¿De verdad cambió Trump de casaca? / 2 de abril de 2017: el mundo está de nuevo al borde de la guerra – por Thierry Meyssan

Cuanto menos de impredecible y cambiante es calificado el Presidente Trump por los editoriales de los periódicos de todo el mundo en los últimos días, otros llegan más allá. Su “nueva valoración” sobre el papel que ha de jugar la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) y el ataque a la base aérea siria de Shayrat de hace poco más de una semana mantiene en jaque, en tensa expectación al mundo entero….o no. En este contexto, reproducimos a continuación dos interesantes análisis publicados en la página Red Voltaire. Piensen (siempre) por Vds. mismos.

Las cancillerías y la prensa aseguran que el presidente Trump ha cambiado su política y que traicionó a sus electores al aceptar la renuncia del general Flynn y con el bombardeo contra la base aérea siria de Shairat. Por su parte, Thierry Meyssan expone una serie de incoherencias que hacen pensar lo contrario: la agresión militar estadounidense contra Siria podría en realidad estar dirigida contra los aliados de Washington.

| DAMASCO (SIRIA)  

Michael T. Flynn y su amigo Sebastian Gorka muestran cada uno el libro del otro. El general Michael Flynn, representante de la política anti-yihadistas, se vio obligado a renunciar a sus funciones como consejero de seguridad nacional. Sebastian Gorka se mantiene como consejero adjunto del presidente Trump. Según Gorka, las apariencias del bombardeo de Shairat disimulan la realidad en cuanto a la política actual de la Casa Blanca.

Después de ser electo presJPEG - 43.7 KBidente de Estados Unidos gracias a un programa tendente a poner fin al imperialismo y a servir los verdaderos intereses de su pueblo, ¿es posible que Donald Trump haya cambiado bruscamente de casaca, sólo 3 meses después de su llegada a la Casa Blanca?

Esa es la interpretación ultramayoritaria del bombardeo del 6 de abril de 2017 contra la base siria de Shairat. Todos los aliados de Estados Unidos han aprobado esa acción en nombre de supuestos principios humanitarios. Todos los aliados de Siria la condenaron en nombre del Derecho Internacional.

Sin embargo, durante el debate en el Consejo de Seguridad de la ONU, el representante del secretario general de Naciones Unidas no apoyó el argumento de un ataque químico supuestamente perpetrado por Damasco. Ese funcionario de la ONU resaltó, por el contrario, que era por el momento imposible saber cómo pudo tener lugar ese ataque. El representante de Bolivia incluso puso en duda la existencia misma de ese incidente químico, reportado únicamente por los White Helmets, o “Cascos Blancos”, que no son otra cosa que un grupo de al-Qaeda que el MI6 británico utiliza para cubrir sus necesidades en materia de propaganda contra Siria. En todo caso, todos los expertos militares subrayan que los gases de combate se utilizan mediante disparos de obuses pero nunca, absolutamente nunca, mediante bombardeos aéreos.

Como quiera que sea, el ataque estadounidense contra la base siria de Shayrat se caracterizó por su aparente brutalidad: los 59 misiles BGM-109 Tomahawk utilizados representaban una potencia total equivalente a casi 2 bombas atómicas como la de Hiroshima. Pero el ataque se caracterizó también por su ineficacia: aunque hubo mártires que murieron tratando de apagar un incendio, los daños fueron muy poco importantes, tanto que al día siguiente la base ya estaba funcionando nuevamente.

O sea, la US Navy es un «tigre de papel» o esta operación no fue más que una puesta en escena.

De ser así, sería más fácil entender por qué la defensa antiaérea rusa no reaccionó, ya que esa ausencia de reacción implicaría que los sistemas de misiles antiaéreos rusos S-400 –cuyo funcionamiento es automático– habían sido voluntariamente desactivados antes del ataque.

Todo se desarrolló como si la Casa Blanca hubiese imaginado una artimaña cuyo objetivo final sería arrastrar a sus aliados a una guerra contra los utilizadores de armas químicas, o sea contra los yihadistas. En efecto, hasta ahora, según Naciones Unidas, los únicos casos realmente comprobados de uso de ese tipo de arma en Siria e Irak son los que se atribuyen a los yihadistas.

Durante los 3 últimos meses, Estados Unidos rompió con la política del republicano George Bush hijo –quien firmó la declaración de guerra contra Siria contenida en el texto de la Syrian Accountablity Act– y del demócrata Barack Obama –quien respaldó la «primavera árabe», o sea la reedición de la «Gran Revuelta Árabe», organizada por los británicos en 1916. Pero Donald Trump no había logrado convencer a sus aliados –principalmente a los alemanes, británicos y franceses– para modificar esa política.

Aprovechando lo que parece ser un cambio radical de la política de la Casa Blanca, Londres ha multiplicado sus declaraciones contra Siria, Rusia e Irán. El ministro británico de Exteriores, Boris Johnson, incluso canceló su visita a Moscú.

Pero, si Washington ha cambiado de política, ¿por qué, haciendo exactamente lo contrario que su homólogo británico, el secretario de Estado Rex Tillerson confirma su próximo viaje a Moscú?

¿Y por qué el presidente chino Xi Jinping, quien se hallaba precisamente con su homólogo estadounidense durante el bombardeo contra la base aérea siria de Shairat, reaccionó tan pasivamente a pesar de que China ha hecho uso 6 veces de su derecho al veto en el Consejo de Seguridad para proteger a Siria?

En medio de este unanimismo oratorio y de tantos hechos contradictorios, el consejero adjunto del presidente Trump, Sebastian Gorka, multiplica además los mensajes en sentido opuesto. Gorka asegura que la Casa Blanca sigue considerando al presidente Assad como legítimo y a los yihadistas como el enemigo a liquidar. Sebastian Gorka es un amigo muy cercano del general Michael Flynn, quien había concebido el plan de Trump contra los yihadistas en general y, en particular, contra el Emirato Islámico (Daesh).

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12 de abril de 2017: el mundo está de nuevo al borde de la guerra por Thierry Meyssan

La Casa Blanca se alinea finalmente junto a la coalición de los neoconservadores alrededor del Reino Unido y de varias grandes transnacionales. Estados Unidos retoma la política imperialista que había adoptado en 1991 y reactiva la OTAN. La ruptura con Rusia y China se consumó el 12 de abril de 2017. El mundo se halla nuevamente al borde de la guerra nuclear.

| DAMASCO (SIRIA)  

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En dos semanas de intensa lucha en el seno de la administración Trump, Estados Unidos atacó ilegalmente la base aérea de Shayrat, en Siria, y multiplicó posteriormente las señales contradictorias antes de mostrar sus cartas. En definitiva, Washington vuelve a su política imperialista.

En menos de 2 semanas, la administración Trump defendió 7 posiciones diferentes sobre la República Árabe Siria [1].

Estados Unidos realizó otro importante cambio de posición el 12 de abril de 2017.

Al mismo tiempo, el secretario de Estado Rex Tillerson viajaba a Moscú para intentar un último acercamiento pacífico mientras que el Consejo de Seguridad de la ONU se reunía en Nueva York y tomaba nota del enfrentamiento y el presidente Trump volvía a lanzar la OTAN contra Rusia.

El consejero especial del presidente Trump, Steve Bannon, y su adjunto, Sebastian Gorka se preparaban para correr la misma suerte que el general Michael Flynn mientras que la prensa que anteriormente defendió a Trump hacía un balance de las actividades de los tres. Según los rumores, Jared Kushner, el yerno del presidente, es el único que goza ahora de verdadera influencia sobre Donald Trump, información que por el momento no es verificable.

Parece que la Casa Blanca ha modificado su posición bajo la influencia de los británicos, empeñados en preservar a toda costa el sistema yihadista que ellos mismos crearon [2]. El ministro británico de Exteriores Boris Johnson se apoyó en los dirigentes europeos que se habían dejado convencer por los neoconservadores durante la Conferencia de Munich, el 19 de febrero [3].

Para justificar la agresión contra un Estado soberano miembro de la ONU, Rex Tillerson pudo referirse solamente a una síntesis de los servicios de «inteligencia» estadounidenses sobre el incidente químico de Khan Shaykhun. Pero esa síntesis no presenta ningún indicio que permita sospechar de Siria sino que se limita a mencionar la existencia de información clasificada para terminar con una exhortación a derrocar el «régimen» [4].

El carácter irreversible de ese brusco cambio de actitud se hace patente en el proyecto de resolución que presentó la OTAN al Consejo de Seguridad de la ONU, que se ganó un nuevo veto ruso [5]. Presentado en Occidente como un simple pedido de investigación neutral sobre el incidente químico de Khan Shaykhun, ese proyecto de resolución en realidad estipulaba que la fuerza aérea de Siria tendría que ponerse bajo control del número 2 de la jerarquía onusiana, el estadounidense Jeffrey Feltman. Este ex adjunto de Hillary Clinton es el autor de un plan de capitulación total e incondicional de Siria [6].

El texto del proyecto de resolución presentado el 12 de abril retoma el contenido del borrador presentado el 6 de abril, sin que Estados Unidos llegasen a someterlo a votación en aquel momento. Ese texto no tiene en cuenta el intento de mediación de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, que trataron de volver a un pedido normal de investigación por parte de la ONU [7].

El intento tendiente a poner la fuerza aérea de la República Árabe Siria bajo control de la ONU reedita la táctica aplicada contra Serbia hace 19 años, en 1998, hasta el momento de la intervención ilegal de la OTAN.

El presidente Donald Trump culminó su cambio de postura al recibir en la Casa Blanca al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. En una conferencia de prensa conjunta, Trump dijo que ya no cree que la alianza atlántica sea obsoleta, agradeció su respaldo contra Siria y dijo que se dispone a trabajar en estrecha coordinación con sus aliados [8].

En respuesta, Rusia anunció que acaba de actualizar el 60% de su fuerza nuclear y que está lista para la guerra [9].

Nos hallamos así de vuelta en el mismo punto de hace 6 meses, cuando los Estados Unidos de Barack Obama se negaban a trabajar con China, Rusia y sus aliados –la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC). Washington se disponía entonces a dividir el mundo en dos partes completamente separadas, que ya no tendrían contacto alguno entre sí [10].

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[1] «Las 6 posiciones de la administración Trump sobre Siria», Red Voltaire, 11 de abril de 2017.

[2] Sous nos Yeux. Du 11-Septembre à Donald Trump, Thierry Meyssan, éditions Demi-Lune, 2017. Ver fundamentalmente la segunda parte de este libro, por el momento disponible únicamente en francés y en proceso de traducción a otros idiomas con vista a su pronta publicación en varios países.

[3] «El secuestro de la Conferencia de Seguridad de Munich», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 21 de febrero de 2017.

[4] “The Assad regime’s used of chemical weapons, on April 4, 2017”, White House.

[5] “US, UK & France Resolution on Syria (Russian vetoed)”, Voltaire Network, 12 de abril de 2017.

[6] Sous nos Yeux. Du 11-Septembre à Donald Trump, Thierry Meyssan, éditions Demi-Lune, 2017. Páginas 238-244 y 249-251.

[7] “Security Council Elected Members’ Initiative: Compromise Draft Resolution on Chemical Attack in Idlib, Syria (withdrawn)”, Voltaire Network, 6 de abril de 2017.

[8] «Donald Trump reactiva la OTAN», Red Voltaire, 13 de abril de 2017.

[9] «Rusia está lista para una guerra nuclear», Red Voltaire, 13 de abril de 2017.

[10] «Noticiero del cambio de orden mundial #13: Dos mundos separados», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) , Red Voltaire, 8 de noviembre de 2016.