A SANGRE FRIA

Perry Smith, el asesino de “A sangre fría”

Artículo publicado el 27 de octubre del 2017 en
 

La noche del 15 de noviembre de 1959 se hizo más oscura que de costumbre, en Holcomb, ciudad del estado de Kansas, Estados Unidos, solo se iluminó en cuatro ocasiones. En el hogar de la familia Clutter, se escucharon cuatro disparos fulminantes que acabaron con la vida de los integrantes de la familia que allí habitó.

Esa noche dos asesinos irrumpieron en el hogar de Herbert Clutter, un granjero de ascendencia alemana, graduado de la Universidad Estatal de Kansas. Su esposa fue Bonnie Clutter con la que tuvo dos hijos; Nancy y Kenyon. Todos víctimas del asesinato cometido por Perry Smith y Dick Hickock.

Perry Smith nació el 27 de octubre de 1928 en Huntingdon Valley, Nevada. Tuvo una infancia rodeada de diferentes problemáticas que lo llevaron a cometer errores a lo largo de su vida. Su padre destilaba Whisky de manera ilegal y maltrató constantemente a su madre, quien decidió marcharse con sus hijos abandonando su hogar.

La mamá de Perry tuvo problemas de alcoholismo, razón por la cual no estuvo al tanto de sus hijos a quienes internó en diferentes orfanatos durante su infancia. Motivo por el cual se le otorgó la custodia de los niños a su padre. Nuevamente cambiaron de residencia.

Años después Perry se vinculó a la Marina durante dos años. Cuando salió intentó volver a casa de su padre, pero duró poco debido a las constantes peleas que hubo entre ellos. Cuando se marchó viajó en busca de ayuda de un conocido del ejército. De camino, robó una tienda y fue llevado a prisión. Lugar donde conoció a Dick.

En la cárcel se enteraron de una familia que guardaba grandes cantidades de dinero en su casa, los Clutter. Salieron de prisión y fueron a robar la “caleta” que nunca existió. Por este motivo, llenos de ira por tener que salir con las manos vacías, decidieron asesinar a los Clutter.

Volvieron a la cárcel donde esperaron un poco más de cinco años a que un juez diera veredicto final a su caso el resultado fue la pena de muerte. En 1965 fallecieron a causa del ahorcamiento que se les impuso. Por el que los inculpados nunca estuvieron de acuerdo.

Las últimas palabras de Perry fueron: “No creo en la pena de muerte ni legal ni moralmente. Puede que hubiera podido contribuir en algo. No sirve de nada que pida perdón por lo que hice”.

Este contecimiento inspiró a Truman Capote, periodista y escritor estadounidense que narró cada momento de esta historia plasmándolo en su Best Seller A sangre fría (In Cold Blood). El relato argumentó el brutal asesinato y la confesión final de uno de los autores del delito.

 

A sangre fría – la película

 
 
 

Añorando estrenos: ‘A sangre fría’ de Richard Brooks

Por Alberto Abuín

Artículo publicado el 2 de marzo de 2013 en

 

Los años 60 fueron el período de más cambios en el cine a nivel mundial, reflejo evidentemente de los cambios de una sociedad, en este caso, la estadounidense, que empezaba a ver cómo sus hijos se marchaban a una guerra que no ganarían. El arte comenzaba a ser más libre, y el cine daba muestras de ese cambio con la incursión de la Nouvelle Vague en Francia, en Inglaterra el Free cinema haría verdaderos estragos, y al otro lado del charco, darían entrada a una serie de realizadores salidos de la televisión, que cambiarían por completo la forma de hacer cine, y formarían una especie de prolegómeno de los directores que invadirían el cine en la siguiente década: Scorsese, Coppola, Spielberg, etc. Me refiero a directores como Arthur PennSidney LumetJohn Frankenheimer, o el que hoy nos ocupa con una de sus mejores obras, ‘A sangre fría’ (‘In Cold Blood’, 1967), Richard Brooks.

Brooks realizó la adaptación de la novela homónima de Truman Capote tan sólo un año después de su publicación. La misma, toda una revolución en narrativa literaria, recogía a modo de documento periodístico, el horrible asesinato de una familia en Kansas en 1959, sin motivo aparente. El trabajo de investigación que Capote realizó con dicho caso puede verse en parte reflejado en las películas ‘Truman Capote’ (‘Capote’, Bennett Miller, 2005) —film por el que Philip Seymour Hoffman se llevó un Oscar—, y la superior a esta pero menos conocida, ‘Historia de un crimen’ (‘Infamous’, Douglas McGrath, 2006). Nada que ver con el impresionante trabajo llevado a cabo por Brooks en ‘A sangre fría’, que supone uno de los alegatos más contundentes jamás filmados contra la pena de muerte.

 

 

(From here to the end, Spoilers)Brooks, que venía de filmar joyas como ‘La gata sobre el tejado de zinc’ (‘Cat on a Hot Tin Roof’, 1958) o ‘Los profesionales’ (‘The Professionals’, 1966), captó a la perfección el espíritu de la novela, logrando ese milagro rara veces conseguido en una adaptación: que nos olvidemos por completo del material original, y que las virtudes de este alcancen una nueva dimensión en la obra fílmica —no está de más repetir, aunque me sienta tonto por señalar tal obviedad, el indiscutible hecho de que una obra literaria y una cinematográfica jamás deben compararse—. Así Brooks nos introduce de lleno en la historia de una forma poco usual: conocer de cerca a los dos asesinos antes de que estos cometan el horrible crimen. El asesinato será mostrado al final del film, de esta forma no estamos condicionados por el suceso y no levantamos juicios apresurados sobre los dos personajes centrales.

Dos personajes interpretados de forma prodigiosa —como el resto del reparto, donde también nos encontramos con un John Forsythe, antes de sus exitosos años en televisión— por Robert Blake y Scott Wilson, actores totalmente desconocidos, elegidos con el propósito de no desviar la atención del espectador, aunque llama poderosamente la atención el enorme parecido de los actores con los personajes que interpretan: Perry y Dick. El verismo que ambos actores alcanzan, bajo la implacable batuta de Brooks, es de los que se quedan grabados, al igual que el tono realista que el director imprime en su puesta en escena, con sabias decisiones como el utilizar blanco y negro en una época en la que los colorines empezaban a invadir muchos films hijos de su época. Conrad L. Hall fue nominado por su trabajo perdiendo ante Burnett Guffey por su labor en ‘Boonie & Clyde’ (Arthur Penn, 1967). Sin desmerecer el trabajo de Guffey en el excelente film de Penn, el premio debió llevárselo Hall sin ninguna duda.

 

Ese inolvidable blanco y negro navega entre el documental y la atmósfera terrorífica que Brooks va aplicando poco a poco al relato, adentrando al espectador en el horror cotidiano, mostrando muy de cerca a todos los personajes, y marcando cierta distancia emocional con los mismos. Mención especial merece también el montaje, obra de Peter Zinner —futuro montador de dos laureadas obras de Coppola—, que va uniendo todas las líneas argumentales hasta un tramo final totalmente desesperanzador. Es encomiable cómo se unen a Perry y Dick con la familia asesinada mucho antes de que se encuentren —esa conversación telefónica que une a tres personajes—, o cómo Brooks entrelaza el horrible crimen con el ahorcamiento de los dos asesinos no dejando lugar a dudas: es tan frío y horroroso el crimen cometido por los dos muchachos como su asesinato a sangre fría bajo la indiferente mirada de testigos. Tim Robbins plagiaría sin descaro dicho método en el tramo final de ‘Pena de muerte’ (‘Dead Man Walking’, 1995).

A pesar de que ‘A sangre fría’ podría haber sido hija de su tiempo —¿qué película no lo es?— con elementos como el de esa banda sonora de Quincy Jones, el tema es atemporal. El estudio del ser humano bajo el prisma de dos asesinos, que nunca son mostrados como tal salvo en el tramo final. Dos seres perdidos, a los que amas y odias al mismo tiempo, con sus cosas buenas y malas, y el sin sentido de sus existencias y sus actos. “Quiero disculparme, pero ¿ante quién?” es la demoledora frase que Perry suelta antes de subir a la horca, y que define muy bien su forma de pensar, en una escena que entra por derecho propio en los anales de la historia del cine. El sonido de un corazón que cada vez late más lento, el cuerpo suspendido en el aire, el fundido a negro, y el letrero “a sangre fría”. Una obra maestra.

Truman Capote

 

In Cold Blood

 

<<Quisiera pedir perdón, pero no sé a quién  >>

 

TÍTULO ORIGINAL: In Cold Blood

PAÍS: Estados Unidos 

DIRECTOR: Richard Brooks

GUIÓN: Richard Brooks (Novela: Truman Capote)

REPARTO: Robert Blake, Scott Wilson, John Forsythe, Paul Stewart, Jeff Corey

FOTOGRAFÍA: Conrad Hall (B&W) 

DURACIÓN: 134 minutos

SINOPSIS: Perry Smith acaba de salir de la cárcel y, basándose en las informaciones que le había facilitado un compañero de celda, planea un atraco. El plan consiste en robar la caja fuerte de un rico granjero. Como él solo no puede dar el golpe, contacta con otro joven, Dick Hickock, que acaba de salir del psiquiátrico.

CRÍTICA
Violencia a sangre fría

Corría el año 1967, cuando surgieron, entre otras, dos grandes obras de las cuales podríamos hablar de nuevo cine hollywodiense, eran, por una parte ‘Bonnie and Clyde’, de Arthur Penn y ‘A sangre fría’ de Richard Brooks. Hay en los dos films una especie de celebración de la violencia; los disparos y la sangre se despliegan sin censuras ante un público que necesita rebelarse. Eso sí, a diferencia de la primera, en ‘A sangre fría’ la violencia nace del corazón mismo de la hipócrita y competitiva sociedad norteamericana.

Nadie está seguro, nadie está libre de culpa y nadie puede confiar en nadie. ‘A sangre fría’ evidencia el fracaso del sistema y representa la revolución que todo lo cuestiona. Gracias a la fenomenal (recomendabilísima) novela de Capote, Richard Brooks puede trabajar sin tapujos, puede llevar a la gran pantalla una película que retrata la cara más sangrienta de esta super-nación. Quién sabe, quizá sin películas como ésta que nos acontece en este hilo no habrían podido existir obras maestras del calibre de ‘Taxi Driver’.

  

Lo más escalofriante del caso (ya sea de la novela-documental de Capote o del film que nos acontece) es que la historia de la tierna familia Clutter y de los excéntricos Perry Smith y Dick Hickock es totalmente real. En su novela, Capote describió, con un innovador estilo periodístico, la cruel y desgarradora historia de dos ladrones, antiguos compañeros de celda. En la prisión les informaron que la familia Clutter guardaba 10.000 dólares en su granja y decidieron robar ese dinero. Después de aterrorizar a los miembros de la familia, los asesinan brutalmente, para descubrir posteriormente que en realidad ese dinero no existía. 

Capote confió su más célebre obra a Brooks, un director casi desconocido por lo cual defendería la integridad de la novela ante los estudios hollywodienses.

Brooks rueda en blanco y negro para ilustrar los claroscuros de los sádicos protagonistas y dar al film de ficción el realismo documental necesario. Igualmente eligió a actores del todo desconocidos por el público (aunque le propusieron trabajar con Paul Newman y Steve McQueen) para igualmente dotar de mayor realismo a su obra, en contra de la creencia de aquellos que creen que una película de estas características necesita estrellas para llegar al público generalizado.
El montaje en paralelo, también presente en la novela, adquiere en la película un aire como determinista, de manera que Brooks ya ha asesinado a la familia Clutter antes de que lo hagan los propios asesinos. Éste precisamente es uno de los aspectos más interesantes del film: la bondad de los inocentes, la familia tradicional aparece como una visión a la que se dirigen los criminales, un sueño americano, que, al fin y al cabo, no existe.

A lo largo de la película, el punto de vista objetivo de la novela Capote, se va desplazando hasta la compenetración con el asesino Perry Smith. Vemos detalles de su vida y, a través de la relación que tenía con su padre, descubrimos que el sueño americano se transmite de padres a hijos (el padre fundó un absurdo albergue en el que nadie fue nunca), vemos sus sueños (como músico en Las Vegas), lo vemos llorar y el personaje adquiere dimensiones cada vez más humanas, más próximas a nosotros mismos, con sus debilidades, sus ambiciones, su visión deformada de un sueño sin éxito alguno. 

Otra vez, nos enseña ‘el otro lado’ a partir de la historia íntima del individuo, el otro lado de una América que él ama y condena al mismo tiempo, que disecciona con decepción y rabia, que tan pronto inspira ternura como aterroriza por su hipocresía, una nación que se rebela contra la herencia de sus padres: la ilusión de sueños de abundancia.

En el estilo del director siempre encontramos esos avances-retrocesos, una tendencia melancólica para conseguir un equilibrio entre el cine más clásico y el moderno. Y como más avanza la película más horrorizado se encuentra el espectador al ver ante sus ojos un asesinato sin ningún tipo de escrúpulo, para al final conseguir 40 míseros dólares, a diez dólares la vida. ¿Alguien da más?

Un imprescindible retrato de una sociedad falsa y violenta, que almenos se ve ¿recompensada? para el espectador con su final, para algunos el correcto destino de los asesinos, para otros una cruel forma de vengarse y ponerse a la altura de los susodichos. De una forma u otra, una película para emmarcar y que sin duda deja huella. Muy, muy recomendable (y primero leerse el libro, por supuesto).

PD: En teoría este hilo iba destinado al CineClub, pero he encontrado una película igualmente notable pero más simpática y optimista  :sonreir

A sangre fría – ficha

Artículo publicado en 
 

Título original: In Cold Blood

Año: 1967

Duración: 134 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Richard Brooks

Guion: Richard Brooks (Novela: Truman Capote)

Música: Quincy Jones

Fotografía: Conrad Hall (B&W)

Reparto: Robert Blake, Scott Wilson, John Forsythe, Paul Stewart, Jeff Corey,Gerald S. O’Loughlin, John Gallaudet, James Flavin, Charles McGraw, Will Geer,Vaughn Taylor

Productora: Columbia Pictures

Género: Thriller. Drama | Crimen. Basado en hechos reales

Grupos: Adaptaciones de Truman Capote 

Sinopsis: Adaptación de la novela homónima de Truman Capote. Un honrado granjero de Kansas lleva una vida tranquila con su esposa y sus dos hijos. No puede sospechar ni remotamente que él y su familia van a ser asesinados por dos ex-presidiarios con las facultades mentales perturbadas. (FILMAFFINITY)

Premios: 1967: 4 nominaciones al Oscar: Director, Guión adaptado, Fotografía, Música

1967: Nominada al Globo de Oro: Mejor drama

1967: Sindicato de Directores (DGA): Nominada a Mejor director

1967: Sindicato de Guionistas (WGA): Nominada a Mejor guión drama

1967: David di Donatello: Mejor director extranjero

1967: National Board of Review: Mejor director

 

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