“Gloriosa Victoria”, el polémico mural de Diego Rivera para Guatemala

Caótico destino de un mural

 

Durante más de 40 años, el mural Gloriosa victoria, del pintor mexicano Diego Rivera, estuvo en paradero desconocido. En el año 2000 fue encontrado enrollado en las bodegas del Museo Pushkin de Moscú. El artista regaló esta obra de 1954 sobre un lienzo de 2u5 metros a la Unión de Pintores de la Unión Soviética durante sus años de militancia comunista. Dicha agrupación la donó a su vez al Museo Pushkin en 1958, donde fue expuesta en varias ocasiones hasta su desaparición.

Gloriosa victoria denuncia la invasión de Guatemala por fuerzas militares de Estados Unidos para derrocar al Gobierno de Jacobo Arbenz y defender los intereses de la poderosa compañía bananera United Fruit Company, en 1954. El mural contiene detalles de gran acidez hacia la política estadounidense, como una bomba con el rostro del entonces presidente de EE UU Dwight Eisenhower. Por esta razón, la exhibición fue censurada en Estados Unidos. Una inscripción de puño y letra del autor dice: «7 de noviembre de 1954. Diego Rivera. Colaboradoras Rina Lazo, Ana Teresa».

El mural es la pieza más importante de la exposición Diego Rivera, Epopeya Mural en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México hasta mediados de diciembre, que reúne la muestra más completa de uno de los máximos representantes del muralismo mexicano. Veintitrés murales transportables, que nunca habían sido expuestos juntos, y recreaciones de los frescos ejecutados en muros de edificios públicos y domicilios particulares, pueden verse de cerca en la exposición, que conmemora el 50º aniversario de la muerte del muralista mexicano, que se cumple el 24 de noviembre, y contiene más de 170 piezas hechas entre los años 1921 y 1956.

La exposición también ha recuperado el mural Girasoles (1942), pintado originalmente para el bar Ciro’s, del hotel Reforma, y que fue localizado recientemente en una colección privada. Otras obras de Diego Rivera siguen desaparecidas, como Pesadilla de guerra y sueño de paz y La Cuarta Internacional.

En la muestra, que ha sido visitada por cerca de 150.000 personas, destaca la representación de los murales de Rivera que están fuera de México, como el del actual City Club en San Francisco, el Detroit Institute of Art en Michigan, la New Workes School en Nueva York y uno de los bocetos para el mural destruido en el Centro Rockefeller.

Retrato de Norteamérica, La piñata y Los niños pidiendo posada, del Hospital Infantil Federico Gómez, de esta ciudad, son algunos de los murales transportables que se exhiben en la exposición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de noviembre de 2007

 

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“Gloriosa Victoria” el polémico mural de Diego Rivera para Guatemala

 
La obra es una representación de la invasión que hizo Estados Unidos, a través de la United Fruit Company, dueña la gran industria bananera que imperaba en esa época en la “Repùblica Bananera” como se le llamaba a Guatemala y  varios países mas de la región a comienzos de la década de los cincuenta. El mural Gloriosa Victoria, como pieza central es una obra que escenifica la intervención de la CIA a Guatemala, a través del Movimiento de Liberación Nacional, que desencadenó la caída del Gobierno de Jacobo Arbenz.
 
Dos banderas
 
Cuenta la historia que en 1953, en la famosa Casa Azul del barrio de Coyoacán de la capital de México donde vivían Diego y Frida, se celebraba la incipiente democracia que vivía Guatemala con dos banderas sobre su puerta: la mexicana y la guatemalteca. Y es que los Rivera Kahlo vivían muy de cerca este proceso por su abierta militancia de izquierda y por ser amigos de personalidades como Luis Cardoza y Aragón y Miguel Ángel Asturias. De hecho, en ese entonces la asistente de Rivera era la joven guatemalteca Rina Lazo, quien lo acompañó en su trabajo por alrededor de una década y puso sus pinceladas en obras célebres como Sueño de un paseo dominical por la alameda central, el mural del cárcamo del Río Lerma o el que adorna el Estadio Olímpico Universitario. 
 
Pasó el tiempo y, en 1954, Guatemala fue agredida. Este hecho conmocionó a esta pareja de pintores mexicanos. Tanto que decidieron organizar una gran marcha para oponerse. Es conocida la foto de Frida en la que aparece, pocos días antes de morir, en su silla de ruedas y acompañada de su marido levantando su voz contra este nefasto capítulo de nuestra historia. Según Juan Coronel Rivera, nieto de Diego y curador de la Epopeya Mural, el hecho que desata que el famoso muralista mexicano decida pintar la Gloriosa Victoria fue una carta que Miguel Ángel Asturias le envió, suplicándole manifestarse a favor de sus hermanos guatemaltecos, pintar algo que denunciara este hecho. 
 
Así, poco tiempo después de la muerte de Frida, Diego en su luto se decide a hacerlo. Llamó a Rina, quien se encontraba en Guatemala pintando el mural Tierra fértil en el Club Italiano, para que le reuniera material fotográfico, recortes de prensa y todo aquello que le pudiera ser útil para este nuevo trabajo. Días después se encontraron en México, en el famoso estudio de San Ángel, y así comenzó el camino de la Gloriosa Victoria. 
 
Diego y Rina
 
En poco más de tres meses completaron el mural al temple que muestra en el centro una bomba con la cara del presidente de Estados Unidos, Dwight Ike Eisenhower. Sobre esta está el coronel Castillo Armas inclinándose servilmente ante el secretario de Estado, Foster Dulles, con un fajo de dinero entre la bolsa. Otros de los personajes que aparecen en la composición son: Allan Dulles, director de la CIA; el embajador estadounidense en Guatemala, John Peurifoy y monseñor Rossell y Arellano, arzobispo de Guatemala, quien da la bendición a los agresores. A la izquierda se aprecian los buques estadounidenses siendo cargados de bananos, mientras los soldados solo observan las escena. A la derecha se ve el volcán de Agua, la bananera, el Palacio y la Catedral, también al pueblo guatemalteco resistiéndose al hecho y niños, hombres y mujeres muertos. 
 
De la parte derecha del mural hay dos anécdotas que hacen a la Gloriosa Victoria aún más guatemalteca. Hay una mujer vestida de rojo con una ametralladora en la mano, que es, ni más ni menos, un retrato de Rina Lazo como representante de la resistencia. En una entrevista que proporcionó en México, Rina Lazo cuenta, “Diego me dijo un día: ‘traiga una blusa roja mañana’. Al día siguiente llegué y me puso a posar como guerrillera, con una ametralladora de juguete que era de su nieto Juan Pablo”. En la parte superior derecha, se ve una cárcel llena de presos políticos que agitan una bandera de Guatemala. Esta parte del mural está pintada completamente por Lazo, quien afirmó que Diego le pidió que la firmara. Él, ante la timidez de ella por hacerlo, pintó en el muro de la cárcel un corazón con su nombre y el de ella a manera de crédito. La firma de ambos aparece en la parte inferior del mural, al lado de la de la otra asistente de Rivera, Teresa Ordiales. 
 
Para titular este mural, el último que pintó el hijo predilecto de Guanajuato, Rivera parafraseó de manera sarcástica lo dicho por el Secretario de Estado estadounidense para celebrar el golpe de Estado, “esta fue una gloriosa victoria”. 
 
En busca del tesoro perdido 
 
Diego Rivera pintó Gloriosa Victoria con la idea de que participara en una exposición que el Frente Nacional de Artes Plásticas mexicano organizó para exhibir obras de sus miembros en los países socialistas de Europa del Este. La muestra comenzaba en Polonia. Sin embargo, Miguel Ángel Anzures, director del Frente, se asustó por la temática del mural. Rivera se molestó y se negó a mostrarlo. Al final, fueron los jóvenes pintores polacos los que solicitaron el mural a Rivera y finalmente viajó a Polonia. 
 
Pocos meses antes de su muerte, Diego viajó a la Unión Soviética para un tratamiento médico. 
 
Consigo llevaba la Gloriosa Victoria y decidió donarla a la “clase obrera” de ese país, pero, al parecer por órdenes de Stalin, la obra fue guardada en el Museo Pushkin de Moscú, donde permaneció en sus bodegas hasta el año 2007. La Gloriosa Victoria estaba considerado como uno de los dos murales perdidos de Rivera, junto con el famoso Pesadilla de guerra, sueño de paz. 
 
De hecho, fue buscando este segundo, que el mural sobre Guatemala volvió, literalmente, a ver la luz  como un tesoro perdido del que no se había sabido nada en 50 años. 
 
Al encontrarlo, más de uno se llevó una sorpresa. Como estuvo guardado tanto tiempo el colorido del mural permanece intacto. El asombro fue mayor al percatarse que por el otro lado de la tela hay un mural inconcluso, que está de cabeza con respecto a la Gloriosa Victoria, en el que se ve perfectamente retratado al que fuera en esa época el secretario General del Partido Comunista en México, Dionisio Encinas.  Expertos aseguran que no tienen que ver uno con otro, “cuando Diego quiso pintar el mural sobre Guatemala, volteó la tela y omitió el otro trabajo, así de simple”. 
 
La vida está llena de coincidencias y esta historia no es la excepción. Rina Lazo, después de participar en la elaboración de la Gloriosa Victoria, decidió pintar un mural de similares proporciones y de la misma temática titulado El mismo agresor, que muestra las intervenciones de Estados Unidos en Corea y Guatemala. Este también estuvo perdido, casi por la misma cantidad de tiempo, y coincidentemente apareció por la misma época en las bodegas de otro museo: el de Toluca.

 

 

LA HISTORIA DE UNA GLORIOSA VICTORIA

“Gloriosa Victoria”,  fue un cuadro proscrito que le fue encargado a Diego Rivera por un grupo de pintores mexicanos “para apoyar al pueblo guatemalteco, que entonces recién había sido invadido por los Estados Unidos”; sin embargo, cuando vieron el resultado ya no quisieron la obra debido a que la figura central era el presidente Eisenhower, en funciones en Estados Unidos.

“En ese momento “Eis”, como le decían de cariño en Estados Unidos, era el presidente más querido de la historia de ese país debido a que ganó la Segunda Guerra Mundial y había libertado a Europa… Diego lo pone como lo que realmente era, el tirano que está invadiendo a América Latina…

El cuadro, añade el experto en arte, no fue pintado para México, sino que se iba a incluir originalmente en una exposición de arte mexicano en Varsovia, de donde fue excluido.

Pero entonces los estudiantes de Varsovia, que ya Varsovia era comunista, se enteran de la obra y le escriben a Diego y le dicen: “Su pieza no está en la exposición, nos gustaría exhibirla nosotros”. Y entonces no se exhibe hasta un año después, en una exposición que organizan los estudiantes de Varsovia, a la cual también asiste una representación de obreros rusos… Esos obreros le dicen a Diego que si les regala la obra, porque además esta pieza nunca la cobró, Diego la hizo gratuita y entonces los obreros rusos le dicen a Diego que si regala la obra, a lo cual accede Rivera vía correo y años después, ellos mismos se la entregan al museo Pushkin de Moscú.

 

¿POR QUÉ GLORIOSA VICTORIA TERMINA EN UNA BODEGA?

Al llegar a la entonces Unión Soviética, “Gloriosa Victoria” terminó en las bodegas del Museo Pushkin,  principalmente por dos motivos:

  1. Diego era un autor proscrito en la Unión Soviética, porque no formaba parte del Partido Comunista; Diego es aceptado nuevamente en el Partido Comunista hasta 1955; cuando esta pieza llega a Rusia Diego no era Stalinista
  2. Desde luego la obra no fue exhibida porque no tenía el orden que le estaban dando al arte contemporáneo en ese momento, para el socialismo ruso el arte era dirigido y tenía que dirigirse hacia la propaganda Stalinista

 

¿POR QUÉ SE CONSIDERÓ PERDIDO “GLORIOSA VICTORIA”?

Durante la Guerra Fría, que dura de los años 50, hasta que cae, en el decenio de los 80 del siglo pasado, el Muro de Berlín y la Unión Soviética… En ese tiempo las colecciones rusas eran secreto de Estado, porque muchas de las obras habían sido adquiridas a través de la guerra, cuando van invadiendo los países, al igual como hacen los nazis y como hicieron todos los franceses,  y muchos otros más, todas las piezas adquiridas  eran tesoros de guerra, como les llamaban.

Lo que se encontraba en los museos soviéticos en ese entonces no era listado y era información confidencial; si alguien preguntaba o hablaba de un cuadro no proporcionaban ninguna información. Fue hasta que se abre la Perestroika y se empiezan a hacer inventarios, que se hacen inventarios públicos, entonces es que se da a conocer que el mural efectivamente estaba ahí.

https://informacionlibre2000.wordpress.com/2012/10/13/gloriosa-victoria-el-polemico-mural-de-diego-rivera-para-guatemala/

 

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«Gloriosa Victoria», mural de Diego Rivera. Eisenhower y Foster Dulles

 

 
Mural de Diego Rivera «Gloriosa Victoria», 1954.  El mural está realizado para poder ser adosado a las paredes o ser transportado. Rivera intuía su rechazo
 
 
«Ama al prójimo como a ti mismo». Este axioma filosófico elevado a Mandamiento, expresa que el individuo con el que se tiene más graves y frecuentes conflictos es el prójimo, es decir, el próximo. Y para Diego Rivera y su idea de México, el próximo físico es Estados Unidos, así como el próximo cultural es España y el capitalismo el próximo económico.
 
Este mural fue uno de los últimos pintados por Diego Rivera. En él, se reflejan dos de sus tres fobias, no toleraba el mundo empresarial del siglo XX, y menos el estadounidense. Rivera solo consideró la intervención estadounidense, pero no el comportamiento marxista de fuerza que la provocó.
 
 
Marx dirigiendo el futuro, según Rivera


Rivera, defensor a ultranza de la economía marxista, consideraba que el progreso de la sociedad surgía espontáneamente de la bondad del pueblo (cualquier pueblo, sea español, italiano, alemán etc.), no de la capacidad técnica y empresarial de las personas que ambicionaban tanto su mejora como la de la sociedad en la que se instalan. Por tanto, la creación de empresas realizadas por individuos o grupo de accionistas, chocaba contra el ideario del marxismo ortodoxo: había que nacionalizar la gran sociedad estadounidense, expropiar, y cuanto menos se pague por ella, tanto mejor.
 
Mural «Gloriosa Victoria»
 
En 1954, el presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower, y John Foster Dulles, su secretario de Estado, dieron instrucciones a la CIA para derrocar a Jacobo Árbenz Guzmán, militar y presidente de Guatemala que había sido elegido democráticamente en 1951.
 
 
Jacobo Árbenz
 
 
Jacobo Árbenz era considerado por la administración estadounidense como comunista, en unos tiempos de clara y gravísima confrontación política con la Unión Soviética, en los que se desarrollaba en la nación estadonidense una campaña tradicionalista, y por ello antimarxista. (leer: «El macartismo. La caza de brujas. Los Diez de Hollywood»).
 
La CIA organizó una operación, denominada PBSuccess, como se ha conocido al desclasificarse los archivos de la agencia en 1997. Por ella, en la noche del 27 de junio de 1954, el coronel Carlos Castillo Armas realizó con éxito un golpe militar apoyándose en el recientemente creado «Movimiento de Liberación Nacional», un grupo paramilitar nacionalista y anticomunista que desde hacía días utilizaba tropas de tierra hostigando al Gobierno, y que había llegado incluso a bombardear desde el aire instalaciones gubernamentales.
 
Árbenz, tras ser depuesto, fue encarcelado. Sin embargo, la presión popular logró que fuese liberado, pero tuvo que exiliarse obligado por el nuevo régimen dictatorial formalizado por  Castillo Armas.
 
 
Eisenhower y John Foster Dulles
 
 
La justificación de la operación político-militar fue la expropiación de United Fruit Company, una empresa de capital estadounidense dedicada a la explotación y comercialización de bananas en Centroamérica. La reforma agraria que desarrollaba Árbenz chocaba con los intereses de la bananera, y lo que se iba a pagar el Gobierno por la expropiación de terrenos era considerado como un precio muy bajo por United Fruit. 
 
En el mural de Rivera, la cabeza de Eisenhower  es la bomba central. El coronel Castillo Armas está inclinado servilmente dando la mano a Foster Dulles, que poseía un gran número de acciones de la United Fruit. Asisten a la escena: John Emil Peurifoy embajador de Estados Unidos; Allen Dulles, primer director civil de la CIA, y también, dando su bendición, a un complacido Mariano Rosell  y Arellano, arzobispo de Guatemala.
 
La esquina superior derecha refleja una cárcel con presos políticos agitando una bandera de Guatemala. Esta escena fue pintada por la muralista guatelmateca Rina Lazo.
 
Personas asesinadas, soldados, cultivadores de la banana  y un buque estadounidense para el transporte de bananas, completan el mural, que Diego Rivera tituló con ironía: «Gloriosa Victoria».
 
Miguel Ángel Asturias, que había apoyado a Árbenz tuvo que exiliarse, siéndole retirada la nacionalidad guatemalteca. En 1967, residiendo en España, Miguel Ángel Asturias fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.
 
El mural no gustó a quienes se lo encargaron a Rivera, al menos esa fue la excusa para no exponer una pintura problemática y comprometedora.
El mural fue revendido a Polonia, pero el comunismo soviético allí imperante, enemistado con Rivera, prohibió que se mostrara al público, depositándose el mural, debidamente enrollado, en los sótanos del Museo Estatal de Artes Plásticas Pushkin de Moscú, donde permaneció en esa situación cerca de cincuenta años. Tras la caída del comunismo y las oportunas gestiones diplomáticas, el mural fue cedido al gobierno de México, para ser expuesto en el Museo Nacional de Ciudad de México.
 
 
«Gloriosa Victoria»
 

http://joseantoniobru.blogspot.com/2019/03/gloriosa-victoria-mural-de-diego-rivera.html

 

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 «Gloriosa victoria», de Diego Rivera

 

En el centro del cuadro, el secretario de estado de los EE.UU, John Foster Dulles le da la mano a Castillo Armas. El jefe de la CIA, Allen Dulles, y el embajador estadounidense en Guatemala, John Peurifoy están regalando dinero a los comandantes militares, mientras que los indígenas trabajan como esclavos, cargando los barcos de la United Fruit Company con bananos. A los pies del embajador, hay una bomba antropomorfizada que contiene la cara sonriente del presidente Dwight Eisenhower. En el fondo está el arzobispo Mariano Rossell y Arellano oficiando una misa sobre los cuerpos masacrados de los trabajadores. Este cuadro fue prohibido en los Estados Unidos y desapareció completamente durante los siguientes cincuenta años. En el año 2000, fue encontrado en una bodega del museo Pushkin, en Rusia y desde entonces, está en calidad de préstamo y en exhibición permanente en México.

 

Yo no miento! : mis afirmaciones en el mural, son exactas

Por Diego Rivera

Diego Rivera afirma que lo que pintó en su mural transportable —llamado Gloriosa Victoria, sobre los sucesos recientes en Guatemala— son afirmaciones exactas, basándose en hechos y fuentes fidedignas. El artista justifica su mural dando una explicación detallada de los personajes en él representados y del por qué los pintó. El artículo es una contestación de Rivera a Mario Alvarado Rubio, quien lo acusa de mentir acerca de los acontecimientos representados en dicho mural.

En 1953, el presidente de Guatemala, Jacobo Arbenz (1913-71) pone en marcha la revolución agraria en este país. Como consecuencia de ese paso radical, le quita tierras no cultivadas a la United Fruit Company y se las ofrece a las familias guatemaltecas. La United Fruit Company, empresa que desde tiempo atrás manejaba la industria bananera en Centro América, se sintió amenazada en este acto del presidente, tanto en sus intereses económicos y territoriales, como en los que incluían a algunos miembros del gobierno norteamericano, accionarios en dicha compañía. Al serles inconveniente un gobierno “comunista” dentro de Latinoamérica, lanzaron la “operación Guatemala” a través de la CIA. Arbenz, al ser derrocado en 1954, pide exilio político en México. El coronel Carlos Castillo Armas se convierte en Presidente de Guatemala, siendo este uno de los principales colaboradores de los intereses políticos de los Estados Unidos desde el principio de esta operación, cuyo objetivo era el no haber gobiernos “comunistas” en Latinoamérica. Diego Rivera hace este mural transportable, Gloriosa Victoria, como testimonio de dicho acontecimiento y para ser exhibido en una muestra pictórica en Varsovia. En la actualidad, el mural se localiza en el Museo Estatal de Bellas Artes, A.S. Pushkin, Moscú.

 
 

 

 

 

 

 

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