«Bob le flambeur», de Jean-Pierre Melville y su Remake, «The Good Thief», de Neil Jordan (2 películas)

«Quería hacer, con mis recuerdos de un mundo que había conocido bastante, una pintura lo más verdadera posible de la sociedad francesa de antes de la guerra. Bob el jugador es una carta de amor a París. La película estaba dirigida a un París que ya no existía. El París de antes de la guerra. Hay en esta película la nostalgia del pasado».

(Jean-Pierre Melville)

***

Bob le flambeur (Bob el jugador)  – 1956 

Dirigida por Jean-Pierre Melville vose

 

 

FICHA TECNICA:

Título original Bob le flambeur

Año 1956 Duración 101 min País Francia

Dirección Jean-Pierre Melville

Guion Jean-Pierre Melville (Historia: Jean-Pierre Melville, Auguste Le Beton)

Música Eddie Barclay, Jo Boyer

Fotografía Henri Decae (B&W)

Reparto Roger Duchesne, Isabelle Corey, Daniel Cauchy, Guy Decomble, André Garret,Claude Cerval, Simone Paris, Howard Vernon

Productora Rialto Pictures

Género Cine negro | Crimen. Policíaco. Robos & Atracos

Sinopsis Bob es un viejo gánster y un jugador empedernido que está casi a punto de arruinarse. Entonces, a pesar de las advertencias de sus amigos, decide atracar el casino de Dauville. Todo está planeado a la perfección, pero la policía está informada del atraco. (FILMAFFINITY)

 

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The Good Thief (El buen ladrón) – 2001 

Dirigida por Neil Jordan

 

 

FICHA TECNICA: 

Título original The Good Thief   

Año 2002    Duración 108 min    País  Reino Unido

Dirección Neil Jordan

Guion Neil Jordan (Remake: Auguste Le Breton, Jean-Pierre Melville)

Música Elliot Goldenthal

Fotografía Chris Menges

Reparto Nick Nolte, Tchéky Karyo, Saïd Taghmaoui, Nutsa Kukhiani, Gérard Darmon,Marc Lavoine, Emir Kusturica, Ralph Fiennes

Productora Coproducción GB-Francia-Irlanda; Fox Searchlight Pictures / Alliance Atlantis

Género Drama | Robos & Atracos. Remake

Sinopsis Bob es, además de jugador, un ladrón americano que ha acabado en la Riviera francesa arruinado y enganchado a la heroína. En el fondo es un sentimental, como lo demuestra su desinteresado esfuerzo por apartar a una joven rusa de las malas compañías. Pero cuando Bob toca fondo, tras perderlo todo en las carreras, le proponen un último y espectacular golpe: se trata de robar la cámara acorazada del Casino de Montecarlo, que contiene una colección de arte de valor incalculable. (FILMAFFINITY)

 

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Bob el jugador

 

Unos años antes del Ocean’s Eleven de Lewis Milestone (1960) que tanto ha dado de sí, y a una década de una de sus obras más conocidas y representativas, El silencio de un hombre (Le Samouraï, 1967), Jean-Pierre Melville dirigía Bob el jugador (Bob le flambeur, 1956). Su cuarta película como director fue algo ignorada durante años, eclipsada por el desarrollo de un estilo que comienza precisamente con esta obra.

Melville redacta esta “carta de amor a París”, según sus propias palabras, con tinta de cine noir. La historia de Robert Montagné, jugador empedernido y ex convicto, que intentará dar el golpe de su vida, sirve para retratar el Montmartre del denominado “demimonde”: las criaturas de los clubs, la calle, las luces y sobre todo las sombras. Roger Duchesne interpreta a Bob, un hombre que huyó de un origen humilde y una madre soltera que se pasaba el día limpiando el suelo de rodillas, para convertirse en un hombre respetado y admirado por muchos. Actor clásico, Duchesne retrata a la perfección esa mezcla de hombre inalcanzable y a la vez cercano, de espíritu libre y amigo de sus amigos. En el tráiler oficial de la película se define a Bob como un tipo “al que todo el mundo conoce, ’duro’, simpático, ‘ladronzuelo’, leal”. Un hombre atractivo en todos los sentidos.

Bob vive en su propio hábitat. Un lugar por el que desfilan diversos personajes entre los que no podía faltar la femme fatale. Esa chica misteriosa que desde el comienzo de la película queda retratada como una buscavidas –o quizás mejor decir superviviente- que hipnotiza a los hombres y se va con el mejor postor, y en la que no se puede confiar. Isabelle Corey interpreta a Anne. Primer papel para la actriz francesa que desarrolló la mayor parte de su carrera en Italia y casi al mismo tiempo aparecía en el que, seguramente, es su papel más conocido: como Lucienne en Y Dios creó la mujer (Et Dieu… créa la femme, 1956), de Roger Vadim. Si bien para Duchesne, actor experimentado, ésta fue su penúltima película, cuenta la historia que Melville descubrió a Corey mientras paseaba por el Barrio Latino de París donde la actriz, entonces modelo, vivía junto a sus padres. Anne: Boina, chubasquero, misterio y pommes frites. El personaje de Anne es uno de los más intrigantes. El ejemplo más claro de “carpe diem” en un mundo en el que se intenta olvidar el pasado y apenas se piensa en el futuro. Bob se encuentra con Anne una mañana que vuelve a casa tras una noche en las mesas de juego y la acaba incluyendo en su círculo de amigos, en su rutina y su propia casa. Sin embargo, prefiere adoptar el papel de padre en lugar del de amante.

Bob Montagné es la personificación de cool. Se ha trabajado el respeto de los habitantes de la zona de la plaza Pigalle, el corazón de ese Montmartre parisino de los años 50, del que se esconde tras las luces de neón. Melville rodó en las localizaciones reales, moviendo la cámara con motocicletas y avanzándose a la Nueva Ola de Truffaut y Godard. París es el verdadero protagonista de Bob el jugador. Pese a centrarse en los pasos de Bob, esta es una película coral en la que la ciudad es un personaje más. Los hombres y mujeres que muestra Melville son hijos de la noche parisina y a su vez son los protagonistas de esa otra vida de los bajos fondos que se encuentra “entre la noche y el día, entre el cielo y el infierno”. La película, sin embargo, se aleja de los dramatismos. Personajes como Paolo, el protegido de Bob, su rutina (vemos a este anti héroe en pijama, algo poco habitual en los tipos duros) o incluso a nivel técnico con el uso constante de cortinillas, hace que el tono sea distendido y que por momentos parezca más un filme costumbrista que una historia del hampa. Bob simplemente es un jugador que no tiene suerte en el juego. Ha conseguido pasar los últimos 20 años alejado del mundo de los ladrones de guante blanco pero no puede dejar de hacer lo que más le gusta: jugar. Y aunque le moleste perder, acepta la derrota y los caprichos del azar como parte inevitable del juego. 

Da igual si son los dados, las tragaperras, la ruleta, el póquer o simplemente echar una moneda al aire, lo importante es jugar. Sin embargo, hasta con buenas cartas acaba perdiendo –Bob ilustra su mala suerte explicando a Paolo como su trío de ases, una muy buena mano, cae ante un “full” de tréboles. Con el pelo cano recordándole el paso del tiempo y cansado de la mala suerte, la llegada a sus oídos de que el casino de Deauville guarda 800 millones de francos, hace que Bob se atreva a salir de su área de control y a desafiar al azar con un plan para robar la caja fuerte. Forma un equipo con amigos de confianza entre los que destaca el personaje de Paolo: el joven “lazarillo” que quiere ser como Bob pero al que le queda mucho que aprender. Entre humo de cigarrillos se intenta llevar a cabo un plan para el que se aplican algunas reglas del juego: quien no arriesga no gana. Pese a la organización, es tan difícil huir de uno mismo como intentar controlar todo lo que nos rodea.

Al final la suerte le llega a Bob aunque no de la manera esperada. Antes de que Melville pudiese contar con actores más conocidos y mayores presupuestos, el maestro del cine negro firmó esta modesta obra maestra que ya lleva todas sus señas de identidad, incluidas las reconocidas influencias formales del cine americano. A su vez, como en todo el cine de Melville, Bob el jugador ha tenido una gran influencia en sus sucesores. Se dice que Truffaut, cuando vio la película, dijo: “¡Esto es lo que queremos hacer!”. Neil Jordan aprovechó el guión de Melville y Auguste Le Breton para hacer un remake que se estrenó en 2002 sin pena ni gloria pese a que The Good Thief contaba con un elenco de lujo: Nick Nolte, Tchéky Karyo, Emir Kusturica y Ralph Fiennes. Más allá del legado concreto de esta película, lo más relevante es la semilla que planta. Melville lanzó la moneda al aire y resultó que cayó de cara.

http://www.filmotecadeandalucia.es/documents/282361/36580970/2019-04-09+-+%2820%2700%29+-+2019-04-10+-+%2818%2700%29+-+Bob+el+jugador.pdf/2639dfa6-5b01-495f-b01d-34a5271e889d

 

 

 

 

 

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