La crisis de Europa es la crisis de la Europa neoliberal; Jean Ziegler, Rafael Poch y Germán Gorráiz

 

[1] ¿Se está gestando una ciclogénesis económica?

Por GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ   

Analista

La conjunción de una nueva crisis del petróleo que podría elevar los precios hasta los 100 $ el barril para finales del 2018 con la excesiva fortaleza del Dólar podría provocar una ciclogénesis económica.

La tormenta perfecta: Petróleo y Dólar

Los principales países desarrollados cuentan con reservas estratégicas de petróleo que destinan exclusivamente para uso en situaciones críticas para garantizar el consumo interno durante un par de meses, inventarios que habrían sufrido una caída por debajo de la media de los últimos cinco años. Ello, aunado con un aumento de la demanda energética mundial cercana a 1,5 millones de barriles al año, el recorte de producción pactado entre Rusia y la OPEP y una peligrosa caída de la producción en países como Venezuela (600 mil barriles menos al día), Angola (300 mil barriles menos al día), posibles disrupciones en el bombeo de países inestables como Nigeria y Libia y el incremento de sanciones de EEUU a Irán podría desembocar en un recorte de 1,5 millones barriles, lo que conllevará un peligroso incremento de los precios del crudo hasta niveles de los 100 $ barril para finales del 2018,  lo que podría desembocar en el escenario más peligroso para la economía: la estanflación.

¿Qué es la estanflación?

Históricamente, la estanflación ha estado ligada al precio de las materias primas, de lo que sería paradigma la Crisis del Petróleo de 1.973 (Primera Crisis del Petróleo). Dicha Crisis fue provocada por la estrategia de castigo de la OPEP a las economías occidentales por apoyar a Israel en la Guerra de Yom Kippur y cuadruplicó los precios del crudo lo que provocó un fuerte efecto inflacionista de bienes y servicios. Paralelamente, se produjo un súbito aumento de los costes de producción de las empresas que ante la imposibilidad de revertir dichos costes en el precio final de sus productos, optaron por redimensionar sus plantillas, provocando un aumento desbocado de las tasas de desempleo y la consecuente constricción del consumo interno, entrando así en una espiral negativa que derivó finalmente en una drástica reducción de la actividad económica de los países afectados.

Por estanflación se entiende la suma de una inflación desbocada y un escenario de recesión económica (una economía entra en recesión técnica después de dos trimestres de caídas consecutivas del PIB nacional según el FMI) y es un término acuñado en 1965 por el entonces ministro de Finanzas británico, Ian McLeod que utilizó la palabra “stagflation” en un discurso ante el parlamento Británico. Se trata de una de las más peligrosas combinaciones para la economía ya que ambos elementos distorsionan el mercado y la terapia de choque para combatir el estancamiento económico tiene como efecto secundario el incremento de la inflación. Así, para incentivar el consumo y salir de la recesión se requieren terapias basadas en la expansión fiscal y monetaria, medidas que a su vez generan más inflación lo que al final deviene en un círculo explosivo de resultados inciertos (Estancamiento Secular).

 

 

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SUMARIO: 

[1] ¿Se está gestando una ciclogénesis económica?, por Germán Gorraiz López   

[2] La crisis de la UE, ¿irreversible o reconducible?, por Rafael Poch   

[3] Entrevista a Jean Ziegler: “La Europa de hoy no es más que un mercado, el terreno donde juegan las multinacionales”, por Gladys Martinez López

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[2] La crisis de la UE, ¿irreversible o reconducible?

Por RAFAEL POCH

Articulo publicado el 9 de mayo de 2018 en: 

http://ctxt.es/es/20180509/Politica/19488/Europa-geostrategia-potencias-debilidad-division.htm%22

 

Los movimientos geostratégicos y proteccionistas de las grandes potencias colocan a una Europa balcanizada en una situación de debilidad extrema

I- Sobre el contexto

Con 500 millones de habitantes y representando el 25% del PIB global, la Unión Europea no puede ser abordada como si se tratara de un país, sino que debe serlo como lo que es: una parte del mundo. Así que para abordar su crisis hay que situarla primero en el momento general del mundo. Ese “momento mundial” contiene dos tendencias muy relacionadas; 1) El paso a la multipolaridad que ahora vivimos, lleno de tensiones bélicas, y 2) Las enmiendas a la globalización actualmente en curso. 

Sobre lo primero, venimos de una realidad bipolar, la de la guerra fría, inquietante pero relativamente estable. Hemos pasado por el desastroso intermedio del ensayo de una hegemonía en solitario de Estados Unidos (desde Afganistán a Libia, pasando por Iraq) y nos dirigimos hacia una situación de multipolaridad, a un mundo con diversos centros de poder.

Este cambio en la correlación de fuerzas afecta a la globalización, tal como ha sido entendida en los últimos 30 años, y así entramos en lo segundo. 

La globalización del libre cambio va bien cuando se es el más fuerte. Por eso durante mucho tiempo ese concepto fue una especie de seudónimo del dominio mundial de Estados Unidos. Ahora el marco ha cambiado. 

Algunos emergentes (China es el caso más flagrante) han realizado la proeza de fortalecerse jugando hábilmente en esa globalización que era el terreno de juego creado por Occidente contra el mundo en desarrollo (un “occidente” entendido como “la tríada” de Samir Amin; Estados Unidos+EU+Japón). Además, aunque ese Occidente siga siendo el más fuerte en todos los terrenos (económico, militar, industria cultural, mediático…) ya no es lo que era: cuando se diseñaron las actuales instituciones, la economía de EEUU representaba el 40% del PIB mundial y chinos e indios no pesaban casi nada en el mundo. Ahora la economía de Estados Unidos representa el 15%. No es lo mismo. 

TANTO LOS EE.UU DE TRUMP COMO EL BREXIT (LOS ANGLOSAJONES) Y LA EUROPA DEL ESTE ESTÁN ACOMETIENDO UNA ENMIENDA A LA GLOBALIZACIÓN TAL COMO SE ENTENDÍA, UN REGRESO AL ÉNFASIS EN LA SOBERANÍA NACIONAL Y EL PROTECCIONISMO

Por eso, tanto los EE.UU de Trump como el brexit (los anglosajones) y la Europa del Este están acometiendo una enmienda a la globalización tal como se entendía, un regreso al énfasis en la soberanía nacional y el proteccionismo: a una globalización atenta a los intereses nacionales (pro-trade nationalism). Hay que decir que China se metió en la globalización ya desde esa enmienda, por lo que hay que considerarla como la verdadera anticipadora de esa mudanza.

Hemos dicho que esas dos tendencias de cambio están interrelacionadas y sus señales aparecen por doquier: 

– Con el América first de Trump y sus nuevos aranceles a la producción importada. 

-Cuando China presiona a Arabia Saudí para que le venda su petróleo en yuanes a fin de convertir el yuan en moneda de referencia internacional a partir de este año, aprovechando que la demanda energética de Asia Oriental es más importante para los países del Golfo que la de Estados Unidos. Todo eso debilita al dólar, aún dominante y responsable del 42% de las transacciones generales realizadas en el mundo.

-Con los nuevos desafíos al hegemonismo americano/atlantista en América Latina (Mercosur, Alba…), ahora algo eclipsados por el golpe de estado en curso en Brasil, la erosión del chavismo en Venezuela, el gobierno de Macri en Argentina y los cambios en Ecuador…, lo que no impide que siga siendo difícil imaginar un regreso al estado de cosas vigente en el subcontinente en los años setenta. 

-En Eurasia, donde por primera vez en treinta años se ha visto (en Ucrania) una respuesta militar rusa (Crimea, Donbas) al expansionismo occidental, lo que explica, en parte, la demonización mediática de Putin mucho más que cualquiera de sus desmanes autocráticos.

-En el Mar de China Meridional, donde se ven claras actitudes de advertencia ante el pivot to Asia de Estados Unidos (desplazamiento a la zona del grueso de su fuerza aeronaval): China advierte que no se va a dejar acosar por más que Estados Unidos y Japón utilicen el espantajo norcoreano como excusa para construir y mantener el mismo círculo de hierro que atosiga a Rusia en su entorno. El fortalecimiento del liderazgo de Xi Jingping tiene que ver con eso y no con las simplezas que se dicen sobre el “nuevo Mao”, ignorando los cambios que la sociedad china ha experimentado desde entonces…

-Vemos la sorprendente, arriesgada y de momento exitosa intervención militar rusa en Siria, que ha impedido una nueva operación de cambio de régimen allí, sobre el estremecedor panorama de ruinas y matanza en aquel país. Esa victoria ha eclipsado en gran parte el papel de Estados Unidos en la región, activando importantes actores regionales (Turquía, Irán) y rompiendo alineamientos como el de Turquía con la OTAN… 

Todo eso son contracciones del parto de la multipolaridad.

La pregunta que se presenta es la de si esta reconfiguración, a la vez geopolítica y económica, desembocará en un nuevo consenso multilateralista-multipolar, en el que los diversos actores mundiales, tradicionales y emergentes, alcanzarán nuevas normas y acuerdos de coexistencia consensuados, o si por el contrario nos dirigimos hacia una dinámica bélica de imperios combatientes

Este me parece que es el contexto que define y sitúa la crisis de la Unión Europea: 1-su no participación en el tránsito a la multipolaridad como sujeto autónomo y 2-su mala posición para las enmiendas a la globalización actualmente en curso. 

El primer punto no precisa mayor explicación: la UE no tiene política exterior propia. Es una orquesta desafinada (en gran parte por la OTAN) que va a remolque de Estados Unidos, no sin contradicciones (que van a más: por ejemplo el pleito con el gaseoducto Nord Stream que enfrenta a Alemania y grandes compañías europeas con Trump). 

El segundo punto necesita más detenimiento porque es el que explica mejor la actual espiral desintegradora de la UE.

 

II. Espiral desintegradora

En su última encarnación, entre 1990 y 2000, la Europa alemana de Maastrich (1992: euro, BCE, primacía del derecho europeo sobre el nacional) fue la locomotora de la globalización neoliberal. Representaba la organización supranacional más integrada del mundo. Su diseño fue muy rígido, a la medida del interés nacional de Alemania, de su estrategia exportadora y de su demografía menguante de ancianos rentistas con fondos de pensiones colocados en las burbujas bancarias. Eso explica muchas de las enormes dificultades actuales de la UE, tanto hacia fuera como hacia adentro. 

 

CADA MOVIMIENTO QUE SE EFECTÚA PARA ADAPTARSE A LA REALIDAD, CERRANDO FRONTERAS ANTE LA EMIGRACIÓN EXTERIOR O RESTRINGIENDO MOVIMIENTOS Y POSIBILIDADES LABORALES EN SU INTERIOR, GENERA DISCONFORMIDADES Y TENSIONES SOBERANISTAS DESINTEGRADORAS

Se impone un cambio. Cierta deconstrucción, pero la UE se parece a un vehículo obligado a retroceder para reubicarse pero que carece de marcha atrás. Comparado con cualquiera de los otros actores (EE.UU, China, etc) ese vehículo parece muy mal dotado para las enmiendas a la globalización. Cada movimiento que se efectúa para adaptarse a la realidad, cerrando fronteras ante la emigración exterior o restringiendo movimientos y posibilidades laborales en su interior, genera disconformidades y tensiones soberanistas desintegradoras de distinto signo en los estados-nación.

Nada más lógico teniendo en cuenta el espectacular encogimiento de las soberanías nacionales de los Estados de la UE que hemos citado en tantas ocasiones: 

-Los bancos centrales son “independientes”, la moneda común impide ajustes y devaluaciones, los ministerios de economía son meros ejecutores de directivas decididas en la UE, la OMC, el FMI…

-El derecho europeo tiene mayor rango que el nacional, pese a carecer de un fundamento democrático: es legal, pero no legítimo.

-Y la política exterior y de defensa viene encuadrada por una estrategia (americana) organizada a través de la OTAN que es no solo exterior a la nación, sino a la propia UE.

-¿Qué le queda a la soberanía popular, al sujeto que vota en unas elecciones nacionales? Muy poco. Y encima, esa desposesión ha sido santuarizada, blindada en normas y tratados para hacerla irreversible.

En época de vacas gordas todo esto no era demasiado problema (aunque en los países democráticamente más exigentes y despiertos hubo toda una serie de referéndums que cuestionaron aspectos de la construcción: ocho referéndums, todos, menos el británico ignorados), pero la crisis financiera y sus recetas lo cambiaron todo. Cuando de lo que se trata es de cambiar cosas fundamentales, todo se descompone.

Además la “idea europea” sufre cierta muerte espiritual. Después de haber sido atracados en nombre de Europa (rescate bancos, conversión de deuda privada en deuda pública, drásticos recortes en el estado social…) y después de constatar que no hay soberanía en decisiones fundamentales, muchos europeos, incluso los que recibimos fondos de cohesión, miran a la UE con otros ojos. Donde antes se veían ventajas y progresos, ahora se abren paso desventajas y retrocesos. Eso tiene diversas manifestaciones, en el Norte, en el Sur, en el Este y en el Oeste, pero se produce un poco por todas partes; referéndums, “populismos”, avances de la extrema derecha y -más débiles-  nuevos altermundismos y eurocriticismos de izquierda. 

Para impedir, para salir al paso de todo eso, habría que corregir, cuestionar y cambiar las normas de funcionamiento de esta UE neoliberal, que provocan todos esos descontentos, esas involuciones sociales y esos referéndums de contestación, pero: 

– ¿Cómo hacerlo si sus tratados fundamentales, se diseñaron para eso y además están blindados (“No hay democracia fuera de los tratados europeos”, ha dicho Juncker).

-Parece que para cambiar las cosas, la UE, tal como la conocemos, debería negarse a si misma, pero, ¿puede un establishment administrativo no electo, al servicio de los intereses oligárquicos, practicar tal ejercicio desde Bruselas?

-Y si eso no es posible sin la ciudadanía, ¿cómo puede intervenir una ciudadanía, el pueblo, en el marco europeo, si la ciudadanía europea y el pueblo europeo no existen? (existen el pueblo francés, español, húngaro, pero no el “pueblo europeo”)

-¿Está entonces la respuesta a este embrollo en los Estados es decir allí donde hay soberanía y elecciones?

-¿Sería, por tanto, la suma de toda una serie de respuestas ciudadanas estatales la solución para generar una reforma en profundidad de la UE…?

Mientras esas preguntas no se responden, constatamos que la Unión Europea está estancada: no está siendo un factor de la reconfiguración en curso. No está participando como actor autónomo en ese parto de la multipolaridad que antes describíamos. Geopolíticamente va a remolque y el gran vector que apunta sugiere que más bien se dirige y contribuye a un escenario de los imperios combatientes: la “Europa de la defensa”, con mayor gasto militar (ver las últimas cifras del SIPRI) y protagonismo intervencionista para garantizar el “acceso” a recursos disputados y vías comerciales amenazadas…

Tampoco está creando enmiendas a la globalización desde sus instituciones. Esas enmiendas ocurren desordenada y unilateralmente en los estados nacionales; Polonia no acepta esto, Hungría aquello, Alemania decide en solitario abrirse a los emigrantes y luego decide cerrar sus puertas, los británicos votan irse, los franceses murmuran, los italianos, los catalanes…Y todo eso crea conflictos y tensiones de signo desintegrador que configuran un panorama de cinco brechas que sugiere una balcanización disgregadora: 

 

III) Cinco brechas

1-La brecha del eje franco-alemán (intereses nacionales divergentes han acabado con tal eje. Hay una sumisión de Francia a Alemania a costa de sus intereses nacionales. El Presidente Macron, última esperanza, propone más inversión pública, más flexibilidad, presupuesto común y ministro de finanzas común, parlamento de la zona euro…cosas que Alemania no está dispuesta a conceder, y ahora menos todavía con un Bundestag lleno de ultraderechistas. Y ese fracaso era la compensación ofrecida a los franceses a cambio de destruir su estado social y sus servicios públicos -entre los mejores del continente- en línea con las exigencias de la política germano-europea.

2-La brecha Norte/Sur entre los Pigs y países beneficiarios del euro 

3-La del brexit. Aquí hay que decir que el propósito de Bruselas de que la salida británica salga ejemplarmente mal, no está garantizado, pues el Reino Unido es duro de pelar negociará con brío y tiene bazas notables como la city y el vínculo directo con Washington. Por todo ello vale la pena preguntarse qué pasaría si al Reino Unido le fueran bien las cosas fuera de la UE y que mensaje lanzará eso a otros países europeos… 

EL PROPÓSITO DE BRUSELAS DE QUE LA SALIDA BRITÁNICA SALGA EJEMPLARMENTE MAL, NO ESTÁ GARANTIZADO, PUES EL REINO UNIDO ES DURO DE PELAR NEGOCIARÁ CON BRÍO Y TIENE BAZAS NOTABLES COMO LA CITY Y EL VÍNCULO DIRECTO CON WASHINGTON

4-La Este/oeste (Visegrad, desencanto, nueva dependencia a 25 años de la emancipación de la tutela soviética del antiguo bloque).

5-La brecha regional: No solo Escocia o Catalunya, sino también y sobre todo multitud de tensiones nacionales y regionales en los Balcanes y en Europa Central/Oriental: posibles roces de Rumanía con Ucrania por la Bukovina, de Hungría con Ucrania por Rutenia, de Hungría con Eslovaquia (por los derechos de la minoría magiar) y con Rumania por Transilvania, la tensión bélica de Ucrania con Rusia en Donbas y Crimea, la voluntad del norte de Kosovo de unirse a Serbia, de los serbios y croatas de Bosnia por configurar sus propias repúblicas, las tensiones en Macedonia… ¿Quién se atrevería en este contexto a abrir la caja de Pándora del “derecho a la autodeterminación” en Europa? 

La suma de estas cinco brechas producto del estancamiento es una crisis fenomenal ¿Es reconducible o es irreversible? Les adelanto que no voy a responder a la cuestión que da título a este artículo, por simple humildad, pero sí diré que, subjetivamente, a mí me parece irreversible. Quizá por haber ya presenciado algo impensable: la disolución de un superestado como era la URSS. Claro que las circunstancias y contextos eran diferentes, pero la impresión en el espectador queda ahí…No lo puedo evitar.

Por otro lado, pienso que el vacío no existe. Con la UE estancada, otras fórmulas europeas ocuparían su lugar, nuevas asociaciones, etc. Por ahí veo un vector reconducible. No creo en un escenario de disolución, un 8 de diciembre de 1991 en Bruselas (el día en que tres presidentes de repúblicas soviéticas declararon disuelta la URSS, no me imagino algo así con Alemania, Francia e Italia, por ejemplo), porque la necesidad de organizar vínculos entre los estados europeos permanecerá de una u otra forma.

Lo más probable parece una especie de regreso al consenso entre estados en detrimento de lo supranacional. Así lo sugiere el fracaso manifiesto de Macron con sus propósitos federalizantes (presupuesto europeo significativo, ministro de finanzas común, listas transnacionales en el parlamento europeo, etc.) que Alemania no piensa aceptar. Ahí está el manifiesto del 8 de marzo de ocho estados del norte –Dinamarca, Holanda, Suecia, Finlandia, Irlanda, Estonia, Lituania y Letonia– contra cualquier reforma del euro sobre bases supranacionales: “La toma de decisiones debe mantenerse firmemente en las manos de los estados miembros”, señala el manifiesto que Alemania ha bendecido… 

Pero en cualquier caso, la actual inoperancia de la UE la aparta de los grandes vectores de nuestro tiempo y recuerda a la de un muerto viviente. Eso me hace pensar en el precedente de la Sociedad de Naciones (1918-1946). 

La Sociedad de Naciones fue inoperante para los retos de su tiempo; para Abisinia, Libia, la China invadida por Japón, para los sudetes y el Anschluss de Hitler, para la enormidad de la II Guerra Mundial… y cuando se disolvió, en 1946, nadie la echó a faltar porque era un cadáver. Pero, claro, aquel cadáver dio lugar a otro sujeto: la ONU. Esta es la analogía que se me ocurre con la UE que hoy tenemos y que vemos apagarse mientras va perdiendo los trenes del tiempo mundial… 

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[3] Jean Ziegler: “La Europa de hoy no es más que un mercado, el terreno donde juegan las multinacionales”

Por GLADYS MARTINEZ LÓPEZ

Articulo publicado el 10 de mayo de 2018 en: 

https://www.elsaltodiario.com/globalizacion/jean-ziegler-la-europa-de-hoy-no-es-mas-que-un-mercado-el-terreno-donde-juegan-las-multinacionales

Jean Ziegler, profesor de Sociología, relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación entre 2000 y 2008 y actual vicepresidente del Comité Consultivo del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, hace una denuncia del capitalismo desde el “cerebro del monstruo”. 

 

Jean Ziegler. Foto: Harald Bischoff

Aquí vives en el cerebro del monstruo, es aquí donde tienes que luchar”, le dijo el Che Guevara a un joven Jean Ziegler en Ginebra (Suiza) cuando, tras la Conferencia Mundial sobre el Azúcar en 1964, mostró su voluntad de acompañarlo a hacer la guerra de guerrillas que extendiera la revolución por el mundo. Amigo del revolucionario y presidente de Burkina Faso Thomas Sankara, asesinado en 1987, defiende la rabiosa actualidad del “Discurso sobre la deuda” pronunciado por este poco antes de ser asesinado tras un golpe de Estado.

Nacido en Thun, Suiza, en 1934, profesor de Sociología en la Universidad de Ginebra y la Sorbona, y doctor en Derecho y Ciencias Económicas y Sociales por la Universidad de Berna, Ziegler lleva toda una vida haciendo oír su voz crítica e incómoda también en los pasillos y salones del Parlamento federal suizo (1987-1999) y la Organización de las Naciones Unidas, donde no ha dudado en denunciar la violencia estructural del sistema capitalista, el sistema de hambre, injusticia y desigualdad establecido por las oligarquías financieras que gobiernan el mundo, la deuda pública como sistema de dominación neocolonial hacia los países del sur o el dominio depredador de la banca y los fondos buitre. Relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación entre 2000 y 2008, no duda en calificar el hambre en el mundo como un crimen contra la humanidad evitable y con responsables claros.

Autor de 17 libros —entre ellos El libro negro del capitalismo (2002), Los nuevos amos del mundo y aquellos que se les resisten (2004), El imperio de la vergüenza (2006) y Destrucción masiva, geopolítica del hambre (2012)—, acaba de publicar Hay que cambiar el mundo (Foca, 2018), una crítica de la ONU desde dentro, un testimonio de los juegos de poder de quienes dominan el mundo y un alegato a seguir en pie contra el “orden mortífero del mundo”.

Ziegler es hoy vicepresidente del Comité Consultivo del Consejo de Derechos Humanos de la ONU desde el año 2009, un puesto desde el que sigue denunciando el canibalismo del sistema capitalista. Un día antes de cumplir 84 años, responde a nuestras preguntas. 

Usted tiene una gran experiencia en el seno de la ONU. En su opinión, más de 70 años después de su creación, ¿cuál es el balance? ¿Sigue la ONU siendo útil? ¿Todavía es posible reformarla?

Absolutamente sí. El multilateralismo que propugna es vital. Es evidente que la ONU se encuentra agónica y necesita urgentemente ser reformada. Ya no responde a los grandes desafíos de nuestros tiempos, carece de medios propios para poder detener los terribles conflictos que asolan el mundo. 
Ante todo hay que reformar sus estructuras decisionales, hay que democratizar el Consejo de Seguridad y conseguir que los Estados trabajen por el interés colectivo más allá de sus propios intereses políticos o ideológicos. En 2005 Kofi Annan elaboró un informe con recomendaciones dirigidas a superar las fallas de la ONU. Aún son válidas, pero falta la voluntad y el coraje que se necesitan para implementarlas.

Es inadmisible que un puñado de Estados privilegiados pueda decidir el destino del mundo en función de sus propios intereses políticos, económicos y geoestratégicos

Países claramente agresores se sientan como miembros en el Consejo de Seguridad de la ONU, supuesto garante de la paz y la seguridad internacionales. ¿Es posible dar al Consejo de Seguridad su verdadera función?

Precisamente, vemos las situaciones que las grandes potencias con derecho a veto siguen bloqueando: Siria, Palestina… y muchos otros conflictos. A día de hoy, este monopolio ejercido por los más poderosos no tiene justificación posible. Debe establecerse un nuevo equilibrio de poderes, distinto al impuesto por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial. Ha llegado el momento de que el Consejo de Seguridad se abra al resto de países. La paz y la seguridad internacionales pasan por que su garantía sea efectivamente una responsabilidad colectiva. Es inadmisible que un puñado de Estados privilegiados pueda decidir el destino del mundo en función de sus propios intereses políticos, económicos y geoestratégicos. 

Como miembro del Comité Consultivo del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, ¿cuál es el balance en materia de derechos humanos de la Unión Europea en estos años de crisis, aumento de la extrema derecha, cierre de fronteras…? ¿Nos dirigimos hacia el abismo?

En efecto, la UE, al traicionar sus propios valores fundacionales, está cavando su propia tumba. La Europa de hoy no es más que un mercado, el terreno donde juegan las multinacionales. Una institución que busca maximizar sus beneficios mientras cierra los ojos ante las políticas antimigratorias ignominiosas practicadas por algunos de sus Estados miembros: Hungría, Polonia, República Checa, Eslovaquia. Esta progresiva deshumanización amenaza con enterrar la formidable herencia de la civilización europea. 

Usted también ha sido relator especial de las Naciones Unidas por el derecho a la alimentación. A menudo se nos presenta el hambre en el mundo como una fatalidad, pero usted es claro: cada muerte por hambre es un crimen. ¿Cuáles son los mecanismos de este crimen y quiénes son los responsables?

Sí, repetiré esta frase las veces que haga falta. Cada cinco segundos muere un niño menor de diez años a causa del hambre. El noma es una enfermedad terrible que gangrena la cara de los pequeños malnutridos. No obstante, según la FAO [Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura], hay recursos para nutrir sobradamente a más del doble de la población mundial. Esto es absurdo. Otro ejemplo. En marzo de 2017, el Programa Mundial de Alimentos tan solo logró recaudar 270 millones de los 4.000 millones de euros que reclamaba para paliar el hambre en los países asolados por la guerra en África. Mientras, los Estados occidentales siguen vendiendo armas a los gobiernos de esos mismos países para que masacren a su propia población. ¿No es aberrante? Son la hipocresía, la desidia y la inacción de Occidente las responsables de esta masacre.

Hemos llegado a un punto en el que las oligarquías del capital financiero son más fuertes que los Estados más poderosos y ejercen una verdadera dictadura sobre el mundo 

¿Cuáles son los mecanismos que permitirían poner fin a este crimen y por qué no se aplican?

Sería suficiente con la voluntad de introducir algunas reformas estructurales: prohibir la especulación bursátil sobre los alimentos de base, poner fin al dumping agrícola europeo sobre los mercados africanos, desendeudamiento total de los países más pobres a fin de que puedan invertir en la agricultura, etc. 

Si, como explica, las multinacionales controlan más del 50% del PIB mundial y la oligarquía financiera concentra el poder económico y político, ¿cuál es el papel de los Estados? ¿Dónde queda la democracia?

Hemos llegado a un punto en el que las oligarquías del capital financiero son más fuertes que los Estados más poderosos y ejercen una verdadera dictadura sobre el mundo. La realidad es que vivimos en una democracia más bien simulada. 

¿Cómo se usa la deuda como el principal instrumento de dominación de los países del sur? ¿Es un nuevo tipo de colonialismo?

Sí, a través de la deuda se implanta un sistema de dependencia económica y de clientelismo que perpetúa el sometimiento y la explotación de los países del Sur. Los países esclavizados por la deuda son incapaces de desarrollarse económica y socialmente de manera autónoma, no pueden disponer ni disfrutar de sus propias riquezas y recursos. También en el plano de las relaciones internacionales se convierten en marionetas de los Estados acreedores. 

También en el seno de Europa vemos el impacto de la deuda, y vimos cómo Grecia, después del “no” de su pueblo, acabó por firmar el memorándum. ¿Es posible oponerse al pago de la deuda y desobedecer el orden de los mercados? En ese caso, ¿cómo hacerlo?

No es imposible, a través de la resistencia se crea una identidad, una conciencia colectiva sobre lo que es justo. Grecia mantuvo con dignidad una posición inquebrantable denunciando las consecuencias que las medidas regresivas exigidas por Bruselas tendrían sobre el bienestar de su población, especialmente sobre los más pobres. Fuera de la UE hay Estados que se han opuesto al pago de la deuda odiosa. En Ecuador, por ejemplo, una auditoría de la contraída por los anteriores gobiernos reveló en 2006 que la mayor parte de esta era ilegítima. El Gobierno de Correa se negó a pagar. 

En España, el Partido Socialista y el Partido Popular modificaron en 2011 la Constitución para garantizar el pago de la deuda antes que los gastos sociales. ¿Cómo califica esta medida?

Totalmente inaceptable e incomprensible. Se sabía el impacto que dicha medida produciría en una población ya empobrecida por la crisis económica y especialmente en las clases más desfavorecidas. Resulta evidente que esta reforma fue contra el bien común.

Estamos en un momento crucial: o acabamos con el orden caníbal del mundo o bien este acaba con nosotros

En un informe de finales de 2016, usted defendía “leyes que pongan freno a las actividades predadoras de los fondos buitres”, y ponía como ejemplo las leyes belga y británica. ¿Cuál es el balance hoy?

Las actividades de los fondos buitre, que especulan con la deuda contraída por los países más pobres del mundo, son totalmente inmorales e inaceptables. Compran en el mercado secundario deuda pública a un precio irrisorio para luego reclamar al Estado la totalidad de la deuda contraída, más los intereses y los gastos procesales. Sus beneficios oscilan entre el 30-2000%.

El acoso a numerosos Estados africanos y latinoamericanos durante años fue ignorado hasta que llegó el caso argentino. El Gobierno Kirchner se negó a pagar las cantidades exorbitantes reclamadas por la deuda argentina emitida durante la crisis de 2001 y adquirida a un precio muy inferior. Los fondos buitre buscaron amparo en los tribunales estadounidenses y el caso llegó a la ONU. Pero con Macri en el poder, los poderes financieros consiguieron la rendición de Argentina, que capituló después de años de lucha. Macri pagó a los fondos buitre a costa de condenar a gran parte de su población a años de pobreza. Los fondos buitre ahora también buscan que la Corte Constitucional belga declare la nulidad de la ley que pone límites a las cantidades que pueden reclamarse a los países beneficiarios de la ayuda de cooperación al desarrollo belga. Actúan como depredadores. Invierten enormes cantidades de dinero en lobbies para forzar el cambio de las leyes y conseguir que los tribunales decidan a favor de sus intereses especulativos. 

Usted dice que nacionalizar los bancos no es una cuestión ideológica… ¿Es una necesidad?

No es una proposición comunista o extremista, sino una necesidad. En Francia, en 1944 el general De Gaulle nacionalizó los bancos tras la liberación. Y De Gaulle, lo recuerdo, era católico, de derechas y oficial de carrera. 

¿Cómo oponerse a lo que usted ha llamado “el orden caníbal del mundo” impuesto por el sistema capitalista global? ¿Aún hay esperanza, después de todo?

Estamos en un momento crucial: o acabamos con el orden caníbal del mundo o bien este acaba con nosotros. Yo soy optimista. Existe una nueva sociedad civil mundial, una miríada de movimientos sociales, de frentes de resistencia que se oponen a la violencia estructural que encarna el sistema capitalista. Creo que el despertar de las conciencias aún es posible. Y que está muy cerca. 

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