¿QUÉ ES SER SOCIALISTA? // Articulo de Jose Antonio Pérez Tapias: “Apuesta federalista y plurinacional ante la crisis del Estado”

Pedro Sánchez ha basado su campaña a la Secretaría General del PSOE en una nueva composición de fuerzas entre los Barones -“cuadros”- y los militantes de base, e incluso los simpatizantes, un nuevo eje de decisión, definido como “DE ABAJO-ARRIBA”.

Pese a este bagaje de buenas intenciones, ninguna medida concreta se ha anunciado desde el “nuevo PSOE” de Pedro. Tras meses de terapia motivacional, cuando más de la mitad de los 180.000 militantes del PSOE han “recuperado la ilusión”, el parón puede ser fatal.

El virus de la competencia no acaba de abandonar a los partidos de Izquierdas. El nuevo paradigma pugna por ser, por existir. LA COLABORACIÓN ha de sustituir a la competencia. La Horizontalidad en la toma de decisiones, ha de desplazar al modelo vertical.

Que el nuevo discurso del PSOE es atrayente, no lo duda nadie. Todos queremos ser parte de las decisiones que nos afectarán. Militar no es decidir; no lo ha sido hasta ahora. Pero la resistencia de los militantes a la imposición de estructuras de decisión opacas, ha continuado siendo la salvaguarda de los partidos; salvaguarda de las bases frente a las direcciones.

Pero un nuevo modelo de partido se está perfilando, con estructuras que se hacen saltar por los aires, paradójicamente, en silencio; con todo el silencio cómplice que aportan los odiosos Medios de Comunicación y Control Social.

El “fenómeno” PODEMOS es la avanzadilla de este nuevo asalto a nuestra Libertad Política; al sistema de partidos, que la Constitución (artículo 6) define como “instrumento fundamental para la participación política”.

Su esquema es un fraude. Mientras se suceden las informaciones fraudulentas sobre la “democracia interna” de los inscritos; que ni siquiera son militantes con compromisos ideológicos (en Podemos no hay ideología; no es “ni de izquierdas ni de derechas”); sino que trabajan en torno a meras “ocurrencias”, propuestas sin sistemática alguna, desorganizadas, y por ello inviables; pero que dan la falsa “imagen” de un proceso de toma de decisiones abierto, cuando todo está controlado por su Círculo Central o Directorio.

Los indicios, sino pruebas, se suceden. Incluso en las primeras páginas de los periódicos, pero en este clima tan denso, en el que el aire casi se puede mascar, poco campo hay para el análisis pausado de la realidad. Nos domina la emotividad; no la razón. Así, como muestra, este domingo en eldiario.es (http://www.eldiario.es/catalunya/politica/decide-democratico-postura-referendum_0_649886162.html ):

 

Leemos “La dirección catalana del partido ha delegado en sus asambleas de base la decisión”. Es decir, hay una dirección que delega. No hay una militancia que tiene poder, sino que necesita le sea delegado; delegado por su titular: la dirección. VIEJA POLÍTICA disfrazada de Lagarterana.

Es el nuevo fraude del capitalismo; el nuevo ataque a nuestra Libertad Política que lanzan “Los mercados” con sus fraudulentas y gravemente delictivas “Revoluciones de Colores”, legitimadoras de la GUERRA. LOS PARTIDOS SIN MILITANCIA.

Partidos como “Compromis” o “Equo” (partidos que ostentan más cargos públicos que militantes tienen) son ejemplos de esta nueva política, de la impunidad y el descontrol enmascarados, que se nos quiere imponer por medio de la Corrupción Informativa en que estamos inmersos.

Corrupción Informativa atroz; que se ha consolidado, pese a que la Constitución “GARANTIZA” el Derecho de los ciudadanos a recibir “Información Veraz” (artículo 20, 1º d), ninguna garantía efectiva existe para este esencial Derecho Humano, del que depende “el pluralismo político” y la existencia misma de una “sociedad libre y plural”, según el mismo Tribunal Constitucional. Sin garantías efectivas, no existe Derecho alguno; mera expectativa, todo lo más.

Un Tribunal Constitucional que ha dejado de servir a la Constitución y al Estado de Derecho, convertido en cómplice, sino coautor, de la SEDICIOSA CLASE POLÍTICA QUE NOS PARASITA (Sedición es pervertir el orden constitucional mediante la violencia o la intimidación). Inadmite a trámite (ni siquiera los estudia) el 99% de los Recursos de Amparo (vulneraciones de Derechos fundamentales), por carecer de “interés constitucional”. El órgano sobre el que la Constitución construye su sistema de garantías de la efectividad de nuestros Derechos Humanos, dice que esta función “carece de relevancia constitucional”. DELINCUENTES, no cabe otra forma de llamarlos.

¿Qué control podemos tener los ciudadanos sobre lo decidido en un partido político sin militancia, que sin embargo los Corruptos Medios de información presentan -en sus respectivas campañas de Marketing electoral- como exquisitamente democráticos. Vota sin mirar. Cree; ten fe.

Pero los españoles hemos perdido la fe. Afortunadamente. Y es en medio de esta encrucijada cuando surge Pedro Sánchez y su propuesta, pretendidamente innovadora.

Como recuerda el dirigente del PSOE, Odón Elorza, “Cuando Pedro Sánchez se asomó a la ventana para saludar a los socialistas que celebraban el triunfo cortando la calle Ferraz, me acordé de aquel grito que lanzaron a Zapatero en 2004 en el mismo escenario: “no nos falles”. La responsabilidad de Pedro Sánchez, y de todo el equipo que le hemos acompañado desde octubre en este duro proceso de las Primarias del PSOE, es de quitar el sueño. Porque somos conscientes de que acabamos de empezar un largo camino que acabará en La Moncloa. Y con toda la épica que supone la victoria del 21M, solo hemos conseguido lo más fácil”.

A menudo nos preguntamos ¿Qué significa ser socialista?

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QUÉ ES SER SOCIALISTA

En un día gris:

En el medio del desamparo y la soledad, tengo una plena –y dolorosa- conciencia:

NO SOMOS LA GOTA, SOMOS EL MAR

Mientras, el mar se arrastra por la mejilla.

En un día soleado:

Paseo sin pensar en nada y sonrío mirando a la gente, mientras en mi interior se asienta con solidez una convicción: CADA PERSONA ES UN FIN EN SI MISMA.

En un día como los demás:

Acabo el día leyendo un libro; que no es un libro, sino un hombre; escrito en Hojas de Hierba: NADA ACEPTARÉ, LO JURO, QUE LOS DEMÁS NO PUEDAN OBTENER EN LAS MISMAS CONDICIONES.

Hoy; y siempre:

Camarada, amo la Libertad; y sin tu libertad, la mía no nacerá; LA LIBERTAD ES UN ABSOLUTO; que se gana luchando por siglos y se pierde en un instante. Por eso un Socialista ha de ser parte de una organización; que dota de fuerza a un conjunto de individuos que, sin su organización, carecerían de fuerza para oponerse a la explotación del capital.

CODA: No es socialista quien es explotado. El Socialista es quien ES CONSCIENTE DE LA INJUSTICIA DE LA EXPLOTACIÓN DEL HOMBRE POR EL HOMBRE. Por eso es necesaria, imprescindible, la Organización. Diremos pues que UN SOCIALISTA ES UN CIUDADANO ORGANIZADO EN UNA FUERZA POLÍTICA “DE CLASE”.

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LA IMPORTANCIA DE PEDRO Y LA NUEVA FORMULACIÓN DEL ESQUEMA DE PARTIDO POLÍTICO QUE EL PSOE DE PEDRO OFRECE, RADICA EN SU ORGANIZACIÓN. Necesitamos ORGANIZACIÓN para salir del bucle de corrupción que asola y destruye nuestras vidas y nuestro futuro común.

NECESITAMOS ESE PSOE. Necesitamos que esta vez, como recuerda Odón Elorza, sea “de verdad”. Y para ello, solo hay un medio; afiliarse.

Pero esta nueva filiación es EXIGENTE: Es consciente de que va a asumir riesgos; pero está curtida. La mueve, de nuevo, la ILUSIÓN. Pero no es ilusa. Necesita agruparse alrededor de ideas no de personas. Necesitamos HECHOS, no palabras que se llevará el viento. Necesitamos un RETO, una victoria. Pero no cualquier reto, no cualquier victoria. Necesitamos un verdadero triunfo sobre el sistema. Relevante y potente.

Necesitamos unirnos en un impulso común; que sea adhesivo, que nos haga sentir nuestra fortaleza, medida en relación a la debilidad del sistema que se está desmoronando ante nuestra atónita mirada. Necesitamos esa propuesta: Una que esté a nuestro alcance, y que en verdad signifique el principio del fin de nuestra subordinación a los intereses de los poderes no democráticos que parasitan nuestra convivencia e inhiben un futuro digno de ser vivido.

Podría ser la NACIONALIZACIÓN DEL SISTEMA ELÉCTRICO; PODRÍA SER LA LIMPIEZA DE LA CORRUPCIÓN QUE FRUSTRA NUESTROS DESEOS DE UNA SOCIEDAD JUSTA. Podrían ser otros los retos; pero siempre de un alcance similar. Su logro será la Piedra Fundamental de la nueva convivencia que se encuentra “EN CONSTRUCCIÓN”.

La Nueva Militancia que espera al PSOE de Pedro, aún sin haber leído a Spinoza, sin embargo, conoce bien la realidad. Realidad que describe magistralmente el pulidor de lentes:

Porque es cierto, tal como lo hemos demostrado en nuestra Ética, que los hombres están necesariamente sometidos a los afectos. Y así, por su propia constitución, compadecen a quienes les va mal y envidian a quienes les va bien; están más inclinados a la venganza que a la misericordia; y, además, todo el mundo desea que los demás vivan según su propio criterio, y que aprueben lo que uno aprueba y repudien lo que uno repudia. De donde resulta que, como todos desean ser los primeros, llegan a enfrentarse y se esfuerzan cuanto pueden por oprimirse unos a otros; y el que sale victorioso se gloría más de haber perjudicado a otro que de haberse beneficiado él mismo”.

Por consiguiente, un Estado cuya salvación depende de la buena fe de alguien y cuyos negocios sólo son bien administrados si quien los dirigen quieren hacerlo con honradez, no será en absoluto estable. Por el contrario, para que pueda mantenerse sus asuntos públicos deben estar organizados de tal modo que quienes los administran, tanto si se guían por la razón como por la pasión, no puedan sentirse inducidos a ser desleales o a actuar de mala fe“.

Pues para la seguridad del Estado no importa qué impulsa a los hombres a administrar bien las cosas, con tal que sean bien administradas. En efecto, la libertad de espíritu o fortaleza es una virtud privada, mientras que la virtud del Estado es la seguridad“.

Finalmente, puesto que todos los hombres, sean bárbaros o cultos, se unen en todas partes por costumbres y forman algún estado político, las causas y fundamentos naturales del Estado no habrá que extraerlos de las enseñanzas de la razón, sino que deben ser deducidos de la naturaleza o condición común de los hombres”.

(Spinoza – Tratado político, capítulo I).

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APUESTA FEDERALISTA Y PLURINACIONAL ANTE LA CRISIS DEL ESTADO

Una reforma en profundidad del Estado de las autonomías ha de afrontar la cuestión de las naciones con su reconocimiento político y fraguar en un pacto federal como renovado pacto constitucional

 

Por Jose Antonio Pérez Tapias

Articulo publicado en ctxt:  http://ctxt.es/es/20170524/Firmas/12977/catalunya-espana-estado-nacion-referendum-constitucion.htm

 

El Estado español está en fase de crisis aguda. Es un hecho innegable, unánimemente reconocido a estas alturas. Hasta el presidente Rajoy ha salido de su letargo para responder con inmediatez y contundencia a la intención del presidente de la Generalitat de convocar un referéndum en fechas próximas con el que dar un paso definitivo hacia la independencia de Cataluña. El referéndum, llegados a este punto, se plantea como unilateral, como impulso decisivo para el llamado proceso de “desconexión” de Cataluña respecto del Estado español. Por ese mismo carácter unilateral, la propuesta del independentismo catalán que encabeza Puigdemont, además de tener enfrente la rotunda negativa del Gobierno de España a negociar nada respecto a dicho referéndum, se ha granjeado el rechazo de todos los que desde el seno de la realidad sociopolítica catalana venían abogando por un referéndum “acordado”, es decir, pactado en sus condiciones procedimentales con las necesarias instancias del Estado español para que su convocatoria no albergue sombras que le resten credibilidad ante la sociedad llamada a pronunciarse y mengüe su legitimidad ante otros Estados y organismos internacionales.

Con los ingredientes señalados, la situación es tal que se ven rebasados los defensores de un referéndum acordado, a la vez que quedan frontalmente opuestos los dispuestos a una secesión por vía exprés y los encastillados en una defensa a ultranza de la actual realidad del Estado, sin gesto alguno que realmente sea invitación a un diálogo efectivo. Ante la previsible ilegalidad de la convocatoria del referéndum unilateral parece que no queda más, como es obvio, que ponerse del lado de la defensa de la Constitución vigente. Así lo acaba de manifestar el PSOE por boca de Pedro Sánchez, su actual –de nuevo– secretario general. Pero ronda la consciencia de que no basta con atrincherarse para salvar la norma constitucional, habida cuenta de que el intento será baldío si los hechos siguen enhebrándose en su tozudez desde el empeño por sobrepasarla.

“SERÍA UNA INSENSATEZ PERMANECER PASIVOS A LA ESPERA DE QUE LOS TRENES CHOQUEN, POR MÁS QUE SE PERCIBAN ASIMÉTRICOS”

Se aprecia ahora mismo en la vida política española una inquietud grande, una fuerte desazón ante una situación de fuerte confrontación, de consecuencias graves para el Estado y negativas para la ciudadanía. Así sería para la misma Cataluña aun en el caso de que el proceso hacia la independencia no se detuviera. Y así sería también no sólo para el Estado, sino para la sociedad española en su conjunto aun en el caso de que el proceso se frenara por los medios que el ordenamiento legal permite prever para unas circunstancias como las que se pueden presentar –y nos resistimos a pensar que, por madurez política y sensibilidad democrática, lleguen a utilizarse algunos de los que a tal efecto se aducen–.

Sería una insensatez permanecer pasivos a la espera –según imagen a la que tanto se recurre– de que los trenes choquen, por más que se perciban asimétricos o en las diferentes condiciones que a uno brinda su aceleración constante y que a otro supone su inmovilismo perpetuo. Cualquier persona razonable propondría evitar eso como fuera. “¡Dialoguen, hablen!”, rogaría con vehemencia cualquiera en su sano juicio. Efectivamente, para eso tendría que aprovecharse el tiempo que queda por delante, el que aún resta aunque parezca escaso porque realmente se agota. Después de todo, el tiempo antropológico, y el de la historia y la política lo es, no es el mero tiempo de los relojes con el transcurrir impertérrito de momentos que se suceden, sino el tiempo que se contrae o se dilata según los acontecimientos que tienen lugar.

¿Por qué no provocar el acontecimiento que nos pueda sacar del atasco en que se halla la política española, reverso del callejón sin salida en que puede verse el independentismo catalán? El acontecimiento que nos eleve por encima de los cálculos tacticistas en que unos y otros nos vemos arrojados no puede abrirse paso más que por la palabra, esa palabra sin la cual no hay política por ser la palabra que, abriendo espacios de libertad y generando cauces de entendimiento, dota de sentido la acción colectiva propia de lo político como tal. Y esa, aquí y ahora, es la palabra que muchos pensamos que puede decirse desde un planteamiento de federalismo plurinacional coherente y consecuente: a) coherente, por tomar radicalmente en serio las realidades nacionales, las cuales, si bien tienen un componente cultural, conllevan una ineludible densidad política; y b) consecuente, porque una propuesta federalista, en el caso de la realidad política hispana, ha de ir hasta el fondo de lo que reclama de manera inexcusable la reforma en profundidad de un Estado de las autonomías que ha de afrontar la cuestión de las naciones con el reconocimiento político de las mismas que ha de fraguar en un pacto federal como renovado pacto constitucional.  

“HAY QUE HABLAR DE REFERÉNDUM: SÍ, NO SE PUEDE NEGAR A ESTAS ALTURAS LA POSIBILIDAD DEL MISMO A LA CIUDADANÍA DE CATALUÑA”

La responsabilidad política, ante una crisis del Estado español sin precedentes, obliga a dar pasos en la dirección señalada. Y eso es lo que puede aportar a nuestro debate político –hoy en un bloqueo que puede devenir antipolítico– una propuesta seria de federalismo plurinacional. Cabe pensar, en ejercicio imaginativo que nos ayude a trascender los límites que hemos puesto a nuestra propia realidad, que hay que hablar de referéndum: sí, no se puede negar a estas alturas la posibilidad del mismo a la ciudadanía de Cataluña. Y lancemos ese envite a quienes se apalancan en una posición inmovilista, que por su propia índole es lo peor para conducir a buen puerto la tormentosa dinámica en la que estamos metidos. Igualmente, ofrezcamos esa apuesta a quienes quieren referéndum, insistiendo en que su legitimidad, utilizando para ello todos los resortes de la legalidad, estribará en que sea “pactado”. Y tal condición no se deberá sólo a motivos estratégicos, sino a cuestiones de principio, pues será la que permita una adecuada articulación de derechos colectivos y derechos individuales, como los que aquí están en juego.

Una comunidad nacional tiene derecho a expresar democráticamente, conforme al principio de legalidad, su voluntad colectiva, pero el ejercicio de ese derecho, como bien señala el canadiense Will Kymlicka, buen conocedor de estos asuntos, no puede implicar la vulneración de derechos de los individuos, pues todos han de tener iguales posibilidades de manifestar sin trabas su preferencia. Por tanto, ¿por qué no poner de una vez sobre la mesa la posibilidad de un referéndum “acordado”? Éste podría constar de tres opciones posibles para que ciudadanas y ciudadanos se pronunciaran sobre una de ellas: 1) continuidad del Estado de las autonomías según el ordenamiento legal actual, 2) configuración de un Estado federal plurinacional en el que Cataluña vea reconocido jurídica y políticamente su carácter de nación, o 3) constitución de Cataluña como Estado independiente respecto del Estado español. A tenor de lo que resulte, si el caso es que sale adelante la opción 2, podrá plantearse cabalmente la pertinente reforma de la Constitución que ulteriormente se someterá al refrendo de la ciudadanía española en su conjunto. Y de todas formas, lo que no pueden decir ni inmovilistas ni independentistas es que no se contemplaron en igualdad de condiciones las antagónicas vías que unos y otros respectivamente representan.

Hablar de referéndum no es claudicar. Por el contrario, y dicho sea frente a quienes con interesada ligereza lo denuestan, es apostar por un ejercicio serio de participación democrática. Es cuestión de plantearlo bien y sin trampas. ¿Política-ficción? Me temo que si algo así no se pone en práctica nos vamos a topar con lo real en su más dura versión, que es la que puede hacernos desembocar en una política-desastre. 

AUTOR

  • José Antonio Pérez Tapias

Es miembro del Comité Federal del PSOE y profesor decano de Filosofía en la Universidad de Granada. Es autor de Invitación al federalismo. España y las razones para un Estado plurinacional. (Madrid, Trotta, 2013)

 

 

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