Rampage, de Uwe Boll – Trilogía completa

Uwe Boll se cabrea con la película Rampage y amenaza con demandas

Publicado en vandal.elespanol.com

Uwe Boll, director de cine conocido por sus productos de calidad cuestionable y que ha dedicado parte de su carrera a potenciar el catálogo de malas adaptaciones de videojuegos al cine, ha decidido arremeter contra la película Rampage, inspirada en la recreativa de Midway.

«Que le jodan a esta nueva película»

Boll, que ha llevado al cine juegos como House of the DeadAlone in the DarkBloodRaynePostal o Far Cry, también ha creado tres películas que se titulaban Rampage, pero que no tienen nada que ver con los videojuegos. La primera, Rampage, data de 2009. La segunda se estrenó en 2014 bajo el título Rampage: Capital Punishment y la tercera en 2016 se llamó Rampage: President Down.

En Twitter, Uwe Boll ha decidido arremeter contra Warner Bros., incluso lanzando amenazas de demandas. Todo ello por las películas de la trilogía Rampage que hizo Boll a las que nos hemos referido antes.

«Usan marcas establecidas e ideas de otras sagas, como con mis películas Rampage para ganar más dinero»

«Que le jodan a esta nueva película de Rampage«, dice Uwe Boll, que habla de sí mismo en tercer persona: «Uwe Boll va a demandar a esos tontos del culo de Warner Bros. Hablo totalmente en serio».

También ha dedicado fotomontajes a la película. Y una peineta:

A través de su web, ha publicado un comunicado en el que asegura que «vivimos en un mundo en el que las películas independientes están muertas y los grandes jugadores son los únicos que ganan dinero«. Boll parece defender que esta película se basa en sus productos. «Usan marcas establecidas e ideas de otras sagas, como con mis películas Rampage para ganar más dinero» algo que describe como «injusto pero típico».

«La nueva película Rampage va a perjudicar a mi marca y mis ingresos futuros con estas mis películas Rampage¡También confunde a la audiencia!«. Por esto, Uwe Boll exige que «cambien el título, sobre todo porque la nueva película no tiene nada que ver con Rampage y se parece más a Jumanji 2 y es una de estas típicas películas de palomitas de mierda para sentirse bien que los estudios usan para lavarle el cerebro a América».

«Todas estas películas, incluyendo Transformers y Avengers están ayudando a la industria militar estadounidense a ganar y tener a retrasados como Trump de presidente, alguien que diría que la Tierra es plana si creyera que puede sacarle beneficio».

 

*******

Rampage es una película de acción dirigida por Uwe Boll. El argumento se centra en los pensamientos y estilo de vida de Bill, un joven desequilibrado, durante la preparación y posterior ejecución de una descomunal masacre. La película se estrenó en distintos festivales obteniendo críticas diversas sobre el planteamiento de violencia extrema que crea Boll, (director considerado como el Ed Wood contemporáneo), pero el asombro y la sorpresa por el contenido de la cinta fue unánime. La película únicamente se estrenó en cines en Alemania el 29 de abril de 2010 y en España y apareció directamente al DVD en diversos países.

La palabra “Rampage” puede traducirse al español como “alboroto” o “desmán“, también como “desbocado”. Una persona desmandada tiene un comportamiento de atropello, desorden o abuso de la autoridad. La película no está basada en ningún acontecimiento real, por lo que es una masacre ficticia.

Wikipedia

 

Rampage 1 – Francotirador

 

Rampage 2 – Capital Punishment

 

 

Rampage 3 – President Down

 

 

*******

RAMPAGE

Publicado en fiebrecabina.com

 

rampage RAMPAGE rampage poster

Crítica: Rampage, de Uwe Boll

Título: Rampage. Año: 2009. Duración: 72′. País: Canadá. Director: Uwe Boll. Guión: Uwe Boll. Fotografía: Jessica de Rooij. Música: Mathias Neumann. Reparto: Brendan Fletcher, Shaun Sipos, Lynda Boyd, Robert Clarke, Katey Grace, Brent Hodge,Katharine Isabelle, Michael Paré, Malcolm Stewart, Pale Christian Thomas, Eduardo Noda.

Es asombroso que un cineasta que ha demostrado moverse en productos de tan poca calidad como House of the Dead (2003) o Alone in the Dark (2005) de repente nos regale una obra realizada con gran madurez y sentido cinematográfico como Rampage (2009), una película difícil de digerir por lo incendiario de su mensaje y el envoltorio ultraviolento en el que se presenta. Uwe Boll ha sido galardonado con los dudosos premios Razzies en más de una ocasión, e incluso lanzó un guante a los aficionados del fantástico para que reuniesen las suficientes firmas como para retirarle del mundo del cine. Nada más lejos de la realidad, ha venido cultivando su prolífica carrera con mejor o peor fortuna. Érase una vez una ciudadano harto de bombardeo mediático, harto de vivir dentro de un sistema que se alimenta asimismo sin otro objetivo que engordar, sin ir a ninguna parte. Un ciudadano que se disocia de su identidad como tal y decide romper el contrato social que alguien firmó por él al nacer.

 

rampage, de uwe boll rampage RAMPAGE rampage 3

 

Sin seguir la estela de la desesperación suburbial de los asesinos de Columbine y otros jóvenes similares que empuñan un arma para saldar cuentas con un mundo cercano que les margina, y no les deja desarrollarse como personas, como retrató Gus Van Sant en Elephant (2002), o la ira moralmente correcta y reaccionaria de Un día de Furia (Falling down, 1996). El protagonista de Rampage asume el papel de limpiador de la sociedad, similar al Travis Bickle de Taxi Driver (1976), incluyendo un guiño que recrea la famosa escena del espejo. Sin embargo en este caso el personaje lleva la nausea a la matanza indiscriminada y ultraviolenta, ametrallando de forma sistemática a todos lo que se encuentra por la calle y entrando a sangre y fuego en hamburgueserías y comisarías. La acción cámara en mano ayuda a reforzar el ritmo de una producción que es más barata de lo que aparenta, pero que resulta muy efectiva.

Dentro de la vorágine asesina que se desarrolla en el segundo acto hay escenas dignas de atención y que esclarecen actitudes sociales contemporáneas: el atraco al banco y la quema del dinero, la masacre frustrada en el bingo, y el exceso sanguinolento en la peluquería. Con un final que podría haber sido más comprometido, este Travis Bickle de la generación del paintball y la playstation, como buen prohombre nietzscheano se escaquea de los actos que ha cometido y se fuga con una buena suma para proseguir con la campaña de limpieza de la sociedad y conseguir un mundo mejor. Sin cortapisas morales, deja su mensaje en Internet y promete volver. Bill Williamson (Brendan Fletcher) se lanza a las calles para dejar un mundo mejor en el que sólo merecen vivir aquellos que, como él, han decidido pasar de la actitud pasiva a la acción, aunque en realidad lo que el personaje está buscando es recuperar aquella libertad individual que el sistema le ha arrebatado, sometiéndole a un salvaje condicionamiento a base de un continuo machaqueo de los mass-media y actitudes sociales vacías de contenido.

Si tuviéramos suficiente empatía durante el visionado de la cinta creeríamos que el personaje está viviendo en una distopía -impactantes las escenas en las que pasa el tiempo en su cuarto siendo bombardeando por los noticiarios- cuando en realidad lo que hace es combatir al monstruo que entre todos hemos creado y seguimos alimentando: nuestro propio mundo.

rampage, de uwe boll rampage RAMPAGE rampage 4

 

*******

 

Uwe Boll, un trol en una grieta del sistema

Publicado en jotdown.es

 

Uwe Boll en una escena de Postal (el de sombrero). Imagen de Running With Scissors, Inc.
Uwe Boll en una escena de Postal (el del sombrero). Imagen de Running With Scissors, Inc.

«Tan inepta a todos los niveles, que te preguntas por qué el distribuidor no la lanzó directamente en vídeo, o mejor, no la tiró directamente a la basura». «La peor película del año, la idea de que pueda existir algo peor que ella es el único terror genuino que puede ofrecer». «Menos que cero estrellas». «Completamente destrozada por su terrible guion, su inepta dirección, su opresiva banda sonora y su fangosa paleta visual». «La película es algo verdaderamente desagradable de principio a fin». «Inepta en casi todos los niveles, pero es buena para echarse las manos a la cabeza y reír con incredulidad». «Sientes que te estás volviendo más idiota solo con verla». «Boll es tan mal director que tiene que hacerlo de forma intencionada». «Pedazo depustulencia» (neologismo a partir de pestilencia y pústula). «Por favor, Dios, haz parar a Uwe Boll». De todos los comentarios que han suscitado entre la crítica las obras de este peculiar cineasta alemán a lo largo de los años, este último ha logrado su eco y —ya sea por intervención divina o porque la ciudadanía ha tomado conciencia de la gravedad de la amenaza— ya es oficial: Uwe Boll ha parado. Podemos respirar tranquilos, ya pasó, va.

Lo anunció él mismo hace unos días y las reacciones han sido de alivio, burla y congratulaciones por un aborto que ha provocado más alegría que muchos nacimientos. Rampage 3: No Mercy (For Viewers, le faltaba añadir) no saldrá a la luz debido al fiasco que ha supuesto la campaña de crowdfunding que el cineasta inició para reunir la financiación necesaria. Pero como podemos ver en el vídeo enlazado, de elegante título, también aprovechó para atacar a Marvel, Harry Potter («un mago retrasado en el bosque»), los espectadores y Hollywood en general, así como para jactarse de que podrá seguir jugando al golf hasta que muera. Lo que le ha permitido desatar un nuevo escándalo y tener más de un millón de visitas en unos pocos días. Misión cumplida. Podríamos definirlo como un «directrol de cine» porque, como muchos recordarán, no es la primera vez que monta una de estas. Hace unos años ya señaló a un crítico el camino que debía tomar: «vete con tu madre y fóllatela… porque ella lleva treinta años cocinando para ti… así que se lo merece». Aunque en esa relación tan agria con los que han valorado su obra como merecía, la palma se la lleva la ocasión en la que retó a cuatro críticos a un combate de boxeo, ellos aceptaron y les atizó con toda su alma. Se le da mejor soltar galletas, no hay duda, de hecho tiene cara de boxeador antiguo o de forzudo de circo. Y sin embargo estamos ante un espíritu cultivado, un doctor en Literatura por la Universidad de Colonia. También siendo muy joven fue infectado por el virus de la cinefilia desde que vio Rebelión a bordo, y los cineastas que más le impactaron fueron sin duda los mejores: Orson WellesMartin ScorseseStanley KubrickJohn Ford y William Wyler son los que cita. Es decir, tuvo ocasión de profundizar en los autores más sublimes, vio de cerca lo que era el talento creador, los más elevados cánones estéticos… y pasó de largo olímpicamente. Lo suyo era chapotear en el barro y así lo demostraría desde entonces una y otra vez.

Su primera película fue German Fried Movie en 1992, a la que seguirían otras cuatro en esa década en su país natal y posteriormente se trasladaría a Canadá, debido a su legislación laboral y fiscal más beneficiosa. Sus presupuestos pasarían a ser cada vez mayores, aunque su pericia seguía escondida en el mismo sitio. House of the Dead costó, incluyendo la promoción, veintidós millones de dólares y logró recuperar apenas algo más de trece. Alone in the Dark elevaría su inversión hasta los treinta y dos millones incluyendo publicidad y recaudaría solo seis, y En el nombre del rey (con unos Jason StathamBurt Reynolds y Ray Liotta que seguramente no sabían dónde se metían) alcanzaría los muy respetables sesenta millones de presupuesto, toda una superproducción… que de nuevo sufrió un batacazo en taquilla haciendo una caja de apenas la quinta parte. ¿Cómo es eso posible? ¿Cómo alguien puede rodar películas que una y otra vez son vapuleadas por la crítica, son un fracaso de taquilla y no solo perseverar en ello sino contar cada vez con más medios? ¿Qué fallo de Matrix es este?

 

BloodRayne 3: The Third Reich, imagen de Boll Kino Beteiligungs GmbH.
BloodRayne 3: The Third Reich. Imagen de Boll Kino Beteiligungs GmbH.

La explicación la encontraremos en lo que en Hollywood era conocido hace unos años como «Stupid German Money»Una norma fiscal alemana insólitamente benévola permitía a los productores obtener una deducción íntegra si no se lograba un retorno de la inversión y el dinero ni siquiera tenía que ir a una producción de nacionalidad alemana. Infinidad de grandes producciones americanas se beneficiaron de ello, desdeTerminator 3 hasta Yo, robot, y nuestro protagonista encontró ahí su gran oportunidad para medrar, pues se le podrá llamar muchas cosas pero tonto no es. Así que su objetivo pasó a ser encadenar el mayor número de rodajes con el mayor presupuesto posible, pero cuidándose de que no fueran tan atractivos como para atraer al público pues de acuerdo al fisco germano tener beneficios podría ser perjudicial. Tal y como un crítico de los que citábamos al comienzo supo intuir, «Boll es tan mal director que tiene que hacerlo de forma intencionada». ¿Cómo lograrlo? Para empezar creándose una mala fama. Como en aquella película de Richard Pryor en la que este debía presentarse a unas elecciones pero no ganarlas y gastaba miles de dólares en pedir a los votantes que no le escogieran, Boll lleva años esforzándose por dar a conocer su nombre, pero como sinónimo de cochambre y despropósito.

Su otra baza ha sido la adaptación de videojuegos a la pantalla. ¿Qué sentido tiene hacer algo así? Si echamos la vista atrás podemos decir que este subgénero ha sido el más innecesario de la historia del cine. Para que nos hagamos una idea, la segunda adaptación mejor valorada según la metacrítica de Rotten Tomatoes ha sidoPrince of Persia. El mayor tropiezo en la carrera de Jake Gyllenhaal está en el podio de lo mejor que se ha hecho al respecto. Ese es el nivel. Y en él por tanto Boll está en su salsa; le permite comprar licencias a precios módicos, le da la excusa para recurrir a presupuestos elevados y la apariencia de que busca un éxito de taquilla que, vaya por Dios, luego resulta que nunca llega.

Pero la fiesta no podía durar siempre y hace unos años las normas fiscales alemanas fueron modificadas para evitar esta clase de comportamientos estratégicos. De hecho el año pasado estrenó En el nombre del rey 3: la última misión, con un presupuesto de tres millones y medio, muy lejos de los sesenta de la primera. Y para sus siguientes proyectos, como decíamos anteriormente, ha tenido que recurrir al crowdfunding con escasos resultados. Su carrera parece que llega a su fin y sus cintas ni siquiera entran en la categoría esculpida por eminentes críticos de cine como «bodriculón». Para el autor de un bodriculón la vergüenza ajena es como el mármol para Miguel Ángel, crea a su manera una obra de arte y logra arrancarnos más de una carcajada, aunque siempre de forma involuntaria. Los bodriculones pueden ser disfrutados en compañía de amigos y bajo el efecto del alcohol, resultan entrañables y sus escenas más maravillosas consiguen miles de visitas en YouTube. Retroceder nunca, rendirse jamás es por ejemplo todo un clásico al respecto.

Pues bien, lamentablemente Uwe Boll tampoco ha conseguido ningún bodriculón memorable. Le falta ingenuidad, vocación sincera de hacer algo emotivo u original. Alguna aspiración de algo, en resumen. Veamos por ejemplo Blubberella, una historia ambientada en la Segunda Guerra Mundial y protagonizada por «la primera superheroína gorda del cine», en palabras de su director. Mitad vampira y mitad humana, se dedica amatar nazis tirándose encima de ellos o aplastándolos al apretarlos contra sus tetas. Aunque estamos en los años cuarenta, la chica tiene un ordenador con internet en su habitación y cuando ella y los demás protagonistas abren un vagón y lo encuentran lleno de judíos que estaban siendo enviados a algún campo de concentración, a continuación vuelven a cerrar la puerta porque huelen muy mal. También podemos ver el cameo del propio director disfrazado de Hitler. En definitiva, y por si no se hacen a la idea, es mala de cojones y servidor, pese a su predisposición, no ha tenido aguante para verla hasta el final.

Por todo ello, cuando alguna vez se le compara con Jess Franco o Ed Wood es injusto para la memoria de estos, pues por infectos que fueran al fin y al cabo su objetivo era otro que el de enriquecerse a costa de los contribuyentes. Entre el candor y el cinismo, nos quedamos con el primero. Pero quizá algún día quiera redimirse, hacer algo para que el legado que deje tras de sí no sea este descampado con hierros oxidados, jeringuillas y lagartijas que es actualmente su obra. Esa podría ser la mayor venganza contra los críticos que tanto odia: obligarlos a hablar bien de uno de sus films. No sería la primera vez que viéramos una conversión así y lo cierto es que por ejemplo Rampage no es demasiado mala, e incluso tiene aspectos apreciables (su continuación es abyecta, eso sí). Quizá algún día se lo tome en serio y quiera hacer algo que sea realmente bueno. Mientras tanto solo quedará como una extraña anomalía de la historia, como un Rasputín, un Byron Khun o un Pequeño Nicolás que logran llegar lejos a base de desparpajo y de sentido de la oportunidad para colarse por las grietas del sistema.

 

Uwe Boll disfrazado de Hitler en Blubberella. Imagen de Boll KG Productions.
Uwe Boll disfrazado de Hitler en Blubberella. Imagen de Boll KG Productions.

 

******* 

Uwe Boll: «No os necesito, que os jodan»

 

Uwe Boll

Publicado en europapress.es

 

«Para mí el crowdfunding. No os necesito, tengo suficiente dinero como para jugar al golf hasta que me muera». Así de mal se ha tomado Uwe Boll el fracaso de su campaña en Kickstarter para sacar adelante la nueva entrega de su saga Rampage, que no ha contado con el apoyo suficiente por parte de los fans. George Clooney, Brad Pitt, Robert Downey Jr. y Hollywood en general son objetivo de su andanada tras cosechar su nuevo fracaso.

En un clip lanzado con el explícito título de ‘Fuck you all’ (Que os jodan a todos), Boll, cuya filmografía incluye títulos como Alone in the Dark, En el nombre del rey (y sus dos secuelas) o Asalto en Wall Street, arremete contra el público y contra la industria de Hollywood por no comprender su ‘arte’ y no nanciar su película, Rampage 3: No Mercy.

«Básicamente mi mensaje es ¡Que os jodan a todos! Todo es una mierda, no volveré a hacer esto nunca más. Para mí el crowdfunding está muerto. Se acabó. Parece que a nadie le importa una mierda», arma el cineasta. «No os necesito, tengo suficiente dinero como para jugar al golf hasta que me muera», apostilla.

Boll había puesto en marcha una campaña de crowdfunding para recaudar 55.000 dólares para la tercera de Rampage, película basada en el popular juego de disparos en primera persona. Pero a un par de días del n de la campaña solo había recaudado 25.000 dólares. Anteriormente el cineasta intentó financiar su película a través de Indiegogo, otro sitio de crowdfunding, donde recaudó poco más de 5.000 dólares de los 80.000 que había puesto como objetivo.

«Quiero hacer Rampage 3 porque es una película importante, pero parece que su más fácil conseguir 600.000 dólares si haces una película sobre cualquier mago retrasado perdido en un bosque para otra mierda de Marvel y los Vengadores. Así que adiós y adiós Hollywood».

En otro mensaje, Boll personalizó su ataque en las estrellas de Hollywood, y cargó contra el público por querer emular a estrellas como George Clooney, Brad Pitt o Angelina Jolie, de las que dice «se están riendo del público» que paga por ver sus películas. «Hollywood chupa el dinero de todos los ricos del mundo, fagocitan todo el dinero para que ellos puedan conducir otro Ferrari», espetó.

 

 

Sé el primero en comentar

Deja tu opinión

Tu dirección de correo no será publicada.


*