POPULISMO: Análisis Marxista. La conexión con el Liberalismo según Lenin

 “Dista mucho de ser ejemplar el proceso de elecciones primarias para la secretaría general en que ya está inmerso el PSOE. Espero que nadie haga uso de la manida expresión de que los socialistas vamos a dar una lección de democracia”.

Terribles palabras con que comienza el artículo del Profesor Don José Antonio Pérez Tapias, publicado en CTXT.ES el pasado 26 de marzo, titulado “El submundo de los partidos (y la encarnizada lucha de unas primarias)”, con un subtítulo igualmente vergonzante: “Las elecciones que se avecinan en el PSOE presentan todos los ingredientes para ser un proceso a cara de perro. También hay un populismo socialista, menos socialista cuanto más populista”.

Una importante apreciación se contiene ya en el mismo subtítulo: “También hay un populismo socialista, menos socialista cuanto más populista”.

El Populismo, como “Tendencia política que pretende atraerse a las clases populares” (RAE), no existe como ideología, sino como estrategia de acceso al poder político.

Nos detendremos en esta acertada sentencia: “MENOS SOCIALISTA CUANTO MÁS POPULISTA”. Reproduciremos el artículo publicado originalmente en febrero en Ofensiva Socialista, periódico de Socialismo Revolucionario – CIT en Portugal-, el 5 de marzo de 2011: POPULISMO: UN ANÁLISIS MARXISTA.

POPULISMO: UN ANÁLISIS MARXISTA.

La crisis del capitalismo provoca el descontento en la población, al igual que el fortalecimiento de la lucha y la conciencia clase, también puede crear una base para los movimientos y la retórica populistas. Aunque parte de la izquierda utilice el populismo de manera oportunista, el populismo puede adoptar formas muy reaccionarias, por lo que su comprensión es vital para la politización de la lucha de clases actual.

El populismo es un discurso y un movimiento político que trata de ganar el apoyo popular, jugando con un discurso que defiende la “voluntad del pueblo” contra una élite. Esta retórica puede encontrarse en la izquierda, pero también es recuperada fácilmente por la derecha. Con la crisis económica y política que nos enfrentamos en nuestro país y el resto de Europa, el creciente descontento de amplios sectores de la población con las desigualdades y las injusticias sociales se abre una base social cada vez mayor de apoyo a este discurso.

Este populismo, sin embargo, tiene varios problemas. Su principal problema es que crea una distinción vaga entre “el pueblo” y “la élite “, que no está basada en un análisis profundo del sistema capitalista actual. La élite se identifica generalmente con la élite política dominante, o incluso con el sistema político en su conjunto. Este tipo de descripción ignora el hecho de que lo fundamental de nuestra sociedad capitalista es que el poder de la clase dominante, y su posición jerárquica en la sociedad, se basan en la acumulación de capital. La élite política y el Estado capitalista son sólo, en este sentido, los instrumentos que pueden servir a los intereses de esta clase dominante.

El hecho de que la retórica populista no esté vinculada a un análisis de clase y anticapitalista de la sociedad permite que muchas de sus críticas al sistema político y sus propuestas puedan ser defendidas por movimientos de la izquierda a la extrema derecha. Cualquier retórica populista que se centra en los problemas de nuestro país, en la corrupción del sistema político y en los privilegios y beneficios de los representantes políticos, elimina el foco de la estructura de esos problemas dentro de un sistema capitalista, y conlleva el peligro de individualizar y despolitizar las cuestiones que son de hecho políticas.

Señalar la corrupción y los privilegios como causa de la crisis copia la retórica de la Troika sobre el sur de Europa, que apunta a la corrupción y la ineficiencia del Estado como la causa de la crisis. Con esta retórica, legitiman la austeridad, disciplinando a los políticos, a los gobernantes y los funcionarios públicos, y los trabajadores al mismo tiempo. Sin embargo, para los socialistas, la corrupción y los privilegios ilícitos no son la causa de la crisis en Portugal, no son más que síntomas de un capitalismo periférico. Es cierto que hay corrupción en Portugal, todo el mundo lo sabe, pero Portugal, no es la excepción. No sólo es común en todos los llamados PIGS – los países afectados por la crisis y la Troika – sino también en la práctica hay poca diferencia, por ejemplo, con los 50.000 lobbistas en Bruselas, aunque ellos lo hagan de forma oficial.

La crisis que el país está pasando es una crisis sistémica del capitalismo; una crisis financiera mundial y la consiguiente crisis de la Zona Euro. Es el resultado de los procesos neoliberales de los últimos 20 años y de las contradicciones dentro del propio modelo europeo. La causa principal por lo tanto es una cuestión de clase y de alternativas al capitalismo. Cuando el análisis se limita a los síntomas y las soluciones que dan no cuestionan el propio sistema capitalista se comete un grave error político-estratégico.

Todas las propuestas del tipo “reducir el número de diputados”, “cortar las dietas de los diputados para el transporte” o “pena de prisión para quien robó al país” sufren en mayor o menor grado el problema del populismo. Cada una de estas propuestas puede ser o es reaccionaria. Por ejemplo, la reducción de diputados, propuesta por el gobierno, de hecho reduciría la representación política de la clase obrera, lo que haría más difícil elegir a los candidatos que apoyan nuestros intereses, y daría ventajas especialmente a los partidos grandes. Recortar algunas compensaciones puede hacer más difícil la organización de las luchas locales por un buen representante, por ejemplo, limitando el contacto entre la lucha local y la representación en Lisboa.

La “cárcel para los ladrones del país” también se puede utilizar para la penalización de quien es considerado por la derecha como un ladrón del país, como desempleados, inmigrantes, etc. Todo esto no quiere decir que creamos que las injusticias sociales no deben terminar. Por supuesto que no defendemos la existencia de privilegios y corrupción, sino que además defendemos el fin de cualquier explotación. Pero creemos que la eliminación de los privilegios y corrupción no sacará al país de la crisis, puesto que no son la causa, sino los síntomas. Las posiciones y exigencias en estas materias deben estar, por lo tanto, siempre vinculadas con sus causas sistémicas y sus soluciones tienen que poner en tela de juicio el sistema capitalista. El descontento con los privilegios de la clase política puede ser transformado, por ejemplo, en la demanda: “Los representantes políticos no pueden ganar más que el salario promedio de un trabajador”. Así, estos representantes sentirán los efectos de sus propias políticas y se hace posible vincular los intereses de los trabajadores y de sus representantes políticos.

Existe otra diferencia esencial entre decir “Fin de los privilegios de los políticos” y “Representantes electos con salario de un trabajador promedio, con un mandato revocable en cualquier momento”. La primera, además de ser vaga, apunta a “los políticos “como un grupo separado, la “clase política”, algo que no existe. El segundo concretiza la condición de estos representantes y como además de acabar con los privilegios, al hablar de “salario promedio de un trabajador” adopta la visión correcta clasista en esta cuestión, entre la clase obrera y la capitalista.

La tarea de los socialistas no es seguir los sentimientos del pueblo para ganar popularidad, despolitizando su propio discurso. La tarea de la izquierda y los socialistas es politizar estas voluntades, transformando la “voluntad del pueblo” en la defensa de los intereses de la clase explotada bajo el capitalismo. El papel de la izquierda política es orientar y dirigir la transformación de estas voluntades en lugar de seguirlas, conectándolas, críticamente, con una perspectiva anti-capitalista y socialista.

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EL CONTENIDO ECONÓMICO DEL POPULISMO Y SU CRÍTICA EN EL LIBRO DEL SEÑOR STRUVE (REFLEJO DEL MARXISMO EN LA LITERATURA BURGUESA)

V.I. Lenin

Piotr Berngárdovich Struve, (nacido el 26 de enero de 1870 en Perm, muerto el 22 de febrero de 1944 en París) hijo de Bernhard Vasílievich Struve (nieto de Friedrich Georg Wilhelm von Struve), es parte de la dinastía de destacados científicos y políticos Struve, es probablemente el miembro más conocido de la familia en Rusia. Fue uno de los primeros marxistas en Rusia. Asistió a reuniones marxistas y populistas (naródniki), donde conoció a su futuro oponente, Vladímir Lenin. Redactó el Manifiesto del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso luego de su creación en 1898. Aun antes de que el partido se escindiera en bolcheviques y mencheviques, Struve lo abandonó por el Partido Democrático Constitucional (KD o kadet), que promovía ideas liberales. Representó a su partido en todas las reuniones pre revolucionarias de la Duma. Luego de la Revolución rusa, publicó diversos artículos notables de sus causas y se unió al Movimiento Blanco. En los gobiernos de Piotr Wrangel y Antón Denikin fue uno los ministros. Durante las siguientes tres décadas, vivió en París, mientras sus hijos destacaron en la Iglesia Ortodoxa Rusa en el exterior. (Wikipedia).

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Nuestros liberales y nuestros populistas, que no quieren comprender que el punto de partida de la doctrina del marxismo ruso es un enfoque de la realidad rusa completamente distinto del que ellos sustentan

Introducción.

El mencionado libro del señor Struve es una crítica sistemática del populismo, tomada esta palabra en su sentido amplio, como doctrina teórica que resuelve de un modo determinado todos los problemas sociológicos y económicos más importantes, y como “sistema de dogmas de economía política” (pág. VII). El solo planteamiento de esta tarea podría conferir al libro un gran interés; pero en este aspecto es todavía más importante el punto de vista desde el cual se hace la crítica. De ello nos dice el autor en el prefacio:

“Aunque comparte en algunas cuestiones fundamentales los conceptos que han quedado totalmente definidos en la literatura, él [el autor] no se considera en absoluto atado a la letra y al código de doctrina alguna. No se ha contagiado de ortodoxia” (IX).

Todo el contenido del libro evidencia que por esos “conceptos que han quedado totalmente definidos en la literatura”, se sobrentiende las concepciones marxistas. Cabe preguntarse: ¿cuáles son las premisas “fundamentales” del marxismo que el autor admite y cuáles las que rechaza? ¿Por qué? ¿En qué medida? El autor no responde de manera directa a la pregunta. Por ello se hace necesario analizar en detalle el libro para establecer qué hay en él de marxista, cuáles tesis de la doctrina acepta el autor y en qué medida las sostiene de modo consecuente, así como cuáles tesis rechaza y qué resulta en estos casos.

El contenido de la obra es extraordinariamente diverso: en primer lugar, el autor expone el “método subjetivo en sociología”, admitido por nuestros populistas, lo critica y le opone el “método del materialismo histórico-económico”. Después hace la crítica económica del populismo basándose, en primer lugar, en la ” experiencia de la humanidad” (pág. IX) y, en segundo lugar, en datos de la historia económica y de la realidad rusas. También se someten a crítica, al mismo tiempo, los dogmas de la economía política populista. Esta diversidad del contenido (completamente inevitable cuando se critica una de las más importantes tendencias de nuestro pensamiento social) determina la manera en que se efectúa nuestro análisis: seguiremos, paso a paso, la exposición del autor, deteniéndonos en cada uno de sus argumentos.

Pero antes de pasar al análisis del libro, creo necesario detenerme para dar una explicación previa. El objetivo que en el presente artículo se persigue es la crítica del libro del señor Struve desde el punto de vista de un hombre que “comparte” en todas (y no sólo en “algunas”) “las cuestiones fundamentales, los conceptos que han quedado totalmente definidos en la literatura”.

Esos conceptos fueron expuestos reiteradas veces, para criticarlos, en las páginas de la prensa liberal y populista, embrollándolos de manera monstruosa; es más, desvirtuándolos, adulterándolos con el hegelianismo, con la “creencia de que cada país debe pasar ineludiblemente por la fase del capitalismo” y con otros muchos disparates puramente de Nóvoie Vremia (revista Nuevos tiempos), y que nada tienen que ver con dichos puntos de vista.

Se desvirtuó sobre todo el aspecto práctico de la doctrina, su aplicación a las condiciones de Rusia. Nuestros liberales y nuestros populistas, que no quieren comprender que el punto de partida de la doctrina del marxismo ruso es un enfoque de la realidad rusa completamente distinto del que ellos sustentan, compararon esa doctrina con, su vieja idea de dicha realidad y llegaron a conclusiones que, además de ser completamente incongruentes, constituyen monstruosas acusaciones a los marxistas.

Por ello me parece imposible comenzar el análisis del libro del señor Struve sin fijar antes con toda nitidez mi actitud hacia el populismo. Es más, una comparación previa de los puntos de vista populista y marxista es necesaria para aclarar muchos pasajes del libro que estudiamos, ya que se limita a tratar el lado objetivo de la doctrina y deja casi totalmente a un lado las conclusiones prácticas.

Esa comparación nos permitirá ver qué puntos de partida comunes tienen el populismo y el marxismo, y en qué consiste su diferencia esencial. Para hacer la comparación conviene más tomar el viejo populismo ruso, ya que, en primer lugar, es incomparablemente superior al contemporáneo (representado por publicaciones como Russkoie Bogatbtvo) por su coherencia y claridad, y en segundo lugar porque brinda una imagen más completa de las mejores características del populismo, admitidos en algunos aspectos por el marxismo.

Tomemos una de esas “prafession de foi” del viejo populismo ruso y sigamos al autor paso a paso.

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V. I. LENIN: EL CONTENIDO ECONÓMICO DEL POPULISMO Y SU CRÍTICA EN EL LIBRO DEL SEÑOR STRUVE (REFLEJO DEL MARXISMO EN LA LITERATURA BURGUESA). A propósito del libro de P. Struve, Notas críticas acerca del desarrollo económico de Rusia. San Petersburgo, 1894.

Nota editorial: Lenin escribió este trabajo en Petersburgo, a fines de 1894 y comienzos de 1895. Fue su primera obra editada en una imprenta legal; continúa en ella la crítica de las ideas populistas, iniciada en obras anteriores; analiza detalladamente los conceptos erróneos de los “marxistas legales”, cuyo fondo liberal burgués fue el primero en denunciar. Ya en su trabajo El llamado problema de los mercados, aparecido en 1893, a la vez que había desenmascarado las concepciones de los populistas liberales, había criticado las del incipiente “marxismo legal”.

En el otoño de 1894 leyó en el círculo marxista de Petersburgo un trabajo en el que polemizaba con Struve y otros “marxistas legales”, y que más tarde sirvió de base al Contenido económico del populismo, etc. En 1907 Lenin escribió lo siguiente a propósito de su disertación en el círculo marxista de Petersburgo: “En este círculo leí un trabajo titulado: Reflejo del marxismo en la literatura burguesa. Como se ve por el título, la polémica con Struve fue entonces incomparablemente más áspera y definida (en cuanto a las conclusiones socialdemócratas), que en el artículo publicado en la primavera de 1895. El tono más suave de este último se debió en parte a la necesidad de tener en cuenta la censura y en parte a la ‘alianza’ con el marxismo legal para la lucha conjunta contra el populismo. Que el ‘impulso hacia la izquierda’ dado entonces al señor Struve por los socialdemócratas de Petersburgo no fue del todo inútil, lo demuestra claramente el artículo del señor Struve de la recopilación que fue quemada (1895), y algunos de sus artículos en Novóte Slovo (1897)“. (Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XIII, “Prólogo a la recopilación En doce años”.)

El presente trabajo se publicó (con la firma K. Tulin) en la recopilación Materiales para la caracterización de nuestro desarrollo económico, editada en abril de 1895, con una tirada de 2.000 ejemplares. El gobierno zarista prohibió su difusión y luego de mantener esa medida durante un año, la confiscó e hizo quemar. Sólo fue posible salvar 100 ejemplares, que se difundieron clandestinamente entre los socialdemócratas de Petersburgo y otras ciudades.

El artículo de Lenin fue el más combativo y el más agudo políticamente de la recopilación. El censor lo mencionó con especial detalle en su informe. Al destacar que los autores de la recopilación sostenían la doctrina de Marx sobre la marcha inexorable del proceso capitalista, el censor observaba que el artículo de K. Tulin contenía el programa más completo y franco de los marxistas.

A fines de 1907, Lenin incluyó su trabajo en el primer tomo de la recopilación En doce años, con el subtítulo Reflejo del marxismo en la literatura burguesa. Este primer tomo fue publicado por la editorial “Siernó” “(La simiente”) a mediados de noviembre de 1907 (en la portada figura 1908). De los tres tomos proyectados, sólo se consiguió publicar el primero y la primera parte del segundo. Además del trabajo mencionado integraban el primer tomo los siguientes escritos de Lenin: Tareas de los socialdemócratas rusos, Los perseguidores de los Zemstvos y los Aníbales del liberalismo, ¿Qué hacer?, Un paso adelante, dos pasos atrás, La campaña de los Zemstvos y el plan de “Iskra” y Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática. El primer tomo de la recopilación fue confiscado al poco tiempo de aparecer, pero se logró salvar gran parte de la edición y el libro circuló en forma clandestina.