La sal de la tierra (1954), de Herbert J. Biberman

Elaine Brown, presidenta del Partido de las Panteras Negras entre 1974 y 1977:

“EL MOVIMIENTO FEMINISTA EN EE.UU. ESTÁ DOMINADO POR IDEALES BURGUESES BLANCOS”

 

Por MARÍA COLERA INTXAUSTI

 

Artículo publicado el 23 de julio de 2018 en
 
 
Elaine Brown presidió el Partido de las Panteras Negras entre 1974 y 1977. Es autora de la autobiografía Una cata de poder. Historia de una mujer negra y actualmente se dedica a la lucha contra el complejo penitenciario industrial de EE.UU. En esta entrevista, Brown opina acerca del “feminismo” hoy predominante en su país (…).
 
 – Dices que «nuestro objetivo era lograr la liberación de los negros, no la igualdadante la ley, la que suponía aceptar el sistema tal cual era». ¿Cómo valoras, en este sentido, el movimiento Black Lives Matter?

   – Bueno, en primer lugar preguntaría ¿qué es esto? ¿es un movimiento? No me suena que sea un movimiento. Voy haciendo esta pregunta en todas partes y esta gente se enfada mucho conmigo, pero a mí me da ya que no están haciendo nada. No puedo entender cómo se les puede decir movimiento. ¿Qué nos hace pensar que este hashtag haya evolucionado hasta convertirse en un movimiento? Pero es que a pesar de que se pudiera calificar como iniciativa organizada, ¿qué hacen? ¿Cuál es su objetivo? La mayoría de la gente de BLM apoyó a Hillary Clinton.

¿Cómo puedes ser negro y apoyar a Hillary Clinton?

Empezaron como una iniciativa para denunciar la brutalidad policial, y no era más que eso. Después evolucionaron con lemas como «Manos arriba, no dispares». Qué pensamiento más revolucionario, ¿eh? Veo que no dicen nada sobre cuestiones relacionadas con cambios fundamentales, ni que tengan una agenda ni que hagan ninguna acción en este sentido.

– En la misma línea, ¿qué piensas sobre el feminismo liberal?

– El movimiento feminista en Estados Unidos está dominado por ideales burgueses blancos. Te hablan de derechos reproductivos, pero sin recordar que la tan honorable Margaret Sanger, quien nos dio la planificación familiar, era realmente una eugenicista, partidaria de eliminar ciertas poblaciones, y que las primeras clínicas de interrupción del embarazo las abrieron precisamente en Harlem.

Por otra parte, cuando hablan de romper el techo de cristal, lo que quieren decir realmente es que quieren participar en el ámbito empresarial y que quieren igualdad para oprimir en igualdad de condiciones, entre otras a otras mujeres.

Igualmente, en este movimiento no encontrarás prácticamente a ninguna mujer negra o latina. En la práctica, se trata de un movimiento de mujeres blancas, y así ha sido en la primera ola, en la segunda y en la tercera.

– En cualquier caso, ¿no crees que sí existen unos derechos por los que tenemos que luchar las mujeres trabajadoras?

– Claro, esto no quiere decir que no considere que sí hay determinadas cuestiones que afectan de manera específica a las mujeres pobres y las mujeres negras y latinas, y que no crea que estas cuestiones deben abordarse como problemas de las mujeres. Las mujeres negras son el colectivo más pobre del mundo y en el África subsahariana, por ejemplo, las mujeres negras son aún más pobres que los hombres. Pero nadie habla de estas mujeres, al igual que en EEUU nadie habla de las mujeres pobres que se dedican a cuidar a sus hijos.

Así pues, vemos como muchas feministas lo que hacen es imponer su estilo de vida y sus valores burgueses, ya que consideran que son los correctos y que ellas deben definir qué es lo que queremos y necesitamos. Esto se refleja claramente en la Reforma de la Asistencia Social aprobada por Bill Clinton, la cual básicamente criminalizaba las mujeres pobres. La gente votó a favor porque pensaban que sólo afectaría a las mujeres negras. Pero resulta que la mayoría de las personas que viven de la asistencia social son mujeres blancas, debido a su mayor peso demográfico.

Con esta reforma, Clinton impuso una agenda neoliberal a un nivel que George Bush no podría haber hecho y consideró que uno de los problemas que tenía la comunidad negra era el gran número de madres solteras. Fueron individualizando el problema, ocultando el componente racista, machista, etc., y decidieron dejar sin ayudas sociales a todo de mujeres, sin que ninguna organización feminista se le opusiera. La consecuencia de esta criminalización de las mujeres ha sido empujarlas a hacer cosas desesperadas para poder ocuparse de sus hijos, así como acentuar aún más su pobreza y la de sus hijos. Y ¿dónde están las feministas ante esto? Pues la mayoría de sus organizaciones están centradas en cuestiones LGBTQ, lo cual me parece perfecto, porque a todas nos preocupa que cualquier grupo sea oprimido. El problema es que con ellas esto se convierte en una cuestión de estilo de vida.

Creo que lo fundamental es que volvemos a las cuestiones esenciales que nos preocupan a las mujeres. ¿Nos preocupa la igualdad con los hombres? Pues, yo no quiero ser igual a un hombre que es un general que se dedica a matar gente en Afganistán, por ejemplo. Pero sí me preocupa que mi capacidad de vivir se vea afectada por el hecho de ser una mujer. Me preocupa no tener dinero o no poder cuidar a mis hijos, por el hecho de ser mujer. Las mujeres negras ganan menos que las mujeres blancas, y éstas menos que los hombres. Esto es clave, y no se habla de ello, como tampoco se habla de las mujeres sin hogar, de las mujeres que están en prisión … Estas feministas se limitan a hablar de derechos reproductivos y de romper el techo de cristal

– ¿Qué opinas de la iniciativa #MeToo?

 – El movimiento #MeToo se ha transformado en una especie de aventura, en un evento de Hollywood en el que ves a actrices protestando porque no les pagaron lo mismo que a otros hombres, por lo que en lugar de recibir dos millones de dólares, sólo recibieron uno. Y, mientras tanto, no han dicho ni media palabra sobre las mujeres normales y corrientes de la calle que luchan cada día para salir adelante. Esto es lo que está dominando el discurso incluso alrededor de la violación. Y es que si Harvey Weinstein ha tenido tanta repercusión, es porque todas las mujeres que violó eran blancas. Lo mismo ocurre con Bill Cosby y con O.J. Simpson. Este último, si en vez de a una mujer blanca hubiera matado una negra, nunca habría sido imputado. Está claro que la vida de las mujeres blancas es mucho más importante que la de las mujeres negras.

En cualquier caso, tengo que decir que sí soy feminista. ¿Cómo no lo debería ser, si soy una mujer ?! Estoy oprimida como mujer, como negra y como pobre. Es cierto que tengo mis necesidades básicas satisfechas y una vida digna, pero no tengo control sobre las cosas que afectan a mi vida como mujer, como negra y como ser humano.

– Y ¿cuál era la postura del Partido de las Panteras negras en cuanto al feminismo?

– El Partido adoptó una posición muy clara en relación con el movimiento de liberación de las mujeres: consideró aquella lucha como propia, como también lo era la lucha por la liberación gay, y lo hizo no sólo en términos retóricos, sino que actuamos en consecuencia. Nosotros entendíamos la liberación de las mujeres como la conquista de la libertad para definir su destino sin que éste estuviera definido en función de la dependencia económica hacia los hombres. Las feministas blancas solían decir que una mujer sin un hombre es como un pez sin una bicicleta, pero el verdadero problema es que si no tienes un hombre o no tienes dinero, no te puedes valer por ti misma. En todo caso, la mayoría de mujeres que conozco tienen suficiente dinero para sobrevivir y no necesitan ningún marido para tener un lugar donde vivir y pueden cuidarse de sí mismas, de manera que no tolerarán ningún abuso por parte de un hombre. Por eso sé que esta cuestión social es en realidad una cuestión económica.

– Has dicho que los negros sólo se pueden liberar a través de un cambio radical del sistema. Ahora que parece haber una reacción generalizada contra los derechos de las personas negras y latinas, de las mujeres, de los migrantes, etc., ¿cuál debería ser el camino a seguir? Y ¿cuál es la probabilidad de que las cosas cambien?

– Bueno, debemos partir de la constatación de que vivimos en un sistema de explotación económica. Igualmente, cuando hablamos de inmigración en Estados Unidos hay que empezar por el principio, y es que EEUU fueron fundados a partir de la colonización inglesa de Virginia que tuvo lugar mediante la aniquilación de las treinta tribus indias que vivían allí. Una vez conquistado el territorio comenzaron a cultivar tabaco y algodón, para venderlo a la metrópoli, pero para ello necesitaban mano de obra. Como no podían esclavizar a los nativos, que preferían dejarse morir que someterse y, además, al estar en su propio territorio se podían organizar y rebelarse, decidieron capturar a africanos, meterlos en barcos y enviarlos, por millones, en EEUU. Esto se hizo durante 250 años. Y es que, como bien dijo Marx, sin el algodón, y sin los esclavos que lo cultivaban, la revolución industrial no hubiera sido posible.

El mismo sistema sigue vigente y si alguien cree que se puede lograr la reforma de la política migratoria o de la política penitenciaria mientras este sistema sigue intacto es que realmente no quiere hacer nada al respecto. Sólo quiere hablar, pero no de verdad. Intento convencer de ello a los jóvenes con los que trabajo cada día, y los animo a resucitar el Partido de las Panteras Negras, les digo que ya les diré qué hacer. ¿Lo han hecho? No. Porque tienen miedo, porque son perezosos y quieren vivir cómodos. Quieren una pequeña beca para ir a la universidad, tener su cochecito, poder pagar su factura de teléfono, salir a cenar siempre que quieran …

Como decía Marx debemos ser despiadadamente críticos y analizar cuáles son las condiciones reales en las que vivimos y trabajar a partir de estas y no según como nos gustaría que fueran. Esto no significa, sin embargo, que no tenga esperanza eterna, porque creo que la gente siempre termina eligiendo la vida por encima de la muerte, aunque sólo sea porque se ven afectados por esta elección, no necesariamente porque sean seres morales. La gente tiene un interés personal en seguir viva. Y aunque no sean conscientes, su vida depende de la mía, y viceversa. En cualquier caso, quienes somos marxistas leninistas sabemos que si mantienes la gente oprimida, acabarán degollándote, así que lo que más les conviene es asegurarse de que todos tengan alimentos y vivienda, y atención médica y educación, y el resto de cosas que necesitamos, y luego construir una sociedad interconectada y solidaria.

Esto es en lo que tengo esperanza. Que la gente se de cuenta de que somos dependientes, interdependientes, y parte del mismo planeta, y que tendremos que encontrar maneras para que todos vivamos una vida digna, porque, de lo contrario, la vida de todas estará en peligro. Y no digo que esto ocurra durante mi vida, pero que sí ocurrirá, ya que no nos queda otra.

Fuente : Laccent

La Sal de la Tierra – película

Dirigida por Herbert J. Biberman

 

 

Título original: Salt of the Earth

Año 1954

Duración 95 min.

País:  Estados Unidos

Dirección Herbert J. Biberman

Guion: Michael Wilson

Música: Sol Kaplan

Fotografía: (B&W)

Reparto: Juan Chacón, Will Geer, Rosaura Revueltas, Mervin Williams, Frank Talavera,Clinton Jencks, Virginia Jencks

Productora: Productor: Paul Jarrico

Género: Drama | Feminismo

Sinopsis: La huelga que protagonizaron unos mineros de Nuevo México supuso una dura y amarga batalla, pero contaron en todo momento con el apoyo de sus mujeres. Controvertido melodrama semidocumental en el que intervienen personajes reales, pero que tuvo que afrontar innumerables problemas durante y después del rodaje: el director, el productor, el guionista, el compositor y el actor Will Geer figuraban entonces en la “lista negra” del Comité de Actividades Antiamericanas del senador McCarthy. Hoy en día, en cambio, es una de las pocas películas que se conservan en la Librería del Congreso de los Estados Unidos por su valor histórico y cultural. (FILMAFFINITY)

Premios: 1955: Festival Internacional Karlovy Vary: Mejor película y mejor actriz (Revueltas)

 

El cine que hay que ver: “La sal de la tierra” (Herbert J. Biberman, 1954)

Por MANUEL DE LA FUENTE

Artículo publicado el 15 de julio de 2002 en
 

“Representa lo mejor del cine militante estadounidense y pone en evidencia la incomodidad de la clase política cuando tiene delante una obra que llama a la movilización de la ciudadanía”

Contundente alegato alrededor de la lucha de clases, “La sal de la tierra” es una película abiertamente militante y feminista a la que persiguió hasta el FBI. Manuel de la Fuente nos cuenta de este título mítico.

Empecemos sin rodeos y haciendo una reseña al uso: “La sal de la tierra” es una película imprescindible, que hay que volver a ver periódicamente porque representa lo mejor del cine militante estadounidense y pone en evidencia la incomodidad de la clase política cuando tiene delante una obra que llama a la movilización de la ciudadanía. Y cuando lo hace, además, sin dogmatismos a lo Michael Moore o a lo Manu Chao. Bien, pues ya está. Ya lo hemos resumido así, para empezar y sin argumentar y porque yo lo valgo, como si fuéramos unos Carlos Boyero cualquiera. Pero ahora intentaremos ir a ese espacio mitológico que nuestros críticos patrios ignoran: la argumentación. No, queridos lectores, no vamos a seguir soltando frases tópicas salpimentadas con recuerdos personales de infancia y presumiendo de que, a lo largo de nuestra vida, hemos visto muchas películas, bebido muchos cubatas y experimentado mucho con el sexo. No, nuestro carlosboyerismo acaba aquí.

Porque “La sal de la tierra” no es una película para impresionar a las chicas. Es en blanco y negro, está protagonizada por mexicanos que chapurrean en inglés y trata sobre una huelga de mineros, de modo que es inevitable, al hablar de ella, mencionar un concepto tan moderno como “lucha de clases”. Vamos, que llevamos esa película a una cita y veremos cómo desciende la libido de nuestra pretendiente cuando oiga nuestro discurso y se plantee si está con un hombre del siglo XXI o con su abuelo el que estuvo en la guerra. No, la verdad es que, para esos menesteres, mejor coger una película de Woody Allen, que siempre da un mayor toque de sofisticación.

Entonces, ¿por qué seguimos emperrados en recomendar esta película? Porque la historia que cuenta, además de la historia que simboliza, es muy interesante. Así que vayamos por partes:

1. La historia que cuenta. “La sal de la tierra” (“Salt of the earth”, 1954) narra una huelga de mineros en el sur de Estados Unidos que, cansados de que sus condiciones de trabajo sean cada vez peores, deciden parar la actividad. A partir de ahí, se desencadena una serie de enfrentamientos con las autoridades (representadas por el sheriff de la ciudad y los directivos de la compañía minera) al tiempo que asistimos a las asambleas del sindicato donde se deciden cuál ha de ser el siguiente paso. Cuando la ley obliga a disolver los piquetes, entonces son las mujeres de los mineros las que se ponen al frente de la huelga, aprovechando un vacío legal. Sus demandas aumentan, ya que exigen, además de mejoras en el trabajo, mejoras en las condiciones de vida, y una igualdad no solo laboral sino sexual.

2. La historia que simboliza. La película se rodó en el desierto, escapando del control de los estudios de Hollywood, y en plena caza de brujas. La llevaron a cabo algunos de los mayores represaliados de ese periodo por sus ideas políticas. Algunos de ellos incluso fueron a la cárcel por “pensar diferente” (pero no en plan Steve Jobs, no confundamos). El director fue Herbert J. Biberman, el guionista, Michael Wilson, y el productor, Paul Jarrico, que representan lo mejor de una tradición liberal que existió en Hollywood y que no se dejó pisotear pese a que se jugaron el tipo con esta película. Así, la huelga de los mineros representa un mensaje de llamamiento a la resistencia, y las mujeres que asumen el peso de la lucha simboliza ese paso del discurso a la acción.

“Se detuvo el rodaje, se deportó a la actriz Rosaura Revueltas a México, el FBI abrió una investigación a todos los que participaron en la producción y se anuló el estreno tras un intenso boicot por todo el país”

Además, cuenta con esos rasgos de “autenticidad” que hacen que la historia suene a verdadera. De hecho, la mayor parte de los actores son no profesionales, son los huelguistas que llevaron a cabo la movilización real en la que se basa el guión, una huelga de mineros de zinc en Bayard (Nuevo México) en 1951.Los mineros participaron de manera activa en la construcción de la película, de modo que la unión entre todos resultó fiundamental para sacar adelante una cinta con evidentes problemas presupuestarios. Y problemas políticos, ya que se detuvo su rodaje, se deportó a la actriz Rosaura Revueltas a México, el FBI abrió una investigación a todos los que participaron en la producción y se anuló el estreno tras un intenso boicot por todo el país. Así, solo se llegó a proyectar en una docena de salas en todo Estados Unidos, y estuvo fuera de circulación durante más de diez años.

Hay una película que cuenta la historia de Biberman y del rodaje de “La sal de la tierra”. Se trata de “Punto de mira” (“One of the Hollywood ten”), dirigida en el año 2000 por Karl Francis y con Jeff Goldblum haciendo el papel de Biberman y Ángela Molina el de Rosaura Revueltas. Ahí se explica el clima de auténtica persecución que vivieron los represaliados de Hollywood, y las tensiones evidentes que hicieron que tuvieran que rendirse por miedo a perder el trabajo gente como Humphrey Bogart o Edward Dmytryk.

“La sal de la tierra” es, por lo tanto, todo un reto en la historia del cine norteamericano. Es difícil dar con una película que conserve tanta vigencia y que apunte tantos caminos que aún permanecen inexplorados, como el hecho de que la narración con voz en off corra a cargo de una mujer, adquiriendo la historia un punto de vista que sitúa las reivindicaciones domésticas y sexuales en primer término. La igualdad no es un concepto etéreo, viene a transmitir la película, sino una lucha constante que hay que empezar y mantener. Y es de las poquísimas películas de esa época de Hollywood que pone cara a los peces gordos del sistema capitalista que explotan a los trabajadores. Mierda, ya nos hemos puesto como el abuelito hablando de los tiempos de la guerra civil. Será que a lo mejor estamos volviendo a unas épocas de explotación. Si los periódicos supieran hacer su trabajo de verdad, regalarían esta película a sus lectores. Y aprenderíamos todos que el cine también mueve a la reflexión y la acción. Hubo vida, mucha vida, antes de Michael Moore. Y una vida más inteligente.

 

 

 

 

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