DEL MANUAL DE GENE SHARP AL SÍNDROME DE SHERWOOD: La política como guerra, el periodismo como arma y el voto como venganza

Del Manual de Gene Sharp al Síndrome de Sherwood.

La política como guerra, el periodismo como arma y el voto como venganza.

Por AUSAJ 

«Buscando al constructor del edificio (‘el escritor teatral’=’el demiurgo’)

he recorrido sin pausa el trayecto circular de muchas vidas.

Ahora te he encontrado y he penetrado en tu ser.

¡Nunca más me construirás casa alguna!«

Buda Gautama

 

La Democracia ya no representa la fuerza del pueblo, sino su debilidad. La pérdida absoluta de poder de un pueblo que, creyéndose fuerte, se niega a reconocer la realidad, sumido en la insatisfacción del ocio paralizante, en el letargo de una sociedad dividida en multitud de focos enfrentados. Hemos perdido la Democracia, la hemos perdido nosotros, los antaño ciudadanos, reducidos a consumidores de productos inexistentes, que pugnamos por crear, que intentamos comprender.

Nadie reconoce la validez de una opinión diferente de la suya; de la suya de ese momento, más bien, ante lo cambiante de las conciencias sumidas en el sopor de los falsos oropeles tras los cuales el verdadero poder, el poder de crear la información, oculta la terrible realidad que nos ufanamos en no ver.

Tras la estela de aquélla idea de Democracia como Fuerza del Pueblo, regresa un concepto arcaico, anterior a la Atenas de Pericles, glosado por Platón en el «Timeo»: La democracia como obra del Demiurgo, ese demonio/dios menor e imperfecto que intenta construir el mundo a la imagen y semejanza de una divinidad resplandeciente en su perfección.

Lo que en el platonismo era imperfección, en la «nueva religión civil» se transforma en maldad. El Universo de los gnósticos representa una gradación, desde lo más sutil (Dios) hasta lo más bajo (la materia). Así el Demiurgo -el cabalístico Malkuth- como creador y ordenador del mundo material, se convierte en encarnación del mal, aprisionando a los hombres y encadenándolos a las pasiones materiales.

El Demiurgo de hoy surge de una idea oscura y perversa, más cercana al nihilismo de un Cioran que al idealismo de Platón. En la filosofía platónica y gnóstica, es el artífice o alma universal, el principio ordenador de los elementos preexistentes («el monoteísmo no es incompatible con la existencia de demiurgos inferiores»).

Ordo ab chao; el orden que camina hacia el caos. El orden burgués del estado del bienestar, colapsado por una mayoría social excluida, cuyo bienestar nunca ha sido más que un sueño, del que ahora despiertan clamando caóticamente por su derecho, introduce la Entropía Social como santo y seña de una Democracia que de tal sólo conserva ya el nombre; nombre cuyo significado se encuentra en permanente reconstrucción, en un mundo acostumbrado a lo ilimitado que ahora se ve desbordado por los límites que nos constriñen y nos ahogan en la angustia; un mundo limitado que se enfrenta a la lucha por permanecer en los límites de la vida. De una vida digna en la que, aparentemente, no cabemos todos.

Así, la entropía es el grado de desorden y de caos que existe en la naturaleza. Es el segundo principio de la termodinámica, que puede definirse como “el progreso para la destrucción” o “el desorden inherente a un sistema”. Este principio establece que a cada instante el universo se hace más desordenado; hay un deterioro general, pero inexorable, hacia el Caos.

La pérdida actual del concepto -y la utilidad- de la Democracia, es tributaria de nuestras pasiones, ajena a cualquier inteligencia: No admitimos la voluntad de la mayoría como voluntad de todos. Este es el gran mal que nos conduce a través de esta pesadilla en la que hemos convertido la vida, donde la muerte se ve como liberación de su suplicio. Cientos de miles de personas votando en favor de los derechos de sus mascotas – con olvido, no solo de los derechos de sus congéneres, sino incluso de los suyos propios-, dan una visión del sesgo antisocial que se está apoderando del mundo; que se ha apoderado de nosotros. Se está -estamos- construyendo una sociedad infantilizada, servil con los poderosos y cruel con los desfavorecidos; una sociedad que censura a «Caperucita Roja». Todos podemos sentirnos víctimas y todos podemos llegar a ser verdugos. Es el efecto del Miedo, donde germina el Totalitarismo.

Umberto Eco afirma que la palabra “fascismo” se fue convirtiendo en una sinécdoque que se usa para disímiles manifestaciones de totalitarismo, tanto en Europa como en América. En 1995 escribe un texto donde describe 14 características de lo que llamó “el Fascismo Eterno”. Esto no significa que todas ellas puedan organizarse en un sistema; pero basta que una de ellas esté presente para permitir que el fascismo se desarrolle. Vamos a enunciarlas:1°) El culto a la tradición; 2°) El rechazo a lo moderno; 3°) El culto de la acción por la acción: “La acción es hermosa en sí misma y debe ser llevada a cabo sin cualquier reflexión previa. Pensar es una forma de castración.” Un fascista autóctono, el militar Aldo Rico que organizó un golpe contra el gobierno de Alfonsín, decía “que la duda es una jactancia de los intelectuales”; 4°) El desacuerdo es una traición; 5°) Miedo a la diferencia; 6°) Apelación a la frustración social: “Una de las características más típicas del fascismo histórico fue el llamado a una clase media frustrada, una clase que sufre de una crisis económica o sentimientos de humillación y que está asustada por la presión de grupos sociales más pobres”; 7°) La obsesión con una conspiración: “La forma más fácil de resolver la conspiración es apelar a la xenofobia”; 8°) La humillación por la riqueza y la fuerza de sus enemigos; 9°) El pacifismo es el comercio con el enemigo; 10°) Desprecio por los débiles; 11°) Todo el mundo es educado para convertirse en héroe; 12°) Machismo y militarismo; 13°) El populismo selectivo; 14°) El Fascismo Eterno habla una especie de neolengua: “Todos los libros escolares nazis o fascistas utilizaron un vocabulario particular” (Enrique Carpintero – www.topia.com.ar ).

Les ofrecemos, desde dos puntos de vista, que aparentan ser diferentes en una perfecta y destructiva simetría, la estrategia del poder de los muy pocos para dominar a los muchos («Síndrome de Sherwood»), y la tímida respuesta de la avanzadilla de los muchos en defensa de las agresiones proferidas de parte de los muy pocos, los detentadores del Poder de Hecho, poderes no electivos, impuestos por la realidad de la acumulación de capital que ha devenido en Poder Financiero que se pretende global y total («Manual de Gene Sharp»), la defensa de la violencia ejercida contra todos por el pequeño grupúsculo formado por los dueños de nuestra información, por los modeladores de nuestra opinión, haciendo del enfrentamiento pacífico el talismán pretendidamente liberador de nuestras frustraciones, sin caer en la cuenta de que la defensa de la Democracia sólo puede basarse en el desarrollo de la propia Democracia, en el respeto a la voluntad de una mayoría de la que discrepamos, respeto que se fundamenta sobre la piedra angular de la Libertad de Expresión: Asumo la voluntad de la mayoría, que no comparto, como propia, precisamente porque puedo tratar de cambiarla por medio de la Libertad de Expresión.

 

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El Síndrome de Sherwood

 

 “El Síndrome de Sherwood”

Autor: David Piqué i Batallé

Tutora: Lola Vallés

Barcelona 12/11/2009

Proyecto “Fin de Máster” del Comisario General de  los Mossos d’escuadra

Máster en Políticas Públicas de Seguridad

Universitat Ouberta de Catalunya (UOC)

 

 

David Piqué, Comisario Superior de Coordinación Territorial de los Mossos d’Esquadra, responsable de coordinar el trabajo de todas las comisarías de los Mossos en Cataluña, numero dos del Cuerpo, falleció en septiembre de 2016, después de haber salido a la palestra en abril de 2012, durante un discurso en el día de las Esquadras, cuando animó a la lucha contra las protestas callejeras en la ciudad, que denominó «guerrillas urbanas». «Les iremos a buscar, ya se pueden esconder donde quieran porque les buscaremos, sea en una cueva o en una alcantarilla que es donde se esconden las ratas. Tampoco les servirá esconderse detrás de unas siglas, o una asociación, o una capucha, o de una revista, o de una asamblea que no representa a nadie o incluso detrás de una silla de la universidad. No vale poner el objetivo social a cualquier actividad para justificar saltarse la norma«, dijo en un discurso que pronunció poco después de la huelga general del 29 de marzo, en la que hubo graves disturbios en Barcelona. 

Este tipo de declaraciones son la punta del iceberg del trabajo de Fin de Master que Piqué elaboró algunos años antes sobre el  fenómeno okupa y antisistema en el barrio barcelonés de Gracia, «El Sindrome de Sherwod».  Les destacamos algunas citas de este “MANUAL DE VULNERACIÓN DE DERECHOS FUNDAMENTALES”, escrito por el jefe de los Mossos, en el que se dicen cosas como éstas: 

pág. 28-29 ” Incluso si la concentración o manifestación, que es lo que estamos hablando, no se prevé bastante violenta, se puede llegar a provocar un poco, con detenciones poco justificadas y nada pacíficas unos días antes para calentar el ambiente. También se pueden hacer “redadas” preventivas a los lugares donde se encuentran habitualmente personas cercanas a la ideología de los convocantes con la excusa de buscar drogas o lo que sea necesario.

La ’’redada’’ estará especialmente mal hecha y con trato humillante para encender más los ánimos, si es necesario.

La consecuencia previsible de estos comportamientos previos y el diseño del dispositivo policial, es que acabará con una “batalla campal”.

Además de la estrategia previa, en cuanto algún grupo descontrolado empieza las acciones violentas, las unidades de policía ni se mueven y cuando la violencia empieza a ser generalizada, la actuación policial se retrasa deliberadamente hasta que los daños producidos son socialmente inaceptables. Es entonces cuando se producen las cargas policiales que en ningún momento quieren ser disuasoria, no se disimula.

Se va directamente contra los manifestantes, que ya son considerados vándalos, y se les ataca con suficiente velocidad para que no dé tiempo a la fuga y se provoque el enfrentamiento físico.

En este estadio, los manifestantes atacan a la policía con todo lo que tienen y que les ha dejado tener, realmente se están defendiendo, pero no lo parece. Han sido acorralados. La violencia entre agentes y manifestantes se desata, se personaliza y se descontrola.

Es lo que se quiere. Comienzan a aparecer víctimas inocentes – daños colaterales se dice ahora- Los que han rehuido el enfrentamiento, se encuentran con el resto de unidades policiales que los cierran el paso y que no hacen detenidos – prisioneros-, la dispersión no es voluntaria , es a golpe de defensa (porra) y cualquier atisbo de resistencia es contestada con contundencia exagerada y detenciones masivas.

En las batallas de la antigüedad, era cuando se envía a la caballería a perseguir a los que huían mientras la infantería extermina a los que se han rendido en el campo de batalla.

Esta táctica no es exclusiva de regímenes totalitarios, también se da con demasiada frecuencia en muchas democracias occidentales. Quizás puede ser debido a dos factores: Una estrategia política que no considera otra opción que no sea la visión del problema como un conflicto de orden público y el otro, en la que se encarga el control de la calle y los manifestantes / activistas a unidades policiales poco disciplinadas, vengativas y provocadoras.

pág. 25-26Los grupos antisistema en general, saben que, por diferentes motivos, sus acciones tienen más repercusión social y mediática si se desarrollan en ciertos espacios. Por contra, estos espacios – los más abiertos – son los más desfavorables (para los antisistema) desde el punto de vista de táctica policial. Nos referimos a l’Eixample, parte de Sants o cualquier terreno abierto que permita una rápida movilidad de los efectivos policiales. En la teoría militar clásica, sería la capacidad de movilizar por los flancos la caballería o unidades de infantería ligera.

Como decíamos antes, Sun Tzu era partidario de ganar sin combatir y eso se podía conseguir mediante diversas estrategias y la que siempre ha tenido más éxito, ha sido la de, “quién rodea al enemigo, vence”. […] Los casos más estudiados son los de la batalla de Cannas donde Anibal derrota al ejército romano dirigido por Cayo Teracio Varrón y el de la batalla de Alesia donde Julio César venció a los galos definitivamente e hizo prisionero a Vercingetórix[…]

Volviendo a la táctica policial del primer terreno – abierto – y con fuerza policial suficiente. En este caso, no se quiere reprimir los disturbios ni detener a los infractores, sencillamente se evita. Eso se consigue limitando extraordinariamente la capacidad de movimiento de los manifestantes rodeándolos totalmente.

Eso se realiza en el momento de la concentración que, como se sabe dónde se realizará, ha permitido hacer un filtro de malla fina en los puntos de paso obligado por el punto de encuentro. El objetivo del filtro es el mismo que en el modelo Klausewitz, requisar objetos peligrosos de cualquier tipo – porque después habrá contacto físico – y evitar el anonimato. A partir de ese momento, los concentrados ya saben que la manifestación irá por donde la policía quiera y durará hasta que los manifestantes decidan dispersarse. Esta dispersión se hace lentamente, dejando salir a las personas poco a poco y en grupos muy pequeños para evitar el reagrupamiento fuera del círculo.

En estas situaciones el sentimiento de frustración e impotencia de los manifestantes es muy alto y a menudo generan reacciones violentas de algunos individuos cuando son conscientes que han perdido toda capacidad de iniciativa. Estos momentos son delicados y es necesario que los agentes de primera línea eviten las provocaciones individuales o los intentos colectivos de romper el círculo.

Pensemos que los policías están a menos de un metro de los rodeados. El objetivo no es hacer detenciones, solo inmovilizar. La sensación de derrota entre los manifestantes, es muy alta y moral queda muy “tocada”. No ha habido heridos – no tienen mártires – ni tampoco detenidos – héroes -. Incluso han intentado, sin éxito, denunciar a la policía por detención ilegal o violar el derecho de circulación. Si se planifica correctamente, la fiscalía ha de estar avisada de la aplicación de esta táctica para evitar estas denuncias. Si sale bien, se ha vencido sin luchar.

pág. 32 ” Las unidades policiales especializadas en órden público comienzan a ser menos permisivas con las manifestaciones y concentraciones, que seguramente se producirán mientras dura el debate político. De todas formas, si el número de manifestantes fuera excesivo, quizás se podría aprovechar para dejar que durante el recorrido, se produzcan suficientes actos vandálicos como para intensificar el debate sobre el comportamiento antisocial del movimiento antisistema y permitir que la opinión pública vincule estos colectivos al fenómeno okupa.

pág. 34 ” Se deberá procurar la detención selectiva de los líderes para imputarles delitos comunes y evitar la condición de “martir”. A más protestas, más detenciones, hasta acabar con el poco soporte del que dispongan, sobre todo si comprueban los “privilegios” que se pueden conseguir con una adecuada integración en el sistema, sin renunciar a algunos de los postulados que los inspiran”.  

Les iremos a buscar, ya se pueden esconder donde quieran porque les buscaremos, sea en una cueva o en una alcantarilla que es donde se esconden las ratas. Tampoco les servirá esconderse detrás de unas siglas, o una asociación, o una capucha, o de una revista, o de una asamblea que no representa a nadie o incluso detrás de una silla de la universidad. No vale poner el objetivo social a cualquier actividad para justificar saltarse la norma”.

David Piqué i Batallé

http://www.slideshare.net/tarcoteca/fin-master-david-pique-da-asco

http://wiki.15m.cc/w/images/d/df/Pique_david_master.pdf

 

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 Queipo de Llano

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Los separatistas utilizaron niños y ancianos contra la Policía siguiendo el manual de Gene Sharp

confilegal.com

 

Sobre estas líneas, uno de los hechos a los que se refirieron los policías. El Español.

 

A lo largo de los últimos días lo hemos estado escuchando una y otra vez de boca de los agentes de la Policía Nacional y de los Guardias Civiles que fueron enviados a impedir la celebración del referéndum del 1 de octubre de 2017. Frente a ellos se encontraron a ancianos, a inválidos, a niños y, por supuesto, a mujeres en primera fila. Lo han relatado ante el tribunal que está enjuiciando a los procesados por aquellos hechos”, afirma Juan Antonio de Castro de Arespacochaga, analista de inteligencia y coautor del libro “Soros, Rompiendo España”. 

“De esa forma, pusieron las cosas muy difíciles a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado el cumplir las órdenes de la magistrada instructora del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. El boicot es uno de los recursos fundamentales que Gene Sharp, el que fuera director del Albert Einstein Institution, desarrolló en su manual para derrocar dictaduras por métodos no violentos titulado ‘De la dictadura a la democracia’, y que los separatistas están aplicando en el conflicto”, añade De Castro.

Según relató el agente 102.764 el pasado 16 de abril en el Salón de Plenos de Tribunal Supremo ante la Sala de lo Penal que está juzgando a los 12 encausados, “ponían a niños y gente de avanzada edad en primera línea, luego, en las siguientes iban adolescentes con ‘bragas’ [en la cabeza, semicapuchas] que eran quienes aprovechaban [la protección infantil] para darnos” patadas y demás.

El agente 76.766 declaró: “No me pareció lógico ver a un hombre con el niño a hombros”.

“Aquí hay personas mayores, ayudadnos, pedimos a los Mossos” relató otro agente, el 710004.

El Ministerio del Interior ya denunció el 30 de septiembre –la víspera del referéndum ilegal– que en algunos colegios electorales ocupados se estaba “utilizando tanto a menores de edad como a ancianos con la única finalidad de intentar impedir una posible actuación por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”.

La utilización de personas vulnerables, afirmaba Interior, “demuestra la irresponsabilidad tanto de los dirigentes de la Generalitat como de las organizaciones a favor de la independencia que están impulsando y apoyando estas ocupaciones”.

Se contraponen a los miembros más débiles frente a los agentes del orden, que se ven, por ello, cohibidos a utilizar la violencia, y frente a los medios de comunicación que asisten como testigos a los acontecimientos.

“A ello se unió la falta de colaboración de los miembros de la policía autonómica catalana, los ‘Mossos d’Escuadra’, lo que contribuyó a extender y reforzar la estrategia de desobediencia que es la esencia del manual de Sharp para conseguir los fines que se buscan que, hasta ahora, era derrocar dictaduras, y que, en el caso de Cataluña, es romper un país democrático y miembro de la Unión Europea”, señala.

Otro de los recursos, muy utilizados en el conflicto catalán, son las caceroladas.

“No hay nada original ni inventado en la manipulación del conflicto de Cataluña. Son recetas que ya se han aplicado en otros países antes”, añade. 

“Hasta ahora se han implementado muchas de las tácticas no-violentas del manual de Sharp, tales como las 30 y 31, gestos groseros o insultantes y abrumar a funcionarios, la 32 y la 56, molestar a funcionarios, repudio verbal y boicot social selectivo a soldados o policías, la 34, vigilias, la 129, rehusar a ayudar a agentes gubernamentales, no darles información, etc., 137, rechazo a las órdenes de dispersar una reunión o encuentro, la 141, desobediencia civil a leyes calificadas de ‘ilegítimas’, y 172, ocupaciones no violentas; después de invadir no salirse, quedarse”, revela.

“Haciendo balance, en nuestro libro hemos identificado la aplicación de dos terceras partes de las recetas de Sharp”.

La Albert Einstein Institution, entidad financiada por el financiero estadounidense George Soros, ha contribuido, con su información, a derrocamientos como el del gobierno serbio de Slobodan Milósevic y la supresión del sistema político entonces imperante, o los cambios de gobierno de Ucrania o de régimen, como cuando se desmembró la desaparecida Unión Soviética, según De Castro. 

 

 

 

 

 

 

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