DIRIGE LA MIRADA A TU INTERIOR, por H. D. Thoreau

LA CURACIÓN EMOCIONAL ES IMPOSIBLE SIN LA VERDAD

Por Denise Desjardins

 

 

«Si el hombre lograre reemplazar el juicio por la comprensión, los prejuicios y las creencias por la percepción pura, la emoción por el sentimiento y el pensamiento por la visión justa, ¡cuánto podríamos esperar de él! ¿Y por qué no el estado último del que nos dan testimonio los Sabios? Sin ninguna duda se trata de una transformación radical mediante la cual el intelecto, a condición de estar ejercitado, se volverá la herramienta indispensable. Es él quien nos podrá liberar de las proyecciones y deformaciones emocionales, él quien, bien utilizado, nos permitirá estar en contacto directo con la realidad tanto exterior como interior, favoreciendo así el paso de la emoción al sentimiento. Pero por más eficaz y penetrante que sea, el intelecto sigue siendo ‘una máquina destinada a ver las cosas y servirse de ellas’. Sólo habrá desempeñado su misión si nos conduce al corazón y nos guía hacia el sentimiento de unidad donde quien ve y lo que es visto dejan de estar separados y se convierten en uno.»

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Un trabajo con la emoción, tanto si se beneficia como si no de una introspección, no puede ser eficaz sin que paralelamente se emprenda una tentativa de apertura (aunque sea en concepto de prueba, puesto que es precisamente ahí donde surgen las emociones más agudas), por una parte hacia las situaciones cotidianas, es decir, esforzarse en verlas tal como son y, por otra, hacia el prójimo, a fin de que se vuelva realmente mi prójimo, tan próximo que ya no estoy separado de él.

LA PURIFICACIÓN SÓLO ES POSIBLE SI LLEGA AL CORAZÓN

De no ser así, la atención prestada a las emociones que experimentamos sólo servirá para alimentarlas, luego para darles más impacto, y nos encontraremos que para este viaje no se necesitan alforjas, y seguiremos absorbidos por emociones omnipotentes e hipnóticamente sometidos a su repetición. Asimismo, las múltiples técnicas de purificación sólo demostrarán su eficacia en la medida que éstas conduzcan al corazón.

Desde este punto de vista, abstengámonos de creer que la ausencia de emociones nos conducirá a una insipidez apagada y triste, a una existencia desprovista de sabor.

Tanto nuestras situaciones existenciales como nuestras percepciones van, al contrario, a adquirir una densidad y una agudeza más vivas, una coloración más brillante, por el hecho de que serán vistas tal como son, sin estar ya deformadas por las emociones ni por las proyecciones del pasado.

LA TERAPIA EMOCIONAL ES IMPOSIBLE SIN LA PERCEPCIÓN DE LA VERDAD

Imposible separar esta terapia emocional de una enseñanza más vasta que es camino de verdad. Camino arduo sin duda, a veces escarpado, tan abrupto como la propia verdad, paradójicamente calificado por Swâmi Prajnânpad de “simple y fácil, pero también duro, difícil y cruel”. Cruel, puesto que exige abandonar las propias ilusiones, mentiras, esperas exageradas, todas aquellas cosas que nos separan de lo real. Simple: nada hay que añadir a lo que es. Está en nosotros esta verdad, nítida, inmediata, desprovista de pasado, haciendo inútil la idea de porvenir, lista para surgir fuera del desfile de los pensamientos, huidiza en cuanto la agarramos, incomprensible cuando a ella nos oponemos.

Dejemos, pues, de oponernos. Ya conocemos la estrategia: basta con decir sí. Simplísima estrategia, mas cuán difícil. Decir sí, sin duda, pero con conocimiento de causa.

Si el hombre lograre reemplazar el juicio por la comprensión, los prejuicios y las creencias por la percepción pura, la emoción por el sentimiento y el pensamiento por la visión justa, ¡cuánto podríamos esperar de él! ¿Y por qué no el estado último del que nos dan testimonio los Sabios?

SI EL HOMBRE SE TRANSFORMARE, ¡CUÁNTO PODRÍAMOS ESPERAR DE ÉL!

Sin ninguna duda se trata de una transformación radical mediante la cual el intelecto, a condición de estar ejercitado, se volverá la herramienta indispensable. Es él quien nos podrá liberar de las proyecciones y deformaciones emocionales, él quien, bien utilizado, nos permitirá estar en contacto directo con la realidad tanto exterior como interior, favoreciendo así el paso de la emoción al sentimiento.

Pero por más eficaz y penetrante que sea, el intelecto sigue siendo “una máquina destinada a ver las cosas y servirse de ellas”. Sólo habrá desempeñado su misión si nos conduce al corazón y nos guía hacia el sentimiento de unidad donde quien ve y lo que es visto dejan de estar separados y se convierten en uno.

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DENISE DESJARDINS, Breve tratado de la emoción, José J. de Olañeta, Editor, 1997. Filosofía Digital, 2006

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DIRIGE LA MIRADA A TU INTERIOR

Por H. D. Thoreau

 

«El universo es más amplio que nuestras perspectivas. Dirige la mirada a tu interior, y hallarás en tu mente mil regiones aún por descubrir. Recórrelas, y hazte experto en cosmografía propia. Sed Colones de los continentes y mundos enteramente nuevos de vuestro interior y abrid nuevas vías, no para el comercio, sino para las ideas. Todo hombre es dueño y señor de un reino junto al cual el imperio del Zar no es sino una nimiedad, un montículo de hielo. Sin embargo, algunos que no se tienen respeto a sí mismos pueden pasar por patriotas y sacrificar lo más grande a lo más vano. Aman el suelo que conformará su tumba, pero no sienten simpatía alguna por el espíritu que anima aún su propio barro. El patriotismo no es más que un gusano que les roe la mente. Hay que seguir el precepto del filósofo antiguo: ¡Conócete a ti mismo! Para ello se requiere vista y valor. Sólo los derrotados y los desertores van a las guerras; cobardes que huyen y se alistan. No es propio que el hombre adopte tal actitud, sino que mantenga y temple aquella que es conforme a las leyes de su ser, las cuales jamás serán opuestas a las de un gobierno justo, si por azar encontrare uno.»

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Al enfermo, los médicos le recomiendan sabiamente un cambio de aires y de escenario. Gracias a Dios, éste no es todo el mundo. El castaño de Indias no crece en Nueva Inglaterra, y rara vez se oye al arrendajo por estos pagos. El ganso salvaje es más cosmopolita aun que nosotros; desayuna en el Canadá, almuerza en Ohio, y alisa sus plumas antes de dormir, en un canalizo del Sur. Hasta el bisonte, en cierto modo, se atiene a las estaciones y pasta en las praderas del Colorado sólo hasta que se le ofrece una hierba más dulce y más verde en el Yellowstone.

ALGUNOS, QUE PUEDEN PASAR POR PATRIOTAS, AMAN MÁS EL SUELO QUE CONFORMARÁ SU TUMBA QUE EL ESPÍRITU QUE ANIMA AÚN SU PROPIO BARRO

Sin embargo, creemos que si se cierran los pasos a nivel y se erigen muros en nuestras heredades, nuestras vidas han de resultar así limitadas, y nuestro sino, decidido. Si se os nombra secretario de la municipalidad, cierto es que no podréis ir a la Tierra de Fuego este verano; pero, en cualquier caso, sí a la de los fuegos infernales. El universo es más amplio que nuestras perspectivas.

Pero debiéramos mirar con más frecuencia por encima de la popa de nuestro navío, como pasajeros curiosos, en lugar de limitarnos a hacer el viaje como zafios marineros enfrascados en hilar estopa. El otro extremo del orbe no es sino la patria de nuestro corresponsal. Nuestro viajar no es otra cosa que el seguimiento de un gran círculo, y los médicos no prescriben su medicación más que para las enfermedades de la piel.

Uno viaja presuroso al sur de África para cazar jirafas; pero, seguro que no es esa la pieza que le gustaría cobrar. Decidme, ¿cuánto tiempo cazaría un hombre jirafas si pudiera? También la becada y la agachadiza son preciadas; pero no me cabe duda de que sería caza más noble el cobrarse a sí mismo.

Dirige la mirada a tu interior, y hallarás
en tu mente mil regiones
aún por descubrir. Recórrelas, y hazte
experto en cosmografía propia.

¿Qué significa África, qué Occidente? ¿Acaso no es blanco nuestro interior sobre el mapa, incluso si se revelare negro como la costa cuando se descubre? ¿Son las fuentes del Nilo o del Niger o del Mississippi, o el Paso del Noroeste para este continente lo que quisiéramos encontrar? ¿Son estos los problemas que más inquietan a la Humanidad? ¿Es Franklin el único hombre perdido para que su esposa esté tan preocupada por encontrarlo? ¿Acaso sabe Mr. Grinnell dónde se encuentra él mismo?

Sed más bien el Mungo Park, el Lewis, el Clark y el Frobisher de vuestros propios ríos y océanos; explorad vuestras propias actitudes, provistos, si hace falta, de cargamentos de cecina para sustentaros, y apilad las latas vacías cielo arriba como seña. ¿Acaso se inventaron las viandas enlatadas sólo para conservar la carne? No; sed Colones de los continentes y mundos enteramente nuevos de vuestro interior y abrid nuevas vías, no para el comercio, sino para las ideas.

Todo hombre es dueño y señor de un reino junto al cual el imperio del Zar no es sino una nimiedad, un montículo de hielo. Sin embargo, algunos que no se tienen respeto a sí mismos pueden pasar por patriotas y sacrificar lo más grande a lo más vano. Aman el suelo que conformará su tumba, pero no sienten simpatía alguna por el espíritu que anima aún su propio barro. El patriotismo no es más que un gusano que les roe la mente.

EL HOMBRE CUERDO SIGUE LAS LEYES DE SU PROPIO SER, QUE JAMÁS SERÁN OPUESTAS A LAS DE UN GOBIERNO JUSTO, SI POR AZAR ENCONTRARE UNO

¿Qué significaba aquella expedición exploradora a los Mares del Sur, con toda su pompa y gastos, sino un reconocimiento indirecto del hecho de que existen continentes y mares en el mundo moral, para los que cada hombre es istmo o acceso por explorar, y de que es mucho más fácil el recorrer miles de millas a través del frío, las tormentas y los caníbales en una nave del gobierno, con quinientos hombres y grumetes en ayuda de uno, que el explorar el mar propio, los océanos Atlántico y Pacífico de uno mismo?

Que deambulen errantes en busca de extraños australianos.
Yo tengo más Dios; ellos más camino.

No vale la pena dar la vuelta al mundo para contar los gatos que hay en Zanzíbar. Sin embargo, hacedlo mientras no tengáis otra cosa mejor que hacer y, tal vez, encontréis algún «agujero de Symmes» por el que llegar al fin a vuestro interior. Inglaterra y Francia, España y Portugal, la Costa de Oro y la Costa de los Esclavos, dan todas a este mar privado; pero ningún bajel de estos países se ha aventurado más allá de la tierra vista, aunque ésta es sin duda la ruta directa a la India.

Si uno quisiera aprender todas las lenguas y adaptarse a las costumbres de todas las naciones, si uno quisiera llegar a lugares no visitados aún por viajeros previos y aclimatarse por doquier u obligar a la Esfinge a golper su cabeza contra una roca, hay que seguir el precepto del filósofo antiguo: ¡Conócete a ti mismo! Para ello se requiere vista y valor.

Sólo los derrotados y los desertores van a las guerras; cobardes que huyen y se alistan. Empezad ahora por ahí, por el Occidente más lejano, que no se detiene en el Mississippi ni en el Pacífico, ni lleva a una China exhausta ni al Japón, , sino que sigue una tangente al globo, invierno y verano, día y noche, ocaso y amanecer, y aun hasta la consumación del mismo vivir en esta Tierra.

Se dice que Mirabeau se hizo salteador de caminos «para comprobar qué grado de resolución era necesario para ponerse en oposición directa a las leyes más sagradas de la sociedad». Declaró que «el soldado que lucha en el frente no requiere la mitad del valor del bandolero», «que el honor y la religión jamás han interferido en una resolución tomada y firme». Eso era viril a tenor de lo que se lleva; y sin embargo, era también vano, si no desesperado.

Un hombre más cuerdo se habría encontrado más de una vez «en oposición formal» a lo que se considera «las leyes más sagradas de la sociedad» por avenencia a otras, más sacras aún, y así, habría comprobado su resolución sin salirse del camino. No es propio que el hombre adopte tal actitud frente a la sociedad, sino que mantenga y temple aquella que es conforme a las leyes de su ser, las cuales jamás serán opuestas a las de un gobierno justo, si por azar encontrare uno.

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HENRY D. THOREAUWalden. Ediciones del Cotal, 1983. Traducción de Carlos Sánchez-Rodrigo. Filosofía Digital, 2008.

 

 

 

 

 

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