Viaje al corazón de las tinieblas de la violencia doméstica

La esposa del Presidente

ABIGAIL SMITH ADAMS, nacida el 11 de noviembre de 1744  y fallecida el 28 de octubre de 1818, fue esposa de John Adams, segundo presidente y uno de los padres fundadores de los Estados Unidos de América. 

En el nuevo código de leyes, que supongo tendréis que redactar, desearía que te acordases de las damas, y que fueses más generoso y condescendiente con ellas que tus antepasados. No pongas un poder tan ilimitado en las manos de los maridos. Recuerda que todos los hombres serían tiranos si pudiesen. Si no se nos presta especial atención y cuidado a las damas, estamos decididas a organizar una rebelión y no nos consideraremos obligadas a obedecer ninguna ley en la que no hayamos tenido ni voz ni voto. Que los de tu sexo sois, por naturaleza, tiránicos, es una verdad tan cabalmente establecida que no admite discusión; pero aquellos que deseéis la felicidad, debéis suprimir el duro título de amo por otro más afectuoso y tierno, como es el de amigo. Por lo tanto, ¿por qué no dejar fuera de la potestad de los malvados y de los sin ley el poder valerse impunemente de nosotras con crueldad e indignidad? Los hombres sensatos de todas las épocas han sentido aversión por esas costumbres, por las que se nos trata únicamente como esclavas de vuestro sexo”.

(A John Adams, de su esposa Abigail Adams – 31 marzo 1776)

No puedo decir que te considere harto generoso con las damas; pues, mientras proclamas la paz y la buena voluntad entre los hombres y emancipas a los pueblos, insistes en retener un poder absoluto sobre las esposas. Empero, debes recordar que el poder arbitrario es, como la mayoría de las cosas duras, muy fácil de romper; y a pesar de vuestras sabias leyes y normas, está dentro de nuestro alcance, no solamente liberarnos, sino someter a nuestros amos, y, sin hacer uso de la violencia, lograr que derraméis a nuestros pies tanto vuestra autoridad natural como la legal: “Embelesa aceptando, domina sometiéndote, pues hacemos mejor lo que nos apetece cuando obedecemos”.

(A John Adams, de su esposa Abigail Adams – 7 mayo 1776)

 

El nacimiento de Venus, de Sandro Boticelli (1484)

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Viaje al Corazón de las Tinieblas de la Violencia Doméstica 

por  Belén Luján Sáez

Abogado

 

La consciencia de la injusticia de todos los tipos de dominación –y este tipo es especialmente perverso-, requiere el conocimiento profundo de sus causas, de las que deriva la comisión del delito.

El conocimiento profundo. Es difícil, ya de por sí, adentrarse en este camino, no lejano al “Corazón de las tinieblas” de la pesadilla de Conrad. Pero a esa dificultad inicial hemos de añadir otra: la pulsión de lo “políticamente correcto”; no solo de la tradicional, la nacional-católica, sino de la inducida en muchos de nosotros, en menor o mayor grado, que ha llevado a asimilar conceptos ya superados, en nuevas expresiones. Así, me pregunto -demasiado a menudo-, ¿empoderarse es poder prohibir opinar a los demás?

Estas agresiones a la Libertad de Expresión, que conllevan la pérdida de libertad al debatir acerca de asuntos de singular importancia (no sólo para las víctimas, también para el interés general, para toda la colectividad), constituyen un obstáculo a la solución del problema; que tras todos estos años, no ha dejado de crecer, hasta hacerse insoportable.

Esto debería llevarnos a cuestionar la efectividad de la estrategia política –también de la administrativa y la judicial, dependientes ambas de la acción legislativa- seguida hasta ahora.

Dediquemos nuestro esfuerzo a analizar su causalidad. El porqué profundo de la violencia doméstica.

El Socialismo no juega con las emociones para obtener rédito electoral. El Socialismo, entendido como conciencia social, busca racionalmente las causas, afronta la raíz de los problemas, y los soluciona mediante la dialéctica, con el esfuerzo y la solidaridad de todos.

Para ello se precisa la más amplia Libertad de Opinión. Sin miedo; hasta de los errores se aprende; especialmente de los errores. Nada mejora el inmovilismo; petrifica el miedo a los cambios que subyugan a conservar el presente, sin asumir las lecciones del pasado, paralizando el futuro.

Primera parada: MACHISMO. Esta es la única parada que desde la política se ha realizado Y en ella se ha quedado. Pasaremos de largo, por conocida y por insuficiente para hallar en ella la solución que buscamos, no sin antes detenernos brevemente sobre lo ya conocido.

El Patriarcado es milenario. Acabar con él será –está siendo- traumático. Hay que aceptarlo. Una vez aceptada la realidad, estaremos en situación de luchar y vencerla. Pero antes, hemos de comprenderla. Y para ello, tenemos la historia.

Segunda parada: CRISIS ECONÓMICA. La relación entre la tasa de suicidios y la crisis (estafa) económica resulta evidente; y silenciada. La salud mental de todos ha sido radicalmente afectada por la corrupción general que padecemos, sin vislumbrar solución. La insolidaridad resplandece por encima de invocaciones estériles del populismo a “la gente decente”. Sin solidaridad, en qué es posible fundar la “decencia”. En la Honestidad; en la virtud que está ausente del tinglado político.

La ausencia de transparencia sobre lo que más nos afecta se simboliza en la CENSURA de los datos sobre Suicidios entre 2012 y 2014; los años trágicos que se nos han ocultado por todos. Nos tratan como a menores de edad; y si ese trato no es merecido, debemos confrontarlo.

El número de suicidios en España alcanzó un récord histórico en 2014 por tercer año consecutivo e incluso duplicó la cifra de fallecidos por accidentes de tráfico. 3.910 personas se quitaron la vida, la mayor cifra registrada desde 1980, cuando el Instituto Nacional de Estadística (INE) comenzó a difundir esta información. Sin embargo, el aumento con respecto a 2013 es mínimo, solo del 1%”.  (http://politica.elpais.com/politica/2016/03/29/actualidad/1459249694_040134.html )

http://www.ine.es/dynt3/inebase/index.htm?padre=1171

 

Se da la circunstancia de que, si analizamos los datos por franjas de edad, uno de los mayores incrementos que se han producido entre 2007 y 2014 corresponde a los que tienen alrededor de 50 años. Los suicidas de esta generación han aumentado un 38% durante estos años”.

(http://www.elmundo.es/sociedad/2016/03/30/56fb9dc5ca47413d358b4604.html )

 

Los datos publicados en 2017 –INE- muestran que cada día se suicidan 11 personas en España; pero esos datos omiten lo ocurrido entre 2012 y 2014; así que no sería descabellado suponer que ese período arroja datos muy superiores; que por ello se censuran; para nuestra tranquilidad; el silencio de los corderos.

Cuando no puedes afrontar los gastos de supervivencia de tu familia, es cuando más necesaria es la solidaridad familiar. Y también cuando resulta más difícil prestarla, abrumados por nuestros graves problemas, no queda espacio para preocuparse de los problemas ajenos. Este individualismo patológico es germen de la violencia social “privada”.

El Suicidio afecta mayoritariamente al hombre. La locura inducida que lleva a matarse sigue el sendero del patriarcado; la responsabilidad de mantener a la familia, parece seguir siendo percibida como principalmente masculina.

Los métodos del suicida también difieren; los más macabros son los de los varones. También esto significa algo. El deseo nubla la vista de la realidad. No se ven salidas a la exclusión laboral, que es social, y finalmente se interpreta como exclusión de la humanidad.

En esta tensión, de naturaleza social, y sólo por derivación, económica, el hogar deja de ser reposo para convertirse en reproche y malestar. Y deriva en discusiones domésticas. En las que el dominador, generalmente varón, se ve en situación de debilidad. Sabe que una llamada a la policía significaría no solo la prisión, sino la pérdida del futuro. Y entonces es difícil no anticiparse a la agresión no producida, mediante la violencia doméstica; que, por ello, es de género.

Una especie de suicidio social. Que es PASIONAL, aunque diferente de la “tradicional” celotipia. No hay prevención posible si se basa únicamente en la amenaza de la sanción penal. Porque, insistimos, estamos ante crímenes pasionales, aparentemente motivados por razones económicas. Aparentemente, porque la realidad es que son producto de una grave patología social: el machismo; la pretendida superioridad de la fuerza sobre la prudencia; fuerza masculina; prudencia femenina. No quiere esto decir que sea de hombre la una y de mujer la otra; lo masculino no pertenece en exclusiva al varón; y lo femenino tampoco es exclusivo de la hembra. Todos tenemos ambas, masculinidad y femineidad desde el mismo momento de la concepción, que excitará más una u otra, dando lugar a la reproducción sexual que caracteriza al mamífero.

Tercera parada: POLÍTICA CRIMINAL. Decíamos que nos encontramos, en la generalidad de los casos, frente a Delitos PASIONALES, en los que, por definición, la amenaza de la sanción no ayuda a su prevención.

La Política criminal, en este tipo delictivo, ha de ser preventiva, ha de centrarse en las causas, por encima de los efectos. Porque, ¿cómo vamos a ser realmente conscientes de la naturaleza del hecho, si desconocemos sus causas?

Al delincuente no se le pueden dar facilidades morales. La realidad de su indefensión procesal  -manifiesta cada día en su abstracción legal desigual-  es una traba a la asunción por parte del delincuente de la verdadera dimensión de su culpa. Y desde luego, la conciencia anterior de su, digamos, “vocación” a la indefensión, facilita la comisión del delito, desincentiva la inhibición, y facilita la explosión de ira que lleva al fatal desenlace. Toda injusticia tiene consecuencias materiales. Toda acción tiene su reacción. 

Y, en efecto, eso nos lleva al problema de la reacción frente a esta categoría de delincuentes ¿cuál ha de ser la acertada? La reacción política, que resulta la primera por su orden natural, una vez impuesta por la corrupción político/mediática, es percibida como social. Pero nada hay de social en vulnerar los Derechos Humanos; en el caso, el Derecho al Juicio Justo. Que aquí resulta más necesario que nunca. Se trata de dar respuesta judicial; y ésta no se puede producir en ausencia de Juicio Justo. Y eso precisamente es lo que, lamentablemente, se trasluce tras más de una década de vigencia de la legislación especial de protección de la violencia sobre la mujer (y ello aun con la clara evolución garantista, hacia el igualitarismo, que los propios Tribunales, especialmente las Audiencias Provinciales, han desarrollado con el tiempo, superando la condena apriorística y desequilibrada que les impone una Ley que parece que solo se puede leer desde una asumida “cosificación” de la mujer en todos los casos; descarta la discusión en pie de igualdad, posibilidad reconocida únicamente por el voluntarismo judicial, pero olvidada a propósito por el legislador).

La realidad es que a pesar de esa  norma legal (Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre), que ha estigmatizado indebidamente al varón, que permite el abuso de la mujer en los momentos de ruptura de las relaciones de pareja -medie matrimonio o no-, aun cuando nunca existió abuso por el hombre, a pesar de esa norma, decíamos, no conseguimos evitar las muertes -que, por lo general, quedan ajenas al proceso judicial, a la mera denuncia y se mantienen en sus escalofriantes cifras año tras año.

La cuestión es que no llegamos a las causas, por lo que se torna imposible atajar el problema, acabar con él.  Resulta más favorable a la división irreconciliable y a todo el aparataje creado alrededor de la violencia de género, aparataje que, a pesar de las altas sumas de dinero que mueve, para esas víctimas mortales resulta absolutamente estéril.  

Los Derechos Fundamentales no pueden ser nunca sacrificados. La dignidad de la persona (articulo 10 Constitución Española) se fundamenta en la efectividad de sus Derechos Fundamentales, y malamente podremos recuperar la dignidad como colectivo, superando la lacra social de la violencia en cualquiera de sus formas, si mantenemos la indignidad de la desigualdad. Alcancemos la paz y la justicia social, superemos la guerra a que nos somete la división. Atajemos las causas. Lo cual solo cabe lograr mediante el igualitarismo, que no cabe confundir nunca con el feminismo (la solución no es sustituir el patriarcado por el matriarcado). Con ello recuperaremos también la Libertad de expresión, pilar básico de todo Estado Social, Democrático y de Derecho. 

 

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El hombre tuvo a la mujer para tomar su semilla
El tiene el poder, 
Ella la necesidad
Ella pasa la vida complaciendo a su hombre
Le da de comer todo lo que puede

Ella llora demasiado a menudo sola de noche
El fuma y bebe y no vuelve a casa
Sólo las mujeres sangran

El hombre te hace encanecer
Él es el error de tu vida
Todo lo que realmente quieres es un descanso

El te miente a la cara
Sabes que odias este juego
Te abofetea de vez en cuando y vives y amas en el dolor

Ella llora demasiado a menudo sola de noche
El fuma y bebe y no vuelve a casa
Sólo las mujeres sangran

Ojos negros a todas horas
No gastes ni una moneda
Limpia toda esta mugre
Y tú allí arrodillada rogándome que vaya
A verte sangrar

Sólo las mujeres sangran

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