Apuntes sobre el fascismo

SUMARIO:

 

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[1] Apuntes sobre el fascismo

Por Josep Cónsola

Artículo publicado el 5 de enero de 2018 en:
 

Si queremos afrontar con cierto rigor y seriedad el tema del fascismo y lo circunscribimos solamente relacionado con los denominados grupos ultras, como muy bien asevera Olarieta cometeríamos un grave error

 

 APUNTES SOBRE EL FASCISMO

(second hand dealers of ideas)

 

“Res semblat s’ha produït mai en la història de la lluita política, sobretot en un país políticament diversificat des de fa molt temps, en el qual tot partit nou té grans dificultats per imposar la seva presència enmig dels partits anteriors. És molt significatiu que ni la literatura socialista, ni la burgesa hagin esmentat a aquest partit que ocupa avui el segon lloc en la vida política alemanya.
Aquest partit, que manca d’història, ha sorgit sobtadament com un illot que emergís de cop en plena mar per l’efecte de les forces volcàniques.”

(“Deutsche Wahlen”, Roter Aujbau, octubre, 1920)

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Y para ir acabando, ¿cómo ves el futuro de la clase obrera ante el aumento de los fascismos en Francia u otros países europeos?

”Eso no es una sorpresa para los comunistas. Ya lo dijo Dimitrov hace 80 años: en el futuro los países capitalistas no marcharán hacia una ampliación de las libertades, la democracia y los derechos más elementales. El que quiera libertad y democracia tendrá que luchar por acabar con el capitalismo.

En este asunto me preocupan tres cosas. La primera es que se identifica al fascismo con eso que llaman “la ultraderecha”, con los grupos de exaltados y no con el Estado burgués.

La segunda es que se identifica al fascismo con el pasado, con sus gestos y distintivos más superficiales, y no con sus nuevas formas de actuación, es decir, con el futuro.

La tercera es que si cualquier posibilidad de organización legal se va cerrando, el proletariado deberá pensar en otras formas de actuación que, en ese futuro que se nos avecina, serán cada vez más importantes, es decir, que el futuro de los antifascistas es una clandestinidad cada vez más estricta”.

(entrevista a Juan Manuel Olarieta, 19 abril 2017)

 

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Si queremos afrontar con cierto rigor y seriedad el tema del fascismo y lo circunscribimos solamente relacionado con los denominados grupos ultras, como muy bien asevera Olarieta cometeríamos un grave error. No se puede confundir pequeños grupúsculos por más sanguinarios que sean con la esencia del fascismo cuya componente fundamental es una gran masa popular que asiente, por activa o por pasiva, una forma de comportamiento, unas perspectivas, una visión del mundo, un determinado tipo de relaciones sociales, una identificación sagrada con el concepto Patria, un recelo a lo foráneo, y una nostalgia del pasado.

Los pequeños grupúsculos, asentados aquí y allá no son otra cosa que emulaciones actuales de los freikorps alemanes de los siglos XVII y XVIII reclutados entre las capas más degeneradas de la población, los cuales reeditó el socialdemócrata Gustav Noske en 1919 para atemorizar el proletariado comunista alemán, entre otras cosas asesinaron a Rosa Luxemburg y Karl Liebtnecht; o el mismo origen, de las “Escuadras de Paisanos Armados” (posteriormente llamados mossos d’esquadra) creadas por los terratenientes de Valls después de 1714 bajo los auspicios de los borbones, formadas por delincuentes, antiguos convictos y contrabandistas, que finalmente los legalizaron e institucionalizaron en 1721. Asimismo durante el viejo franquismo los componentes de la Guardia de Franco la cual disponía incluso de servicio de información propio, o los GAL y el Batallón Vasco-Español creado por el partido socialista durante el neo-franquismo.

Estos grupos cuya función es crear el terror por sus acciones violentas son la mínima punta del iceberg fascista, y si el análisis y la confrontación se realiza a través de ellos y contra ellos exclusivamente, se pierde de vista cual debe ser el enfrentamiento real y hacia quienes dirigirlo. Dichos grupúsculos que actualmente ondean banderas con el águila imperial, pintan paredes con esvásticas, claman contra los inmigrantes, denigran cualquier idioma que no sea el castellano, son un pequeño problema pero para acabar con ellos hay que convencer en primer lugar a aquellos que asisten pasivamente a sus tropelías. Y paralelamente dirigir el peso de la confrontación hacia los verdaderos organizadores: El capitalismo español y catalán.

Pero también caeríamos en un error si hiciéramos un paralelismo entre el capitalismo y unos cuantos diputados o representantes políticos. Las ejecutivas de la CEOE o de Foment del Treball no realizan directamente las tareas de adoctrinamiento social ni van a pintarrajear las paredes con esvásticas, ellos ponen su capital para la creación de una tupida red que tiene su punto central en dos ámbitos distintos pero complementarios: El sistema educativo, fundamentalmente universitario y los medios de comunicación (periódicos, televisión, cine, literatura). Merece una atención especial y aparte la influencia del sistema deportivo de masas multimillonario.

Suso del Toro escribía el 27 de Febrero de 2017 un artículo con el título de “Las novelas y el Poder”, un fragmento dice así:

“…Leí hace unos días que el novelista Fernando Aramburu mostraba sorpresa por el éxito editorial y de prensa de una novela que le acaban de publicar. Francamente no puedo creer que sea una declaración sincera, porque cualquiera que leyese la presentación entusiasta que le hicieron las cabeceras de prensa madrileñas sabía inmediatamente que un libro así promocionado tendría éxito editorial. Si verdaderamente se extraña, entonces creo que desconoce completamente la realidad social y política de la sociedad en la que escribe y publica.

Entiendo que la celebración de esa novela se debe a conveniencia ideológica. El relato que hacen los entrevistadores y la propia argumentación del autor encaja, repite y refuerza el relato del poder establecido en el estado español sobre el conflicto vasco. ¿Tendría un tratamiento parecido una novela con valores estéticos parecidos pero que narrase las torturas en un sótano del cuartel de Intxaurrondo bajo el general Galindo?, por poner un ejemplo. Es evidente que no. Sin entrar en el valor literario de la novela misma, no debe dejar de ser recibida sin ponerla en relación con lo que nos ocultan, prohíben e imponen. Ningún novelista es completamente ingenuo.

Y debo referirme también a la promoción de un nuevo libro de Javier Cercas y que, de igual modo que la novela anteriormente aludida, también recibe una entusiasta promoción y acogida en los mismos medios. Creo que Cercas es el autor que más claramente está reflejando una visión del pasado que coincide e interesa al poder establecido. En la obra de este autor está la interpretación de la Guerra Civil y el franquismo que justifica la Transición y el sistema sociopolítico a que dio lugar.”

Por su lado el académico Antonio Muñoz Molina, el 16 de Noviembre de 2017 escribía un artículo con el título “Cataluña, reino de la fantasía” en el que entre otras cosas decía: “Todos los argumentos históricos de los independentistas catalanes son falsos, todos sin excepción.” El citado académico, que se reclama republicano tiralevitas de la monarquía española ya afirmó en su momento que era preferible una monarquía europea que no una república venezolana. No tanto por su calidad literaria, sino por su posicionamiento político, es donde encontraremos los argumentos por los que obtuvo un sillón en la Real Academia Española.

Pero, entre los fundadores de Ciutadans de Catalunya, precursor de Ciudadanos, está otro Académico, Félix de Azúa, y otro Académico Vargas Llosa, quien fue la figura central de la concentración nacional-socialista de Barcelona del día 8 de Octubre. El resto de fundadores pertenecían en su totalidad o a cátedras universitarias o asalariados de los medios de comunicación o editoriales vinculadas al grupo PRISA la mayoría de ellos cercanos al PSOE.

Seguramente tenía razón Gueorgui Dimitrov cuando acuñó el epíteto de “social-fascismo” a la socialdemocracia alemana de los años 30 la cual abasteció de militantes y cuadros al posterior partido nacional-socialista. Igualmente en Italia, no debemos olvidar que Benito Mussolini fue el secretario general del partido socialista italiano antes de convertirse en el Duce. Así, en España, el nacimiento del nuevo PSOE, a partir del Congreso de Suresnes en el que fue promovido Felipe González a la secretaría general, fue fruto de una delicada operación de los servicios secretos de régimen militar del franquismo.

Veamos que lugar ocupan en el trabajo de desmemoria y adoctrinamiento de la población ciertos personajes que en un momento dado, una vez creadas las condiciones, el capital les ordena dar un salto cualitativo y entrar de lleno en el mundo de la “política” abiertamente. Los fundadores de Ciutadans de Catalunya y Unión Progreso y Democracia pertenecen a esta pléyade.

Unión Progreso y Democracia encabezada por Rosa Díez (quien reconocía que se entusiasmaba oyendo el himno de la Guardia Civil y que se habría de popularizas su audición), junto al filósofo Fernando Savater y el presidente del Forum Ermua; Mikel Buesa, no arraigó lo suficiente, seguramente por los antecedentes de Rosa Díez y su ligazón histórica con el PSOE, al cual decían querer combatir.

En cuanto a Ciutadans de Catalunya, encabezados por el escritor y también miembro de la Real Academia Española Félix de Azúa al lado de Arcadi Espada que asimismo contribuyó a la fundación de Unión Progreso y Democracia y posteriormente uno de los promotores del movimiento “Libres e iguales” en 2014 al cual se sumaron también los Ciutadans; Félix de Azúa, Albert Boadella, Félix Ovejero junto a redomados franquistas como Federico Jiménez Losantos o Carlos Herrera ligados a los medios de comunicación de la Conferencia Episcopal Española. A su lado no podían faltar los históricos dirigentes socialistas como Nicolás Redondo ex secretario general de la UGT y su homónimo de Comisiones Obreras José Mª Fidalgo, ahora a sueldo de la fundación FAES dirigida por José Mª Aznar, Joaquín Leguina ex-presidente socialista de la Comunidad de Madrid, y escritores televisivos como Fernando Sánchez Drago, en fin la lista es muy larga, pero llena de escritores, economistas, directores de cine, catedráticos y artistas, es decir aquellas gentes que durante muchos años han estado al servicio del neo-franquismo. Así pues no es de extrañar que el pensamiento fascista se haya ido depositando en las mentes de las personas ya sea porqué se han tragado horas y horas de televisión, o porqué han embrutecido sus mentes leyendo los “novelistas de moda” a sueldo del también académico José Luis Cebrián del grupo PRISA y Alfaguara, o porque han pasado por las aulas de ciertos catedráticos cuya labor de adoctrinamiento de carácter nacional-socialista ha sido una constante, y esto ha sido igual en España que en Catalunya pues gente como el también fundador de Ciutadans, Ferran Toutain ha sido asesor lingüístico de Catalunya radio y de Televisió de Catalunya. Para no hacer más larga la lista acabar con  el ya fallecido Horacio Vázquez Rial que ha sido “asesor” de las editoriales “la Gaya Ciencia”, “Círculo de lectores”, “Biblioteca de El Sol”, “Edhasa”, “Muchnik Editores”, “Alfaguara”,… y profesor de geografía humana de la Universidad de Barcelona.

Tenemos el mapa casi completo:

  • El capital exprime más y más a medida que se mantiene la tendencia decreciente de la tasa de beneficio con las consecuencias de paro, precariedad y des-proletarización.
  • Los economistas con sus mentiras y confuso lenguaje explican a la población que la responsabilidad de la crisis es del último eclipse solar o de una lluvia de estrellas.
  • A su lado los escritores premiados y cineastas subvencionados plasman en letra e imagen la necesidad de resignación, o finalizan en un; “todos tienen parte de culpa y lo mejor es olvidar”.
  • Y un profuso colectivo de profesores que desde sus cátedras defienden y transmiten la validez de los anteriores, al mismo tiempo que hacen crecer camadas de la misma especie, para seguir reproduciéndose.

Ya sólo faltan las urnas para que la población domesticada exprese su confianza hacia aquellos que durante años han ido moldeando su cerebro sin oponer resistencia a ello. Y aquí cabe otra pregunta incómoda ¿Porqué no se ha organizado una resistencia hacia este adoctrinamiento social?

Será cuestión de pensar en ello.

24 de Diciembre de 2017

josep cónsola

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CIUDADANOS. Su origen se remonta a un 7 de junio de 2005, fecha en la que quince intelectuales catalanes presentan un manifiesto en el restaurante Taxidermista, en el centro de Barcelona. Entre ellos: Arcadi, Espada, Francesc de Carreras, Félix de Azúa o Iván Tubau. Denuncian que “el nacionalismo confunde el análisis de los hechos con la adhesión a principios abstractos” y “Después de 23 años de nacionalismo conservador, nada sustantivo ha cambiado”.

Comienza entonces una doble estrategia. Por una parte, Albert Rivera comienza a salir en las televisiones madrileñas (muy especialmente en Intereconomía) y se actúa dinamizando las redes sociales. “La idea era que como los medios catalanes no nos hacían caso pues ir adonde nos llamaban. Y si nos llamaba; El gato al agua, ahí estábamos”.

Son los primeros años de Facebook, más desarrollado, y Twitter, que comienza a tener un impacto. Y los Ciudadanos son pioneros. “Es un partido que ya surgió en la era digital y que prácticamente se puede decir que nació en Internet”. “Y no solo porque el manifiesto se colgó primero en la web, también porque el blog de Arcadi Espada fue el primer lugar en el que se reunieron los futuros afiliados”.

Comienza una estrategia que se ha desvelado muy exitosa: “Fuimos los primeros en tener una agrupación digital que aun hoy es una de las más activas y comenzó a crear contenidos virales. Todo eso se potencia y se estructura cuando yo dimito y aparece Verónica Fumanal, que hace una estrategia fantástica y desarrolla todo el potencial de Rivera como candidato”. Hoy Fumanal trabaja como jefa de prensa de Pedro Sánchez.

 

Los firmantes del manifiesto. De pie, de izquierda a derecha, Ferran Toutain, Félix Pérez Romera, Francesc de Carreras, José Vicente Rodríguez, Arcadi Espada, Teresa Giménez, Carlos Trias (fallecido), Ponç Puigdevall y Ana Nuño. En primera fila, Albert Boadella, Xavier Pericay, Félix de Azúa, Félix Ovejero e Iván Tubau (fallecido). Sólo faltó en la foto Horacio Vázquez Rial (fallecido).

 

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[2] UMBERTO ECO Y EL FASCISMO ETERNO

Por Iván Pinto

Artículo publicado el 8 de enero de 2007 en:
 

Ha sido Umberto Eco quien ha dado una de las mejores definiciones del pensamiento fascista. Este texto, en su versión acabada, se encuentra en el libro “Cinco escritos morales“, y su nombre es “El fascismo eterno“. En ese texto, y recordando el origen histórico de la emergencia del término, Eco nos hace ver que el fascismo, más allá de ser una dictadura, nunca pudo ser un pensamiento totalitario si no más bien tibio y débil filosóficamente, apoyado sobre todo en una retórica, Eco nos dice

El fascismo no poseía ninguna quintaesencia, y ni tan siquiera una sola esencia. El fascismo era un totalitarismo fuzzy. No era una ideología monolítica, sino, más bien, un collage de diferentes ideas políticas y filosóficas, una colmena de contradicciones.”

Sin embargo, es posible reconocer una serie de características típicas de este pensamiento a las cuales llama “Ur-fascismo” o fascismo eterno. Tales características no podrían ser encuadradas en un sistema, muchas son contradictorias (de ahí que el fascismo no pueda ser totalitario) y son típicas de otras formas de despotismo y fanatismo, sin embargo propone estar atentos por que basta una de ellas para que el fascismo empiece a coagularse. Invito a los lectores a estar atentos a estos síntomas” sociales, estos son:

1. Culto de la tradición, de los saberes arcaicos, de la revelación recibida en el alba de la historia humana encomendada a los jeroglíficos egipcios, a las runas de los celtas, a los textos sagrados, aún desconocidos, de algunas religiones asiáticas. Cultura sincrética, que debe tolerar todas las contradicciones. Es suficiente mirar la cartilla de cualquier movimiento fascista para encontrar a los principales pensadores tradicionalistas. La gnosis nazi se alimentaba de elementos tradicionalistas, sincretistas, ocultos. La fuente teórica más importante de la nueva derecha italiana, Julius Evola, mezclaba el Grial con los Protocolos de los Ancianos de Sión, la alquimia con el Sacro Imperio Romano. Si curiosean ustedes en los estantes que en las librerías americanas llevan la indicación New Age, encontrarán incluso a San Agustín, el cual, por lo que me parece, no era fascista. Pero el hecho mismo de juntar a San Agustín con Stonehenge, esto es un síntoma de Ur-Fascismo. (Interesante pensar esto en perspectiva de los modas new age que invade nuestro país).

2. Rechazo del modernismo. La Ilustración, la edad de la Razón, se ven como el principio de la depravación moderna. En este sentido, el Ur-Fascismo puede definirse como irracionalismo. Es decir, rechazo al intelectualismo, al pensamiento progresista, al ejercicio de discutir seriamente y con argumentos sobre algún asunto específico, etc.

3. Culto de la acción por la acción. Pensar es una forma de castración. Por eso la cultura es sospechosa en la medida en que se la identifica con actitudes críticas. (Es decir: mirar con sospecha todo acto de no acción, el rechazo a la teoría, en algún punto).

4. Rechazo del pensamiento crítico. El espíritu crítico opera distinciones, y distinguir es señal de modernidad. Para el Ur-Fascismo, el desacuerdo es traición.

5. Miedo a la diferencia. El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los intrusos. El Ur-Fascismo es, pues, racista por definición.

6. Llamamiento a las clases medias frustradas. En nuestra época el fascismo encontrará su público en esta nueva mayoría. ¿Qué pensar al respecto cuando vemos medios y programas que esperan ser representativos de estas clases medias marginadas? ¿Cuando la retórica política intenta identificar estos fenómenos para sacr provecho político?

7. Nacionalismo y xenofobia. Obsesión por el complot.

8. Envidia y miedo al “enemigo“.

9. Principio de guerra permanente, antipacifismo.

10. Elitismo, desprecio por los débiles.

11. Heroismo, culto a la muerte, a la épica.

12. Transferencia de la voluntad de poder a cuestiones sexuales. Machismo, odio al sexo no conformista. Transferencia del sexo al juego de las armas, donde las armas representan la virilidad.

13. Populismo cualitativo, oposición a los “podridos gobiernos parlamentarios”. Cada vez que un político arroja dudas sobre la legitimidad del parlamento porque no representa ya la voz del pueblo, podemos percibir olor de Ur-Fascismo.

14. Neolengua. Todos los textos escolares nazis o fascistas se basaban en un léxico pobre y en una sintaxis elemental, con la finalidad de limitar los instrumentos para el razonamiento complejo y crítico. Pero debemos estar preparados para identificar otras formas de neolengua, incluso cuando adoptan la forma inocente de un popular reality-show.

Eco concluye:

El Ur-Fascismo puede volver todavía con las apariencias más inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo y apuntar con el índice sobre cada una de sus formas nuevas, cada día, en cada parte del mundo

 

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[3]GALERÍA DE IMÁGENES

 

 

Camisa vieja y Primo de Rivera
Jovenes desfilando en Irún, noviembre 1936
Guardias de asalto en la Facultad de Medicina
Franco y Hitler
Fotografía de el “Duce”. Al imponerse, el líder, se erige como la cabeza máxima del Estado y en su persona se representa y ejemplifica los valores máximos de esa raza y ese pueblo
Fascismo y populismo
Hitler y Mussolini
Franco y la Iglesia
Sevilla Serrano Súñer, Franco y Oliveira Salazar, en el patio de la Montería del Alcázar el dia de la firma del Pacto “Ibérico”
António de Oliveira Salazar, dictador portugués
Georgios Papadopoulos dirigió el golpe de Estado de los Coroneles en Grecia, periodo dictatorial que comenzó el 21 de abril de 1967 y no concluyó hasta el 24 de julio 1974
Tanques en las calles de Atenas (Grecia) en 1973
Pinochet durante los funerales de Franco
Los dictadores Augusto Pinochet (Chile) y Jorge Videla (Argentina)
Franco y Juan Carlos
Blas Piñar en un discurso en la fecha del Alzamiento Nacional
Despedida de Felipe González, Presiente del gobierno español, de los condenados por organización del GAL, Barrionuevo y Vera, ante la puerta de la cárcel   

 

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[4] ¿Qué es el fascismo?

Por Humberto García Larralde

Artículo publicado el 30 de octubre de 2017 en:

 

Al movimiento estudiantil venezolano.

A Pompeyo Márquez, valeroso e infatigable luchador por la libertad, la justicia y la dignidad del venezolano.

 

El martes 23 de octubre una significativa movilización estudiantil le hizo llegar sus objeciones al cambio constitucional a la Asamblea Nacional. La prensa nacional registró los siguientes comentarios emitidos luego por parte de algunos diputados: “Me dan lástima”, “Se les ven los dientes de leche del fascismo”, “Llevaban pancartas absolutamente fascistas”.

El jueves 25 los televidentes pudimos ver la vergonzosa actitud de un agresivo joven identificado con el oficialismo –entregado de lleno al saboteo del foro convocado en el Pedagógico de Caracas para discutir el cambio de la constitución-, espetarle a Pompeyo Márquez su condición de “fascista” (cursivas mías –HGL).

En realidad, ¿Qué podemos entender como fascismo?

 

Rasgos fundamentales del fascismo 

1. El fascismo fue un movimiento político centrado fundamentalmente en algunos países europeos de las primeras décadas del siglo XX que se propuso subordinar al individuo al Estado en nombre de un “Bien Común”.

2.-Este “Bien Común” pretendía construirse con base en una mitificación de la historia, exaltando sus aspectos épicos como expresión de una epopeya que resumiría las energías vitales del pueblo o nación que se decía representar.

3.-La evocación de este pasado heroico inspiraba un programa político destinado a “refundar” a la nación para restablecer las glorias de antaño. En el caso de la Italia de Mussolini, se trataba de reinstaurar la Romanitá legada del Imperio Romano. Para el Nacionalsocialismo Alemán, debía hacerse realidad la superioridad germana que se desprendía de los mitos y leyendas teutonas.

4.-Esta prédica se expresaba en un nacionalismo exacerbado y xenófobo, que apelaba básicamente a lo emocional en vez de a la razón.

5.-En defensa de la nación o del volk (pueblo) el nazi-fascismo se enfrentó a la internacionalización de las actividades económicas y financieras que trajo la expansión del capitalismo y a la amenaza de un movimiento bolchevique que invocaba el “internacionalismo proletario”.

6.- En tal sentido, el nazi-fascismo se inspiraba en posturas que negaban los valores racionales y liberales propios de la cultura urbana moderna, a pesar de que procuraba instrumentar para sus propósitos los avances tecnológicos de la modernidad. Blut und Boden -la sangre y la tierra- resumía los valores esenciales que inspiraban al Nacionalsocialismo alemán.

7.- Buscó legitimarse a través de la movilización popular, invocando ser los auténticos representantes de los intereses del pueblo. Ello llevó al triunfo electoral de Mussolini, luego de su designación como Primer Ministro, y de Hitler en Alemania.

8.- El dominio de su prédica ante las masas llevaba a la construcción de una falsa realidad a través del dominio de los medios de comunicación y de un aparato propagandístico que martillaba una sola “verdad”. Como afirmara el ministro de Propaganda Nacionalsocialista, Joseph Goebbels: “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Para ello procuraron re-escribir la historia para hacerla coincidir con sus designios de poder.

9.- El éxito político del nazi-fascismo requirió de un líder carismático –Führer o Duce- capaz de galvanizar a sus seguidores con su discurso y a quien se le rendía un culto, alegando sus dotes de visionario.

10.- Las pretensiones de este liderazgo por amasar cada vez más poder demandaba señalar la existencia amenazante de un “enemigo”, tanto externo como interno, que ponía en peligro los avances de la revolución fascista. Ello “justificaba” la eliminación de toda traba a la concentración de poder y exigía lealtad absoluta a sus seguidores, pues se trataba de librar una batalla victoriosa contra ese “enemigo”.

11.- El nazi-fascismo se propuso la destrucción del Estado de Derecho “burgués” argumentando que su “blandenguería liberal” obstaculizaba la conquista de los fines trascendentales reservados al pueblo. Al “enemigo” no se le podían reconocer los mismos derechos que el “ciudadano de bien” y se le discriminaba política, social y jurídicamente. El régimen Nacionalsocialista buscó acabar con la institucionalidad existente mientras edificaba una institucionalidad paralela, dependiente del partido.

12.- Lo anterior implicaba la politización de la justicia, siempre en nombre de la “voluntad del pueblo”, y la “judicialización” –penalización- de toda acción política opositora.

13.- Lejos de ser conservadores, los regímenes fascistas debían constantemente radicalizar el proceso, proponiendo nuevos objetivos en aras de mantener la tensión de sus seguidores y evitar que cayera el entusiasmo con relación al destino histórico prometido.

14.- Esta especie de “revolución permanente” se basaba en la polarización maniquea de la lucha política –los buenos, patriotas, “nosotros”, contra los malos, vendepatrias, “ellos”- y buscaba galvanizar a las masas para cerrar filas detrás del líder.

15.– En este orden, el avance de la “causa” implicaba la reducción del “enemigo” a través de campañas de odio que negaba su condición humana y “justificaban” las peores vejaciones en su contra.

16.- Consustancial a lo anterior era el ejercicio extendido de la violencia callejera por parte de organizaciones partidistas uniformadas de naturaleza para-militar. Los movimientos de “camisas” –camisas pardas de la S.A. Nacionalsocialista; camisas negras de los squadristi italianos; camisas azules de la falange española; camisas naranjas en Bulgaria; verdes en Rumanía; etc.- que arremetían contra los “enemigos”, fueron elementos distintivos de la acción fascista.

17.- Los regímenes nazi-fascistas se caracterizaron, por ende, por la regimentación de la sociedad conforme a los designios del liderazgo vertical del Führer o del Duce, y no aceptaban disidencia alguna.

18.- Ello llevó a la eliminación de las organizaciones sociales autónomas –sindicatos, ligas campesinas, asociaciones profesionales, culturales- y su reemplazo por “frentes nacionales” de agrupaban a estos sectores sociales bajo la égida del partido. Estas organizaciones sociales fascistas eran “cooptadas” conformando un Estado Corporativo en el que los intereses sectoriales debían confluir con el interés superior de la nación. En vez de representar a sus asociados frente al Estado, representaban los designios de éste –el “Bien Común”- ante sus asociados.

19.- La “huída hacia delante” proponiéndose continuamente nuevas conquistas, llevaría irremediablemente a una confrontación final con el “enemigo” que se oponía al triunfo de la causa. De ahí la vocación bélica del nazi-fascismo, su preparación para la guerra y la promoción de la militarización del país. De ahí también la trágica conflagración que arrasó a Europa.

20.- La evocación de batallas épicas para conquistar las pasadas glorias que resumían el destino de la nación y/o del pueblo, llevaban a un “culto a la muerte” que tenía dos vertientes: en primer lugar, la muerte se invocaba como instrumento de “limpieza” que barrería con la podredumbre de la vieja sociedad y con los seres indeseados y detestables que debían eliminarse para dar paso al Nuevo Orden; en segundo lugar, la muerte representaba el máximo sacrificio exigible a un ser humano en defensa de los supremos intereses colectivos, la expresión más pura del “Hombre Nuevo” que debía emerger de la lucha. Paradójicamente, llevaba a asumir una postura de “superioridad moral”, en tanto exaltaba la disposición a incurrir en las privaciones necesarias para el triunfo del orden colectivo, por encima de los intereses egoístas particulares.

21.- La construcción del “Hombre Nuevo” se concebía en términos de un ejercicio de “reingeniería social” o de “limpieza social”, que debía imponerse contra toda resistencia. Obviamente, llevaba a las peores prácticas represivas y de exterminio contra aquellos considerados inferiores y contra los abiertamente críticos.

22.– El nazi-fascismo se identificó con una economía “de comando”, con fuerte presencia estatal en el caso Italiano, en la que la libre iniciativa y la producción de los territorios conquistados se subordinaron a los esfuerzos de guerra. Lo económico estaba claramente sometido a lo político. El ala radical de ambas experiencias (Italiana y alemana) abogaron por una profundización de la revolución que expropiara a los plutócratas para instaurar un “nacionalsocialismo”.

Rasgos distintivos del proceso político que conduce Hugo Chávez

1.- Se propone un peso creciente del Estado, en nombre de los intereses superiores del colectivo -un “Bien Común”-, conforme a lo planteado con las atribuciones que se le propone conferir al Presidente y al Poder Nacional a través del cambio de la Constitución, y a la subordinación de los demás poderes a los designios de Chávez.

2.- Este “Bien Común” pretende construirse con base en una mitificación de la historia venezolana, exaltando los aspectos épicos de la Guerra de la Independencia y de la Guerra Federal, como expresión de los intereses esenciales del pueblo.

3.- Se evoca a las figuras castrenses de Bolívar y Ezequiel Zamora para invocar la necesidad “refundar” la nación detrás de la figura de un “hombre fuerte”, militar. Los aportes a la construcción de una institucionalidad democrática y a las conquistas ciudadanas son borrados en un esfuerzo por re-escribir la historia a imagen de la epopeya que quiere proyectar la Revolución Bolivariana de sí misma.

4.- Esta prédica se expresa en un nacionalismo exacerbado y patriotero que ve con desconfianza a todo lo que viene de afuera (menos de Cuba) y que apela básicamente a lo emocional en vez de la razón. Se es intolerante a toda crítica, la cual es descalificada por provenir de “enemigos de la patria”.

5.– En “defensa” del pueblo la “revolución” se enfrenta a la globalización actual por ser la expresión más acabada del capitalismo, refugiándose en nacionalismos atávicos, identificados con valores primitivos de la historia venezolana y ajena.

6.- En tal sentido, se inspira en posturas que niegan los valores propios de la modernidad, a favor de una vida austera, sencilla y sin aspiraciones de superación –“ser rico es malo”- propios de una idealización de una vida rural “no contaminada” que sólo existe en la mente de Chávez.

7.– Busca legitimarse a través de la movilización popular, invocando ser los auténticos representantes de los intereses del pueblo. Con base en ello, concibe cada desafío electoral como una batalla épica y amasa a favor de sus triunfos –ilegítimamente- los recursos del Estado.

8.- El dominio de su prédica ante las masas lleva a construir una falsa realidad a través del control de una mayoría de medios de comunicación, el acorralamiento de los que aun son independientes, el amedrentamiento de periodistas y la manipulación de la información, en aras de imponer su “hegemonía comunicacional” para que prevalezca una sola “verdad”. Se re-escribe la historia reciente para denunciar la perfidia de la “oligarquía” contra la “revolución”.

9.- Su éxito político se basa en el cultivo del carisma de Hugo Chávez, capaz de galvanizar a sus seguidores con su discurso y a quien se le rende un culto servil, alegando sus dotes de visionario.

10.- Las pretensiones por amasar cada vez más poder en manos de Chávez demanda la existencia amenazante de un “enemigo”, tanto externo como interno, que pone en peligro los avances de la “revolución”. Al enemigo interno se le reconocen formalmente los mismos derechos que al “ciudadano bolivariano” sólo porque el líder es magnánimo. En la práctica, se le discrimina política, social y jurídicamente (lista Tascón, etc,).

11.- Se propone superar la legalidad del Estado de Derecho “burgués” argumentando que obstaculiza la conquista de los fines trascendentales bajo el liderazgo de Chávez. Para ello se edifica una institucionalidad paralela, partidizada, que va desplazando progresivamente a la institucionalidad existente.

12.- Lo anterior ha llevado a politizar la justicia y a “judicializar” –penalizar- la acción política opositora. El poder judicial –ya comprometido en gran medida con el proyecto chavista- pasará a ser rehén de las preferencias políticas de la Asamblea Nacional (oficialista), ente que podrá destituir jueces con simple mayoría, de materializarse el cambio propuesto en la Constitución.

13.- Chávez debe constantemente radicalizar el proceso, proponiendo nuevos objetivos, en aras de mantener la tensión de sus seguidores y evitar que caiga el entusiasmo con relación al destino histórico prometido. De ahí la sucesión de consignas referentes al “desarrollo endógeno” -con sus “gallineros verticales” y “cultivos hidropónicos”-, al “Socialismo del Siglo XXI”, la propuesta de “reforma” constitucional y la nueva “geometría” del poder.

14.- Esta especie de “revolución permanente” se basa en la polarización maniquea de la lucha política –los buenos, patriotas, “nosotros”, contra los malos, “lacayos del imperialismo”, “ellos”- y busca galvanizar a las masas para cerrar filas detrás del líder. “O se está conmigo, o se está contra mí”.

15.- En este orden, el avance de la “causa” implica la reducción del “enemigo” a través de campañas de odio que niegan su condición humana y “justifica” vejar sus derechos fundamentales.

16.– Consustancial a lo anterior ha sido, en momentos cruciales, el ejercicio de la violencia callejera por parte de organizaciones partidarias frecuentemente uniformadas con camisa roja, de naturaleza para-militar.

17.- Se busca regimentar a la sociedad conforme a los designios del liderazgo vertical de Chávez, quien no acepta disidencia alguna.

18.- Ello ha llevado a arrinconar las organizaciones sociales autónomas –sindicatos, asociaciones campesinas, profesionales, culturales- buscando desplazarlos con la propuesta de “Consejos de Poder Popular” no electos, cuya promoción, organización, registro, regulación y financiamiento dependerá del Poder Nacional. La inclusión de este Poder Popular dentro del Estado en la propuesta de cambio de la Constitución se asemeja a la “cooptación” de las organizaciones sociales propia del Estado Corporativo fascista. Igual que entonces, pasarán a representar los designios del Estado –es decir, de Chávez- ante sus asociados.

19.- La “huída hacia delante” proponiéndose continuamente nuevas conquistas, parece llevar irremediablemente a una confrontación final con el “enemigo”, con gravísimas consecuencias para la nación, para la convivencia y la paz interna de los venezolanos. De ahí su vocación bélica, su compra masiva de armamento para la guerra, la militarización del país y la conversión de los cuerpos castrenses en “Bolivarianos”, es decir en una especie de Guardia Pretoriana de la “revolución” con potestad –según la propuesta de cambio de la Constitución- para velar por el orden interno. Según algunos analistas, “Chávez busca desesperadamente su propia Bahía de Cochinos“.

20.- La evocación de batallas épicas para revivir pasadas glorias que insuflen sentido a las luchas del pueblo por conquistar su destino histórico, lleva a un “culto a la muerte” en sus dos vertientes: como instrumento de “limpieza” que barrerá lo podrido de la vieja sociedad para dar paso al mundo nuevo; y como representación de la disposición por incurrir en el máximo sacrificio en defensa de los supremos intereses “revolucionarios”. De ahí la invocación del “Che” Guevara como un martirio que expresa la emergencia de la lucha revolucionaria de un “Hombre Nuevo”, y la consigna fascista (absurdamente excluyente en sus términos) de “Patria, Socialismo o Muerte”. Con base en ello, se presume una “superioridad moral” que, en la práctica, lleva una aborrecible “doble moral” en la que lo hecho en función de la “revolución” será siempre absuelto.

21.- La construcción de un “Hombre Nuevo” se concibe en términos de un ejercicio de “reingeniería social” en el que debe imponerse la “revolución” sobre una “contrarrevolución” auspiciada por la “oligarquía”. En el Nuevo Orden propuesto –el Socialismo del Siglo XXI-, no caben todos los venezolanos. Con los abiertamente críticos no hay diálogo posible: deben ser barridos.

22.- Chávez promueve una economía crecientemente estatizada como “superación” del capitalismo, arrinconando a la iniciativa privada y desconociendo derechos básicos de la propiedad privada. El sostén de este arreglo depende exclusivamente de la existencia de altos ingresos petroleros.

 

Comentarios finales

1.- La lucha en defensa del Estado de Derecho y, en particular, de las libertades públicas emprendida hoy por el estudiantado venezolano representa la antítesis del fascismo. Tildar a Pompeyo Márquez de fascista es simplemente una barbaridad y expresa claramente la intención de descalificar a un hombre con la trayectoria, verticalidad y autoridad moral para desenmascarar a la farsa que se esconde detrás de la retórica “revolucionaria” de Hugo Chávez. La banalización del término “fascista” por parte de voceros oficiales para descalificar a cualquier adversario no hace sino poner al desnudo la intolerancia y desprecio por quienes no comulgan con la única “verdad” aceptable, paradójicamente una característica definitoria de fascismo.

2.- La distancia histórica, política, social y cultural que separa la Venezuela de hoy de la Italia de entreguerras y de la Alemania de los ’30 hace muy difícil que hoy pueda reproducirse aquí el mismo fascismo de entonces. No es pensable la implantación de campos de concentración y poco concebible que la violencia política llegue a los niveles de brutalidad desembozada de esas experiencias. Por los momentos, son escasas las evidencias de discriminación étnica o de antisemitismo. Por otro lado, una larga tradición democrática en Venezuela y un tramado de compromisos internacionales con la observación de los derechos humanos ha obligado al Gobierno a moverse cautelosamente para cuidar las formas, evitando –hasta ahora- una ruptura abierta con la institucionalidad democrática. No obstante, esta situación pudiera estar empezando a cambiar con el esfuerzo por imponer ilegítimamente una nueva Constitución, contra las aspiraciones de una porción mayoritaria de los venezolanos.

3.- Después de la Segunda Guerra Mundial, nadie –salvo grupitos “cabeza-rapadas” ultra-radicales- se atreve a denominarse “fascista”. Propiamente dicho, el fascismo no fue una doctrina monolítica, sino una corriente política que se fundamentaba en un conjunto de creencias que conformaban una ideología nacionalista de violencia, que la legitimaba. La degeneración del “socialismo realmente existente” y su divorcio de las pretensiones de libertad, justicia, progreso y creciente democracia que inspiró a sus propulsores originales, convirtió al ejercicio de poder estalinista en la URSS en una práctica totalitaria semejante a la del Nacionalsocialismo alemán, salvo por el hecho de que el terror que desató no tenía una fundamentación étnica. Hoy la prédica comunista, desprovista de toda asociación con la idea de progreso económico y social, en su negación de las libertades democráticas, refugiada cada vez más en la defensa de un nacionalismo retrógrado ante el desafío de un capitalismo globalizado y reducida a un cuerpo doctrinario sustentado, en esencia, en mitos, se ha convertido en el cascarón de un ejercicio del poder incontrovertiblemente fascista. Así lo revelan las prácticas de intimidación a la disidencia con bandas auspiciadas por el gobierno en Cuba, la restricción a las libertades individuales, el apartheid político, y la edificación de una falsa realidad con base en la ideología y el control total sobre los medios de comunicación.

4.- A pesar de las evidencias incontrastables que apuntan a la naturaleza neofascista del ideario político de Hugo Chávez, todavía no puede afirmarse que su gobierno sea “fascista”, ni mucho menos tildar a todos los chavistas de esta manera. Debe reconocerse la existencia de muchos adeptos al Presidente que creen sinceramente en el proceso de cambio que él lidera y que estarían realizando labores loables por la organización y la defensa de los intereses de sectores de bajos ingresos, si bien bajo una bandera ideológica con fuerte carga destructiva. Debe alertarse, empero, que el fascismo no tiene freno ético, moral ni político para continuar avanzando hasta imponerse definitivamente, acabando con la inviolabilidad de los derechos personales en aras de la prosecución de un “bien colectivo superior”. El único freno lo constituye la lucha por construir una mayoría sólida que haga prevalecer, por encima de todo, el Estado de Derecho, en un marco de justicia y de respeto irrestricto a las libertades individuales. Un régimen militar personalista, que pregona un Partido Único para imponer su hegemonía y enfrentar a los avances de la democracia liberal, jamás puede ser aspiración de progreso, de avances democráticos y libertarios.

Algunas Referencias

ARENDT, Hannah (2004), Los Orígenes del totalitarismo, Taurus, España. 
ECO, Umberto (1995), Ur Fascism, versión pdf.

FURET, Francois (1999), El pasado de una ilusión. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX, Fondo de Cultura Económica, México.

FURET, Francois y NOLTE, Ernst (1999), Fascismo y Comunismo, Fondo de Cultura Económica, México.

HAFFNER, Sebastián (2002), Anotaciones sobre Hitler, Galaxia Gutenburg, Barcelona.

MÜLLER, Ingo (2006), Los juristas del horror. La “justicia de Hitler: el pasado que Alemania no puede dejar atrás, Editorial Actum, Caracas.,

PARIS, Roberto (1976), Los orígenes del fascismo, Ediciones Península, Barcelona.

PAXTON, Robert O. (2005), Anatomía del fascismo, Ediciones Península, Barcelona, España.

PAYNE, Stanley (1997), A History of Fascism 1914-45, Routledge, London and New York.

REVEL, Jean Francois (1976), La Tentación Totalitaria, Plaza and Janes, S.A., Barcelona.

SHIRER, William L. (1966), The Rise and Fall of the Third Reich: A History of Nazi Germany, Simon and Schuster, New York.

TASCA, Angelo (2000), El nacimiento del fascismo, Biblioteca de Bolsillo, Crítica, Barcelona.

 

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Franco y Millán Astray

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[5] La visión sobre Ortega y Gasset de Falange Española

Les ofrecemos un curioso texto datado en 1933 en el que un miembro de Falange Española ofrece su particular visión sobre la figura de Ortega y Gasset y su posicionamiento antifascista, que el autor ve “como una bendición”; a través de los “ataques” que se producen contra Ortega se desgrana el pensamiento político de la Falange en un documento de primera mano.   

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Autos de F. E.

Antifascistas en España:

Don José Ortega y Gasset

Madrid, 7 de diciembre de 1933

Artículo publicado en http://www.filosofia.org/hem/193/fes/fe0112a.htm

 

El fascismo tiene sus enemigos agrupados en estos tres frentes: El social-comunista, el demoliberal-masónico y el populismo católico.

El enemigo más claro –y, por tanto–, menos peligroso, es el comunista. O tú o yo. No hay equívoco, con el comunista. De mucho más peligro es el complejo de los otros grupos antifascistas. No terminan de estar enfrente sin por eso ponerse al lado. Y si se ponen al lado, es para destruir el fascismo desde dentro. Es muy varia la enorme especie de «los antifascistas». De tratarse de algo botánico o zoológico, ya habría surgido un nuevo Linneo que catalogase esas variedades. Pero se trata de algo moral, social, espiritual, de algo que no puede investigar –no ya el biólogo– sino ni siquiera la policía. Se trata de una inquisición. De una alta y grande inquisición. Santa tarea. Tarea santa y grave que vamos a asumir nosotros, en temporáneos, renovados, solemnes y flameantes Autos de F.E.

Elegimos para nuestra primera hoguera, la figura más noble, importante y peligrosa del heterodoxismo español antifascista, el filósofo don José Ortega y Gasset.

Un amigo nuestro nos decía aún hace poco. «Ortega está muy cerca del Fascismo. Nos convendría mucho que el Fascismo en España lo lanzase Ortega.» Supusimos que al decir esto nuestro camarada tenía indicios de una posible y recientísima simpatía de Ortega por el Fascismo. Y ello nos contristó profundamente. No tanto por el Fascismo que hubiese quedado desvirtuado «ipso facto», sino por el propio Ortega. Hubiera sido la más grande deslealtad que Ortega se hubiese hecho a sí mismo: a su ideología tenazmente mantenida en años y libros, a su conducta de alma liberal y laica, cuyos polos morales son –congruentemente– la soberbia y el desdén, virtudes satánicas y ortodoxamente filosóficas. Virtudes heroicas del liberal, que condujeron a Prometeo al castigo celeste del vultúrido corroedor, a Sócrates al castigo ciudadano de beber la cicuta, a Galileo al martirio; a Fausto, al pacto con Mefistófeles, a Werther, al suicidio, a Adán, a la pérdida del Paraíso, y a Satanás, a caer despeñado en los infiernos.

Nuestro fascismo –como el resto de los fascismos europeos– necesitaba y necesita el enemigo liberal. Si no existiese habría que inventarlo, como decía Voltaire de Dios. Necesitaba y necesita nuestro fascismo, un enemigo liberal en España de la fuerza y el talento de un Croce en Italia, de un Einstein o un Mann en Alemania.

Ese papel magnífico y necesario –hoeresses oponiet esse– lo tiene asignado y ganado cumplidamente don José Ortega y Gasset. Le rogamos, con fervor y súplica, que no lo abandone, que no lo traicione ni lo pierda. ¡Qué sería entonces de nosotros! ¡Qué presa victimatoria íbamos a elegir para nuestra santa quema! ¡Tendríamos que declararnos cesantes en este oficio santo del Santo Oficio, con que venimos soñando largamente! Quiero defender a Ortega, contra los que le acusan de filofascismo. Nadie ha escrito y pensado en España contra el fascismo las maravillas heréticas que ha pensado y escrito Ortega. ¡Nadie las mueva, que están a prueba con él! Hasta tal punto es cruel y mortífero en sus ataques, que –si algún día triunfa nuestra F.E.– yo, en mi calidad de Gran Inquisidor, propondría al Gran Consejo Ejecutivo, no la quema o fusilamiento de este gran enemigo, sino su absoluta tolerancia. Precisamente, en su última Charla, García Sanchiz aludía al refinamiento de Mussolini para con Croce. Es la única pluma, la pluma más liberal de Italia, a quien permite escribir y despotricar contra el régimen cuanto le venga en gana. ¿Por qué no haríamos nosotros lo mismo con Ortega, cuando Ortega tiene –sobre Croce– el superior peligro de su seducción superior, de su estilo poético y mágico, de sus sofismas encandilantes, enternecedores y terribles? La grandeza de un alma y de una fe se prueba siempre en el modo de tratar al enemigo grande.

Mi Auto de F. E. sobre Ortega, va a consistir hoy en aportar a su proceso una documentación exacta y sumaria de textos. No de acusaciones. Va a consistir en situarle en su frente liberal que representa egregiamente. Va a consistir –con mis acusaciones textuales– en que nadie pueda ya confundirle con nuestra fe. Su fe precisamente consiste en su escepticismo de la Fé. En creer –como buen filósofo– que hay muchas fés, y, por tanto, ninguna válida y verdadera. Su fe consiste en la Razón: un instrumento humano, que sólo vale para destruir la Fe. Por donde Ortega, al proclamar la supremacía de la Razón sobre la Fe, anula la esencia misma del fascismo, que es la Fe sobre la Razón. (La Razón en el fascismo sólo vale para articular y cimentar más la Fe. Para hacerla manejable, comunicable.)

* * *

Sería necesario transcribir la casi total obra de Ortega para corroborar lo que decimos. Esa labor la ha hecho recientemente una Editorial, y nos remitimos a la consulta de tales obras completas. Pero una Antología nos va a bastar.

1) En realidad, Ortega sabe poco sobre el Fascismo y sus orígenes:

«No he estado en Italia hace muchos años y poseo muy pocos datos sobre el Fascismo. Todo será que me equivoque una vez más.»

2) Aunque Ortega –más que por honestidad, por coquetería intelectual- presume que va a equivocarse sobre el Fascismo, insiste y afirma que es un movimiento peyorante, anormal, vulgar y sin altura política.

El fascismo no tiene programa. «Si se observa la vida pública de los países donde el triunfo de los más ha avanzado más –son los países mediterráneos– sorprende notar que en ellos se vive políticamente al día.» «El Poder público se halla en un representante de masas.» «Vive sin programa de vida, sin proyecto.»

Esta idea, expresada hacia 1926, la había expresado ya anteriormente: «Tiene que vivir al día, y a nadie se le ocurra verlo proyectado sobre el futuro. No siquiera teóricamente conseguiremos imaginar una forma futura y estable de organización política desviándose de él.»

«El fascismo es un resultado y no un comienzo.» «Es la debilidad de los demás.» «Es una seudoalborada: primitivismo.»

«Es un modo anormal de gobierno impuesto por las circunstancias.»

3) ¿Cómo ve Ortega a un Lenin en el bolchevismo y a un Mussolini en el fascismo?

«Bolchevismo y fascismo: movimientos típicos de hombres-masas, dirigidos como todos los son, por HOMBRES MEDIOCRES.»

«Bolchevismo y Fascismo no están «a la altura de los tiempos». Por eso no es interesante, históricamente, lo que acontece en Rusia.»

«Cuanto más indómito vea el Fascismo ejercer la gobernación, peor pensaré de la salud política de Italia.»

4) Fundamentalmente, ¿qué es el Fascismo para Ortega?

«La acción directa, o sea la violencia. La Charta Magna de la barbarie.» Eso por un lado. Y por otro: «La Broma, el triunfo del Señorito Satisfecho.» (Ortega fue el inventor del apóstrofe «señorito» para lanzarlo en la revolución española. Hacia 1926. Téngase esto en cuenta para cuando se encuentre ese apóstrofe esgrimido con pistolas y vergajos por las masas, inconscientes y subvertidas.)

«El Fascismo no quiere dar razones ni quiere tener razón. Sino imponer sus opiniones. Es el derecho de no tener razón. Es la razón de la sinrazón.» «El alma vulgar sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de la vulgaridad.»

5) Si el Fascismo es el triunfo de la masa, de lo vulgar, de lo mediocre, de lo horrendo, ¿dónde estará la felicidad política para Ortega? En el siglo XVIII, en el liberalismo, en el happy few de las minorías selectas. En el músico de Mallarmé, que toca para unos pocos.

«La forma que en política ha representado la más alta voluntad de convivencia es la democracia liberal. Prototipo de la acción indirecta. Esto es, el Parlamento.»

Lo cual llega a enternecer a Ortega: «semejante ternura, convivir con el enemigo.»

«¡Trámites, normas, cortesía, usos intermediarios, justicia, razón!»

«El liberalismo tenía una razón, y eso hay que dársela per sæcula sæculorum.»

«En el sufragio universal no deciden las masas, sino que su papel consistió en adherir a la decisión de una u otra minoría. Estas presentaban sus «programas» –excelente vocablo–. Los programas eran, en efecto, programas de vida colectiva.»

6) ¿Cuál es, pues, el mayor peligro para ese liberalismo, ese sufragio universal, ese siglo XVIII de minorías selectas, y para esa Razón, diosa de Ortega? El Estado. Ortega llega a decir esto sobre Mussolini y el Estado fascista:

«El mayor peligro: el Estado. Mussolini se encontró con un Estado admirablemente constituido, no por el, sino precisamente por las fuerzas, e ideas que él combate; por la democracia liberal. El se limita a usarlo incontinentemente. Si algo ha conseguido, es tan menudo, poco visible y nada sustantivo.»

En su afán de ir contra el sentido eterno y ecuménico de lo romano, llega a complicar nada menos que a Lucano y a Séneca, a quien inscribe en el «Servicio a la República española».

«Lucano o Séneca –finos provinciales–» (obsérvese el característico adjetivo de finos) al llegar a Roma «sentían contraérseles el corazón por la melancolía de los edificios eternos.» «Ya nada nuevo podía pasar en el mundo.»

7) Para Ortega, Fascismo es sinónimo de Servilismo. Su alma se queda desilusionada frente a esta época nuestra de serviles.

«Incapaz el espíritu de mantenerse por sí mismo en pie, busca una tabla donde salvarse del naufragio y escruta en torno, con humilde mirada de can, alguien que le ampare… Es el can que busca un amo. El hombre, en un increíble afán de servidumbre, quiere servir ante todo. El nombre que mejor cuadra al espíritu que se inicia quizá sea el de espíritu servil.»

8) Estos textos que he ido citando no son muy recientes. Pero Ortega los ha corroborado hasta última hora. Basta leer los editoriales y fondos de «El Sol» en esta su última fase, que él orienta u occidenta; allí están esas estimaciones suyas reiteradas y refundidas en mil modos. Basta aludir también a la acogida que tales opiniones tienen en Francia y en París, últimamente. André Therive, en la Revue Mondiale de 15 de septiembre, formaba una antología de honor al liberalismo con las conferencias y pareceres más últimos de Ortega. «Il n’a pas été touché par cette spéce de messianisme que professent, bien commodément, les champions du présent.» «Il n’y voit pas une victoire de la jeunesse, mais une offensive de la puerilité.» «Quand la Raison n’impose plus ses règles une servitude plus lourde s’installe vite á sa place.» «S’il y a une verité génerale d’époque, una verdad del Tiempo –dit Ortega– elle ressemble plutot a celle qu’on révérait a la fin du XIX siècle: réjouissons nous-en. C’etait le culte del l’homme, de la liberté, et ma foi, de la Raison.»

* * *

Ese es Ortega, como Croce, como Mann, como Einstein: culto del Humanismo, de lo Liberal, de la Razón. El siglo XIX, la burguesía selecta, la impiedad por los humildes, el desprecio del Estado –nuevo caballero andante– protector de los desvalidos, de las pobres masas. Ese es Ortega: soberbio, desdeñoso y satánico, frente al hombre auténticamente superior cuando toma la inconfundible forma del Héroe. Cuando este Héroetrasciende a piedad por los débiles, trasciende a cristianismo, a catolicidad, a eternidad.

Nos hace mucha falta, camaradas, que Ortega siga manteniendo –con ese magistral talento– esas herejías e impiedades. Para tenerlas presentes a todas horas. Para no caer nosotros en su pecado. Esto os lo dice profunda y religiosamente,

El Gran Inquisidor

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[6] El Movimiento en el BOE

 

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