UNA MENTE BIEN DIRIGIDA, por Buda Gautama

“La condición humana está dirigida por la mente, predomina en ella la mente, está hecha de mente. Si uno habla o actúa con mente perversa, la desgracia lo sigue como la rueda de la carreta sigue los pasos del buey. Si uno habla o actúa con mente pura, la felicidad lo sigue como su sombra que nunca lo abandona. El sabio endereza su mente, vacilante e inestable, difícil de retener, difícil de refrenar, como el que hace flechas endereza una flecha. Cualquier cosa que puedan hacer el padre y la madre o los otros allegados, algo mejor aún que eso puede hacer una mente bien dirigida”.

 

* * * * * *

 

La condición humana está dirigida por la mente, predomina en ella la mente, está hecha de mente. Si uno habla o actúa con mente perversa, la desgracia lo sigue como la rueda (de la carreta) sigue los pasos del buey.

 

 

La condición humana está dirigida por la mente, predomina en ella la mente, está hecha de mente. Si uno habla o actúa con mente pura, la felicidad lo sigue como su sombra que nunca lo abandona.

 

«Me insultó, me golpeó, me venció, me robó». No cesa la agresividad de aquellos que albergan estos sentimientos de rencor.

 

«Me insultó, me golpeó, me venció, me robó». Cesa la agresividad de aquellos que no albergan estos sentimientos de rencor.

 

Jamás en este mundo los odios cesan con el odio; cesan con la benevolencia: ésta es una ley eterna.

 

Los otros no saben que en este mundo debemos controlarnos; cesa la disensión en aquellos que sí lo saben.

 

Aquellos que consideran que hay realidad en lo irreal y los que ven irrealidad en lo real, nutridos de falsas ideas, no llegan nunca a la realidad.

 

Como la lluvia atraviesa una casa mal techada, así la pasión penetra en una mente indisciplinada.

 

Como la lluvia no penetra en una casa bien techada, así la pasión no penetra en una mente bien disciplinada.

 

El que actúa mal se atormenta en este mundo, se atormenta en el otro, se atormenta en ambos mundos; se atormenta pensando: «He hecho una mala acción», y se atormenta más al llegar a un estado de mísera existencia.

 

El que actúa bien goza en este mundo, goza en el otro, goza en ambos mundos; goza pensando: «he hecho una buena acción»; y goza más al llegar a un estado de feliz existencia.

 

Los que constantemente están dedicados a la meditación, perseverantes y esforzadamente empeñosos, conquistan, sabios, el nirvana, insuperado estado de perfecta paz.

 

Se acrecienta la gloria de aquel que es enérgico y está penetrado de autoconciencia, de conducta pura, de actos reflexivos, autocontrolado, que vive alerta y vigilante.

 

Mediante su energía, su autocontrol y autodominio, mediante su estado de alerta y vigilancia, debe el sabio hacerse una isla que no sumerja la corriente.

 

Los hombres necios y torpes se dan a la indolencia; el sabio cuida su estado de alerta y vigilancia como su mejor tesoro.

 

No os entreguéis a la indolencia ni a la intimidad de los placeres de la sensualidad, pues el que medita alerta y vigilante alcanza la felicidad.

 

Una vez que el sabio, con su estado de alerta y vigilancia, ha arrojado de sí la desidia, subiéndose a la torre de la sabiduría, contempla entonces, libre de pena, al dolorido género humano; contempla sabio a los ignorantes, como quien desde lo alto de una montaña contempla a los que están en el fondo del valle.

 

Alerta y vigilante entre los desidiosos, totalmente despierto entre los dormidos, avanza el sabio dejándolos atrás, como el caballo rápido a un caballo sin fuerzas.

 

BUDA DE LA MEDICINA

 

El sabio endereza su mente, vacilante e inestable, difícil de retener, difícil de refrenar, como el que hace flechas endereza una flecha.

 

Cosa buena es el control de la mente, difícil de refrenar, voluble, que vuela a su antojo; la mente controlada aporta felicidad.

 

Miedo no existe para el que está despierto, con su pensamiento libre de sensualidad, con su mente libre de agitaciones, más allá de lo bueno y de lo malo.

 

Sabiendo que este cuerpo es frágil como un cántaro, haciendo de su mente una ciudadela, luche uno contra Mara con el arma del conocimiento; proteja su conquista; libre esté de todo lazo.

 

Pronto, en verdad, este cuerpo yacerá por tierra, arrojado, sin vida, como un leño inútil.

 

Cualquier cosa que un enemigo pueda hacerle a su enemigo, o un rival a su rival, algo peor aún que eso puede hacer una mente mal dirigida.

 

Cualquier cosa que puedan hacer el padre y la madre o los otros allegados, algo mejor aún que eso puede hacer una mente bien dirigida.

 

 

* * *

DHAMMAPADA, La enseñanza de Buda, selección de los capítulos 1 al 3. RBA coleccionables, 2006. Traducción del pali por Carmen Dragonetti. Filosofía Digital, 2012.

 

Estantería que contiene la edición completa del Canon Pali, en la que se integra el Dhammapada.

 

El Dhammapada (PāliPrácrito:धम्मपद DhamapadaSánscrito धर्मपद Dharmapada) es una escritura sagrada budista en verso tradicionalmente atribuida a Buda Gautama. Es uno de los textos más conocidos del Canon Pali.

 

El título es un término compuesto de las palabras “dhamma” y “pada”, cada una de las cuales tiene varios significados y connotaciones. En general “dhamma” hace referencia a la “doctrina” de Budda o a una “verdad eterna” o “virtud”, y “pada” significa literalmente “pie” y en este contexto puede traducirse por “camino” o “verso”.

 

La mente precede a todo lo conocible, la mente lo gobierna y lo crea. Cuando uno actúa o habla con la mente corrupta,la insatisfacción causada por esto le sigue como la rueda sigue a la pezuña del buey.

 

Primer verso traducido del Dhammapada

 

Según la tradición, los versos del Dhammapada fueron pronunciados por Buda Gautama en varias ocasiones. Muchos de los versos tratan sobre asuntos éticos. El texto es parte del Khuddaka Nikaya del Sutta Pitaka, aunque aproximadamente la mitad de los versos también se encuentran en otras partes del Canon Pali. Un comentario del Siglo IV ó V d. C. atribuido a Buddhaghosa incluye 305 historias que dan contexto a los versos.

 

 

Se el primero en escribir un comentario

Déjanos tu comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*