IDEOLOGÍA DE GÉNERO, «Camino de Servidumbre», Siglo XXI. LA ESTAFA TRANS: «La transexualidad es homofobia, terapia de conversión para homosexuales».

Por Iván Gelibter
SUR, 01 JUN 2021

 

La identidad de género, el género fluido, el no binarismo y la teoría 'Queer' son conceptos prácticamente desconocidos para la mayoría, aunque desde hace algunas semanas estos términos han aparecido en el debate público de la noche a la mañana. El motivo es que el Ministerio de Igualdad que dirige Irene Montero (Unidas Podemos) ha hecho público el borrador de la llamada 'ley Trans', una propuesta que no solamente enfrenta a los dos partidos en el Gobierno, sino a buena parte de sectores progresistas que hasta la fecha habían coincidido en las reivindicaciones políticas (sobre los derechos individuales), y cuya principal novedad es que las personas podrán cambiarse el sexo en su DNI sin informes médicos o judiciales, simplemente mostrando su voluntad en un registro civil.

Pero, ¿qué abarca la ley y por qué es tan polémica? Para encontrar las razones hay que viajar al año 2007. El Ejecutivo de Zapatero aprobó entonces una ley pionera en el mundo que consistía en autorizar el cambio de nombre y de sexo de aquellas personas que no se identificaban con el que se le había asignado al nacer, pero sin necesidad de haber pasado por una reasignación quirúrgica de sexo. La condición que se imponía en esta normativa era que tenía que existir un informe psicológico diagnosticando la llamada 'disforia de género', además de acreditar que se había seguido algún tipo de tratamiento en este sentido durante al menos dos años.

A partir de entonces, diferentes comunidades autónomas (entre ellas la andaluza en 2014) fueron aprobando leyes trans en sus propios territorios en las que se ampliaban estos derechos. En el caso de Andalucía, por ejemplo, una persona puede cambiarse el nombre de su tarjeta sanitaria sin necesidad de presentar ningún tipo de acreditación de que padece una disforia de género. Aun así, el gran cambio llegó en 2018, cuando la Organización Mundial de la Salud dejó de considerar la transexualidad como una patología, lo que abrió la puerta a que el colectivo reclamara la eliminación del informe médico para cambiar el sexo en términos legales.

En concreto, este borrador que Montero pretende que se convierta en ley pone sobre la mesa el concepto de autodeterminación del género. El género es la construcción social del sexo, es decir, la forma (y los estereotipos) en la que la sociedad define a los hombres y a las mujeres, independientemente de sus genitales. De esta manera, la 'ley Trans' permitiría que cualquier persona pueda acudir a un registro civil y cambie su sexo en el DNI aunque mantenga su genitalidad, su aspecto físico y el nombre dado al nacer. Ello conllevaría, además, la adquisición de los derechos que implica ser hombre o mujer, lo que para algunas posturas contrarias al borrador afectaría directamente a la legislación específica, como la Ley de Igualdad o la de Violencia de Género; pero también a otros ámbitos como el del deporte. Estas consecuencias son justamente el origen de la polémica.

Según Mar Cambrollé, presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA) y una de las impulsoras de este borrador, le nueva 'ley Trans' daría respuesta a todas las situaciones de discriminación que vive el colectivo. «La autodeterminación de género es un derecho humano», sostiene, y explica que es una herramienta legal que considera a las personas trans como sujetos de derecho. «Ahora somos sujetos tutelados, porque nuestra palabra tiene que ser acreditada por médicos o jueces. Nosotras pensamos que exigir un informe para ver si podemos cambiarnos el nombre es atentar contra nuestra dignidad», argumenta.

En el lado opuesto al colectivo trans se halla buena parte del feminismo, concretamente el que aglutina a las referentes históricas que ven un riesgo enorme la aprobación de esta ley. «Hemos planteado que las mujeres estamos discriminadas por el hecho de serlo y que hay que hacer leyes específicas. Si ahora decimos que ser mujer es un sentir, ¿en qué posición quedamos?», se pregunta Lola Fernández, enfermera y figura clave del feminismo en Málaga.

La activista recuerda que el feminismo lleva «toda la vida» luchando por abolir el género, o lo que es lo mismo, por eliminar los estereotipos que condenan a las mujeres a tener una situación de partida muy por detrás de la de los hombres. «Esta ley va en el sentido opuesto. Lo que pretende es poner el género por encima del resto de cuestiones, lo que supone un paso atrás. Ser mujer no es pintarse los labios y ponerse tacones», insiste.

Para Cambrollé, la 'ley Trans' no supone un «borrado de las mujeres» como critican los opositores, sino que son las mujeres trans las que llevan toda la vida borradas. «Esta ley repara la desigualdad anacrónica y sistemática de las personas trans. España tenía una deuda pendiente con nosotros. No nos conceden privilegios, sino que garantizan la igualdad», señala. Lola Fernández insiste en que ellas no cuestionan la libertad y el derecho de las personas a sentir lo que quieran, y que ese no es el debate. «En este país la expresión de género no está discriminada. Pero el cuerpo jurídico no puede recoger un derecho para un colectivo que va contra todas las mujeres».

 

Las claves de la ley

• Autodeterminación de género

El borrador planteado por el Ministerio de Igualdad que dirige Irene Montero (Unidas Podemos) plantea que cualquier persona mayor de 16 años puede cambiar el nombre y el sexo en el DNI sin necesidad de que medie ningún informe jurídico o médico, más allá de la simple voluntad de hacerlo. Para ello, solo habría que acudir al registro civil del municipio y realizar el trámite administrativo. En el citado documento no se especifica si esta acción se podría realizar todas las veces que una persona quisiera. En l actualidad (tras la ley de 2007), el cambio de nombre y sexo se puede hacer sin necesidad de una operación, pero sí debe existir un informe psicológico que determine la 'disforia de género' del paciente, además de haber estado en tratamiento al menos dos años.

• Cambio de género en menores

Si la nueva ley de aprobase, este cambio de nombre y sexo lo podrían realizar los menores de edad (entre 16 y 18 años) sin autorización de sus progenitores prestando el llamado 'consentimiento informado'. Entre los 12 y los 16 años también se podría hacer el cambio, aunque en este caso sí se requiere autorización.

• Tratamientos hormonales con menores

El borrador plantea que se puedan empezar a usar bloqueadores hormonales desde el inicio de la pubertad para evitar el desarrollo de los pechos o de la barba. Con posterioridad se podría acceder al tratamiento hormonal cruzado (testosterona para chicos transexuales y estrógenos para chicas transexuales)

• Personas no binarias

Esta nueva ley reconoce la realidad de las personas no binarias, es decir, aquellas que no se identifican con ningún género. En el DNI no aparecería ninguna letra.

• Deporte

El borrador deja claro que las personas trans podrán participar en los eventos deportivos atendiendo a su sexo registral tras su cambio legal.

• Reproducción asistida

El documento del Ministerio avanza que las «personas con capacidad de gestar» podrán recurrir a la reproducción asistida financiada por la Seguridad Social, independientemente de su género.

• Sin retroactividad

Ninguna de estas normativas serán retroactivas, aunque sí inherentes a su nueva condición.

 

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La "estafa" trans: "La transexualidad es homofobia, terapia de conversión para homosexuales"

Tras sufrir daños irreversibles, Sandra Mercado denuncia la "degradación de la transexualidad" que pretende Irene Montero y el "nuevo fascismo queer".

Por Sandra León

Libertad Digital, 2 FEB 2022

LA ESTAFA TRANS
Sandra Mercado, transexual | LD

 

Desde que la ministra de Igualdad, Irene Montero, anunció la llamada ley Trans, las feministas han venido denunciando que dicha normativa es literalmente "una aberración". Sin embargo, no son las únicas. Aunque muchos no se atreven a alzar la voz, lo cierto es que cada vez son más los propios transexuales que la consideran "una locura". Sandra Mercado es una de ellos. "La transexualidad es homofobia, terapia de conversión para homosexuales", denuncia abiertamente.

Sandrita -como le gusta que la llamen- nació siendo un hombre. Y hoy, insiste, lo sigue siendo, a pesar de su apariencia de mujer. Hace unos años completó su transición con una vaginoplastia y, en contra de lo que esperaba y de lo que muchos le prometieron, su disforia no ha desparecido. Darse cuenta de la "estafa" de la transexualidad ("Estafa Trans") le hizo caer en un pozo muy hondo: "Es como si te hubieras hecho de una secta y, de repente, fueras consciente de ello. Para mí fue un shock el darme cuenta de la verdad de la transexualidad".

Hoy, gracias a la ayuda de psicólogos y psiquiatras -abolicionistas del género, matiza- resurge de sus cenizas para mostrar al mundo esa verdad a través de su propia historia. Lo hace en su canal de Youtube y en esta charla con Libertad Digital, en la que denuncia "ese nuevo fascismo llamado queer, lleno de purpurina" por el que se ha dejado llevar la ministra de Igualdad y que, según dice, ha desembocado en una "degradación de la transexualidad".

LA ESTAFA TRANS: Nazismo, maltrato y acoso escolar.

"Yo siempre tuve claro que era homosexual. En el colegio, yo me enamoraba de chicos, como mis amigas. Nunca he sentido atracción por las mujeres", arranca su relato. No era lo único que tenía claro: "Ya en la guardería, siempre me fijaba en las profesoras con el pelo largo, en el maquillaje, en los tacones… Todo eso me fascinaba, pero no me hacía plantearme que fuera una niña, simplemente yo tenía esos gustos".

Por aquel entonces, ya usaba ropa considerada de chica. "Iba al Bershka y me compraba mis pantalones de campana, mis plataformas…", recuerda orgullosa. Sin embargo, cuando empezó a desarrollar su disforia pensó que aquello no era suficiente. "Seguía siendo un hombre, así que necesitaba un tratamiento hormonal".

LA ESTAFA TRANS: El inicio de la hormonación.

Empezó a trabajar en bares y discotecas y conoció a muchos transexuales que le hicieron replantearse todo e iniciar la transición para tratar de convertirse así en una mujer: "De alguna manera, piensas que te vas a volver invisible, ya no eres ese maricón al que van a insultar o al que van a pegar. Hay muchas variables que pueden influir, pero en mi caso fue por culpa de la discriminación, el maltrato y los estereotipos sexistas".

Y así fue como inició el tratamiento hormonal de la mano de psicólogos que, según denuncia, nunca le dieron alternativa: "La disforia tiene un origen, una raíz, y nadie indagó en mi raíz. Simplemente me señalaron ese camino". Aunque Sandra está convencida de que, si muchos profesionales no lo hacen, es por miedo. "No es que no quieran, es que la ley no les deja, porque si cuestionan el origen de tu disforia, pueden tener problemas".

Al igual que a otros tantos jóvenes de la época, le dijeron que tenía "la mente de una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre". Y ella se lo creyó a pies juntillas: "Llegué a pensar que, en el embarazo de mi madre, había habido algún problema y me había quedado a medias, porque todo me hacía ver que parecía una mujer y que, con unas cuantas hormonas y una cirugía, ya sería una mujer completa".

LA ESTAFA TRANS: El "infierno" de la vaginoplastia.

Francia introduce en su Código Penal una Ley para quitar la patria potestad a los padres que se opongan a la mutilación de sus hijos menores, en aplicación de la perversión totalitaria de la Ideología de Género.

 

En aquella época no existían las unidades de género en los hospitales, así que inició el tratamiento hormonal con un endocrino privado. Llegó a visitar al famoso cirujano Iván Mañero para hacerse la vaginoplastia, pero la operación que le ofrecía costaba entre 30.000 y 40.000 euros, así que decidió esperar. "La transexualidad es un negocio que mueve millones, no te imaginas hasta qué punto", lamenta.

En 2010, la Seguridad Social empezó a incluir la cirugía en su cartera de servicios y se apuntó en la lista de espera. Tardó cinco años en recibir una llamada, pero, en 2015, por fin le dieron cita con un psiquiatra para que valorase si era candidata a una vaginoplastia. "Lo único que hizo fue hacerme preguntas sexistas: si de pequeña jugaba con muñecas o con coches, si en el sexo era la pasiva o la activa... Y, claro, concluyó que era la candidata ideal, y como yo en aquella época tenía el sexismo muy interiorizado, pues también".

Unos meses después, llegaría la primera consulta con el cirujano. "Lo único que me dijo fue que me quedaría poca profundidad. Solamente te dicen eso. No te explican nada, esconden las consecuencias a corto y a largo plazo", denuncia Sandra, a la que aquella operación le ha ocasionado "daños irreversibles".

Hoy, Sandra cuenta su experiencia en un canal de Youtube

Sin entrar en muchos detalles, nos cuenta que la vaginoplastia es "una cirugía muy invasiva", que "el postoperatorio es un infierno" y que, en muchos casos, como el suyo, el sufrimiento no termina ahí. Pasado un año y medio o dos años, le diagnosticaron una estenosis en la uretra. "Me daban antinflamatorios, pero llegó un momento en que casi no podía orinar. Imagínate los dolores que pasé". Finalmente, la volvieron a operar. "Experimentaron conmigo", denuncia. Y, aunque finalmente todo salió bien, los nervios del suelo pélvico le han quedado dañados para siempre. "Tengo momentos mejores, momentos peores, pero es un daño que ya es irreversible. Es como si tuviera una cistitis permanente".

Así, lo primero que Sandra reclama es transparencia: "Siempre he dicho que ojalá por lo menos hubieran sido honestos conmigo y me hubieran explicado los riesgos, porque si me los cuentan, te prometo que yo me lo hubiera pensado mejor". Por eso, hoy se siente orgullosa de poder ayudar a otras personas a través de sus redes sociales: "Si una vez que escuchan mi historia quieren seguir adelante, que lo hagan, pero muchos se han puesto en contacto conmigo y me han dicho ‘gracias, porque gracias a tu testimonio, me lo he replanteado y no me hago la vaginoplastia. Me quedo con mi pene y me expreso, me visto y luzco como quiero’ ". De hecho, advierte de que incluso las hormonas pueden provocar daños irreversibles. En su caso, dispepsia estomacal o, lo que es lo mismo, una inflamación severa del estómago.

LA ESTAFA TRANS: La "estafa" de la transexualidad.

Sandra empezó a movilizarse en las redes sociales hace dos años, cuando descubrió que las cirugías no habían acabado con su disforia. Sin embargo, ha tenido que pasar unos meses alejada de todas las plataformas por el shock que le produjo entender cuál había sido la verdadera raíz de su problema: el sexismo. "Después de leer mucho, me di cuenta de que la transexualidad era una estafa, de que realmente somos homosexuales atormentados por estereotipos sexistas y que el único camino para poder superar la disforia o llevarla lo mejor posible es aceptarme tal y como soy".

Hoy, trata de hacer ver a sus seguidores que muchos de los problemas que padecen se acabarían con la supresión de los estereotipos sexistas: olvidarse de que hay cosas de chicas y cosas de chicos, cosas que están bien vistas si tu apariencia física es la de una mujer y cosas que no. "Transexualidad es homofobia, terapia de conversión para homosexuales. Cuando escucho a transexuales decir ‘yo soy una mujer heterosexual’, es mentira. Primero, porque el sexo no se puede cambiar, porque es inmutable y segundo, porque sigue siendo el mismo varón homosexual. Es querer heterosexualizar la homosexualidad".

LA ESTAFA TRANS: La "degradación" de la ley trans.

Reconoce que el asunto "es muy complejo", pero, precisamente por eso, Sandra cree que no se puede despachar con una ley como la que promueve la ministra Montero: "La ley de 2007, que es cuando yo me hice el cambio de nombre, ya era maravillosa. Esto es una degradación de la transexualidad". De hecho, incluso se queja del nombre de la propia ley. "Ahora todo es un paragua trans dentro del que cabe todo: hombres autoginefílicos, el fetichismo travesti, el tema de las drac… Es un borrado de las propias personas transexuales que sufrimos de disforia", lamenta Sandra, mientras insiste en lo absurdo de promover cientos de géneros distintos. "¿Dónde quedan luego las estadísticas de la violencia de género?", se pregunta indignada.

Además, Sandra advierte del peligro de la despatologización que promueve el Gobierno. "Ahora cualquier menor que quiera hormonas o bloqueadores, los tendrá y, por eso, a mi esta ley me da terror, me da muchísimo miedo", confiesa tras entender que esa no ha sido la solución a sus problemas y que, sin embargo, ya no tiene marcha atrás. La misma indignación muestra por el limitado papel de los progenitores: "Si un padre o una madre se opone o le da a entender a su hijo que hay otras alternativas, le pueden quitar hasta la custodia".

Y eso por no hablar de la contradicción que supone despatologizar la disforia, pero incluir los tratamientos dentro del sistema público de salud: "Si una persona transexual no ni tiene ningún problema, ¿por qué la Seguridad Social le va a

Aunque aparentemente ya es una mujer, sigue sufriendo disforia

cubrir con hormonas y cirugía? Es que esta ley no hay por donde cogerla, es absurda la mires por donde la mires". De ahí que recomiende a lrene Montero que se preocupe "por las hembras biológicas de la especie humana, cosa que no hace, y luego, si quiere, que se preocupe por los verdaderos homosexuales que hemos sufrido homofobia, pero no por identidades ficticias".

LA ESTAFA TRANS: El "fascismo queer" y los menores.

Es consciente de que su discurso es y será criticado por muchas personas que pensarán que ella no es una auténtica transexual. "¿Y por qué ahora ya no soy transexual? ¿Porque mi discurso ya no va con el suyo?", se responde a sí misma. "Es que esto ya es una especie de nazismo. Lo queer es muy fascista", sentencia sin renunciar a su verdad: "Las personas que piensan que estoy loca son personas transexuales que tienen el género muy interiorizado, y yo te estoy hablando de la raíz del problema y eso duele, porque la verdad duele".

Sin embargo, a Sandra no le importa esta sobreexposición si con ella consigue evitar un arrepentimiento tardío, sobre todo cuando aquellos que emprenden el camino de la transición son menores de edad: "Estamos hablando de estereotipos sexistas que son reversibles, pero cuando los menores empiezan con los bloqueadores, hay cosas que son irreversibles".

Por eso, el último mensaje de esta larga charla es para ellos: "A los menores que quieran iniciar la transición o se lo estén planteado, yo les diría que su biología es perfecta, que deberían aprender lo que es el sexismo y el género. Y si son muy muy pequeñitos, que los propios padres lo aprendan y eduquen a sus hijos a través de la aceptación de sus cuerpos. Si quieren lucir, vestirse y expresarse como quieran, que lo hagan, pero no por ello significa que son del sexo opuesto".

 

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No me llames transexual, llámame transgénero. "El binarismo es una mierda"

Francia introduce en su Código Penal una Ley para quitar la patria potestad a los padres que se opongan al cambio de sexo de sus hijos

Por Nuria Richart

Libertad Digital, 13 FEB 2022
 
Chase Ross, influencer transgénero | YouTube

Dawn Butler, secretaria de Mujeres e Igualdad del Partido Laborista británico:

"Los bebés nacen sin sexo".

 

Las cosas han cambiado, también para ti. El transgénero no nace, se hace, se autoasigna. El transexual, no. Aunque la transexualidad afecta a entre el 0,3% y el 0,5% de la población mundial (datos de la OMS), en el año 2017 el 40% de los estudiantes del Evergreen State College de Washington se identificaron como LGTBQ, (Q es queer, una identidad sexual sin aclarar, cambiante). ¿Moda, ideología o "contagio entre pares"? Mira. La compañía Amazon tiene un Affinity Group LGTBI llamado Glamazon. Hace unos días vi en la tele un anuncio de Vodafone que acaba con el plano de un niño vestido de niña en una parada de autobús. En otro de la misma compañía una chavalilla comunica a sus padres, jóvenes, modernos, que tiene... (¡Boom!) novia. Lo hace a través de una webcam. Telerrealidad. Una tal Hannah Gabby en un vídeo del multitudinario canal Teen Vogue (que pertenece a la revista de moda) te informa de "Los cinco errores acerca del sexo y del género". Asegura que el "binarismo es una mierda" y que "el sexo biológico es el resultado de elecciones ideológicas". ​

No sé si conocen una herramienta habitual en las clases de identidad de género, "La galleta de jengibre": la disección de la persona. Son las grandes preocupaciones de la sociedad del bienestar.

 

 

Educación queer

La periodista Abigail Shier nos contó en el libro Un daño irreversible (Deusto, 2021) que en 2015 la universidad privada femenina Smith College (Massachusetts) abrió sus puertas a hombres que se identificaban como mujeres. Que en Yale, a primeros de septiembre de 2019, se celebraron dieciocho actos sociales para la comunidad LGTBQ. Que UCLA proporciona formularios para cambiarte el nombre y el pronombre, primer paso para la transición de género, sin que tus padres lo sepan. En la de Pensilvania los impresos rezan: "Cualquier estudiante, incluidos los transgénero, los de género no conforme, género variante y no cisgénero que deseen asignar un nombre preferido…". Y del nombre a la testosterona hay un mínimo trecho. En Estados Unidos "más de cien universidades cubren en sus planes de salud las hormonas transgénero" (en Yale las ofertan por 10 dólares al mes). Hasta "ochenta y siete facultades subvencionan la cirugía de género". Los centros educativos cuentan con consejeros de salud mental. Hete aquí, un aspecto fundamental, la patologización de todo lo que nos pasa. Todo lo concierne a nuestros hijos se merece una respuesta experta para mantener ese estado obligado de felicidad.

Pero rebobinemos en la vida escolar. California, Nueva Jersey, Colorado e Illinois tienen leyes que obligan a las escuelas a enseñar historia LGTBQ, el "abultado bufé de identidades de género", escribe Shier. La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles, La Planned Parenthood y la Red de Educación de gais, lesbianas y heterosexuales hacen labores de orientación y suministran los materiales de los planes de estudio. Por ejemplo, juegos para que los menores elijan un "género creativo" o canciones para preescolar que dicen: " No importa si eres chico, chica o algo intermedio. Gay significa feliz...". Se utilizan recursos como estos, Trans 102:

 

 

Más que diversidad todo suena a uniformidad. Un despliegue abrumador, un adoctrinamiento que ha desvirtuado la que podría haber sido la primera intención de estas políticas: cortar el acoso en los colegios, neutralizar a los matones homófobos y consolidar y garantizar los derechos civiles de unas minorías que han sufrido de lo lindo. Homosexuales y transexuales con historias desgarradoras, víctimas de discriminación, abusos y crueldad. Pero todo ha dado un giro totalitario y los derechos cercenados ahora son los de otros.

Francia quitará la patria potestad a los padres.

España se prepara para la primera Ley Trans que permitirá el cambio de sexo legal a partir de los 12 años mediante resolución judicial. Francia nos lleva ventaja y hace unos días el Parlamento aprobó un nuevo delito en su Código Penal: podrá quitar la patria potestad a los padres que se opongan al cambio de sexo de sus hijos. Además, la ley gala contempla hasta tres años de prisión y 45.000 euros de multa para los profesionales que no obedezcan la voluntad de los menores. En la misma línea, la ley de Irene Montero prohibirá las terapias de conversión (con multas de hasta 150.000 euros) aunque cuenten con el consentimiento de la persona interesada o de sus representantes legales. Antes, la transición no era un objetivo único, y los médicos hacían un acompañamiento para valorar las consecuencias psicológicas del cambio. Según Montero: "Es muy importante que esta ley reconozca el derecho de ser cada cual quien quiera ser y de tener su identidad de género, su expresión de género y sus características sexuales".

¿No serás trans? Ser lesbiana no se lleva.

En su libro Shier trató de denunciar no sólo una gran manipulación política sino el atentado contra la salud y los derechos de un nuevo colectivo trans. Hasta hace muy pocos años, la literatura científica informaba de que la mayoría de los afectados eran hombres que desde pequeños daban señales de ello. Ahora no. La mayoría de las "transiciones" son de chicas adolescentes (la edad del dolor) con rasgos comunes: blancas, nacidas a partir de 2006, de clase acomodada y de padres de ideas "liberales". Ninguna había manifestado disforia de género hasta la pubertad.

En el libro citado, se recoge que "en 2017 en Estados Unidos el número de cirugías de género en personas nacidas mujeres se cuadruplicó, representaron el 70%"; que en "Canadá, Suecia, Finlandia y Reino Unido los médicos y terapeutas de género informan de un cambio drástico en el factor demográfico" y que "clínicas de Suecia, Toronto y Amsterdam" hablan de una "disforia de género de inicio rápido". ¿Una especie de entusiasmo cultural?

Este es el proceso. 

Todo empieza como un episodio de ansiedad y depresión. Las niñas sienten que no encajan socialmente justo cuando les toca empezar a ser mayor, buscar casilla como adulto. Un horror. Entonces, sus entornos y, sobre todo, en las redes sociales encuentran una posible explicación al profundo malestar: ¿No estarás en un cuerpo equivocado? "Si alguna vez te has sentido diferente, ansioso o angustiado… si alguna vez has sentido que no encajas… el mundo trans te espera..". Ser lesbiana ha perdido estatus.

En los Institutos les permiten cambiarse el nombre y el pronombre automáticamente. Los padres no son informados. Cuando se enteran, acuden a los psicólogos, es un resorte ya familiar, y entonces se llevan una gran sorpresa llamada "terapia afirmativa". El terapeuta acepta desde la primera cita el autodiagnóstico de la menor. "¿Cómo te llamo?", es la primera pregunta de la sesión. Imaginemos otro campo de la salud mental autoafirmando al paciente. Los padres no pueden ni plantear que quizá se trata de una etapa de angustia. Los psiquiatras "disidentes" (con años de experiencia en la transexualidad) han sido apartados de sus trabajos, cancelados y tildados de tránsfobos. Dice Shier, "la terapia afirmativa obliga a los terapeutas a refrendar una falsedad: no que una adolescente se sienta más cómoda presentándose como chico, sino que en realidad lo es".

El siguiente paso es fajarse y aplastarse el pecho. En Instagram o YouTube pueden verse vídeos de Influencers transfemeninos haciendo el unpackage como si se tratara del último modelo de iPhone. Existen empresas que te lo envían en un discreto envoltorio para que no se enteren tus padres.

 

 

A continuación, empieza el tratamiento con testosterona. Miles de vídeos te dicen cómo inyectarla y, lo más grave, qué debes decir al médico para que te la recete. Todo está estandarizado. Según denuncia la periodista de The Wall Street Journal muchas clínicas "reparten testosterona en la primera visita con un consentimiento informado", sin terapia. "En Oregón la edad de consentimiento es de quince años". La ley del Estado de California permite a los menores dejar la escuela para recibir hormonas sin el permiso de los padres.​

 

Chase Ross

 

Por último llega la doble mastectomía, la cirugía superior. Ya desde el hospital los trans muestran a sus miles de seguidores en las redes las dos grandes cicatrices horizontales. Los aventajados también venden cremas, con estética de cosmética japo, naif, para disimular las cicatrices. Un negocio. Y ahí, de momento, acaban porque casi nunca se someten a la faloplastia. Un famoso transfemenino, Chase Ross, llegó a decir que se SIENTE 60% hombre y el resto como un garabato".

Pasado el tiempo, cuentan los padres, la transición no alivia la angustia y un porcentaje importante de ellos emprenden la llamada detransición. El daño está hecho y los efectos físicos de la testosterona son irreversibles.

En un mundo en el que hay decenas de ventanillas públicas para atender a todas las víctimas de la cultura interseccional ninguna abre para escuchar a los padres de estos menores. Desesperados, repudiados por unos hijos infelices pero con nueva familia, la "secta trans" (según algunas de las chicas detransicionadoras), viven bajo la acusación de tránfobos y acosadores. "¿Prefieres ver a tu hijo muerto o trans?", les plantan algunos terapeutas. Los padres y las madres sienten que los derechos sobre sus hijos acaban cuando "les matriculan en una escuela, pública o privada".

Dos profesores de la universidad de Oviedo acaban de publicar un magnífico libro titulado Nadie nace en un cuerpo equivocado (Deusto, 2022) del que daremos cuenta en Libertad Digital. En el prólogo, la filósofa Amelia Varcarcel dice que "ha llegado la hora de defender que la tierra es redonda y que el sexo existe". Si el hombre blanco hetero ha perdido la batalla, las mujeres estamos en ello en una sociedad de la emoción y del género fluido. Una mezcla explosiva. Sé lo que quieras sin negar a los demás.

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FALOPLASTIA/VAGINOPLASTIA (Cirugía)

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3 Comments

  1. NADIE NACE EN UN CUERPO EQUIVOCADO’

    «La teoría queer pretende que el sexo dependa del género, una postura retrógrada de estereotipos rancios»

    Los psicólogos Marino Pérez Álvarez y José Errasti analizan en el libro ‘Nadie nace en un cuerpo equivocado’ el fenómeno queer desde la psicología, la filosofía y la sociología con el que desafían esta nueva realidad

    Marino Pérez Álvarez, catedrático de Psicología Clínica en la Universidad de Oviedo, y José Errasti, profesor titular de Psicología en la misma universidad, han lanzado a la palestra el debate sobre la teoría queer para desmontarla por completo en el libro ‘Nadie nace en un cuerpo equivocado’, (Deusto, 2022). Los autores dejan claro en las primeras páginas que no van en contra de las personas trans, sino de la teoría queer que está llevando precipitadamente a jóvenes, adolescentes y niños a una transición que en muchos casos no va a solucionar sus problemas y cuyos daños pueden ser irreversibles.

    Antes de entrar en materia, es necesario aclarar en qué consiste la disforia de género, una sensación de malestar respecto de la realidad sexual de la persona cuya solución oficial es transicionar hacia otro sexo.

    No obstante, Pérez asegura que «generalmente los problemas que presentan las personas con disforia de género suelen ser otros, sin descartar que para algunos el proceso de transición pudiera ser lo más conveniente, pero estamos a favor de estudiar si responde a otros problemas, que es lo más frecuente».

    Por su parte, Errasti explica que en el libro hacen «un análisis de ese fenómeno que va más allá», ya que la explicación de la teoría queer, que defiende que hay personas que tienen una esencia discordante con su cuerpo, «es una explicación de una psicología basura, individualista, irracionalista, muy propia de la sociedad actual en donde las emociones y el subjetivismo se han elevado al criterio de verdad para todas las cosas, que no ayuda verdaderamente a las personas que están en esta situación». «Proponemos otra forma de entender el fenómeno de las personas transgénero, otra forma más atenida a los conocimientos de la psicología, de las ciencias clínicas», afirma Errasti.

    «Hay un intento ahora de trasladar que si no te ajustas a estos estereotipos machistas, lo que te ocurre es que en realidad eres un chico y no lo sabes»
    José Errasti , Profesor titular de Psicología en la Universidad de Oviedo
    En el libro hablan del «espejismo queer» para relatar cómo antes los estereotipos de género iban de la sociedad al individuo y con esta teoría es todo lo contrario. Según Errasti, con la teoría queer «se pretende que sea el sexo el que dependa del género, que sea el sexo el que se supedite al género». «Ya que tú tienes tal gusto, deberías plantearte que tu sexo se adecue a tu género y entendemos que es una postura retrógrada, por más que finja ser el colmo del progresismo y del avance. Está colando por la puerta de atrás los estereotipos más rancios de toda la vida, los más cutres, llevados a extremos grotescos y que están haciendo muchísimo daño a una generación de adolescentes que se han visto envueltos en esta retórica generista narcisista y sorprendente que está provocando graves problemas clínicos», sentencia el especialista.

    Los autores recuerdan que la transexualidad es un problema de muy baja prevalencia, en donde las personas muestran desde un primer momento un rechazo a su condición sexual. «Alrededor de ese fenómeno clínico se reivindica que porcentajes bastante altos de adolescentes, fundamentalmente chicas, están ahora descubriendo que en verdad son chicos por el simple motivo de que no se ajustan al estereotipo machista de lo que se esperaría de ellas en la adolescencia». Errasti apunta que en este periodo vital tan tormentoso como es la adolescencia «no es de extrañar en absoluto que un porcentaje fundamentalmente de chicas no se sientan a gusto» con lo que se espera de ellas según los estereotipos machistas que priman en las redes sociales o la pornografía. «Hay un intento ahora de trasladar que si no te ajustas a estos estereotipos machistas, lo que te ocurre es que en realidad eres un chico y no lo sabes», indica.

    «Si no fuera por las consecuencias que tiene en la infancia y la adolescencia, seguramente estaríamos hablando de un problema académico»
    Marino Pérez Álvarez , Catedrático de Psicología Clínica en la Universidad de Oviedo
    Con esta teoría queer, el discurso que cala en niños y adolescentes es que deben transicionar. Además, se ven apoyados por el enfoque afirmativo como la única posibilidad de ‘tratar’ la disforia de género. «Si no fuera por las consecuencias que tiene en la infancia y la adolescencia, seguramente estaríamos hablando de un problema académico, pero esto ha saltado a la vida cotidiana y a la infancia», advierte Pérez.

    El catedrático pone un ejemplo práctico: «De pronto una chica siente que es chico, lo cuenta a sus padres y estos quedan perplejos y desconcertados porque no tenían ninguna noticia, ni indicio de que tuviera problemas de este tipo. Si los padres tratan de entender y ver qué pasa se encuentran con que su hija ya tiene una narrativa muy establecida de cómo responder ante los padres (les dice que si no le apoyan son malos padres, que si no la apoyan probablemente se vaya a suicidar, etc.). Entonces los padres acuden al ‘doctor Google’ y encuentran discursos similares a estos. Además, si van a un clínico, a un pediatra o un psicólogo, se van a encontrar con que tienen también una perspectiva oficial, que no científica, de cómo atender y entender estos malestares. Y la manera de entenderlos oficial es el enfoque afirmativo, que consiste en afirmar esa disforia como debida a una incongruencia de la identidad de género con su cuerpo y que la única ayuda adecuada es el proceso de transición social, de bloqueo de la pubertad, hormonación cruzada y operaciones quirúrgicas».

    De esta forma puede que los problemas iniciales planteados por la persona que quiere transicionar no se solucionen con el cambio y que incluso surjan otros a raíz del mismo. Todo fruto de «un mal diagnóstico a resultas del enfoque afirmativo que impide que los clínicos hagan su trabajo de exploración y análisis para ver cuál es la mejor opción». Es entonces cuando «surge el fenómeno de los arrepentidos, destransicionistas que quieren volver atrás, pero efectivamente ya hay pasos y daños que son irreversibles», indica Pérez.

    Profesores como «policías del género»
    Además, Errasti denuncia que en los centros educativos ocurren «cosas preocupantes al respecto» como que «activistas den charlas a niños de edades muy tempranas en las que se les dice que uno puede elegir el sexo que tiene» y que «en la práctica totalidad de las comunidades autónomas hay en marcha normativas en las que los profesores deben actuar como policías del género».

    Se refiere el autor a protocolos que piden a los docentes que estén atentos a que ningún alumno se comporte de formas incongruentes con su género. Uno de ellos, concretamente el de País Vasco -citado también en el libro-, dice lo siguiente: «Cuando el tutor o tutora de un grupo o cualquier miembro del equipo docente observe en un alumno o una alumna de manera reiterada la presencia de conductas que pudieran indicar una identidad sexual no coincidente con el sexo que le asignaron al nacer en base a sus genitales, o bien comportamientos de género no coincidentes con los que socialmente se espera en base a su sexo, se procederá de este modo.» Protocolos como este, «además de sexistas, o más bien generistas, son ilógicos porque el sexo no se asigna al nacer, se observa».

    ¿Cuál es el papel de los padres?
    Con el discurso de la teoría queer instalado completamente en las instituciones, ¿qué pueden hacer los padres que no confíen en el enfoque afirmativo? Según Pérez, «es una situación compleja porque en teoría no pueden hacer más que aceptar, ya que estaría excluida la posibilidad de explorar, analizar, esperar y ver, preguntar y analizar cómo se ha llegado a esa experiencia y si está respondiendo a otros problemas. Eso estaría prohibido».

    Los autores recomiendan a los padres que pongan las decisiones de los centros escolares y de los clínicos en manos de la justicia y recuerdan que en España hay asociaciones de padres que han pasado por lo mismo y que pueden ayudar en estos casos. En España destaca la Agrupación de Madres de Adolescentes y Niñas con Disforia Acelerada (Amanda), «que nació el septiembre pasado y está creciendo a velocidades siderales», apunta Errasti.

    «En general recomendamos prudencia. Hay que intentar comprender a la persona, que no está mintiendo, está sufriendo verdaderamente y hay que ayudarla pensando en el largo plazo y respetarla aplicando la razón. Como consejo básico no optar ni por una negativa radical ni por una afirmación radical», concluye el profesor.

    La cultura de la cancelación
    A pesar de que no están en contra de lo trans, sino que buscan un análisis lógico, Pérez y Errasti son muy conscientes de que, tanto por estas declaraciones como por su libro, les tacharán de tránsfobos, pero no quieren «ceder a la dictadura de las redes sociales». De hecho, ambos psicólogos reprochan a sus compañeros el silencio sobre la teoría queer. «Seguramente opinando como nosotros y viendo la locura que está moviendo esta problemática que afecta a niños y adolescentes no han dado el paso para responder desde su especialidad por miedo a ser cancelados», indica el catedrático.

    Este apoyo casi incondicional al movimiento trans y queer se debe en parte a que han logrado ser incluidos dentro de las siglas LGTBIQ+. «Obviamente, nadie discute la igualdad total entre personas homosexuales o bisexuales, y a la gente que no está muy puesta en este tema lo queer le suena a una lucha de este tipo, pero estamos ante fenómenos completamente diferentes porque la orientación sexual y la identidad de género son independientes», añade Errasti.

    La teoría queer y el feminismo
    Ambos expertos coinciden en que teorías como la queer, «echan por tierra logros muy importantes del feminismo» porque durante años de lo que se ha tratado es de enterrar los estereotipos de género y «en la actualidad están más fuertes que nunca». Es por esto, además de otros factores como la abolición de la prostitución, por lo que hay dos posturas feministas distintas.

    Se pudo ver claramente el pasado 8-M en Madrid, donde hubo dos marchas distintas. En la manifestación de las abolicionistas se podían escuchar cánticos y ver pancartas que decían ‘Ser una mujer no es un sentimiento’, ‘A los niños no se les hormona’, etc. Este tipo de feminismo «analiza de forma materialista la realidad que provoca la discriminación y explotación de las mujeres de todo tipo, que no comulga con esta visión tan posmoderna y que sí son capaces de poder definir qué es mujer», explica Errasti.

    Por contra encontramos «la postura oficialista de Irene Montero completamente vendida a la retórica neoliberal, subjetivista, irracionalista queer, completamente demagógica, con un feminismo desnortado y mareado que ni siquiera sabe definir el término mujer», concluye.

    https://www.abc.es/sociedad/abci-teoria-queer-pretende-sexo-dependa-genero-postura-retrograda-estereotipos-rancios-202203130152_video.html

  2. LA MUTILACIÓN GENITAL INFANTIL:

    ¿la ablación del clítoris es de izquierdas?

    https://www.youtube.com/watch?v=1jzqER7nnGc&list=PLAyqeSXOg3wXG8v3zcAVBIplaEWWmNtZn

    Tratamientos transgénero para niños crean pacientes “de por vida”: Doctor Lappert.

    https://es.theepochtimes.com/tratamientos-para-ninos-transgenero-crean-pacientes-de-por-vida-medico-de-alabama_981652.html

    ***
    Desde la Psicología, Freud expuso como en la última etapa -pubertad- del desarrollo psicosexual en las mujeres se produce el deseo de tener pene, porque simboliza el poder y la fuerza, de la que creen carecer.

    https://www.ccadip.com/post/las-5-etapas-del-desarrollo-psicosexual-de-sigmund-freud

    Carl Jung propuso el complejo de Electra como contraparte femenina al Edipo.

    ***

    Es una de las cosas más horribles que ha estado sucediendo en las escuelas primarias y secundarias. Un niño acudirá a un consejero escolar pro-LGBT con algún problema social o emocional. El consejero persuadirá al niño de que el verdadero problema es que él o ella es “gay” o “transgénero”. Pero los padres no deben ser informados sobre sus conversaciones, se le dice al niño. Para cuando los padres se enteran, el niño ha sufrido una enorme cantidad de daño psicológico.

    https://www.massresistance.org/docs/gen4/22a/ID-forces-change-to-counselor-policy/index.html

    • Defensores dicen que las niñas son el principal objetivo del movimiento transgénero.

      Las niñas son el principal objetivo del movimiento transgénero nacional que se está llevando a cabo en las escuelas públicas de Estados Unidos, según afirman los defensores en contra de esta tendencia.

      Las teorías sobre el motivo no escasean, siendo la más extendida la creencia de que la agenda LGBTQ está vendiendo a las niñas el poder de convertirse en un hombre dominante.

      https://es.theepochtimes.com/defensores-dicen-que-las-ninas-son-el-principal-objetivo-del-movimiento-transgenero_982428.html

      ***

      Abigail Martinez dijo a The Epoch Times que su hija se suicidó porque la comunidad LGBTQ+ la empujaba a identificarse como un chico.

      Su hija Yaeli caminó frente a un tren en 2019 después de que intentara abandonar los esfuerzos liderados por su escuela en California para convertirla en un chico.

      Cuando Martinez se resistió a los esfuerzos de la escuela para ayudar a la transición de Yaeli a un chico, la escuela la denunció a los servicios de protección de la infancia y un juez del tribunal de familia dio la custodia temporal al estado, que comenzó a proporcionar a la adolescente inyecciones de testosterona. Al tener la custodia en el momento de su muerte, el Estado también se encargó de su obituario y puso su nombre como “Andrew” en la esquela. Fuente: The Epoch Times en español

      https://es.theepochtimes.com/defensores-dicen-que-las-ninas-son-el-principal-objetivo-del-movimiento-transgenero_982428.html

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