamente el uso de combustibles fósiles y, en algunos países, la energía nuclear. Si la oferta de energía se reduce mientras la demanda sigue siendo estable o incluso crece habrá escasez de energía y, por lo tanto, los precios subirán. Parece tan simple, son sólo las fuerzas del mercado. Sin embargo, esta realidad parece no entrar en la cabeza de la mayoría de mis colegas. El sentido común ha sido reemplazado por la ideología.

Usted protestó e incluso demandó al Parlamento Europeo por la implementación de los pases de salud, pero la gran mayoría de los políticos apoyó esta y otras medidas contrarias a la ley y la libertad. Ahora muchas de estas medidas están siendo criticadas y puestas en perspectiva. ¿Cree que aquellos que promovieron medidas inconstitucionales durante los años de la epidemia deberían responder por ellas? Por otro lado, ¿cree que los políticos aprendieron de sus errores o, por el contrario, entendieron lo fácil que es encerrar a la población con una alarma como excusa? ¿Cree que, de la misma manera, una alarma sobre enfermedades, clima o alimentos podría ser utilizada en el futuro para reimponer medidas similares?

La responsabilidad por las decisiones tomadas debería ser una parte integral de la democracia. En muchos Estados miembros hubo una discriminación institucional que dividió a las sociedades. Estoy muy contento de que la mayoría de nosotros hayamos dejado atrás los tiempos terribles en que se aplicaron las restricciones en relación al Covid. Pero, políticamente, no deberíamos seguir adelante sin cuestionamientos. Deberíamos aprender de los errores cometidos y tener discusiones serias sobre la manera sin precedentes en que se restringieron las libertades y cómo fue posible que, en muchos países, la supervisión parlamentaria quedara en suspenso. El Covid-19 fue una prueba de estrés para nuestra democracia y nuestros derechos, y muchos países fracasaron. Los que abusaron del poder tienen que responder por ello. Pero ya sería un avance si aquellos que se permitieron ser instrumentalizados para difundir un relato discriminatorio dijeran «lo siento, me equivoqué».

Sus preguntas a los ejecutivos de Pfizer, sobre aspectos de las vacunas que fueron ocultados, dieron la vuelta al mundo y sus quejas fueron clave para entender la gestión política y comunicacional de la empresa en la implementación del medicamento anti-covid. Pero sabemos que la mayoría de los políticos en el mundo no tuvieron la misma actitud. Los «lockdown files» mostraron el vergonzoso comportamiento de las autoridades británicas, por ejemplo. ¿Cree que hubo un mecanismo global de censura o desinformación que empezó a desmoronarse con su actuación en el parlamento contra Pfizer?

Es notable que muchos gobiernos se comportaran de la misma manera opresiva, restringiendo derechos de formas nunca vistas. En gran parte esto fue impulsado por el alarmismo de las orientaciones de la OMS. Eso puede considerarse el «mecanismo» al que se refiere usted. La OMS puede sonar como una institución gubernamental neutral, pero no lo es. Sus fuentes de financiamiento plantean preocupaciones legítimas sobre su independencia e imparcialidad al abordar una crisis de salud global. En mi opinión, las declaraciones de la OMS deberían venir con una etiqueta de precaución: «¡Advertencia: Contiene dosis pesadas de China, Big Pharma e influencia filantrópica!» En cualquier caso, creo que podemos llamarlo un patrón global.

 

«El Parlamento Europeo debería existir solamente como una asamblea intergubernamental. De hecho, mi objetivo es abolir mi propio trabajo. Y lo hago con mucho gusto»
 

En su país, la victoria del Farmer–Citizen Movement (Boer Burger Beweging, BBB) en las recientes elecciones locales, con un resultado extraordinario para un partido político agrario recientemente formado, ha sido una sorpresa. ¿Cree que esto es un golpe para las elites y la agenda climática global? ¿Cómo cree que esta victoria puede influir en otros movimientos agrarios de protesta?

La victoria del BBB fue en verdad extraordinaria y estoy muy contento. Demuestra que los holandeses quieren que nuestros agricultores tengan un futuro. Ya podemos ver que el Gobierno está al borde del colapso debido a la victoria del BBB. Tendremos que ver qué sucede en el futuro, pero este resultado electoral es de hecho un rechazo rotundo a la agenda impulsada por el establishment.

Los Países Bajos son responsables de menos del 0,4% de las emisiones globales, ¿cómo es posible que los pequeños productores tengan que sufrir este tipo de medidas que requieren una transformación completa del sector, uno de los más sostenibles del mundo? Especialmente considerando que medidas sectoriales similares, como la prohibición de fertilizantes nitrogenados en Sri Lanka, sumió en la pobreza a más de dos millones de habitantes.

Estoy completamente de acuerdo. Es una locura y no sé cómo alguien puede apoyarlo. Tendrías que hacer esta pregunta a los políticos responsables de esto.

Actualmente, medidas similares están siendo consideradas en varios otros países europeos, como el segundo sector a atacar después de la energía, como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas para su ‘Agenda 2030’. En Egipto, la Cumbre Climática COP27 lanzó su iniciativa destinada a promover «un cambio hacia dietas saludables, sostenibles y resistentes al clima». La ONU considera que los productos cultivados en un laboratorio e incluso los insectos son los más «sostenibles». ¿Qué piensa sobre estos objetivos?

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible parecen muy buenos y nobles si los tomamos superficialmente, pero su implementación concreta me preocupa mucho. Todos tienen una cosa en común: se quita el poder a la gente y se lo centraliza en el gobierno para ganancia de las grandes corporaciones. Yo llamo a esto un tipo de comunismo mundial. En cuanto a comer insectos, creo que esto es totalmente ridículo y creo que todos deberían rechazarlo. No compres productos que lo contengan, no vayas a restaurantes que lo usen. Los consumidores deben exigir que sea claramente visible cuando se incorporan insectos en los alimentos o se usan en los restaurantes. Haré todo lo que esté en mi poder para incluirlo en las regulaciones.

Hablando de metas y agendas colectivistas específicas, los criterios de DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión) parecen estar diseñados para retroceder en el desarrollo y la libertad en los ámbitos gubernamentales, educativos y corporativos. Usted se refirió a ellos en el Foro Madrid. ¿Podría explicar su punto de vista?

La implementación de los criterios DEI provoca la politización de todos los ámbitos de la sociedad. En cada ámbito de la sociedad, el debate abierto se sofoca a medida que el pensamiento woke se convierte en la única opción en el menú. Quienes no cumplan pierden su medio de vida o pueden olvidarse de cualquier progreso en su carrera. Esto es un tipo de totalitarismo soft que deberíamos rechazar. Sólo podemos tener una democracia y una sociedad funcionales si podemos hablar libremente y discutir abiertamente ideas. Deberíamos tener una sociedad en la que lo que importa sea tu contribución a ella, no tus etiquetas identitarias. Los partidarios de DEI afirman querer «abolir» estas etiquetas, pero en realidad, abogan por una sociedad que está completamente obsesionada con ellas. Esto amenaza con dividir nuestras sociedades y alimentar divisiones constantes que no causan más que conflictos.

Finalmente, y agradeciéndole de antemano su tiempo y amabilidad, me gustaría consultar su posición respecto al alcance y desempeño del Parlamento Europeo, sobre el cual ha sido crítico recientemente.

La Unión Europea necesita una reforma drástica. El Consejo, compuesto por los jefes de gobierno de los Estados miembros, debería liderar y funcionar de manera intergubernamental, con poder de veto completamente restaurado. El Parlamento Europeo debería existir solamente como una asamblea intergubernamental compuesta por miembros de los parlamentos nacionales. La Comisión Europea debería estar allí como una oficina de apoyo administrativo, sin el poder de iniciar legislación. De hecho, mi objetivo es abolir mi propio trabajo. Y lo hago con mucho gusto.

 

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¿CUÁNTOS DE LOS INSULTADOS POR LA IZQUIERDA SE VENGARÁN EL 23-J?

Por Rubén Arranz

Vozpopuli, 30 JUNIO 2023

Fue en marzo de 2022 cuando miles de empresarios y trabajadores del campo viajaron a Madrid para manifestarse. O, más bien, para reivindicar su forma de vida y exigir a los gobernantes que dejaran de torpedearla con normas contraproducentes. Por el Paseo de la Castellana desfilaron ese día tractores, ganado y cazadores a caballo. Uno de los periodistas más populares del país -antes groupie de Podemos, ahora de Sumar– reaccionó con el siguiente mensaje en sus redes sociales: “Hoy ha resucitado la España de Los Santos Inocentes”.

Este episodio demuestra que la prensa progresista suele recurrir a todo tipo de requiebros y trampantojos para tratar de camuflar sus errores más evidentes. En 2016, después de que Donald Trump ganara las elecciones de Estados Unidos, las principales cabeceras del país hicieron todo lo posible por exagerar el efecto que habían tenido las fake news para manipular a la opinión pública. ¿Cómo iban sino a votar los redneck, la población más pobre del país, a un populista millonario?

La realidad es que esos ciudadanos -al igual que los de clase media-baja del Reino Unido- se sentían abandonados por sus representantes políticos y caricaturizados -o ridiculizados- por esa izquierda caviar que trata de imponer cada vez con más fuerza su agenda social sin tener en cuenta los usos, las costumbres y la opinión de todos esos millones de ciudadanos que no hacen ruido… pero tienen derecho a voto.

Así que Trump fue hábil al dirigirse a “esa América” para transmitirles palabras de aliento. Algo similar ha hecho Vox en días pasados cuando alguno de sus representantes acudió a un acto de la Real Federación Española de Caza para rubricar su compromiso con su plan cinegético 2023-2027. Hay una izquierda -que no sólo es morada- que lleva cinco años en el Gobierno y que ha censurado la caza, la pesca, la ganadería contaminante, el diésel de los tractores y la tauromaquia. A la vez, ha realizado una defensa de la ‘España vaciada’ que a más de uno la resultará risible. ¿Cómo se puede afirmar que un partido está con el sector primario mientras se muestra en contra de la actividad de una gran parte de su población, a la que define como ‘carcunda’?

Muchachos que votan a Vox

La izquierda que ‘excomulga’ a quien disiente de algún punto de su agenda no es capaz de entender el rechazo que genera su actitud integrista. El razonamiento es muy sencillo: todo aquel a quien desprecias no te va a votar. Tenderá a apoyar al contrario y, si se siente humillado, a la opción más radical posible. Se sorprendieron los magos de las tertulias hace unas semanas porque el barómetro del CIS de abril apuntaba a que una buena parte de los jóvenes de entre 18 y 24 años simpatizan con Vox. La mayoría de ellos osn hombres y con estudios universitarios. Es decir, no son palurdos.

La opinión de estos muchachos es absolutamente legítima y tiene todo el sentido después de varios años en los que el sonsonete de la Igualdad -que no ‘igualdad’, sin mayúscula- ha sido constante en todas las plataformas mediáticas existentes. Tanto en la prensa como en las redes sociales. No hay que ser un gran analista para poder deducir que el adolescente pacífico contemporáneo debe sentir una enorme distorsión cuando decenas de feministas radicalizadas le dicen cada día en TikTok que a las mujeres les matan por serlo y que todo hombre es un asesino o un violador en potencia

 

Después de una década y media de crisis, propaganda identitaria, alertas planetarias y agitación, a lo mejor la racionalidad es la mejor herramienta para captar el voto de quienes han sido humillados

El problema no mejora cuando a quien disiente de ese discurso se le denomina ‘ultraderechista‘ o desinformado. Porque no es ni una cosa ni la otra. Lo que se siente es humillado, al igual que cuando escucha todas esas opiniones -a izquierda y a derecha- que denominan a su generación como “la de cristal”, cuando ha sido educada en la absoluta mediocridad que se extendió en el país tras la ‘gran recesión’, ha estado permanentemente amenazada por la desesperanza y dispone de unos servicios públicos mucho peores que sus padres, por tanto, ve menos sentido al pago de impuestos.

A esos muchachos los llaman ‘machistas’, ‘asesinos en potencia’ y ‘débiles’. Además, los juzgan por dureza si expresan su disconformidad con la constante exhibición de banderas de los lobbies de la Igualdad. ¿De veras alguien piensa que es anómalo que se refugien en otras banderas o se radicalicen? ¿De veras la izquierda quiere hacer tragar a la sociedad que el problema de estos chicos son las fake news?

La batalla cultural

Sobra decir que Vox falla cuando cae en la descalificación y lanza a sus hordas digitales al ataque del contrario -y a esos me refería en mi artículo de la semana, no a sus votantes, a los que respeto, como a los de todas las fuerzas constitucionales-. También cuando cuelga lonas en las que se censuran unos símbolos u otros. La batalla cultural -odiosa expresión- debería consistir en demostrar que el contrario se equivoca y en arrojar racionalidad sobre el debate; no en replicar los fallos de la izquierda censora y animista.

Después de una década y media de crisis, propaganda identitaria, alertas planetarias y agitación, a lo mejor la calma y el sentido común son las mejores herramientas para captar el voto de quienes han sido humillados. De aquellos que escucharon a Nadia Calviño -de la aristocracia del felipismo– decir eso de “yo voy al súper y los precios han bajado” mientras las pasaban canutas para asumir el incremento del precio de los alimentos. O de aquellos a los que llaman “nazis” por estar totalmente en contra de que unos desconocidos okupen su vivienda o la de otra persona. O de los que escucharon que los aerogeneradores y las placas solares llevarían la prosperidad a su pueblo, pero por allí hoy existe menos actividad que nunca. Quizás todos estos no tengan Twitter ni hagan ruido. Pero son una mayoría silenciosa muy relevante.

Hay quien ha callado, paciente, mientras Ángela Rodríguez ‘Pam‘ le llamaba ‘asesino en potencia’. O mientras un ministro de Sanidad ordenaba el cierre perimetral de Madrid para tratar de incrementar su número de votos en las posteriores elecciones catalanas. O mientras las formaciones políticas negaban sus problemas de cualquier índole por razones ideológicas. No es acertado atribuir ese cabreo a los bulos o al trumpismo mediático. El enfado de ese ciudadano medio es lícito o comprensible. Desconozco a quién votarán el 23-J, pero, desde luego, es bastante fácil deducir contra quién lo harán. Y tienen toda la razón.

 

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