EL PODER DEL ESTADO SOBRE NUESTRAS VIDAS, ¿EUTANASIA O EUGENESIA? Aplicación de la eutanasia a pacientes con trastornos mentales.

NO QUERÍA LA EUTANASIA, PERO EL ESTADO DECIDIÓ QUE DEBÍA MORIR

Cuando se resistió a beber el café, sospechando que la llevaría a la muerte, fue mantenida en la cama a la fuerza por su marido y su hijo mientras la geriatra le administraba una inyección letal, según la declaración de la doctora durante el juicio. La sentencia establece que la geriatra «no tenía por qué preguntar de nuevo a la paciente», de 74 años de edad, si deseaba la eutanasia, porque eso «solo la habría puesto nerviosa», debido al Alzheimer avanzado que padecía.

Holanda abre la eutanasia a pacientes con Alzhéimer

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EL ESTADO Y LA VIDA

Por Marc Cabanilles

Acracia.org

 

El Estado, como una forma de organización donde una minoría gobierna, legisla, imparte justicia y administra recursos frente a la mayoría, no deja de ser una forma de explotación. Al igual que hay explotación laboral, sexual, explotación infantil… el Estado es explotación política.

Como anarquista, no podía esperar otra cosa que la deriva ultraconservadora, elitista e hipócrita de este sistema, convertido en una especie de monopoly que nos empeñamos en llamar “gobierno del pueblo” (democracia), a pesar que desde hace mucho perdió el rumbo y traicionó la idea de vivir en una sociedad más libre, justa, respetuosa de la autonomía individual y la sostenibilidad del planeta.

Resaltar que a lo largo de la historia, cualquier forma adoptada por el Estado ha perpetuado, en la teoría y la práctica, el hecho de dejar en pocas manos las decisiones sobre el conjunto de la sociedad. Y después de tantos siglos ha quedado grabado en el subconsciente social que esta es, no ya la mejor, sino la única forma de organización social, impidiendo que la gente tome conciencia de la importancia de ser protagonistas de sus propias vidas, de participar de forma efectiva en la toma de las decisiones que le afectan en su existencia.

Hablo de los grandes imperios de la antigüedad, de la sociedad feudal, hablo de reinados, hablo de repúblicas, de fascismos, hablo de dictaduras del proletariado, hablo de estados teocráticos, o de las pseudodemocracias occidentales actuales.

Multitud de formas de Estado con el único objetivo de constituir una rígida tutela por parte de una minoría, para vigilar y dirigir la conducta y los sentimientos de un ente, EL PUEBLO, al que consideran, bien un peligro y por tanto necesitado de vigilancia y control, o bien menor de edad, y por tanto necesitado de dirección y tutela.

Unas y otras formas de “Estado” se afanan, de forma insistente, en propagar o querer vender un premio de consolación: El que la estructura estatal ha sido la que, de una u otra forma, ha mejorado del modo más eficiente la vida de las personas. Eso sí, según épocas, sin contar con los afectados, o contra los afectados, o a pesar de los afectados, o pasando por encima de los afectados. Y por supuesto, sin establecer baremos de esa supuesta eficiencia, que habría que ver si es tal en términos de salud (física y mental) de las personas o la salud del planeta.

En cualquier forma de Estado, la historia nos muestra que quienes lo conforman siempre han terminado encaramados en la prepotencia, que inevitablemente lleva al elitismo y a la formación de rancias oligarquías, llámense fascistas, marxistas, demócratas o liberales. Y por supuesto, tanto si se trata de un Estado por imposición o por elección, el resultado evidente siempre es la desconexión con el pueblo, ya sean súbditos o electores. Desconexión camuflada haciendo creer que ese pueblo es poseedor de una soberanía que, evidentemente, no deja de ser ficticia.

Y para mantener esa ficción, el Estado no solo se sirve del abuso de la violencia o del control de los medios de comunicación masivos, sino que recurre al mecanismo, mucho más sutil, de la presión social de la mayoría que se siente cómoda con el estatus estatal, para mantener a raya, para marginar a quienes quieran cambiar esa estructura.

En otras palabras, salirse de ese creernos libres, no sólo tiene la dificultad de tener que enfrentarse a la autoridad y poder de la maquinaria estatal. Es casi mayor la lucha contra la influencia y la acción que la propia sociedad ejerce sobre sus miembros.

Y esa dificultad añadida es porque, a diferencia del Estado que siempre termina usando la violencia, la presión social, que igualmente aplasta y paraliza, no presenta ese carácter violento. Es una presión asumida, muchas veces imperceptible, pero que actúa desde que se nace, no dicta leyes que cumplir pero crea hábitos, costumbres, prejuicios, creencias que van calando y moldeando la mentalidad. Y la consecuencia práctica es apatía social y miedo.

Apatía como producto de tener incrustados hasta la médula, la creencia y el convencimiento de que no hay otras formas posibles de organización social. Y miedo por la incertidumbre ante los efectos de ese nuevo orden social. De ahí, que toda la estructura “estatal” se mantenga intacta, por más siglos que vayan pasando. El Estado sabe de esos mecanismos, y los aprovecha con excelentes resultados.

El concepto de “Estado”, lleva aparejado el concepto de “incapacidad e ignorancia”. El pueblo es esa masa incapaz de pensar y organizarse, y por tanto deben ser orientados, guiados por aquellos que, considerándose más capaces, asumen la penosa y dolorosa tarea, según ellos, claro, de sacrificar sus intereses personales y descuidar sus propios asuntos, para ocuparse de mantener la moral, el orden y la producción.

Como anarquista de a pie, me ruborizo al ver esas discusiones entre políticos e intelectuales sobre la mejor forma de gobierno que le interesa al pueblo, pero sin contar con él.

Me rebelo al ver a unos pocos dictaminando que lo que se necesita son personas con autoridad moral y espiritual, como si el desastre social y el sufrimiento del pueblo que se ve repasando la historia, no fuera responsabilidad de personajes tan morales y espirituales como nefastos.

Esa insistencia en que sin el Estado nada funciona o que el Estado es el motor de los cambios, me produce un rechazo visceral, puesto que a lo largo de los siglos, vemos que sin el concurso del pueblo (bien por acción o por omisión) no hay verdaderos cambios sociales.

Lo vimos en la Revolución francesa que estremeció Francia entre 1789 y 1799. Trajo consigo profundos cambios económicos, políticos sociales y culturales, impulsados por el pueblo, que había tomado en sus manos su propio destino, y estaba resuelto a reformar las cosas para labrarse un futuro mejor.

Pero también la Comuna de París en 1871, la Revolución rusa de 1917 y la Revolución española de 1936, constituyen puntos de referencia para comprender lo que se puede conseguir con la participación del pueblo, al mismo tiempo que entender el porqué de la inexistencia de alternativas a las actuales estructuras estatales.

Hoy en día, ese camino hacia una nueva forma de organización social está cegado. El concepto de pueblos libres, autónomos y autogestionarios se difumina en aras de una globalización que tiende a uniformar el pensamiento, toda acción, toda idea, todo programa. No hay que pensar, ni experimentar, solo copiar lo que otros han hecho. El individualismo que se ha incrustado en la sociedad, la idea de salvarse cada uno por sus medios, la desconfianza absoluta entre las personas, no ya de distintos países, sino de la misma ciudad, del mismo barrio, la nula preocupación por lo público, el protagonismo y las ansias de poder, el fanatismo de quienes creen poseer la verdad absoluta… hacen imposible una actuación conjunta en aras de un cambio social. Todo se confía a lo que decidan quienes, según ellos a disgusto, entre grandes penalidades y renunciando a sus intereses, velan por el pueblo desde la cúpula de la estructura estatal.

Y en ese papel de apuntalar el Estado, nada contribuye con más vehemencia que la religión. Nunca hubo Estado sin religión (algunos estados intentaron suprimir las religiones teístas, pero fomentaron la religión del culto a la personalidad o al aparato). Una religión necesaria para poder dar salida a la presión que ejercen unas vidas basadas en la competencia, en la desigualdad, en los privilegios de unos pocos, que necesitan de la obediencia de unos muchos. Los estados acuden a la religión ante la imposibilidad de satisfacer todas las necesidades de la gente. Una religión para dar esperanzas de una vida mejor, eso sí, celestial y futura, ante las perspectivas de una vida, terrenal y presente, dura, insatisfactoria, plagada de injusticias.

Ante el problema planteado en este escrito, junto a otros como por ejemplo, independencias o autonomías, sobre qué sistema electoral es mejor (¿para quién?), sobre la financiación autonómica, sobre quién es más o menos corrupto, el papel de los sindicatos, la violencia machista, la igualdad de género, la ley mordaza o incluso sobre cuantas migajas repartirá el Estado para las pensiones… ¿qué papel se debería jugar desde el entorno libertario?

En mi opinión, y dado que hoy por hoy es imposible salir del marco de Estados, partidos, autonomías, jueces, democracias… los libertarios deberíamos estar presentes en la forma que se considere (apoyo, participación, coordinación, comprensión, crítica, acercamiento, debate, consenso) en aquellos movimientos donde aparezca o se intuya, aunque sea mínimamente, algo de rebeldía, de lucha por derechos fundamentales, de salvaguardar dignidad, de afrontar abusos, de romper el miedo, de suprimir privilegios, de conservar el planeta…

Seguramente, en la actualidad, esa presencia libertaria, a efectos de progreso social, de autonomía vital, de libertad verdadera, a efectos de respeto y apoyo mutuo, no sirva para cambiar la forma de organización social, la forma de interactuar entre nosotros mismos y con este maltratado planeta, pero puede servir para dar a conocer nuestro bagaje doctrinario sin tener que renunciar a él, haciendo lo que mejor sabemos hacer, que es la acción (responder y actuar) y el inconformismo (siempre pensando en ir más allá).

Porque de lo contrario, la alternativa es permanecer aislados, condenarse a la insignificancia, rumiando y perfeccionando nuestras teorías y tirándonos de los pelos intentando comprender el porqué el resto de la humanidad no ve en nuestras recetas la solución a sus problemas.

Y da lo mismo si unos Estados se declaran monárquicos o republicanos, si apelan a la democracia o al fascismo, si impregnan sus decisiones de laicidad o de teísmo, si quieren federarse o confederarse, si se decantan por la ley D´Hont provincial o por el sistema Sainte Lague autonómico, pues visto lo visto, me da la impresión que por mucho tiempo, el pueblo seguirá desempeñando su papel de rebaño, y donde hay un rebaño ya se sabe que sí, que te dan de comer, pero te imponen la forma de vida, hay perros que vigilan para que no te salgas de esa forma de vida impuesta, y hay esquiladores que te arrancan la piel cuando consideran llegado el momento.

 

Publicado originalmente en revista Al Margen #105, Valencia (Esp.), primavera 2018. Número completo accesible en http://rojoynegro.info/sites/default/files/revista105_revista72.qxd_.pdf

 

 

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Psiquiatras piden mayor control ante la posible aplicación de la eutanasia a pacientes con trastornos mentales

La Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), a través de su grupo de trabajo de Bioética, ha elaborado un documento de posicionamiento al respecto de la Proposición de Ley orgánica sobre la regulación de la eutanasia, donde recuerda que en el ideario de mucho pacientes con trastornos mentales se encuentra como fondo el suicidio, y por tanto, la ayuda a morir en pacientes psiquiátricos no puede resolverse si en el proceso no se estipulan salvaguardas suficientes y la garantía de una evaluación extremadamente rigurosa

Paciente agarra de la mano a su acompañante

 

Ante el texto aprobado por el Congreso de los Diputados, y que se encuentra actualmente a la espera de su tramitación definitiva en el Senado, solicitan que la valoración psiquiátrica sea obligatoria cuando el estado de ánimo, la cognición, la capacidad, el consentimiento, la voluntariedad, la comprensión o el juicio estén en cuestión, con independencia de la enfermedad primaria que motiva la solicitud.
 
Además, se pide la presencia de al menos un médico especialista en psiquiatría, con formación adecuada acreditada por una sociedad científica, dentro de los miembros de la Comisión de Seguimiento y Control; y una revisión del proceso de realización de voluntades anticipadas o documentos similares, especialmente en el caso de personas aquejadas de trastornos mentales, de forma que, si incluye una solicitud de eutanasia, quede acreditada la capacidad de consentimiento informado, se precisen las circunstancias clínicas en las que se va a ejecutar la solicitud y el tiempo de validez del documento.
 
Por otro lado, que los procesos terapéuticos y de valoración y asistencia en la toma de decisión de solicitud de muerte asistida sean independientes, al menos en los casos de personas afectadas por trastornos mentales. Según recuerda la sociedad, el trastorno mental, a diferencia de la patología física o somática, incide en numerosas ocasiones en la libertad de la persona, limitándola, cuando no anulándola, durante un determinado tiempo que puede ser más o menos prolongado.
 
"Y es en aquellos casos en los que la enfermedad afecta a la capacidad de consentir en los que se requiere especial sensibilidad y cuidado, siendo como es la eutanasia irreversible", explica el doctor Manuel Martín, coordinador del grupo de trabajo de Bioética de la SEP.
 
El texto de la SEP reflexiona sobre la repercusión que puede tener esta iniciativa legislativa sobre las personas aquejadas de trastornos mentales, enfermedades que pueden producir una gran afectación en la calidad de vida y que muchas veces son resistentes al tratamiento.
 
"La aplicación de la eutanasia/suicidio asistido por médicos (ESAM) a personas con trastornos mentales representa entre el 1% y el 3% del total de los casos en los países en los que ya hay leyes aprobadas; aunque puede parecer un porcentaje muy bajo, creemos que presenta unos problemas de índole ética que deberían ser debatidos y aclarados antes de la implantación de la Ley en España", advierte Martín.
 
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Posicionamiento de la Sociedad Española de Psiquiatría sobre la “Proposición de Ley orgánica sobre la regulación de la eutanasia

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Holanda abre la eutanasia a pacientes con Alzhéimer

El tribunal de La Haya absuelve a una geriatra que mató a una paciente aunque había expresado su deseo de morir de forma contradictoria

ABC, 12-9-2019

Por Rosalía Sánchez

 

La justicia holandesa ha sentado jurisprudencia a favor de la eutanasia aplicada a pacientes de Alzhéimer, aunque sus deseos de morir hayan sido expresados de manera «contradictoria». Un tribunal de La Haya absolvió ayer a una geriatra en un juicio pensado para aclarar jurídicamente esta práctica y disolver las dudas legales que habían mostrado otros facultativos en casos similares desde que se legalizó la muerte asistida en este país, en 2002.

El tribunal, presidido por la jueza Mariette Renckens, dio por válida la declaración realizada por la paciente en 2012, inmediatamente después de conocer el diagnóstico de Alzhéimer, aceptando la eutanasia en caso de perder la memoria y tener que ser trasladada a un geriátrico. A partir de 2017, sin embargo, había cambiado de idea y realizó varias declaraciones en las que rechazaba la pastilla letal de Dorumicum, que finalmente le fue suministrada, oculta en una taza de café y con consentimiento de su hija y su yerno, pero sin que ella fuera consultada.

Fármaco oculto en una taza de café

Cuando se resistió a beber el café, sospechando que la llevaría a la muerte, fue mantenida en la cama a la fuerza por su marido y su hijo mientras la geriatra le administraba una inyección letal, según la declaración de la doctora durante el juicio. La sentencia establece que la geriatra «no tenía por qué preguntar de nuevo a la paciente», de 74 años de edad, si deseaba la eutanasia, porque eso «solo la habría puesto nerviosa», debido al Alzheimer avanzado que padecía.

«Pensamos que, teniendo en cuenta el estado de demencia profunda de la paciente, el médico no necesitaba verificar su deseo de eutanasia», justificó la presidenta de la sala en medio de los aplausos de los asistentes a la lectura de la sentencia. «El tribunal se da cuenta de que la eutanasia es una cuestión extremadamente sensible», añadió, alegando que no se podía consultar a una paciente que «se asustaba cuando veía su propia imagen en el espejo».

«Teniendo en cuenta el hecho de que la paciente no era coherente, la doctora no habría podido establecer un juicio hablando con ella», insistió. La Fiscalía, por su parte, no recurrirá. En realidad no pedía pena alguna para la geriatra ni para el equipo que la asistía, sino solamente que el tribunal reconociese que tendrían que que haber tenido una conversación «más profunda» con la paciente.

Dos médicos deben certificarlo

La eutanasia sólo está autorizada por la ley holandesa bajo ciertas condiciones. Es necesario que al menos dos médicos certifiquen que no hay otra solución razonable para el paciente y que su sufrimiento es insoportable y sin ninguna esperanza de mejora.

Según esta sentencia, el carácter degenerativo de la enfermedad de Alzhéimer cumple con los requisitos y, amparados en este juicio, médicos y familiares podrán tomar la decisión sin contar con el afectado.

La geriatra, que no acudió a la lectura de la sentencia, estaba representada por su abogado, Robert-Jan van Eenennaam, que declaró que «los jueces han sido muy claros en su veredicto, mi clienta actuó bien, el resto de los médicos pueden actuar así también, aunque sigue considerando que un juicio penal no era la mejor manera de resolver este asunto».

Más de 6.000 muertes al año

En 2018, se dieron en Holanda un total de 6.126 fallecimientos por eutanasia, lo que supone un 4% del total, según las últimas cifras del Comité Regional de Supervisión de la Eutanasia.

 

 

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El Tribunal Supremo de Países Bajos avala la eutanasia en casos de demencia aguda

EUROPA PRESS Internacional
21-4-2020
 

El Tribunal Supremo de Países Bajos avala la eutanasia en casos de demencia aguda

El Tribunal Supremo de Países Bajos ha fallado este martes a favor de que los médicos apliquen la eutanasia en casos de demencia aguda siempre y cuando el paciente haya dado su consentimiento en un testamento vital cuando se encontraba lúcido.

La decisión del Supremo extiende así la ley aprobada en 2002, que permite aplicar la eutanasia si esta la practica un médico, según informaciones del diario local 'De Volkskrant'.

La legislación señalaba previamente que la eutanasia únicamente era legal si el paciente se encontraba en estado "terminal", sufría un dolor intolerable y podía expresar claramente su deseo de morir.

El fallo emitido ahora por la corte está relacionado con el caso de una geriatra que ayudó a morir a una mujer de 74 años con alzheimer en 2016. La Fiscalía, que entonces presentó cargos de asesinato contra la doctora, no ha presentado este martes apelación alguna.

Tras ser absuelta en 2019, el Supremo ha recalcado ahora que la médico actuó debidamente y no cometió error alguno al interpretar los deseos de la paciente, que había dejado firmada su petición de morir una vez sufriera fuertes dolores y no pudiera comunicarse.

Los jueces han insistido en que dicha acción fue legal únicamente debido a que la paciente dio expresamente su consentimiento cuando estaba lúcida  y sufrió "dolores insoportables debido a su enfermedad". Se estima que en 2019 unas 6.300 personas fueron sometidas a la eutanasia en los países bajos.

 

 

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Los médicos holandeses podrán sedar "en secreto" a los pacientes con demencia antes de practicarles la eutanasia acordada

Los somníferos se usarán para evitar que los pacientes se vuelvan violentos antes de suministrarles las inyecciones letales.
RT, 22-11-2020
 

 

Los médicos de los Países Bajos que practiquen la eutanasia a pacientes con demencia grave ahora pueden introducir un sedante en la comida o bebida del enfermo si creen que este puede "agitarse o ponerse agresivo", sin temer correr la suerte de Marinou Arends, una exmédica que fue juzgada por asesinato en 2016, informa Volkskrant.

El comité de revisión de casos de eutanasia de los Países Bajos incluyó la nueva normativa en su código de práctica de la eutanasia en respuesta a la decisión de la Corte Suprema del país de anular en abril la condena de Arends tras una apelación.

¿Por qué acusaron a Arends?

Marinou Arends se enfrentó a un caso penal por aplicar una inyección letal, anteriormente acordada, a una paciente de 74 años tras ponerle un sedante en el café en abril de 2016 para que la mujer no se opusiera a la vía intravenosa, ya que no comprendía lo que estaba sucediendo.

La paciente había escrito en un documento de voluntades anticipadas que no quería terminar en un hogar de ancianos y que si eso ocurría atacaría a los demás residentes, por lo que quería que le practicaran la eutanasia en "un momento adecuado" indica el medio.

Arends vio a la paciente por primera en un asilo de ancianos cuando la mujer ya era mentalmente incompetente. Luego de un extenso examen, la doctora determinó que el sufrimiento de su paciente era insoportable y que la mujer cumplía con los criterios para que se le practicara la eutanasia, una decisión con la que coincidió un segundo médico independiente. Arends puso el somnífero en el café de la paciente tras consultarlo con su familia.

Sin embargo, la exmédica recibió una reprimenda por escrito de la junta médica holandesa por actuar sobre la base de dos "documentos de voluntades anticipadas" en los que la paciente solo decía que deseaba morir cuando considerara que era el momento adecuado, una instrucción que la junta estimó que no era suficientemente precisa. Más tarde, cuando el caso se hizo público, 220 médicos firmaron una declaración en la que condenaban a cualquier médico que sedara "en secreto" a los pacientes a los que se ayudaba a morir.

Nuevas reglas

En abril de este año, la Corte Suprema determinó que Arends no había violado ninguna ley y desestimó la decisión de la junta médica, dictaminando que, si un paciente ya no puede dar su consentimiento, un médico no necesita hacer una interpretación literal de un documento de voluntades anticipadas si las circunstancias no lo permiten.

De acuerdo con el presidente del comité de revisión de la eutanasia, Jacob Kohnstamm, tras la actualización del código los médicos involucrados en casos de eutanasia "ya no tienen que preocuparse de que les suceda algo" como lo que le ocurrió a Arends. El nuevo código establece que, en los casos en los que un paciente presente demencia avanzada, "no es necesario que el médico acuerde con el paciente el momento o la forma en que se administrará la eutanasia".

Además, Kohnstamm indicó que no se puede aplicar la expresión "en secreto" o "de forma encubierta" en el contexto negativo cuando se trata de administrar cualquier remedio a pacientes con demencia. "Lo discutí con los médicos de los asilos de ancianos. Dije que todo tratamiento médico de personas discapacitadas es, en principio, encubierto. Entonces, cuando se trata de una práctica médica adecuada, simplemente no use esa palabra", aseveró.

Países Bajos fue el primer país en legalizar la eutanasia en 2002, procedimiento que se aplica solo a pacientes con enfermedades terminales o demencia grave, cuyo sufrimiento se considera insoportable.

 

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Paul Alexander contrajo poliomielitis en 1952 y desde entonces vive postrado sin apenas moverse gracias a un pulmón de acero, pero esta circunstancia no le impidió conseguir grandes logros en su vida.

RT en Español

 

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