LA CRONOLOGÍA DE NEWTON: «The Chronology of Ancient Kingdoms Amended», Sir Isaac Newton (1728), traducción de María José Carrasco García. CAPITULO II: «Sobre el imperio de Egipto». Tercera Parte.

Hieroglyphic carvings and paintings on the interior walls of an ancient egyptian temple in Dendera

ÍNDICE DE LA OBRA

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LA CRONOLOGÍA DE LOS REINOS ANTIGUOS, ENMENDADA

Por Isaac Newton

CAPITULO II. Sobre el Imperio de Egipto

TERCERA PARTE

 

Hieroglypic colourful carving paintings on wall at the ancient egyptian temple of Khnum in Esna with god Sekhmet

 

Los egipcios habían hecho, ya antes de los tiempos de Solón, que su monarquía tuviese 9.000 años de antigüedad, y así pues, le refirieron a

Esfinge de Sesostris III

Heródoto una sucesión de 330 reyes, que habían reinado otras tantas generaciones, es decir unos 11.000 años, todos antes de Sesostris. No obstante, puede que los reyes que reinaron mucho tiempo antes que Sesostris, reinaran en varios pequeños reinos de varias partes de

XIR171254 Statue of Sesostris I (ruled 1971-28 BC) with a White Crown (painted cedarwood) by Egyptian, 12th Dynasty (1991-1786 BC)

Egipto antes de la creación de su monarquía, y en consecuencia, antes de los tiempos de Eli y Samuel y, quienes, por tanto, no están bajo nuestra consideración. Estos nombres pueden haberse multiplicado por corrupción, y algunos de ellos, como Atotes o Tot, el secretario de Osiris; Tosortro o Esculapio, un físico que inventó la construcción con piedras cuadradas, y Thuor o Pólibo, el marido de Alcandra, eran sólo príncipes de Egipto. Si como Heródoto, omitimos los nombres de esos reyes que no hicieron nada memorable y consideramos sólo aquellos cuyas acciones están registradas y que dejaron espléndidos monumentos como muestra de haber reinado sobre Egipto, tales como templos, estatuas, pirámides, obeliscos y palacios dedicados o atribuidos a ellos; estos reyes, reducidos a un buen orden, nos darán todos o casi todos los reyes de Egipto, desde los tiempos de la expulsión de los Pastores. Asimismo, nos dará como resultado la época desde la fundación de la monarquía hasta la conquista de Egipto por Cambises, ya que Sesostris reinó en la edad de los dioses de Egipto y fue deificado con los nombres de Osiris, Hércules y Baco, como hemos mencionado antes. Por tanto, Menes, Nitocris y Moeris tienen que ser situados después de él. Menes y su hijo Ramsés reinaron después de los dioses y, por tanto, Nitocris y Moeris reinaron después de Ramsés. Moeris es listado justo antes de Keops, aparece tres veces en las dinastías de los reyes de Egipto compuestas por Eratóstenes, y una vez, en las dinastías de Manetón. En las mismas dinastías, Nitocris es situada después de los constructores de tres grandes pirámides, y según Heródoto, el hermano de ésta, reinó antes que ella, fue asesinado y ella vengó su muerte. Según Sincelo, ella construyó la tercera gran pirámide y los constructores de las pirámides reinaron en Menfis, y en consecuencia, después de Moeris. Pues bien, de estos hechos, yo deduzco que los reyes de Egipto mencionados por Heródoto, deberían ser colocados en este orden: Sesostris, Ferón, Proteo, Menes, Rampsinito, Moeris, Keops, Kefrén, Micerino, Nitocris, Asiquis, Anisis, Sabacón, Anisis otra vez, Setón, doce reyes contemporáneos, Psamético, Necao, Psamis, Apries, Amasis, Psamenito.  

Heródoto decía que el hijo y sucesor de Sesostris era Ferón, que fue deificado con el nombre de Horus.  

Proteo reinó en el bajo Egipto cuando Paris navegó hasta allí, o sea, según  Heródoto, al final de la guerra de Troya, y en ese tiempo

Hécules

Amenofis era rey de Egipto y de Etiopía. No obstante, puede que en su ausencia Proteo fuera gobernador de alguna parte del bajo Egipto a sus órdenes ya que Homero sitúa a Proteo en la costa marítima, lo considera un dios del mar y lo llama el siervo de Neptuno. Además, Heródoto afirma que se alzó de entre la gente común y que Proteo era su nombre traducido al griego, sin embargo, este nombre en griego significa sólo príncipe o presidente. Éste sucedió a Ferón y fue sucedido por Rampsinito según Heródoto, así que era contemporáneo de Amenofis.  

Amenofis reinó justo después de Horus e Isis, los últimos de los dioses. Reinó al principio sobre todo Egipto y después sobre Menfis y las partes altas de Egipto, y al conquistar a Osarsifo, que se había revelado contra él, se convirtió en rey de todo Egipto de nuevo, unos 51 años después de la muerte de Salomón. Además, construyó Menfis y ordenó que se adorara a los dioses de Egipto. También construyó un palacio en Abido, construyó la Memnonia de Tis y Susa, y el magnífico templo de Vulcano en Menfis, ya que la construcción con piedras cuadradas había sido descubierta antes por Tosortro, el Esculapio de Egipto. Por

Baco

corrupción de su nombre, se le llama: Menes, Mines, Minoeus, Mineus, Minies, Mnevis, Enefes, Venefes, Famenofis, Osimandias, Osimandes, Ismandes, Imandes, Memnón, Arminon.  

A Amenofis lo sucedió su hijo, al que Heródoto llamaba Rampsinito, y otros, Ramsés, Ramses, Ramises, Rameses, Ramestes, Rhampses y Remphis. En un obelisco erigido por este rey en Heliópolis y enviado a Roma por el emperador Constantino, había una inscripción, interpretada por Hermapion, un sacerdote egipcio, que expresaba que el rey había vivido mucho tiempo y que había reinado sobre una gran parte de la tierra. Asimismo, Estrabón, un testigo ocular, nos dice que en los monumentos de los reyes de Egipto, por encima del Memnonium, había en los obeliscos, inscripciones que hablaban de las riquezas de los reyes y de que su reino se extendía hasta Escitia, Bactria, la India y Jonia.  

 

Osiris

 

Es más, Tácito nos dice que César Germánico había visto una inscripción en Tebas, que, interpretada por los sacerdotes egipcios, decía que este rey Ramsés tenía un ejército de 700.000 hombres y que reinaba sobre Libia, Etiopía, Media, Persia, Bactria, Escitia, Armenia, Capadocia, Bitinia y Licia, de donde se deduce que la monarquía de Asiria todavía no se había creado. Este rey era muy codicioso, gran recaudador de impuestos, uno de los reyes más ricos de Egipto, y construyó el pórtico occidental del templo de Vulcano.  

Moeris, al heredar las riquezas de Ramsés, construyó el pórtico de la parte norte de ese templo de una forma más suntuosa e hizo el lago de Moeris con dos grandes pirámides de ladrillo en el centro de éste, y para asegurarse de que la división de Egipto estaba hecha a partes iguales entre los soldados, este mismo rey escribió un libro de agrimensura, que dio comienzo a la geometría. A él también se le llamaba Maris, Meris, Meres, Marres, Smarres, y más corrompido aún al cambiar la M por A, T, B, YX, etc.. Ayres, Tyris, Byires, Soris, Ucoreus, Lachares, Labaris, etc.  

 

Ozymandias

 

Diodoro sitúa a Ucoreo entre Osimandias y Meris, es decir, entre Amenofis y Moeris, y afirma que él construyó Menfis y la fortificó de una manera admirable, con un enorme terraplén de tierra y una trinchera ancha y profunda que se llenaba con agua del Nilo, e hizo un lago vasto y profundo que recibía agua del Nilo cuando éste se desbordaba; y que construyó palacios en la ciudad. También afirma que este lugar era una sede tan espaciosa que la mayoría de los monarcas que reinaron después de él, la preferían a Tebas y trasladaban la corte desde allí a este lugar; así que la grandeza que tenía Tebas en aquel tiempo empezó a decrecer y la de Menfis a aumentar hasta que Alejandro, rey de Macedonia construyó Alexandria. Tanto las grandes obras de Ucoreo, como las de Moeris, evocan al mismo y único genio y fueron, con certeza, hechas por el mismo y único rey, separado en dos por una corrupción de su nombre, como hemos mencionado antes; pues este lago de Ucoreo era con certeza el mismo que el de Moeris.  

 

Giza

Siguiendo el ejemplo de las dos pirámides de ladrillo hechas por Moeris, los siguientes tres reyes: Keops, Kefrén y Micerino, construyeron las tres grandes pirámides en Menfis, y, por tanto, reinaron en esa ciudad. Keops cerró los templos de los Nomes y prohibió que se adorara a los dioses de Egipto, sin duda con la idea de ser adorado él mismo después de su muerte. A él también lo llaman Chembis, Chemmis, Chemnis, Phiops, Apathus, Apappus, Sufis, Saofis, Syfoas, Syfaosis, Soifis, Sefuris, Anoifis y Anoisis, y construyó la más grande de las tres pirámides que están juntas. Su hermano Kefrén o Cerferes construyó la segunda, y su hijo Micerino fundó la tercera. Este último rey, que se hizo famoso por su clemencia y justicia, enterró el cadáver de su hija en un buey hueco e hizo que la adoraran a diario, con perfumes. A él también se le llama Cheres, Cherinus, Bicheres, Moscheres y Mencheres. Se murió antes de que la tercera pirámide estuviera terminada, y su hermana y sucesora Nitocris la finalizó.  

Después reinó Asiquis, que construyó el pórtico oriental del templo de Vulcano con gran esplendor y, entre las pequeñas pirámides, una gran pirámide de ladrillo, hecha de barro extraído del lago de Moeris. Estos son los monarcas que reinaron en Menfis y pasaron su tiempo adornando esa ciudad, hasta que los etíopes, los asirios y otros se rebelaron, y Egipto perdió todos sus dominios en el extranjero y se vio dividida de nuevo en varios reinos pequeños.  

 

Templo de Ptah (Menfis)

 

Uno de esos reinos estaba, creo yo, en Menfis bajo el reinado de Gnefacto, y de su hijo y sucesor Bokkoris.  

Escipión el africano llama a Bokkorisel saíta”, pero en este tiempo, Sais tenía otros reyes: Gnefacto, también llamado Neocabis, Technatis, el que maldijo a Menes por su lujo e hizo que la maldición entrara en el templo de Júpiter en Tebas, y que, por tanto, reinó sobre Tebas; y Bokkoris, que le mandó un toro que era adorado en Heliópolis al dios Mnevis.  

Otro de estos reinos estaba en Anisis, o Hanes, Isa. XXX. 4. bajo su rey Anisis o Amosis; un tercero estaba en Sais, bajo Stefinates, Necepsos y Necao; y un cuarto estaba en Tanis o Zoán bajo Petubastis, Osorkon y Psamis. Egipto estaba debilitado por esta división, fue invadido y conquistado por los etíopes bajo Sabacón, que mató a Bokkoris y a Necao e hizo huir a Anisis. Las olimpiadas comenzaron en el reinado de Petubastis y durante la era de Nabonasar en el año 22o del reinado de Bokkoris, según Escipión el africano, y por tanto, la división de Egipto en muchos reinos comenzó antes de las olimpiadas, pero no más de la duración de los reinados de dos monarcas antes de ellos.  

Después de que se pusiera en marcha el estudio de la astronomía para el uso de la navegación, de que los egipcios hubieran determinado la duración del año solar de 365 días siguiendo las salidas heliacales y la puesta de las estrellas, y de que, mediante otras observaciones hubieran fijadlos solsticios y agrupado las estrellas fijas en asterismos, todo lo cual se había hecho durante el reinado de Amón, Sesac, Horus y Memnón, puede presumirse que aquellos continuaron observando los movimientos de los planetas, pues le dieron los nombres de sus dioses. Además, Necepsos o Nejepsos, rey de Sais, con la ayuda de Petosiris, un sacerdote de Egipto, inventó la astrología basándose en los aspectos de los planetas y en las cualidades de los hombres y de las mujeres a quienes estaban dedicados, al comienzo del reinado de Nabonasar, rey de Babilonia, tiempo por el cual los etíopes invadieron Egipto a las órdenes de Sabacón. Los egipcios que huyeron de él y se fueron a Babilonia, llevaron allí el año egipcio de 365 días y el estudio de la astronomía y de la astrología, y fundaron la era de Nabonasar, datándola desde el primer año del reinado de ese monarca, que era el año 22o del reinado de Bokkoris, como se ha dicho antes, y comenzando el año en el mismo día que los egipcios para poder hacer cálculos.  

 

Ojo de Horus

 

Así, Diodoro: “Se dice que los caldeos, como eran colonias de los egipcios, se hcieron famosos en Babilonia por la astrología, que habían aprendido de los sacerdotes de Egipto”, y Hestieo, que escribió una historia de Egipto, al hablar del desastre de los egipcios invadidos, afirma  que “los sacerdotes que sobrevivieron este desastre y que llevaban consigo los Sacra de Júpiter Enialio, se fueron a Senaar en Babilonia”. Desde el 15o año del reinado de Asa, durante el cual fue derrotado Zera y en el que Menes o Amenofis comenzó su reinado, hasta el comienzo de la era de Nabonasar, pasaron 200 años. Este intervalo de tiempo deja espacio para unos nueve o diez reinados de monarcas, a unos veinte años el reinado, uno tras otro, y, en efecto, hubo ese número de reinados según la cuenta atrás descrita antes, sacada de Heródoto. Por tanto, esa cuenta, es la más antigua, y la recibió Heródoto de manos de los sacerdotes de Tebas, Menfis y Heliópolis, tres ciudades principales de Egipto. Además, concuerda también con el curso de la naturaleza y no deja espacio para los reinados de muchos monarcas sin nombre a quienes hemos omitido. Estos monarcas omitidos reinaron antes de Moeris, y en consecuencia,

Ramses II

en Tebas, pues Moeris trasladó la sede del imperio de Tebas a Menfis; y reinaron después de Ramsés, pues Ramsés era el hijo y sucesor de Menes, que reinó después de los dioses. Menes, entonces, construyó el cuerpo del templo de Vulcano, Ramsés el primer pórtico y Moeris, el segundo pórtico; pero los egipcios, para hacer que sus dioses y reyes parezcan muy antiguos, han insertado ente los constructores del primer y segundo pórtico de este templo, trescientos treinta reyes de Tebas, y han supuesto que estos monarcas reinaron once mil años, como si algún templo pudiera permanecer en pie tanto tiempo. Esto, como es, de una manera obvia, ficción, lo hemos corregido omitiendo a esos monarcas interpuestos, que no hicieron nada, y situando a Moeris, el constructor del segundo pórtico, justo después de Ramsés, el constructor del primero.  

En las dinastías de Manetón, se dice que Sebikos es el sucesor de Sabacón, ya que era su hijo, y quizás este es el Setón de Heródoto, que se convirtió en sacerdote de Vulcano y dejó de lado la disciplina militar, pues Sabacón es ese So o Sua, con quien Oseas, rey de Israel conspiró contra los asirios durante el cuarto año de Ezequías, Anno Nabonass. 24.

Heródoto nos dice dos o tres veces que Sabacón, después de un largo reinado de cincuenta años, abandonó Egipto de forma voluntaria, y que Anisis, que huyó con él, retornó y reinó de nuevo en el bajo Egipto, después de él, o más bien con él. Asimismo nos dice que Setón reinó después de Sabacón, que fue con Pelusio a luchar contra el ejército de Senaquerib y que fue socorrido por una gran multitud de ratones, que se comieron las cuerdas de los arcos de los asirios, en memoria de lo cual, la estatua de Setón que vio Heródoto, estaba hecha con un ratón en su mano. Un ratón era el símbolo egipcio de la destrucción, y el ratón de la mano de Setón significa sólo que este vencióa los asirios provocando una gran destrucción. Las Escrituras nos informan de que cuando Senaquerib invadió Judea y sitió Laquis y Libna, que fue en el año 14o de Ezequías, Anno Nabonass. 34, el rey de Judá confiaba en el faraón, rey de Egipto, o sea en Setón, y que Tirhaca, rey de Etiopía salió también a luchar contra Senaquerib, 2 Reyes. XVIII. 21 y XIX. 9, lo que

Senaquerib

hace probable que cuando Senaquerib oyó que los reyes de Egipto y Etiopía venían contra él, se fue de Libna hacia Pelusio para oponerse a ellos, y fue sorprendido y atacado por ambos allí durante la noche, y su ejército fue dispersado con una carnicería tan grande que parecía que las cuerdas de arco de los asirios habían sido comidas por los ratones.

Algunos piensan que los asirios fueron arrasados por un rayo o por un viento fiero que algunas veces viene de la parte sur de Caldea. Tras esta victoria, como Tirhaca sucedió a Setón, se llevó sus armas a través de Libia y África hasta la boca del Estrecho, pero Heródoto nos dice que los sacerdotes de Egipto consideraban a Setón el último rey de Egipto que reinó antes de la división de Egipto en doce reinos contemporáneos, y en consecuencia, antes de que los asirios invadieran Egipto. Pues Asarhaddón, rey de Asiria, en el año 68o del reinado de Nabonasar, después de haber reinado unos treinta años sobre Asiria, invadió el reino de Babilonia y después llevó a la cautividad a mucha gente de Babilonia y de Cuta, y de Ivá, y de Hamat, y de Sefarvaím, y los colocó en las regiones de Samaría y Damasco. De allí llevó a Babilonia y a Asiria a los que quedaban del pueblo de Israel y Siria, que eran los que había dejado allí Tiglath- pileser. Esta cautividad fue 65 años después del primer año de Ahaz, Isa. VII. I, 8 y 2 Reyes. XV. 37 y XVI. 5, y en consecuencia, en el año veinte de Manasés, Anno Nabonass, 69. Además, fue entonces cuando Asarhaddón mandó a Tartán con un ejército contra Asdod o Azoth, una ciudad que en ese tiempo estaba al mando de Judá, 2 Crón. XXVI. 6. y la tomó, Isa. XXI. Como este puesto estaba asegurado, los asirios vencieron a los judíos, cautivaron a Manasés, y sometieron Judea. En estas guerras, Isaías fue cortado en dos por orden de Manasés por profetizar contra él. Entonces, los asirios invadieron y sometieron Egipto y Etiopía, llevaron a los egipcios y a los etíopes a la cautividad, y así pusieron fin al reinado de los etíopes sobre Egipto, Isa. VII.18, VIII.7, X. 11 y 12, XIX. 23 y XX. 4. En esta guerra, la ciudad de No- Amón o Tebas, que desde entonces había permanecido en una condición floreciente, fue destruida de forma miserable y conducida a la cautividad, como lo describe Nahum, cap. III. V. 8, 9 y 10. Nahum escribió después de la última invasión de Judea a manos de los asirios, cap.I, V. 15, y por tanto, describe esta cautividad como algo fresco en su memoria. Esta y las siguientes invasiones de Egipto bajo el reinado de Nabucodonosor y Cambises pusieron fin a la gloria de esa ciudad.  

 

Cambises

 

Asarhaddón reinó sobre los egipcios y etíopes durante tres años, Isa. XX, 3 y 4, o sea hasta su muerte, que tuvo lugar en el año 81 del reinado de Nabonasar, y por tanto, invadió Egipto y le puso fin al reinado de los etíopes sobre los egipcios en el año 78 de Nabonasar; así que los etíopes bajo el reinado de Sabacón y de sus sucesores, Setón y Tirhaca, reinaron sobre Egipto unos 80 años. Heródoto asigna 50 años a Sabacón; y Escipión el africano, catorce años a Setón, y dieciocho a Tirhaca.  

El profeta Isaías  parece aludir a la división de Egipto en más de un reino, tanto antes como después del reinado de los etíopes, y a la conquista de egipcios por Asarhaddón, en estas palabras: “Yo revolveré, afirma, “a egipcios con egipcios, y lucharán cada uno contra su hermano, y cada cual contra su vecino, ciudad contra ciudad, y reino contra reino, y el espíritu de Egipto desfallecerá. Y entregaré a los egipcios en las manos de un señor cruel” (o sea, Asarhaddón), “y un fiero monarca reinará sobre ellos. Con seguridad, los príncipes de Zoán (Tanis) son necios, el consejo de los sabios consejeros del faraón se ha hecho brutal. ¿Cuánto tiempo más le dirás al faraón: “ Yo soy el hijo de los antiguos reyes?”.- Los príncipes de Zoán se han hecho necios, los príncipes de Nof (Menfis) son engañados,- incluso ellos, que eran el sostén de las tribus de allí.- En ese día habrá un gran camino que llevará de Egipto hasta Asiria, y los egipcios servirán a los asirios”.

 

lago de Moeris

Después de la muerte de Asarhaddón, Egipto siguió estando bajo el poder de doce reyes contemporáneos, que se rebelaron contra los asirios y reinaron juntos durante quince años, incluidos, creo yo, los tres años de Asarhaddón, porque los egipcios no lo cuentan a él entre sus reyes. Ellos o construyeron el laberinto que estaba junto al lago de Moeris, una magnífica estructura con doce salones dentro para sus palacios, y más tarde Psamético, que era uno de los doce, conquistó a todos los otros. Éste construyó el último pórtico del templo de Vulcano, fundado por Menes unos 260 años antes, y reinó 54 años, incluidos los quince de su reinado con los doce reyes. Después reinó Necao o Necus, 17 años; Psamis, seis años; Vaphres, Apries, Eraphius u Hofra, 25 años; Amasis, 44 años; y Psamenito, seis meses, según Heródoto.  

 

Nabucodonosor I - Nabu-Kudurri-Usur

Egipto fue sometido por Nabucodonosor en el último año menos uno del reinado de Hofra, Anno Nabonass. 178, y permaneció bajo el poder de Babilonia durante cuarenta años, Jer XIV.30 y Ezeq. XXIX. 12, 13, 14, 17 y 19, es decir, casi todo el reinado de Amasis, un plebeyo puesto al mando de Egipto por el conquistador. Los cuarenta años terminaron con la muerte de Ciro, pues este reinó sobre Egipto y Etiopía, según Jenofonte. En ese tiempo, por tanto, esas naciones recuperaron su libertad; pero después de cuatro o cinco años más, fueron invadidas y conquistadas por Cambises, Anno Nabonass. 223 o 224, y casi desde entonces han permanecido en la servidumbre, como fue predicho por los profetas.  

Los reinados de Psamético, Necao, Psamis, Apries, Amasis, y Psamenito, tal como fueron recogidos por Heródoto, ascienden a 146 años y medio, y tal número de años había desde el año 78o del reinado de Nabonasar, cuando el dominio de los etíopes sobre Egipto llegó a

Menes

su final, hasta el año 224o de Nabonasar, cuando Cambises invadió Egipto y le puso fin a ese reino. Esto sirve para argumentar que Heródoto era circunspecto y fiel en sus narraciones y que nos ha dejado una buena cuenta de las historias antiguas de Egipto por lo menos en lo que se refiere a la información que le proporcionaron los sacerdotes de Egipto en Tebas, Menfis y Heliópolis, y los carios y jonios que habitaban en Egipto, ya que él los consultó a todos. Además, los carios y jonios habían estado en Egipto desde el tiempo del reinado de los doce monarcas contemporáneos.  

Plinio nos dice que los obeliscos egipcios eran de un tipo de piedra extraída cerca de Siena en Tebas, y que el primer obelisco fue hecho por Mitres, que reinó en Heliópolis, es decir, por Mefres, el predecesor de Misfragmutosis. También nos dice que después de estos, otros reyes construyeron más: Sochis, o sea, Sesochis o Sesac construyó cuatro de 48 cúbitos de largo cada uno; Ramises, o sea, Ramsés, dos; Smarres, o sea Moeris, uno de 48 cúbitos de largo; Eraphius u Hofra, uno de 48; y Nectabis o Nectenabis, uno de 80. Mefres, por tanto, extendió su dominio por todo el alto Egipto, desde Siena a Heliópolis, y después de él, reinaron Misfragmutosis y Amosis, y más tarde, Amón y Sesac, que erigieron el primer gran imperio del mundo. Estos cuatro: Amosis, Amón, Sesac y Horus, reinaron en las cuatro eras de los grandes dioses de Egipto y Amenofis era el Menes que reinó justo después de ellos. Este fue sucedido por Ramsés y Moeris, y algún tiempo después, por Hofra.  

Keops, Kefrén y Micerino (Giza)

Diodoro enumera a los mismos reyes de Egipto que Heródoto pero en un orden más confuso, y repite a algunos de ellos dos veces, y a menudo, con nombres diferentes, y omite a otros. Sus reyes son estos: Júpiter Amón y Juno, Osiris e Isis, Horus, Menes, BusirisI, Busiris II, Osimandias, Ucoreo, Meris, SesoosisI y Sesoosis II, Amasis, Actisanes, Mendes o Marrus, Proteo, Remphis, Chembis, Kefrén, Micerino o Cherinus, Gnefacto, Bokkoris, Sabacón, doce reyes contemporáneos, Psamético, * * Apries, Amasis. Aquí yo considero que Seoosis I y Seoosis II, Busiris I y Busiris II son los mismos reyes que Osiris y Horus; también, que Osimandias es el mismo que Amenofis o Menes, también, que Amasis y Actisanes, un etíope que lo conquistó, es el mismo que el Anisis y el Sabacón de Heródoto; y que Ucoreo, Mendes, Marrus y Meris son sólo varios nombres de un solo y único rey. De ahí que el catálogo de Diodoro sea reducido a esto: Júpiter Amón y Juno; Busiris o Seoosis e Isis; Horus, Busiris II o Seoosis II; Menes u Osimandias; Proteo; Remphis o Ramsés; Ucoreo, Mendes, Marrus o Meris; Chembis o Keops; Kefrén; Micerino; * * Gnefacto; Bokkoris; Amasis o Anisis; Actisanes o Sabacón; * doce reyes contemporáneos; Psamético; * * Apries y Amasis. Si se añade a lo anterior en los lugares correctos a Nitocris, Asiquis, Setón, Necao, y Psamis, tendrás el catálogo de Heródoto.  

Parece que las dinastías de Manetón y Eratóstenes fueron rellenadas con tantos nombres de reyes como había omitido Heródoto. Cuando se demuestre que ninguno de ellos reinó en Egipto después de la expulsión de los Pastores ni eran diferentes de los reyes descritos ya antes, podrán ser insertados en sus lugares apropiados.  

Egipto fue conquistado por los etíopes bajo el reinado de Sabacón, hacia el principio de la Era de Nabonasar o quizás tres o cuatro años antes, o sea, unos trescientos años antes de que Heródoto escribiera su historia, y unos ochenta años después de esa conquista, fue conquistado de nuevo por los asirios bajo el mando de Asarhaddón. La historia de Egipto anotada por Heródoto desde el tiempo de esta última conquista, es correcta, tanto en el número, como en el orden y en el nombre de los reyes. También es correcta en la duración de sus reinados y de ahí que los historiadores lo sigan ahora ya que es el único autor que nos ha dado una buena historia de Egipto para ese intervalo de tiempo. Si su historia de tiempos anteriores era menos precisa, fue porque los archivos de Egipto habían sufrido mucho durante el reinado de los etíopes y asirios, y no es probable que los sacerdotes de Egipto que vivieron doscientos o trescientos años después de los días de Heródoto, pudieran enmendar el asunto. Por el contrario, después de que Cambises se hubiera llevado los registros de Egipto, los sacerdotes estaban a diario inventándose nuevos reyes para hacer que sus dioses y su nación parecieran antiquísimos, como se pone de manifiesto al comparar a Heródoto con Diodoro Sículo, y a ambos, con lo que Platón relata del poema de Solón. Poema este, que sitúa las guerras de los grandes dioses de Egipto contra los griegos en los días de Cécrope, Erecteo y Erictonio, y un poco antes de los de Teseo, pues dichos dioses, por ese tiempo, instituyeron templos y ritos sagrados dedicados a ellos mismos.  

Yo, por tanto, he preferido confiar en las historias que le relataron a Heródoto los sacerdotes de Egipto en esos días y que fueron corregidas por el poema de Solón, para no hacer a estos dioses más antiguos que Cécrope y Erecteo, ni a su sucesor Menes más antiguo que Teseo y Memnón, ni al templo de Vulcano más antiguo de 280 desde su construcción, mejor que corregir a Heródoto con Manetón, Eratóstenes, Diodoro y otros que vivieron después de que los sacerdotes de Egipto hubieran corrompido sus historias antiguas mucho más de lo que lo habían hecho en los tiempos de Heródoto.  

 

 

FIN DEL CAPÍTULO II

 

 

 

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