Pedro no es Pedro; es la idea de Pedro

Camina plácidamente en medio del ruido y de la prisa,
Y recuerda cuanta paz puede haber en el silencio.
Tanto como sea posible –y sin claudicar- llévate bien con todos.
Di tu verdad tranquila y claramente, y escucha a los otros.
Incluso al simple y al ignorante: ellos también tienen su historia.
Evita a los exaltados y a los agresivos,
Pues son ofensas al espíritu.

 

Lo viejo ha muerto, y lo nuevo no acaba de nacer. El viejo paradigma de la Competencia no nos representa ya. Se impone la Colaboración. Con el cambio de paradigma, se produce un vacío, una indefinición. Pero vemos claramente los contornos de la nueva realidad; somos nosotros quienes la construimos. Los responsables; queramos o no, marcará nuestra vida; y el futuro de todos. Construir la Libertad, es ganarla, pero sobre todo, conservarla. Es esta una grave Responsabilidad, cuyo ejercicio no es posible delegar en otros, pues si así lo hiciéramos, la habremos perdido de nuevo. Hemos de guardar lealtad a la nueva idea aun antes de conocerla; estamos ya luchando por ella, lo sepas o no. Sólo tienes que participar. Que construir en común. Construir. La nueva idea.

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Es la opinión de un humilde narrador, privado de la razón, que alegre pasea por los senderos de la intuición; o del deseo: Pedro Sánchez no necesita ser Presidente para pasar a la historia –me pregunto, ¿quién querría pasar a la historia siendo Aznar?-; porque la historia ya se ha escrito a su alrededor. Los símbolos no necesitan ser Presidentes. Y Pedro simboliza ya a una militancia organizada que recupera su poder de decisión de las manos de las élites. Es un símbolo potente.

Es el símbolo de la Nueva Política; del CÍRCULO VIRTUOSO que todos buscamos, en el que la lealtad a la palabra dada y la responsabilidad por los propios actos, guíen la acción de unos políticos que ejercerán su función, verdaderamente, con pleno sometimiento a las decisiones de la mayoría, dentro del respeto y la promoción de los Derechos de las minorías. Honestidad y Lealtad para con nuestra Libertad Política.

En el mito de La Caverna (La República), Platón presenta dos mundos; un mundo de cosas sensibles (mundo sensible), material y sensual, y otro imperceptible, oculto para los sentidos (mundo inteligible), donde habitan las ideas. Sobre tal base, diremos:

Pedro no es Pedro; es la idea de Pedro.

 “Yo no conozco a Pedro”. Tengo una versión de la idea de Pedro. Y la comparto; y la re-creo. Y otros hacen lo mismo. Y como la realidad nunca existe de la manera en que la percibimos (más que para nosotros mismos), de nuevo distintas impresiones de la idea de Pedro van formando un “modelo original que sirve como pauta para imitarlo, reproducirlo o copiarlo, o prototipo ideal que sirve como ejemplo de perfección”. Esto es, un ARQUETIPO. Que Pedro Simboliza.

Necesitamos a Pedro para poder significar –y explicarnos el significado- lo que no podemos expresar más que por medio del Símbolo. El concepto, indefinible, de la “Nueva Política”.

En efecto, símbolo es la representación perceptible de una idea, con rasgos asociados por una convención socialmente aceptada.

 

El símbolo es la forma de exteriorizar un pensamiento o idea, así como el signo o medio de expresión al que se atribuye un significado convencional y en cuya génesis se encuentra la semejanza, real o imaginada, con lo significado.

 

Aristóteles afirmaba que no se piensa sin imágenes. Hegel, con su visión idealista, plantea la belleza en el arte como la expresión sensible de la idea; ésta se hace verdaderamente presente en la manifestación sensible de lo bello; lo divino ininteligible que, sin embargo, se expresa. Como Platón, Hegel diferencia entre lo sensible (empírico) y lo inteligible (racional).

Pero, aún antes de Hegel, nos asiste Kant; quien denomina Fenómeno (del griego φαινόμενoν: apariencia, manifestación) al aspecto que las cosas ofrecen ante nuestros sentidos; es decir, el primer contacto que tenemos con las cosas, lo que denominamos experiencia.

La misma palabra hace pensar que detrás del fenómeno puede existir una estructura no perceptible directamente, a la que el filósofo Immanuel Kant denominó Noúmeno. Pedro como Fenómeno que evoca “la cosa en si”; la Nueva -tan desconocida como ansiada- Política.

El Noúmeno, o “la cosa en sí”, es aquello que está tras los muros del conocimiento posible y de la experiencia. “Noúmeno significa una cosa en la medida en que no puede ser reconocida por medio de la intuición sensible”. A la vez que, positivamente, significa “objeto que puede ser conocido por medio de la intuición no sensible”, es decir, por medio de la intuición intelectual. El conocimiento de las “cosas en sí” no se encuentra en la razón teórica, sino en la razón práctica.

Si bien Kant viene a negar la posibilidad de la Intuición no sensible; Jung va un paso más allá, conceptuando el ARQUETIPO.

Lo simbólico no remite al significado, sino que representa el significado mismo. Tal es la importancia de la imagen -o el nombre- como vehículo que da fuerza a la expresión.

“Llamamos símbolo a un término, un nombre o una imagen que puede ser conocido en la vida diaria aunque posea connotaciones específicas además de su significado corriente y obvio”. —Carl G. Jung.

Los arquetipos se manifiestan no sólo a nivel personal, sino también a nivel colectivo en todas las culturas. Para Jung , la tarea de cada generación reside en comprender en forma diferente el  contenido –causa–, y el efecto –consecuencia- de los Arquetipos en que están inmersos. Jung se refiere a “una tendencia innata a generar imágenes con intensa carga emocional que expresan la primacía relacional de la vida humana”.

Es también el psiquiatra suizo, Carl Gustav Jung, quien acuña el término “Inconsciente Colectivo”, como sustrato común a los seres humanos de todos los tiempos y lugares, constituido por símbolos primitivos con los que se expresa un contenido de la psique que está más allá de la razón (“Los arquetipos y lo inconsciente colectivo”).

Para Jung existirían arquetipos especificos, como la “madre”, el “renacer”, el “dios niño” o la “niña divina”, después en torno al motivo del “espiritu”, como el que aparece con frecuencia en los cuentos populares, y al llamado “picaro”. Arquetipo y simbolo del arquetipo, que evoca lo “Inconsciente colectivo”.

Pero, ¡que no entre nadie aquí que no sepa matemática electoral¡, gritan los mercaderes del Templo de la Vieja Política, que por fin vemos saltar por los aires hecho añicos. Más vale tarde que nunca.

Asistimos al nacimiento de la Nueva Política. Primero la idea, compartida; después la definición del objetivo, permanente; finalmente, la ejecución, flexible. Tenemos la idea. O el principio de la idea.

Los Socialistas hemos de dar respuesta a los promotores de las “Revoluciones de Colores”, protestas sin propuestas viables ni ideología, de diferente intensidad, que tienen un origen común; oculto bajo el disfraz de una falsa transparencia.

Siempre se inician por unos pretendidos “Movimientos Sociales Antisistema”, que gozan del apoyo de los medios y recursos del “Sistema”; del “Estado Profundo” y de sus ramificaciones globales –Grandes Fundaciones, en especial- que vienen así a dirigir la acción de tales “Movimientos Sociales”; sin desactivarlos; al contrario, vigorizándolos enormemente, pues se convierten en peones de sus estrategias políticas, sobre todo en el medio plazo. Son quienes realmente financian a estos “Movimientos”, subvencionando sus proyectos –el dueño del dinero, selecciona aquéllos que le resultan (o resultarán) es útiles-; dirigen así la acción de los “Movimientos” financiados; dirigen a sus dirigentes; y con ellos, a sus bases militantes.

 

 ¿Estamos seguros de haber tomado la Pastilla Roja?

 

Es en este punto dónde surge el Símbolo encarnado por Pedro Sánchez. No es Pedro; es la idea de Pedro. Esa idea que tiene que ir perfilando la Militancia rebelde –y victoriosa- del PSOE, que es la verdadera constructora de esta nueva realidad, simbolizada por Pedro y este PSOE que resurge del frío.

Esa Militancia, rebelde y victoriosa, es la compañera de los Socialistas, dentro y fuera del PSOE. Trasmitirnos el significado de la idea de una Nueva Política, que Pedro Simboliza, parece propio de una Militancia entregada a su idea. No al Poder; a la Idea. El poder vendrá una vez perfilada la nueva idea surgida de la comunidad socialista organizada.

Organizada, primero en torno a las Casas del Pueblo; luego, desde su interior; y, finalmente, desde dentro de la casa común. La casa –la Organización- de esa Militancia que recuperó el control de la voz del PSOE, que lucha por la nueva idea. Nueva idea que, una vez alumbrada, asumirá irremediablemente el poder, que no es sino reflejo de la realidad. De la nueva realidad.

Para ello hemos de crear un nuevo espacio de relación, hemos de construir una “zona de acercamiento interactivo”, preferentemente físico, que ha de ser encauzado mediante una organización de Socialistas; que debería iniciar, es mi opinión, el nuevo PSOE de Pedro Sánchez, que ha recuperado mucho más que la ilusión. Ha recuperado la Organización. Que tan necesaria –imprescindible- resulta en estos momentos.

Quizás basandonos primero en pequeños grupos de confianza, incluso familiares, que proponen y votan propuestas, consolidando los resultados –y las decisiones- en diferentes niveles territoriales y sectoriales, y trasladando las decisiones a los Partidos de izquierdas que se constituyan en sujetos de esta Nueva Política en construcción; y, porqué no, a todos los partidos, que se verán obligados a pronunciarse sobre lo que se muestra como voluntad mayoritaria.

Sabemos que muchos votos al PP han sido producto del miedo (inducido). Del miedo a Podemos; del miedo a los nacionalismos; del miedo al fantasma de la dictadura comunista (véase http://puntocritico.com/2017/05/02/corrupcion-judicial-y-corrupcion-electoral-por-jesus-diaz-formoso/ ).

El miedo lleva a buscar seguridad; y en España, hoy, es el PP quien la ofrece, a cambio de libertad. El problema es que no se trata de la libertad de los que tienen miedo. Se trata de la libertad de todos, pues se trata del desempeño de la acción de Gobierno y de la acción Legislativa; de derecho. Y, como vemos asombrados estos días, también de la acción Judicial; de hecho.

El miedo debe ser erradicado. Desaparecido el miedo; desaparecerá la Vieja Política, basada en el miedo. Hasta el votante del PP, libre de miedo, probablemente votaría Socialismo. ¿Acaso la mayoría no son Católicos? Y los Católicos, ¿qué predican? Predican Solidaridad y salvación de los justos.


 

 

Jesucristo predicó sobre la Solidaridad, sobre no hacer a otro lo que no quieres para ti; sobre la igualdad, la justicia y la fraternidad. Jesucristo, si fue, fue Socialista. Así se explica su crucifixión; en base a exigencias hechas por los poderosos lobbies de comerciantes y usureros capitalinos al Gobierno Provincial del Imperio.

Jesús es carpintero, como su padre. En ninguna fuente consta que fuera propietario, ni comerciante, ni patrono, ni que contratara a otros para beneficiarse con su trabajo. Durante su prédica, Jesús y sus apóstoles vivieron de la caridad, ingreso que consideraban patrimonio común del colectivo” – http://www.taringa.net/posts/info/2917756/Jesus-fue-el-primer-socialista.html

El Imperio. El Imperio romano; del que somos sucesores. El Imperio que transformó el arte de la Grecia Clásica en ingeniería constructora de caminos. Porque eso es un Imperio. Mucho más que sobre el mero territorio, un Imperio se construye sobre una vasta red de comunicaciones por la que circulan personas y bienes; y lo más peligroso para un Imperio decadente: circulan ideas. Porque nos enfrentamos a un Imperio decadente y, por ello, más inhumano.

El Leviatán (Hobbes)

 

Cual ha de ser la mecha que prenda el fuego de la libertad en nuestros corazones, que los hará gritar con una sola voz, dispuestos a vencer, como nos habéis enseñado, al monstruoso imperio del Globalismo Neoliberal, es cuestión que parece poco controvertida: Hay que poner fin a la corrupción del Poder del que depende todo el tinglado, hay que arrancar de sus paredes todo el falso oropel del tremendo decorado de cartón piedra que ha sido la Vieja Política: Hay que acabar con la CORRUPCIÓN DEL PODER JUDICIAL; aquí no puede haber partidismo, sólo democracia.

 

LA JUSTICIA: Es lo que hay que recuperar. Ese es el reto. Inaplazable.

Hemos de construir un espacio de integración de la izquierda, el espacio del socialismo democrático y hemos de organizarlo. DESDE ABAJO. Colaborando

 

 
Kant, Lo bello y lo sublime – 1 de 6
La Fonda Filosófica

 

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