Ni sanidad, ni justicia

Publicamos hoy un relato impactante, en el que la corrupción política responsable de la progresiva destrucción del Sistema Nacional de Salud (Servicio Andaluz de Salud; Consejería de Salud; Junta de Andalucía, en este caso), ocasiona la desatención sanitaria que desemboca en la trágica muerte de un paciente.
 
Burocracia y Justicia, todo en uno, dan lugar a la convalidación de la actuación sanitaria denunciada por una de las hijas del fallecido en el escrito que hoy publicamos, y con cuya lectura les dejamos, no sin antes recordar que los denunciantes necesitan todo el apoyo que les podáis dar. Han puesto en marcha una campaña en Change.org, en la que puedes colaborar firmando en este enlace:
 
 
 
 
Si desean expresar su opinión directamente a la  Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, pueden utilizar estos enlaces:
 
 
 
 

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Revisión de sentencia en caso de negligencia médica.

Mónica Rodriguez Latorre

 

Escribo esta historia desde la más absoluta frustración e impotencia.Quiero dar a conocer,si es posible,cómo ha funcionado la justicia, que hay que acatar, con mi familia.

El 28 de Febrero de 2010,mi padre llegó al servicio de Urgencias del hospital Torrecárdenas en Almería a las 00:54 horas.Según los doctores,y según el informe original (encontrado por casualidad en unos pantalones de mi padre días después),el motivo de la consulta fue una intoxicación etílica.Mi padre buscaba a mi madre,aunque ellos creyeron que mi madre estaba allí.No estábamos ninguno de sus familiares y no fuimos avisados en ningún momento.

Mientras esperaba en la sala de espera,se cayó y se golpeó en la cabeza.Según ellos,sin consecuencias.También dicen que una vez con los doctores,la entrevista fue muy complicada por el estado de embriaguez que presentaba y que respondía de forma incoherente,aunque si fue capaz de decir que era alérgico a la penicilina y que tomaba Simtrón.En ningún momento se le realizó ninguna prueba de alcoholemia,por cierto.La exploración,según ellos,fue perfecta,contradiciendo lo anterior manifestado.

Como juicio clínico aparece una Intoxicación Etílica aunque un poco más debajo de dicho informe,aparecen unas normas a seguir en caso de Traumatismo Craneoencefálico con alteración de conciencia,que más tarde dirán que todos nosotros fuimos informados de ello en persona y por escrito.

A mi padre se le dio de alta a las 1:41 minutos de la madrugada.Calculen ustedes el tiempo que pasó: 46 minutos.

Este es el comienzo de una larga peregrinación de reclamaciones administrativas y de juicios,ya que consideramos que mi padre no fue atendido correctamente ya que;según el protocolo del SAS,mi padre debería haber pasado al menos 6 horas en el área de los sillones en Observación pero,claro,todos los almerienses sabemos qué ocurre en Urgencias del hospital Torrecárdenas los fines de semana y los días festivos.

El día 2 de Marzo,mi padre fue ingresado,y en el mismo informe aparece el episodio que le ocurrió el 28 de Febrero.También dice que ingresa en la UCI.Se les olvidó comentar que se le sometió a una gravísima operación quirúrgica,a la cual no sobrevivió. Murió el 17 de Marzo sin despertar del coma en el que estaba,sin despedirse.

Fueron 15 días que no se les desean a nadie,llenos de incertidumbre,de preguntas sin respuesta…sólo recibimos silencio y malas noticias durante ese tiempo.He de decir que el personal de la UCI fue muy profesional en todo momento.

Tras todo esto,no es difícil imaginar cómo nos quedamos tanto mi familia como yo.Como no disponemos de muchos recursos económicos,en principio reclamamos de manera Contencioso-Administrativo en vez de por lo Penal,que era lo que hubiésemos querido,ir contra los dos doctores que lo atendieron la noche del 28 de Febrero.

Fueron dos años de papeleo donde se nos negó una y otra vez que hubiera habido mala praxis sino todo lo contrario,que fue todo correcto.Por fin podíamos ir a juicio, un Vía Crucis de abogados, papeles,peritos,en fin,un caos donde aprendes lo poco que vale una vida humana.También fueron años de préstamos,precariedad,sacrificio para poder pagarlo todo,porque la justicia cuesta,y cuesta mucho. Y aún, a día de hoy, seguimos pagando.

 

En Octubre de 2013 se celebró el juicio en Sevilla,en el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 3,con el magistrado d. Rafael Tirado Márquez,el cual tuvo una actitud muy curiosa ya que,al ser el juicio al mediodía,parecía tener un poco de prisa.

Un doctor de la parte del SAS fue citado a declarar en Sevilla pero se negó,a no ser que la familia le pagase 1000 euros.En fin,sin comentarios…La labor de nuestro estupendo abogado hizo que el perito de la parte contraria nos diese la razón en varios momentos,lo cual fue algo increíble.

El día 23 de Julio de 2014 nos llegó la sentencia.Y perdimos.El juez se saltó el protocolo del SAS,según él,mi padre estaba en el hospital de forma casual y todo fue perfecto,le realizaron todo tipo de pruebas y fue correctamente atendido.Quizás mi padre se cayó también en otro sitio y por supuesto se da por hecho que nosotros estábamos allí ese día. También considera este magistrado que pedimos una cifra excesiva por la muerte de mi padre.Se pide según las tablas en los accidentes de tráfico ya que no hay nada que mida una negligencia médica.Al no poder ir por lo Penal,no podíamos pedir cárcel para los doctores.Fue un mazazo.Por cierto,fuimos condenados a 1500 euros aunque una parte de la familia estaba exenta de pagar tasas debido a la situación económica que teníamos.

No nos quedó otra que recurrir al Tribunal Supremo de Justicia de Andalucía,también en Sevilla,pensando que quizás alguien viese lo que no quisieron ver en este juicio.¿Qué pruebas le realizaron a mi padre?Sólo estuvo 46 minutos.

Hace unos pocos días llegó la sentencia del TSJ.El juicio se celebró el 5 o el 8 de Enero,no está muy claro ya que no se informó con antelación a nuestro abogado,en la Sección 4 Sala Contencioso-Administrativo TSJA Sede Sevilla,con los Ilmos. Sres.:

Presidente: D. Heriberto Asencio Cantisan

Magistrados: D. Guillermo Sanchís Fernández Mersaque

  1. José Ángel Vázquez García
  2. Javier Rodríguez Moral
  3. Eduardo Hinojosa Martínez

Todos ellos deben votar sobre el caso de mi padre,ver el video del anterior juicio,leer todos los informes tanto nuestros como de la parte contraria,deben hacer su trabajo,imagino.Pues bien,hemos vuelto a perder.De hecho es una sentencia que no es capaz de comprender ni nuestro abogado. Según esta,mi padre fue correctamente atendido , incluso con exceso de celo se le realizaron todo tipo de pruebas ( en 46 minutos que estuvo en urgencias),pedimos mucho dinero y mi madre si estuvo por alii pero no explica por qué.Yo creía que en Derecho todo debe basarse en hechos objetivos y no en suposiciones,pues la sentencia supone más de lo que explica.Por cierto,en una parte dicen que se trata de un caso muy difícil, pero sólo han tardado 4 días en dar el fallo, 0¿alguien nos lo explica? Hemos vuelto a ser condenados de nuevo, con 2500 euros, que junto con  las deudas que ya tenemos de todo lo anterior ya imaginarán cómo estamos.

Podemos dejarlo o podemos recurrir al Constitucional de Madrid. Es ésta la razón por la que escribo todo esto. Solicito una revisión del fondo del asunto de nuevo en Sevilla .Seguramente no conseguiremos nada, ni podremos recurrir a Madrid pero sí que queremos que se sepa y conozca el caso de mi padre, porque no es justo, porque todos tenemos derecho a la pataleta y porque necesito que se nos haga oír en Sevilla.

Tengo toda la documentación por si alguien me la solicita ,es lo único con lo que contamos desde el principio de toda esta historia. También escribo esto por si ayuda a alguien que esté o haya estado en la misma situación que nosotros. Queremos que Sevilla nos oiga…No queremos fallar a nuestro padre, no lo merece….

 

3 Comentarios

  1. Estamos manteniendo un servicio, la administración de justicia, que no se da. Es cara de mantener y te arruina se te metes en un pleito aunque tengas la razón. Me pregunto si hubiera pasado lo mismo si se tratase del padre de cualquiera de estos jueces que han firmado estas resoluciones.

  2. Ni el derecho, ni las Constituciones, poseen otro significado que el de definir un marco de convivencia social. Y no podemos pretender que esa convivencia social permanezca estática. Es siempre DINÁMICA; se construye cada día, se innova y adapta en cada momento a la realidad social.

    De la misma manera, el contenido de los Derechos Fundamentales tampoco es estático, sino que se encuentra siempre en movimiento; movimiento generado por la tensión entre fuerzas contrapuestas.

    Cuando esas fuerzas apuntan, cada una, en su propia dirección, el Derecho impide -o eso intenta- que la sociedad se hunda en el caos. Y, en cada momento, predominará la fuerza dotada de mayor organización. Es la realidad.

    En un mundo de ficción, regido por el “deber ser”, parecería sencillo (o al menos factible) alcanzar una convivencia social “estática”, regida por principios inmutables de orden constitucional. Sin embargo, en el mundo real, el “deber ser” no puede resultar ajeno a las tensiones creadoras de ese dinamismo constructor de la realidad inmediata.

    El Derecho es acción. Es la acción del aplicador del derecho. Es la acción del ciudadano, sujeto/objeto de Derecho. Es una obra inmensa, siempre en construcción.

    Por ello, el estudio del Derecho vigente, requiere el análisis de la realidad del momento histórico vivido. Será esa realidad la que, en cada instante, determine el estado de la convivencia social, y consecuentemente, el campo de actuación del Derecho y su dinámica.

    A muchos no nos complace la realidad que nos ha tocado vivir. Por eso hemos de actuar para cambiarla, para mejorarla. Pero para ello, no podemos colocarnos en un plano ideal, abstracto, intangible. Al contrario, hay que situarse dentro de la realidad. Hay que enfrentarse a ella. Por duro que sea.

    Y la realidad, muestra la decadencia de los Derechos Humanos. Muestra la vigencia/emergencia de nuevos valores. Valores individuales, insolidarios y egoístas. Nuevos valores sobre los que esta siendo construida la realidad. Y, consecuentemente, el Derecho, organizador de la convivencia social.

    Son esos nuevos valores individuales, egoístas e insolidarios, los que están siendo incorporados a nuestra esfera jurídica. Y el Derecho los reconoce y hace suyos, “estatalizándolos”. Por medio de la acción legislativa, ejecutiva y judicial.

    Percibo que, en nuestra lucha por los Derechos Fundamentales, nos centramos en lo “individual”, en un egoísta “que hay de lo mío”. Esa dispersión genera la desactivación de la fuerza que es propia de todo grupo cohesionado. La dispersa y debilita.

    No construiremos un mundo mejor centrándonos en nuestros propios intereses. Al contrario, profundizaremos en la consolidación del egoísmo individualista como director de la organización de la convivencia, siempre “en movimiento”, siempre dinámica.

    No se trata de defender nuestros derechos fundamentales, sino de defender Los Derechos Fundamentales. Con abstracción de nuestros propios problemas. Con solidaridad, que siempre es para con los demás. De otra forma, confundiremos solidaridad con egoísmo.

    Y eso lo ha percibido magníficamente la Opinión Pública. Aunque a muchos nos duela reconocerlo. Por eso, la respuesta de los ciudadanos ante las agresiones de que son objeto los Derechos de “otros”, es de inhibición (“no es mi problema”).

    La jurisprudencia de nuestros Tribunales de Justicia, como no podía ser de otra manera, ha venido haciendo suyos los postulados de esta nueva organización social, basada, insisto, en el egoísmo individualista, en la insolidaridad; en la feroz competencia entre individuos, que buscan, cada uno, la satisfacción de sus propios intereses.

    Y es esta situación la que impide la unión, de la que habría de surgir la fuerza, la potencia constructora de una realidad “justa”.

    En efecto, tal unión, basada en la individualidad de sus miembros, no puede tener como resultado una mayor potencia del grupo. Para ello es necesario que esa unión sea coincidente en su dirección, pues solo así las fuerzas individuales se suman para alcanzar una superior potencia.

    Cuando, como es el caso, las fuerzas individuales tienen distintas direcciones, en lugar de sumarse unas a otras, se anulan entre sí; se disminuyen mutuamente.

    ¿Cual es la acción que puede dar coherencia, unidad y potencia a nuestros intereses individuales? Evidentemente, solo puede serlo la acción Solidaria.

    Pero, ¿somos capaces de emprender esa acción solidaria? ¿Somos capaces de sacrificar a ella nuestros intereses individuales? Si no lo somos, nuestros esfuerzos, por grandes que puedan llegar a ser, están destinados al fracaso. Y ese fracaso, nos lleva a la decepción. Y nos hace impotentes.

    Infelices.

    ¿Queremos construir ese mundo basado en valores solidarios? Y, si es así, ¿que estamos dispuestos a sacrificar a tan noble causa? ¿Tenemos la humildad que la consecución de tan elevados fines exige? ¿O, en realidad nuestros deseos de una sociedad más justa solo son fruto de la vanidad?

    ¿Estamos dispuestos a poner nuestra potencia al servicio de todos, renunciando a dar satisfacción a nuestros deseos individuales? Si no es así, todos los esfuerzos serán inútiles. El Derecho seguirá construyéndose sobre la insolidaridad y el egoísmo.

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