EL ODIO RELIGIOSO, por Baruch de Spinoza

El odio se incrementa con un odio recíproco y, en cambio, puede ser destruido por el amor, de suerte que el odio se transforme en amor. Quien quiere vengar las ofensas mediante un odio recíproco vive, sin duda, miserablemente. Quien, por el contrario, procura vencer el odio con el amor lucha con alegría y confianza, resiste con igual facilidad a muchos que a uno solo, y apenas necesita la ayuda de la fortuna. Si vence, sus vencidos están alegres, pues su derrota se produce no por defecto de fuerza, sino por aumento de ella”.

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El universo es una explosión de amor eterno que se manifiesta en la unidad indisoluble y afectiva entre materia y conciencia, cuerpo y alma, emoción e idea. En descubrir, y sentir y experimentar, que nuestra esencia (lo que somos) es eterna, radica la dicha suprema del espíritu.

No dejes de amar y respetar la religión porque la hipocresía de los mal llamados creyentes haya malversado y corrompido el fondo de verdad y amor consustancial al sentimiento religioso.

La verdadera religión no consta de dogmas, ni precisa templos, ni mucho menos sacerdotes y teólogos que nos la expliquen: consiste en sentir y experimentar que somos eternos, y que estamos tan íntimamente unidos al universo y a Dios, que juntos constituimos una sola cosa.

El amor eterno de la intuición religiosa se desborda en un amor a toda la creación y a todas sus criaturas que se expresa, sobre todo, en las vidas de quienes son justos, leales y amables, es decir, dignos de ser amados con toda confianza.

Saber que nosotros somos hijos y apóstoles de ese amor es la máxima gloria a que puede aspirar una criatura de este maravilloso universo.

Jesús Nava

EL ODIO RELIGIOSO, por Baruch de Spinoza

EL ODIO MÁS PROFUNDO 

El odio más profundo suele ser el odio teológico”.

 EL ODIO SURGE DE LA IGNORANCIA Y LOS PREJUICIOS

El odio al ser justo lo contrario del amor, surge del error que procede de la opinión. Surge también del simple testimonio, como lo vemos en los turcos contra los judíos y cristianos, en los judíos contra turcos y cristianos, en los cristianos contra judíos y turcos, etc. ¡Cuán ignorante es, en efecto, la gran masa de todos estos acerca de la religión y las costumbres de los otros!”

EL JUDAÍSMO, UNA SEGUNDA NATURALEZA 

El amor de los hebreos a la patria no era, pues, simple amor, sino piedad, que junto con el odio a las otras naciones, era fomentada y alimentada mediante el culto diario, hasta el punto de convertirse en una segunda naturaleza.

Debió surgir en ellos un odio permanente, que arraigó en su interior más que otro ninguno, puesto que era un odio nacido de una gran piedad o devoción y tenido por piadoso, que es el mayor y más pertinaz que puede existir. No faltaba, además, la causa habitual, que siempre suele encender sin cesar el odio, a saber, su reciprocidad, puesto que las otras naciones no pudieron menos de corresponderles con el odio más terrible”.

LA IGLESIA CATÓLICA, MUY POLÍTICA Y LUCRATIVA PARA MUCHOS 

El orden de la Iglesia Romana, que usted tanto elogia, confieso que es político y lucrativo para muchísimos, y yo no creería que hubiera otro más adecuado para engañar a la plebe y para subyugar a los espíritus humanos, de no existir el orden de la Iglesia Mahometana, que lo aventaja con mucho. Ya que, desde la época que comenzó esta superstición, no surgió ningún cisma en su iglesia.

Deseche esa mortífera superstición y reconozca la razón que Dios le ha concedido y cultívela, si no quiere ser contado entre los brutos. Deje de llamar misterios a los errores absurdos, ni confunda torpemente las cosas que nos son desconocidas o que aún no hemos descubierto con aquellas que se demuestran que son absurdas, como lo son los horribles secretos de esa iglesia que, cuanto más repugnan a la recta razón, más cree usted que trascienden al entendimiento”.

SI MAHOMA SUPRIMIÓ LA LIBERTAD, FUE UN IMPOSTOR 

Dice que no me queda ningún argumento para demostrar que Mahoma no fue un verdadero profeta. Incluso intenta probarlo a partir de mis opiniones, siendo así que de ellas se sigue claramente que fue un impostor, puesto que él suprime de raíz aquella libertad que la religión universal, iluminada por la luz natural y profética, concede y yo he probado que se debe conceder a toda costa. Y aunque así no fuera, ¿estoy yo obligado, pregunto, a probar que alguien es un falso profeta? 

Por lo que respecta a los mismos turcos y a los demás pueblos, si adoran a Dios mediante la práctica de la justicia y del amor hacia el prójimo, creo que ellos poseen el espíritu o mente de Cristo y se salvan, cualquiera que sea la opinión que, por ignorancia, tengan sobre Mahoma y sus oráculos”.

CRISTIANOS, JUDÍOS, MUSULMANES, PAGANOS… ¿EN QUÉ SE DIFERENCIAN? 

Me ha sorprendido muchas veces que hombres, que se glorían de profesar la religión cristiana, es decir, el amor, la alegría, la paz, la continencia y la lealtad a todos, se atacaran unos a otros con tal malevolencia y se odiaran a diario con tal crueldad, que se conoce mejor su fe por estos últimos sentimientos que por los primeros.

Tiempo ha que las cosas han llegado a tal extremo, que ya no es posible distinguir quién es casi nadie –si cristiano, turco, judío o pagano-, a no ser por el vestido y el comportamiento exterior, o porque frecuenta esta o aquella iglesia o porque, finalmente, simpatiza con tal o cual opinión y suele jurar en el nombre de tal maestro. Por lo demás, la forma de vida es la misma para todos.

Al investigar la causa de este mal, me he convencido plenamente de que reside en que el vulgo ha llegado a poner la religión en considerar los ministerios eclesiásticos como dignidades y los oficios como beneficios, y en tener en alta estima a los pastores. Pues, tan pronto se introdujo tal abuso en la iglesia, surgió inmediatamente en los peores un ansia desmedida por ejercer oficios religiosos, degenerando el deseo de propagar la religión divina en sórdida avaricia y ambición.

De ahí que el mismo templo degeneró en teatro, donde no se escucha ya a doctores eclesiásticos, sino a oradores, arrastrados por el deseo, no ya de enseñar al pueblo, sino de atraerse su admiración, de reprender públicamente a los disidentes y de enseñar tan sólo cosas nuevas e insólitas, que son las que más sorprenden al vulgo.

Fue, pues, inevitable, que surgieran de ahí grandes controversias, envidias y odios, que ni el paso del tiempo ha logrado suavizar”.

SPINOZAObras completas, 1632-1677. Alianza Editorial. Traducción de Atilano Domínguez. Filosofía Digital,2006.

Imagen Portada: Baruch Spinoza caminando y leyendo un libro, en Amsterdam, condenado al ostracismo por la comunidad judía local

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